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El Don (Libro de Fantasía) Les presento mi primer libro, a la venta en ebook pronto
#1
— Sí, tranquila. Pasa un buen día —se despedía Rebecca de Silvia mientras se metía en el aseo para prepararse y marcharse con Salva. Rebecca se las había apañado muy bien y en una hora exacta había localizado una guardería para que Salva estuviese un tiempo, y además una piscina en la que ya se hallaba moviendo sus pies sentada en el bordillo. Apenas había personas en aquel momento, pero se sentía genial, al fin y al cabo, a Rebecca sólo le apetecía estar sola con el agua y pasar un tiempo de calma, tras nadar en el agua unos minutos y volver a sentarse en el bordillo para volver a menear los pies en el agua, por algún extraño motivo su mente volvía a la escena en la que ella estaba frente a aquel hombre partido por la mitad en su antiguo alquiler. La imagen parecía real, era espantoso pensaba Rebecca, cuando volvió en sí y giró la cabeza hacia un lado se encontró a Wells sentado a su lado mirándola y ella se sobresaltó. — ¡Dios...! Wells que susto me ha dado, ¿quiere matarme o ayudarme? —dijo Rebecca impactada al verlo. — ¿Usted qué cree? —preguntaba Wells que iba sin camiseta y con el pelo suelto aquella vez. — Creo que me va a matar —decía Rebecca muy convencida de sus palabras, aunque en tono irónico sabiendo que tendría que confiar en él.

* * * 367

Wells comenzaba a reír y le explicaba que no se preocupase por él, sino por ella porque seguía viva. — Oiga ¿me va a decir lo que está pasando o sólo ha venido para reírse de mi porque aun respiro? —le dijo sin apartar su mirada y con un tono muy serio. Wells le quiso comentar una cosa en voz muy baja a pesar de que estaban solos en las instalaciones. — Yo no me río de usted, pero no debe confiarse pequeña, casi la engañan y eso si es una muerte segura... — Pero ¿quién? —preguntaba agarrándole del hombro Rebecca. — ¡Él! —contestó muy directo y casi sin saliva Wells. — ¡Wells! —exclamó Rebecca al no saber a quién se refería. — El otro día, él se presentó en su propia casa, aunque no sé cómo lo consiguió, el infierno estuvo frente a usted y ni siquiera lo supiste, aunque por suerte tuviste astucia y un poco de observación. El resto de las personas caminan libremente, usted ya no puede caminar sin observar sus movimientos. Le aconsejo que tenga mucho cuidado si quiere vencerlo sin ser destruida —explicaba Wells confundido. — Oiga, yo necesito una explicación más sencilla o... Rebecca no pudo terminar cuando Wells la cogió del hombro y en un tono directo y serio volvía a intentar explicárselo. — Él está ganando terreno gracias a sus fieles servidores, sabe muy bien donde está Rebecca y puede presentarse como un humano al que le falta una pierna, o siendo un perro amable, o quien sabe quizás un anciano pidiendo un vaso de agua... —detalló Wells. — Entonces… ¿aquella abuela era Ángax? —preguntó Rebecca. — No vuelva a pronunciar su nombre o me marcharé —explicó Wells. — ¿Y cómo sabe que era él?, ¿cómo ha entrado aquí, ha pagado su entrada? — preguntaba Rebecca. — El dinero no existe en mi mundo Rebecca, sólo los dioses, el amor y la bondad — explicó Wells.

En aquel instante el móvil que Rebecca tenía en su toalla comenzaba a sonar, y al cogerlo era Silvia quien le hablaba para decirle que iría a buscarla con su coche en pocos minutos.

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Cuando Rebecca colgó, Wells estaba de pie a un lado de ella la cual parecía respirar algún tipo de olor floreal en el ambiente en aquel instante. — ¿Usted vio el ladrón que descuartizaron en mi casa, fue él también? —preguntaba Rebecca seguidamente sin respuestas. — Le diré lo mismo que le dije a Walter una vez. Yo veo muchas cosas Rebecca porque soy vuestros ojos y vuestro guía, pero no podré ayudarte siempre pequeña, ¿me comprende? —comentaba Wells. — Pues no entiendo muchas cosas aún Wells y cada vez estoy más confusa, usted parece una sanguijuela pegado a mí, pero cuando ocurre algún suceso peligroso o intentan matarme usted está de vacaciones —explicaba Rebecca confundida. — Aprendes, pero aún dices cosas que no comprendes, escuche, si no fuese por mí, ni usted ni su novio permanecerían con vida porque él tiene un poder que usted se niega a ver a pesar de haberlo visto con sus ojos. Ves el mal como si fuese un retrato o inexistente cuando lo has tenido en la puerta hablándote, y quizás gracias a su nueva amistad se marchó. —explicaba Wells—. Usted ahora ya no está sola, tiene una amiga que el destino le ha otorgado, pregúntese el motivo si lo desea, pero ya le adelanto que así son las cosas. El mal tiene mucho más poder si se le da motivación para ejercerlo, si no, no es nada más que puro odio dando vueltas sin huésped a quien atrapar, usted no debe permitir jamás dejar que nadie entre en su casa porque si lo invita estará perdida —detallaba Wells. — ¿Cómo…? ¿Y qué hago con la china que limpia la habitación? ¿Me dirijo a ella y le digo, usted no puede entrar aquí, es la maligna? —ironizaba Rebecca mirando a la piscina y echando las manos a su cabeza pensando que tenía un lío tras otro y cada vez era más complicado salir de ellos. Cuando Rebecca se giró para mirar a Wells que se había quedado mudo después de aquello, no lo vio por ningún lado, parecía haberse ido de aquel lugar sin dejar rastro. — ¡Wells...! ¿Donde? —preguntaba Rebecca cuando... — ¿Con quién hablas? —le preguntaba Silvia que estaba caminando hacia ella al no ver a nadie más en la piscina. Rebecca al verse sorprendida, estiraba los brazos y hacia sonidos con la voz para disimular.



Gracias por leer una pequeña parte de mi primer libro, titulado el Don, espero que les haya gustado.
Mi página oficial es Novelas Mike, ya somos más de 150 personas, únete a mi mundo.
La campaña de reservas de este libro "El Don" que saldrá en ebook a 12 euros es en www.canariasebook.com
Espero todo vuestro apoyo, si les gusta la fantasía, el misterio, la acción y el miedo entonces mis libros les gustaran mucho. Un saludo y gracias por la atención.
MIKE
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