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		<title><![CDATA[Archivo de Fantasitura - Tu comunidad de literatura fantástica y afines - Nuevo Universo Compartido]]></title>
		<link>http://clasico.fantasitura.com/</link>
		<description><![CDATA[Archivo de Fantasitura - Tu comunidad de literatura fantástica y afines - http://clasico.fantasitura.com]]></description>
		<pubDate>Fri, 22 May 2026 02:16:52 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[Nuc] A Donde nos Lleve la Marea]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=3198</link>
			<pubDate>Thu, 27 Jan 2022 16:12:22 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1032">Miles</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=3198</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Este relato de Nuc fue presentado en el Dragón Lector hace ya bastante tiempo, por simple despiste había olvidado corregirlo y subirlo.</span></span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  </span></span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">A donde nos lleve la marea<br />
<br />
</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Allí él era el Rey, la autoridad suprema, el Emperador.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No había otro modo de que un hombre alcanzara un puesto de relevancia en la sociedad Electa, sino era en el mar. Todos los puestos de responsabilidad recaían en las hembras. Tholkar escupió por la borda y los huesos pronunciados de su mentón y cejas se tensaron por el acto. Ninguna mujer Electa pondría un pie en un barco por tradición. Aunque se reservaran el alto mando de la flota, allí, solos en la mar, sobre la cubierta del Corriente Profunda, solo mandaba Tholkar. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Ser Capitán era el máximo escalafón que podía alcanzar un Electo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Las mujeres de su raza habían recibido el don de la inteligencia y por tanto, la responsabilidad del mando… ellos en cambio habían sido escogidos para pasiones más terrenales, la fuerza, por tanto la lucha, el proveer y el arrebatar eran sus cometidos. El fuerte dimorfismo sexual de su especie ligaba el destino de hombres y mujeres Electos por igual… pero Tholkar no se consideraba estúpido, había conocido a muchos de sus iguales que sí lo eran: mentes simples, obedientes y disciplinados como buenos soldados electos. Él ambicionaba más. Su pequeño reino, el Corriente Profunda, se quedaba pequeño ante su codicia…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Pero si había algo que adormecía esa inconformidad era la batalla. La guerra, la sangre, el humo… Atoraban sus sentidos, estimulaban sus músculos y enardecían su pasión. Un hombre Electo no era verdaderamente un hombre hasta que arrancaba el alma de un ser inferior, no alcanzarían su potencial sino alimentaban su violencia. Tholkar era consciente que si el Imperio Electo no se encontrase en perpetua guerra con los países adyacentes ya se habría destruido a sí mismo, por mucha inteligencia que las mujeres electas hubiesen destinado a evitarlo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Y allí estaba, en medio del revuelto Mar de los Antiguos, con su pesada armadura fijándolo al suelo como un monumento pétreo e imponente, al mando de una treintena de hombres con su mismo arrojo y entereza. Navegando sobre aguas plateadas en pos de un plan que no alcanzaba a comprender.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> Ardenkia Anghanesisthonder, Emperatrix de los Electos, había enviado las órdenes sin explicación alguna, en un insulto encubierto para Tholkar. Como si su mente bruta y opaca no pudiese comprender las sutiles intenciones de la cabeza de todo un imperio. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No importaba. Las órdenes que enviaba bien podía cumplirlas. Ardenkia quería a los oficiales vivos sobre todo de haber algún Emisar. Lo había remarcado en un nuevo insulto a su inteligencia. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">El desdichado buque, procedente de Meridian, fluía veloz como si avisados por los  mismos dioses fueran conscientes del peligro. No importaba. No tendrían opción alguna de alejarse del Corriente Profunda. Los dos Catalizadores que se situaban en la popa de su nave servían para potenciar la velocidad en sustitución de las velas. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Solo tenían que esperar hasta encontrarse a la distancia adecuada.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Noridan había nacido en la Costa de los Imos hacía ya casi cien ciclos. Pero la vejez, maldición persistente en todo humano, no era la más dura de las pruebas a las que se enfrentaba su espíritu. Él era un Emisar de la Orden de los Verdaderos, y no uno cualquiera. Un hacedor de patrones y un poseedor de órdenes mentales, en definitiva, un experto en Ormántica. Diseñar patrones era extraño incluso entre los más versados Emisars, tan solo un puñado de individuos de entre toda la orden había alcanzado tal nivel de conocimiento… y todos y cada uno de ellos, habían pagado el mismo precio de Noridan. La demencia.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Sin embargo, los breves momentos en los que su mente se superponía a su enfermedad, eran los más bellos, por escasos, que experimentaba. En esos instantes podía observar con lucidez los hitos su pasado, embelesarse del paisaje, soñar con su familia. Ese era el premio que la Orden le había concedido tras más de una década implorándolo. El premio de regresar a los Territorios Acráticos, a su natal Costa de los Imos, al lugar donde todavía estaban establecidos sus sobrinos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No podía sino lamentar la tardanza. Que en los últimos estertores de su ya larga vida, la orden hubiese concedido su tan anhelado deseo; no compensaba la interminable cadena de negativas que había obtenido por respuesta hasta entonces. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Lo entendía.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">La gente como él, cuerda o no, era valiosa para la orden por los secretos que contenían. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Pero no lo aceptaba.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Tal vez en su juventud hubiese encontrado la energía necesaria para enfrentarse al consejo, pero ahora…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">¿…Ahora qué? </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">¿Qué hacía en aquel barco? Que bella visión lo capturó cuando avistó a una inmensa mole de madera surcando el mar en su dirección. ¿Pero qué hacía él allí? El mar era precioso y salvaje, pero se sentía confuso sobre aquella cubierta. Descubrir y tratar de dominar el patrón de la pronosticación veinte años atrás había sacudido sus capacidades para siempre. En esos momentos cuando se sentía fuera de lugar, aprisionado por su estupidez y babeando como un infante, era contradictoriamente capaz de recordar aquel instante de descubrimiento con absurdo detallismo. Un patrón capaz de predecir y un bobo para dominarlo. Un bobo incapaz de transmitirlo, de enseñarlo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Tal vez, de recuperar el momento de lucidez habría sido capaz de advertir a los tripulantes del enorme espolón que se dirigía hacia su buque. En cambio soltó un sonoro aplauso ante el espectáculo y profirió una carcajada. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Luego se escuchó el sonido de un martillo contra un yunque. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Un terremoto en alta mar. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">El cielo sobre su cabeza. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Gritos de pánico ensordecieron el ambiente mientras un ejército tomaba el buque. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Algo valioso transportaban los meridians, el buque Toriena de Meridian (como indicaba en su costado), de casi el doble de tamaño que el Corriente Profunda, estaba bien defendido. Tholkar envío a todos sus guerreros, los cuales iban bien pertrechados, al abordaje. Todo soldado Electo portaba una poderosa armadura, no importaba que fuese en tierra o en el océano. Caer al mar significaría una muerte segura, pero era un precio que los bravos soldados Electos estaban dispuestos a pagar. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Un honor incluso.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Un honor del que el mismo Tholkar participaba. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No era como esos generales que observaban desde la retaguardia. Todo hombre Electo enfrentaría una batalla sin miedo alguno… y si alguno de los suyos titubeaba… el mismo lo pasaría por la espada. No era para menos, la gloria de la Emperatrix Ardenkia estaba en juego.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—¡Por los Anghanesisthonder! ¡Por la gloria de Supranath! ¡Por la Morada Perdida! —gritó Tholkar mientras avanzaba con paso seguro a la batalla. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Como respuesta se oyeron vítores, se oyó júbilo y pasión. La guerra era su medio natural y en él los electos estaban dispuestos a bañarse con la sangre de sus enemigos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Desenfundó su mandoble, una bestia de acero de tres varas de longitud y tan ancho como su brazo. Lanzó un tajo contra el primero que osó levantar su enclenque lanza meridiana contra él. Su mandoble, en su trayectoria, astilló la madera arrancando la cabeza a la lanza y la del pobre infeliz que la sostenía. El cuerpo cayó sobre la cubierta y se deslizó a merced de los cabeceos que daba el buque en su lento hundimiento. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Otro ingenuo se le acercó. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Lo embistió con el hombro arrojándolo por la borda. Sin embargo, un tercero logró perforarle con su lanza bajo el omóplato. El frescor de la sangre deslizándose por el interior de la armadura le hizo estallar de júbilo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">¡Por fin un desafío!</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Tocó el catalizador circular situado sobre el pecho de su armadura con el guantelete y lo presionó. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Su armadura se volvió ligera de repente.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Se sintió veloz. Potenciado.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Aunque su mandoble pesaba lo mismo, él ya no tenía que arrastrar los kilos de peso de su conjunto. Era el momento de que él y los suyos dieran por terminado aquel abordaje. No olvidó las exigencias de Ardenkia… después de todo él no era un bobo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Arrancó de cuajo la cabeza del lancero que había osado herirlo y sintió cierta decepción ante la facilidad que supuso. Bajó el yelmo y avanzó como un ariete entre las filas de lanceros que protegían la mercancía y a los pasajeros que se ocultaban bajo las escotillas que conducían a la bodega.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Arremetió por el centro rompiendo sus filas… cercenando sus piernas. En cierto momento perdio su mandoble en un choque frontal y remató al enemigo reventándolo con sus propios guanteletes potenciados contra la cubierta.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Respiró hondo y observó orgulloso su armadura cubierta de sangre escarlata. Sus propios soldados lo miraban maravillados. Se regocijó en el ejemplo que supondría para los más nuevos entre sus filas. Aprovechó el impas para recargar de polvo de hueso el catalizador de la armadura, que se había consumido en la vorágine de su pasión… </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Y recuperó su espada volviendo a la carga y destrozando a los pocos lanceros que resistían en pie, sin ceder ante el horror de la carnicería. Entonces reparó en un viejo enclenque que miraba sin ver sobre la cubierta. Ojos cansados que parecían no comprender. Pero su ropa… tenía los colores de la Orden de los Verdaderos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Era un Viejo Emisar. La razón más que probable detrás de la orden de la Emperatrix.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Los últimos lanceros arrojaron sus armas y se arrodillaron. Rendidos. Tholkar ordenó a los suyos eliminarlos. Cercenaron sus gargantas y los arrojaron al mar. Cualquier soldado que se rindiese no merecía clemencia alguna. Los Electos eran una raza orgullosa, de guerreros, no tolerarían jamás el insulto de la rendición. En su lugar, Tholkar habría deseado lo mismo, una muerte rápida y clemente que limpiara con su sangre la vergüenza. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Sus soldados comenzaron a sacar de la bodega a los pasajeros. El terror de sus rostros, alimentó su victoria. Su miedo no era sino la más alta forma de respeto para la raza superior de los Electos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">En cambio el anciano lo desafió con la mirada. Una mirada boba con una boca babeante. ¿De verdad podía ser eso lo que buscará la Emperatrix de los Electos?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Que así fuera, no era problema suyo. Pero no permitiría que le faltasen al respeto delante de los suyos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Cogió al viejo Emisar por el cuello de la toga y lo arrastró hasta el Corriente Profunda. Lo arrojó como el saco de huesos que era y algo se quebró en su caída. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Tholkar maldijo. Que delicados podían ser los humanos, incluso más que una mujer Electa. Lo sostuvo de nuevo y el hombre se agarró agonizante a su pecho. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">De algún modo consiguió abrir el mecanismo de su catalizador.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">De algún modo tocó el hueso.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">De algún modo sus ojos se iluminaron como llamas azules.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">De algún modo su voz habló gutural como proveniente de algún profundo abismo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—Aquende de tu tierra la Emperatrix vierte veneno sobre sus propias hermanas. Allende de los mares la Emperatrix hunde su espada en tierras ajenas. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">»Guerra, catástrofe y desgracia se sembraran para humanos y electos por igual. Muerte, sangre y enfermedad se cosecharan por siglos. Pero ninguno vencerá al hambre, solo aquellos del mundo ulterior pueden vencer a la muerte. Solo aquellos del mundo ulterior pueden sobrevivir a la desolación. La noche estrellada tiene la respuesta en su luz. Pero es la marea la que guía al héroe en su destino.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—¡Qué estás diciendo maldito demente! —dijo Tholkar ido de ira mientras apretaba la cabeza del anciano con sus guanteletes.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">La voz se volvió más densa y profunda en respuesta.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—Habló del héroe. Habló del hombre que ha traicionado sus ideales por otros más altos. Habló del hombre que ha sellado el peor de los pecados por honor. Habló del hombre al que tú matarás. Tú, abominación, con tus actos condenarás al pueblo Electo. Tú, deshecho, condenarás al mundo de los hombres. Nos condenarás a todos, puesto que solo él puede evitar el destino aciago que viene del cielo.  Solo él puede detener el advenimiento. Por lo que solo tú puedes…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">La cabeza del viejo Emisar reventó entre los guanteletes de Tholkar… No había sido a propósito. Había entrado en pánico ante la voz profética del anciano. Los Electos eran un pueblo que tenía muy en cuenta las predicciones, una predicción había guiado a su pueblo a través del vasto océano desde la Morada Perdida hasta Almimuty… Pero las predicciones eran destino de mujeres… un hombre no podía ser objeto de ellas, era un mal augurio. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Todos sus soldados desde la borda del Toriena de Meridian lo miraron expectantes. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡No! </span>Se dijo Tholkar volviendo en sí. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No permitiría en un viejo demente humano guiara los designios de su pueblo o los de su Emperatrix, mucho menos los suyos propios. Se limpió los sesos de la armadura y arrojó el cuerpo del emisar a las profundidades. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Nunca nadie sabría lo que ocurrió en ese barco. Se acercó a los catalizadores de popa y los activó alejando al Corriente Profunda del buque moribundo ante la mirada incrédula de los suyos. Allí abandonó a los pasajeros del Toriena de Meridian y sus propios soldados por igual… a su nefasto destino. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Pronto las frías aguas los reclamarían.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Solo él regresaría al Golfo de los Invictos. Allí sería recogido a la deriva, puesto que era demasiado complicado pilotar un barco él solo. Debía conformarse con eso. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Allí explicaría a los suyos que un grupo de emisars bien entrenados rechazó el abordaje… Sería la primera vez que fallaba a su Emperatrix… y la última.</span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Nadie lo libraría de un castigo cruel, eso era seguro. Pero al menos nadie más habría oído la funesta y críptica profecía. Porque ningún marino desea ni debe saber a dónde lo lleva la marea. </span></span><br />
</span><br />
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<br />
<br />
<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span></span></span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Created by Miles.</span></span></span></span></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Este relato de Nuc fue presentado en el Dragón Lector hace ya bastante tiempo, por simple despiste había olvidado corregirlo y subirlo.</span></span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  </span></span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">A donde nos lleve la marea<br />
<br />
</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Allí él era el Rey, la autoridad suprema, el Emperador.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No había otro modo de que un hombre alcanzara un puesto de relevancia en la sociedad Electa, sino era en el mar. Todos los puestos de responsabilidad recaían en las hembras. Tholkar escupió por la borda y los huesos pronunciados de su mentón y cejas se tensaron por el acto. Ninguna mujer Electa pondría un pie en un barco por tradición. Aunque se reservaran el alto mando de la flota, allí, solos en la mar, sobre la cubierta del Corriente Profunda, solo mandaba Tholkar. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Ser Capitán era el máximo escalafón que podía alcanzar un Electo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Las mujeres de su raza habían recibido el don de la inteligencia y por tanto, la responsabilidad del mando… ellos en cambio habían sido escogidos para pasiones más terrenales, la fuerza, por tanto la lucha, el proveer y el arrebatar eran sus cometidos. El fuerte dimorfismo sexual de su especie ligaba el destino de hombres y mujeres Electos por igual… pero Tholkar no se consideraba estúpido, había conocido a muchos de sus iguales que sí lo eran: mentes simples, obedientes y disciplinados como buenos soldados electos. Él ambicionaba más. Su pequeño reino, el Corriente Profunda, se quedaba pequeño ante su codicia…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Pero si había algo que adormecía esa inconformidad era la batalla. La guerra, la sangre, el humo… Atoraban sus sentidos, estimulaban sus músculos y enardecían su pasión. Un hombre Electo no era verdaderamente un hombre hasta que arrancaba el alma de un ser inferior, no alcanzarían su potencial sino alimentaban su violencia. Tholkar era consciente que si el Imperio Electo no se encontrase en perpetua guerra con los países adyacentes ya se habría destruido a sí mismo, por mucha inteligencia que las mujeres electas hubiesen destinado a evitarlo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Y allí estaba, en medio del revuelto Mar de los Antiguos, con su pesada armadura fijándolo al suelo como un monumento pétreo e imponente, al mando de una treintena de hombres con su mismo arrojo y entereza. Navegando sobre aguas plateadas en pos de un plan que no alcanzaba a comprender.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> Ardenkia Anghanesisthonder, Emperatrix de los Electos, había enviado las órdenes sin explicación alguna, en un insulto encubierto para Tholkar. Como si su mente bruta y opaca no pudiese comprender las sutiles intenciones de la cabeza de todo un imperio. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No importaba. Las órdenes que enviaba bien podía cumplirlas. Ardenkia quería a los oficiales vivos sobre todo de haber algún Emisar. Lo había remarcado en un nuevo insulto a su inteligencia. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">El desdichado buque, procedente de Meridian, fluía veloz como si avisados por los  mismos dioses fueran conscientes del peligro. No importaba. No tendrían opción alguna de alejarse del Corriente Profunda. Los dos Catalizadores que se situaban en la popa de su nave servían para potenciar la velocidad en sustitución de las velas. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Solo tenían que esperar hasta encontrarse a la distancia adecuada.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Noridan había nacido en la Costa de los Imos hacía ya casi cien ciclos. Pero la vejez, maldición persistente en todo humano, no era la más dura de las pruebas a las que se enfrentaba su espíritu. Él era un Emisar de la Orden de los Verdaderos, y no uno cualquiera. Un hacedor de patrones y un poseedor de órdenes mentales, en definitiva, un experto en Ormántica. Diseñar patrones era extraño incluso entre los más versados Emisars, tan solo un puñado de individuos de entre toda la orden había alcanzado tal nivel de conocimiento… y todos y cada uno de ellos, habían pagado el mismo precio de Noridan. La demencia.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Sin embargo, los breves momentos en los que su mente se superponía a su enfermedad, eran los más bellos, por escasos, que experimentaba. En esos instantes podía observar con lucidez los hitos su pasado, embelesarse del paisaje, soñar con su familia. Ese era el premio que la Orden le había concedido tras más de una década implorándolo. El premio de regresar a los Territorios Acráticos, a su natal Costa de los Imos, al lugar donde todavía estaban establecidos sus sobrinos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No podía sino lamentar la tardanza. Que en los últimos estertores de su ya larga vida, la orden hubiese concedido su tan anhelado deseo; no compensaba la interminable cadena de negativas que había obtenido por respuesta hasta entonces. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Lo entendía.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">La gente como él, cuerda o no, era valiosa para la orden por los secretos que contenían. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Pero no lo aceptaba.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Tal vez en su juventud hubiese encontrado la energía necesaria para enfrentarse al consejo, pero ahora…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">¿…Ahora qué? </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">¿Qué hacía en aquel barco? Que bella visión lo capturó cuando avistó a una inmensa mole de madera surcando el mar en su dirección. ¿Pero qué hacía él allí? El mar era precioso y salvaje, pero se sentía confuso sobre aquella cubierta. Descubrir y tratar de dominar el patrón de la pronosticación veinte años atrás había sacudido sus capacidades para siempre. En esos momentos cuando se sentía fuera de lugar, aprisionado por su estupidez y babeando como un infante, era contradictoriamente capaz de recordar aquel instante de descubrimiento con absurdo detallismo. Un patrón capaz de predecir y un bobo para dominarlo. Un bobo incapaz de transmitirlo, de enseñarlo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Tal vez, de recuperar el momento de lucidez habría sido capaz de advertir a los tripulantes del enorme espolón que se dirigía hacia su buque. En cambio soltó un sonoro aplauso ante el espectáculo y profirió una carcajada. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Luego se escuchó el sonido de un martillo contra un yunque. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Un terremoto en alta mar. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">El cielo sobre su cabeza. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Gritos de pánico ensordecieron el ambiente mientras un ejército tomaba el buque. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Algo valioso transportaban los meridians, el buque Toriena de Meridian (como indicaba en su costado), de casi el doble de tamaño que el Corriente Profunda, estaba bien defendido. Tholkar envío a todos sus guerreros, los cuales iban bien pertrechados, al abordaje. Todo soldado Electo portaba una poderosa armadura, no importaba que fuese en tierra o en el océano. Caer al mar significaría una muerte segura, pero era un precio que los bravos soldados Electos estaban dispuestos a pagar. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Un honor incluso.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Un honor del que el mismo Tholkar participaba. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No era como esos generales que observaban desde la retaguardia. Todo hombre Electo enfrentaría una batalla sin miedo alguno… y si alguno de los suyos titubeaba… el mismo lo pasaría por la espada. No era para menos, la gloria de la Emperatrix Ardenkia estaba en juego.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—¡Por los Anghanesisthonder! ¡Por la gloria de Supranath! ¡Por la Morada Perdida! —gritó Tholkar mientras avanzaba con paso seguro a la batalla. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Como respuesta se oyeron vítores, se oyó júbilo y pasión. La guerra era su medio natural y en él los electos estaban dispuestos a bañarse con la sangre de sus enemigos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Desenfundó su mandoble, una bestia de acero de tres varas de longitud y tan ancho como su brazo. Lanzó un tajo contra el primero que osó levantar su enclenque lanza meridiana contra él. Su mandoble, en su trayectoria, astilló la madera arrancando la cabeza a la lanza y la del pobre infeliz que la sostenía. El cuerpo cayó sobre la cubierta y se deslizó a merced de los cabeceos que daba el buque en su lento hundimiento. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Otro ingenuo se le acercó. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Lo embistió con el hombro arrojándolo por la borda. Sin embargo, un tercero logró perforarle con su lanza bajo el omóplato. El frescor de la sangre deslizándose por el interior de la armadura le hizo estallar de júbilo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">¡Por fin un desafío!</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Tocó el catalizador circular situado sobre el pecho de su armadura con el guantelete y lo presionó. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Su armadura se volvió ligera de repente.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Se sintió veloz. Potenciado.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Aunque su mandoble pesaba lo mismo, él ya no tenía que arrastrar los kilos de peso de su conjunto. Era el momento de que él y los suyos dieran por terminado aquel abordaje. No olvidó las exigencias de Ardenkia… después de todo él no era un bobo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Arrancó de cuajo la cabeza del lancero que había osado herirlo y sintió cierta decepción ante la facilidad que supuso. Bajó el yelmo y avanzó como un ariete entre las filas de lanceros que protegían la mercancía y a los pasajeros que se ocultaban bajo las escotillas que conducían a la bodega.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Arremetió por el centro rompiendo sus filas… cercenando sus piernas. En cierto momento perdio su mandoble en un choque frontal y remató al enemigo reventándolo con sus propios guanteletes potenciados contra la cubierta.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Respiró hondo y observó orgulloso su armadura cubierta de sangre escarlata. Sus propios soldados lo miraban maravillados. Se regocijó en el ejemplo que supondría para los más nuevos entre sus filas. Aprovechó el impas para recargar de polvo de hueso el catalizador de la armadura, que se había consumido en la vorágine de su pasión… </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Y recuperó su espada volviendo a la carga y destrozando a los pocos lanceros que resistían en pie, sin ceder ante el horror de la carnicería. Entonces reparó en un viejo enclenque que miraba sin ver sobre la cubierta. Ojos cansados que parecían no comprender. Pero su ropa… tenía los colores de la Orden de los Verdaderos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Era un Viejo Emisar. La razón más que probable detrás de la orden de la Emperatrix.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Los últimos lanceros arrojaron sus armas y se arrodillaron. Rendidos. Tholkar ordenó a los suyos eliminarlos. Cercenaron sus gargantas y los arrojaron al mar. Cualquier soldado que se rindiese no merecía clemencia alguna. Los Electos eran una raza orgullosa, de guerreros, no tolerarían jamás el insulto de la rendición. En su lugar, Tholkar habría deseado lo mismo, una muerte rápida y clemente que limpiara con su sangre la vergüenza. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Sus soldados comenzaron a sacar de la bodega a los pasajeros. El terror de sus rostros, alimentó su victoria. Su miedo no era sino la más alta forma de respeto para la raza superior de los Electos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">En cambio el anciano lo desafió con la mirada. Una mirada boba con una boca babeante. ¿De verdad podía ser eso lo que buscará la Emperatrix de los Electos?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Que así fuera, no era problema suyo. Pero no permitiría que le faltasen al respeto delante de los suyos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Cogió al viejo Emisar por el cuello de la toga y lo arrastró hasta el Corriente Profunda. Lo arrojó como el saco de huesos que era y algo se quebró en su caída. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Tholkar maldijo. Que delicados podían ser los humanos, incluso más que una mujer Electa. Lo sostuvo de nuevo y el hombre se agarró agonizante a su pecho. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">De algún modo consiguió abrir el mecanismo de su catalizador.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">De algún modo tocó el hueso.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">De algún modo sus ojos se iluminaron como llamas azules.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">De algún modo su voz habló gutural como proveniente de algún profundo abismo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—Aquende de tu tierra la Emperatrix vierte veneno sobre sus propias hermanas. Allende de los mares la Emperatrix hunde su espada en tierras ajenas. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">»Guerra, catástrofe y desgracia se sembraran para humanos y electos por igual. Muerte, sangre y enfermedad se cosecharan por siglos. Pero ninguno vencerá al hambre, solo aquellos del mundo ulterior pueden vencer a la muerte. Solo aquellos del mundo ulterior pueden sobrevivir a la desolación. La noche estrellada tiene la respuesta en su luz. Pero es la marea la que guía al héroe en su destino.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—¡Qué estás diciendo maldito demente! —dijo Tholkar ido de ira mientras apretaba la cabeza del anciano con sus guanteletes.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">La voz se volvió más densa y profunda en respuesta.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—Habló del héroe. Habló del hombre que ha traicionado sus ideales por otros más altos. Habló del hombre que ha sellado el peor de los pecados por honor. Habló del hombre al que tú matarás. Tú, abominación, con tus actos condenarás al pueblo Electo. Tú, deshecho, condenarás al mundo de los hombres. Nos condenarás a todos, puesto que solo él puede evitar el destino aciago que viene del cielo.  Solo él puede detener el advenimiento. Por lo que solo tú puedes…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">La cabeza del viejo Emisar reventó entre los guanteletes de Tholkar… No había sido a propósito. Había entrado en pánico ante la voz profética del anciano. Los Electos eran un pueblo que tenía muy en cuenta las predicciones, una predicción había guiado a su pueblo a través del vasto océano desde la Morada Perdida hasta Almimuty… Pero las predicciones eran destino de mujeres… un hombre no podía ser objeto de ellas, era un mal augurio. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Todos sus soldados desde la borda del Toriena de Meridian lo miraron expectantes. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡No! </span>Se dijo Tholkar volviendo en sí. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">No permitiría en un viejo demente humano guiara los designios de su pueblo o los de su Emperatrix, mucho menos los suyos propios. Se limpió los sesos de la armadura y arrojó el cuerpo del emisar a las profundidades. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Nunca nadie sabría lo que ocurrió en ese barco. Se acercó a los catalizadores de popa y los activó alejando al Corriente Profunda del buque moribundo ante la mirada incrédula de los suyos. Allí abandonó a los pasajeros del Toriena de Meridian y sus propios soldados por igual… a su nefasto destino. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Pronto las frías aguas los reclamarían.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Solo él regresaría al Golfo de los Invictos. Allí sería recogido a la deriva, puesto que era demasiado complicado pilotar un barco él solo. Debía conformarse con eso. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Allí explicaría a los suyos que un grupo de emisars bien entrenados rechazó el abordaje… Sería la primera vez que fallaba a su Emperatrix… y la última.</span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Nadie lo libraría de un castigo cruel, eso era seguro. Pero al menos nadie más habría oído la funesta y críptica profecía. Porque ningún marino desea ni debe saber a dónde lo lleva la marea. </span></span><br />
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<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span></span></span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Created by Miles.</span></span></span></span></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Nuc] La Chica de Vestido Blanco que Miraba las Estrellas]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=3033</link>
			<pubDate>Sun, 28 Mar 2021 11:27:25 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1032">Miles</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=3033</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">La Chica de Vestido Blanco <br />
que Miraba las Estrellas</span></span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">   </span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Entonces, ¿qué hay más allá, papa?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Quién sabe pequeña. Tal vez haya en este mismo instante alguien en uno de esos puntos brillantes y lejanos que mire al cielo con tu mismo sobrecogimiento. Quién sabe, tal vez incluso se hagan tu misma pregunta. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Roxatia cerró los ojos tras sentirse profundamente embargada por los recuerdos. Su vestido blanco ondeaba en el lo alto de aquel volcán aletargado meciendo cada brisa, cada suspiro que el viento enviaba a acariciar su cuerpo. Era de agradecer, las temperaturas en el archipiélago eran cálidas incluso por la noche. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Respiró profundo y volvió a abrirlos. Su mirada volvió a encontrarse con el cielo estrellado. Acercó su vista al telescopio, un aparato que constaba de diversas lentes superpuestas y que a diferencia de otros instrumentales de la orden no necesitaba del polvo de hueso para funcionar. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">   Es verdaderamente interesante, </span>se dijo y acto seguido introdujo una nueva lente en el cilindro para aumentar su alcance. Tenía que reconocerse que el Archipiélago Ambarino tenía una de las noches más adecuadas para su actividad. Otra lente. Volvió acercar su vista mientras entrecerraba su ojo izquierdo. Entonces una pequeña estrella fugaz atravesó el firmamento. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estrella fugaz observada</span> <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">número 3457 sobre el cielo de Ambaria, </span>apuntó en su cuaderno.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Cada vez estoy más convencida de que no se trata de verdaderas estrellas y son tan solo objetos extraños  que arden en violentas y bellas explosiones al entrar en contacto con la cúpula celestial. </span>Dejó de escribir y miró al cielo pensativa. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">De estar en lo cierto, mi teoría sobre los antiguos Entes podría confirmarse. </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   No pudo evitar sentir como la invadía la emoción. De ser cierto pasaría a ser una de las eruditas más conocidas de su tiempo y a una edad irrisoria. Motivada por sus fantasías continuó esforzada con su tarea hasta que el tiempo se le hecho encima. ¿Qué habían pasado? ¿Horas? </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Descansó la vista un instante y sin querer se apoyó en el telescopio torciendo su trayectoria. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mierda, </span>maldijo. Miró de nuevo a través del objetivo tratando de situarlo de nuevo en la dirección adecuada… Por Tor-Ailox, ¿qué era eso? Una fuente de luz ardiente había atravesado el espectro. Estaba cercana, Roxatia retiró numerosas lentes para enfocar al nuevo objeto. La extraña luz parecía acercarse a su dirección. Retiró más lentes y pudo ver con claridad el origen del fuego. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">   ¡No, por favor no! </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   En la distancia, en esa franja que la oscuridad impedía distinguir el cielo del mar, se acercaban al menos siete barcos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Era un ataque a las costas de ambaria. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Los ejércitos Electos desembocarían sin resistencia en la isla si no daba la alarma. Tendría una tres horas como mucho antes de su llegada. Y se encontraba en la cima del volcán Ukanakia.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Dejó su telescopio apuntando solitario al cielo y corrió tan solo iluminada por las estrellas montaña abajo. Trato de evitar a toda costa alguno de los charcos de azufre que daban su particular color amarillento a la isla. En ciertas zonas donde el azufre cristalizaba no había peligro, pero si pisaba alguno de los charcos… mejor no averiguarlo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Descendió cuidadosa por la ladera, hasta que a simple vista pudo distinguir las luces en la distancia. No había tiempo, para precauciones. Corrió sin dejar espacio a la duda. Entonces pisó el primer charco y un cosquilleo desagradable la invadió. Los vapores alcanzaron sus pulmones y las lagrimas se mezclaron con toses desagradables. Pero eso no la paró. Siguió descendiendo sin tener en cuenta los síntomas del contacto con el azufre.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">    Preciosas y malditas Islas, </span>pensó mientras aceleraba aún más el paso.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Horas después, con los pies llenos de quemaduras, la garganta reseca, el vestido amarillento y el pelo enmarañado llegó al pie del volcán sagrado de los ambarinos. Pero había cometido un error terrible. Confusa por la oscuridad había descendido por la ladera equivocada. La ciudad de Okrea con su palacio al pie de Ukanakia, estaría a media hora más de camino, no llegaría a tiempo porque ni siquiera sabía que dirección tomar. En lugar de eso corrió en dirección a las luces, hacía la costa, deseando encontrar a alguien en su tortuoso camino.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Los pies se le llenaron de ronchas y el vestido se le engancho en los arbustos hasta no ser más que un montón de harapos. Renunciando a todo decoro y a todo sentido de la autoconservación, Roxatia siguió adelante movida por una inquebrantable determinación.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Cuando desfalleció no fue debido a su espíritu. Fueron sus piernas las que flaquearon, no su mente. Fueron sus pulmones los que dijeron basta, no su entereza. Por ello siguió arrastrándose hasta que sus ojos empezaron a nublarse. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entonces chocó con algo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entrevió una tela granate con patrones de olas.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entrevió un pelo dorado bajo una tez oscura. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Nos atacan… —dijo a respiraciones entrecortadas—, nos atacan.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   El hombre miró en dirección a la costa y asintió. Por fin pudo cerrar los ojos, había logrado avisar.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Unos brazos fuertes la sujetaron y la levantaron sin esfuerzo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Se dejó ir.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Cuando volvió en sí, la posaban con delicadeza sobre la arena en un recodo que formaban unas rocas.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¿Quién eres? —susurró.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Mi nombre es Okanu. Quédate aquí pase lo que pase.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   El hombre caminó erguido hacía las luces que desembarcaban mientras su toga roja ondeaba dando marejada a los patrones de olas. Caminó hasta mojar sus pies descalzos sobre la orilla. Entonces desenfundó un sable de al menos tres cuartos de su tamaño, lo extendió en paralelo al mar y gritó a los barcos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¡Aquí solo os espera la muerte! ¡Si pisáis estas costas es que aceptáis su abrazo!</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Centenares de soldados con armadura saltaron a la costa. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   El Kae alzó su espada mientras una vorágine se cernía sobre él.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  El volcán Ukanakia tembló brevemente como acostumbraba a hacer hasta que llegaba la fecha del apaciguamiento anual. El sagrado pago en huesos permitía a los ambarinos que el volcán durmiera por otro año. Un año más de margen para reunir el pago para su deidad, pero eso nunca evitaba que temblara amenazante. El «mecer del Ukanakia lo llamaban». </span></span></span></div>
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Uno de eses temblores inclinó el telescopio de Roxatia. Tal vez, si ella se encontrará allí en aquel momento podría haber visto la inmensa bola de luz que paso por el objetivo… y tal vez, y solo tal vez… eso habría cambiado su mundo.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span></span></span></span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Created by Miles.</span></span></span></span></span></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">La Chica de Vestido Blanco <br />
que Miraba las Estrellas</span></span></span></div>
<br />
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">   </span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Entonces, ¿qué hay más allá, papa?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Quién sabe pequeña. Tal vez haya en este mismo instante alguien en uno de esos puntos brillantes y lejanos que mire al cielo con tu mismo sobrecogimiento. Quién sabe, tal vez incluso se hagan tu misma pregunta. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Roxatia cerró los ojos tras sentirse profundamente embargada por los recuerdos. Su vestido blanco ondeaba en el lo alto de aquel volcán aletargado meciendo cada brisa, cada suspiro que el viento enviaba a acariciar su cuerpo. Era de agradecer, las temperaturas en el archipiélago eran cálidas incluso por la noche. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Respiró profundo y volvió a abrirlos. Su mirada volvió a encontrarse con el cielo estrellado. Acercó su vista al telescopio, un aparato que constaba de diversas lentes superpuestas y que a diferencia de otros instrumentales de la orden no necesitaba del polvo de hueso para funcionar. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">   Es verdaderamente interesante, </span>se dijo y acto seguido introdujo una nueva lente en el cilindro para aumentar su alcance. Tenía que reconocerse que el Archipiélago Ambarino tenía una de las noches más adecuadas para su actividad. Otra lente. Volvió acercar su vista mientras entrecerraba su ojo izquierdo. Entonces una pequeña estrella fugaz atravesó el firmamento. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estrella fugaz observada</span> <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">número 3457 sobre el cielo de Ambaria, </span>apuntó en su cuaderno.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Cada vez estoy más convencida de que no se trata de verdaderas estrellas y son tan solo objetos extraños  que arden en violentas y bellas explosiones al entrar en contacto con la cúpula celestial. </span>Dejó de escribir y miró al cielo pensativa. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">De estar en lo cierto, mi teoría sobre los antiguos Entes podría confirmarse. </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   No pudo evitar sentir como la invadía la emoción. De ser cierto pasaría a ser una de las eruditas más conocidas de su tiempo y a una edad irrisoria. Motivada por sus fantasías continuó esforzada con su tarea hasta que el tiempo se le hecho encima. ¿Qué habían pasado? ¿Horas? </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Descansó la vista un instante y sin querer se apoyó en el telescopio torciendo su trayectoria. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mierda, </span>maldijo. Miró de nuevo a través del objetivo tratando de situarlo de nuevo en la dirección adecuada… Por Tor-Ailox, ¿qué era eso? Una fuente de luz ardiente había atravesado el espectro. Estaba cercana, Roxatia retiró numerosas lentes para enfocar al nuevo objeto. La extraña luz parecía acercarse a su dirección. Retiró más lentes y pudo ver con claridad el origen del fuego. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">   ¡No, por favor no! </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   En la distancia, en esa franja que la oscuridad impedía distinguir el cielo del mar, se acercaban al menos siete barcos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Era un ataque a las costas de ambaria. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Los ejércitos Electos desembocarían sin resistencia en la isla si no daba la alarma. Tendría una tres horas como mucho antes de su llegada. Y se encontraba en la cima del volcán Ukanakia.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Dejó su telescopio apuntando solitario al cielo y corrió tan solo iluminada por las estrellas montaña abajo. Trato de evitar a toda costa alguno de los charcos de azufre que daban su particular color amarillento a la isla. En ciertas zonas donde el azufre cristalizaba no había peligro, pero si pisaba alguno de los charcos… mejor no averiguarlo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Descendió cuidadosa por la ladera, hasta que a simple vista pudo distinguir las luces en la distancia. No había tiempo, para precauciones. Corrió sin dejar espacio a la duda. Entonces pisó el primer charco y un cosquilleo desagradable la invadió. Los vapores alcanzaron sus pulmones y las lagrimas se mezclaron con toses desagradables. Pero eso no la paró. Siguió descendiendo sin tener en cuenta los síntomas del contacto con el azufre.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">    Preciosas y malditas Islas, </span>pensó mientras aceleraba aún más el paso.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Horas después, con los pies llenos de quemaduras, la garganta reseca, el vestido amarillento y el pelo enmarañado llegó al pie del volcán sagrado de los ambarinos. Pero había cometido un error terrible. Confusa por la oscuridad había descendido por la ladera equivocada. La ciudad de Okrea con su palacio al pie de Ukanakia, estaría a media hora más de camino, no llegaría a tiempo porque ni siquiera sabía que dirección tomar. En lugar de eso corrió en dirección a las luces, hacía la costa, deseando encontrar a alguien en su tortuoso camino.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Los pies se le llenaron de ronchas y el vestido se le engancho en los arbustos hasta no ser más que un montón de harapos. Renunciando a todo decoro y a todo sentido de la autoconservación, Roxatia siguió adelante movida por una inquebrantable determinación.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Cuando desfalleció no fue debido a su espíritu. Fueron sus piernas las que flaquearon, no su mente. Fueron sus pulmones los que dijeron basta, no su entereza. Por ello siguió arrastrándose hasta que sus ojos empezaron a nublarse. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entonces chocó con algo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entrevió una tela granate con patrones de olas.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entrevió un pelo dorado bajo una tez oscura. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Nos atacan… —dijo a respiraciones entrecortadas—, nos atacan.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   El hombre miró en dirección a la costa y asintió. Por fin pudo cerrar los ojos, había logrado avisar.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Unos brazos fuertes la sujetaron y la levantaron sin esfuerzo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Se dejó ir.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Cuando volvió en sí, la posaban con delicadeza sobre la arena en un recodo que formaban unas rocas.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¿Quién eres? —susurró.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Mi nombre es Okanu. Quédate aquí pase lo que pase.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   El hombre caminó erguido hacía las luces que desembarcaban mientras su toga roja ondeaba dando marejada a los patrones de olas. Caminó hasta mojar sus pies descalzos sobre la orilla. Entonces desenfundó un sable de al menos tres cuartos de su tamaño, lo extendió en paralelo al mar y gritó a los barcos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¡Aquí solo os espera la muerte! ¡Si pisáis estas costas es que aceptáis su abrazo!</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Centenares de soldados con armadura saltaron a la costa. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   El Kae alzó su espada mientras una vorágine se cernía sobre él.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  El volcán Ukanakia tembló brevemente como acostumbraba a hacer hasta que llegaba la fecha del apaciguamiento anual. El sagrado pago en huesos permitía a los ambarinos que el volcán durmiera por otro año. Un año más de margen para reunir el pago para su deidad, pero eso nunca evitaba que temblara amenazante. El «mecer del Ukanakia lo llamaban». </span></span></span></div>
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Uno de eses temblores inclinó el telescopio de Roxatia. Tal vez, si ella se encontrará allí en aquel momento podría haber visto la inmensa bola de luz que paso por el objetivo… y tal vez, y solo tal vez… eso habría cambiado su mundo.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span></span></span></span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Created by Miles.</span></span></span></span></span></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Nuc] Destino Manifiesto]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2944</link>
			<pubDate>Sun, 06 Dec 2020 12:23:13 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1032">Miles</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2944</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">Destino Manifiesto<br />
</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Es importante conocer tus limites, más aun si cabe si eres alguien influyente y poderoso. Es fácil olvidarte de tu naturaleza mortal cuando los demás se pliegan ante ti al mínimo gesto, a la más nimia de las miradas. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Dejó que la luz que cruzaba el hueco central del pétreo monumento al Disco Solar, le atravesará con la calidez de la mañana. Era un buen día para cualquier habitante de Meridian que se preciase de serlo. Los días soleados eran suficiente motivo para que esas gentes caminaran despreocupadas y joviales. La ignorancia y la superstición tenían toda la culpa. Aun así  Éxodan Isread, o como todo el mundo le conocía «Exod el Atroz», valoraba a los meridians por su tolerancia y respeto por los Emisar de la Orden.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Él era una persona sosegada, al contrario de lo que daba entender su sobrenombre, o eso trataba de decirse a sí mismo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Paseó despacio por las adoquinadas y adornadas calles de Tor-Ailox abandonando a los fieles venidos de todo Nuc, que se situaban en circulo, en perpetua oración, al rededor del Disco Solar. La capital de Meridian, Tor-Ailox, era el principal núcleo religioso del reino, y si le preguntabas a sus orgullosos habitantes, ese lugar era «Ombligo de Nuc». No en vano el meridiano cero atravesaba en los mapas a aquella ciudad, como un claro indicativo de su lugar especial en el mundo… tal vez algo tuviese que ver el hecho de que los hombres que desarrollaron los primeros mapas, creyeran fervientemente en el Dios de los Meridians, Ailox; el orbe incandescente al que el resto de mortales llama sol. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Miró de refilón la plaza que abandonaba. Allá, volando en círculos sobre los peregrinos se encontraba una sombra imponente. Un chasquido de dedos suyo fue suficiente para llamar la atención a la corpulenta águila negra que acechaba a los presentes con sus penetrantes ojos. El animal voló hacía Exod, se poso sin delicadeza alguna sobre su antebrazo y abrió las enormes alas orgullosa. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Has visto a alguien portándose mal? —le preguntó con sorna al animal que erizó las plumas en respuesta—. Entiendo, entonces es suficiente por ahora.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Tras sus palabras el animal comenzó a deshacerse en un vapor negruzco, la energía que había utilizado para darle vida, se había agotado. Estaba particularmente orgulloso de su habilidad para ejecutar el Patrón Deformador del Aguila Negra, el primero que había aprendido, hacía tanto tiempo ya. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Al considerar la zona segura, abandonó el congestionado centro de la ciudad, en pos de un camino no menos importante. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Su ropa holgada se sentía cómoda, pese a que se constreñía en el pecho debido al peso de la capa azulada, símbolo de la orden a la que representaba. Su cabeza rapada y su paso raudo y recto, ayudado por sus negras y recias botas, completaban un aspecto militar solo amplificado por su porte. Y es que Exod, era para muchos el prototipo de Emisar de Campo a seguir. Un hombre inflexible, sabio, consolidado en las altas esferas de la Orden de los Verdaderos pese a todavía estaba en la treintena. También era consciente de que para otros miembros de la Orden, el representaba todo lo que estaba mal en los Verdaderos. Pero eses miembros eran débiles, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">eses pusilánimes tan solo son una rémora para los nobles objetivos de los Verdaderos, </span>se dijo mientras apretaba los puños y tensaba la mandíbula. Notó como el calor recorría su cuerpo, «el Atroz» le decían sus enemigos políticos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   ¿Como se atrevían? <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Vergüenza deberían de sentir!</span> </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Su ejemplo debía hacerse visible a todos los jóvenes, eses ancianos habían confundido la sabiduría con la inclemente demencia de la senectud.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Finalmente llegó a la segunda estructura más famosa de Tor-Ailox, tal vez para muchos la primera por derecho propio. La realidad es que era mucho más impresionante que el prehistórico Disco Solar. El palacio que tenía enfrente, era rico en columnatas y poseía un jardín ornamentado que conducía a una entrada donde un par de magnificas estatuas de dos Emisars de más de cinco metros de altura, yacían sobre una rodilla dando la bienvenida a los viajeros. El Gran Salón del Supremo Orden, un nombre algo largo para su gusto, pero que reflejaba el poder de su institución como pocos. Tal vez el único que podía hacerle frente en tamaño fuera el palacio gubernamental de Meridian, dónde ejercía la Teocracia de los sacerdotes Ails. Pero ese palacio carecía de semejante belleza. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Exod cruzó el pórtico, y dos Emisars que ejercían de guardias a la entrada del palacio se pusieron rectos como varas ante su sola presencia. Tal vez si fuese más joven se habría vanagloriado ante el efecto de su reputación, hoy día le preocupaban más las consecuencias de su particular visión. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Siguió caminando ignorando las múltiples salas que se abrían en las interminables hileras de pasillos. Se dirigió a un área concreta del palacio, hoy no iba sentarse ante el consejo, hoy le esperaba algo más intimo.  Ascendió a la segunda planta, donde en un atrio abierto esperaba su padre y mentor. Allí dos Emisars de tan solo una graduación por debajo de la suya, le saludaron con respeto y lo custodiaron al interior. Era extraño ver ejerciendo de simples guardias a dos Emisars tan preparados, estaba claro que la dirección de la Orden era cada vez más corrupta e inútil.   </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Y allí le esperaba el viejo Hiod, en un patio interior, aprovechando la luz que se vertía sobre una hilera de pergaminos extendidos sobre una mesa y rodeado de plantas, que casi ocultaban al anciano Emisar. Hiod le dio la bienvenida con una mirada iracunda. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">  </span></span></span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> Desagradecido.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—No esperaba que te presentaras después de lo qu</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">e sucedió con ese pobre Emisar en Tzerza.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Exod bufó.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Las normas son claras, el reclutamiento de nuevos Emisar para la Orden es una prioridad —replicó.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Por todos los Huesos de los Entes! ¡Mataste a ese muchacho!</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Así es. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> El anciano cerró los ojos turbado, como si Exod debiese mostrar el más mínimo arrepentimiento por cumplir con su deber. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Entiendes porque todos te llaman asesino a tus espaldas? —dijo el anciano esta vez con melancolía.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Será porque no tienen valor para hacerlo a la cara.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Bah! No eres más que un necio —gruñó Hiod.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> —Puede ser, pero no soy un asesino, padre, no quebrante ninguna norma de los Emisars, ni de del Imperio Tzerza, fue un duelo justo, que el estúpido joven no debió aceptar, pero es mejor así. De este modo tenemos un Emisar menos fuera del control de nuestra gloriosa Orden.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  El anciano se levantó de su silla y caminó encorvado en círculos mientras se sujetaba las manos cruzadas a la espalda. Su capa quedaba demasiado holgada para su enjuta figura, dando la sensación de espaldas de que se trataba de un niño con la ropa de su hermano mayor. El anciano pidió  con un gesto a los guardias que se retiraran. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —No vuelvas a llamarme padre, por favor. Reniego de serlo, te recogí en las calles de Tjebsobjed cuando apenas sabías limpiarte los mocos, y has decidido pagar mi compasión con continuos desafíos… pero ahora… has ido demasiado lejos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¿Qué quieres decir padre?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">El anciano soltó un lamentó ante la repetición de aquella palabra.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Quiero decir que estas fuera de la Orden de los Emisars Verdaderos. El consejo lo  verificó esta mañana. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¿Todos sus miembros? —dijo Exod incrédulo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Así es. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> —Pero no pueden echarme, no he incumplido ninguna norma. Ademas necesitarían tu voto.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Hiod le miró de una manera extraña, de una manera en la que nunca le había mirado, ¿qué era aquello?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">  Siente Vergüenza, </span>comprendió.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¿Has echado a tu propio hijo?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Lo siento, esto me duele a mi más que…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Trato de hablar pero se vio interrumpido por la ira incontenida de Exod</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¡Me has traicionado! ¡Tú y yo íbamos a renovar esta Orden! —gritó atrayendo a los guardias de nuevo y él anciano miró al suelo avergonzado— yo soy la persona que más Emisars Independientes ha reclutado para los Verdaderos, a mis treinta y tres años ya conozco cinco patrones, sí padre, cinco, he aprendido uno nuevo, uno de los extraños. Tú mismo dijiste que a mi edad apenas sabías dos completos. Entiendo esa vergüenza en tus ojos, has traicionado a tu propio hijo. Al único que podía reconducir esta organización.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Hiod, para su sorpresa, levantó la mirada desafiante.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Te confundes, Éxodan. El único motivo de mi vergüenza es haber permitido que te convirtieras en esto.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Sí crees que me voy a quedar de brazos cruzados mientras me quitan lo que me pertenece por derecho…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Sabía que no lo harías, pero tenía la esperanza… ¡Bah! No importa, te aconsejo que no intentes nada, estaba preparado para esta reunión, te lo advierto —esta vez sus ojos dejaron entrever  una profunda tristeza, como dos pozos rebasados por  lluvia tormentosa, destellando con un brillo acuoso en su superficie. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Para su sorpresa, los dos guaridas que había en la puerta lo flanquearon. Exod trató de llevarse la mano izquierda a la bolsa que colgaba de su cinto. Allí guardaba los huesos, la leña que necesita ese fuego que es la Ormántica. Pero fue una necedad. Los dos Emisar  que ejercían de guardias estaban preparados, absorbieron el hueso antes que él. Antes de que pudiese tan siquiera rendirse, una voluta de fuego le alcanzo el pecho y lo arrojó contra una columna del patio. Él que le había atacado conocía el Patrón Mental del fuego. Y lo conocía bien, su ropa derretida y las quemaduras de su hombro eran testigos. ¿Qué más podía hacer? ¿Rendirse y pasar una vida de vergüenza? No, volvió a intentar alcanzar su bolsa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Fue un segundo intento absurdo… y un error terrible. Sintió la oscuridad y una ausencia cuando trato de llevarse la mano a la bolsa. Se arrastró por el suelo cubriéndose con las columnas, hasta que consiguió ver entre una mancha de sangre. Se palpó todo el cuerpo asustado… no, no era posible. Tajos profundos le habían alcanzado, había perdido un ojo, le habían cercenado el brazo izquierdo y por si fuera poco, notaba media nariz desprendida. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Solo conocía a una persona capaz de usar el patrón mental del viento cortante. Una orden que consumía el hueso más rápido de lo que dura una gota de agua en la arena del desierto de Asdarh.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    —¿Padre? ¿tú me has hecho esto?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Lo siento… hijo —dijo el anciano mientras se aceraba a Exod a paso cansado.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Estaba muerto. No, no renunciaría a su destino manifiesto. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Tú mismo lo dijiste un día padre… ¡Yo soy el futuro de esta orden!</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Lo eras…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Destino manifiesto lo llamabas cuando era crío… — dijo soportando el horrible dolor. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    —Destino errado digo ahora. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entre la sangre que manaba por su rostro consiguió ver la imagen difusa de su padre. Con disimulo y esfuerzo por su única mano consiguió retirar el anillo azulado de su dedo corazón y apretarlo sobre su palma. No era mucho hueso, pero era todo lo que tenía. </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Su padre lo miraba con superioridad, inconsciente de como la energía se iba arremolinado en su interior. Una Orden Mental precisa era suficiente para extraer la energía del hueso.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Su padre, custodiado por los dos guaridas, se llevo la mano a su bolsa y extrajo otro pequeño hueso, probablemente una falange.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —De veras, nunca creí que esto acabaría así —dijo despidiéndose y comenzando a absorber el hueso, dispuesto de seguro a utilizar de nuevo su temible Viento Cortante. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    —Yo tampoco Padre, yo… tampoco.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Exod se incorporó de rodillas para recibir a la muerte. O eso creían ellos… él nunca se iría, no sin luchar. Antes de que su padre o los guardias lo advirtieran, extendió su mano derecha liberando el Patrón Mental con que había extraído la energía del anillo de hueso. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Tanto su padre como los guardias se llevaron las manos al cuello buscando un aire que se había vuelto huidizo. Era un truco, su anillo de hueso no tenía la energía necesaria para crear un vacío lo suficientemente grande como para asfixiarles. Pero si lo suficiente como para asustarles. La Orden Elemental del Vacío había cumplido su propósito. Exod llevó ahora rápido su única mano por fin a su bolsa. Absorbió un poco del polvo de hueso que allí se encontraba y con una Orden Deformadora invocó una preciosa lanza dorada llena de ornamentos. Sin meditarlo ni un instante, atravesó el pecho de su padre. Los guardias quedaron atónitos. A uno de ellos consiguió alcanzarle en la garganta mientras se defendía  lanzando otra voluta de fuego. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Las abrasantes llamas le alcanzaron el lado izquierdo del rostro donde había perdido el ojo. Con suerte la capa le había protegido del resto de la voluta flamígera. Se quedó a la defensiva, viendo a duras penas entre los daños, el dolor y el humo. Observó como el otro guardia huía a la carrera, de seguro no por cobardía, sino en busca de ayuda para enfrentarle. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   La lanza se evaporó de sus manos, el polvo que había empleado ya se había consumido.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Agotó su último polvo de hueso de la bolsa, para ejecutar el Patrón Mental Regeneración. Notó como sus dolores se aliviaban y sus heridas cicatrizaban, pero no le creció otro brazo, no se regeneró su ojo, ni siquiera la piel chamuscada del lado izquierdo de la cara volvió a la normalidad. Pero curó, ahora la notaba tensa y rugosa al tacto. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mierda también la oreja. No volveré a gustar a las mujeres, pero estoy vivo. </span>Pensó y rió como si fuese un chiste qué solo él pudiese comprender. Se había curado, pero la regeneración no hacía milagros, al menos no moriría desangrado. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Su padre yacía moribundo, tratando a duras penas de alcanzar la falange caída a unos pocos palmos de él. Exod se inclinó sobre su rostro.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Tienes razón padre, mi Destino Manifiesto ha cambiado, refundaré la Orden de los Verdaderos o acabaré con ella en el intento. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —No… no saldrás de aquí con vida. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Créeme, lo haré, ya te he dicho que aprendí un nuevo Patrón —dijo mientras apretaba el gaznate de anciano con su única mano hasta que dejó de moverse. Entonces recogió la falange de su padre y arranco la bolsa de huesos del guardia perecido y los incorporó a su cinto. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Recogió con velocidad los pergaminos que allí se encontraban y los metió en un bolso  de cuero que cruzó a la espalda. Tenía la vana esperanza de que allí, entre los objetos de su padre, se encontrase el pergamino que contenía el Patrón del Viento Cortante, aunque en cualquier caso, le llevaría años aprender un Patrón Mental de semejante complejidad.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entonces, escuchó los pasos de numerosos guardias por el pasillo. Sonrió. Había estado a punto de perderlo todo, pero ese día era un nuevo comienzo. Ya no tendría que seguir el cobarde código de la Orden, ya no tendría que suavizar sus métodos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Sujetó la falange de hueso azulada con su mano y la absorbió completamente. Luego esperó gustoso hasta que los guardias entraron y rodearon el atrio. Miró los rostros de todos ellos desafiante. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Decidle a los viejos Emisars, que no me tomare esta traición a la ligera. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entonces se impulsó levemente con las puntillas de las botas. Para sorpresa de los presentes, sus pies se separaron del suelo y comenzó a ascender muy despacio hasta abandonar el palacio a través de la apertura del patio. Sonrío  con una mueca, que era lo que le permitía ahora su tensa piel, ante los ojos confusos de los Emisars que se arremolinaban a una distancia cada vez mayor. Abandonado el atrio y una altitud que dejaba empequeñecido al propio palacio, el viento arrastró su ligero cuerpo a capricho por el cielo, víctima de la la Orden Mental de Liviandad. Su capa ennegrecida por el fuego, pero no destruida, ondeaba al viento. Las capas de los Emisars eran resistentes en sobremanera, así que tal vez ese oscuro color tan diferente del típico azulado, fuera un augurio del destino de la orden. Así quiso tomarlo.</span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Su cuerpo iba agotando los últimos reductos de la energía extraída de los huesos y él fue reduciendo su liviandad en consecuencia. Para cuando se agotó totalmente, tocó suelo con delicadeza, lejos ya Tor-Ailox, lejos de su padre… lejos tal vez para siempre, de la influencia de los débiles principios de los Verdaderos. </span></span><br />
</span><br />
<br />
<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span></span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Created by Miles.</span></span></span></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">Destino Manifiesto<br />
</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Es importante conocer tus limites, más aun si cabe si eres alguien influyente y poderoso. Es fácil olvidarte de tu naturaleza mortal cuando los demás se pliegan ante ti al mínimo gesto, a la más nimia de las miradas. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Dejó que la luz que cruzaba el hueco central del pétreo monumento al Disco Solar, le atravesará con la calidez de la mañana. Era un buen día para cualquier habitante de Meridian que se preciase de serlo. Los días soleados eran suficiente motivo para que esas gentes caminaran despreocupadas y joviales. La ignorancia y la superstición tenían toda la culpa. Aun así  Éxodan Isread, o como todo el mundo le conocía «Exod el Atroz», valoraba a los meridians por su tolerancia y respeto por los Emisar de la Orden.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Él era una persona sosegada, al contrario de lo que daba entender su sobrenombre, o eso trataba de decirse a sí mismo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Paseó despacio por las adoquinadas y adornadas calles de Tor-Ailox abandonando a los fieles venidos de todo Nuc, que se situaban en circulo, en perpetua oración, al rededor del Disco Solar. La capital de Meridian, Tor-Ailox, era el principal núcleo religioso del reino, y si le preguntabas a sus orgullosos habitantes, ese lugar era «Ombligo de Nuc». No en vano el meridiano cero atravesaba en los mapas a aquella ciudad, como un claro indicativo de su lugar especial en el mundo… tal vez algo tuviese que ver el hecho de que los hombres que desarrollaron los primeros mapas, creyeran fervientemente en el Dios de los Meridians, Ailox; el orbe incandescente al que el resto de mortales llama sol. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Miró de refilón la plaza que abandonaba. Allá, volando en círculos sobre los peregrinos se encontraba una sombra imponente. Un chasquido de dedos suyo fue suficiente para llamar la atención a la corpulenta águila negra que acechaba a los presentes con sus penetrantes ojos. El animal voló hacía Exod, se poso sin delicadeza alguna sobre su antebrazo y abrió las enormes alas orgullosa. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Has visto a alguien portándose mal? —le preguntó con sorna al animal que erizó las plumas en respuesta—. Entiendo, entonces es suficiente por ahora.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Tras sus palabras el animal comenzó a deshacerse en un vapor negruzco, la energía que había utilizado para darle vida, se había agotado. Estaba particularmente orgulloso de su habilidad para ejecutar el Patrón Deformador del Aguila Negra, el primero que había aprendido, hacía tanto tiempo ya. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Al considerar la zona segura, abandonó el congestionado centro de la ciudad, en pos de un camino no menos importante. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Su ropa holgada se sentía cómoda, pese a que se constreñía en el pecho debido al peso de la capa azulada, símbolo de la orden a la que representaba. Su cabeza rapada y su paso raudo y recto, ayudado por sus negras y recias botas, completaban un aspecto militar solo amplificado por su porte. Y es que Exod, era para muchos el prototipo de Emisar de Campo a seguir. Un hombre inflexible, sabio, consolidado en las altas esferas de la Orden de los Verdaderos pese a todavía estaba en la treintena. También era consciente de que para otros miembros de la Orden, el representaba todo lo que estaba mal en los Verdaderos. Pero eses miembros eran débiles, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">eses pusilánimes tan solo son una rémora para los nobles objetivos de los Verdaderos, </span>se dijo mientras apretaba los puños y tensaba la mandíbula. Notó como el calor recorría su cuerpo, «el Atroz» le decían sus enemigos políticos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   ¿Como se atrevían? <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Vergüenza deberían de sentir!</span> </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Su ejemplo debía hacerse visible a todos los jóvenes, eses ancianos habían confundido la sabiduría con la inclemente demencia de la senectud.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Finalmente llegó a la segunda estructura más famosa de Tor-Ailox, tal vez para muchos la primera por derecho propio. La realidad es que era mucho más impresionante que el prehistórico Disco Solar. El palacio que tenía enfrente, era rico en columnatas y poseía un jardín ornamentado que conducía a una entrada donde un par de magnificas estatuas de dos Emisars de más de cinco metros de altura, yacían sobre una rodilla dando la bienvenida a los viajeros. El Gran Salón del Supremo Orden, un nombre algo largo para su gusto, pero que reflejaba el poder de su institución como pocos. Tal vez el único que podía hacerle frente en tamaño fuera el palacio gubernamental de Meridian, dónde ejercía la Teocracia de los sacerdotes Ails. Pero ese palacio carecía de semejante belleza. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Exod cruzó el pórtico, y dos Emisars que ejercían de guardias a la entrada del palacio se pusieron rectos como varas ante su sola presencia. Tal vez si fuese más joven se habría vanagloriado ante el efecto de su reputación, hoy día le preocupaban más las consecuencias de su particular visión. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Siguió caminando ignorando las múltiples salas que se abrían en las interminables hileras de pasillos. Se dirigió a un área concreta del palacio, hoy no iba sentarse ante el consejo, hoy le esperaba algo más intimo.  Ascendió a la segunda planta, donde en un atrio abierto esperaba su padre y mentor. Allí dos Emisars de tan solo una graduación por debajo de la suya, le saludaron con respeto y lo custodiaron al interior. Era extraño ver ejerciendo de simples guardias a dos Emisars tan preparados, estaba claro que la dirección de la Orden era cada vez más corrupta e inútil.   </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Y allí le esperaba el viejo Hiod, en un patio interior, aprovechando la luz que se vertía sobre una hilera de pergaminos extendidos sobre una mesa y rodeado de plantas, que casi ocultaban al anciano Emisar. Hiod le dio la bienvenida con una mirada iracunda. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">  </span></span></span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> Desagradecido.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">—No esperaba que te presentaras después de lo qu</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">e sucedió con ese pobre Emisar en Tzerza.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Exod bufó.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Las normas son claras, el reclutamiento de nuevos Emisar para la Orden es una prioridad —replicó.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Por todos los Huesos de los Entes! ¡Mataste a ese muchacho!</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Así es. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> El anciano cerró los ojos turbado, como si Exod debiese mostrar el más mínimo arrepentimiento por cumplir con su deber. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Entiendes porque todos te llaman asesino a tus espaldas? —dijo el anciano esta vez con melancolía.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Será porque no tienen valor para hacerlo a la cara.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Bah! No eres más que un necio —gruñó Hiod.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> —Puede ser, pero no soy un asesino, padre, no quebrante ninguna norma de los Emisars, ni de del Imperio Tzerza, fue un duelo justo, que el estúpido joven no debió aceptar, pero es mejor así. De este modo tenemos un Emisar menos fuera del control de nuestra gloriosa Orden.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  El anciano se levantó de su silla y caminó encorvado en círculos mientras se sujetaba las manos cruzadas a la espalda. Su capa quedaba demasiado holgada para su enjuta figura, dando la sensación de espaldas de que se trataba de un niño con la ropa de su hermano mayor. El anciano pidió  con un gesto a los guardias que se retiraran. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —No vuelvas a llamarme padre, por favor. Reniego de serlo, te recogí en las calles de Tjebsobjed cuando apenas sabías limpiarte los mocos, y has decidido pagar mi compasión con continuos desafíos… pero ahora… has ido demasiado lejos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¿Qué quieres decir padre?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">El anciano soltó un lamentó ante la repetición de aquella palabra.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Quiero decir que estas fuera de la Orden de los Emisars Verdaderos. El consejo lo  verificó esta mañana. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¿Todos sus miembros? —dijo Exod incrédulo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Así es. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> —Pero no pueden echarme, no he incumplido ninguna norma. Ademas necesitarían tu voto.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Hiod le miró de una manera extraña, de una manera en la que nunca le había mirado, ¿qué era aquello?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">  Siente Vergüenza, </span>comprendió.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¿Has echado a tu propio hijo?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Lo siento, esto me duele a mi más que…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Trato de hablar pero se vio interrumpido por la ira incontenida de Exod</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —¡Me has traicionado! ¡Tú y yo íbamos a renovar esta Orden! —gritó atrayendo a los guardias de nuevo y él anciano miró al suelo avergonzado— yo soy la persona que más Emisars Independientes ha reclutado para los Verdaderos, a mis treinta y tres años ya conozco cinco patrones, sí padre, cinco, he aprendido uno nuevo, uno de los extraños. Tú mismo dijiste que a mi edad apenas sabías dos completos. Entiendo esa vergüenza en tus ojos, has traicionado a tu propio hijo. Al único que podía reconducir esta organización.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Hiod, para su sorpresa, levantó la mirada desafiante.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Te confundes, Éxodan. El único motivo de mi vergüenza es haber permitido que te convirtieras en esto.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Sí crees que me voy a quedar de brazos cruzados mientras me quitan lo que me pertenece por derecho…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Sabía que no lo harías, pero tenía la esperanza… ¡Bah! No importa, te aconsejo que no intentes nada, estaba preparado para esta reunión, te lo advierto —esta vez sus ojos dejaron entrever  una profunda tristeza, como dos pozos rebasados por  lluvia tormentosa, destellando con un brillo acuoso en su superficie. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Para su sorpresa, los dos guaridas que había en la puerta lo flanquearon. Exod trató de llevarse la mano izquierda a la bolsa que colgaba de su cinto. Allí guardaba los huesos, la leña que necesita ese fuego que es la Ormántica. Pero fue una necedad. Los dos Emisar  que ejercían de guardias estaban preparados, absorbieron el hueso antes que él. Antes de que pudiese tan siquiera rendirse, una voluta de fuego le alcanzo el pecho y lo arrojó contra una columna del patio. Él que le había atacado conocía el Patrón Mental del fuego. Y lo conocía bien, su ropa derretida y las quemaduras de su hombro eran testigos. ¿Qué más podía hacer? ¿Rendirse y pasar una vida de vergüenza? No, volvió a intentar alcanzar su bolsa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Fue un segundo intento absurdo… y un error terrible. Sintió la oscuridad y una ausencia cuando trato de llevarse la mano a la bolsa. Se arrastró por el suelo cubriéndose con las columnas, hasta que consiguió ver entre una mancha de sangre. Se palpó todo el cuerpo asustado… no, no era posible. Tajos profundos le habían alcanzado, había perdido un ojo, le habían cercenado el brazo izquierdo y por si fuera poco, notaba media nariz desprendida. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Solo conocía a una persona capaz de usar el patrón mental del viento cortante. Una orden que consumía el hueso más rápido de lo que dura una gota de agua en la arena del desierto de Asdarh.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    —¿Padre? ¿tú me has hecho esto?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Lo siento… hijo —dijo el anciano mientras se aceraba a Exod a paso cansado.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Estaba muerto. No, no renunciaría a su destino manifiesto. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Tú mismo lo dijiste un día padre… ¡Yo soy el futuro de esta orden!</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Lo eras…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Destino manifiesto lo llamabas cuando era crío… — dijo soportando el horrible dolor. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    —Destino errado digo ahora. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entre la sangre que manaba por su rostro consiguió ver la imagen difusa de su padre. Con disimulo y esfuerzo por su única mano consiguió retirar el anillo azulado de su dedo corazón y apretarlo sobre su palma. No era mucho hueso, pero era todo lo que tenía. </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Su padre lo miraba con superioridad, inconsciente de como la energía se iba arremolinado en su interior. Una Orden Mental precisa era suficiente para extraer la energía del hueso.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Su padre, custodiado por los dos guaridas, se llevo la mano a su bolsa y extrajo otro pequeño hueso, probablemente una falange.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —De veras, nunca creí que esto acabaría así —dijo despidiéndose y comenzando a absorber el hueso, dispuesto de seguro a utilizar de nuevo su temible Viento Cortante. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">    —Yo tampoco Padre, yo… tampoco.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Exod se incorporó de rodillas para recibir a la muerte. O eso creían ellos… él nunca se iría, no sin luchar. Antes de que su padre o los guardias lo advirtieran, extendió su mano derecha liberando el Patrón Mental con que había extraído la energía del anillo de hueso. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Tanto su padre como los guardias se llevaron las manos al cuello buscando un aire que se había vuelto huidizo. Era un truco, su anillo de hueso no tenía la energía necesaria para crear un vacío lo suficientemente grande como para asfixiarles. Pero si lo suficiente como para asustarles. La Orden Elemental del Vacío había cumplido su propósito. Exod llevó ahora rápido su única mano por fin a su bolsa. Absorbió un poco del polvo de hueso que allí se encontraba y con una Orden Deformadora invocó una preciosa lanza dorada llena de ornamentos. Sin meditarlo ni un instante, atravesó el pecho de su padre. Los guardias quedaron atónitos. A uno de ellos consiguió alcanzarle en la garganta mientras se defendía  lanzando otra voluta de fuego. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Las abrasantes llamas le alcanzaron el lado izquierdo del rostro donde había perdido el ojo. Con suerte la capa le había protegido del resto de la voluta flamígera. Se quedó a la defensiva, viendo a duras penas entre los daños, el dolor y el humo. Observó como el otro guardia huía a la carrera, de seguro no por cobardía, sino en busca de ayuda para enfrentarle. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   La lanza se evaporó de sus manos, el polvo que había empleado ya se había consumido.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Agotó su último polvo de hueso de la bolsa, para ejecutar el Patrón Mental Regeneración. Notó como sus dolores se aliviaban y sus heridas cicatrizaban, pero no le creció otro brazo, no se regeneró su ojo, ni siquiera la piel chamuscada del lado izquierdo de la cara volvió a la normalidad. Pero curó, ahora la notaba tensa y rugosa al tacto. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mierda también la oreja. No volveré a gustar a las mujeres, pero estoy vivo. </span>Pensó y rió como si fuese un chiste qué solo él pudiese comprender. Se había curado, pero la regeneración no hacía milagros, al menos no moriría desangrado. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Su padre yacía moribundo, tratando a duras penas de alcanzar la falange caída a unos pocos palmos de él. Exod se inclinó sobre su rostro.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Tienes razón padre, mi Destino Manifiesto ha cambiado, refundaré la Orden de los Verdaderos o acabaré con ella en el intento. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —No… no saldrás de aquí con vida. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Créeme, lo haré, ya te he dicho que aprendí un nuevo Patrón —dijo mientras apretaba el gaznate de anciano con su única mano hasta que dejó de moverse. Entonces recogió la falange de su padre y arranco la bolsa de huesos del guardia perecido y los incorporó a su cinto. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Recogió con velocidad los pergaminos que allí se encontraban y los metió en un bolso  de cuero que cruzó a la espalda. Tenía la vana esperanza de que allí, entre los objetos de su padre, se encontrase el pergamino que contenía el Patrón del Viento Cortante, aunque en cualquier caso, le llevaría años aprender un Patrón Mental de semejante complejidad.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entonces, escuchó los pasos de numerosos guardias por el pasillo. Sonrió. Había estado a punto de perderlo todo, pero ese día era un nuevo comienzo. Ya no tendría que seguir el cobarde código de la Orden, ya no tendría que suavizar sus métodos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Sujetó la falange de hueso azulada con su mano y la absorbió completamente. Luego esperó gustoso hasta que los guardias entraron y rodearon el atrio. Miró los rostros de todos ellos desafiante. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Decidle a los viejos Emisars, que no me tomare esta traición a la ligera. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Entonces se impulsó levemente con las puntillas de las botas. Para sorpresa de los presentes, sus pies se separaron del suelo y comenzó a ascender muy despacio hasta abandonar el palacio a través de la apertura del patio. Sonrío  con una mueca, que era lo que le permitía ahora su tensa piel, ante los ojos confusos de los Emisars que se arremolinaban a una distancia cada vez mayor. Abandonado el atrio y una altitud que dejaba empequeñecido al propio palacio, el viento arrastró su ligero cuerpo a capricho por el cielo, víctima de la la Orden Mental de Liviandad. Su capa ennegrecida por el fuego, pero no destruida, ondeaba al viento. Las capas de los Emisars eran resistentes en sobremanera, así que tal vez ese oscuro color tan diferente del típico azulado, fuera un augurio del destino de la orden. Así quiso tomarlo.</span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Su cuerpo iba agotando los últimos reductos de la energía extraída de los huesos y él fue reduciendo su liviandad en consecuencia. Para cuando se agotó totalmente, tocó suelo con delicadeza, lejos ya Tor-Ailox, lejos de su padre… lejos tal vez para siempre, de la influencia de los débiles principios de los Verdaderos. </span></span><br />
</span><br />
<br />
<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span></span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Created by Miles.</span></span></span></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Nuc] Nirak]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2939</link>
			<pubDate>Sat, 28 Nov 2020 12:14:01 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1020">Muad Atreides</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2939</guid>
			<description><![CDATA[<ul class="mycode_list"><li>Nirak es una historia que trata sobre un viejo emisar que está intentando no enloquecer debido a la cantidad de patrones que ha aprendido a lo largo de su vida.<br />
</li>
</ul>
Época: hace tres generaciones.<br />
<br />
Lugar: norte del desierto de Asdarh. <br />
<br />
<br />
(pendiente de aprobación)<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">NIRAK</span></span></span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> 1</span></span></div>
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Nirak observó el fuego fijamente, intentando no pensar en el recuerdo que esas llamas evocaban en su mente. Suspiró y negó con la cabeza, totalmente decepcionado de sí mismo. Lo había vuelto a hacer: su puño había alcanzado esa molesta temperatura que lo hacía impredecible y sumamente peligroso. Pero al menos no había provocado ningún incendio. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Lentamente dejó caer al suelo el pequeño hueso que sostenía en la mano. No necesitaba mirarlo para saber que su tamaño y forma apenas habían cambiado. Después de tantos años de utilizarlos podía notar cuándo un hueso se desgastaba. En esta ocasión el gasto había sido mínimo. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Miró a su alrededor, contemplando el paisaje desolado que lo rodeaba. El desierto era el lugar perfecto para sus experimentos, ya que allí no podía lastimar a nadie. Excepto a Salia. Su nieta, obstinada como su madre, y como él mismo, había insistido en acompañarlo a los confines del mundo para ayudarlo a controlar su poder.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Veo que esta vez no has quemado la arena.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La muchacha de cabellos carmesí y ojos verdes bajó sonriendo desde lo alto de un promontorio de rocas, manteniendo un precario equilibrio en su precipitado descenso.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Cuidado, Sal —le advirtió Nirak—, recuerda que si te lastimas no podré ayudarte.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La joven se detuvo un segundo, lo miró y bufó, luego se dejó caer desde lo alto de la última roca, logrando que su cuerpo girase en el aire y aterrizando en la arena con la gracia propia de una acróbata profesional.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Nirak sintió cómo su corazón dejaba de latir por un instante. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">«Maldita niña —se dijo—, va a lograr matarme del susto antes de que yo mismo pueda hacerlo».</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Salia se acercó a él tarareando una canción asdarh. Caminaba despreocupadamente, como si el estar en medio de la nada, con su abuelo como única compañía, un viejo emisar  acabado y medio loco, fuese suficiente protección ante los peligros del desierto.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El día llegaba a su fin, y en el norte de Asdarh las noches solían ser frías. La joven dedicó una mirada calculadora a la pequeña fogata que crepitaba en medio del silencioso crepúsculo, como si evaluara los pros y contras de acercarse al fuego. Tras unos segundos decidió que no había peligro en hacerlo y se dejó caer junto a los leños.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Observó a su abuelo, atenta a cualquier indicio de inestabilidad. Pero Nirak parecía absorto en sus pensamientos. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—¿Has hecho algún progreso?</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La voz de Salia lo devolvió a la realidad; otra vez aquellos malditos olores volvían a su mente. Lo terrible del asunto era que no lograba precisar un punto en su vida en el cuál hubiese percibido dichos olores, por lo que comenzó a sospechar que la locura finalmente se había apoderado de él.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Solo un poco de control —explicó, desalentado. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Eso es bueno, ¿no? —Ella lo observó con suspicacia—. Al menos no te prendiste fuego tu mismo.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Nirak sonrió. A pesar de la arrogancia propia de la juventud, Salia lograba arrancarle una sonrisa en los momentos más inesperados. Admiraba eso de su nieta, y teniendo en cuenta que la magia había sido la responsable de la muerte de sus padres, aquella jovencita demostraba una entereza y comprensión de dicho poder como pocas personas lo harían. No en vano había logrado dominar su primer patrón mental a los doce años: el viento. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ahora, tan solo cuatro años después,  había conseguido grandes progresos con un nuevo patrón. Sin embargo, Salia se volvía cada vez más osada, presionando hasta el límite aquellos patrones, consiguiendo a menudo hacer cosas sorprendentes y peligrosas, algo que preocupaba al viejo emisar sobremanera.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Salia arrojó la piedra con todas sus fuerzas, observando cómo desaparecía en un cielo plagado de estrellas. Con la certeza de que el objeto había alcanzado su máxima altitud, envió ráfagas de viento hacia las alturas, percibiendo a través de estas hasta la más leve variación en el aire. Así fue que, luego de unos segundos, detectó la pequeña piedra cayendo a gran velocidad. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Se dejó llevar por el momento, totalmente fascinada, imaginando las posibilidades de aquel nuevo descubrimiento y confirmando lo que ya suponía: que a través de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">su viento</span> podía sentir y ver las cosas como si de sus manos y ojos se tratase. Se preguntó, no sin cierta excitación, qué alcance tendría dicho poder.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No le fue difícil mantener la piedra  en el aire, haciéndola danzar de un lado a otro como si estuviera manipulando una pluma. Luego redobló esfuerzos y la envió muy alto, dejando que una poderosa ráfaga la llevara más allá de la noche, hacia las estrellas.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—¿Qué haces?</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La voz de su abuelo terminó con aquel momento especial. Con un gruñido de insatisfacción Salia volvió a la realidad, abriendo los ojos y mirando de mala manera a Nirak, preguntándose si la fascinación tan abrumadora que había sentido era lo que llevara finalmente a su abuelo a la locura. Luego se avergonzó por pensar así de él.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Solo intento averiguar hasta dónde puede llegar mi viento.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Nirak guardó silencio. Parecía reflexionar sobre el asunto, aunque era probable que desvariara otra vez. Luego, sin decir una sola palabra, se marchó. En la penumbra pudo notar cómo se detenía un momento y se volteaba hacia ella.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Solo ten cuidado de no terminar como yo.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La joven lo vio alejarse: un anciano encorvado con una simple túnica descolorida y desgastada, un paso renqueante y una actitud de completa derrota. No supo cuanto tiempo estuvo mirando en la misma dirección en la que su abuelo había desaparecido. De pronto tuvo una sensación de pérdida tan abrumadora que sintió ganas de llorar, sin saber muy bien el porqué. Segundos después un sonido sibilante le advirtió que la piedra volvía a caer, esta vez peligrosamente. La escuchó golpear la arena a solo unos metros de ella. Se acercó y observó el objeto de su experimento incrustado unos centímetros en el suelo. Cuando tomó la piedra con su mano advirtió, no sin cierta sorpresa, que estaba fría.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ul class="mycode_list"><li>Nirak es una historia que trata sobre un viejo emisar que está intentando no enloquecer debido a la cantidad de patrones que ha aprendido a lo largo de su vida.<br />
</li>
</ul>
Época: hace tres generaciones.<br />
<br />
Lugar: norte del desierto de Asdarh. <br />
<br />
<br />
(pendiente de aprobación)<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">NIRAK</span></span></span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> 1</span></span></div>
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Nirak observó el fuego fijamente, intentando no pensar en el recuerdo que esas llamas evocaban en su mente. Suspiró y negó con la cabeza, totalmente decepcionado de sí mismo. Lo había vuelto a hacer: su puño había alcanzado esa molesta temperatura que lo hacía impredecible y sumamente peligroso. Pero al menos no había provocado ningún incendio. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Lentamente dejó caer al suelo el pequeño hueso que sostenía en la mano. No necesitaba mirarlo para saber que su tamaño y forma apenas habían cambiado. Después de tantos años de utilizarlos podía notar cuándo un hueso se desgastaba. En esta ocasión el gasto había sido mínimo. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Miró a su alrededor, contemplando el paisaje desolado que lo rodeaba. El desierto era el lugar perfecto para sus experimentos, ya que allí no podía lastimar a nadie. Excepto a Salia. Su nieta, obstinada como su madre, y como él mismo, había insistido en acompañarlo a los confines del mundo para ayudarlo a controlar su poder.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Veo que esta vez no has quemado la arena.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La muchacha de cabellos carmesí y ojos verdes bajó sonriendo desde lo alto de un promontorio de rocas, manteniendo un precario equilibrio en su precipitado descenso.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Cuidado, Sal —le advirtió Nirak—, recuerda que si te lastimas no podré ayudarte.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La joven se detuvo un segundo, lo miró y bufó, luego se dejó caer desde lo alto de la última roca, logrando que su cuerpo girase en el aire y aterrizando en la arena con la gracia propia de una acróbata profesional.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Nirak sintió cómo su corazón dejaba de latir por un instante. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">«Maldita niña —se dijo—, va a lograr matarme del susto antes de que yo mismo pueda hacerlo».</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Salia se acercó a él tarareando una canción asdarh. Caminaba despreocupadamente, como si el estar en medio de la nada, con su abuelo como única compañía, un viejo emisar  acabado y medio loco, fuese suficiente protección ante los peligros del desierto.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El día llegaba a su fin, y en el norte de Asdarh las noches solían ser frías. La joven dedicó una mirada calculadora a la pequeña fogata que crepitaba en medio del silencioso crepúsculo, como si evaluara los pros y contras de acercarse al fuego. Tras unos segundos decidió que no había peligro en hacerlo y se dejó caer junto a los leños.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Observó a su abuelo, atenta a cualquier indicio de inestabilidad. Pero Nirak parecía absorto en sus pensamientos. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—¿Has hecho algún progreso?</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La voz de Salia lo devolvió a la realidad; otra vez aquellos malditos olores volvían a su mente. Lo terrible del asunto era que no lograba precisar un punto en su vida en el cuál hubiese percibido dichos olores, por lo que comenzó a sospechar que la locura finalmente se había apoderado de él.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Solo un poco de control —explicó, desalentado. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Eso es bueno, ¿no? —Ella lo observó con suspicacia—. Al menos no te prendiste fuego tu mismo.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Nirak sonrió. A pesar de la arrogancia propia de la juventud, Salia lograba arrancarle una sonrisa en los momentos más inesperados. Admiraba eso de su nieta, y teniendo en cuenta que la magia había sido la responsable de la muerte de sus padres, aquella jovencita demostraba una entereza y comprensión de dicho poder como pocas personas lo harían. No en vano había logrado dominar su primer patrón mental a los doce años: el viento. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ahora, tan solo cuatro años después,  había conseguido grandes progresos con un nuevo patrón. Sin embargo, Salia se volvía cada vez más osada, presionando hasta el límite aquellos patrones, consiguiendo a menudo hacer cosas sorprendentes y peligrosas, algo que preocupaba al viejo emisar sobremanera.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Salia arrojó la piedra con todas sus fuerzas, observando cómo desaparecía en un cielo plagado de estrellas. Con la certeza de que el objeto había alcanzado su máxima altitud, envió ráfagas de viento hacia las alturas, percibiendo a través de estas hasta la más leve variación en el aire. Así fue que, luego de unos segundos, detectó la pequeña piedra cayendo a gran velocidad. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Se dejó llevar por el momento, totalmente fascinada, imaginando las posibilidades de aquel nuevo descubrimiento y confirmando lo que ya suponía: que a través de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">su viento</span> podía sentir y ver las cosas como si de sus manos y ojos se tratase. Se preguntó, no sin cierta excitación, qué alcance tendría dicho poder.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No le fue difícil mantener la piedra  en el aire, haciéndola danzar de un lado a otro como si estuviera manipulando una pluma. Luego redobló esfuerzos y la envió muy alto, dejando que una poderosa ráfaga la llevara más allá de la noche, hacia las estrellas.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—¿Qué haces?</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La voz de su abuelo terminó con aquel momento especial. Con un gruñido de insatisfacción Salia volvió a la realidad, abriendo los ojos y mirando de mala manera a Nirak, preguntándose si la fascinación tan abrumadora que había sentido era lo que llevara finalmente a su abuelo a la locura. Luego se avergonzó por pensar así de él.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Solo intento averiguar hasta dónde puede llegar mi viento.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Nirak guardó silencio. Parecía reflexionar sobre el asunto, aunque era probable que desvariara otra vez. Luego, sin decir una sola palabra, se marchó. En la penumbra pudo notar cómo se detenía un momento y se volteaba hacia ella.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—Solo ten cuidado de no terminar como yo.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La joven lo vio alejarse: un anciano encorvado con una simple túnica descolorida y desgastada, un paso renqueante y una actitud de completa derrota. No supo cuanto tiempo estuvo mirando en la misma dirección en la que su abuelo había desaparecido. De pronto tuvo una sensación de pérdida tan abrumadora que sintió ganas de llorar, sin saber muy bien el porqué. Segundos después un sonido sibilante le advirtió que la piedra volvía a caer, esta vez peligrosamente. La escuchó golpear la arena a solo unos metros de ella. Se acercó y observó el objeto de su experimento incrustado unos centímetros en el suelo. Cuando tomó la piedra con su mano advirtió, no sin cierta sorpresa, que estaba fría.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> </span><br />
</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Cartografía de NUC]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2927</link>
			<pubDate>Mon, 16 Nov 2020 00:42:21 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=339">Alhazred</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2927</guid>
			<description><![CDATA[Milles ha puesto todas las ciudades de nuestras zonas juntas en un mapa general, me ha pedido que lo suba. También subo el mapa mundi y el mapa en versión sencilla, sin las ciudades. <br />
<br />
Mapa Político:<br />
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<img src="https://cdn.discordapp.com/attachments/765547312885137448/777681901242417172/Nuc_Mapa_politico_final.jpg" loading="lazy"  alt="[Image: Nuc_Mapa_politico_final.jpg]" class="mycode_img" /><br />
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Mapa Continental:<br />
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<img src="https://cdn.discordapp.com/attachments/765547312885137448/777681864000929802/Mapa_Mundi_Nuc_Cuadricula.jpg" loading="lazy"  alt="[Image: Mapa_Mundi_Nuc_Cuadricula.jpg]" class="mycode_img" /><br />
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Mapa vista sencilla:<br />
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<img src="https://cdn.discordapp.com/attachments/765547312885137448/777681945802309663/Mapa_Nuc_Final.jpg" loading="lazy"  alt="[Image: Mapa_Nuc_Final.jpg]" class="mycode_img" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Milles ha puesto todas las ciudades de nuestras zonas juntas en un mapa general, me ha pedido que lo suba. También subo el mapa mundi y el mapa en versión sencilla, sin las ciudades. <br />
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Mapa Político:<br />
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<img src="https://cdn.discordapp.com/attachments/765547312885137448/777681901242417172/Nuc_Mapa_politico_final.jpg" loading="lazy"  alt="[Image: Nuc_Mapa_politico_final.jpg]" class="mycode_img" /><br />
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Mapa Continental:<br />
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<img src="https://cdn.discordapp.com/attachments/765547312885137448/777681864000929802/Mapa_Mundi_Nuc_Cuadricula.jpg" loading="lazy"  alt="[Image: Mapa_Mundi_Nuc_Cuadricula.jpg]" class="mycode_img" /><br />
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Mapa vista sencilla:<br />
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<img src="https://cdn.discordapp.com/attachments/765547312885137448/777681945802309663/Mapa_Nuc_Final.jpg" loading="lazy"  alt="[Image: Mapa_Nuc_Final.jpg]" class="mycode_img" />]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Nuc] El Traidor de Koralia]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2921</link>
			<pubDate>Wed, 11 Nov 2020 14:01:48 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1032">Miles</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2921</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Esta es la primera de las historias que he desarrollado para Nuc. Como advertencia, no es un relato corto, aparecerá en sucesivos capítulos (de numero todavía indeterminado) que exploraran la historia presente y pasada de nuestro protagonista. Porque esta es y ante todo, la historia de Okanu, un personaje con el que espero que en los sucesivos capítulos consigáis empatizar. Personalmente me encanta y tengo la firme creencia de que se convertirá en uno de los favoritos de Fantasitura. </span></span></span></span></span></span></span></span></span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">El Traidor de Koralia</span></span></span></span></span></span></div>
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Prólogo: El Desertor de las Olas</span></span></span></span><br />
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">O</span></span><span style="font-size: small;" class="mycode_size">kanu suspiró, viendo ya a lo lejos su amada tierra. A partir de ese punto era un desertor, un traidor perpetuo al Archipiélago Ambarino. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Merece un hombre sin honor seguir viviendo?</span> Cualquier Kae habría respondido con un  rotundo «¡no!». </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Okanu desenfundo su espada, una artesanía preciosa, plana y curva con forma de garfio hacia el final de la hoja. Observó el cristal amarillo de su pomo con ceremonia, luego miró por última vez a sus preciosas islas. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Es posible que aún siguiendo al deber, este fallando a mi honor? </span>Enfundó el «ámbar» (carente de vaina) de nuevo sobre el cinturón que colgaba  en diagonal sobre su cadera izquierda. Luego suspiró con los ojos entornados de lagrimas. Tragó saliva y con un nudo en la garganta, dio la espalda a todo lo que un día había significado algo para él.</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Eso fue lo más duro que había hecho en su vida, y la suya no había sido una vida tranquila. Un Kae a menudo tenía que lidiar con problemas con los que un Ambarino corriente no topaba. Recordó con disgusto amargo la dura prueba que lo había convertido en Kae, pero no tubo tiempo para mayores distracciones, le habían enseñado a mirar hacia adelante. Entrecerró los ojos de nuevo, esta vez azotados por el viento del mar abierto, y a lo lejos diviso una embarcación comercial que parecía dirigirse al este. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Era su oportunidad, introdujo su último polvo sagrado sobre el catalizador de la mediana canoa. Sujetó con fuerza el timón ante la aceleración súbita de la embarcación. La dirigió con la presteza que le habían inculcado desde niño, surcando las grandes olas en un ofrecimiento constante de la proa de la canoa a los muros de agua, que empecinados, trataban de interponerse a su deshonroso destino… como si de un mandato divino se tratase. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Las canoas de los Kaes, eran flexibles y resistentes, y estaban desprovistos de remos y velas; las propulsaban los huesos sagrados, única moneda que un Kae aceptaba como pago. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Atisbó la enorme embarcación de dos filas de remeros a apenas media milla de distancia. Se calzó los zuecos (puesto que acostumbraba a navegar descalzo), cuya punta terminaba en media espiral como su espada. Así mismo se ajustó bien la toga: una prenda granate con patrones rojo claro de olas; holgada y con volantes, que cubría todo su cuerpo tapando incluso su mano izquierda, pero que le dejaba en cambio, el brazo derecho completamente al aire desde la altura del hombro. El brazo de la espada, lo llamaban. Allí toco ceremonialmente sus dos brazaletes de oro, que se establecían sobre el antebrazo y bajo el hombro derechos;  símbolos inequívocos de un Kae consagrado.   </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Agitó su media melena rubia que contrastaba con su oscura piel morena, y la apretó, escurriendo el pelo apelmazado por la salitre. Luego, desmontó el pequeño catalizador de la embarcación y lo metió sobre un saco que cruzó sobre su espalda. Finalmente recogió el cabo de la canoa entre sus manos y lo enganchó uno de los arpones que habitualmente utilizaba para pescar en los arrecifes. Esas y la propia canoa eran todas sus posesiones.</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Apenas unos minutos después, se encontró a suficiente distancia de la embarcación comercial. Viajaban a media vela con los remos recogidos, a su canoa en cambio, ya se le había agotado la energía y comenzaba a zozobrar entre olas. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Solo tendría una oportunidad.</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  El barco paso por su frente. Okanu, en un gesto de destreza que solo permite la experiencia, lanzó el arpón a modo de lanza sobre la cubierta. Pronto notó como la cuerda se tensaba entre sus manos. Se aferró a ella. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Siguió su camino con la inercia del tirón, impulsándose sobre las olas hasta que consiguió apoyar sus zuecos de madera sobre el costado de la embarcación. Haciendo a un lado la larga manga de su lado izquierdo, se asió con la fuerza de sus trabajadas manos a ese cabo, y comenzó un lento ascenso.</span></span></span><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Por fin, desde la cubierta, sus ojos ambarinos observaron como una de las dos posesiones más valiosas de un Kae, su embarcación, moría entre las olas. No pudo evitar acariciar con nostalgia el pomo cristalino de la espada. Aún así, alzó la cabeza con determinación, cumpliría su propósito; luego volvería a casa a morir por sus pecados… solo así un Kae podía restaurar su honor.</span></span></span><br />
</span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><br />
<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Created by Miles.</span></span></span></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Esta es la primera de las historias que he desarrollado para Nuc. Como advertencia, no es un relato corto, aparecerá en sucesivos capítulos (de numero todavía indeterminado) que exploraran la historia presente y pasada de nuestro protagonista. Porque esta es y ante todo, la historia de Okanu, un personaje con el que espero que en los sucesivos capítulos consigáis empatizar. Personalmente me encanta y tengo la firme creencia de que se convertirá en uno de los favoritos de Fantasitura. </span></span></span></span></span></span></span></span></span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">El Traidor de Koralia</span></span></span></span></span></span></div>
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Prólogo: El Desertor de las Olas</span></span></span></span><br />
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<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">O</span></span><span style="font-size: small;" class="mycode_size">kanu suspiró, viendo ya a lo lejos su amada tierra. A partir de ese punto era un desertor, un traidor perpetuo al Archipiélago Ambarino. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Merece un hombre sin honor seguir viviendo?</span> Cualquier Kae habría respondido con un  rotundo «¡no!». </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   Okanu desenfundo su espada, una artesanía preciosa, plana y curva con forma de garfio hacia el final de la hoja. Observó el cristal amarillo de su pomo con ceremonia, luego miró por última vez a sus preciosas islas. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Es posible que aún siguiendo al deber, este fallando a mi honor? </span>Enfundó el «ámbar» (carente de vaina) de nuevo sobre el cinturón que colgaba  en diagonal sobre su cadera izquierda. Luego suspiró con los ojos entornados de lagrimas. Tragó saliva y con un nudo en la garganta, dio la espalda a todo lo que un día había significado algo para él.</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Eso fue lo más duro que había hecho en su vida, y la suya no había sido una vida tranquila. Un Kae a menudo tenía que lidiar con problemas con los que un Ambarino corriente no topaba. Recordó con disgusto amargo la dura prueba que lo había convertido en Kae, pero no tubo tiempo para mayores distracciones, le habían enseñado a mirar hacia adelante. Entrecerró los ojos de nuevo, esta vez azotados por el viento del mar abierto, y a lo lejos diviso una embarcación comercial que parecía dirigirse al este. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Era su oportunidad, introdujo su último polvo sagrado sobre el catalizador de la mediana canoa. Sujetó con fuerza el timón ante la aceleración súbita de la embarcación. La dirigió con la presteza que le habían inculcado desde niño, surcando las grandes olas en un ofrecimiento constante de la proa de la canoa a los muros de agua, que empecinados, trataban de interponerse a su deshonroso destino… como si de un mandato divino se tratase. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Las canoas de los Kaes, eran flexibles y resistentes, y estaban desprovistos de remos y velas; las propulsaban los huesos sagrados, única moneda que un Kae aceptaba como pago. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Atisbó la enorme embarcación de dos filas de remeros a apenas media milla de distancia. Se calzó los zuecos (puesto que acostumbraba a navegar descalzo), cuya punta terminaba en media espiral como su espada. Así mismo se ajustó bien la toga: una prenda granate con patrones rojo claro de olas; holgada y con volantes, que cubría todo su cuerpo tapando incluso su mano izquierda, pero que le dejaba en cambio, el brazo derecho completamente al aire desde la altura del hombro. El brazo de la espada, lo llamaban. Allí toco ceremonialmente sus dos brazaletes de oro, que se establecían sobre el antebrazo y bajo el hombro derechos;  símbolos inequívocos de un Kae consagrado.   </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Agitó su media melena rubia que contrastaba con su oscura piel morena, y la apretó, escurriendo el pelo apelmazado por la salitre. Luego, desmontó el pequeño catalizador de la embarcación y lo metió sobre un saco que cruzó sobre su espalda. Finalmente recogió el cabo de la canoa entre sus manos y lo enganchó uno de los arpones que habitualmente utilizaba para pescar en los arrecifes. Esas y la propia canoa eran todas sus posesiones.</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Apenas unos minutos después, se encontró a suficiente distancia de la embarcación comercial. Viajaban a media vela con los remos recogidos, a su canoa en cambio, ya se le había agotado la energía y comenzaba a zozobrar entre olas. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Solo tendría una oportunidad.</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  El barco paso por su frente. Okanu, en un gesto de destreza que solo permite la experiencia, lanzó el arpón a modo de lanza sobre la cubierta. Pronto notó como la cuerda se tensaba entre sus manos. Se aferró a ella. </span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Siguió su camino con la inercia del tirón, impulsándose sobre las olas hasta que consiguió apoyar sus zuecos de madera sobre el costado de la embarcación. Haciendo a un lado la larga manga de su lado izquierdo, se asió con la fuerza de sus trabajadas manos a ese cabo, y comenzó un lento ascenso.</span></span></span><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Por fin, desde la cubierta, sus ojos ambarinos observaron como una de las dos posesiones más valiosas de un Kae, su embarcación, moría entre las olas. No pudo evitar acariciar con nostalgia el pomo cristalino de la espada. Aún así, alzó la cabeza con determinación, cumpliría su propósito; luego volvería a casa a morir por sus pecados… solo así un Kae podía restaurar su honor.</span></span></span><br />
</span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><br />
<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Created by Miles.</span></span></span></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un tan solo error]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2918</link>
			<pubDate>Tue, 10 Nov 2020 01:25:56 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=722">tyess</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2918</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Título Provisional:     </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Un tan sólo error</span></span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size">... No sé si me gusta como suena, y quizá cuando acabe la historia habrá algún otro juego de palabras para  usar de título.</span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Una parte de mí espera que los otros "habitantes" de Nuc adivinen de que va esta historia con sólo ver el título, porque usé una frase similar en medio de una conversación. La parte más racional sabe que no tienen idea. </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Época: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Actual</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Elementos utilizados:</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">   Imperio de los Electos, La Isla de los Arqueólogos, y (un poco) la Orden de los Emisars Verdaderos.</span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">   Los Ecos también están ahí, pero si pestañean no los verán.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Pendiente de aprobación.</span></span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Índice:</span></span><ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2918-post-39694.html#pid39694" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Prólogo</a></span><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2918-post-40760.html#pid40760" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No lleves un cuchillo a una pelea de espadas</span></a><br />
</li>
<li><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No aceptes huesos de extraños</span><br />
</li>
<li><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No todo lo que flota es teca</span><br />
</li>
<li><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No mandes emisars a hacer trabajo de arqueólogos</span><br />
</li>
</ul>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Título Provisional:     </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Un tan sólo error</span></span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size">... No sé si me gusta como suena, y quizá cuando acabe la historia habrá algún otro juego de palabras para  usar de título.</span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Una parte de mí espera que los otros "habitantes" de Nuc adivinen de que va esta historia con sólo ver el título, porque usé una frase similar en medio de una conversación. La parte más racional sabe que no tienen idea. </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Época: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Actual</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Elementos utilizados:</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">   Imperio de los Electos, La Isla de los Arqueólogos, y (un poco) la Orden de los Emisars Verdaderos.</span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">   Los Ecos también están ahí, pero si pestañean no los verán.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Pendiente de aprobación.</span></span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Índice:</span></span><ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2918-post-39694.html#pid39694" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Prólogo</a></span><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2918-post-40760.html#pid40760" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No lleves un cuchillo a una pelea de espadas</span></a><br />
</li>
<li><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No aceptes huesos de extraños</span><br />
</li>
<li><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No todo lo que flota es teca</span><br />
</li>
<li><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No mandes emisars a hacer trabajo de arqueólogos</span><br />
</li>
</ul>
]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Nuc] Mentiras y Miitos]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2908</link>
			<pubDate>Sat, 31 Oct 2020 17:01:55 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=722">tyess</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2908</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mentiras y Mitos</span></span></span></span></div>
La joven se detuvo en el borde del precipicio. <br />
<br />
Apenas lo había visto a tiempo a causa de la hierba alta entre la que corría. Y ahora se daba cuenta de que había tomado la ruta equivocada. Ahora sus opciones se resumian a dos: A sus espaldas, el sol naciente y los asesinos invasores con sus intenciones siniestras. Adelante, una caída de un kilómetro de altura y un camino por el cual nadie la seguiría.<br />
<br />
Nadie en su sano juicio tomaba El Paso de los suicidas. Era un viaje de alrededor de mes, sobre lo que algunos describían como una espada de roca. En realidad la roca no era ni afilada ni recta. El oleaje había labrado la parte baja, y la parte superior se había  caído a pedazos sin ningún tipo de patrón.<br />
<br />
Se suponía que muchas generaciones atrás, era la única vía empleada para entrar y salir de los Territorios Acráticos, y que había haciendas y caseríos a un lado del camino. No era tan improbable, pero hoy en día, no había señas de eso. En las áreas más estrechas, apenas había espacio para dos personas caminando juntas, más adelante parecía haber tramos del ancho de una casa. Pero había derrumbes por todos lados y, tanto académicos como supersticiosos, suponían que  pronto se partiría en dos.<br />
<br />
Sólo tenía que caminar unos pasos a su derecha para llegar a ese camino. Pero ¿de verdad era mejor que ser alcanzada por los soldados “Electos”?<br />
<br />
Una corriente de aire atrapó su capa color azul antiguo, y la emisar estuvo a punto de perder el equilibrio y caer a su muerte. Retrocedió un poco y miró sobre su hombro. La densa barrera de hierba seguía entre ella y los guerreros, pero ya podía oír sus voces. Eran demasiados como para evadirlos o resistir sus ataques. Posiblemente también eran más de los que hubiera podido vencer, aunque tuviera los medios.<br />
<br />
—"Me llaman Ilvana" —recitó, entre dientes, sujetando el cayado de hueso con algo más de fuerza. Sus manos temblaban aún más que su voz—, "y acepto la carga de guiar a otros emisars a la senda de las órdenes puras, por su bien y el de todos los que les rodean.”<br />
<br />
Según los archivos, en la época en que se redactó La Promesa no existían los Ígnores. Nunca la habían cambiado para incluirlos porque no había nada que hacer por ellos.<br />
<br />
—"Jamás tomaré a la ligera las Antiguas Nociones, y sólo intentaré recurrir a ellas en su estado puro, con mis ideas claras y los motivos correctos."<br />
<br />
Nunca tenía tiempo de pensar en la ironía de utilizar justo esas palabras en lugar de una orden mental pura, como debía ser. Sus motivos eran desesperados y sus ideas sólo estarían claras cuando terminara.<br />
<br />
—"Preservaré la memoria de los Antiguos, y el conocimiento que nace de ella."<br />
<br />
A decir verdad, esa era la única parte de la Promesa que había estado cumpliendo a cabalidad desde que se había unido a la Orden de los Emisars Verdaderos, casi una década atrás. La razón por la que los había buscado para empezar.<br />
<br />
—"Y si, a pesar de todo, un día mis Órdenes acarrean destrucción, sólo tendré descanso tras haber restaurado hasta lo más pequeño."<br />
<br />
Ella ni siquiera creía que lo destruido pudiera restaurarse por completo, pero siempre había hecho lo que podía.<br />
<br />
—"Yo, Ilvana, sin apego a ninguna tierra, prometo ser digna de mi lugar entre los Emisars Verdaderos."<br />
<br />
Esa parte sonaba mal y se sentía peor. Los datos que la identificaban, rompían el ritmo (ya de por sí escaso) de la Promesa. Y ella jamás había sido realmente digna. Sólo había sido muy hábil escondiendo sus transgresiones al reglamento.<br />
<br />
Y aún así, ellos eran el único vínculo que tenía; sus bibliotecas eran la puerta del conocimiento que siempre había amado. Por eso, a pesar de la clara ironía, recitar La Promesa le permitía evocar el Patrón Mental necesario para convertir el hueso de los Entes Antiguos en la más rara de las habilidades: la frialdad y las ideas claras que ahora necesitaría para recorrer aquella trampa mortal.<br />
<br />
El extremo superior del bastón de caminata en el que se apoyaba, se convirtió en vapor azul y paz mental.<br />
<br />
Sus manos ya no temblaban cuando desprendió el broche de su capa, y no entró en pánico cuando el viento se la arrancó de las manos.<br />
<br />
Dio un par de pasos, firmes, y se volteó para alzar una barrera de roca tras ella, a lo largo del borde. Eso evitaría que los electos pudieran dispararle desde ahí. Se detuvo antes de que la habilidad se extinguiera. Sabía que no tendría oportunidad de concentrarse lo suficiente para absorber la magia de otro trozo de hueso, así que era mejor conservar lo último para una emergencia.<br />
<br />
Así pues, se puso en marcha.<br />
<br />
Evitó los bordes y detectó sabiamente las partes más peligrosas. No corrió cuando escuchó las explosiones con las que sus perseguidores intentaban destruir la barrera. Tardarían mucho en conseguirlo y ella caería en un segundo si actuaba con prisas.<br />
<br />
Ya caía la noche cuando escuchó caer la pared. Alzó otra barrera justo a tiempo para protegerse de los primeros disparos. Ya había hecho otras dos cuando esa se rompió. Y no tenía más roca. Sólo podía seguir avanzando.<br />
<br />
Bastó.<br />
<br />
Para cuando cayó su última defensa, ya no alcanzaban a apuntarle.<br />
<br />
No había, entre ellos, ninguno lo bastante fuera de sí para intentar seguirla. Ahora su único enemigo era el Paso de los Suicidas.<br />
<br />
Antes de que la noche cayera por segunda vez en su viaje, comprendió que esto la mataría. El viento era peor entre más avanzaba, el sol era directo durante todo el día y la inclinación descendente del terreno, aunque  fuera apenas perceptible, podía jugarle una mala pasada en cualquier momento. Sería difícil arreglárselas con el agua y alimentos en el bolso que cargaba a su espalda.<br />
<br />
Peor todavía: los quejidos agonizantes que se oían desde ambos extremos, así como el chapoteo de rocas cayendo al océano, eran tan malos como todos pensaban. Una vez ahí, armada con la cabeza fría provista por su magia, entendía que esto iba a caerse a pedazos antes de que ella llegara al otro lado.<br />
<br />
—Mentirosa —dijo una voz indescriptible a sus espaldas. No sonaba como un juicio, más bien como si la llamara.<br />
<br />
No volteó de golpe. Quizá por eso no vio a nadie.<br />
<br />
Pero, por supuesto, la verdad era que ahí no había otras personas. Seguramente alucinaba por pasar tantas horas sin dormir.<br />
<br />
Se prometió descansar en cuanto llegara a una parte de camino un poco más amplia que estaba a poco menos de dos horas de distancia. Temía que uno de esos derrumbes la dejara sin suelo mientras dormía, pero era un viaje de no menos de tres semanas, aún para ella. No tenía más remedio que dormir, con precaución. <br />
<br />
—Detente —escuchó, y obedeció por la pura sorpresa.<br />
<br />
Respiró profundo. Con todo y las alucinaciones, aún tenia la claridad mental que se había dado con magia. Duraría al menos la tercera parte del viaje.<br />
<br />
Decidió de inmediato que lo mejor era seguir descendiendo, pero no había dado el segundo paso cuando se vino abajo una considerable porción del suelo, a menos de un metro de ella.<br />
<br />
La impresión la hizo retroceder, y por un instante estuvo segura de que caería al vacío. Fue como si una corriente de aire se pusiera de su parte en el último instante, y cayó sentada en el centro del camino.<br />
<br />
No podía anticipar todos los derrumbes, pero no tenía más remedio que continuar.<br />
<br />
Avanzó hasta un área bastante amplia en comparación con el camino a sus espaldas. Uno de los carruajes amplios de los madereros hubiera podido estacionarse ahí y hubiera quedado buen trecho para pasar a ambos lados. Por lo que alcanzaba a ver desde ahí, habría más trechos así a lo largo del camino.<br />
<br />
El ruido de las olas, y de las rocas cayendo, la hizo soñar que todo se venía abajo. Despertó más de una vez sujetando su bastón con fuerza, como si en lugar de sostenerlo, se sostuviera de él. ¿Había más derrumbes que antes, o eran más evidentes a esta hora? Suponía lo primero, por desgracia.<br />
<br />
Era la hora más oscura cuando por fin pudo descansar, arrullada por un océano más iracundo que antes, pero sin derrumbes.<br />
<br />
—Hasta la próxima, mentirosa —dijo una voz etérea, y luego ella dormía tan profundo que ni los truenos del sur, ni el oleaje unos kilómetros más abajo, llegaron a sus sueños.<br />
<br />
Despertó con el sol de mediodía, aferrando sólo un trozo de lo que había sido su cayado. No creía haber sido ella. Aún si fuera posible consumir magia en sueños, nadie podría utilizar tanto hueso a la vez. Y ella no veía ninguna evidencia de magia en los alrededores, ni la sentía en su interior.<br />
<br />
El viento había amainado, pero el sol era implacable. Ilvana decidió absorber algo de la magia restante para poder construirse un refugio de tierra y descansar hasta que el sol cayera. El viaje fue mucho más largo siguiendo ese proceso, y cuando llegó al otro lado ya no quedaba nada del bastón. Pero estaba con vida.<br />
<br />
Unos días después, cuando le contó lo sucedido a un erudito, la joven dejó por fuera las palabras, tanto las que había usado al inicio del viaje, como las que había oído durante esa segunda noche.<br />
<br />
No creía haber sido asistida por esos supuestos espíritus que sus abuelos llamaban “ecos”. No había registro convincente de que algo así existiera. Pero hasta eso parecía menos descabellado que la conclusión a la que llegó el anciano después de escucharla.<br />
<br />
Ella jamás creería  haber hecho una barrera mágica que detuviera los derrumbes, y ningún académico lo puso en los libros. Sin embargo, todavía hay quien susurra su nombre antes de recorrer el Paso de los Suicidas, bien sea en agradecimiento o “porque da  buena suerte”.<br />
<br />
No es la voz de Ilvana la que los acompaña cuando pierden la confianza durante el segundo día de camino.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
Temas: <ul class="mycode_list"><li>La Promesa y el atuendo de la Orden de los Emisars Verdaderos.<br />
</li>
<li>Los seres no terrenales (“Ecos”, los llamaban donde creció Ilvana)<br />
</li>
<li>El Paso de los Suicidas<br />
</li>
<li>Al parecer hay una villa de madereros que tiene unas carretas muy anchas.<br />
</li>
<li>Ilvana, que se unió a la Orden a los 13 años o por ahí, solo por interés en la historia de los Entes Antiguos, ya que creció escuchando que “son el lado de la familia del que no sabemos nada”...pero eso es otra historia. <br />
</li>
<li>Los Electos agreden a emisars solitarios de vez en cuando<br />
</li>
</ul>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mentiras y Mitos</span></span></span></span></div>
La joven se detuvo en el borde del precipicio. <br />
<br />
Apenas lo había visto a tiempo a causa de la hierba alta entre la que corría. Y ahora se daba cuenta de que había tomado la ruta equivocada. Ahora sus opciones se resumian a dos: A sus espaldas, el sol naciente y los asesinos invasores con sus intenciones siniestras. Adelante, una caída de un kilómetro de altura y un camino por el cual nadie la seguiría.<br />
<br />
Nadie en su sano juicio tomaba El Paso de los suicidas. Era un viaje de alrededor de mes, sobre lo que algunos describían como una espada de roca. En realidad la roca no era ni afilada ni recta. El oleaje había labrado la parte baja, y la parte superior se había  caído a pedazos sin ningún tipo de patrón.<br />
<br />
Se suponía que muchas generaciones atrás, era la única vía empleada para entrar y salir de los Territorios Acráticos, y que había haciendas y caseríos a un lado del camino. No era tan improbable, pero hoy en día, no había señas de eso. En las áreas más estrechas, apenas había espacio para dos personas caminando juntas, más adelante parecía haber tramos del ancho de una casa. Pero había derrumbes por todos lados y, tanto académicos como supersticiosos, suponían que  pronto se partiría en dos.<br />
<br />
Sólo tenía que caminar unos pasos a su derecha para llegar a ese camino. Pero ¿de verdad era mejor que ser alcanzada por los soldados “Electos”?<br />
<br />
Una corriente de aire atrapó su capa color azul antiguo, y la emisar estuvo a punto de perder el equilibrio y caer a su muerte. Retrocedió un poco y miró sobre su hombro. La densa barrera de hierba seguía entre ella y los guerreros, pero ya podía oír sus voces. Eran demasiados como para evadirlos o resistir sus ataques. Posiblemente también eran más de los que hubiera podido vencer, aunque tuviera los medios.<br />
<br />
—"Me llaman Ilvana" —recitó, entre dientes, sujetando el cayado de hueso con algo más de fuerza. Sus manos temblaban aún más que su voz—, "y acepto la carga de guiar a otros emisars a la senda de las órdenes puras, por su bien y el de todos los que les rodean.”<br />
<br />
Según los archivos, en la época en que se redactó La Promesa no existían los Ígnores. Nunca la habían cambiado para incluirlos porque no había nada que hacer por ellos.<br />
<br />
—"Jamás tomaré a la ligera las Antiguas Nociones, y sólo intentaré recurrir a ellas en su estado puro, con mis ideas claras y los motivos correctos."<br />
<br />
Nunca tenía tiempo de pensar en la ironía de utilizar justo esas palabras en lugar de una orden mental pura, como debía ser. Sus motivos eran desesperados y sus ideas sólo estarían claras cuando terminara.<br />
<br />
—"Preservaré la memoria de los Antiguos, y el conocimiento que nace de ella."<br />
<br />
A decir verdad, esa era la única parte de la Promesa que había estado cumpliendo a cabalidad desde que se había unido a la Orden de los Emisars Verdaderos, casi una década atrás. La razón por la que los había buscado para empezar.<br />
<br />
—"Y si, a pesar de todo, un día mis Órdenes acarrean destrucción, sólo tendré descanso tras haber restaurado hasta lo más pequeño."<br />
<br />
Ella ni siquiera creía que lo destruido pudiera restaurarse por completo, pero siempre había hecho lo que podía.<br />
<br />
—"Yo, Ilvana, sin apego a ninguna tierra, prometo ser digna de mi lugar entre los Emisars Verdaderos."<br />
<br />
Esa parte sonaba mal y se sentía peor. Los datos que la identificaban, rompían el ritmo (ya de por sí escaso) de la Promesa. Y ella jamás había sido realmente digna. Sólo había sido muy hábil escondiendo sus transgresiones al reglamento.<br />
<br />
Y aún así, ellos eran el único vínculo que tenía; sus bibliotecas eran la puerta del conocimiento que siempre había amado. Por eso, a pesar de la clara ironía, recitar La Promesa le permitía evocar el Patrón Mental necesario para convertir el hueso de los Entes Antiguos en la más rara de las habilidades: la frialdad y las ideas claras que ahora necesitaría para recorrer aquella trampa mortal.<br />
<br />
El extremo superior del bastón de caminata en el que se apoyaba, se convirtió en vapor azul y paz mental.<br />
<br />
Sus manos ya no temblaban cuando desprendió el broche de su capa, y no entró en pánico cuando el viento se la arrancó de las manos.<br />
<br />
Dio un par de pasos, firmes, y se volteó para alzar una barrera de roca tras ella, a lo largo del borde. Eso evitaría que los electos pudieran dispararle desde ahí. Se detuvo antes de que la habilidad se extinguiera. Sabía que no tendría oportunidad de concentrarse lo suficiente para absorber la magia de otro trozo de hueso, así que era mejor conservar lo último para una emergencia.<br />
<br />
Así pues, se puso en marcha.<br />
<br />
Evitó los bordes y detectó sabiamente las partes más peligrosas. No corrió cuando escuchó las explosiones con las que sus perseguidores intentaban destruir la barrera. Tardarían mucho en conseguirlo y ella caería en un segundo si actuaba con prisas.<br />
<br />
Ya caía la noche cuando escuchó caer la pared. Alzó otra barrera justo a tiempo para protegerse de los primeros disparos. Ya había hecho otras dos cuando esa se rompió. Y no tenía más roca. Sólo podía seguir avanzando.<br />
<br />
Bastó.<br />
<br />
Para cuando cayó su última defensa, ya no alcanzaban a apuntarle.<br />
<br />
No había, entre ellos, ninguno lo bastante fuera de sí para intentar seguirla. Ahora su único enemigo era el Paso de los Suicidas.<br />
<br />
Antes de que la noche cayera por segunda vez en su viaje, comprendió que esto la mataría. El viento era peor entre más avanzaba, el sol era directo durante todo el día y la inclinación descendente del terreno, aunque  fuera apenas perceptible, podía jugarle una mala pasada en cualquier momento. Sería difícil arreglárselas con el agua y alimentos en el bolso que cargaba a su espalda.<br />
<br />
Peor todavía: los quejidos agonizantes que se oían desde ambos extremos, así como el chapoteo de rocas cayendo al océano, eran tan malos como todos pensaban. Una vez ahí, armada con la cabeza fría provista por su magia, entendía que esto iba a caerse a pedazos antes de que ella llegara al otro lado.<br />
<br />
—Mentirosa —dijo una voz indescriptible a sus espaldas. No sonaba como un juicio, más bien como si la llamara.<br />
<br />
No volteó de golpe. Quizá por eso no vio a nadie.<br />
<br />
Pero, por supuesto, la verdad era que ahí no había otras personas. Seguramente alucinaba por pasar tantas horas sin dormir.<br />
<br />
Se prometió descansar en cuanto llegara a una parte de camino un poco más amplia que estaba a poco menos de dos horas de distancia. Temía que uno de esos derrumbes la dejara sin suelo mientras dormía, pero era un viaje de no menos de tres semanas, aún para ella. No tenía más remedio que dormir, con precaución. <br />
<br />
—Detente —escuchó, y obedeció por la pura sorpresa.<br />
<br />
Respiró profundo. Con todo y las alucinaciones, aún tenia la claridad mental que se había dado con magia. Duraría al menos la tercera parte del viaje.<br />
<br />
Decidió de inmediato que lo mejor era seguir descendiendo, pero no había dado el segundo paso cuando se vino abajo una considerable porción del suelo, a menos de un metro de ella.<br />
<br />
La impresión la hizo retroceder, y por un instante estuvo segura de que caería al vacío. Fue como si una corriente de aire se pusiera de su parte en el último instante, y cayó sentada en el centro del camino.<br />
<br />
No podía anticipar todos los derrumbes, pero no tenía más remedio que continuar.<br />
<br />
Avanzó hasta un área bastante amplia en comparación con el camino a sus espaldas. Uno de los carruajes amplios de los madereros hubiera podido estacionarse ahí y hubiera quedado buen trecho para pasar a ambos lados. Por lo que alcanzaba a ver desde ahí, habría más trechos así a lo largo del camino.<br />
<br />
El ruido de las olas, y de las rocas cayendo, la hizo soñar que todo se venía abajo. Despertó más de una vez sujetando su bastón con fuerza, como si en lugar de sostenerlo, se sostuviera de él. ¿Había más derrumbes que antes, o eran más evidentes a esta hora? Suponía lo primero, por desgracia.<br />
<br />
Era la hora más oscura cuando por fin pudo descansar, arrullada por un océano más iracundo que antes, pero sin derrumbes.<br />
<br />
—Hasta la próxima, mentirosa —dijo una voz etérea, y luego ella dormía tan profundo que ni los truenos del sur, ni el oleaje unos kilómetros más abajo, llegaron a sus sueños.<br />
<br />
Despertó con el sol de mediodía, aferrando sólo un trozo de lo que había sido su cayado. No creía haber sido ella. Aún si fuera posible consumir magia en sueños, nadie podría utilizar tanto hueso a la vez. Y ella no veía ninguna evidencia de magia en los alrededores, ni la sentía en su interior.<br />
<br />
El viento había amainado, pero el sol era implacable. Ilvana decidió absorber algo de la magia restante para poder construirse un refugio de tierra y descansar hasta que el sol cayera. El viaje fue mucho más largo siguiendo ese proceso, y cuando llegó al otro lado ya no quedaba nada del bastón. Pero estaba con vida.<br />
<br />
Unos días después, cuando le contó lo sucedido a un erudito, la joven dejó por fuera las palabras, tanto las que había usado al inicio del viaje, como las que había oído durante esa segunda noche.<br />
<br />
No creía haber sido asistida por esos supuestos espíritus que sus abuelos llamaban “ecos”. No había registro convincente de que algo así existiera. Pero hasta eso parecía menos descabellado que la conclusión a la que llegó el anciano después de escucharla.<br />
<br />
Ella jamás creería  haber hecho una barrera mágica que detuviera los derrumbes, y ningún académico lo puso en los libros. Sin embargo, todavía hay quien susurra su nombre antes de recorrer el Paso de los Suicidas, bien sea en agradecimiento o “porque da  buena suerte”.<br />
<br />
No es la voz de Ilvana la que los acompaña cuando pierden la confianza durante el segundo día de camino.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
Temas: <ul class="mycode_list"><li>La Promesa y el atuendo de la Orden de los Emisars Verdaderos.<br />
</li>
<li>Los seres no terrenales (“Ecos”, los llamaban donde creció Ilvana)<br />
</li>
<li>El Paso de los Suicidas<br />
</li>
<li>Al parecer hay una villa de madereros que tiene unas carretas muy anchas.<br />
</li>
<li>Ilvana, que se unió a la Orden a los 13 años o por ahí, solo por interés en la historia de los Entes Antiguos, ya que creció escuchando que “son el lado de la familia del que no sabemos nada”...pero eso es otra historia. <br />
</li>
<li>Los Electos agreden a emisars solitarios de vez en cuando<br />
</li>
</ul>
]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Nuc] Prólogo Global: El Legado de la Emperatrix]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2905</link>
			<pubDate>Fri, 30 Oct 2020 16:52:54 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1032">Miles</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2905</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #262626;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Aclaración inicial: Este prólogo se presenta como un contexto común de partida, a todas las historias que se desarrollan en la linea temporal relativa al "Presente" en el que escribimos, por lo que ocupara un lugar especial respecto a las próximas historias.</span></span></span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">El legado de la emperatrix</span></span></span></div>
<br />
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<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia Anghanesisthonder, trigésimo cuarta Emperatrix de los Electos, cuarta de su nombre, cabeza de la Casa Anghanesisthonder, mano de hierro del ejército imperial, única legisladora de Almimuty y único brazo ejecutor de su justicia; se acercó a la imponente  sala del mapa, que se establecía tras de la salón del trono del palacio de Thonder, en la Capital del imperio, Supranath.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Era una mujer delgada y alta, de huesos marcados en las mejillas, manos, codos, hombros y rodillas, un aspecto habitual para cualquier fémina de los Electos. Pero no era una vulgar como las otras, Ardenkia era bien consciente de su grandeza. Su casa se había mezclado selectivamente, que supiera, durante milenios. El resultado más inmediato era ella, una Electa diferente. Una larga lista de rostros de anteriores Emperatrix llenaba las paredes de todo el palacio y otros tantos se habían perdido ya. Curioso era como uno podía advertir la evolución del arte en cada retrato, desde las líneas más simples ancladas en la bidimensionalidad, hasta su propio retrato cuasi hiperrealista que coronaba el comedor con un rostro desafiante, por el que tan bien había pagado a la artista que había logrado plasmarlo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia se sabía como eses retratos; ella era la consecución de una perfección. No caería en los fracasos y las mentes planas de sus predecesoras, no dejaría que sus soldados electos fracasaran y murieran en una nueva guerra total como la que sus antepasados habían planteado a los continentes vecinos. No, ella conquistaría todo Nuc, pero no lo haría con un planteamiento frontal y absurdo. Desgastaría a los reinos de Sural y las poblaciones que formaban los Territorios Acráticos, uno por uno, los dividiría, los enfrentaría y finalmente los esclavizaría. Ese había sido el error de sus antepasados, se habían anclado en la tradición,  ella por fin modernizaría a los electos: ¡qué era eso de luchar con mandobles y sin escudos! ¡Qué era eso de atacar como burdos salvajes ignorando su propia seguridad! </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  No, ella manejaría al ejército imperial de otro modo, sometería a la tradición, renovaría las tácticas, emplearía la diplomacia tan denostada por los suyos. Sí, esa era la razón por la que la tomaban por débil, así consideraban las suyas a los que utilizaban medios alternativos a la fuerza bruta tan acostumbrada por los electos. Pero ella dejaría un legado imborrable; la herencia victoriosa de la Emperatrix Ardenkia atronaría en los corazones de todo electo tras su conquista. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Pero antes debía enfrentarse a algo más tedioso y más afilado que las naciones rivales… sus propias políticas. Las poderosas mujeres que se hallaban frente a ese mapa extendido sobre la piedra, conspiraban como vivoras a sus espaldas, sus sonrisas veladas escondían colmillos ladinos. A menudo tergiversaban sus palabras para que sirvieran a sus voluntades pérfidas, alimentando propósitos egoístas. Era algo que frecuentemente sucedía con las mujeres electas, a menudo se daban intestinas luchas por el poder, cuando el rival cometía el error de dar la mínima señal de debilidad. Aún así no se atreverían a atacarla directamente, los Anghanesisthonder, gobernaban con total legitimidad. Pero esas harpías erraban cuando  tomaban por debilidad su voluntad reformista…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Bienvenida Emperatrix —dijo con un tono suave la inocente Vanlia. Una joven ambiciosa de una casa menor de la misma capital, una mujer que a todas luces se encontraba fuera de posición en aquel lugar, aunque su actitud osada tratara de negarlo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Cómo se encuentran el resto de asambleístas?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Creo que recelosas de mi presencia, mi señora. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Ardenkia entrecerró los ojos observando a las siete cabezas de las más importantes casas del Imperio Electo. Se extendían altivas, tras el mesado del mapa, una extensa mesa de piedra totalmente cubierta de fino pergamino dibujado, representando todos los continentes de Nuc. Las asambleístas disfrutaban de vino dulce mientras conversaban triviales, sobre sus largos y caros vestidos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Has meditado sobre lo que te dije?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Sí, mi Emperatrix —dijo Vanlia visiblemente nerviosa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Y bien?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Lo comprendo y he tomado medidas —dijo mirando a las mujeres que bebían confiadas, conocedoras de la tenaza que suponía su poder para la Emperatrix—. Según la tradición el poder debe de ser tomado, nunca suplicado. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia asintió conforme mientras se acercaban a la mesa donde esperaban las asambleístas.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Ah, la Emperatrix a decidido iluminarnos con su presencia! y viene nada más ni nada menos que con su cachorrillo. Muchacha, ¿todavía no comprendes que este no es lugar para una representante de una casa menor? —dijo Zoinia de los Janter, principal líder opositora. Ardenkia le dedicó una sonrisa amable a Vanlia—Ahórrate la sonrisa Ardenkia, nos complace lo mismo reunirnos con esa indigna que contigo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Al menos no habéis desestimado mi invitación.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  La mujer más alta que Ardenkia pero, al igual que ella, delgada como una estaca y de cabellos oscuros, la miró altivamente antes de contestarle </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Si la que debe ser nuestra gloriosa líder se empeña en socavar los cimientos que sostienen a nuestro imperio, es para nosotras una obligación moral mostrar nuestro compromiso para con el glorioso pueblo Electo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">  Hoy no vais a turbar mi sonrisa, </span>pensó Ardenkia.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Cuando acabe esta reunión saldré reforzada.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Veo que habéis venido todas —dijo la Emperatrix ignorando a Zoinia. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Las siete cabezas de las más importantes casas del Imperio Electo, miraban con arrogancia a su Emperatriz. Actitud solo entendible por haber sido consentida durante siglos por gobernadoras más débiles que ella. Y sin embargo, debía soportarlas como una pesada carga sobre sus hombros. ¡Ardía en rabia contenida! Mucho le habría gustado separar las cabezas de los huesudos hombros de esas mujeres. Pero esa era precisamente una ley hecha a medida de la Emperatrix: toda representante de una casa, ya fuera mayor o menor, era intocable, para ella y para cualquier electo. La ruptura de esta norma se pagaba con la vida. Esa era una de las explicaciones que las eruditas encontraban para interpretar la pervivencia del imperio siglo tras siglo. Sin embargo, a ojos de Ardenkia Anghanesisthonder, el imperio no perduraba; era un moribundo en letargo, inconsciente de su lenta pero constante transición hacía la muerte.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia ignoró todas las miradas que de soslayo trataban de amedrentarla, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que ignorantes… si tan solo fueseis conscientes de mi determinación.</span> Se dirigió al cuenco que sobre un adornado pedestal con la insignia de la serpiente marina bicéfala, se imponía a la izquierda de la mesa. Allí Ardenkia sacó uno de los pequeños viales de cristal que portaba en su pulsera y arrojó un cuarto del contenido en polvo de hueso de su interior sobre el cuenco. Al momento, numerosas líneas azules se iluminaron sobre el mapa delimitando las regiones. Luego, apenas segundos después, cientos de puntos se iluminaron como luciérnagas, en una indicación inequívoca de las ciudades más importantes del mundo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Vas a perder mucho más tiempo con la ceremonia o puedes aclararnos de una vez el motivo de esta reunión? —exigió Zoinia Janter.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Ardenkia no contestó, simplemente se dispuso a activar otros cuencos, que imitaban al anterior en aspecto pero no en tamaño, siendo mucho más pequeños y estando repartidos a lo largo de la mesa en diferentes secciones del mapa. Ardenkia caminó frente al mesado y fue vertiendo el polvo de huesos del vial en cada uno de los recipientes, dejando unos segundos de por medio entre cuenco y cuenco, hasta finalizar su contenido en el último. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Ahora ya podía hablar.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Nuestro pueblo sufre de una escasez fruto de la sobrepoblación al vernos contenidos en un territorio yermo, salvaje y escaso. Nuestras huestes y ciudadanos sufren hambrunas peores a cada invierno que pasa. Cada vez disponemos de menos esclavos que enviar al Osario de los Antiguos, por lo que buenos hombres nuestros sufren el destino que correspondería a una raza inferior. Esta es la razón de que estéis aquí —Ardenkia hizo un gesto de muestra con la mano y la mesa comenzó a iluminarse, tornando progresivamente y por zonas, las luces azules en rojas. Primero fue la región central del continente Sural, luego su desierto adyacente, Asdarh. Después los Territorios Acráticos. Finalmente las cinco naciones del sur y el Archipiélago Ambarino—. Este, es mi proyecto para la conquista de todo Nuc. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  «Como veis, no se trata de un ataque directo que arrase con la tierra y con la gente en una ola de destrucción desmedida, como el que los ingenuos de nuestros antepasados soñaban. No, yo; Ardenkia Anghanesisthonder IV de mi nombre, someteré todo Nuc, paso a paso, región por región, con disciplina y con diplomacia. Atrás quedarán las guerras declaradas y las batallas abiertas que tantos buenos hombres nos han costado. Yo someteré  todo Nuc en la sombra, cuando se den cuenta de que están en guerra con nosotros… ya será tarde.»</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">¡Esto es traición, traición a nuestros valores! —gritó una de las asambleístas más ancianas—. ¿Piensas parar las razias a las que se dedican nuestras tropas? E</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">s</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> vital para nuestra economía. Estas…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Las razias continuarán —interrumpió Vanlia anteponiéndose a la propia Ardenkia en su replica—, la Emperatrix lo ha pensado todo, permitirá que al</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">gunos territorios enemigos nos paguen para desviarlas a otras fronteras. Eso ayudará a enfrentarlos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Jamas! —esta vez había tomado la palabra Zoinia—, jamas… Emperatrix has cruzado una linea peligrosa… pero al menos tienes el derecho a presentar esta propuesta, pero tú…mocosa… tu sola presencia es un insulto… y aun así te atreves a tomar la palabra interrumpiendo a la venerable Odelnia.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia miró a Vanlia que enrojecía de ira. No pudo evitar sonreír con autosuficiencia. Tenía curiosidad por lo que tendría preparado la pequeña.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Sangre! —gritó Vanlia y se hizo el silencio.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Qué dices muchacha? —preguntó Zoinia.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Sangre —repitió Vanlia más calmada ahora que había atraído la atención de todas— vosotras no estaréis para ver el mundo bajo el mando de la Emperatrix, vuestra sangre bautizará nuestra conquista.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Zoinia bufó con superioridad.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Nos estas amenazando? Sabes acaso cuál es el precio que pagarás si te atreves a…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  No acabó la frase, la anciana Odelnia comenzó a agarrarse el vientre y vomitó sangre sobre el enorme mapa. Otra asambleísta más se doblo sobre él y comenzó a echar sus vísceras en continuas arcadas. Más y más mujeres de las nobles casas se apoyaron sobre el mesado, mientras la sangre y sus estómagos expulsados cubrían y empapaban de rojo, el brillante mapa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Zoinia abrió los ojos aterrorizada, Ardenkia aprovecho su pavor para sujetarla con una mano por sus huesudos pómulos, típicos de las féminas de la raza electa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Mírame mientras mueres, tú que has osado desafiarme. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Te mataran por esto Ardenkia, te mataran! —dijo y no tardo en comenzar a vomitar sangre bañando el vestido oscuro de la Emperatrix. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —No lo harán —dijo Ardenkia a Zoinia mientras exhalaba sus últimos alientos con los ojos desorbitados de terror— No lo harán Zoinia, porque no he sido yo… yo solo lo estoy disfrutando y eso no lo prohibe la tradición, es más nos anima a hacerlo, a disfrutar del pavor que infundimos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Murió y Ardenkia soltó la mano de sus pómulos, permitiendo que el cuerpo inerte de Zoinia Janter chocara contra el pétreo suelo de la estancia. El paisaje carmesí se mezclaba con el brillo rojo del mapa cubriendo la estancia de una atmósfera pavorosa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Vanlia le sonrió con orgullo infantil mientras decenas de guardias con sus armaduras entraban en horda en el salón del mapa. Los varones electos eran musculosos y corpulentos, bajó la visera del yelmo se apreciaban los prominentes huesos ocultos bajo las cejas.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Lleváosla —ordenó Ardenkia a los guardias.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Vanlia retrocedió asustada hasta apoyarse en una columna del fondo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Emperatrix? —preguntó confusa—. ¿Lo que he hecho no ha sido de tu agrado?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia se acercó a su rostro mientras los guardias la erguían sujetándola en jarras. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Al contrarío, lo que has hecho ha sido un sacrificio necesario para la futura gloria de los electos —dijo mirando distraída la matanza que se extendía alrededor del mapa, donde las siete mujeres yacían inmóviles en sendos charcos de sangre—. Pero nuestra ley es clara mi querida Vanlia, no se puede verter la sangre de una de los nuestros y tú has vertido mucha con ese veneno… ¿qué horrible precedente sentaría sino fueses castigada por ello?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Sonrió mientras Vanlia era arrastrada por los guardias entre gritos de cólera. Ya no había nada ni nadie que se interpusiera en sus planes… ahora tenía el camino despejado para asegurar su imborrable legado. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia Anghanesisthonder se acercó al mapa. La tierra se había teñido roja, el mar se había teñido rojo, las ciudades del mundo brillaban en sangre. </span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Sin duda un buen presagio. </span></span><br />
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<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span>Created by Miles.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #262626;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Aclaración inicial: Este prólogo se presenta como un contexto común de partida, a todas las historias que se desarrollan en la linea temporal relativa al "Presente" en el que escribimos, por lo que ocupara un lugar especial respecto a las próximas historias.</span></span></span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Herculanum;" class="mycode_font">El legado de la emperatrix</span></span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia Anghanesisthonder, trigésimo cuarta Emperatrix de los Electos, cuarta de su nombre, cabeza de la Casa Anghanesisthonder, mano de hierro del ejército imperial, única legisladora de Almimuty y único brazo ejecutor de su justicia; se acercó a la imponente  sala del mapa, que se establecía tras de la salón del trono del palacio de Thonder, en la Capital del imperio, Supranath.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Era una mujer delgada y alta, de huesos marcados en las mejillas, manos, codos, hombros y rodillas, un aspecto habitual para cualquier fémina de los Electos. Pero no era una vulgar como las otras, Ardenkia era bien consciente de su grandeza. Su casa se había mezclado selectivamente, que supiera, durante milenios. El resultado más inmediato era ella, una Electa diferente. Una larga lista de rostros de anteriores Emperatrix llenaba las paredes de todo el palacio y otros tantos se habían perdido ya. Curioso era como uno podía advertir la evolución del arte en cada retrato, desde las líneas más simples ancladas en la bidimensionalidad, hasta su propio retrato cuasi hiperrealista que coronaba el comedor con un rostro desafiante, por el que tan bien había pagado a la artista que había logrado plasmarlo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia se sabía como eses retratos; ella era la consecución de una perfección. No caería en los fracasos y las mentes planas de sus predecesoras, no dejaría que sus soldados electos fracasaran y murieran en una nueva guerra total como la que sus antepasados habían planteado a los continentes vecinos. No, ella conquistaría todo Nuc, pero no lo haría con un planteamiento frontal y absurdo. Desgastaría a los reinos de Sural y las poblaciones que formaban los Territorios Acráticos, uno por uno, los dividiría, los enfrentaría y finalmente los esclavizaría. Ese había sido el error de sus antepasados, se habían anclado en la tradición,  ella por fin modernizaría a los electos: ¡qué era eso de luchar con mandobles y sin escudos! ¡Qué era eso de atacar como burdos salvajes ignorando su propia seguridad! </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  No, ella manejaría al ejército imperial de otro modo, sometería a la tradición, renovaría las tácticas, emplearía la diplomacia tan denostada por los suyos. Sí, esa era la razón por la que la tomaban por débil, así consideraban las suyas a los que utilizaban medios alternativos a la fuerza bruta tan acostumbrada por los electos. Pero ella dejaría un legado imborrable; la herencia victoriosa de la Emperatrix Ardenkia atronaría en los corazones de todo electo tras su conquista. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Pero antes debía enfrentarse a algo más tedioso y más afilado que las naciones rivales… sus propias políticas. Las poderosas mujeres que se hallaban frente a ese mapa extendido sobre la piedra, conspiraban como vivoras a sus espaldas, sus sonrisas veladas escondían colmillos ladinos. A menudo tergiversaban sus palabras para que sirvieran a sus voluntades pérfidas, alimentando propósitos egoístas. Era algo que frecuentemente sucedía con las mujeres electas, a menudo se daban intestinas luchas por el poder, cuando el rival cometía el error de dar la mínima señal de debilidad. Aún así no se atreverían a atacarla directamente, los Anghanesisthonder, gobernaban con total legitimidad. Pero esas harpías erraban cuando  tomaban por debilidad su voluntad reformista…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Bienvenida Emperatrix —dijo con un tono suave la inocente Vanlia. Una joven ambiciosa de una casa menor de la misma capital, una mujer que a todas luces se encontraba fuera de posición en aquel lugar, aunque su actitud osada tratara de negarlo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Cómo se encuentran el resto de asambleístas?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Creo que recelosas de mi presencia, mi señora. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Ardenkia entrecerró los ojos observando a las siete cabezas de las más importantes casas del Imperio Electo. Se extendían altivas, tras el mesado del mapa, una extensa mesa de piedra totalmente cubierta de fino pergamino dibujado, representando todos los continentes de Nuc. Las asambleístas disfrutaban de vino dulce mientras conversaban triviales, sobre sus largos y caros vestidos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Has meditado sobre lo que te dije?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Sí, mi Emperatrix —dijo Vanlia visiblemente nerviosa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Y bien?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Lo comprendo y he tomado medidas —dijo mirando a las mujeres que bebían confiadas, conocedoras de la tenaza que suponía su poder para la Emperatrix—. Según la tradición el poder debe de ser tomado, nunca suplicado. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia asintió conforme mientras se acercaban a la mesa donde esperaban las asambleístas.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Ah, la Emperatrix a decidido iluminarnos con su presencia! y viene nada más ni nada menos que con su cachorrillo. Muchacha, ¿todavía no comprendes que este no es lugar para una representante de una casa menor? —dijo Zoinia de los Janter, principal líder opositora. Ardenkia le dedicó una sonrisa amable a Vanlia—Ahórrate la sonrisa Ardenkia, nos complace lo mismo reunirnos con esa indigna que contigo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Al menos no habéis desestimado mi invitación.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  La mujer más alta que Ardenkia pero, al igual que ella, delgada como una estaca y de cabellos oscuros, la miró altivamente antes de contestarle </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Si la que debe ser nuestra gloriosa líder se empeña en socavar los cimientos que sostienen a nuestro imperio, es para nosotras una obligación moral mostrar nuestro compromiso para con el glorioso pueblo Electo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">  Hoy no vais a turbar mi sonrisa, </span>pensó Ardenkia.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Cuando acabe esta reunión saldré reforzada.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">   —Veo que habéis venido todas —dijo la Emperatrix ignorando a Zoinia. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Las siete cabezas de las más importantes casas del Imperio Electo, miraban con arrogancia a su Emperatriz. Actitud solo entendible por haber sido consentida durante siglos por gobernadoras más débiles que ella. Y sin embargo, debía soportarlas como una pesada carga sobre sus hombros. ¡Ardía en rabia contenida! Mucho le habría gustado separar las cabezas de los huesudos hombros de esas mujeres. Pero esa era precisamente una ley hecha a medida de la Emperatrix: toda representante de una casa, ya fuera mayor o menor, era intocable, para ella y para cualquier electo. La ruptura de esta norma se pagaba con la vida. Esa era una de las explicaciones que las eruditas encontraban para interpretar la pervivencia del imperio siglo tras siglo. Sin embargo, a ojos de Ardenkia Anghanesisthonder, el imperio no perduraba; era un moribundo en letargo, inconsciente de su lenta pero constante transición hacía la muerte.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia ignoró todas las miradas que de soslayo trataban de amedrentarla, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que ignorantes… si tan solo fueseis conscientes de mi determinación.</span> Se dirigió al cuenco que sobre un adornado pedestal con la insignia de la serpiente marina bicéfala, se imponía a la izquierda de la mesa. Allí Ardenkia sacó uno de los pequeños viales de cristal que portaba en su pulsera y arrojó un cuarto del contenido en polvo de hueso de su interior sobre el cuenco. Al momento, numerosas líneas azules se iluminaron sobre el mapa delimitando las regiones. Luego, apenas segundos después, cientos de puntos se iluminaron como luciérnagas, en una indicación inequívoca de las ciudades más importantes del mundo. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Vas a perder mucho más tiempo con la ceremonia o puedes aclararnos de una vez el motivo de esta reunión? —exigió Zoinia Janter.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Ardenkia no contestó, simplemente se dispuso a activar otros cuencos, que imitaban al anterior en aspecto pero no en tamaño, siendo mucho más pequeños y estando repartidos a lo largo de la mesa en diferentes secciones del mapa. Ardenkia caminó frente al mesado y fue vertiendo el polvo de huesos del vial en cada uno de los recipientes, dejando unos segundos de por medio entre cuenco y cuenco, hasta finalizar su contenido en el último. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Ahora ya podía hablar.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Nuestro pueblo sufre de una escasez fruto de la sobrepoblación al vernos contenidos en un territorio yermo, salvaje y escaso. Nuestras huestes y ciudadanos sufren hambrunas peores a cada invierno que pasa. Cada vez disponemos de menos esclavos que enviar al Osario de los Antiguos, por lo que buenos hombres nuestros sufren el destino que correspondería a una raza inferior. Esta es la razón de que estéis aquí —Ardenkia hizo un gesto de muestra con la mano y la mesa comenzó a iluminarse, tornando progresivamente y por zonas, las luces azules en rojas. Primero fue la región central del continente Sural, luego su desierto adyacente, Asdarh. Después los Territorios Acráticos. Finalmente las cinco naciones del sur y el Archipiélago Ambarino—. Este, es mi proyecto para la conquista de todo Nuc. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  «Como veis, no se trata de un ataque directo que arrase con la tierra y con la gente en una ola de destrucción desmedida, como el que los ingenuos de nuestros antepasados soñaban. No, yo; Ardenkia Anghanesisthonder IV de mi nombre, someteré todo Nuc, paso a paso, región por región, con disciplina y con diplomacia. Atrás quedarán las guerras declaradas y las batallas abiertas que tantos buenos hombres nos han costado. Yo someteré  todo Nuc en la sombra, cuando se den cuenta de que están en guerra con nosotros… ya será tarde.»</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">¡Esto es traición, traición a nuestros valores! —gritó una de las asambleístas más ancianas—. ¿Piensas parar las razias a las que se dedican nuestras tropas? E</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">s</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font"> vital para nuestra economía. Estas…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Las razias continuarán —interrumpió Vanlia anteponiéndose a la propia Ardenkia en su replica—, la Emperatrix lo ha pensado todo, permitirá que al</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">gunos territorios enemigos nos paguen para desviarlas a otras fronteras. Eso ayudará a enfrentarlos.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Jamas! —esta vez había tomado la palabra Zoinia—, jamas… Emperatrix has cruzado una linea peligrosa… pero al menos tienes el derecho a presentar esta propuesta, pero tú…mocosa… tu sola presencia es un insulto… y aun así te atreves a tomar la palabra interrumpiendo a la venerable Odelnia.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia miró a Vanlia que enrojecía de ira. No pudo evitar sonreír con autosuficiencia. Tenía curiosidad por lo que tendría preparado la pequeña.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Sangre! —gritó Vanlia y se hizo el silencio.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Qué dices muchacha? —preguntó Zoinia.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Sangre —repitió Vanlia más calmada ahora que había atraído la atención de todas— vosotras no estaréis para ver el mundo bajo el mando de la Emperatrix, vuestra sangre bautizará nuestra conquista.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Zoinia bufó con superioridad.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Nos estas amenazando? Sabes acaso cuál es el precio que pagarás si te atreves a…</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  No acabó la frase, la anciana Odelnia comenzó a agarrarse el vientre y vomitó sangre sobre el enorme mapa. Otra asambleísta más se doblo sobre él y comenzó a echar sus vísceras en continuas arcadas. Más y más mujeres de las nobles casas se apoyaron sobre el mesado, mientras la sangre y sus estómagos expulsados cubrían y empapaban de rojo, el brillante mapa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Zoinia abrió los ojos aterrorizada, Ardenkia aprovecho su pavor para sujetarla con una mano por sus huesudos pómulos, típicos de las féminas de la raza electa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Mírame mientras mueres, tú que has osado desafiarme. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¡Te mataran por esto Ardenkia, te mataran! —dijo y no tardo en comenzar a vomitar sangre bañando el vestido oscuro de la Emperatrix. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —No lo harán —dijo Ardenkia a Zoinia mientras exhalaba sus últimos alientos con los ojos desorbitados de terror— No lo harán Zoinia, porque no he sido yo… yo solo lo estoy disfrutando y eso no lo prohibe la tradición, es más nos anima a hacerlo, a disfrutar del pavor que infundimos. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Murió y Ardenkia soltó la mano de sus pómulos, permitiendo que el cuerpo inerte de Zoinia Janter chocara contra el pétreo suelo de la estancia. El paisaje carmesí se mezclaba con el brillo rojo del mapa cubriendo la estancia de una atmósfera pavorosa.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Vanlia le sonrió con orgullo infantil mientras decenas de guardias con sus armaduras entraban en horda en el salón del mapa. Los varones electos eran musculosos y corpulentos, bajó la visera del yelmo se apreciaban los prominentes huesos ocultos bajo las cejas.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Lleváosla —ordenó Ardenkia a los guardias.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Vanlia retrocedió asustada hasta apoyarse en una columna del fondo.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —¿Emperatrix? —preguntó confusa—. ¿Lo que he hecho no ha sido de tu agrado?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia se acercó a su rostro mientras los guardias la erguían sujetándola en jarras. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  —Al contrarío, lo que has hecho ha sido un sacrificio necesario para la futura gloria de los electos —dijo mirando distraída la matanza que se extendía alrededor del mapa, donde las siete mujeres yacían inmóviles en sendos charcos de sangre—. Pero nuestra ley es clara mi querida Vanlia, no se puede verter la sangre de una de los nuestros y tú has vertido mucha con ese veneno… ¿qué horrible precedente sentaría sino fueses castigada por ello?</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">Sonrió mientras Vanlia era arrastrada por los guardias entre gritos de cólera. Ya no había nada ni nadie que se interpusiera en sus planes… ahora tenía el camino despejado para asegurar su imborrable legado. </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Ardenkia Anghanesisthonder se acercó al mapa. La tierra se había teñido roja, el mar se había teñido rojo, las ciudades del mundo brillaban en sangre. </span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Palatino;" class="mycode_font">  Sin duda un buen presagio. </span></span><br />
</span><br />
<br />
<span style="color: #222222;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: arial, sans-serif;" class="mycode_font">© </span></span></span>Created by Miles.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Memoria Colectiva (Empezar aquí)]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2904</link>
			<pubDate>Thu, 29 Oct 2020 02:33:52 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=722">tyess</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2904</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Nuc</span> es el nombre de una región extensa en un mundo ficticio que estamos conociendo y diseñando juntos.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Memoria Colectiva</span></span></span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">(Contexto de Nuc)</div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Regiones:</span><ul class="mycode_list"><li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39606.html#pid39606" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Archipiélago Ambarino</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39607.html#pid39607" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Desierto de Asdarh</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39781.html#pid39781http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39781.html#pid39781" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Meridiam</a> (norte del muro)<br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39613.html#pid39613" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Reinos al sur de muro</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39610.html#pid39610" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Territorios Acráticos</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39782.html#pid39782" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Continente Almimuty</a><br />
</li>
</ul>
Organizaciones<ul class="mycode_list"><li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2902-post-39605.html#pid39605" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Imperio de los electos</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2902-post-39612.html#pid39612" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Orden de los emisar verdaderos</a><br />
</li>
</ul>
La magia y los Antiguos<ul class="mycode_list"><li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2901.html" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Sistema de magia</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2902-post-39609.html#pid39609" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Ecos</a><br />
</li>
</ul>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Nuc</span> es el nombre de una región extensa en un mundo ficticio que estamos conociendo y diseñando juntos.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Memoria Colectiva</span></span></span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">(Contexto de Nuc)</div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Regiones:</span><ul class="mycode_list"><li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39606.html#pid39606" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Archipiélago Ambarino</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39607.html#pid39607" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Desierto de Asdarh</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39781.html#pid39781http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39781.html#pid39781" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Meridiam</a> (norte del muro)<br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39613.html#pid39613" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Reinos al sur de muro</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39610.html#pid39610" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Territorios Acráticos</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2903-post-39782.html#pid39782" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Continente Almimuty</a><br />
</li>
</ul>
Organizaciones<ul class="mycode_list"><li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2902-post-39605.html#pid39605" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Imperio de los electos</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2902-post-39612.html#pid39612" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Orden de los emisar verdaderos</a><br />
</li>
</ul>
La magia y los Antiguos<ul class="mycode_list"><li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2901.html" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Sistema de magia</a><br />
</li>
<li><a href="http://clasico.fantasitura.com/thread-2902-post-39609.html#pid39609" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Ecos</a><br />
</li>
</ul>
]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Worldbuilding de Nuc (Por Zonas del Mapa)]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2903</link>
			<pubDate>Tue, 27 Oct 2020 20:34:06 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1032">Miles</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2903</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Zona del mapa de Miles:</span></span></span></span><br />
<br />
<img src="https://media.discordapp.net/attachments/765343165871685672/767090251617140736/Mapa_Islas_Ambarinas.jpg" loading="lazy"  alt="[Image: Mapa_Islas_Ambarinas.jpg]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Phosphate;" class="mycode_font">archipiélago ambarino</span></span></span></span></span></span></span></div>
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Aspecto:</span> Islas volcánicas cuya componente principal es el azufre, lo que da a las islas principales un tono amarillento. </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Isla principal: </span>Ambaria isla predominantemente amarilla por las grandes cantidades de azufre. Su principal ciudad y capital del archipiélago lleva el mismo nombre, Ambaria. Otras ciudades importantes son: Okréa e Iktar</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Isla secundaria: </span>Ranían isla predominantemente amarilla por las grandes cantidades de azufre, su capital es Koralia.</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Isla terciaria: </span>Dama Negra, piedras volcánicas negras. Ciudad: Koh</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Isla cuaternaria:</span> Dama Clara: lejos de los volcanes, playas blancas. Ciudad: Cetri</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">otra ciudad importante de una isla </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">minúscula: es Finim Nak</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La cultura</span> que se desarrolla en <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Ambaria y Ranían</span>, es la cultura predominante de las islas ambarinas, tiene la mayor cantidad de población, el aspecto de sus gente es de piel muy morena casi oscura en algunos casos, lo que contrasta con su cabello rubio y sus ojos ámbar, como las mismas islas. Su estatura es pequeña (sobre 1,65 los varones y 1,50 las mujeres). Aun así, la pequeña altura de los ambarinos contrasta con su alto orgullo, sobre todo los habitantes de Ambaría donde se establece una gran ciudad del mismo nombre, la más grande del archipiélago. Es una pequeña metrópolis, un poder local que vive de la pesca, y de la extracción mineral del azufre que utilizan para blanquear el papel y en la orfebrería para separar elementos, sobre todo la plata, otro elemento común en las islas. Es por tanto que la economía de Ambaria se centra en la exportación de joyas y pergaminos de calidad (que extraen de juncos que crecen en la costa de las islas y que blanquean con el azufre). Los Ambarinos de bien, visten con togas granates, holgadas y de numerosos volantes con símbolos de olas dibujadas en tonos rojos más claros, en patrones que surcan la tela. Los nobles también gustan de llevar adornos de oro como pendientes, anillos y collares. El oro a diferencia de la plata, siempre es importado, es un mineral que no se encuentra en ninguna parte del archipiélago, por lo que allí es un símbolo de poder. Pese a estar en una zona semitropical y calurosa, no visten con sandalias, puesto que las numerosas zonas sulfúricas dejarían cuarteados los pies. En su lugar visten con una especie de zuecos que terminan con media espiral en la punta.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Así mismo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">los Kae</span>, son guerreros y marinos solitarios, que son aceptados como tales, tras probar su valía al cumplir un reto: Deben viajar hasta Almimuty (Costa de los cuchillos) y sobrevivir trayendo un hueso que pese más que uno de los sables que recibirán a cambio, como símbolo de su nueva posición. Visten con el calzado y el traje tradicional granate, pero la toga en este caso, deja expuesta la piel el brazo derecho hasta el mismo hombro. Donde llevan brazaletes de oro en el antebrazo y bajo el hombro, para indicar que son Kaes. A la cintura, sobre un fino cinturón de cuero situado en diagonal sobre la cadera, portan el sable al que apodan Ámbar. Una hoja plana y curvada con forma de garfio en la punta (al igual que su calzado) y que lleva un pequeño cristal de Azufre en el pomo. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Estas armas aunque son exclusivas de los Kaes, las pueden solicitar prestadas los ciudadanos, para batirse en duelo para resolver desacuerdos importantes, a primera sangre (es decir: el primero en herir, sin matar. Como he dicho, son orgullosos pero nobles). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los Ambarinos tienen muy mal considerada la mentira, hasta el punto de condenarla con penas similares a las que se aplicarían a un robo. Son desconfiados con los extranjeros, pero cuando aceptan a alguien en su circulo, pasa a ser considerado familia.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">En todo Archipiélago Ambarino gobierna el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Principe de las Olas</span>, que tiene su palacio en la isla de Ambaria, pero lejos de la capital. Es un palacio solitario bajo el <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Ukanakia</span> (el volcán sagrado). Es un cargo hereditario, que gobierna sobre los distintos <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Áker</span> (líderes de cada isla). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—En Ambaria el Áker se escoge electivamente entre los ciudadanos Nobles. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—En Ranían, segunda isla en tamaño, existe la tradición de que los aspirantes a Áker, deben ser Kaes, por lo que se les pone un segundo reto si hay más de uno que se presente a Líder. De nuevo tendrán que viajar hasta Almimuty(Costa de los cuchillos) y sobrevivir trayendo un hueso. Esta vez será escogido líder el que traiga la pieza de hueso más pesada… eso si es que regresan todos que rara vez ocurre.</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—En Dama Negra, casi no hay población, sí fauna y una pequeña tribu local, que visten con harapos y todavía utilizan lanzas y arcos arcaicos. El jefe de la tribu es el Áker. La tribu de esta isla no posee el pelo y los ojos amarillentos de las dos islas principales. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—En Dama blanca, (los Ambarinos de bien consideran que no pertenecen al Archipiélago aunque estén bajo el gobierno del príncipe). Puesto que la de ellos es una isla verde con playas blanquecinas y aguas turquesas, lejos de la influencia volcánica. Así mismo los habitantes de Dama Blanca, aunque tienen la piel oscura de los Ambarinos y los Raníanos, no tienen sus ojos amarillos y su pelo rubio, que en su caso son negros o castaños. Su cultura es algo más relajada, suelen ser tímidos y huyen de los altercados, se dedican mayoritariamente a la pesca submarina en los numerosos arrecifes, así como a confeccionar telas. Su Áker es elegido entre todos los ciudadanos puesto que al ser una isla pequeña, no tienen elites locales. </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rasgos comunes</span> en el Archipiélago Ambarino: </span></span></span><br />
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los habitantes de todas estas islas sin excepción, han desarrollado por medio de la evolución la capacidad de pasar casi quince minutos bajo el agua aguantando la respiración.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Al ser gente de estatura baja, poseen mayor agilidad y velocidad, aunque menor fuerza física. </span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Si bien la cultura varía un poco de isla a isla, la religión predominante es la misma: La Ukana, ofrecen ofrendas al dios volcán Ukanakia regularmente para mantener apaciguada su ira. Todas las islas colaboran en esto, en mayor o menor medida, todos los años durante el solsticio, se realizan ofrendas con los huesos de los antiguos (tiene que ser en peso el equivalente a un cuerpo humano) que arrojan al cráter semiactivo del volcán para apaciguarlo. Tienen la superstición de que si un año no lo hacen el volcán escupirá fuego y azufre sobre todos ellos.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">En Ambaria y Ranían, no existen soldados regulares, como tal. Son los Kaes, aquellos a los que permiten portar el sable Ámbar (se les distingue porque llevan doble brazalete en el brazo derecho, (antebrazo y bajo el hombro)), los que tienen la obligación de defender las islas y a sus ciudadanos. De hecho, en caso de guerra, se recluta entre todos los isleños sin distinción de genero y se les arma con lanzas, la espada solo es para aquellos que se la ganaron. </span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los Ambarinos (ya sean Kaes o no) nunca utilizan armadura, ni en tierra ni en sus barcos, consideran que el riesgo de hundirse bajo las aguas es demasiado alto y no compensa el ir protegido.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los barcos comerciales y de guerra Ambarinos son de tamaño mediano, y una mezcla de una fila de remeros y velas. En el caso de los de guerra, poseen espolón y llevan arqueros con brea para incendiar las flechas.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los barcos de los Kaes son distintos. El camino que eligieron es solitario. Y sus barcos también lo son. A los Kaes se les mantiene (comida y alojamiento) y tan solo se les paga en Huesos (muy poca cantidad). Sus pequeñas embarcaciones, prácticamente canoas, son únicas en todo NUC, puesto que poseen un Catalizador en la popa que les permite impulsar el barco a grandes velocidades, mientras lo manejan con un timón convencional. Estas canoas, son flexibles y resistentes, por lo que pese a su tamaño son aptas para navegar una tormenta si el Kae es lo suficientemente hábil (y tiene huesos)… por algo no cualquiera llega a Kae.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">El Principe de las Olas, gobierna solo en política exterior sobre las islas, la mayor parte del tiempo es un embajador y una figura religiosa encargada de realizar el ritual anual de apaciguamiento de Ukanakia.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los Kaes tienen prohibido abandonar el territorio del Archipiélago exceptuando en los retos. Pero pueden llegar a las islas vecinas de Muad puesto que los Ambarinos consideran que todavía son de ellos como en el pasado aunque en la actualidad ya no están gobernadas por ellos y su cultura ya es diferente.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">La arquitectura de las islas más ricas, consiste en comunatas de piedra con arcos, a menudo pintados con tonos rojizos, pero con tejados de paja para proteger del calor. En las ciudades más grandes las vías están pavimentadas. En las islas pequeñas todas las estructuras son prácticamente de madera o paja. </span></span></span><br />
</li>
</ul>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Zona del mapa de Miles:</span></span></span></span><br />
<br />
<img src="https://media.discordapp.net/attachments/765343165871685672/767090251617140736/Mapa_Islas_Ambarinas.jpg" loading="lazy"  alt="[Image: Mapa_Islas_Ambarinas.jpg]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Phosphate;" class="mycode_font">archipiélago ambarino</span></span></span></span></span></span></span></div>
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Aspecto:</span> Islas volcánicas cuya componente principal es el azufre, lo que da a las islas principales un tono amarillento. </span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Isla principal: </span>Ambaria isla predominantemente amarilla por las grandes cantidades de azufre. Su principal ciudad y capital del archipiélago lleva el mismo nombre, Ambaria. Otras ciudades importantes son: Okréa e Iktar</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Isla secundaria: </span>Ranían isla predominantemente amarilla por las grandes cantidades de azufre, su capital es Koralia.</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Isla terciaria: </span>Dama Negra, piedras volcánicas negras. Ciudad: Koh</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Isla cuaternaria:</span> Dama Clara: lejos de los volcanes, playas blancas. Ciudad: Cetri</span></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">otra ciudad importante de una isla </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">minúscula: es Finim Nak</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La cultura</span> que se desarrolla en <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Ambaria y Ranían</span>, es la cultura predominante de las islas ambarinas, tiene la mayor cantidad de población, el aspecto de sus gente es de piel muy morena casi oscura en algunos casos, lo que contrasta con su cabello rubio y sus ojos ámbar, como las mismas islas. Su estatura es pequeña (sobre 1,65 los varones y 1,50 las mujeres). Aun así, la pequeña altura de los ambarinos contrasta con su alto orgullo, sobre todo los habitantes de Ambaría donde se establece una gran ciudad del mismo nombre, la más grande del archipiélago. Es una pequeña metrópolis, un poder local que vive de la pesca, y de la extracción mineral del azufre que utilizan para blanquear el papel y en la orfebrería para separar elementos, sobre todo la plata, otro elemento común en las islas. Es por tanto que la economía de Ambaria se centra en la exportación de joyas y pergaminos de calidad (que extraen de juncos que crecen en la costa de las islas y que blanquean con el azufre). Los Ambarinos de bien, visten con togas granates, holgadas y de numerosos volantes con símbolos de olas dibujadas en tonos rojos más claros, en patrones que surcan la tela. Los nobles también gustan de llevar adornos de oro como pendientes, anillos y collares. El oro a diferencia de la plata, siempre es importado, es un mineral que no se encuentra en ninguna parte del archipiélago, por lo que allí es un símbolo de poder. Pese a estar en una zona semitropical y calurosa, no visten con sandalias, puesto que las numerosas zonas sulfúricas dejarían cuarteados los pies. En su lugar visten con una especie de zuecos que terminan con media espiral en la punta.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Así mismo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">los Kae</span>, son guerreros y marinos solitarios, que son aceptados como tales, tras probar su valía al cumplir un reto: Deben viajar hasta Almimuty (Costa de los cuchillos) y sobrevivir trayendo un hueso que pese más que uno de los sables que recibirán a cambio, como símbolo de su nueva posición. Visten con el calzado y el traje tradicional granate, pero la toga en este caso, deja expuesta la piel el brazo derecho hasta el mismo hombro. Donde llevan brazaletes de oro en el antebrazo y bajo el hombro, para indicar que son Kaes. A la cintura, sobre un fino cinturón de cuero situado en diagonal sobre la cadera, portan el sable al que apodan Ámbar. Una hoja plana y curvada con forma de garfio en la punta (al igual que su calzado) y que lleva un pequeño cristal de Azufre en el pomo. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Estas armas aunque son exclusivas de los Kaes, las pueden solicitar prestadas los ciudadanos, para batirse en duelo para resolver desacuerdos importantes, a primera sangre (es decir: el primero en herir, sin matar. Como he dicho, son orgullosos pero nobles). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los Ambarinos tienen muy mal considerada la mentira, hasta el punto de condenarla con penas similares a las que se aplicarían a un robo. Son desconfiados con los extranjeros, pero cuando aceptan a alguien en su circulo, pasa a ser considerado familia.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">En todo Archipiélago Ambarino gobierna el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Principe de las Olas</span>, que tiene su palacio en la isla de Ambaria, pero lejos de la capital. Es un palacio solitario bajo el <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Ukanakia</span> (el volcán sagrado). Es un cargo hereditario, que gobierna sobre los distintos <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Áker</span> (líderes de cada isla). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—En Ambaria el Áker se escoge electivamente entre los ciudadanos Nobles. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—En Ranían, segunda isla en tamaño, existe la tradición de que los aspirantes a Áker, deben ser Kaes, por lo que se les pone un segundo reto si hay más de uno que se presente a Líder. De nuevo tendrán que viajar hasta Almimuty(Costa de los cuchillos) y sobrevivir trayendo un hueso. Esta vez será escogido líder el que traiga la pieza de hueso más pesada… eso si es que regresan todos que rara vez ocurre.</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—En Dama Negra, casi no hay población, sí fauna y una pequeña tribu local, que visten con harapos y todavía utilizan lanzas y arcos arcaicos. El jefe de la tribu es el Áker. La tribu de esta isla no posee el pelo y los ojos amarillentos de las dos islas principales. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—En Dama blanca, (los Ambarinos de bien consideran que no pertenecen al Archipiélago aunque estén bajo el gobierno del príncipe). Puesto que la de ellos es una isla verde con playas blanquecinas y aguas turquesas, lejos de la influencia volcánica. Así mismo los habitantes de Dama Blanca, aunque tienen la piel oscura de los Ambarinos y los Raníanos, no tienen sus ojos amarillos y su pelo rubio, que en su caso son negros o castaños. Su cultura es algo más relajada, suelen ser tímidos y huyen de los altercados, se dedican mayoritariamente a la pesca submarina en los numerosos arrecifes, así como a confeccionar telas. Su Áker es elegido entre todos los ciudadanos puesto que al ser una isla pequeña, no tienen elites locales. </span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rasgos comunes</span> en el Archipiélago Ambarino: </span></span></span><br />
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los habitantes de todas estas islas sin excepción, han desarrollado por medio de la evolución la capacidad de pasar casi quince minutos bajo el agua aguantando la respiración.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Al ser gente de estatura baja, poseen mayor agilidad y velocidad, aunque menor fuerza física. </span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Si bien la cultura varía un poco de isla a isla, la religión predominante es la misma: La Ukana, ofrecen ofrendas al dios volcán Ukanakia regularmente para mantener apaciguada su ira. Todas las islas colaboran en esto, en mayor o menor medida, todos los años durante el solsticio, se realizan ofrendas con los huesos de los antiguos (tiene que ser en peso el equivalente a un cuerpo humano) que arrojan al cráter semiactivo del volcán para apaciguarlo. Tienen la superstición de que si un año no lo hacen el volcán escupirá fuego y azufre sobre todos ellos.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">En Ambaria y Ranían, no existen soldados regulares, como tal. Son los Kaes, aquellos a los que permiten portar el sable Ámbar (se les distingue porque llevan doble brazalete en el brazo derecho, (antebrazo y bajo el hombro)), los que tienen la obligación de defender las islas y a sus ciudadanos. De hecho, en caso de guerra, se recluta entre todos los isleños sin distinción de genero y se les arma con lanzas, la espada solo es para aquellos que se la ganaron. </span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los Ambarinos (ya sean Kaes o no) nunca utilizan armadura, ni en tierra ni en sus barcos, consideran que el riesgo de hundirse bajo las aguas es demasiado alto y no compensa el ir protegido.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los barcos comerciales y de guerra Ambarinos son de tamaño mediano, y una mezcla de una fila de remeros y velas. En el caso de los de guerra, poseen espolón y llevan arqueros con brea para incendiar las flechas.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los barcos de los Kaes son distintos. El camino que eligieron es solitario. Y sus barcos también lo son. A los Kaes se les mantiene (comida y alojamiento) y tan solo se les paga en Huesos (muy poca cantidad). Sus pequeñas embarcaciones, prácticamente canoas, son únicas en todo NUC, puesto que poseen un Catalizador en la popa que les permite impulsar el barco a grandes velocidades, mientras lo manejan con un timón convencional. Estas canoas, son flexibles y resistentes, por lo que pese a su tamaño son aptas para navegar una tormenta si el Kae es lo suficientemente hábil (y tiene huesos)… por algo no cualquiera llega a Kae.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">El Principe de las Olas, gobierna solo en política exterior sobre las islas, la mayor parte del tiempo es un embajador y una figura religiosa encargada de realizar el ritual anual de apaciguamiento de Ukanakia.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los Kaes tienen prohibido abandonar el territorio del Archipiélago exceptuando en los retos. Pero pueden llegar a las islas vecinas de Muad puesto que los Ambarinos consideran que todavía son de ellos como en el pasado aunque en la actualidad ya no están gobernadas por ellos y su cultura ya es diferente.</span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">La arquitectura de las islas más ricas, consiste en comunatas de piedra con arcos, a menudo pintados con tonos rojizos, pero con tejados de paja para proteger del calor. En las ciudades más grandes las vías están pavimentadas. En las islas pequeñas todas las estructuras son prácticamente de madera o paja. </span></span></span><br />
</li>
</ul>
]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Contexto Común de Nuc]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2902</link>
			<pubDate>Tue, 27 Oct 2020 20:23:03 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1032">Miles</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2902</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Copperplate;" class="mycode_font">IMPERIO DE LOS ELECTOS<span style="font-size: large;" class="mycode_size"> </span></span></span></span><br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Breve introducción: El imperio de los electos, es el motor de la trama de Nuc, ese conflicto de fondo que hace que estemos en un Universo Compartido y no en uno Independiente para cada cual. Es el paisaje de fondo, el rasgo común a todas las historias, el dedo en la foto por así decirlo. No hace falta necesariamente que salga en los relatos, pero existe como una amenaza latente. </span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Son una <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">raza</span> diferente al resto de habitantes de los dos continentes: Almimuty y Sural. Puesto que ellos proceden de otro continente alejado, en la otra punta del globo terráqueo, al que llaman La Morada Perdida. Sus antepasados de Morada Perdida fueron escogidos para explorar el mundo (sobrepoblación en su continente original) es por ello que se autodenominan el Pueblo Electo. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Su raza/etnia/población, se caracteriza por un fuerte dimorfismo sexual, las mujeres son esbeltas y los huesos se les marcan de manera prominente en los codos, hombros, rodillas, dedos y pómulos. Los hombres son de una altura similar, pero los huesos se les marcan menos, puesto que son corpulentos tienen facilidad para generar musculatura. En el caso de los hombres, son fácilmente diferenciables de otros habitantes masculinos de Nuc por que el hueso bajo sus cejas sí esta muy marcado (se denomina en medicina Arco superciliar, en las mujeres Electas la única parte de su rostro marcada son los pómulos).</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Ambos sexos parecen tener una resistencia natural al frio (aunque por supuesto en épocas de frio extremo y al a intemperie, perecen como cualquier otro hombre o mujer)</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Están gobernados por</span> la Emperatrix de todos los Electos, Ardenkia Anghanesisthonder. Su familia la Casa Anghanesisthonder, cuyo blasón es la Serpiente Marina Bicéfala en púrpura (mismo símbolo del imperio), fue la que capitaneó la llegada de su pueblo, durante la Segunda Era, al continente Almimuty. Desde entonces, todas las primogénitas de la Casa han heredado el cargo de Emperatrix. Ardenia sueña con el día en que su pueblo someta al continente Sural, puesto que comienza a suceder en su territorio lo mismo que ocurría en la Morada Perdida, la sobrepoblación llegara a hacer peligrar los recursos de Almimuty más temprano que tarde. Sin embargo, las historiadoras de su pueblo le recuerdan habitualmente que en la anterior guerra abierta contra los pueblos del continente Sural (durante el final de la Segunda Era), su pueblo fue trágicamente derrotado… mucho tuvieron que ver con la derrota los Emisars en esa guerra… Pero Ardenkia sabe aprender de los errores de sus antepasados, y prepara con discreción su ascenso, quiere ser ella la que pase a la historia como la Emperatrix que sometió a los pueblos de Sural y los Territorios Acráticos… y quien sabe tal vez todo Nuc.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Del mismo modo en toda la sociedad Electa se utiliza el <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">sistema Matriarcal</span>: </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">En cierto modo, la vida en el Imperio de los Electos esta fuertemente delimitada según el sexo en el nacimiento. Las mujeres las preparan para el gobierno, la administración, la religión, las letras, las ciencias (catalizadores, navegación, estrategias de combate). Ellas ordenan y se cumple, Todos los generales de los Electos, son mujeres, el cargo más alto al que puede aspirar un hombre en el ejercito, es el de capitán de su escuadrón. Los hombres son preparados desde niños para los trabajos más duros y donde la fuerza es más necesaria, los preparan para la construcción, herrería, cultivar, pescar, y sobre todo la guerra. Se escogen a los mejores individuos para ser soldados a tiempo completo, pero todo hombre del Imperio Electo tiene obligación de aprender a sostener una espada por sí se da el caso de que la Emperatrix ordene formar filas a todo su ejercito. </span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Las espadas de los <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">soldados </span>son mandobles a dos manos, no usan escudos por una cuestión casi religiosa, consideran que la guerra es tan solo cuestión de ofensiva y no de defensa. Igualmente utilizan corazas metálicas muy pesadas, a menudo con catalizadores incorporados que potencian su velocidad y fuerza (nada exagerado, pero es una ventaja en la batalla); estas armaduras si no llevaran los catalizadores serían bastante pesadas, no agotarían al soldado al momento, pero en una batalla larga podrían perder la ventaja que les proporcionan. Los barcos de guerra de los Electos, no tienen velas pero a cambio utilizan cuatro filas de remeros (al menos 2 de las 4 filas van provistas de esclavos) y poseen espolón, (no utilizan velas porque en las aguas del norte tienden a helarse). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Las vestimentas de los hombres que realizan otras tareas, son por lo general ropas sin adornos y de tonos oscuros, ropas a las que en cualquier momento se les puede vestir una armadura. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Las ropas femeninas, son más variadas, a menudo las mujeres comunes usan el negro y marrones oscuros como tonos para sus vestidos largos. Sus prendas dejan a menudo rasgadas las telas hasta el antebrazo y sus vestidos (para las más pudientes) suelen estar adornadas con un cuello rígido y alto.</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">En el casó de la Emperatrix, su vestido es púrpura y su cuello forma una media aureola al rededor de su cabeza, la cola del vestido también es anormalmente larga.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Religión:</span> Es una religión extraña, basada en el sacrificio por la gloria de la Emperatrix. Los soldados en batalla a menudo gritan el nombre de su Reina como un mantra. Luego de regresar al hogar, envían parte de lo obtenido en los saqueos al palacio de la Emperatrix, Thonder, situado en la ciudad de Supranath, capital del Imperio de los Electos.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Supranath:</span> Es la sede del poder de los Electos, Capital y ciudad de prestigio. Destaca por ser la ciudad más grande del mundo en tamaño y en el uso de catalizadores, casi toda la elite de los Electos vive en esa ciudad, y la misma Emperatrix vive allí en su enorme palacio de Thonder. Allí los Catalizadores se utilizan en gran variedad de cosas, por ejemplo ascensores para las grandes torres de la ciudad, reptadores (ascensores pero que se mueven en lateral para cruzar puentes y alturas entre edificios), Calefacción para las grandes mansiones (recordar que es una zona fría), Calax (casco para comunicación), sellar puertas (que solo se abren con un pelín de polvo de hueso), etc</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">El Imperio de los Electos</span>, vive principalmente de dos actividades: </span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">1)La explotación de los recursos de Almimuty: es una tierra fría, que da el sustento justo para su amplia población, de ahí también extraen el metal necesario para las armaduras y espadas, la madera para sus enormes barcos de guerra y sobre todo el hueso azulado, para los Catalizadores que utilizan en sus ciudades.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">2)La explotación de los recursos del Continente Sural y las Tierras Acráticas (Donde viven el resto de sociedades): Allí, en pequeñas razias (que se suceden desde hace siglos) sobre las costas de los diferentes pueblos, roban los recursos que no pueden obtener en su tierra o que les son escasos allí. Entre ellos hay un recurso que buscan con descaro, los Emisars, los tratan de secuestrar por sus secretos (las Marcas) aunque secuestrar a un Emisar, nunca es algo fácil. Pero no solo tratan de llevarse a los Emisars, a menudo nutren a sus barcos, esas moles de madera de mano de obra esclava en forma de remeros. En el continente también usan esclavos pero para otro tipo de actividad; los esclavos que ya no sirven para remar o son demasiado débiles para ello, los envían a hacer tareas que a los electos, varones o mujeres les disgustan, ya sea tareas de limpieza o servicio y otras como… </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">…existe la leyenda, de que la mayor parte de los esclavos que pisan tierra en el continente de Almimuty son utilizados como saqueadores de huesos en el Osario de los Antiguos. Los envían sin perspectivas de éxito al norte, aquellos que regresan con algo de hueso, son alimentados y viven una semana más. Cuando no regresan dan por hecho que los esclavos han muerto, más que nada porque el norte es inhóspito y salvaje, por lo que sobrevivir es una tarea desafiante a cada momento. La otra razón, es que la única salida viable del continente es por el sur, el cual dominan, las costas de cuchillos que forman los litorales en el Osario de los Antiguos, tampoco ofrecen una salida demasiado fácil por mar… por no hablar de que cruzar toda esa zona sin perecer en el intento es prácticamente imposible.</span></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Copperplate;" class="mycode_font">IMPERIO DE LOS ELECTOS<span style="font-size: large;" class="mycode_size"> </span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Breve introducción: El imperio de los electos, es el motor de la trama de Nuc, ese conflicto de fondo que hace que estemos en un Universo Compartido y no en uno Independiente para cada cual. Es el paisaje de fondo, el rasgo común a todas las historias, el dedo en la foto por así decirlo. No hace falta necesariamente que salga en los relatos, pero existe como una amenaza latente. </span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Son una <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">raza</span> diferente al resto de habitantes de los dos continentes: Almimuty y Sural. Puesto que ellos proceden de otro continente alejado, en la otra punta del globo terráqueo, al que llaman La Morada Perdida. Sus antepasados de Morada Perdida fueron escogidos para explorar el mundo (sobrepoblación en su continente original) es por ello que se autodenominan el Pueblo Electo. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Su raza/etnia/población, se caracteriza por un fuerte dimorfismo sexual, las mujeres son esbeltas y los huesos se les marcan de manera prominente en los codos, hombros, rodillas, dedos y pómulos. Los hombres son de una altura similar, pero los huesos se les marcan menos, puesto que son corpulentos tienen facilidad para generar musculatura. En el caso de los hombres, son fácilmente diferenciables de otros habitantes masculinos de Nuc por que el hueso bajo sus cejas sí esta muy marcado (se denomina en medicina Arco superciliar, en las mujeres Electas la única parte de su rostro marcada son los pómulos).</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Ambos sexos parecen tener una resistencia natural al frio (aunque por supuesto en épocas de frio extremo y al a intemperie, perecen como cualquier otro hombre o mujer)</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Están gobernados por</span> la Emperatrix de todos los Electos, Ardenkia Anghanesisthonder. Su familia la Casa Anghanesisthonder, cuyo blasón es la Serpiente Marina Bicéfala en púrpura (mismo símbolo del imperio), fue la que capitaneó la llegada de su pueblo, durante la Segunda Era, al continente Almimuty. Desde entonces, todas las primogénitas de la Casa han heredado el cargo de Emperatrix. Ardenia sueña con el día en que su pueblo someta al continente Sural, puesto que comienza a suceder en su territorio lo mismo que ocurría en la Morada Perdida, la sobrepoblación llegara a hacer peligrar los recursos de Almimuty más temprano que tarde. Sin embargo, las historiadoras de su pueblo le recuerdan habitualmente que en la anterior guerra abierta contra los pueblos del continente Sural (durante el final de la Segunda Era), su pueblo fue trágicamente derrotado… mucho tuvieron que ver con la derrota los Emisars en esa guerra… Pero Ardenkia sabe aprender de los errores de sus antepasados, y prepara con discreción su ascenso, quiere ser ella la que pase a la historia como la Emperatrix que sometió a los pueblos de Sural y los Territorios Acráticos… y quien sabe tal vez todo Nuc.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Del mismo modo en toda la sociedad Electa se utiliza el <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">sistema Matriarcal</span>: </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">En cierto modo, la vida en el Imperio de los Electos esta fuertemente delimitada según el sexo en el nacimiento. Las mujeres las preparan para el gobierno, la administración, la religión, las letras, las ciencias (catalizadores, navegación, estrategias de combate). Ellas ordenan y se cumple, Todos los generales de los Electos, son mujeres, el cargo más alto al que puede aspirar un hombre en el ejercito, es el de capitán de su escuadrón. Los hombres son preparados desde niños para los trabajos más duros y donde la fuerza es más necesaria, los preparan para la construcción, herrería, cultivar, pescar, y sobre todo la guerra. Se escogen a los mejores individuos para ser soldados a tiempo completo, pero todo hombre del Imperio Electo tiene obligación de aprender a sostener una espada por sí se da el caso de que la Emperatrix ordene formar filas a todo su ejercito. </span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Las espadas de los <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">soldados </span>son mandobles a dos manos, no usan escudos por una cuestión casi religiosa, consideran que la guerra es tan solo cuestión de ofensiva y no de defensa. Igualmente utilizan corazas metálicas muy pesadas, a menudo con catalizadores incorporados que potencian su velocidad y fuerza (nada exagerado, pero es una ventaja en la batalla); estas armaduras si no llevaran los catalizadores serían bastante pesadas, no agotarían al soldado al momento, pero en una batalla larga podrían perder la ventaja que les proporcionan. Los barcos de guerra de los Electos, no tienen velas pero a cambio utilizan cuatro filas de remeros (al menos 2 de las 4 filas van provistas de esclavos) y poseen espolón, (no utilizan velas porque en las aguas del norte tienden a helarse). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Las vestimentas de los hombres que realizan otras tareas, son por lo general ropas sin adornos y de tonos oscuros, ropas a las que en cualquier momento se les puede vestir una armadura. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Las ropas femeninas, son más variadas, a menudo las mujeres comunes usan el negro y marrones oscuros como tonos para sus vestidos largos. Sus prendas dejan a menudo rasgadas las telas hasta el antebrazo y sus vestidos (para las más pudientes) suelen estar adornadas con un cuello rígido y alto.</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">En el casó de la Emperatrix, su vestido es púrpura y su cuello forma una media aureola al rededor de su cabeza, la cola del vestido también es anormalmente larga.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Religión:</span> Es una religión extraña, basada en el sacrificio por la gloria de la Emperatrix. Los soldados en batalla a menudo gritan el nombre de su Reina como un mantra. Luego de regresar al hogar, envían parte de lo obtenido en los saqueos al palacio de la Emperatrix, Thonder, situado en la ciudad de Supranath, capital del Imperio de los Electos.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Supranath:</span> Es la sede del poder de los Electos, Capital y ciudad de prestigio. Destaca por ser la ciudad más grande del mundo en tamaño y en el uso de catalizadores, casi toda la elite de los Electos vive en esa ciudad, y la misma Emperatrix vive allí en su enorme palacio de Thonder. Allí los Catalizadores se utilizan en gran variedad de cosas, por ejemplo ascensores para las grandes torres de la ciudad, reptadores (ascensores pero que se mueven en lateral para cruzar puentes y alturas entre edificios), Calefacción para las grandes mansiones (recordar que es una zona fría), Calax (casco para comunicación), sellar puertas (que solo se abren con un pelín de polvo de hueso), etc</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">El Imperio de los Electos</span>, vive principalmente de dos actividades: </span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">1)La explotación de los recursos de Almimuty: es una tierra fría, que da el sustento justo para su amplia población, de ahí también extraen el metal necesario para las armaduras y espadas, la madera para sus enormes barcos de guerra y sobre todo el hueso azulado, para los Catalizadores que utilizan en sus ciudades.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">2)La explotación de los recursos del Continente Sural y las Tierras Acráticas (Donde viven el resto de sociedades): Allí, en pequeñas razias (que se suceden desde hace siglos) sobre las costas de los diferentes pueblos, roban los recursos que no pueden obtener en su tierra o que les son escasos allí. Entre ellos hay un recurso que buscan con descaro, los Emisars, los tratan de secuestrar por sus secretos (las Marcas) aunque secuestrar a un Emisar, nunca es algo fácil. Pero no solo tratan de llevarse a los Emisars, a menudo nutren a sus barcos, esas moles de madera de mano de obra esclava en forma de remeros. En el continente también usan esclavos pero para otro tipo de actividad; los esclavos que ya no sirven para remar o son demasiado débiles para ello, los envían a hacer tareas que a los electos, varones o mujeres les disgustan, ya sea tareas de limpieza o servicio y otras como… </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">…existe la leyenda, de que la mayor parte de los esclavos que pisan tierra en el continente de Almimuty son utilizados como saqueadores de huesos en el Osario de los Antiguos. Los envían sin perspectivas de éxito al norte, aquellos que regresan con algo de hueso, son alimentados y viven una semana más. Cuando no regresan dan por hecho que los esclavos han muerto, más que nada porque el norte es inhóspito y salvaje, por lo que sobrevivir es una tarea desafiante a cada momento. La otra razón, es que la única salida viable del continente es por el sur, el cual dominan, las costas de cuchillos que forman los litorales en el Osario de los Antiguos, tampoco ofrecen una salida demasiado fácil por mar… por no hablar de que cruzar toda esa zona sin perecer en el intento es prácticamente imposible.</span></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
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			<title><![CDATA[Sistema de Magia de Nuc]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2901</link>
			<pubDate>Tue, 27 Oct 2020 20:02:17 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1032">Miles</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2901</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Copperplate;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Todo lo concerniente a la Magia</span><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">: </span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Nombre del Mundo:</span> Nuc  <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Sistema de Magia:</span> Ormántica   </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Introducción</span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Primera Era:</span> En el continente Almimuty, situado al norte de Nuc, antiguamente estaba habitado por los Entes, que murieron por causas desconocidas al final de la Primera Era, dejando sus huesos azulados sobre la tierra, que todavía hoy contienen su poder, en una zona salvaje y tormentosa de difícil acceso y donde aquellos que se atreven a arriesgarse a llegar y pernoctar (si sobreviven) se ven amenazados por la locura. La zona donde reposan los huesos se llama Osario de los Antiguos.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Segunda Era</span>: en este periodo llegaron gentes a Almimuty de un continente alejado a la zona, al que denominaban Antigua Morada. Se hacen llamar todavía los Electos, por considerarse los elegidos por sus dioses para tomar el mundo, son una nación militarista, la guerra es parte de su cultura, presumen de que sus antepasados eliminaron a los antiguos Entes o Dioses (no es cierto, pero son sus leyendas y lo creen firmemente). La mitad de la isla/continente en la que viven es inhabitable (la zona de los antiguos entes) y  es el lugar donde se hayan los huesos azulados. Este pueblo entro en guerra frontal en esta Segunda Era con los pueblos del los continentes vecinos. En esta guerra fueron derrotados y rechazados hasta replegarse de nuevo sobre Almimuty.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Tercera</span><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> Era</span> (Actualidad): La zona sur de Almimuty, donde habítan actualmente el Imperio de los Electos, esta totalmente sobrepoblada, eso unido a su cultura guerrera les impulsa a menudo a asaltar las costas de los otros continentes para tratar de extraer recursos en forma de alimentos o riqueza, a veces incluso tratan de asentarse para formar colonias. Para ello usan las armaduras para potenciadas por los huesos. Las gentes de los otros continentes, Sural y los Territorios Acráticos, recogen los huesos de los antiguos que dejan los Electos muertos en batalla para emplearlos en la magia, también es habitual que, los reinos o comerciantes osados (y algún marino loco) envíe expediciones a la zona inhabitable, llamada El Osario de los Antiguos, para obtener los preciados huesos. Sin embargo es una tierra peligrosa, llena de depredadores y con un clima agresivo para los barcos o incluso para los caminantes, es una tierra rocosa y maldita, obtener el valioso tesoro no es sino profanar tumbas abiertas… aquel que se arriesgue se atiene a las consecuencias… Se dice que si sobrevives a los depredadores, a las tempestades, a otros misterios y pasas demasiado tiempo en la zona, perderás la cabeza para siempre. También hay estafadores que tratan de vender huesos tintados de azul, por supuesto, falsos, para obtener un beneficio ilícito. </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size">Una vez ha quedado claro que el poder de la Magia proviene de los Huesos de los Entes, paso a explicar como funciona esta:</span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sistema de Magia Dual:</span></span> Ormántica</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"> </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los Entes Antiguos, murieron en la Primera Era pero dejaron su poder en sus huesos azulados.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Emisars</span>: Por alguna razón, la humanidad (a diferencia de los Electos que provienen de un continente lejano) tiene cierta afinidad con los antiguos Entes. Existe pues, gente en el mundo, eruditos (Llamados Emisars que puesto que “emiten” energía tras absorberla) que sirven en el "Gran Salón del Supremo Orden” (Monasterio y lugar de poder y respeto situado en el centro del Continente Sural, pero que tiene pequeñas delegaciones/escuelas por el mundo). Son gente que conoce la base del secreto de los Antiguos Entes y que por tanto son capaces de canalizar el poder de sus huesos mediante las Ordenes Mentales. <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Estas no son sino un Patrón Mental que representa la esencia de lo que se quiere obtener del hueso, en consonancia con el patrón que los Antiguos Entes utilizaban para extraer el poder de su propio cuerpo:</span> Así si un Emisar quiere obtener del hueso por ejemplo, el poder de la electricidad, deberá conocer la Orden mental que los Entes usaban. Cuanto más similar sea, menos energía se desperdiciara en la absorción y más durará el efecto. Como problema, la mente humana no esta diseñada para conocer los patrones mentales de los antiguos, cuántos más patrones se conozcan se estará más cerca de perder la cabeza. “Ronnier Diez Ordenes”, tiene el récord de patrones aprendidos sin llegar a la locura hasta la fecha; lo normal es que como mucho los Emisar puedan aprender cinco o seis, sin riesgo. </span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Existen dos tipos de Emisars:</span> </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—Los Elementalistas:</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Con una única Orden Mental (o patrón mental) extraen el poder por el tacto con el hueso, y lo disuelven almacenando ese poder, en su propio cuerpo. El efecto que pueden almacenar depende del patrón mental utilizado. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Usando el ejemplo anterior, si quieren almacenar electricidad, luego pueden liberarla poco a poco en pequeños rayos, o de golpe en una tormenta, los mejores Emisars son capaces de aprovechar al máximo el combustible, los peores lo consumen completamente la gema obteniendo pocos efectos. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Otro ejemplo sería un Emisar que quiere almacenar diferentes efectos de un hueso en su cuerpo, almacena con una orden mental para obtener fuerza física y con otra para obtener luminiscencia, repartiendo la energía del hueso (que va menguando su tamaño hasta desaparecer en un vapor). Entonces el Usuario puede decidir liberar la luz poco a poco para iluminar un camino por ejemplo, o utilizar su fuerza para levantar algo pesado o combatir. (Por supuesto los efectos son temporales, mientras dure la energía)</span></span></span><br />
<br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—Los Deformadores:</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Estes no pretenden extraer el poder de los huesos azulados, pretenden Ordenar mentalmente a la misma energía a que se transforme. Al igual que antes hace falta tocar siempre el hueso. Aquí vuestra imaginación es importante, también es importante que sigáis teniendo en cuenta el conocimiento del personaje para dar la orden mental. Puedes transformar un hueso en todo aquello que se te ocurra, desde una silla, una espada, hasta un caballo si queréis (pero lo obtenido es temporal siempre, el hueso transformado se va consumiendo poco a poco si el patrón mental es exacto, si no es muy bueno, el caballo por ejemplo podría ser desobediente, amorfo o desaparecer pronto)</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">A veces se da que un mismo Emisar sea Deformador y Elemental a la vez, pero sorprendentemente los que toman los dos caminos, lo pagan pudiendo aprender menos patrones mentales que la media (unos 3 o cuatro). También es habitual que algunos Emisars utilicen oraciones, palabras o poemas para favorecer la concentración en el patrón mental. El poder sigue proviniendo de la Orden Mental, por eso, aunque los mundanos los escuchen, si lo repiten no tendrá efecto, no es un hechizo o sortilegio, no se trata de palabras mágicas.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">La otra cara de la magia:</span> como todo aquello que se puede pensar, se puede hablar y se puede escribir… y se puede escribir bien o mal. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Al igual que con los Patrones Mentales, las <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Marcas o Sellos</span> requieren del tacto con el hueso. Estos sellos son una representación gráfica de un Patrón Mental Concreto. <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Solo se pueden hacer sobre las palmas de las manos y se hacen mediante el Yerrado</span> (Marca/Sello al rojo vivo con la forma del Patrón) (es decir, una persona solo puede tener dos Marcas… a menos que tenga más de dos manos). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Las Marcas también pueden ser Elementales o Deformadoras. Suelen solicitarlas aquellos que no tienen los conocimientos necesarios para las Ordenes Mentales, y es una de las maneras con la que se financian algunos Emisars ofreciendo este servicio a aquellos dispuesto a pagar un alto precio.</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Aquellos que llevan una o dos Marcas sobre la palma de la mano se les llama <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Ígnores</span> </span>(por ignorar los Patrones Mentales de las que son fruto). Esta es la razón de que un Emisar jamas se marque las manos, pues es considerado un acto que demuestra su desconocimiento de los patrones y su necesidad de recurrir a artes viles.  </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Ejemplo: Un personaje tiene dos Marcas Deformadoras sobre su palma derecha e izquierda, sostiene un hueso en cada mano y no utiliza Orden Mental alguna, tan solo es necesaria una breve intuición para dar comienzo a la activación de la marca. Estas gemas se transforman temporalmente en un escudo y en una lanza (Serian dos Marcas Deformadoras). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los hierros o sellos con los que se realizan las Marcas, se vuelven defectuosos con el uso, y suelen ser descartados con rapidez, puesto que después de varios usos la Marca será cada vez más imprecisa y su poder menos eficiente o incluso hasta peligroso. Los Emisar suelen fabricar el Sello a propósito para grabar al demandante.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los Catalizadores</span></span> son inventos, una especie de artefactos sobre los que se ponen los huesos para conseguir efectos. Funcionan mediante Marcas. Como las Marcas son la representación gráfica de una Orden Mental, el Imperio del Norte de los Electos ha buscado robar estes conocimientos para construir sus Catalizadores, puesto que ellos tienen más fácil acceso a los huesos. Así disfrutan de cierta ventaja aunque no puedan obtener los poderes en su propio cuerpo por culpa de su falta de afinidad con los Antiguos Entes. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Estes Catalizadores son utilizados por todos los pueblos de Nuc (pero en gran medida por el Imperio de los Electos, puesto que tienen más fácil acceso a los huesos) s</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">e utilizanpara impulsar su maquinarias de todo tipo</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">:</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"> ascensores, calentar habitaciones, iluminar, etc. <span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Esto sustituye a la ciencia en cierto modo y consumen los huesos como si se tratase de un combustible.</span></span></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Algunos tipos de Catalizador ya definidos:</span></span></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">-Ascensores:  Catalizador en </span></span></span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">forma de cuenco con Marcas grabada en el fondo donde se deposita el hueso (normalmente en polvo). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">-P</span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">otenciar armaduras: es algo que </span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">solo utilizan los Electos,</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"> (solo le dan algo más de velocidad y fuerza), el</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> Catalizador de estas armaduras es una esfera incrustada </span></span>en el pecho de la armadura<span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">,</span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> que se abre a la mitad y</span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> donde se introduce el polvo de hueso (puesto que ahí tiene la M</span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">arca</span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">)</span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">. </span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color">-Calax: (es un medio de comunicación) </span><span style="font-family: Whitney,;" class="mycode_font">yelmo delicado con una esfera(al abrirla esta la Marca) en la frente donde introducir el polvo de hueso (o hueso). Una vez el usuario se lo pone en la cabeza y lo alimenta, tiene la capacidad de proyectar durante unos minutos su rostro en un haz de luz, en aquel lugar que deseé. Allí donde se proyecte podrá mantener una conversación como si su voz y sus oídos estuviesen allí mismo (normalmente se usara para visitar otras cortes, o palacios, no vale la pena usarlo para espiar, puesto que la proyección emite mucha luz y no olvidemos que consume hueso)</span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">-Etc. Hay muchos más y </span>más aun qué se pueden inventar, depende de vosotros hacerlo con coherencia. </span></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los Huesos de los Entes:</span> Son de aspecto azulado, ademas de la posibilidad de la absolverlos para extraer su magia, tienen unas propiedades intrínsecas que les permiten perdurar en el tiempo: son indestructibles (salvo si los absorbes para utilizar en magia lo que los que los consumiría) e inifugos. No pueden ser destruidos, pero si fragmentados incluso hasta convertirlos en polvo, esto a provocado la existencia de ciertos Maestros Artesanos que han aprendido a manipularlos para su beneficio.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">En </span><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">definitiva,</span> tened en cuenta que cuando escribáis con este sistema de magia, si queréis utilizar un efecto enorme, como prender fuego a un ejercito, la cantidad de combustible será grande y desaparecerá en un instante. Eso es balance. También tener en cuenta que las Ordenes Mentales de los Entes son difíciles de comprender para una mente humana, por lo que el aprendizaje de cada Patrón Mental, podría requerir años. </span></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Por si han quedado dudas, <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Patrones Mentales es lo mismo que Ordenes Mentales</span>, utilizó los dos porque cuando lo imaginas en tu cabeza formas un patrón, pero cuando sostienes un hueso, estas dando una Orden para que el poder se moldee a tu voluntad. Pero son lo mismo. </span></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Copperplate;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Todo lo concerniente a la Magia</span><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">: </span></span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Nombre del Mundo:</span> Nuc  <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Sistema de Magia:</span> Ormántica   </span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Introducción</span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Primera Era:</span> En el continente Almimuty, situado al norte de Nuc, antiguamente estaba habitado por los Entes, que murieron por causas desconocidas al final de la Primera Era, dejando sus huesos azulados sobre la tierra, que todavía hoy contienen su poder, en una zona salvaje y tormentosa de difícil acceso y donde aquellos que se atreven a arriesgarse a llegar y pernoctar (si sobreviven) se ven amenazados por la locura. La zona donde reposan los huesos se llama Osario de los Antiguos.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Segunda Era</span>: en este periodo llegaron gentes a Almimuty de un continente alejado a la zona, al que denominaban Antigua Morada. Se hacen llamar todavía los Electos, por considerarse los elegidos por sus dioses para tomar el mundo, son una nación militarista, la guerra es parte de su cultura, presumen de que sus antepasados eliminaron a los antiguos Entes o Dioses (no es cierto, pero son sus leyendas y lo creen firmemente). La mitad de la isla/continente en la que viven es inhabitable (la zona de los antiguos entes) y  es el lugar donde se hayan los huesos azulados. Este pueblo entro en guerra frontal en esta Segunda Era con los pueblos del los continentes vecinos. En esta guerra fueron derrotados y rechazados hasta replegarse de nuevo sobre Almimuty.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Tercera</span><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> Era</span> (Actualidad): La zona sur de Almimuty, donde habítan actualmente el Imperio de los Electos, esta totalmente sobrepoblada, eso unido a su cultura guerrera les impulsa a menudo a asaltar las costas de los otros continentes para tratar de extraer recursos en forma de alimentos o riqueza, a veces incluso tratan de asentarse para formar colonias. Para ello usan las armaduras para potenciadas por los huesos. Las gentes de los otros continentes, Sural y los Territorios Acráticos, recogen los huesos de los antiguos que dejan los Electos muertos en batalla para emplearlos en la magia, también es habitual que, los reinos o comerciantes osados (y algún marino loco) envíe expediciones a la zona inhabitable, llamada El Osario de los Antiguos, para obtener los preciados huesos. Sin embargo es una tierra peligrosa, llena de depredadores y con un clima agresivo para los barcos o incluso para los caminantes, es una tierra rocosa y maldita, obtener el valioso tesoro no es sino profanar tumbas abiertas… aquel que se arriesgue se atiene a las consecuencias… Se dice que si sobrevives a los depredadores, a las tempestades, a otros misterios y pasas demasiado tiempo en la zona, perderás la cabeza para siempre. También hay estafadores que tratan de vender huesos tintados de azul, por supuesto, falsos, para obtener un beneficio ilícito. </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size">Una vez ha quedado claro que el poder de la Magia proviene de los Huesos de los Entes, paso a explicar como funciona esta:</span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sistema de Magia Dual:</span></span> Ormántica</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"> </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los Entes Antiguos, murieron en la Primera Era pero dejaron su poder en sus huesos azulados.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Emisars</span>: Por alguna razón, la humanidad (a diferencia de los Electos que provienen de un continente lejano) tiene cierta afinidad con los antiguos Entes. Existe pues, gente en el mundo, eruditos (Llamados Emisars que puesto que “emiten” energía tras absorberla) que sirven en el "Gran Salón del Supremo Orden” (Monasterio y lugar de poder y respeto situado en el centro del Continente Sural, pero que tiene pequeñas delegaciones/escuelas por el mundo). Son gente que conoce la base del secreto de los Antiguos Entes y que por tanto son capaces de canalizar el poder de sus huesos mediante las Ordenes Mentales. <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Estas no son sino un Patrón Mental que representa la esencia de lo que se quiere obtener del hueso, en consonancia con el patrón que los Antiguos Entes utilizaban para extraer el poder de su propio cuerpo:</span> Así si un Emisar quiere obtener del hueso por ejemplo, el poder de la electricidad, deberá conocer la Orden mental que los Entes usaban. Cuanto más similar sea, menos energía se desperdiciara en la absorción y más durará el efecto. Como problema, la mente humana no esta diseñada para conocer los patrones mentales de los antiguos, cuántos más patrones se conozcan se estará más cerca de perder la cabeza. “Ronnier Diez Ordenes”, tiene el récord de patrones aprendidos sin llegar a la locura hasta la fecha; lo normal es que como mucho los Emisar puedan aprender cinco o seis, sin riesgo. </span></span></span><br />
<br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Existen dos tipos de Emisars:</span> </span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—Los Elementalistas:</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Con una única Orden Mental (o patrón mental) extraen el poder por el tacto con el hueso, y lo disuelven almacenando ese poder, en su propio cuerpo. El efecto que pueden almacenar depende del patrón mental utilizado. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Usando el ejemplo anterior, si quieren almacenar electricidad, luego pueden liberarla poco a poco en pequeños rayos, o de golpe en una tormenta, los mejores Emisars son capaces de aprovechar al máximo el combustible, los peores lo consumen completamente la gema obteniendo pocos efectos. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Otro ejemplo sería un Emisar que quiere almacenar diferentes efectos de un hueso en su cuerpo, almacena con una orden mental para obtener fuerza física y con otra para obtener luminiscencia, repartiendo la energía del hueso (que va menguando su tamaño hasta desaparecer en un vapor). Entonces el Usuario puede decidir liberar la luz poco a poco para iluminar un camino por ejemplo, o utilizar su fuerza para levantar algo pesado o combatir. (Por supuesto los efectos son temporales, mientras dure la energía)</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">—Los Deformadores:</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Estes no pretenden extraer el poder de los huesos azulados, pretenden Ordenar mentalmente a la misma energía a que se transforme. Al igual que antes hace falta tocar siempre el hueso. Aquí vuestra imaginación es importante, también es importante que sigáis teniendo en cuenta el conocimiento del personaje para dar la orden mental. Puedes transformar un hueso en todo aquello que se te ocurra, desde una silla, una espada, hasta un caballo si queréis (pero lo obtenido es temporal siempre, el hueso transformado se va consumiendo poco a poco si el patrón mental es exacto, si no es muy bueno, el caballo por ejemplo podría ser desobediente, amorfo o desaparecer pronto)</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">A veces se da que un mismo Emisar sea Deformador y Elemental a la vez, pero sorprendentemente los que toman los dos caminos, lo pagan pudiendo aprender menos patrones mentales que la media (unos 3 o cuatro). También es habitual que algunos Emisars utilicen oraciones, palabras o poemas para favorecer la concentración en el patrón mental. El poder sigue proviniendo de la Orden Mental, por eso, aunque los mundanos los escuchen, si lo repiten no tendrá efecto, no es un hechizo o sortilegio, no se trata de palabras mágicas.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">La otra cara de la magia:</span> como todo aquello que se puede pensar, se puede hablar y se puede escribir… y se puede escribir bien o mal. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Al igual que con los Patrones Mentales, las <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Marcas o Sellos</span> requieren del tacto con el hueso. Estos sellos son una representación gráfica de un Patrón Mental Concreto. <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Solo se pueden hacer sobre las palmas de las manos y se hacen mediante el Yerrado</span> (Marca/Sello al rojo vivo con la forma del Patrón) (es decir, una persona solo puede tener dos Marcas… a menos que tenga más de dos manos). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Las Marcas también pueden ser Elementales o Deformadoras. Suelen solicitarlas aquellos que no tienen los conocimientos necesarios para las Ordenes Mentales, y es una de las maneras con la que se financian algunos Emisars ofreciendo este servicio a aquellos dispuesto a pagar un alto precio.</span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Aquellos que llevan una o dos Marcas sobre la palma de la mano se les llama <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Ígnores</span> </span>(por ignorar los Patrones Mentales de las que son fruto). Esta es la razón de que un Emisar jamas se marque las manos, pues es considerado un acto que demuestra su desconocimiento de los patrones y su necesidad de recurrir a artes viles.  </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Ejemplo: Un personaje tiene dos Marcas Deformadoras sobre su palma derecha e izquierda, sostiene un hueso en cada mano y no utiliza Orden Mental alguna, tan solo es necesaria una breve intuición para dar comienzo a la activación de la marca. Estas gemas se transforman temporalmente en un escudo y en una lanza (Serian dos Marcas Deformadoras). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Los hierros o sellos con los que se realizan las Marcas, se vuelven defectuosos con el uso, y suelen ser descartados con rapidez, puesto que después de varios usos la Marca será cada vez más imprecisa y su poder menos eficiente o incluso hasta peligroso. Los Emisar suelen fabricar el Sello a propósito para grabar al demandante.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los Catalizadores</span></span> son inventos, una especie de artefactos sobre los que se ponen los huesos para conseguir efectos. Funcionan mediante Marcas. Como las Marcas son la representación gráfica de una Orden Mental, el Imperio del Norte de los Electos ha buscado robar estes conocimientos para construir sus Catalizadores, puesto que ellos tienen más fácil acceso a los huesos. Así disfrutan de cierta ventaja aunque no puedan obtener los poderes en su propio cuerpo por culpa de su falta de afinidad con los Antiguos Entes. </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Estes Catalizadores son utilizados por todos los pueblos de Nuc (pero en gran medida por el Imperio de los Electos, puesto que tienen más fácil acceso a los huesos) s</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">e utilizanpara impulsar su maquinarias de todo tipo</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">:</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"> ascensores, calentar habitaciones, iluminar, etc. <span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Esto sustituye a la ciencia en cierto modo y consumen los huesos como si se tratase de un combustible.</span></span></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">Algunos tipos de Catalizador ya definidos:</span></span></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">-Ascensores:  Catalizador en </span></span></span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">forma de cuenco con Marcas grabada en el fondo donde se deposita el hueso (normalmente en polvo). </span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">-P</span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">otenciar armaduras: es algo que </span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">solo utilizan los Electos,</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"> (solo le dan algo más de velocidad y fuerza), el</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> Catalizador de estas armaduras es una esfera incrustada </span></span>en el pecho de la armadura<span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">,</span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> que se abre a la mitad y</span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> donde se introduce el polvo de hueso (puesto que ahí tiene la M</span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">arca</span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">)</span></span></span></span><span style="color: #333333;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font">. </span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="color: #333333;" class="mycode_color">-Calax: (es un medio de comunicación) </span><span style="font-family: Whitney,;" class="mycode_font">yelmo delicado con una esfera(al abrirla esta la Marca) en la frente donde introducir el polvo de hueso (o hueso). Una vez el usuario se lo pone en la cabeza y lo alimenta, tiene la capacidad de proyectar durante unos minutos su rostro en un haz de luz, en aquel lugar que deseé. Allí donde se proyecte podrá mantener una conversación como si su voz y sus oídos estuviesen allí mismo (normalmente se usara para visitar otras cortes, o palacios, no vale la pena usarlo para espiar, puesto que la proyección emite mucha luz y no olvidemos que consume hueso)</span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">-Etc. Hay muchos más y </span>más aun qué se pueden inventar, depende de vosotros hacerlo con coherencia. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los Huesos de los Entes:</span> Son de aspecto azulado, ademas de la posibilidad de la absolverlos para extraer su magia, tienen unas propiedades intrínsecas que les permiten perdurar en el tiempo: son indestructibles (salvo si los absorbes para utilizar en magia lo que los que los consumiría) e inifugos. No pueden ser destruidos, pero si fragmentados incluso hasta convertirlos en polvo, esto a provocado la existencia de ciertos Maestros Artesanos que han aprendido a manipularlos para su beneficio.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">En </span><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">definitiva,</span> tened en cuenta que cuando escribáis con este sistema de magia, si queréis utilizar un efecto enorme, como prender fuego a un ejercito, la cantidad de combustible será grande y desaparecerá en un instante. Eso es balance. También tener en cuenta que las Ordenes Mentales de los Entes son difíciles de comprender para una mente humana, por lo que el aprendizaje de cada Patrón Mental, podría requerir años. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Helvetica Neue;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Por si han quedado dudas, <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Patrones Mentales es lo mismo que Ordenes Mentales</span>, utilizó los dos porque cuando lo imaginas en tu cabeza formas un patrón, pero cuando sostienes un hueso, estas dando una Orden para que el poder se moldee a tu voluntad. Pero son lo mismo. </span></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Buzón de Nuc: Sugerencias y Dudas.]]></title>
			<link>http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2867</link>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2020 10:10:55 +0000</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&uid=1032">Miles</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">http://clasico.fantasitura.com/showthread.php?tid=2867</guid>
			<description><![CDATA[Este hilo es para básicamente eso, establecer unas bases para un proyecto común entre los usuarios <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">activos</span> de Fantasitura. Aquellos que quieran comprometerse con el proyecto son bienvenidos pero deben estar dispuestos a invertir parte de su tiempo en él, por tanto pido que se abstengan aquellos que crean que no van a poder estar comprometidos a la larga...<br />
<br />
En mi opinión deberíamos proceder con sentar unas bases para el Mundo, planeta (con sus continentes) o Universo (con sus planetas) donde se desarrollen nuestras historias. Considero que antes de comenzar a escribir nuestros textos deberían estar bien sentadas las siguientes <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">bases</span></span>:<br />
<br />
1)<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Genero:</span> yo me muestro más inclinado por la Fantasía Épica, genero en el que habitualmente me desenvuelvo. Pero estoy abierto a propuestas. Y luego establecer un <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">motor de la trama</span>, aunque sea simple o lo parezca, un motor que agrupe todas las historias aunque apenas se mencione. Puede ser un villano poderoso, una guerra de fondo, la posibilidad de un Apocalipsis, una rebelión, un colonialismo (espacial o terrenal)... creo que se me entiende una trama de tramas.  <br />
<br />
2) Establecimiento del <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Worldbuilding</span>: Establecer dónde se desarrolla la acción, así como las características físicas de ese lugar y sobre todo, su <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">historia</span> que es lo que da contexto y credibilidad al mundo. También si establecemos razas o diferentes culturas es el momento de diseñarlas. (Como apunte, Habitualmente dibujo mis mapas en procreator, los resultados suelen ser buenos, no tengo problema en diseñarlo si lo veis necesario, siguiendo las pautas que establezcamos. Sí construimos un mundo planetario con diferentes continentes donde establecer las historias podría hacer un mapa, si son planetas lo veo mucho más complicado)<br />
<br />
3) Establecimiento del <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">sistema mágico</span>: Yo veo indispensable que el sistema funcione con una reglas establecidas y con unos limites poco difusos, para evitar los tan temidos momentos "deux ex machina". Lo mismo si preferís ciencia ficción, pero ya digo que aquí no soy la persona más adecuada para establecerlo, tal vez alguien con más experiencia en el genero pueda aconsejar si lo preferís a la Fantasía Épica. En caso de que queráis magia, podéis proponer los tipos de efectos que os gustaría que aparecieran y a partir de ahí establecer un nexo entre todos ellos para dotarlo de la tan necesaria lógica. <br />
<br />
<br />
Yo creo que con estes tres puntos es suficiente para establecer unas bases solidas por las que comenzar. Quiero realizar un último apunte que sería el punto 4), pero que veo los otros tres mucho más prioritarios, y este es sencillo: Nuestros textos serán independientes... pero de algún modo deberan <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">confluir en una historia mayor</span> de ahí lo de establecer un Motor de la Trama, eso le dará sentido a que se trate de un proyecto común.<br />
<br />
Lista de participantes en el NUC (Nuevo Universo Compartido)<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color"><a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&amp;uid=722" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">tyess</span></span></a><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span></span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&amp;uid=339" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Alhazred</span></span></a></span></span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Muad Atreides</span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Miles</span></span></span></span></span></span></span><br />
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<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">(Por supuesto la </span><span style="font-size: xx-small;" class="mycode_size">inscripción</span><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"> esta abierta para los que </span><span style="font-size: xx-small;" class="mycode_size">estén</span><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"> dispuestos a comprometerse)</span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Os aconsejo que a la hora de aportar <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">vuestras ideas</span> para este proyecto, pongáis delante de cada aportación <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">el número de apartado en que queréis aportar 1) 2) y 3) para facilitar la visión</span> a todos los miembros, así como para hacer una rápida síntesis. Dicho esto, si queréis aportar un nuevo punto que pueda haber obviado, también es bienvenido.</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Este hilo es para básicamente eso, establecer unas bases para un proyecto común entre los usuarios <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">activos</span> de Fantasitura. Aquellos que quieran comprometerse con el proyecto son bienvenidos pero deben estar dispuestos a invertir parte de su tiempo en él, por tanto pido que se abstengan aquellos que crean que no van a poder estar comprometidos a la larga...<br />
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En mi opinión deberíamos proceder con sentar unas bases para el Mundo, planeta (con sus continentes) o Universo (con sus planetas) donde se desarrollen nuestras historias. Considero que antes de comenzar a escribir nuestros textos deberían estar bien sentadas las siguientes <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">bases</span></span>:<br />
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1)<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Genero:</span> yo me muestro más inclinado por la Fantasía Épica, genero en el que habitualmente me desenvuelvo. Pero estoy abierto a propuestas. Y luego establecer un <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">motor de la trama</span>, aunque sea simple o lo parezca, un motor que agrupe todas las historias aunque apenas se mencione. Puede ser un villano poderoso, una guerra de fondo, la posibilidad de un Apocalipsis, una rebelión, un colonialismo (espacial o terrenal)... creo que se me entiende una trama de tramas.  <br />
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2) Establecimiento del <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Worldbuilding</span>: Establecer dónde se desarrolla la acción, así como las características físicas de ese lugar y sobre todo, su <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">historia</span> que es lo que da contexto y credibilidad al mundo. También si establecemos razas o diferentes culturas es el momento de diseñarlas. (Como apunte, Habitualmente dibujo mis mapas en procreator, los resultados suelen ser buenos, no tengo problema en diseñarlo si lo veis necesario, siguiendo las pautas que establezcamos. Sí construimos un mundo planetario con diferentes continentes donde establecer las historias podría hacer un mapa, si son planetas lo veo mucho más complicado)<br />
<br />
3) Establecimiento del <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">sistema mágico</span>: Yo veo indispensable que el sistema funcione con una reglas establecidas y con unos limites poco difusos, para evitar los tan temidos momentos "deux ex machina". Lo mismo si preferís ciencia ficción, pero ya digo que aquí no soy la persona más adecuada para establecerlo, tal vez alguien con más experiencia en el genero pueda aconsejar si lo preferís a la Fantasía Épica. En caso de que queráis magia, podéis proponer los tipos de efectos que os gustaría que aparecieran y a partir de ahí establecer un nexo entre todos ellos para dotarlo de la tan necesaria lógica. <br />
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Yo creo que con estes tres puntos es suficiente para establecer unas bases solidas por las que comenzar. Quiero realizar un último apunte que sería el punto 4), pero que veo los otros tres mucho más prioritarios, y este es sencillo: Nuestros textos serán independientes... pero de algún modo deberan <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">confluir en una historia mayor</span> de ahí lo de establecer un Motor de la Trama, eso le dará sentido a que se trate de un proyecto común.<br />
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Lista de participantes en el NUC (Nuevo Universo Compartido)<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color"><a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&amp;uid=722" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">tyess</span></span></a><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span></span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><a href="http://clasico.fantasitura.com/member.php?action=profile&amp;uid=339" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Alhazred</span></span></a></span></span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Muad Atreides</span></span><br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color"><span style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Miles</span></span></span></span></span></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">(Por supuesto la </span><span style="font-size: xx-small;" class="mycode_size">inscripción</span><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"> esta abierta para los que </span><span style="font-size: xx-small;" class="mycode_size">estén</span><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"> dispuestos a comprometerse)</span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Os aconsejo que a la hora de aportar <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">vuestras ideas</span> para este proyecto, pongáis delante de cada aportación <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">el número de apartado en que queréis aportar 1) 2) y 3) para facilitar la visión</span> a todos los miembros, así como para hacer una rápida síntesis. Dicho esto, si queréis aportar un nuevo punto que pueda haber obviado, también es bienvenido.</span></span>]]></content:encoded>
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