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Versión completa: Ambición para la creación
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Siguiendo el hilo de la siguiente respuesta...
(17/04/2018 06:22 PM)Eliron escribió: [ -> ]Con respecto a la ambición de Erikson, es cierto que no sea del todo brillante los libros, puede por ser su tipo de escritura, los personajes como bien dices o por algún otro factor. Erikson es antropólogo y creo que eso es el punto más fuerte de Malaz, el mundo y la historia. Es en ese aspecto reo que ha cumplido. No concuerdo contigo sobre lo que dices de ambición y saber nuestros propios límites. Creo que Erikson hizo bien al ser ambicioso, si no lo hubiera sido Malaz no sería Malaz.

Pd: creo que puede salir algo muy interesante sobre un debate sobre la ambición a la hora de crear.

... ¡aquí estamos!

¿Qué pensáis, a más ambición en la obra, mayor la inspiración resultante?
Se trata de una pregunta muy de actualidad, además, con todo eso de aspirar a lo imposible, de perseguir los sueños y demás.

Personalmente, aprecio y respeto la ambición, si bien no la ambición por la ambición: de ahí saldrían, creo, obras enormes y huecas. ¿Conocéis alguna de ese estilo? A mí no se me ocurre ninguna... quizás mueran antes de emerger, incapaces de sostener su propio peso por su carencia de entraña mmm.

En cualquier caso, sí conozco obras tremendamente ambiciosas que gracias a dicho inmenso horizonte autoimpuesto lograron ofrecer algo completamente distinto, como dice Eliron de Malaz, así que a falta de pruebas de lo contrario, diría que la ambición es una prueba de fuego para la solidez de una historia: si es hueca, la destruirá antes de que salga; si tiene contenido, ofrecerá algo diferencial en el peor de los casos, y algo épico en el mejor.
Bueno un ejemplo de ambición por ambición creo que es el cine de Nolan, Mikel Bay o Snizer ( se llamaba así el de watchmen ahora no me acuerdo xd).

Creo que alguien tiene que ser ambicioso si tiene una idea. Por ejemplo si tienes una gran idea tienes que aspirar a lo máximo que puedas, no a lo mínimo. De esta manera te exigirás más y más. Esto no quiere decir que por ser ambiciosa va a ser buena hay obras que por su simpleza está su gran encanto. Creo que un buen ejemplo sería 50 sombras de luisi de Angel Sanchidrian ( me partí el culo con el libro me encanto) este libro en mi opinión no aspiraba cambiar el género de humor pero lo que hace lo hace bien.
Yo creo que está bien ser ambicioso, pero siempre dentro de tus posibilidades. Conocerte a uno mismo, saber qué es lo que puedes hacer y en función de eso ser más o menos ambicioso. En el caso de Erikson, tal vez era necesaria su ambición para crear Malaz; no obstante, aunque sea una saga que merece la pena, creo que se queda en algunos rasgos en el intento. Puedes lograr crear una historia complejísima con diez tomos y mogollón de personajes, pero es muy difícil conseguir que todo tenga el mismo interés para el lector.
Dos respuestas curiosamente complementarias las vuestras, Baquevory y Eliron.
Por un lado, estoy de acuerdo en que conocerse a uno mismo es importante, pero creo que también hay que tener en cuenta que ese conocimiento no puede anclarte en lo que ya conoces, en lo que ya eres; ahí entraría esa autoexigencia de más de la que hablaba Eliron. De hecho para eso están las ideas "inspiradas", ¿no? Para ir más allá de lo que se creía posible. Y una perspectiva de 10 tomos, por ejemplo, es una promesa de compromiso lo bastante "larga" como para darse tiempo para evolucionar. De hecho, para mí, lo que me ha hecho perder interés (sigue muy vivo, pero menos que al principio) en Malaz es ver cómo el autor cada vez se "conoce más" y escribe coherente con esa identidad que se ha ido forjando, en vez de romperla nuevamente y trascenderla. Claro que si siempre pides más sin conocerte, no harás más que andar entre nubes. Así que creo que un equilibrio estaría bien octopus

¡Por cierto, discrepo en lo de Nolan como ambición totalmente hueca! Al menos de lo que he visto, salvo por Batman Vs. Superman, por la que le torturaría un poquito...
Bueno, antes que nada me lanzo con la definición de la RAE pa que no falte Smile «Ambición: Deseo ardiente de conseguir algo, especialmente poder, riquezas, dignidades o fama». En realidad, más que desear algo lo que hace la ambición es fijarse una meta que roza unos límites subjetivos (es decir que hay una intención de llegar a ella, no sólo se desea). Esos límites entre lo «ambicioso» y «no tan ambicioso» varían según la importancia que le da a ciertos factores el creador (y también los lectores): hablo del tiempo y trabajo requeridos, de la confianza en sí mismo y a la vez de cierto pragmatismo y, en fin, de la propia noción del creador sobre lo que es ser ambicioso. Alguno pensará que es ambicioso lanzándose a escribir un libro, otro pensará «voy a escribir diez libros» y le parecerá del todo factible y natural: luego puede resultar que el primero haya cumplido y el otro no, o a la inversa. En fin, que la ambición marca límites muy subjetivos. Con sus metas, algunos creadores buscan el reconocimiento ajeno, otros simplemente la satisfacción de cumplir un sueño personal: en cualquier caso, no deja de ser muy importante disfrutar de ese sueño incluso si no se ha cumplido aún.

Personalmente, como escritora, no me fijo metas, aparte de respetar a mis personajes, pasarlo bien y hacer que otros se lo pasen bien —supongo que en realidad se les puede llamar minimetas continuas. Puede tener su gracia fijarse una gran meta conscientemente, no lo descarto, pero he descubierto que para ciertas historias más ligadas al día a día de la vida de un personaje ayuda un montón no tener una meta clara: así me centro más en seguir al personaje que en arrastrarlo. Y precisamente así no se piensa en lo que es posible o no posible para el escritor: se piensa en lo que es posible o no posible para el personaje y el mundo. El escritor desaparece. Aunque, bueno, que la historia termine en tres tomos o en diez es resultado de que presto así y todo un poco de atención a la forma, pero tampoco me lo pienso mucho, es sólo una meta voluble que puedo apartar y modificar si molesta.

Pues a ver si algún día me animo a leer Malaz, con todo lo que se ha hablado en el foro de esta saga!

Me alegro de que estés de vuelta por el foro, Manzanillas!!

Saludos,
Tenéis algún autor que penséis que es el más ambicioso?

En temas de fantasía épica para mi sería Erikson;por todo lo que hemos hablado, Brandon sanderson ( sólo hay que ver el cosmere) y creo que Mieville , creo que es muy interesante lo que esta haciendo con la fantasía.

Es posible que me deje alguno nombre, he mencionado como a los más actuales, vosotros tenéis alguno que sea ambicios o ha sido ambicioso?
Yo creo que en el post ya han salido los nombres de las obras, y autores, más ambiciosas: Malaz y el Cosmere. De todas formas añadiría a Robert Jordan y La rueda del tiempo, que es también una mega-obra de proporciones considerables.  Creo recordar que Shannara de Terry Goodkind tiene un montón de libros, comics y demás, aunque dudo que se acerque a los niveles de complejidad (y ambición) de las anteriores.

Hay un refrán que dice que quien mucho abarca poco aprieta que, como todos los refranes, tiene su parte de verdad y mucho de mentira. Demasiada ambición puede ser mala, demasiado poca es peor. En cualquier caso, solo genios como los tres primeros que he mencionado pueden escribir con tanta ambición y que les salga bien.
(18/04/2018 07:53 AM)kaoseto escribió: [ -> ]Bueno, antes que nada me lanzo con la definición de la RAE pa que no falte Smile «Ambición: Deseo ardiente de conseguir algo, especialmente poder, riquezas, dignidades o fama». En realidad, más que desear algo lo que hace la ambición es fijarse una meta que roza unos límites subjetivos (es decir que hay una intención de llegar a ella, no sólo se desea). Esos límites entre lo «ambicioso» y «no tan ambicioso» varían según la importancia que le da a ciertos factores el creador (y también los lectores): hablo del tiempo y trabajo requeridos, de la confianza en sí mismo y a la vez de cierto pragmatismo y, en fin, de la propia noción del creador sobre lo que es ser ambicioso. Alguno pensará que es ambicioso lanzándose a escribir un libro, otro pensará «voy a escribir diez libros» y le parecerá del todo factible y natural: luego puede resultar que el primero haya cumplido y el otro no, o a la inversa. En fin, que la ambición marca límites muy subjetivos. Con sus metas, algunos creadores buscan el reconocimiento ajeno, otros simplemente la satisfacción de cumplir un sueño personal: en cualquier caso, no deja de ser muy importante disfrutar de ese sueño incluso si no se ha cumplido aún.

Personalmente, como escritora, no me fijo metas, aparte de respetar a mis personajes, pasarlo bien y hacer que otros se lo pasen bien —supongo que en realidad se les puede llamar minimetas continuas. Puede tener su gracia fijarse una gran meta conscientemente, no lo descarto, pero he descubierto que para ciertas historias más ligadas al día a día de la vida de un personaje ayuda un montón no tener una meta clara: así me centro más en seguir al personaje que en arrastrarlo. Y precisamente así no se piensa en lo que es posible o no posible para el escritor: se piensa en lo que es posible o no posible para el personaje y el mundo. El escritor desaparece. Aunque, bueno, que la historia termine en tres tomos o en diez es resultado de que presto así y todo un poco de atención a la forma, pero tampoco me lo pienso mucho, es sólo una meta voluble que puedo apartar y modificar si molesta.

Pues a ver si algún día me animo a leer Malaz, con todo lo que se ha hablado en el foro de esta saga!

Me alegro de que estés de vuelta por el foro, Manzanillas!!

Saludos,

Desde luego, la ambición es muy relativa, y quizás al final el único baremo que de verdad la definiría de forma ummm plena sería lo que fuera ambicioso para el autor, lo que le supusiera un reto. Quizás a alguien no le suponga ningún reto escribir 10 libros y en cambio, contener su historia en uno solo le desquiciase. Mmm, aunque parte de la ambición tal y como la define la RAE iría necesariamente ligada a una comparación exterior: para obtener riquezas y fama, se considera habitualmente que tienes que destacar sobre otros, escribiendo 20 libros allí donde Erikson escribió 10, por ejemplo; quizás pueda servir, este tipo de motivación, si se combina con lo personal... ¿o acabaríamos probablemente de nuevo hablando de ambición hueca?

Muy interesante tu método, kaoseto! Yo también me voy decantando cada vez más por él, aunque me cuesta dejar atrás la rigidez del planteamiento original, que también me atrae... así que creo que intentaré encontrar la manera de mezclar ambos, que mezclar es lo mío al fin y al cabo  Big Grin ¡El escritor desaparece! Me ha llamado la atención esa expresión, la adaptaré a un "el escritor se hace a un lado" o "el escritor camina junto a sus personajes", para intentar llevar a cabo mis mezclas muahahaha octopus  ¡Gracias por la inspiración de tus palabras y por la rebienvenida al foro, kaoseto! Un placer también por mi parte leerte de nuevo Heart

En cuanto a ambición pura de la obra, creo que nada de lo que he leído me ha llamado tanto la atención como La Rebelión de Atlas; la autora pretendió meter en forma novelada toda una filosofía, coherente y cerrada y explicada hasta las consecuencias últimas en la vida de sus personajes; como ex-estudiante de filosofía, la idea me fascina, y no he visto nada parecido en ningún otro lugar. Por otro lado, no creo que esa aspiración encaje maravillosamente con la forma novelada, pero me sigue pareciendo de una ambición brutal.
Y en ámbitos más fantásticos (sci-fi fantástica, jeje), Dan Simmons se lleva la palma ambiciosa para mí, por conjugar ambición de estilo, de trasfondo, de trama... Su Hyperion me dejó a cuadros.
De todas formas, cuando yo hablaba de que a Erikson le faltaba conocerse a sí mismo no me refería a que no profundizase en su mente de forma introspectiva, sino a que no es consciente de qué habilidades tiene o de qué cosas puede hacer sin que el resultado sea un desastre. Normalmente un autor suele tener mucho ego y se cree capacitado para llevar a cabo cualquier cosa con bastante excelencia, pero en muchas ocasiones no tiene los medios, las capacidades, las habilidades y, en definitiva, el talento para lograr lo que se propone. Intentos de este tipo acabarán siendo, por tanto, total o parcialmente fallidos. 

Se ha hablado aquí de otros autores supuestamente ambiciosos, y me gustaría añadir algunos detalles al respecto. No niego que Brandon Sanderson sea, por lo menos, ambicioso. En el prólogo a los Nacidos de la bruma afirma querer crear un tipo nuevo de fantasía al alejarse del "síndrome de Campbell" y de los esquemas tradicionales; no obstante, si bien es cierto que evita en todo momento copiar la estructura del viaje del héroe, su saga acaba recurriendo de forma bastante descarada a otro montón de clichés típicos de la fantasía épica, hasta el punto de acabar tornándose una trilogía tediosa, predecible y de escaso interés. No niego que tuviera ambición, pero me parece un caso de fracaso total frente a, por ejemplo, Erikson, quien solo ha fracasado de forma parcial. Las novelas de Malaz, al fin y al cabo, son buenas, aunque quizá no tanto como el autor tenía planeado. 

Se ha mencionado también a Robert Jordan con su Rueda del tiempo. En otro tema hablé de que solo fui capaz de leerme la precuela y el primer libro de esa saga, y suficiente tuve; no niego que quizá sea ambicioso en el sentido de presentar un mundo algo complejo, ¿pero realmente sus novelas pueden descubrirnos algo que no nos haya descubierto Tolkien ya? Sinceramente, lo pongo bastante en duda; tal vez haya quien diga que "luego la saga mejora", pero que empiece tan mal y que siga sin tener interés después de dos libros es algo que dice muy poco del autor.

Respecto a Hyperion, admito que, desde luego, la propuesta era muy ambiciosa, y los dos primeros libros fueron de mis favoritos durante largo tiempo, ya que logra combinar muy bien todos los elementos que introduce sin que el relato se desequilibre. Pero en el tercer libro, Endymion, la saga patina terriblemente y no ofrece una sola idea que sea interesante en lo más mínimo. Lo peor de todo es que si la saga quedara concluida en los dos primeros libros no pasaría nada, porque el tercero empezaría una subtrama aparte y prescindible, pero no es así; al acabar el segundo aún quedan muchas tramas abiertas, y eso me enerva bastante. Me han insistido mucho en que de todas formas merece la pena leer el cuarto, porque todo se arregla, pero yo sinceramente no me fío demasiado.

Si tuviera que escoger algo especialmente elogiable por lo ambicioso, me quedo con Dragonlance. Eso sí, entendiendo por Dragonlance la saga principal. Y entendiendo por la saga principal, concretamente, los siguientes libros: la trilogía de las Crónicas, seguida de la trilogía de las Leyendas, seguida de La nueva generación, seguida de la dilogía El ocaso de los dragones, seguida de la trilogía La guerra de los espíritus. Todo lo que acabo de mencionar forma una sola saga compacta y buenísima formada por un cómputo autosuficiente de 12 libros. Son novelas llenas de aventuras apasionantes, con un mundo bastante bien construidos y personajes carismáticos e increíblemente bien construidos. No obstante, la cantidad infinita de spin-offs malísimos que Dragonlance ha tenido han hecho que coja bastante mala fama, y no me extraña, porque mucha gente que intenta adentrarse en ese mundo no sabe qué leer y qué no. Yo me leí sin querer los tres libros que forman La quinta era, y son una verdadera abominación completamente prescindible, pero me los colaron como parte de la saga principal Sad . No obstante, creo que cualquiera que se lea los doce libros concretos que he mencionado, ni uno más ni uno menos, podrá disfrutar de una obra increíblemente ambiciosa y llevada a buen puerto.
Veo mucho comentar en el hilo de ambición con respecto a cantidad y no con respecto al contenido. En ese sentido, podemos considerar autores que pretenden hacer un antes y un después: por ejemplo Emilio Bueso y su Transcrepuscular, que no sólo pretendía ser un giro total a la fantasía y al worldbuilding, sino también a las ediciones de libros, para que al final por lo que he podido ver pues ni chica ni limonada; por otro lado estaría la ambición desde el punto de vista de la riqueza/fama, en el que un autor empieza a sobreexplotar su obra (esto se acerca un poco a lo que se ha hablado de cantidad de libros, aunque no es lo mismo): ejemplos los tenemos en Rowling con su obra de teatro, la pentalogía de películas, Pottermore (que aunque se suponía una simple expansión le está sirviendo para hacer una limpieza en su imagen con temas raciales y LGBT)...; o a Meyer y su edición décimo aniversario de Crepúsculo en la que se incluye Vida y Muerte (la reescritura genderbend de su gallina de los huevos de oro) o, relacionada con esta,  E. L. James y su revisión de su trilogía desde el punto de vista de Grey.

Estos casos demuestran un claro problema en el ser ambicioso en el arte, que hace que la respuesta a la primera pregunta de todas sea un claro no, este tipo de ambición no  lleva a mayor inspiración, porque lo que parece ser inspiración no pasa de ser un intento de abarcar más de lo que se puede con algo nuevo.
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