Este foro usa cookies
Este foro hace uso de cookies para almacenar su información de inicio de sesión si está registrado, y su última visita si no lo está. Las cookies son pequeños documentos de texto almacenados en su computadora; las cookies establecidas por este foro solo se pueden usar en este sitio web y no representan ningún riesgo de seguridad. Las cookies en este foro también rastrean los temas específicos que ha leído y la última vez que los leyó. Por favor, confirme si acepta o rechaza el establecimiento de estas cookies.

Se almacenará una cookie en su navegador, independientemente de su elección, para evitar que le vuelvan a hacer esta pregunta. Podrá cambiar la configuración de sus cookies en cualquier momento utilizando el enlace en el pie de página.

Bienvenido, Invitado
Tienes que registrarte para poder participar en nuestro foro.

Nombre de usuario/Email:
  

Contraseña
  





Buscar en los foros

(Búsqueda avanzada)

Estadísticas del foro
» Miembros: 791
» Último miembro: DanSVidal
» Temas del foro: 2.258
» Mensajes del foro: 36.605

Estadísticas totales

Usuarios en línea
Actualmente hay 38 usuarios en línea.
» 1 miembro(s) | 36 invitado(s)
Google, lerion1979

Últimos temas
Sobre la resurrección en ...
Foro: Taberna Literaria
Último mensaje por: Yandrak123
9 horas
» Respuestas: 4
» Vistas: 54
El foro privado Dragón Le...
Foro: Tus historias
Último mensaje por: DanSVidal
03:51 PM
» Respuestas: 145
» Vistas: 35.484
¿Qué estáis escuchando?
Foro: Fuera de tema
Último mensaje por: Duncan Idaho
04:06 AM
» Respuestas: 399
» Vistas: 67.155
Reto Pri20: El universo d...
Foro: Retos Mensuales
Último mensaje por: Jaden Diamondknight
24/05/2020 09:33 PM
» Respuestas: 3
» Vistas: 74
BASES Reto Mensual Primav...
Foro: Retos Mensuales
Último mensaje por: DanSVidal
24/05/2020 09:15 PM
» Respuestas: 22
» Vistas: 814
[Fantasía] El reposo del ...
Foro: Tus historias
Último mensaje por: DanSVidal
24/05/2020 04:55 AM
» Respuestas: 2
» Vistas: 53
Escribir entre dos
Foro: Taller Literario
Último mensaje por: Cabromagno
23/05/2020 08:18 AM
» Respuestas: 3
» Vistas: 68
¿Qué estáis leyendo?
Foro: Taberna Literaria
Último mensaje por: Zarono
22/05/2020 02:36 PM
» Respuestas: 931
» Vistas: 177.461
Reto Pri20: SRE-387-RUST
Foro: Retos Mensuales
Último mensaje por: Ervaet
21/05/2020 07:37 AM
» Respuestas: 3
» Vistas: 238
Mejores webs de radio onl...
Foro: Fuera de tema
Último mensaje por: Duncan Idaho
17/05/2020 01:51 AM
» Respuestas: 0
» Vistas: 31

 
  [Fantasía] El reposo del orco
Enviado por: DanSVidal - 23/05/2020 04:51 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (2)

Este es un relato corto que tengo publicado y que ahora me gustaría compartir con tod@s vosotr@s. Espero que os guste.


                  ~ El reposo del orco ~

Los gritos de sus perseguidores se oían cada vez más cercanos. La decisión de adentrarse en el bosque le había otorgado cierta ventaja sobre ellos, aunque las heridas que arrastraba le hacían avanzar no tan rápido como quisiera y, debido a su corpulencia y su escasa habilidad, el rastro que dejaba era visiblemente fácil de seguir.

Se detuvo un momento a recuperar el aliento y a tratar de orientarse. Vislumbró cierta claridad a su izquierda. Si fuese un claro en el bosque, o el final de este, sería un blanco fácil. Si resultase ser un río, podría ocultar su rastro con mayor acierto, aunque la idea no le entusiasmaba.

Recordó como acabó en esta situación, huido de un grupo de soldados, malherido y hambriento, por tan sólo haber matado uno de sus caballos, una noche, hacía ya varios días atrás. Pensó que no serían capaces de seguir su rastro, pero, una vez más, se equivocó.

Entre pensamientos, un intenso dolor en el hombro le arrancó un grotesco grito. El bosque entero se estremeció y se hizo un momento de silencio. Una flecha gruesa le atravesaba el hombro asomando la punta por la clavícula izquierda. Oyó a un humano gritar desde lejos. No había tiempo para pensar. Entre jadeos retomó la carrera. Un único pensamiento ocupó su cabeza mientras avanzaba. Que no sea un claro....

El río que apareció frente a él resultó ser muy ancho, de aguas tranquilas y aparentemente profundo. Al otro lado, continuaba un bosque, muy frondoso y oscuro. Allí sí podría despistar a sus perseguidores. Pero la sola idea de tener que adentrarse en un río tan, aparentemente profundo, le ponía aún más nervioso. Dos muertes se presentaban ante sus ojos inyectados en sangre, y la única que le brindaba una oportunidad, era pasada por agua. No lo pensó más. La rabia que le inundó por verse obligado a adentrarse en el agua, herido, y huyendo, le obcecó. Busco rápidamente una piedra grande que le añadiese peso. La levantó con inmenso dolor, pero relativa facilidad y, sujetandola firmemente contra su oscuro y verde pecho, empezo a caminar río adentro.

Cuando el agua le cubría por las orejas, apretó los colmillos con fuerza, se cargo de aire, y se sumergió por completo. Sus pasos, aunque lentos, eran firmes. Su cuerpo y su mente se cargaron de tensión. Una fuerte convulsión le hizo perder algo de aire, pero no se detuvo un solo instante.

El tiempo bajo el agua se antojó una eternidad.

Al momento comenzó a notar que ascendía hacia la orilla. Sin soltar la piedra, se estiró todo lo que pudo, y asomó por la superficie del agua para recuperar el aliento.

Las primeras bocanadas de aire fueron roncas y sonoras, desvelando su posición. Empezaron a llover flechas desde la orilla que dejaba atrás. Dos de ellas, casi a la vez, le impactaron en la espalda. No hubo grito, ni gesto de dolor. Una mueca de rabia le cubría el rostro, pero no soltó la piedra en ningún momento mientras terminaba de salir del río.

El orco se giró para ver a sus atacantes. Media docena hombres se erguian en la orilla contraria y varios más emergian del bosque. Con todas sus fuerzas, balanceó la piedra con ambos brazos y la lanzó contra sus hostigadores. Hubo un momento de silencio, y la piedra se precipitó a pies de sus perseguidores. La tensión le hizo estallar en un grito feroz y atronador anestesiando todas sus heridas. Los hombres volvieron a cargar y a lanzar flechas, pero ya era tarde, el orco desaparecía en la oscuridad del frondoso bosque, lejos de su alcance.

Después de un rato caminando con dificultad, dejó de percibir los gritos de los humanos, y el correr del agua. La maleza en ese bosque era impresionante. El único rastro que dejaba tras de sí, era de sangre, y con tal espesura, no sería fácil de seguir. No obstante, el hecho de no sentir a sus cazadores, le inquietó. De hecho, no se oía nada. Tan solo el ruido que hacían las plantas a su paso y su fuerte respiración. Nada más.

El silencio natural que reinaba alrededor era absoluto y detuvo su huída por completo. La calma del lugar le golpeó de inmediato. Observó a su alrededor. Árboles altos, arbustos, plantapinchos y tierra oscura aderezada con poca luz... ese bosque no era como los que le habían dado cobijo durante tantas lunas, ni como ningún otro que hubiese conocido. Y ya había visto unos cuantos. No parecía un bosque habitado, y casi seguro que en él no le encontrarían, pero por si acaso, no bajaría la guardia del todo.

Empezó a pensar en buscar un sitio donde poder descansar y recuperarse, pero un dolor intenso desvaneció sus cavilaciones. Las palpitaciones, punzantes y penetrantes, que cubrían su cuerpo, le recordaron la gravedad de sus heridas. Llevaban dos jornadas siguiéndole el rastro, y el cansancio y las heridas empezaban a ser una carga. Tres flechas se alojaban en su espalda, diversos cortes en brazos y piernas, y una brecha enorme en la cabeza que tintaba su rostro de rojo. Había perdido mucha sangre.

Empezó a andar lentamente. Notó que el bosque entero giraba a su alrededor. Se detuvo, junto a una roca enorme y se apoyó sobre el hombro derecho. Agarró la punta de la flecha que asomaba por la clavícula y la arrancó de un tirón. El dolor fue inmenso. Sus piernas le fallaron y se sentó apoyado sobre la roca. Jadeaba profundamente en un ademán de relajarse. Se tomó un momento. Volvió a levantar el brazo derecho llevándolo hacia el omóplato izquierdo, agarró la parte trasera de la flecha y tiró con fuerza de ella. Al hacerlo de ese modo, la parte astillada de la misma hizo más grande la herida en su espalda. El dolor volvió a recorrer su cuerpo. La sangre emanaba con fluidez por su castigada piel.

En ese instante, su cuerpo se le antojó pesado y su respiración cada vez más relajada. El dolor empezó a anestesiarle. El silencio a su alrededor, profundo y vacío, lo abrigó. Sus ojos rojos se fijarón en un árbol que tenían delante. Un árbol enorme, de grandes raíces, gruesa corteza cubierta de musgo y plantas trepadoras que acariciaban sus pies. Todavía sujetaba la flecha sin punta en su mano derecha, apoyada sobre sus muslos desnudos, aunque ya, sin recuerdo de ella. Su mente le alejaba, lentamente, de ese bosque, hacia recuerdos fugaces y vagos de otros lugares, y otros momentos, sin duda alguna mejores. Su torso inmóvil, se mantenía ligeramente ladeado hacia la derecha empujado por las dos flechas que aún portaba en su espalda.

La mirada perdida, entre el árbol y él, se poso en un sueño, lejano y etéreo que, a través de una imperceptible sonrisa, exhalaba con el último movimiento de su pecho, mientras sus ojos se veían inmersos en una creciente oscuridad que los apagaba.

Imprimir

  Escribir entre dos
Enviado por: Kharanïel - 22/05/2020 04:38 PM - Foro: Taller Literario - Respuestas (3)

¡Muy buenas!
Lo primero, he estado investigando pero no he encontrado nada que hable de este tema, aunque no descarto que se me haya pasado ya que soy un poco despistada. Si es así, lo siento mucho y procederé a borrarlo.

Ya entrando en materia, no sé si es porque cada vez me fijo más, pero me he dado cuenta de que hay varios libros que están escritos por dos personas. No me he leído ninguno (todavía), pero sí que tengo el proyecto a muy largo plazo de hacerlo con una amiga. La pregunta es cómo hacerlo. ¿Cada uno escribe un capítulo? No me parece muy lógico ya que tendrían que ser estilos muy similares o se notaría el cambio de uno a otro, pero tampoco me parece productivo ir escribiendo a la vez palabra por palabra, ni que uno escriba y otro corrija.

Obviamente, imagino que cada autor (o pareja de autores en este caso) tendrá su propio método, pero si pudieseis darme alguna idea o consejo os estaría muy agradecida, porque en este tema ando bastante perdida.

Imprimir

  Reto Pri20: El universo de Penrose
Enviado por: Joker - 21/05/2020 08:14 AM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (3)

-Al habla el comandante Gnab Gib, de la exploradora E-71, la "Ojos de Halcón".
-¿Me recib... pffffff... ayas allí... pffffff... ¿entendido? Soy t... pffffff...
-Lo siento, señor, la comunicación se corta -añadió el alférez con cautela.
-No me digas.
Gib puso fin a la llamada. Aquella voz... algo decía en su interior que aquella voz le era familiar. Quizás la Federación intentaba advertirle de algo.
-¿Qué hacemos, señor?
Gib levantó la vista y miró a través de los cristales de la nave. No era totalmente un culto de la ciencia, pero tampoco había que ser muy inteligente para advertir que aquéllo se trataba de una anomalía jamás vista anteriormente.
Sin mirar al alférez, dio la orden.
-Rumbo a la anomalía. Cabo, avise a la Federación de nuestra intención. Si la comunicación falla, siga intentándolo.
-Señor -intervino el alférez, removiéndose en su asiento-, ¿cree prudente...?
-¿Quiere irse de aquí sin saber qué demonios es eso? ¿Volver a la Federación considerado un cobarde?
El alférez dudó, y le concedió la razón. Cierto, había peligros, aunque no supiese exactamente cuáles eran. Lo desconocido siempre era peligroso. Una simple flor podía ser hermosa, pero mortífera al mismo tiempo.
La luz se arremolinaba junto a la oscuridad, danzando al ritmo del leve tintineo de las miles de millones de estrellas concurrentes pintadas en aquel lienzo infinito. El corazón le latió con fuerza. ¿Qué pensaría su esposa? Arriesgarse a un final tan trágico y probable era una forma estúpida de morir; esos errores eran típicos de hacía miles de años, cuando el ser humano aún mamaba de su madre Tierra. Sin embargo, Gib decidió ingresar en la Federación por el simple hecho de que ansiaba conocer lugares inexplorados, adentrarse en los peligros que eso conllevaba, interviniendo en el devenir de mundos extraños y exóticos.
-Diez minutos, señor.
¿Qué le quedaba, al fin y al cabo? Si bien era cierto que los tripulantes, o al menos en su gran mayoría, tenían familiares que les esperaban en casa, Gib sólo tenía una planta que tomó prestada de un planeta escondido; y más aún, una planta que estando en el vacío no podía morir.
-Cinco minutos, señor.
Gib creyó sentir una leve brisa en el cogote. Bajó la vista y vio sus puños apretados. Sus subordinados tenían una vida, ¿quién era él para negársela?
"Pero esa anomalía... podría ser el descubrimiento del milenio... o por otro lado, un fin espantoso... Pero debería sentirme privilegiado..."
De repente, sacándole de su divagación, el espacio-tiempo se volcó, se plegó sobre sí mismo y una vibración, como los cantares de las pieles de los tambores antes de la guerra, se esparció por todo el cosmos.
-Alférez, ¿qué ha...?
El alférez ya no estaba. Ni el alférez, ni nadie. Una habitación vacía.
-Demasiado tarde, Gib.
El aludido se dio la vuelta con sorpresa para contemplar un rostro, uno que conocía a la perfección. No le salió palabra alguna. Era como mirarse a un espejo, a uno sucio y resquebrajado.
-¿Quién... quién coño eres?
-¿No me ves? Soy tú. Bueno, no tú; pero sí "un" tú.
-¿Qué?
-Verás, Gib, ¿ves eso? Esa anomalía, como la llamas. No sabes lo que es. Claro que no, yo tampoco lo sabía hasta que me interné en ella. Y ahora he intentado venir aquí para evitar lo que, irremisiblemente, va a pasar. Quizás es el destino inamovible, un universo en colapso y resurgimiento una y otra vez, algo así como la escalera de Penrose.
El comandante Gib, en un arrebato de locura, sacó su revólver de iones y disparó sobre su extraño yo. No ocurrió nada. El otro Gib sonrió.
-Eso es inútil. Yo lo soy todo, y nada al mismo tiempo. Soy, y serás, el ojo del cosmos y la razón del ser. Es un poco triste, pero así debe ser. Bueno, ahora tengo que irme. Espero que te acuerdes de esta conversación. ¡Pero qué tonterías digo, claro que te acordarás! Y durante muchos millones de años, puedes creerme.
Y antes de que pudiese siquiera bajar el arma, el otro Gib había desaparecido, el espacio-tiempo volvió a su estado original y su tripulación hizo acto de presencia. Al parecer, nadie se había percatado de lo ocurrido.
"¿Me estoy volviendo loco?"
-¡Alférez, orden de retirada!
Éste no contestó, y tampoco acató la orden por una sencilla razón: el tirón gravitacional. Aquella anomalía era tan masiva como un agujero negro, lo que impedía el deseo, por más ferviente que fuese, de retroceder. Únicamente esperaron con el corazón en un puño, conscientes de que eran las decisiones, las más nimias, las que decidían el destino de las personas. Y cuando la atravesaron, el comandante Gib lo supo todo.
El espacio-tiempo comenzó a colapsar. Empezó a retraerse sobre sí mismo. Podía percibirlo. La tela negra, hogar de todo, ya no huía. Notaba cómo cada átomo del universo se adhería a su propio ser. Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Lo que antes era un velo sin fin, ahora era literalmente nada. Sin materia, sin color. Estaba sólo en el vacío, siendo él el todo. Y tan pronto lo hubo absorbido, lo escupió con la fuerza de miles de millones de supernovas.
Los átomos se juntaban de nuevo, formando complejos compuestos que derivaron en distintos tipos de materia. Era una obra de arte, cuyo pintor, disgustado, había tirado a la basura para empezar otro desde cero.
Vio el nacimiento de rocas, planetas, sistemas y galaxias. Podía verlo y comprender la infinidad y la profundidad del tiempo. Vio materia que podía actuar sóla, a la que llamó "vida". Vio resurgir la mente a través de todos los entes del universo. Vio el pasado, el presente y el futuro. Vio todos los universos y todos los tiempos que pudieron, pueden o podrían ser. Y vio a infinitos Gibs que cometían el mismo error una y otra vez, y decidió llamarlo "Big Bang".

Imprimir

  Mejores webs de radio online
Enviado por: Duncan Idaho - 17/05/2020 01:51 AM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

Pese a todas las oportunidades comunicativas que ofrece Internet, nos gusta usarlo también para acceder a los 'viejos' medios de comunicación: para leer ediciones digitales de periódicos en papel, emisiones en streaming de canales de TV... y también para escuchar emisoras de radio.

Pero si hay una ventaja que tiene escuchar la radio online frente al sistema tradicional es que la situación geográfica deja de ser un problema: de repente, tenemos acceso a cientos de emisoras de todo el país... o a decenas de miles de emisoras de todo el mundo.

Por eso, para saber a dónde recurrir según el contenido que estemos buscando, te hemos preparado esta pequeña (pero completa) lista:


Streema
Streema es un directorio web (y app móvil para Andorid y iOS) que nos facilita reproducir en torno a 70.000 emisoras de radio diferentes (y 10.000 canales de televisión).

Nos permite navegar por un sistema de categorías según zona geográfica (por continentes) y por clasificación (Música, conversación, noticias y deportes); a eso se le suma un sistema de etiquetas por géneros.

Al acceder a cualquiera de las emisoras, el correspondiente reproductor se abrirá una ventana adicional (aún dentro de streema.com). Además, si poseemos una página web, nos ofrecerá la opción de insertar en la misma un widget reproductor personalizable de nuestra emisora favorita.

https://es.streema.com/


Radio.Garden

Probablemente Radio.Garden sea la opción más novedosa de la lista: un trasunto radiofónico de Google Earth que nos permite recorrer el globo terráqueo y seleccionar todas las emisoras de radio que emiten desde un mismo punto geográfico.

Así dicho suena simple (nada de búsqueda por categorías ni géneros, nada de podcasts...), pero lo que hace esta web (un proyecto del Instituto del Sonido y la Visión de los Países Bajos), lo hace bien.

Es una forma de animarte a 'recorrer mundo' y de encontrar alguna pequeña joya.

http://radio.garden/


Radio Espana/my Tuner

Esta web, centrada en emisoras de radio españolas, nos permite navegar entre ellas en base a la comunidad autónoma desde la que emite o, en caso de ser musical, al género que mejor etiqueta su oferta sonora.

Un distintivo interesante de esta web es que ofrece también una pestaña desde la que podremos acceder al archivo de los podcasts de los principales programas de radio nacionales.

La página está relacionada con otra muy similar (myTuner) que, en su caso, permite acceder a la oferta radiofónica de multitud de países (si buscamos contenido español, será calcado al de Radio-Espana.es). MyTuner cuenta, eso sí, con sus correspondientes apps móviles.

http://www.radio-espana.es/

https://mytuner-radio.com/


Emisora

La propuesta de Emisora.org.es no se diferencia mucho de la anterior: la portada ofrece una selección variada de canales para su acceso rápido, y si no encontramos nada relevante, podremos recurrir a la barra lateral y navegar por géneros y regiones.

Y también como la anterior, está vinculada a otra web que facilita el acceso a contenidos de diversos países.

https://emisora.org.es/


Accuradio

AccuRadio se presenta (en inglés) como una web "de amantes de la música para amantes de la música". Técnicamente no nos permite escuchar emisoras reales, pues sólo ofrece canales de contenidos online seleccionados por la propia web.

Su presencia en la lista se debe a la gran variedad de alternativas que ofrece, no penséis que es la típica fórmula de "un canal por género": ofrece incluso canales 'curados' por diversos profesionales de la radio anglosajona.

Y si una canción no te convence, siempre puedes pasar a la siguiente pista.

https://www.accuradio.com/

Fuente: Genbeta

Imprimir

  Vidas pasadas e hipnosis
Enviado por: Duncan Idaho - 13/05/2020 05:07 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (2)

Probé la hipnosis para tratar mi ansiedad pandémica y me pasó algo mucho más extraño


La experiencia fue mucho más vívida, surrealista y desconcertante de lo que podría haber imaginado, y el proceso de tratar de resolverlo me llevó a la ciencia, los mitos y el significado.


No tengo nada de qué quejarme. Es lo más cercano que he tenido a un mantra durante las semanas que muchos de nosotros nos hemos quedado en casa. Mi familia y mis seres queridos están sanos, y con suerte lo seguirán estando. Tengo salud, por ahora. Tengo un lugar tranquilo y seguro para vivir. No tengo un trabajo que me exija ponerme en riesgo, como tantas otras personas más heroicas. No tengo nada de qué quejarme.


Pero es difícil razonar con un cerebro que ocasionalmente se siente como una alfombra llena de hormigas de fuego, y he sido consciente, en días recientes, de una cierta pérdida de concentración, un nivel inusual de dispersión y, a veces, extrema impaciencia e irritabilidad con el mundo. Puede tomarnos un minuto darnos cuenta de que estos pueden ser síntomas de ansiedad y que cierta cantidad de ansiedad es una respuesta razonable a un mundo que ha sido sacudido con violencia.


He probado las cosas que uno intenta en estas circunstancias —tener un diario, meditar— y me doy cuenta de que funcionan, más o menos. Probablemente servirían mejor si las hiciera con una atención más enfocada, pero, como acabo de decir, no me queda nada. Entonces, hace unas semanas, cuando se presentó la oportunidad, decidí probar la hipnosis. Para mi sorpresa, la experiencia fue mucho más vívida, surrealista y desconcertante de lo que podría haber imaginado. Lo que vi fue una completa sorpresa, y el proceso de tratar de entenderla me llevó más allá de la ciencia, los mitos y el significado.


"Hasta ahora no he atendido a tantos clientes gracias al COVID-19", me dijo John Brown, un hipnoterapeuta que trabaja en la parte oeste de Los Ángeles. (Para que quede constatado: Brown es mi amigo y se ofreció a realizar una sesión telefónica para mí sin costo alguno). "Creo que las personas están acudiendo con sus psicoterapeutas o ahorrando dinero y recortando gastos que no son urgentes".


La hipnosis es una técnica terapéutica reconocida. La Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) dice que puede usarse para crear "un estado altamente relajado de concentración interna y atención enfocada", que a su vez puede ser útil como parte de una herramienta para ayudar a tratar "dolor, depresión, ansiedad y fobias". Usualmente, en tiempos normales, Brown trabaja con clientes que lo visitan varias veces por problemas profundos como fumar o falta de confianza en uno mismo.


"Básicamente se trata de ayudar a las personas a usar el poder de la mente subconsciente para cambiar su propia perspectiva", me dijo. "Si hacer cambios en nuestras vidas fuera fácil, todos seríamos supermodelos con doctorados. Pero no es tan fácil. Hay bloqueos. De esta manera, la hipnoterapia ofrece la oportunidad de enlazar la mente subconsciente con la mente consciente".


Pero Brown también ofrece una terapia de regresión a vidas pasadas, una técnica más controvertida que, como dice la APA, es vista con escepticismo incluso por algunos miembros de la profesión. "La mayoría de los hipnoterapeutas son escépticos de la práctica y no la reconocen como una herramienta terapéutica legítima", aclaró. "Afirman que los recuerdos de las vidas pasadas de los individuos son producto de la fantasía, un juego de rol imaginativo, las expectativas y sugestiones que el hipnotizador les transmite implícitamente, o las confabulaciones producidas inconscientemente a partir del conocimiento personal, lugares familiares, eventos, programas de televisión, novelas y otras fuentes".


Algunos críticos sostienen que la regresión de vidas pasadas carece fundamentalmente de ética, y existe la preocupación de que pueda ser utilizada por terapeutas sin escrúpulos para implantar recuerdos falsos en pacientes vulnerables. Los recuerdos falsos impuestos por los profesionales de la salud mental no son un problema hipotético; jugaron un papel importante en la creación del Pánico Satánico, donde niños fueron inducidos a recordar visiones espeluznantes y completamente falsas de un abuso sexual ritualizado.


George Kappas, director clínico del Instituto de Motivación de la Hipnosis (HMI, por sus siglas en inglés), dice que esta suposición se basa en una combinación fundamental e incorrecta de la regresión de vidas pasadas y la regresión de la edad. El HMI asegura ser la primera institución acreditada de hipnoterapia en el país —se encuentra en Los Ángeles, en caso de que quedara la más mínima duda— y Kappas tiene 30 años de experiencia en hipnoterapia. Argumenta que "muchos, si no la mayoría de los hipnoterapeutas" usan la terapia de regresión de vidas pasadas como "una herramienta", pero que la terapia de regresión de la edad, que pretende descubrir recuerdos anteriores en esta vida, es completamente descartada.


"Cualquier terapeuta que utilice la regresión de la edad como una herramienta está operando de manera poco ética", me dijo. "No hay forma de evitar el síndrome del recuerdo falso. Nunca recuperas recuerdos precisos. En primer lugar, ¿por qué usarías la hipnosis para recuperar la memoria?". La suposición de que tal cosa es posible, dijo, "se basa en que el cliente está padeciendo represión como mecanismo de defensa. Es algo muy raro, que alguien esté tan traumatizado que reprima el recuerdo como mecanismo de defensa. Pero si alguien está tan afectado, tal vez no queremos eliminar esa represión, ese mecanismo de defensa, mientras está en un estado altamente sugestionable".


La terapia de regresión de vidas pasadas, mientras tanto, "tiene un propósito terapéutico legítimo", según Kappas. Para algunos clientes, dijo, se basa fundamentalmente en "una suposición espiritual o religiosa de la reencarnación", una creencia literal en vidas pasadas. Pero otros solo tienen curiosidad sobre sus vidas pasadas. "No es nuestro trabajo demostrar que está bien o mal", dijo Kappas. "Nuestro propósito es decir, '¿Cuál es el valor terapéutico de esta historia?'".


Fiel a ese código ético, Brown no afirma estar mostrándole a los clientes un vistazo a sus vidas pasadas literales. En cambio, permanece agnóstico sobre lo que los clientes están viendo, mientras defiende el valor simbólico y terapéutico de la experiencia.


"Descubrí que, independientemente de la realidad objetiva de esas experiencias, pueden ser útiles para ayudar a las personas a comprender lo que realmente está sucediendo con ellos o para poder ver su vida y su situación actual desde una nueva perspectiva", me dijo. "Cuando haces una regresión de vidas pasadas, las personas ponen lo que sea que estén tratando en una distancia de espacio y tiempo de su realidad actual. Les resulta más fácil tratar con ello".


No tengo —probablemente no sea necesario decirlo— ninguna razón para creer en vidas pasadas, o que podamos acceder a ellas a través de la hipnosis. Pero tampoco tenía algún motivo en particular para no intentar la regresión de vidas pasadas con alguien que conocía y en quien confiaba. También estaba pasando mucho tiempo en casa y estaba ansiosa por un cambio de perspectiva, que según Brown, es una razón legítima en sí misma.

"Lo mejor que ofrece la hipnoterapia y la regresión de vidas pasadas es la oportunidad de estar en otro momento y lugar", dijo Brown. "Cuando menos, es extraordinariamente relajante. Entonces, si tienes la oportunidad de tomarte una hora, recuéstate en una silla cómoda y relájate, eso ya es un triunfo. El hecho de poder obtener un beneficio personal adicional es una ventaja".


Teniendo esto en mente, me senté en mi cama con algunas almohadas detrás de mí y le dije a Brown lo que esperaba obtener con la sesión y lo que me pesaba: la pérdida de concentración, una preocupación constante por mis seres queridos y falta de propósito. Brown hizo lo que se llama una prueba de tendencia a la sugestión, una serie de preguntas diseñadas para inferir mi propensión a ser hipnotizada. (El cuestionario específico que utilizó está disponible aquí.) Más tarde me dijo que mis resultados eran contradictorios. "Pensé que iba a ser complicado, dado tu escepticismo, y luego, cuando hice la prueba de sugestión, resultó ser bastante ilativa", dijo. "Pero luego, cuando comenzamos el proceso, quedó bastante claro que estabas abierta a él, lo cual fue bastante interesante".


"El proceso" comenzó con Brown pidiéndome varias veces contar hacia atrás en voz alta desde 10, mientras me enfocaba en profundizar y ralentizar mi respiración en cada ocasión. Luego me pidió visualizarme parada en la parte superior de una escalera, con una barandilla en el costado para estabilizarme, y que me imaginara bajando lentamente, "cada paso te lleva a una sensación de relajación y calma", y profundizando en mi subconsciente. Me pidió imaginarme llegando a un pasillo lleno de puertas y que atravesara una de ellas, para entrar a un gran depósito como el que encontrarías en un almacén. En esa habitación, dijo, podía dejar cualquier equipaje que llevara, "cualquier cosa de la que quisiera deshacerme por ahora", y guardarla de manera segura en un estante y avanzar libre de cargas. Durante los siguientes ejercicios, ocasionalmente repitió la frase "sueño profundo": una aprobación para entrar "tranquilamente y sin esfuerzo" en un estado de relajación, uno en el que mi mente estaba "abierta a una sugestión positiva", según Brown.


Brown me pidió que me imaginara saliendo a otro balcón y bajando una escalera exterior. Me preguntó dónde estaba; le dije que me veía a mí misma en el suelo del bosque al final de la tarde, debajo de un pino ponderosa, junto a un pequeño río que solía visitar de niña.


Escuchar el audio de la grabación que hice de la sesión fue profundamente extraño; había muchas descripciones que no recordaba haber dado, y mi voz era más lenta y tranquila de lo habitual. Seguí otra escalera hacia abajo, por sugerencia de Brown, y me encontré en otro largo pasillo lleno de puertas. Escogí una que me parecía significativa y le dije a Brown que era "una puerta de madera tallada, como la que tenía en mi casa cuando era niña, con cuatro paneles tallados y una perilla dorada con pintura descascarada".


Aquí es donde las cosas se pusieron raras. Cuando entré por la puerta, Brown me pidió que mirara hacia abajo y describiera los zapatos que llevaba puestos, seguido de la ropa que llevaba puesta. Le dije que llevaba botas negras y un vestido rústico morado con un dobladillo de volantes. Tenía la sensación, le dije, de que era algún momento del siglo XIX y que estaba en un campo con pasto alto y amarillo, justo cuando estaba oscureciendo. Tenía unos 18 años, le dije, y sentía una "sensación de ansiedad y anticipación", como si estuviera tomándome un momento lejos de mi familia. "El viento sopla, hay una cerca vieja con alambre de púas. Está a punto de llover".


Tenía la sensación de que era algún momento del siglo XIX, y que estaba en un campo con pasto alto y amarillo, justo cuando estaba oscureciendo.

Con Brown guiándome, recorrí —algunos años a la vez— el ciclo de vida de esta persona, usando indistintamente los pronombres "yo" y "ella". Al escuchar la grabación, me sorprendió la gran cantidad de detalles que proporcioné que no recordaba más tarde: tuve la sensación de lavar una carga interminable de ropa de bebé en un lavabo, de sentirme exhausta y claustrofóbica dentro de una cabaña de madera . Unos años más tarde, vi (o, más bien, sentí) a este personaje en una mecedora afuera de una cabaña, viendo a unos jóvenes subiendo por un sendero al llegar a casa de la escuela. Esta mujer, le dije a Brown, "estaba interesada en leer, pero solo aprendió a medias". La mujer deseaba haber podido asistir a la escuela ella misma, le conté.


Después de unos momentos, Brown preguntó con suavidad cómo fue que la mujer "había dejado esta vida". La vi, le dije, en una cama de madera, sobre un colchón rellenado a mano, frente a una fogata. Estaba sola, sin nadie alrededor, nadie para ayudarla. Ella murió en esa cama cuando se extinguió el fuego. Cuando salió el sol se había ido.


Después de su fallecimiento, le dije a Brown, la "encontré" de vuelta en el mismo campo de pastos altos, pero ahora estaban "llenos de cosas", algo que no recuerdo haberle dicho de forma consciente. Vi rostros confusos en el pasto y los contornos de algunos osos negros, moviéndose en algún lugar más lejano. Escuché susurros. El pasto comenzó a aplanarse hasta formar un camino y la mujer de mi visión comenzó a deslizarse por él, moviéndose cada vez más rápido hacia una luz con forma de puerta. Cuando la atravesé, le conté a Brown, entré a "una habitación blanca y oscura, un espacio sin forma, como una sala de espera".


Brown me guió de regreso al pasillo que había visto antes, con una fila de puertas. Elegí una que era "amarillo brillante" y que irradiaba luz alrededor de las bisagras con un resplandor que la atravesaba. Cuando entré por la puerta, le dije, me encontré en una habitación repleta de acuarios, en la que flotaban peces grandes, moteados, color neón. Se sentía tranquilo, le dije a Brown. "Hay algún propósito aquí. No estoy preocupada por los peces, alguien cuida de ellos". Había, le dije, "algún tipo de arquitectura en este lugar. Alguien puso los peces aquí". (Nadie dijo que las reflexiones hipnóticas son particularmente inteligentes).


"Hay algún propósito aquí. No estoy preocupada por los peces, alguien cuidad de ellos".


Sin embargo, cuando regresé al pasillo, miré la fila de puertas y le dije a Brown que estaba asustada y desorientada. “El camino serpentea una y otra vez. Hay un sinfín de puertas". Brown me preguntó si quería continuar explorando o regresar a un estado de vigilia. Le dije que quería despertar. Hizo una cuenta regresiva "para volver al estado de vigilia" y me dijo que sintiera una sensación de "calma y bienestar" cuando emergiera. Abrí los ojos, sintiendo una pesadez en las extremidades y una sensación de calma y agotamiento. Poco después, me levanté, abrí la puerta de mi habitación y salí aturdida para encontrar que mi casa estaba soleada y brillante, y que mi pareja estaba regando sus plantas. Estaba tranquilamente sorprendida de lo colorido y cálido que se sentía mi hogar, en comparación con las escenas solitarias que acababa de imaginar.


"Las imágenes pueden ser sorprendentes", me dijo Brown unos días después. "Básicamente estás abriendo la puerta a tu subconsciente".


De hecho, es el término correcto para lo que experimenté. La mujer con el vestido rústico, el campo susurrante lleno de rostros, la habitación llena de peces neón: estos elementos eran desconcertantes y un tanto extraños, imágenes que no sabía que flotaban en mi cerebro. (Algunos no son tan exóticos: crecí en el suroeste, pasé parte de mi infancia en un rancho y soy hija de dos historiadores expertos en la región, lo que significa que si iba a ver algo, probablemente sería una escena vagamente western con una atención particular en las cercas).


La experiencia me seguían pesando una semana después, así que llamé a Lisa Machenberg, quien entrenó a Brown en terapia de regresión de vidas pasadas. Machenberg ha dado clases en el HMI durante los últimos 27 años e imparte un curso de terapia de regresión de vidas pasadas para la Asociación Estadounidense de Hipnosis. "He practicado la regresión de vidas pasadas durante más de 700 años", me dijo, con una sonrisa visible a través de la llamada de Zoom; una pintura de búhos cerniéndose gentilmente sobre su hombro. ("¡Oh!", creo que respondí).


Machenberg cree en la terapia de regresión de vidas pasadas como una valiosa herramienta terapéutica, como Kappas y Brown, pero también cree que ha podido acceder literalmente a sus propias vidas pasadas a través de años de práctica. (Su primera fue como un "homínido temprano", contó, y ha estado haciendo variaciones en el trabajo de regresión de vidas pasadas desde el siglo XIV, comenzando su vida "como inuit"). Ella me dijo que, con el tiempo, cree que las personas pueden enfocarse con mayor claridad en cómo eran sus vidas anteriores.


"Cuando las personas comienzan a hacer regresiones de vidas pasadas, es muy difícil distinguir entre la memoria, la fantasía, la metáfora y la imaginación", explicó, agregando que con el tiempo estas distinciones son cada vez más claras.


Pero Machenberg también afirma que la regresión de la edad carece totalmente de ética. "Creer que estabas viviendo en el siglo XV como un monje con trastorno de déficit de atención —sea cierto o falso— no puede hacerte daño. Pero creer que las personas que aún están vivas o las personas que amas te han lastimado no solo podría desgarrar a tu familia, sino que podría hacerte despertar creyendo que algo es verdadero y se siente tan real que nada en el planeta podría disuadirte", añadió.


Por el contrario, Machenberg asegura divertirse "con la regresión de vidas pasadas, porque es perfectamente segura". Y las vidas futuras también, agregó: "Todos tenemos una cantidad infinita de vidas pasadas y vidas futuras. También puedo ver vidas futuras, por supuesto. Si trascendemos la quinta dimensión, que es el tiempo, nos damos cuenta de que el tiempo es solo lineal debido a nuestra percepción". Lo comparó con un recorrer un sendero en una gran cadena montañosa: "Nuestra percepción es que avanzamos por una ruta. En realidad, todo el camino existe al mismo tiempo".


Machenberg dijo que mi experiencia de una humilde vida pasada como madre estresada en una pradera solitaria compagina con lo que ha visto tanto en ella como en la enorme cantidad de clientes a quien atiende.


"He hecho miles o millones [de regresiones] en el transcurso de 700 años. Ninguna persona ha sido alguien famoso. Nadie es un príncipe o una princesa o una reina", dijo. "Si fueras a recurrir a tu imaginación, ¿no preferirías ser una diosa o el Oráculo de Delfos, o la mujer del pozo si eres cristiana, o Miriam cantando con sus panderos si fueras judía? ¿Quién querría ser un ama de casa en una pradera que murió de tuberculosis porque inhaló un microbio cuando le estaba dando sopa a un vecino? Nadie elige eso".


"¿Quién querría ser un ama de casa en una pradera que murió de tuberculosis porque inhaló un microbio cuando le estaba dando sopa a un vecino?"


La pregunta de por qué las personas parecen tener experiencias consistentes de sus vidas pasadas —por qué las personas parecen verse a sí mismas como seres humanos en circunstancias humildes, en lugar de, por ejemplo, extraterrestres en naves espaciales, orugas, gatos domésticos o microbios— es digna de un estudio científico adicional. Sin embargo, no es algo que se esté explorando a fondo; la investigación más seria de alguna institución convencional es realizada por el Departamento de Estudios Perceptuales de la Universidad de Virginia, que se centra en los niños que reportan de forma espontánea recuerdos de vidas anteriores. Pero los niños no están recibiendo terapia de regresión de vidas pasadas para solicitar estas imágenes y el departamento no sugiere que lo hagan.


El fundador del departamento, el doctor Ian Stevenson, no toma tan en serio la "regresión hipnótica", como la llamó. Stevenson sugirió que casi todas las personalidades anteriores "evocadas hipnóticamente son completamente imaginarias, al igual que el contenido de la mayoría de los sueños. Pueden incluir algunos detalles históricos precisos, pero generalmente se derivan de información que el sujeto ha adquirido a través de lecturas, programas de radio y televisión, u otras fuentes". De acuerdo con el doctor, el proceso no estuvo exento de riesgos: "Ha habido instancias en las que la 'personalidad anterior no se va del todo' cuando se le indica que lo haga y el sujeto en tales casos ha quedado en un estado alterado de personalidad por varios días o más antes de recuperar por completo su personalidad normal".


Stevenson también reconoció que tales visiones "completamente imaginarias" podrían tener un propósito terapéutico, pero argumentó que eso podría atribuirse a los pacientes que reciben cualquier tipo de "medida psicoterapéutica", en lugar de que la regresión de vidas pasadas sea específicamente útil: "Cualquier mejoría puede deberse exclusivamente a estas medidas y no tener nada que ver con una técnica particular —ya sea la regresión hipnótica o el psicoanálisis— del psicoterapeuta".


Machenberg cree que solo tengo una obligación que cumplir con la experiencia. "Tienes que usarla para darle sentido", dijo. "Tienes que usar tu experiencia como ama de casa en la pradera en el siglo XIX para hacer que tu vida como Anna, la periodista en 2020, sea más alegre, más intencional. Tienes que usarla para mejorar esta vida para ti y tu apuesto galán y tu relámpago". (Machenberg había visto a mi pareja en el fondo de mi llamada de Zoom, jugando con el interruptor de la luz, y mostró su aprobación, murmurando: "Tiene buena energía").

"Eso", me dijo, sonriéndome de nuevo, "es tu trabajo".

La sesión de hipnosis ha sido la primera vez en mi vida que he echado un vistazo a mi subconsciente, o al menos la parte donde guarda los archivos de imagen. La experiencia no me "curó" de ninguna manera, no me hizo menos propensa a la ansiedad existencial que ocasionalmente me abruma como resultado de vivir una pandemia. (Si sirve de algo, HMI está ofreciendo hipnoterapia gratuita en Zoom orientada al COVID-19, la cual promete "brindarte alivio instantáneo al estrés, el miedo, la duda, la sobrecarga y mucho más"). En cambio, la experiencia me dio una idea de la montaña de pensamientos, sentimientos, imágenes e impulsos con los que cargo todo el tiempo, la masa de elementos que se retuercen trabajando constantemente bajo el suelo sobre el que camino todos los días.


Aún sigo pensando en el significado preciso de la mujer que vi, tratando de descubrir qué puedo aprender de ella. Pero saber que aparentemente está viviendo en una cabaña de madera, en algún lugar de los pliegues de mi cerebro, es un primer paso.


La hipnoterapia, me dijo Brown al comienzo de nuestra sesión, en última instancia se encuentra en la intersección de dos cosas, que quizá compiten entre sí: "Es su propia mezcla entre ciencia y lo que podríamos llamar tradición chamánica, mágica o religiosa". Si bien esta encrucijada no es algo con lo que me sienta particularmente cómoda, no hay duda de que es un lugar lleno de nuevas, misteriosas —y quizá algún día útiles— partes de mi ser que quiero conocer.

FUENTE: VICE

Imprimir

  Tu letra del papel al pc
Enviado por: Duncan Idaho - 08/05/2020 01:49 AM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

Google Lens ahora reconoce notas escritas a mano y las pasa a digital para copiarlas al ordenador

Google Lens es la cámara de multireconocimiento de Google. Detecta todo tipo de ítems, traduce textos a otros idiomas en tiempo real y más. Ahora añade una nueva característica, reconoce un texto escrito a mano y permite seleccionarlo para copiarlo al ordenador. Ideal para aquellos que prefieren tomar notas a mano. Eso sí, hay que tener buena letra.

La funcionalidad ya está disponible para todos los usuarios, pero requiere de las últimas versiones de Chrome en el ordenador y Google en iOS o en Google Lens en Android. Para ello simplemente asegúrate de que no hay ninguna actualización pendiente. Con las apps instaladas tendremos que tener iniciada sesión con la misma sesión tanto en el móvil como en el ordenador.

Una vez hecho esto es posible comenzar a utilizar la nueva característica de copiar y pegar texto escrito a mano. Con Lens abierto hay que enfocar sobre un texto escrito a mano y ofrecerá la opción de seleccionarlo como si se tratase de texto digital. Pero claro, sólo si está escrito con buena letra, de lo contrario reconocerá mal algunas palabras o directamente ni reconocerá el texto.

Cuando esté seleccionado ofrece distintas opciones como copiar al ordenador, buscar en Internet o más. Si seleccionamos copiar en el ordenador se podrá pegar en apps como Google Docs dentro de Chrome automáticamente. Esto previamente lo hacía Google Lens con el texto no escrito a mano.

Adicionalmente Google Lens incorpora dos nuevas características más. Esta vez no tanto centrado en textos escritos a mano pero siguiendo con la idea de interactuar con texto desde la cámara. Por un lado pronunciaciones, con esto al seleccionar un texto aparece un botón de para 'Escuchar', al pulsarlo comienza a reproducir el texto la voz de Google. Esta funcionalidad aún no ha llegado a la app de iOS, indica Google.

Finalmente tenemos la búsqueda de términos. La idea es muy similar, al enfocar a un texto podremos seleccionar una palabra o un concepto compuesto de varias palabras para buscarlo rápidamente. Google Lens abrirá una ventana emergente del buscador mostrando resultados relacionados con ese término.

Imprimir

  Reto Pri20: SRE-387-RUST
Enviado por: Joker - 04/05/2020 01:49 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (3)

Era el día de suerte del capitán Lawrence. Fue encargado de llevar un paquete desde la base de operaciones de Awmol; una colonia espacial, situada cerca del planeta ERW-455-ELV. Este planeta se caracteriza por estar compuesto, en su mayoría, por secciones repletas de bosque y, más que nada, por sus peculiares habitantes. Parecían similares a los míticos elfos de las historias terrícolas, planeta de procedencia de Lawrence; he ahí la razón por la que los terrestres les llaman así.
Por esta misión, Lawrence sería acompañado por una “elfa”, llamada Sawlki. Ella se encargaría de mantener un ojo sobre el transportista. Unos cuantos hombres metieron el cargamento: una turbina de propulsión del vacío, necesaria para alcanzar velocidades apropiadas para la teletransportación. Esto facilitaría el viaje entre varias galaxias lejanas. Lawrence ya era reconocido por su fiabilidad en completar las entregas y por su habilidad para el combate espacial. Más Sawlki quería ver el caballero era de confianza.
— ¡Listo! —Comentó uno de los que cargaron la turbina y salió a verse con Lawrence. Un joven caballero en la cumbre de su edad media, barba y bigote rebajado, bien fornido y erguido.
—Gracias.
Ahí fue cuando llegó la elfa. Lawrence volteó a verla. Los ojos del caballero se quedaron incrédulos ante esa imagen femenina. Era exactamente similar a aquellas historias de fantasía con las que creció de niño. Una dama de piel muy rosada, cabello largo y verdoso, ojos rojos y afilados. Y, más que nada, unas orejas largas y puntiagudas.
— ¿Todo en orden, señor Hall?
Lawrence no respondió, por unos segundos. Aún no creía que lo que tenía en frente de él era uno de esos seres míticos que tanto había leído, en el pasado. ¿Cómo iba a pensar que vivían en otro planeta, antes de ese momento? Más debía mantener la compostura. El transportista sacudió su cabeza y se acomodó los anteojos.
—Estamos listos para irnos, señorita Sawlki.
La elfa asintió con un rostro austero. Sus ropajes eran igual de formales y protocolarios que los de una administradora. En cualquier otra situación, ella vestiría con su vestimenta nativa. Pero, en esta situación en que interactuaría con un terrícola, prefirió vestir más acorde a lo que usaría una humana. Eso no se podría decir sobre Lawrence, quien vestía con una chaqueta de cuero y unos pantalones de mezclilla.
—Muy bien… andando.
Después de comentar esto, Lawrence asintió y ambos entraron a la nave del transportista. El caballero se metió en la cabina y prendió los motores, listo para tomar rumbo al planeta SRE-387-RUST. Ahí sería donde entregarían el motor a un grupo de ingenieros. Les tomará llegar un mes terrestre a llegar a dicho planeta. El resultado de esta asignación determinaría el futuro de los viajes interestelares.
Horas después de que emprendieran camino a RUST, Lawrence se sintió cansado y le pesaron los ojos. Si continuaba así, se caería dormido sobre el volante. Prendió el piloto automático y se retiró del cuarto, para ir a su recámara a descansar. Ordron, nombre con el que el padre de Lawrence bautizó a la nave, fue un regalo de parte de él a su hijo, cuando se graduó en ingeniería robótica, hace unos años atrás, cuando aún vivía en la Tierra. Cuando aún tenía el deseo de encontrar ese mundo de fantasía, repleto de duendes, hadas y dragones, con el que tanto había crecido. Antes de ese día, jamás pensó que esos seres existían en otro planeta.
El caballero pasó por uno de los pasillos de la nave, donde Sawlki se hospedaba. La puerta quedó entre abierta. Fue ahí cuando la miró de reojo. La elfa se desvestía del otro lado. Lawrence se detuvo. Pese a que era su supervisora de esta misión, el transportista se vio tentado a ver a través de la pequeña abertura, teniendo cuidado de no hacer mucho ruido. Solo pensaba que tanto era que esos elfos espaciales se parecían a los humanos.
Al asomarse por la ranura, notó con más detalle aquel cuerpo élfico femenino. Notó las suaves curvaturas que se acentuaban en sus pechos y sus caderas, el destello rosado que deslumbraba sobre esa piel tan tersa. Esa figura mítica con la que creció era tan hermosa como en aquellas imágenes que había visto, cuando vivía en la Tierra. Lawrence quería entrar, cuando de pronto Sawlki volteó su mirada hacia la puerta.
Lawrence se apartó de la puerta y continuó con su camino, ruborizado como una fresa. “¿¡Cómo se me ocurre hacer eso!? ¡Ella es mi supervisora! Aunque… es divina…” El transportista sacudió su cabeza y refunfuñó entre dientes, ante esos pensamientos. Sawlki abrió la puerta y observó al caballero trotar por el pasillo. Solo sonrió un poco y prefirió no hablarle. Esa misma “noche”, no reconcilió el sueño. Aún se imaginaba esa figura élfica, impregnada en carbón. Solo se preguntó si era tan cálida y suave como se veía. Pero debía resistirse. Iba a ser difícil, tomando en cuenta que pasaría un mes terrestre junto con ella.
Al “día” siguiente, después de que ambos se levantaran, Lawrence sirvió desayuno para los dos. No supo que darle de comer a Sawlki, al principio. Desconocía que tan distinta era la dieta habitual de un elfo a la de un humano. Capaz de que, si le servía el platillo equivocado, la mataría por envenenamiento. La elfa comentó que ya ha comido alimentos terrícolas antes, por lo que no habría problema. “Qué alivio”, fue lo que pensó el transportista, al escuchar este comentario.
Lawrence hizo unos “hot cakes” con miel de arce y jalea de zarzamora, para los dos. Sawlki los comió sin chistar. Durante el desayuno, los dos conversaron un poco sobre sus vidas. Lawrence le comentó sobre sus años en la carrera de robótica y cuando era niño. Pero cuando le tocó a la elfa el relatar sobre su pasado, se calló. Casi como si no deseando hablar sobre ese tema. En esa misma conversación, Sawlki frotó su pie con la entrepierna del caballero, como queriendo coquetearle.
Lawrence se sonrojó nuevamente. No supo cómo responderle. Era cierto que se sentía atraída hacia el cuerpo de la elfa, más quería mantener todo estrictamente como una relación de negocios. Además, “¿Cómo es que un humano y un elfo pueden sostener una relación de ese tipo?”. Fue lo único que el transportista se dijo a sí mismo. “Seré pendejo por pensar en que dos personas de especies distintas pueden sentir algo la una por la otra.” Al terminar de comer, el caballero se levantó de la mesa y salió con rumbo a la cabina del piloto, lo antes posible. Sawlki agachó su cabeza y se entristeció.
Y así fue como pasaron las semanas dentro de Ordron. Solo paraban el viaje para descansar y comprar provisiones. Las situaciones donde Sawlki se aproximaba de manera sugestiva se repitieron más y más. Ya se trate de que la elfa necesite ayuda a cargar algo y, cuando Lawrence la asistía, rosara su cuerpo con el del transportista, o con las caricias por debajo de la mesa. Esta osadía, eventualmente, hizo que el caballero flaqueara. Ya no le importaba si eran de especies y planetas diferentes.
Fueron más las noches que Lawrence pasó en vela, pensando en aquel cuerpo élfico que lo ponía tan cachondo. Cada que se masturbaba, solo visualizaba cómo era que la elfa le chupaba la punta de su miembro y lamía el orificio del pene con su lengua. Solo podía pensar en el aroma y la textura de su vulva, qué tan rosada era y cómo sabía. Quería olfatear ese cuello tan tenue y lánguido de Sawlki, hendir sus dientes y sus uñas sobre la carne de los pechos de la elfa. Más debía comportarse. Era su cliente, después de todo. Poco sospechaba que ese momento se avecinaba, más pronto de lo que se percataba…
Ya casi llegaban a RUST. Estaban a solo unos cuantos días terrestres de distancia. Si Lawrence aguantaba un poco más de tiempo, completaría su encargo y ya no tendría razón para frecuentar a la elfa. Más Sawlki tenía un último as bajo la manga; uno que le garantizaría que el transportista cediera ante ella.
Sawlki se encontraba en su recámara, solo vistiendo un poco de lencería y un ligero. Al lado de su cama se localizaba un libro que en élfico decía “Manual Para Seducir a un Terrícola.” Había llamado a Lawrence para que la “ayudara a vestirse”. Solo podía esperar a que el caballero cayera en su juego.
Ahí fue cuando se escuchó a Lawrence tocar la puerta.
— ¿Puedo pasar? —comentó el caballero. Sawlki solo sonrió pícaramente.
—Adelante.
Lawrence entró al cuarto y se topó con la misma situación del primer día. Una llamarada se disparó en el pecho del transportista.
— ¿Me ayudas a vestirme? —Dijo la elfa. —Esto me aprieta un poco.
Lawrence quiso retirarse de ahí, lo antes posible. Pero asintió la cabeza y la ayudó dudosamente. “Si me apresuro, no tendré que lidiar con este asunto”, fue lo que pensó.
Sawlki dejó que su compañero se acercara a ella y le tomó de las manos, para guiarlo al liguero. Lawrence se ruborizó aún más al sentir el calor y la suavidad de la piel de la elfa. Era tal y como se la imaginaba que le parecía aterrador, casi como una advertencia. El caballero se apuró a enganchar las medias con la liga, cuando de pronto Sawlki deslizó esas ásperas manos sobre sus glúteos. Se mostró fría, más por dentro deseaba a que Lawrence cediera. El transportista se mordió el labio inferior.
— ¿Por qué haces esto? —Preguntó el muchacho. Sawlki solo ladeó la cabeza, como no entendiendo lo que le dijo.
—Porque necesito ayuda con el liguero. Por eso.
Lawrence desvió la mirada, meditabundo.
—Me refiero a lo del coqueteo… ¿No se te hace poco profesional el flirtear con un empleado?
Sawlki solo le sonrió pícaramente y lo abrazó.
—Siempre quise hacerlo con un terrícola.
Los ojos de Lawrence se abrieron rotundamente al oír este comentario. Después de todo el tiempo que ha invertido en leer historias de Fantasía, el caballero se hizo a la idea de que los elfos sentían asco de los humanos y que era poco probable de que intimarían.
— ¿Pero por qué? —Volvió a preguntar. Sawlki solo ladeó la cabeza y se notó melancólica.
—Escuché sobre los “rituales de apareamiento” de tu especie y suenan muchísimo más interesantes que los de ELV.
Lawrence se ruborizó más fuerte y levantó la ceja al oír este comentario.
—Explícate.
Sawlki infló las mejillas, como si se tratase de una niña haciendo pucheros.
—Tener sexo en ELV es tan aburrido. Siempre es ponerse las “batas ceremoniales blancas”, me acuesto, el varón me la mete y ya. Es tan protocolario que me repugna.
El caballero levantó la ceja, al escuchar las palabras de la elfa. Solo pudo pensar en lo extrañamente monótono que sería hacer el amor, si hubiera nacido en ELV.
— ¿Qué es exactamente lo que quieres de mí?
Sawlki se abrazó de Lawrence, con más fuerza.
—Quiero que me enseñes a aparearme, como lo harías con una hembra terrícola.
Lawrence tragó saliva y mantuvo su rostro en blanco. Por más de tres semanas, ha tenido que aguantarse los cortejos de la elfa. Ahora que Sawlki mostró sus verdaderas intenciones, no podía contenerse más. Ahí fue cuando finalmente cedió ante aquellos labios de durazno. Eran tan suaves y refrescantes, tal como se los había imaginado. Quería más; quería destazarlos a mordidas y saborear ese néctar de la boca de la elfa, a punta de lengüetazos. Más Sawlki no respondió. No supo cómo responder. El simple hecho de besar a alguien le parecía tan alienígena que prefirió mantenerse quieta. Cuando Lawrence se percató de la disidía de su compañera, separó su rostro del de ella y se detuvo.
— ¿Qué fue eso? —preguntó Sawlki. El transportista se quedó perplejo ante la falta de familiaridad de la elfa hacia un beso.
—Es un beso. Es una manera en cómo es que se demuestra afecto, en la Tierra, entre “compañeros de apareamiento”.
Sawlki solo ladeó la cabeza. Era evidente que no comprendía bien el por qué dos humanos harían eso.
— ¿Pero por qué?
Lawrence se quedó callado al oír este comentario. No supo cómo responder. Antes de que Sawlki se lo preguntara, jamás se cuestionó el por qué es que dos amantes se besarían. Para él, el besar era tan normal como comer y dormir.
—No… no lo sé. Solo pensé instintivamente que se sentía bien besar a alguien…
Si bien Sawlki no entendía bien el concepto de mostrar afecto a través de un beso, ese cosquilleo que sus labios sintieron le agradó.
— ¿Me enseñas a besar?
Al escuchar esto, Lawrence se ruborizó y asintió con la cabeza, con una mirada boba.
— ¡Por supuesto! Es muy simple. Cuando peguemos nuestros labios, intenta abrirlos y mete la lengua dentro de mi boca.
Sawlki solo asintió y los dos se besaron nuevamente. Ahí fue cuando la elfa procedió a realizar la orden de Lawrence y sus lenguas se encontraron. Un golpe de suave frescura golpeó el interior de la boca del caballero. Era tal y como lo había imaginado, después de tantos años de leer sus historias favoritas que, por un momento, en verdad pensó que estaba soñando. Sawlki casi soltó una risita al sentir la húmeda fricción de ambas lenguas. “No sabía que semejante acto se sintiera tan bien”, fue lo que pensó la elfa. No pasó mucho tiempo antes de que separaran sus bocas, enlazadas solo por un pequeño hilo cristalino.
— ¿Qué sigue? —comentó Sawlki, con una sonrisa radiante.
—Quítate la ropa. Te enseñaré a masturbarte.
La elfa no comprendió muy bien esta petición, más procedió a desvestirse lo antes posible. Cuando Sawlki se desnudó, Lawrence contempló aquel cuerpo élfico a más detalle. Era exactamente igual al de una mujer que, por un momento pensó que era una trampa. Obviamente que el tono de piel de la elfa era muchísimo más rosado que el de una humana, claro está. Pero eso no le importaba. Le encantaba ver esos pechos grandes y erguidos, esa cintura de botella y esas caderas anchas.
— ¿Ahora qué? —preguntó Sawlki. Lawrence solo se relamió los labios y sonrió pícaramente.
—Permíteme demostrarte como auto-complacerte.
Entonces, el transportista movió su mano derecha entre las piernas de la elfa, mientras que su siniestra tomó uno de los senos de Sawlki y lo apretó tan fuerte como le fuese posible. Sawlki entró en pánico al ver esta acción del caballero.
— ¿Qué haces?
Lawrence volteó a mirarla y levantó la ceja.
—Voy a darte placer. Así de simple.
— ¿Pero por qué me acaricias los pechos y la vagina? Si los senos solo son para alimentar a los recién nacidos…
Sawlki se encogió de la incertidumbre. Toda su vida, jamás pensó en la idea de acariciar sus partes íntimas, como manera de excitación sexual. Todos esos años dentro de ELV la volvió inepta a esa posibilidad. Algo que, para Lawrence, le parecía tan normal y esencial, como respirar.
—Los terrícolas hacemos esto para exaltarnos sexualmente. Esto vuelve tu cuerpo más sensible al tacto y así se disfruta más el “aparearse”.
La elfa se notó aún más confundida por la explicación del caballero. Todo ese concepto de darse placer le parecía tan ajeno que no sabía si creerle. Pero, ahora que accedió a hacer esto, no era el momento para echarse atrás.
—Está bien, Lawrence. Haga lo que usted quiera. Enséñeme a dar placer a mi cuerpo.
Sawlki volvió lánguido su cuerpo y dejó “trabajar” al transportista. Al oír estas palabras, Lawrence asintió y, lentamente, sus dedos frotaron la vulva y el pezón de la elfa. El cutis alrededor de los labios vaginales que Lawrence sentía era tan tersa que parecía seda rosada. Quería clavar su rostro sobre esos labios, más debía ir más lento para no espantar a su compañera.
Entonces, Lawrence se adentró lentamente en la vagina de la elfa y jaló el pezón. El transportista se sorprendió ante la calidez y la suavidad de los muros de la elfa. “Para alguien quien dice haberse ‘apareado’, no se ve tan mal”, fue lo primero que pensó Lawrence, mientras metía sus dedos más adentro. Fue ahí cuando un golpe de calor y un cosquilleo circularon por el pecho de Sawlki. Sin que se percatara, la respiración de la elfa se disparó, su cara se sonrojó y empezó a gemir. “¿Qué es esto? ¿Por qué es que tengo tanto calor?”, fue lo que pensó, mientras jadeó por aire. Esa llama interna no tardó de recorrer las plantas de sus pies.
Lawrence levantó la mirada y observó lo excitada que Sawlki se encontraba. Su vulva se había humedecido, también. Si continuaba así, terminaría llevándola a un orgasmo, y eso mismo era lo que quería evitar. “Creo que ya entiendo lo que pasa aquí…” El transportista se detuvo y sacó su mano de la entrepierna de Sawlki.
—Creo que ya entiendo lo que pasa aquí. Cuando te apareas con un compañero de ELV, lo único que hacen es el coito, ¿verdad?
La elfa dirigió sus ojos hacia Lawrence y se limpió la saliva que colgaba de sus labios. Sawlki asintió.
—Eso lo explica todo. Ni siquiera se dan su tiempo para exaltarse sexualmente. Es por eso por lo que te aburre hacerlo, ¿verdad?
El rostro de la elfa se quedó atónito hacia las palabras del caballero. Ahora que se animó a explorar los rituales de apareamiento de los humanos, finalmente comprendió lo que le faltaba. Por mucho tiempo, Sawlki se acostumbró a que el apareamiento fuese algo mecánico y protocolario, en lugar de ser algo que se disfrute. Algo que te provoque cosquillas en el estómago y los pies. Algo más parecido a un juego que un proceso bruto.
—Entonces es por eso por lo que los terrícolas tienen esos rituales. Se trata de complacer a ambas partes, ¿verdad?
Lawrence asintió y le sonrió.
—No pensé que, después de tanto tiempo con compañeros en ELV, sentiría ese mismo calor que sentí, ahora mismo.
Algo dentro de ella la llamaba a continuar con el ritual. Sawlki aún quería más de ese fulgor de Afrodita. Quería ser consumida por completo, hasta que no lo aguantara más.
— ¿Qué sigue ahora, Lawrence? —preguntó la elfa. La cara del transportista dibujó un semblante perverso y se desnudó por completo. Sawlki ahí fue cuando notó el moldeado cuerpo de mármol del caballero. Esas abdominales que parecían estar esculpidos a mano, el vello de azabache que cubría el peto, esos músculos que denotaban fuerza y virilidad. Ahí fue cuando el transportista presentó su miembro a la elfa; estaba erguido.
¬—Ahora te toca darme placer a mí. Quiero que metas mi pene dentro de tu boca y me la chupes. Imagina que es una fruta de ELV, si es que te da asco.
Sawlki se ruborizó ante esta petición. Si bien le parecía repulsivo el que una elfa hiciera esto con su compañero, ahora que comprendía mejor el protocolo de apareamiento humano y lo que conllevaba, la dama no se rehusó y se apresuró a realizar la petición. “Anda, Sawlki. Piensa que es una solquana”, fue lo que pensó Sawlki para no retractarse del desagrado. Una fruta nativa de ELV, parecida a los bananos terrestres. Solo que era más agria y era usada como composta para jaleas y salsas.
La elfa deslizó sus labios sobre la punta del miembro y se introdujo, muy lentamente. A Sawlki le impresionó lo bien que olía el genital de Lawrence y lo bien acicalado que se encontraba. Muy poco, sino es que nada de vello púbico. Al transportista se le hizo agua la boca cuando la piel de su pene rosó con los labios y la lengua de la elfa. Lawrence no tardó en colocar su mano sobre la nuca de Sawlki y empujarla más adentro, solo para que no lo soltara tan pronto. La elfa se alarmó un poco por esto, pero cuando notó que Lawrence no iba a lastimarla, continuó con el oral. Su lengua se envolvió y trazó líneas gruesas sobre el miembro de su compañero y lo chupó con más fuerza. Todo fuera con tal de dar placer a su compañero.
El transportista soltó una risita y enrolló los dedos de los pies del goce. No solo la boca de la elfa se sentía tan suave como lo imaginaba. Sawlki era muchísimo mejor de lo que esperaba. Más la dama aún tenía deseo de más. El succionarle el pene a su compañero no le era suficiente. Sin que se diera cuenta, Sawlki movió su mano a su vagina y comenzó a masturbarse, tal y como Lawrence le enseñó. El caballero estaba a punto de llegar al “punto g”.
—Basta¬—replicó el caballero. La elfa alzó su mirada y continuó dándose placer.
—Déjame penetrarte, Sawlki. Creo que ya sabes lo más básico de hacer el amor con un humano.
La elfa paró y retiró su boca del miembro del transportista. Lo que seguía ya era territorio familiar. Sawlki se lanzó sobre la cama y esperó a que Lawrence se introdujera. El caballero se posó encima de ella y la contempló por un momento. La vio brillar por el sudor de su cuerpo. Ese cuerpo élfico le parecía tan erótico que no quería terminar sin adentrarse en lo más profundo de su sexualidad. Quería confirmarla, no como una elfa, sino como una mujer humana.
—Eres hermosa... —susurró el caballero y rosó su pene en la vulva de Sawlki, paulatinamente, hasta que se deslizó por completo dentro de la vagina de la elfa. Lawrence aún se encontraba estupefacto ante la idea de que, en verdad, hacía el amor con una elfa. “No voy a desperdiciar la única oportunidad que tendré en mi vida”. Lawrence tomó los glúteos de la elfa y la levantó un poco, mientras que sus caderas se movieron más rápido.
—No te quedes quieta. Tú también mueve tus caderas.
Sawlki hizo esto, sin siquiera cuestionárselo más. Solo quería satisfacerse, a como diera lugar. Ya no le importaba deshonrar sus tradiciones élficas. Lawrence bajó su cuerpo y se pegó a la elfa, tanto como le fuera posible. Quería mezclar su aroma y su sudor con el de Sawlki, llevarla al orgasmo junto con ella. Experimentar la gloria de hacer el amor a plenitud, que se volvieran uno solo y mostrar que podía darse el romance entre dos especies distintas.
Sawlki tomó la nuca de su compañero y hendió sus uñas sobre esa melena masculina. Su vulva y clítoris ardían de la lujuria. Su mirada se tornó blanca y se perdió en ese mar de carne. Ya no tenía fuerzas para continuar con su meneo.
—Lawrence… No aguanto más….
El caballero se abrazó de la elfa y le arrebató un beso apasionado.
—Déjame terminar dentro de ti, por favor.
La elfa afirmó con la mirada. No le importaba si quedaba embarazada de un humano, Solo deseaba que ese golpe de calor la terminara de consumir. Lawrence irguió la espalda. Una sustancia blanca, mezclada junto con una baba transparente, brotó de la entrepierna de la elfa. El baile prohibido había concluido. Ahí yacieron esos cuerpos desnudos, flácidos y calurosos por el cansancio. Después de eso, Lawrence solo se dedicó a acurrucarse con Sawlki.
Y así pasaron los días restantes del viaje. Cada que “amanecía”, Lawrence y Sawlki se encerraban, ya sea en el cuarto de ella o en el del caballero, solo para continuar con sus arrumacos. Solo salían para comer y parar en alguna estación por combustible para la nave. En ese lapso de tiempo, el caballero le enseño como tener sexo anal, otras posiciones más elaboradas y mejorar los conocimientos ya obtenidos. Fueron raras las ocasiones donde la elfa se enfadaba de hacer el amor con el transportista. Pero nada dura para siempre. El día de la entrega llegó en un suspiro.
Los dos se localizaban en la base de RUST. Unos empacadores se llevaban la turbina. La misión fue completada. Pese a que querían continuar al lado de la elfa, era momento de despedirse y mantenerlo todo profesional.
—Fue un placer trabajar con usted, señorita Sawlki.
Lawrence le sonrió a Sawlki y tomó el cheque.
—El placer fue mío, señor Hall.
La elfa se acercó a él y le entregó un papel.
—Espero que podamos hacer negocios, en un futuro cercano.
El transportista desenvolvió el trozo. Eran unas coordenadas donde podía localizar a Sawlki, una dirección, por así decirlo.
—Yo también, señorita Sawlki, Yo también.
Después de esa conversación, Lawrence abordó su nave y partió del puerto, listo para la siguiente misión. Cuando Sawlki volvió a ELV, la elfa aprovechó sus nuevos conocimientos y los compartió con sus nativos quienes estuvieran interesados en el apareamiento terrícola. Algo le decía a la dama que eso no sería lo último que sabría del sexo humano, ni mucho menos de Lawrence Hall.

Imprimir

  Próxima lectura de novato
Enviado por: JJGarcia - 30/04/2020 05:23 PM - Foro: Colecciones, Sagas, etc. - Respuestas (11)

Hola y encantado, soy nuevo en el foro Smile

Leo desde bien pequeño todo tipo de géneros, aunque me descolgué de la fantasía hace ya años con Harry Potter, Los Juegos del Hambre... y quiero volver a engancharme. La cuestión es que he estado navegando y viendo muchos autores, veo que la línea entre juvenil y adulto es muy fina (aunque eso no me importa), pero la conclusión es que hay muchísimo a donde ir a parar. 

¿Me podríais recomendar una saga (máximo trilogía) que me volviera a enganchar? 

Ejemplo, no busco un Juego de Tronos en cuanto a densidad. El subgénero no me importaría, simplemente que para ser la primera después de tiempo que no me quede en el camino (aunque no creo que pase!).

Un saludo y gracias Smile

Imprimir

  Apuntes de Escritura I : Cómo se cuenta la historia.
Enviado por: Inmarsupilami - 27/04/2020 06:36 PM - Foro: Taller Literario - Respuestas (1)

Saludos a todos. Como tenemos dinámica de leer y tratar de corregir textos de demás foreros en pos de ayudarlos a mejorar y dar nuestras opiniones, he decidido compartir con vosotros, los escasos apuntes de escritura que tengo. Digo escasos porque eran clases muy dinámicas, y estos apuntes iban acompañados de lecturas de textos y ejercicios prácticos. 

Abro el hilo por bloques para que además de dejarlos separados en distintos temas, cada hilo sirva para debatir una cosa concreta y trataré de buscar los ejercicios que corresponden a cada bloque, por si alguien quiere o le interesa practicar un registro diferente (esto es algo muy interesante si aún no sabemos muy bien cual es nuestra voz como escritor). 

Sin más, os copio aquí los mini apuntes de este hilo: 



    • Cómo se cuenta la historia: 
      • 1º Persona: Narrador central. Punto de vista de su protagonista. La empatía con el lector es absoluta. Lo que importa es lo que pasa dentro de los personajes. Desventajas: Hay que adaptarse al lenguaje, cultura, sociología del personaje. No se puede viajar, ni física ni mentalmente donde no esté nuestro personaje. 
      • Narrador periférico: La historia la cuenta otro personaje, no su protagonista. La vida del protagonista es la que causa el cambio en el narrador periférico. Dejarlo claro al final de la novela. 
      • 3º Persona: 
        Visión única: Narrador en 3º persona pero desde la visión única de un personaje. Solo sabemos lo que hace, ve y piensa el personaje. Ventajas: Podemos estar fuera y dentro de la cabeza del personaje, no hay que ceñirse al lenguaje del personaje. Desventajas: Menos empatía. 
      • Punto de vista objetivo: Se revela todo a través del dialogo y de la acción. Aporta sensación de intriga y de imparcialidad. (Novela policíaca). 
        • Desventajas: Nos niega estar dentro de la cabeza de los personajes. 
      • Narrador Omnisciente: Conoce todo de todos los personajes. 
      • 2º Persona: Le habla directamente al lector. 
  • EJERCICIO: Escena niñ@ de 8 años. Su padre/madre tiene que ir a recogerlo al colegio, sus compañeros se van yendo pero sus padres no llegan. (narrar desde el punto de vista del niño)


[*]Distancia emocional: Cercanía que el lector y el narrador mantienen. 
  • Plano general: “El hombre corrió en la noche fría”. 
  • Plano medio: “El hombre corría en la noche fría y entrecerraba los ojos contra el frío”. 
  • Plano central: “Mientras corría en la noche fría sintió el sabor amargo del frío en sus labios. 
  • Hay que mantener el plano a lo largo de la novela. 
[*]
EJERCICIO: Mini relato que empiece de la siguiente manera: "Un ciego, antiguo amigo de mi mujer, iba a cenar esa noche a casa."


La verdad es que no son cosas que no podamos encontrar en internet investigando un poco, pero lo interesante sería resolver dudas y en definitiva, debatir. En fin, espero que a alguien le resulte útil, de ayuda o interesante, al menos jajaja 


Un saludo!

Imprimir

  Palabras de un editor
Enviado por: Duncan Idaho - 25/04/2020 06:41 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (1)

https://relatosmagar.com/publicar-en-una...l-pequena/

Imprimir