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Versión completa: ¿Qué le pasa a la fantasía épica? Una aproximación crítica
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Últimamente he estado viendo en distintas publicaciones por todo internet a gente barruntando la idea de que la fantasía épica se encuentra en una especie de crisis creativa, o que no da ya más de sí, o cosas así.

A ver, frena.

La fantasía épica lleva en una crisis creativa aproximadamente desde que Tolkien terminó El Señor de los Anillos, porque esta obra condicionó por completo a la gran mayoría de sucesoras. No es que antes no existiera ningún tipo de literatura fantástica, ni elementos sueltos que luego acabaron recalando en la Tierra Media. Es una cuestión más bien de dialéctica.

En tiempos de carracuca, existía una serie de factores que podíamos encontrar aislados en algunas historias escritas o de tradición oral, así como modelos temáticos que iban dependiendo del pensamiento dominante en cada época. Por ejemplo, a comienzos de lo que en historia se acota como Edad Moderna, que no es ni más ni menos que una de las fases finales del feudalismo, lo que imperaba era una lucha entre la línea heredera del idealismo platónico y los sectores más cercanos a lo aristotélico, pero siempre con una aspiración cultural hacia la Antigüedad Clásica (por eso lo del Renacimiento y tal), el orden, el humanismo y toda esa morralla. En esta época encontramos un tratamiento del mito con una orientación a lo "racional". En la etapa siguiente, con una burguesía mucho más desarrollada, en posición de legitimarse a través del arte, lo que vemos es una apelación al sentimiento, a conmover, a la devoción. Racionalización del mito, construcción lógica de los personajes, sublimación a través de lo emocional...

En la literatura existen referencias así. El recurso cervantino de la sátira, el espejo costumbrista ante la locura heroica del Quijote; el romanticismo tétrico e intensito de Zorrilla... Shakespeare y las grandes pasiones (amor, celos, envidia, rencor) como leitmotiv de sus personajes.

Pero vamos, que me lío. La cuestión es que mitos, cantares, novelas de caballería, viajes orficos y homéricos, ya existían antes, pero en Tolkien se unifican, se oponen entre sí y se superan, para crear un paradigma de narrativa fantástico-épica. El camino del héroe queda sellado, la variedad de razas, escenarios, enemigos e intereses se codifican; y tras este hito asistimos a un sinfín (palabra que no sé si existe como tal) de historias de fantasía épica con elfos, gnomos, goblins, trasgos, orcos, enanos, reyes malvados, elegidos, princesas, dragones, esa cosa que te salva en el momento más inesperado, alguna espada legendaria, palabras inventadas (es muy gracioso ver a reputados actores británicos recitar absurdos trabalenguas cuando interpretan a hechiceros en las adaptaciones cinematográficas de estas obras). Y de vez en cuando tenemos magníficas excepciones, muchas veces debido a vueltas de tuerca de este tipo de historias (Ursula K Le Guin narrando con maravillosa indefinición el asesinato de un dragón y con auténtico fervor el combate de su héroe con el verdadero antagonista de su obra, sus demonios internos; o un brujo rivio llamado Geralt revisitando la "mitología" de la fantasía tradicional) y otras centrándose en otro tipo de conflictos (George muchaserres Martin, por ejemplo).

Parece que hay una cuestión que domina la reproducción de este panorama, lo cual es más sencillo de ver de lo que parece, si nos hacemos una inesperada pregunta: ¿cuáles son los modos de producción que imperan en este tipo de obras?

La importancia de esta pregunta es mucho mayor de la que se le puede suponer. Piensa que quieres escribir una novela de fantasía épica, tienes en la cabeza un mundo perfecto para que esta historia tenga lugar. Pues bien, ¿cómo funciona ese mundo? ¿Cuál es la situación de la inmensa mayoría de sus pobladores? ¿Cómo se relacionan entre sí? ¿A qué están sometidos, por quién y cómo? ¿Por qué no han sido capaces o no han sentido la necesidad de alterar el statu quo hasta que aparecen tus protas? No hace falta que el lector se lea un tratado de economía política previo a tu historia, pero tú tienes que saberlo, porque de eso depende que tu historia sea viable o no (y me refiero a coherencia interna, no a montar a lomos de un dragón para alancear a tus enemigos).

En Canción de Hielo y Fuego, por ejemplo, sí encontramos una definición clara de un imperio colonial de marcado corte feudal, con algún reino satélite que ejerce de fuerza protoburguesa (oh mi querido Banco de Hierro de Braavos) emergente. Claro que todo este entramado bien definido parece que va careciendo de importancia a la luz de un inminente apocalipsis de muerte y frío que te cagas. Martin se desenvuelve entre las tensiones internas de las distintas capas de la clase dominante de Poniente, así como el desarrollo de sus personajes; y la creciente amenaza externa.

¿Pero cuál es el modo de producción en El Señor de los Anillos? ¿Es una oposición entre el aparente centralismo colonialista de Mordor y la autarquía de una serie de colonias aisladas con dinámicas internas de reinos medievales? Se entiende una historia con estas características, dentro de un escenario medieval, debido a las propias dinámicas internas del feudalismo, en el que la propiedad es ostentada por estos señores feudales por derecho de conquista, y no solo implica la tierra, sino que engloba también a los súbditos. Tolkien presenta una dicotomía en la que diferencia entre unas gentes sencillas gobernadas por una nobleza justa y atractiva, con un horrible esclavista con un ansia por acumular tan poderosa que le consume; en una espiral que nos recuerda de forma bastante lejana a aquella idea predominante del Cantar de Mío Cid, "qué buen vasallo sería, si tuviera buen señor". Es una historia de buenos y malos, que es fácil de trasladar a la mentalidad de la época, con una burguesía que "retomaba" el poder tras el empuje del fascismo, que tenía muy presente esa misma premisa. Si ayer mismo el Ejército Rojo hubiese tomado Berlín y neutralizado a Hitler, la epicidad de una serie de figuras heroicas envueltas en una lucha contra el mal me resultaría muchísimo más seductora de lo que me resulta a día de hoy, porque somos esclavos de nuestras condiciones materiales.

El mismo argumento no se puede "repetir" ad infinitum porque no va a causar siempre el mismo impacto, con el añadido de que pierde cada vez más cualquier imagen de novedad.

Del mismo modo que un escenario como el de la Guerra Fría puede mostrar en la Espada y Brujería un sector de la cultura de masas perfectamente capaz de representar los miedos y las histerias de la sociedad capitalista, con un guerrero habilidoso que se enfrenta a lo mágico, lo desconocido, lo lejano. El propio cine lo reflejó, George A. Romero mediante, en las películas de zombies, como una vía de escape al terror provocado por la peligrosa tecnología soviética (es curioso que a día de hoy el mensaje hegemónico sea el contrario, pretendiendo mostrar el bloque socialista como un territorio baldío y atrasado frente a la hiperdesarrollada y cosmopolita sociedad capitalista... ¿alguien se acuerda de Rocky contra Iván Drago?).

La cuestión es que lo que consideramos Alta Fantasía se enquista en repetir escenarios-plantilla (y tu novia sin sacar y la basura de erasmus) con fotocopias de terribles nigromantes, emperadores, generales... frente a humildes héroes que recorren como corderitos su camino de elegidos™ y triunfan frente al mal. Ya de paso, con el constante papel pasivo de los personajes femeninos frente al Héroe. Muchas veces presenciamos auténticas escenificaciones de las fantasías íntimas de los autores (Christopher Paolini, no me refiero a ti, tranquilo... bueno, sí, a quién vamos a engañar).

¿Y cuál es la amenaza? ¿Cuál es la estructura de esas sociedades? ¿Qué cambia para la amplia mayoría de sus personajes inventados que se siente en el trono el rey malo o el rey bueno? Es fácil recurrir a una representación idealizada de lo medieval, sin llegar a desarrollar poco más que un breve esbozo del triunfo del feudalismo sobre el esclavismo trasladado al papel. Hay una inmensa mayoría de "extras" que se limitan a estar, porque no valen para nada más que como figurantes, mientras un pavo va por ahí dando mandobles o lanzando bolas de fuego (porque POR PUTO SUPUESTO que tiene poderes de algún tipo) para dar un golpe de estado que ni al autor le interesa en qué resultará una vez consumado.

Hay historias que me recuerdan a un capítulo de una serie que no es santo de mi devoción actualmente, así que no pienso ni mencionar su nombre, en el que los personajes, muy aficionados a En Busca del Arca Perdida, descubren que la película habría tenido exactamente el mismo final si Indiana Jones no hubiese aparecido en ella. Otras, sin embargo, están forzadas más allá de los límites de la coherencia interna para que solo se puedan resolver de una manera, y por forzar fuerzan incluso los elementos medievales (como ese colegio en el que toman apuntes con pergamino y tinta pese a suceder la trama en plenos años 90 y existir tanto los cuadernos como los bolígrafos).

La fantasía épica funciona cuando se convierte en una obra de contenido alegórico, cuando inspira y fluye para cumplir con un cometido: FANTASEAR. Puede reflejar un aspecto de la realidad transportado a un mundo ficticio, pero para ello debe estar representado de forma veraz. Las ficciones distópicas de sociedades postcapitalistas con una forma de gobierno neofeudal, además de cargar con un mensaje ultraliberal, no reflejan absolutamente nada más allá de un descontento inconexo y difuso; y lo mismo sucede con los mundos caballerescos de cartón piedra.

Para la fantasía épica, en consecuencia, solo quedan dos vías posibles:

1- La evocación estética de nuevas formas, ya sea a lo Patrick Rothfuss (una historia en retrospectiva, hipersubjetiva y con una imaginería distinta) o la novela de Ana Katzen (antigua forera) de la que fui beta reader, que fue un soplo de aire fresco en este sentido (además de estar genialmente escrita).
Pros: De este modo la histora se convierte en una conexión directa entre autor y público, de un modo más personal y con un contenido más lírico; y especialmente con una gran cantidad de elementos a descubrir.
Contras: Es una vía que acabará por sobreexplotarse, al igual que las abiertas por anteriores personitas innovadoras, por lo que hay que hacer un ejercicio creativo que puede salirse de madre y que no se lo trague ni un otaco.

2- Un salto en la composición del mundo en el que se desarrolla la historia, cambiando el modo de producción feudal, o alegoría lejana del fascismo, como statu quo a alterar, por el modo de producción capitalista. Explorar el avance de las clases que componen la sociedad que se está creando para dar lugar a nuevos escenarios, con nuevos problemas y nuevas necesidades que los personajes deben resolver.
Pros: ¿No sería interesante una sociedad homóloga a la que formaban los hobbits de la Comarca, pero viéndoselas con una invasión imperialista que agosta sus cosechas y drena sus ríos? ¿O los efectos de esa típica entidad imperial tras llegar a un punto en el que la sobreexplotación de la naturaleza ha herido de extrema gravedad numerosos rincones de ese mundo? ¿Cómo actuarían todos esos "figurantes" si se les dotase de la autonomía suficiente para hacerlo?
Contras: Demasiada ambición puede condenar esa hipotética obra a no poder ser acabada en la vida. Además, los intereses y la visión del mundo de cada autor marcarán claramente el modo en el que se desarrollen esos nuevos escenarios. Las formas de expresión están sujetas a los intereses dominantes o dominados, de modo que el mensaje subyacente siempre va a ser o bien para perpetuarlos o bien para confrontarlos. Tiene más futuro pegar una faja a la enésima fotocopia y poner que su autor es considerado por la crítica el nuevo Tolkien.

P.D.: Aquí lo podéis visualizar en Patreon: https://www.patreon.com/posts/20292741
A ver, empecemos por decir que el pobre Tolkien (tan apaleado) no tiene ninguna culpa de que le hayan plagiado hasta la saciedad...plagiado por demanda del público; quien haya conocido el boom de la literatura fantástica de los 80 y 90, sabe que Tolkien fue copiado por un público ávido de más historias de ese corte, y las editoriales se los daban encantadas (al fin y al cabo, el cliente siempre manda). Pero no toda la literatura fantástica ha copiado a Tolkien; el problema es que (quizás) esos autores no sean tan conocidos. ¿Quién conoce a Ursula K. Le Guin y su saga de Terramar?, ¿quién a Howard y sus relatos sobre el mundo hiborio protagonizados por Conan?, ¿a quién le suena la fantasía oscura y de entreguerras de H.P. Lovecraft?, ¿cuántos se han leído los relatos de Fahrd y el Ratonero Gris de Fritz Leiber?...en fin, que es muy fácil centrarse en lo que más vende, R.A. Salvatore y su enésimo relato de su elfo oscuro, o la interminable Dragonlance Dodgy
Tolkien no era pobre, pero tampoco le intento apalear. Lo que aventuro es más bien que su historia funcionó por una conjunción de factores:

1- Unió elementos por primera vez.
2- Creó una fórmula atractiva.
3- Calidad literaria, claro.
4- El momento concreto del que procede hace que una historia así sea asumible con mucha mayor facilidad.

En cualquier caso, hay un punto en el que discrepo totalmente: la demanda en la industria cultural está siempre sometida a los intereses de quienes venden esos productos. Es decir, los Paolini, Laura Gallego y demás, son producto del interés en repetir una fórmula que da dinero; y los autores que se alejan de esa fórmula son más marginales hasta que su historia triunfa y entonces se convierten en "lo mainstream".

El público al final suda tinta para poder ser quien "manda".
Cita:la demanda en la industria cultural está siempre sometida a los intereses de quienes venden esos product

Y esos intereses estan sometidos a lo que quiera el publico, o sino no hacen dinero. Has dado un razonamiento circular.

Cita: ¿Quién conoce a Ursula K. Le Guin y su saga de Terramar?, ¿quién a Howard y sus relatos sobre el mundo hiborio protagonizados por Conan?, ¿a quién le suena la fantasía oscura y de entreguerras de H.P. Lovecraft?, ¿cuántos se han leído los relatos de Fahrd y el Ratonero Gris de Fritz Leiber?...en fin, que es muy fácil centrarse en lo que más vende, R.A. Salvatore y su enésimo relato de su elfo oscuro, o la interminable Dragonlance Dodgy

No se no se xddd. Estas seguro de que Ursula, el puto Lovecraft, y Howard, el tio que escribio a uno de los personajes mas iconicos de la cultura pop en general, son menos conocidos que RA Salvatore y Tracy Hickmam y Margaret Wais... Weiss... ¿se escribia asi??
No, lo que quiere el público está sometido a lo que le ofrece la industria cultural. Tú no eliges el contenido que se vende, solo el que consumes. Y si de entre el contenido que consumes las opciones son o aceptar lo que se te pone delante o no consumirlo y dejar de ser "el público", pues ya me contarás.

El mercado es un concepto muy mal entendido. Los intereses de una empresa no son satisfacer a su público, sino acumular capital. Los intereses de una empresa en la industria cultural son acumular capital, lo cual dentro del sistema capitalista causa una tendencia a la competitividad entre burgueses (porque no puedes acumular más capital que nadie si hay más empresarios acumulando capital), y eso les lleva a apostar por las formas más efectivas de satisfacer sus intereses. El público es secundario, porque está a su merced.

Es decir, estás confundiendo estos dos conceptos: el interés como valor o atención hacia algo concreto, y el interés como objetivo inmediato o final de una clase.

Eso de que el público es soberano es una mentira repetida mil veces. El capitalista se anticipa, sondea y en base a sus propios análisis concibe el valor de su mercancía. Y el público coge lo que hay o no coge nada, lo cual es impensable para su vida de mierda. Tarde o temprano consumirá cultura de masas, si no es de una forma es de otra, así que si los productos de la cultura de masas que más le interesan están ceñidos al esquema más productivo, se conforman y lo cogen, aunque les disguste.
Ostras, entro de nuevo en el foro después de una temporada y el dejavú es poderoso xD

No sé si habrá una crisis de creación en la fantasía épica, pero me preocuparía mucho más una posible crisis de lectura en la que el acercamiento a las obras (o a los mercados) se haga desde unos códigos predeterminados  y prácticamente inamovibles por traer insertada la idea de que son los correctos/comprometidos. ¿Qué sentido tiene pedir cambios en las obras sin asumir la reciprocidad que exigiría acompañarlos con una transformación continua de la mirada que habrá de leerlas?

La obra se completa en el lector, la industria se completa en el consumidor. La tentación de desequilibrar la balanza hacia una de las partes es comprensible, especialmente en la medida en que permite descargar algo de responsabilidad individual por el camino, o de reducir el espectro de "enemigos" al que habría que enfrentarse. Ese reduccionismo, no obstante, tiene sus consecuencias, y si bien son mucho más palpables en el ámbito mercantil, donde la renuncia a ver una imagen más grande/compleja se traduce como pérdidas económicas y de calidad de vida , no son menos trágicas, a mi entender, cuando sesgan la interpretación del arte que nos permite trascender la realidad inmediata en la que vivimos sumidos.
Entonces defiendes que no hay una cultura de género trabajada, entiendo.
Cita:No, lo que quiere el público está sometido a lo que le ofrece la industria cultural. Tú no eliges el contenido que se vende, solo el que consumes. Y si de entre el contenido que consumes las opciones son o aceptar lo que se te pone delante o no consumirlo y dejar de ser "el público", pues ya me contarás.

Pero el contenido que se vende va en funcion de lo que el publico consume, ya que puede escoger consumir otra cosa o, como tu dices, no consumir nada. Nadie obliga a nadie a comprar o no comprar algo. Tu puedes escoger verte pelis en patreon hechas por gente de a pie en vez de irte a ver la ultima de Marvel, por ejemplo. Y a lo mejor diras "pero es imposible no ir a verse la infinity war! Todas las estrategias de marketing y analisis que hacen nos presionan socialmente y nos lavan el cerebro para ir a verla". En ese caso, el concepto de libre albedrio tal y como lo conocemos hoy en dia no sirve de nada. No escogemos nada libremente.

Cita:Es decir, estás confundiendo estos dos conceptos: el interés como valor o atención hacia algo concreto, y el interés como objetivo inmediato o final de una clase.
¿Eh? ¿Cual es la diferencia y cual de los dos supuestamente confundi?
No escogemos nada libremente. El propio peso de las circunstancias que nos llevan a ello ya es un condicionante.

En este caso, tu puedes escoger qué consumir, pero no vas a escoger no consumir, porque siempre vas a necesitar consumir algo. Y dentro de esa no tan libre elección, tienes la menos libre aún elección de consumir la cultura de masas que te gusta y la que no. Y como sea la que sea va a estar supeditada a la producción, lo que vas a escoger es lo que te den a elegir, no lo que elijas tú. Es decir, el público consume lo que se le ofrece. En el arte y la cultura de masas no es distinto, y de hecho la historia es un reflejo de que la evolución del arte nunca ha estado subordinada al criterio del público, sino al del creador y al del comitente o distribuidor.

Y en lo de los significados confundidos, te equivocaste al interpretar "interés" como atención hacia algo concreto, cuando "interés" está referido a los objetivos parciales o totales de un sector muy concreto de una clase social: en este caso, la burguesía (clase) y la acumulación (interés de clase).
Cita: Y dentro de esa no tan libre elección, tienes la menos libre aún elección de consumir la cultura de masas que te gusta y la que no. Y como sea la que sea va a estar supeditada a la producción, lo que vas a escoger es lo que te den a elegir, no lo que elijas tú. Es decir, el público consume lo que se le ofrece

No tienes que escoger lo que siguen las masas, puedes escoger lo que te de la gana. E igual, de lo que se hablaba no era sobre si hay eleccion o no (siempre vas a tener que escoger cosas, con independencia del sistema economico bajo el que vivas), sino sobre si el publico o el creador es el soberano. Si al final todos vamos a seguir lo que hacen las masas, el soberano es... las masas. El publico. A lo mejor las pelis de patreon que te gustan son quitadas porque eres el unico al que le gustan y nadie las compra, y no te queda mas opcion que ir a ver marvel o juego de tronos para pasar el rato. La gente sigue siendo quien manda. Otra cosa es que se la pueda manipular, pero el comportamiento de las masas tiende a ser muy caotico.

Cita:Y en lo de los significados confundidos, te equivocaste al interpretar "interés" como atención hacia algo concreto, cuando "interés" está referido a los objetivos parciales o totales de un sector muy concreto de una clase social: en este caso, la burguesía (clase) y la acumulación (interés de clase).

¿En que momento has dicho que por interes te refieres a los objetivos de un sector social? Es algo que te acabas de sacar de la manga ahora mismo xdd. No me he confundido nada, simplemente no te has explicado. Es como si dijeras "la tierra es plana" y yo te respondiera "no, la linea del horizonte se curva, claramente no puede ser plana" a lo que tu respondieras "pero estas confundiendo los terminos porque por tierra en realidad me estoy refiriendo a este tablero lleno de tierra que tengo aqui escondido y claramente es plano...". Coño, sí.

No estoy seguro de que alguien pueda hablar de los intereses de toda una clase. Quieren acumular riquezas, si, pero todas las clases y personas queremos eso. No veo en que sentido es relevante en el tema de la soberania. El arte cambia todo el tiempo con los gustos de la gente y nadie puede predecir o controlar tantas variables. Ojala todos los zurdos tuvierais razon y existieran los iluminati ahi fuera. Al menos seria menos terrorifico que la realidad caotica en que vivimos.
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