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Reto Mar21: Mucho por hacer - Versión para impresión

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Reto Mar21: Mucho por hacer - Joker - 28/03/2021

Olía a carne, cerveza y sudor. Los tres aromas se entrelazaban formando uno solo, desagradable y al mismo tiempo hermoso.
La taberna estaba atestada de gente. En las mesas que había repartidas por la espaciosa estancia, de pie frente a la barra o apoyados en la barandilla del piso superior, dejando derramarse sus bebidas sobre los insensatos clientes de abajo. Individuos de toda raza y condición ingerían litros y litros de alcohol mientras les relataban a sus camaradas sus muchas peripecias y demás bravatas. La madera del suelo crujía, las lámparas del techo parecían estar a punto de caerse y el pendón de la región de Tarkha era tan minúsculo que apenas podía distinguirse entre el resto de los adornos. Clérigos, soldados, campesinos, rufianes. Aquel antro no diferenciaba entre unos y otros, los más ilustres personajes se codeaban con los peores delincuentes sin preocuparse lo más mínimo por lo que otros pudieran pensar.
Rhapaz se colocó el sombrero, se echó hacia atrás su inmaculada túnica y tomó asiento en una de las mesas. "Qué hermosa es la humanidad", se dijo, mientras observaba de reojo los goterones de saliva que iban resbalando por la crecida barba de un coloso que se encontraba a su espalda.
-Juego -anunció, echando un ojo a la baraja de estilo fardio que reposaba en el centro de la mesa.
El individuo que tenía enfrente, un tipo cubierto con una capa verde que llevaba un carcaj a la espalda, se encogió de hombros y le repartió tres naipes.
Aparte de él, había dos personas más ahí sentadas: una mercenaria que le miraba con gesto ceñudo y una muchacha de rasgos élficos que acariciaba las cuerdas de un viejo laúd sin producir sonido alguno.
Levantó una mano para llamar la atención del camarero, pero estaba demasiado ocupado como para reparar en él. Una pena. Se encogió de hombros y observó sus cartas con el ceño fruncido. "No está mal", pensó. "Nada mal".
-Yo a ti te conozco -dijo entonces la guerrera-. Eres Rhapaz, el consejero del rey Adaris.
-Ah, ¿sí? -Respondió él con desinterés, y echó una carta al montón.
-Sí, estoy segura -La mujer hablaba con una frialdad escalofriante.
Rhapaz se quedó quieto unos instantes, luego agarró el vaso de la joven que tenía al lado y tomó un sorbo. Entonces alzó la cabeza y miró a la guerrera con el mismo desprecio con el que ella le había estado observando desde que entró en el local.
-¿Y qué si ese es mi nombre?
-Tu rey llevó a la muerte a mi gente -continuó ella, aún con la mirada encendida-. Tu rey, movido por los consejos que tú le diste, arrasó las tierras de mi pueblo. Tu rey seguramente hizo daño a todos los presentes en esta maldita taberna.
-Adaris lleva muerto muchos años -replicó él- y yo todos los pecados que pudiera haber cometido los he pagado ya. Créeme, el día en que seas hecha prisionera de los jurrios sabrás por qué digo esto. Esos desgraciados encontraron el modo de torturar a un mago, y todo mi poder y mi gloria se volvieron inútiles en sus prisiones. He permanecido encerrado allí durante mucho, mucho tiempo, y te puedo asegurar que todo lo que puedas haber sufrido por mi culpa también lo he sufrido yo por la suya -Se giró hacia la elfa y le dio un codazo-. Niña, toca algo de una puta vez o deja ya ese instrumento. Acabarás por ponerme nervioso.
Y, contra todo pronóstico, ella obedeció. Sus dedos cayeron sobre las finas cuerdas con una precisión pasmosa y fueron pasando de la una a la otra a una velocidad extraordinaria. Ella no cantaba, ni siquiera había hecho el más mínimo ruido desde que Rhapaz se sentó. Era otra mujer la que entonaba la letra, una aldeana rolliza que se situaba a una respetable distancia de su mesa y había sido rodeada por una decena de borrachos.
Mientras Rhapaz iba echando las cartas, fue analizando disimuladamente a cuantos le rodeaban. Un montaraz armado con una ballesta, un grupo de trasgos que bebían cerveza a su espalda... Rhapaz había tomado muchas decisiones complicadas antes de la caída del rey, decisiones que afectaban a un importante número de personas. Las tierras y condados de los alrededores habían sufrido la cólera de Adaris, lo cual complicaba bastante su situación. Todos los presentes podían tener razones para querer matarle, y todos podrían llegar a intentarlo.
Alguien se le acercó por detrás, y Rhapaz ya no lo dudó. Extendió la mano hacia el desgraciado y pronunció unas palabras en el lenguaje antiguo, y de inmediato el hombrecillo empezó a retorcerse en el suelo. Se sacudió durante unos largos minutos, y luego se quedó quieto para no volver a levantarse.
Toda la posada le observaba fijamente, pero a él no le preocupó. Lanzó otro naipe al montón y se quitó el sombrero.
-He ganado -dijo, y enseñó sus cartas. Cuatro ases. Rhapaz tomó otro sorbo del vaso de la elfa, y el hombre del traje verde soltó un escupitajo que fue a caer en su propio vaso.
Rhapaz llevaba demasiado tiempo entre las sombras, y eso debía terminar. La guerra contra Juria le había despojado de su cargo, de su honor, pero no iba a seguir siendo un don nadie durante más tiempo aún. Se haría un nombre, aunque fuera entre aquella jauría de bandoleros, y recuperaría el honor que le fue arrebatado.
Los trasgos fueron tras él segundos después. Rhapaz se levantó de su asiento, agarró su cayado y lo arrojó contra la cabeza de uno de los tres. Luego cruzó los dedos, susurró un maleficio y los otros dos cayeron de rodillas al suelo. Alzó la rodilla, reunió fuerzas y de una sola patada sus troncos se doblaron y los muy desgraciados cayeron desmadejados al suelo.
Una flecha le fue arrojada desde una distancia muy corta, pero el proyectil se quedó paralizado en el aire y luego se precipitó sobre las carcomidas tablas de la mesa. Rhapaz se levantó los pliegues de la túnica, mostrando su extensa colección de cuchillos, y sacó uno. Después lo lanzó directamente hacia el pecho del encapuchado. Su objetivo soltó un sordo gruñido, el licor carmesí empapó su vestimenta y su cuerpo fue a precipitarse sobre los de los dos trasgos que habían sido eliminados.
El montaraz fue el siguiente en caer. Antes siquiera de que pudiera terminar de cargar su ballesta, Rhapaz ya agitaba los brazos en el aire y le mandaba directo al abismo. Sus piernas se doblaron adoptando una posición completamente innatural, su cabeza giró ciento ochenta grados, se partió y se quedó colgando deslavazada sobre su espalda.
Rhapaz aferró su puñal más mortífero y alzó en vilo a la elfa, luego le rodeó el cuello con su hoja y se pegó a ella. Así notó su respiración acelerada, su pulso desbocado, sus músculos en tensión.
-¡Quietos todos o la rajo! -Rugió, consciente de lo absurdo que debía de haber parecido ese movimiento. A ninguno de aquellos mamones le iba a afectar en lo más mínimo que matase a esa niñata.
Su rehén se retorció, por supuesto, mientras sus adversarios seguían avanzando. Rhapaz apretó los labios, se reclinó un poco y soltó una tos seca. Suavizó un poco su abrazo, dejando más libertad a la elfa, que seguía retorciéndose como una lagartija. Se inclinó aún más, entrecerró los ojos como si un intenso dolor le recorriera por dentro y trastabilló.
Entonces Rhapaz se agachó, tirando a la muchacha sobre las baldosas. Ambos se quedaron quietos unos instantes, debatiéndose en el suelo. Se escucharon una serie de golpes, gritos e imprecaciones, y finalmente todos pudieron ver cómo la elfa se alzaba con una sonrisa pintada en los labios.
Mientras tanto, el mago se retorcía en el suelo, pugnando desesperadamente por sobrevivir. Su túnica se había quedado hecha jirones, de su boca no paraban de brotar espumarajos y su gesto se había contraído en un gesto de inmenso dolor.
-¿Cómo...? -Balbucía-. ¿Cómo...?
-La bebida -respondió ella, aun carcajeándose-. Bebiste de mi vaso, necio, sin saber lo que llevaba. Ahora pagarás por tus pecados -La elfa se puso en cuclillas, agarró uno de los cuchillos de Rhapaz y murmuró-. Nunca menosprecies a un elfo.
Y ya no vaciló más; inyectó su arma hasta cuatro veces en el costado del mago, hasta que este estuvo bien muerto. Luego hundió las manos en la herida, se las llenó de sangre y se las restregó por la cara.
Echó una mirada alrededor. Todos los presentes la miraban con admiración, algunos tenían la cabeza gacha y la mayoría parecían hasta asustados. La elfa observó con recelo el cadáver machacado que yacía a sus pies y recogió el laúd, que había quedado abandonado sobre la mesa. Una fina raja se había formado en su mástil.
-Mi pueblo al fin ha sido vengado -dijo mientras se alisaba el pelo y se dirigía a las escaleras, con el respeto de varias decenas de hombres a su espalda.

Horas después, la elfa descansaba en su habitación, disfrutando de una merecida siesta tras su grandiosa victoria, cuando alguien aporreó su puerta con entusiasmo. Abrió un ojo, luego el otro y finalmente se incorporó y fue a dejar paso a su misterioso visitante.
La mercenaria que se había sentado en la mesa poco antes de la llegada del mago entró en el cuarto con el ceño fruncido. Drasta, le habían dicho que se llamaba. Una mujer con un aspecto extremadamente desagradable.
-¿Qué quieres? -Preguntó, y ella se cruzó de brazos.
-¿Cómo lo supiste?
-¿El qué?
-Que bebería de tu vaso. El veneno, o lo que sea que vertiste en la cerveza, ya lo habías echado antes de que él llegara. Lo sé, lo vi. Ni siquiera te moviste mientras Rhapaz parloteaba, no pudiste haberlo metido después de que bebiera la primera vez. Así que ¿cómo supiste que haría eso, que entraría en el local, se sentaría en nuestra mesa y tomaría un sorbo de tu vaso?
La elfa se encogió de hombros, acarició distraídamente las cuerdas del laúd y sonrió.
-Tengo mucha intuición -respondió al fin-. Y tenía muchas ganas de matarle… al igual que tú, según tengo entendido.
-Sí -Drasta apoyó la mano en la empuñadura de su espada-. Y que todos nosotros, en realidad. Has hecho un gran favor al mundo, esto…
-Crihna -respondió-. Crihna de Azgárapis.
Drasta asintió pesadamente y, sin que se lo hubiese indicado, tomó asiento sobre un taburete frente a la cama.
-Pero aún podrías hacer más, Crihna -prosiguió-. El mundo necesita a gente como tú y como yo, gente que esté dispuesta a enfrentarse a los criminales más poderosos. Imagínate lo que lograríamos si trabajásemos juntas.
Pasaron unos largos minutos en silencio, y finalmente la elfa soltó una sonora carcajada. Su interlocutora le miró con el ceño fruncido, incapaz de comprender qué le hacía tanta gracia.
Se explicó, pues.
-¿Juntas? ¿Tú y yo, al mismo nivel? ¿Con quién demonios te crees que estás hablando?
Ella parecía pasmada.
-Pero…
-Yo he matado a Rhapaz, maldita sea. Yo, y ninguna otra, he acabado con él. Juntas no, insensata. Trabajarás a mi servicio.
Y sin más dilación la invitó a abandonar la habitación, empujando su cuerpo con las manos y su mente con el poder que desde tiempos inmemoriales le había sido otorgado por los dioses. Drasta caminó con la cabeza gacha, sumisa, acomplejada ante sus mandatos. Ya está, ya había conseguido un primer súbdito para su causa. Teniendo el cuenta el miedo que ahora Drasta debía de tenerle, si se quedaba no dudaría en obedecerla y hacer cuanto le dijera. Existía la opción, claro, de que se marchase antes de la taberna, pero Crihna pronto solucionaría ese pequeño problema.
Una vez se hubo ido, cerró la puerta y se acercó al lavabo, y entonces el sabio mago Rhapaz se miró al espejo y sonrió. Sonrió al ver su nuevo rostro reflejado en el espejo, sus facciones suaves y rubicundas, su gesto redondeado, sus orejas puntiagudas y su larga cabellera. Sonrió porque todo había salido a la perfección. Para el mundo Rhapaz había muerto, una heroína de insospechada fiereza le había eliminado. Una heroína a la que todos temerían y respetarían a partes iguales, una heroína que no había tardado en hacerse un nombre en aquella arcaica región. Una heroína que ya había empezado a reunir un grupo de guerrilleros que la ayudarían a fortalecer esa reputación.
Aunque la verdad era un poco distinta a eso. Rhapaz ensanchó su sonrisa. El rey Adaris tenía razón, pues, cuando aseguraba que la mejor de las mentiras era más peligrosa que todas las espadas del mundo.
Entonces se colocó un poco el pelo y salió al exterior. Se asomó al balcón, captando la atención de todos los parroquianos y analizó las decenas de rostros que permanecían atentos a cada uno de sus movimientos. Sus cejas alzadas, sus rostros serios, demudados por la impresión de ver allí ante ellos a la asesina del hombre más poderoso de los últimos tiempos. Muchos no habían visto lo sucedido, sino que habrían llegado después a la taberna y, por lo que Rhapaz pudo aventurar en sus gestos, habrían oído el relato de la caída del consejero de Adaris. El rumor, pues, se extendía rápido. Bien, eso era bueno. Fabuloso. Formidable.
Con unas piernas que parecían las de Crihna Azgárapis, pero que desde luego no eran las suyas, Rhapaz descendió las escaleras y llegó hasta la barra. Entonces miró al camarero y sonrió.
-Dame una cerveza -dijo.
Él hombre asintió, cogió un vaso y lo rellenó. Luego se incorporó de nuevo y lo dejó en la tabla, sin ni siquiera atreverse a mirarle a los ojos.
Rhapaz tomó un sorbo, se acicaló el pelo y miró a su alrededor. Entonces alzó en alto su bebida y gritó:
-¡Brindemos por el insigne mago Rhapaz, el mayor hijo de puta que estas tierras han visto!
Y su público prorrumpió en sonoras carcajadas, y los bribones chocaron sus vasos y bebieron con gusto.
Pero Rhapaz, o Crihna, aún no había terminado. Se apeó a una mesa vacía, escrutó los rostros de quienes les rodeaban y gritó:
-¡No os contentéis solo con su muerte, amigos míos, pues aún queda mucho por hacer! El rey Adaris era un déspota, una bestia que todos celebremos que esté ya durmiendo con los gusanos, pero quienes llegaron después de él no fueron ni mucho menos mejores. ¡Nuestro reino está infestado de jurrios, maldita sea! ¡Esos bastardos campan a sus anchas por nuestros dominios, y eso no podemos permitirlo! -Se llevó la jarra a los labios, tomó un largo trago y la arrojó a una mugrienta pared. Luego esbozó su mejor sonrisa y se inclinó levemente-. Rhapaz está muerto, pero aún queda mucho por hacer.
Ya no dijo nada más, no fue necesario; entre los vítores de innumerables hombres y mujeres, Crihna descendió de su improvisado estrado y avanzó entre aplausos hacia la puerta. La gente coreaba su nombre, o mejor dicho su nuevo nombre; batían palmas, gritaban, silbaban. La ovación la acompañó hasta que llegó ante la puerta del establecimiento y giró el pomo.
Ilusos.
La entrada quedó entreabierta, Rhapaz se volvió hacia su público y murmuró:
-Preparaos, pronto tendréis noticias mías.
Y sin más dilación abandonó la taberna. Un esplendoroso sol le recibió, una brisa primaveral y un pequeño bosquecillo de tonos verdes y anaranjados. Rhapaz respiró aquel aire tan puro y sintió cómo una agradable sensación de euforia le recorría por dentro.
Había triunfado. Recuperaría su honor, su poder, y podría además vengarse de los malditos jurrios. Nada más útil que el poder que poseía para engañar al gentío. Nada mejor que una mentira bien llevada para que tus víctimas te aplaudan, te agasajen, se postren ante ti como si fueras un dios. Nada peor que un manipulador para el bien de las masas y el triunfo de la justicia.
Pero debía ponerse manos a la obra. Muchas cosas había dicho en su discurso, pero solo una de ellas era indiscutiblemente verdad: aún quedaba mucho por hacer.


RE: Reto Mar21: Mucho por hacer - JPQueirozPerez - 01/04/2021

Aspectos técnicos: Lo primero que he visto antes de leer, a simple vista, es que has usado guiones (-) en lugar de rayas (—). Usas las comillas inglesas (" ") en lugar de las latinas (« »), problemas en la puntuación como en estos diálogos (que casualmente van seguidos):

-Ah, ¿sí? -Respondió él con desinterés, y echó una carta al montón.
-Sí, estoy segura -La mujer hablaba con una frialdad escalofriante.


Donde el primero debería ser: ¿sí? —respondió, al tratarse de un verbo dicendi; mientras el segundo debería ser: segura. —La pues no hay verbo dicendi así que hay que cerrar con punto.

Luego erratas como por qué digo esto (debería ser porque), u oraciones sin sentido como cuando dice que la cabeza se partió (en todo caso lo que se partió es el cuello y por eso la cabeza queda colgando)

Lo dicho en mi comentario en el otro relato: separar los párrafos para facilitar la lectura.

Historia y mundo: Aunque es un concepto interesante y con un giro que quedaba bien, acaba siendo una historia más bien decepcionante. Hablamos de un mago que claramente puede acabar con todos los de la taberna sin problemas, así que no le costaría nada dominar a esa gente a base de miedo; no existe ninguna necesidad del engaño porque al final, igualmente usa el miedo para dominar a la mercenaria...

Es una de esos planes excesivamente complicados que no hay manera de que salgan bien.

En cuanto al mundo tampoco sabemos mucho y tal vez, al menos con respecto al reinado de Adaris, deberíamos saber más para entender porque tanta gente odia al mago.

Personajes: Raphaz daría más de sí, pero necesitaríamos poder ver más lo que siente con respecto a otros porque masacra a la gente de manera desapasionada pero a la vez no parece un psicópata que no tenga emociones o una deidad distante que ve a los mortales como insectos; también tendríamos que saber qué le hicieron los jurrios porque no cuadra el vender que ha sido torturado e impedido y que luego lo veamos asesinar como quien se pela una naranja.

La mercenaria no tiene mucho sentido como personaje porque da muestras de ser dura pero se ablanda a la primera que le chistan; que entiendo que la elfa ha matado al personaje más poderoso del reino, pero es que nos la muestras con valor para plantear que ambas deben juntarse para enfrentarse a gente peligrosa y en cuanto le responden con chulería se achanta y se va con el rabo entre las piernas.

Curiosamente, considerando el desarrollo de la trama, el mejor personaje es la elfa: callado y tranquilo, pareciendo asustarse al ser tomada como rehén, para al final dar la vuelta a la tortilla con un plan.

La temática: Aunque la temática se cumple, considero innecesario el añadir a ciertos personajes de la imagen tal y como salen en ella, ya que la mayor parte de lo descrito no aparece en la imagen.

Lo mejor: El primer giro.

Lo peor: El segundo giro.

Destacados: Que el texto es coherente con la trama, esto es: empiezas con el punto de vista del mago y de pronto parece que cambias completamente de punto de vista. Aunque a nivel de trama ya he planteado los problemas con ese giro final, a nivel narrativo es perfecto que nunca abandonemos realmente el punto de vista de Raphaz.

Sugerencias: Si se va a desarrollar la historia de esta manera, es necesario saber qué cosas hizo el antiguo rey para comprender que la gente quiera al mago muerto y hace falta ver a la elfa preparando la trampa (ya sea porque vierte el veneno mientras el mago habla, o porque lo ha hecho antes pero se nos explica que el mago suele beber de vasos ajenos por fetiche o chulería).


RE: Reto Mar21: Mucho por hacer - Kantos - 01/04/2021

La acción comienza enseguida, así que la historia atrapa desde el primer momento. Las escenas de peleas están bien narradas, permiten al lector seguir la secuencia sin perderse y sin sentirse abrumado.
Me ha interesado el personaje de Rhapaz, aunque es verdad que cuesta definirlo debido a la poca información que hay sobre él. ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Simplemente venganza? Se dice que es un mago, sin embargo, tiene poderes elevadísimos, con lo cual hubiese estado bueno conocer más sobre su pasado, sobre su orden o sobre su "raza". En general, considero que un poco más de desarrollo hubiera hecho que la historia se sienta más redonda.
Aun así, me ha gustado. El giro que sucede admito que me ha tomado por sorpresa, lo cual siempre es bueno.
Hay pocos errores, alguna que otra coma que falta por aquí y por allá, pero casi nada. Solo voy a resaltar estos dos:
"Los tres aromas se entrelazaban formando uno solo, desagradable y al mismo tiempo hermoso." (aunque se comprende lo que se busca trasmitir, de la forma que está narrado, parece una mera contradicción)

"En las mesas que había repartidas por la espaciosa estancia, de pie frente a la barra o apoyados en la barandilla del piso superior, dejando derramarse sus bebidas sobre los insensatos clientes de abajo." (revisaría esa oración. Cuando dice "en las mesas que había", das a entender que vas a comentar algo más, sin embargo, la oración queda ahí, inconclusa)
Por cierto, el asunto de colocar estas rayas "-" y no estas "—", parecerá un mero detalle, pero no es así. En mi opinión, hace un poco incómoda la lectura.

Espero haber servido de ayuda.
¡Saludos!


RE: Reto Mar21: Mucho por hacer - Miles - 04/04/2021

Ahí va mi humilde análisis:

Gramatica: Los diálogos están bastante mal puntuados, por ejemplo:

-Sí, estoy segura -La mujer hablaba con una frialdad escalofriante.

Ausencia de doble guion. Utilización de mayúscula tras el guion cuando no debería, recuerda que los guiones en la practica actúan como paréntesis.

También he apreciado el uso de comillas inglesas en lugar de lo correcto que serían las latinas en un uso literario (En algo coloquial como este comentario por ejemplo no pasa nada).

Hay alguna cosa más pero parecen simples erratas, nada grave.

Narración y diálogos: Pues bien, aunque la mala puntuación de los diálogos entorpece la lectura no me ha parecido que la narración este mal. El ritmo me ha parecido bueno, no divagas ni te centras en nada que no sea trascendental para la historia y el lenguaje utilizado es adecuado.

Historia: Es lo fuerte de este relato (como debería serlo de cualquiera en mi opinión) consigues mediante un buen giró argumental sorprender al lector y mostrar que todo el rato a sido Rhapaz a quien hemos estado viendo. Digo que es un buen giro argumental, pero también creo que podría mejorarse su ejecución dandole un pequeño repaso a la escena e incluso preparando el terreno para que el lector pueda decirse a sí mismo: ¡Cómo no lo pude ver!

Lo que no me gusto tanto es esa especie de subordinación de Drasta tan inmediata, aquí ya da igual que aludas a la magia o a lo que desees para argumentarme tal sumisión... es completamente inverosímil si no hay magia... y habiendo magia de por medio es un "Deus Ex Machina". Es decir, Drasta se somete por conveniencia del guion y punto, la conversación se siente irreal y su resultado más.

El final es un poco más interesante con esa puerta abierta al futuro con Rhapaz liberado y con su nueva identidad. También ha estado interesante ver retales de la historia de ese mundo que parece rodear al relato.

Temática: Pienso que en general cumple bastante bien, aunque podría haberse hecho más hincapié en algunos aspectos de la taberna.

Personajes: Rhapaz, es el único personaje de esta historia para mi. Porque los demás o están peor caracterizados o  Rhapaz, por su peso en la historia como absoluto protagonista, desdibuja a los demás. Creo que Rhapaz esta bien definido, podemos sacar de lo que leemos que tiene una mente fría y astuta y que esta movido por objetivos bastante egoístas y hasta intuir cierta megalomanía en el personaje... y eso esta muy bien, porque en ningún momento lo describes así, es algo que sacamos nosotros, los lectores, de su manera de actuar.

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Colofón: Un personaje con potencial, antihéroe, que intriga, en una historia con un buen giro argumental (que debería repasarse) y que decae en la segunda mitad del texto. Creo de verdad que este relato con un buen repaso y cambiando un par de puntos puede ganar mucho peso.

Pdta: No sé si se notó, pero odio los Deus Ex Machina, a esa parte tienes que darle una vuelta de seguro.


RE: Reto Mar21: Mucho por hacer - juanma17 - 04/04/2021

En lo personal me gusta mucho meterme en la piel de los personajes. Tanto de protagonistas como personajes secundarios. Pero no empaticé con ninguno de los personajes.

Bueno hablaré de Raphaz que es el personaje que nos interesa. Al principio si me dio cierta curiosidad como tenía un total control de su ambiente. Eso fue lo que en un instante me atrapó y me animó a seguir leyendo (siempre he dicho que el misterio es un componente fuerte para cualquier relato). Cuando inició toda la acción todo iba muy bien. El giro que le diste estuvo muy bien. Ahora es aquí donde me desmotive gracias Raphaz y la conclusión a todo lo que estaba haciendo. Si quería hacerse un nombre en el reino y teniendo tales habilidades creo que ir a causar un alboroto en una taberna no es el mejor plan que se le hubiera podido ocurrir.

Si este hombre era el consejero del rey significa que tenía conocimiento militar, político, etc. Podría haber planeado algo mejor.


RE: Reto Mar21: Mucho por hacer - Dóreas - 05/04/2021

Salvo lo ya indicado de los diálogos, no he visto muchos fallos a lo largo del texto. Está bien narrado, en general. 
Coincido en las críticas a la segunda parte del texto, la historia cojea al final y detalles como el de la sumisión de Drasta no tienen demasiado sentido... a menos que esa obediencia fuera causada por la magia. Pero en ese caso estarías reafirmando la omnipotencia casi absoluta de Rhapaz, y entonces un plan tan meticuloso perdería sentido. 
Quizás tendrías que haber mostrado más las limitaciones de Rhapaz, para que la historia fuera más realista. 
Pero insisto, la primera parte está bien y el giro resulta sorprendente.


RE: Reto Mar21: Mucho por hacer - Vicent Mcloud - 05/04/2021

Oye que pena lo de los guiones, pero por suerte eso es algo que se puede arreglar en un momento.

Me gustó la descripción inicial, la taberna y su ambiente pero tengo que aparte del giro en la historia hay poco que me cautivase de ella. Me pareció una historia bien escrita con un giro interesante, pero que para mi gusto comienza a cojear a partir de ese giro.
Para mejorar en ese aspecto creo que a mi me gustaría saber más cosas de Rhapaz, me falta algo que me ayude a empatizar un poco con el personaje.

Pero me parece un buen trabajo, una versión de la taberna que me pareció más oscura y enrevesada que la de otros relatos. Es como si la imagen de la cabra la hubiera dirigido Shymalan en esta ocasión jeje.

¡Buen trabajo! Suerte en el reto


RE: Reto Mar21: Mucho por hacer - Cabromagno - 07/04/2021

Lo malo: la estructura de los dialogos (¿Otra vez escribiendo desde el movil?).

Lo regular: me hubiera gustado profundizar mas en el personaje.

Lo bueno: la historia. Me encantan las historias de ladrones de cuerpos. Y bien llevadas, son un recurso interesantisimo, como se ha hecho aqui. Muy maquiavelico el acabar con tu poderoso y famoso antiguo yo delante de una multitud para, automaticamente, "nacer" teniendo renombre. Es una jodida genialidad por parte del mago.

El reto: se puede apreciar la imagen del reto Smile