Este foro usa cookies
Este foro hace uso de cookies para almacenar su información de inicio de sesión si está registrado, y su última visita si no lo está. Las cookies son pequeños documentos de texto almacenados en su computadora; las cookies establecidas por este foro solo se pueden usar en este sitio web y no representan ningún riesgo de seguridad. Las cookies en este foro también rastrean los temas específicos que ha leído y la última vez que los leyó. Por favor, confirme si acepta o rechaza el establecimiento de estas cookies.

Se almacenará una cookie en su navegador, independientemente de su elección, para evitar que le vuelvan a hacer esta pregunta. Podrá cambiar la configuración de sus cookies en cualquier momento utilizando el enlace en el pie de página.

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
[Fantasía Épica]Las canciones olvidadas.
#11
Continuación:

-Esa versión es aún más trágica.- Dijo Yurian mirándolo maravillada-. No pensé que tú supieras de historias y menos de una tan poco conocida en estos reinos.
-Asumes muchas cosas sobre mí a pesar de apenas conocerme.- Le dijo el volteando a otro lado con timidez, escapando de su atenta mirada-. Me la conto un amigo norteño, hace mucho tiempo.
-Es una versión muy extraña, nunca he escuchado que alguien la cuente o la cante en el norte.- Dijo Greg dubitativo-. ¿No será un invento tuyo?-.Agrego riendo.
-Quizás te quedo muy poco del norte.-Le respondió Zyffgrid con voz monótona-. No soy un músico ni un poeta pero el que me la conto sí que lo era.
-Quizás tu amigo te mintió y el que no tenía nada del norte era el.- Dijo Greg mientras reía burlonamente-. ¿Acaso tiene nombre? Si es conocido seguro sabré quien es, pero lo dudo, nunca había escuchado esa historia de la boca de ningún músico, es absurda, lo que si admiro es la imaginación de ese amigo tuyo.- Termino con una carcajada.
La piedra en muñeca de Yurian vibraba y brillaba en un rojo intenso que hasta ahora no había visto antes, miro a Zyffgrid pero este solo se limitó a ponerse en pie y salir caminando hacia el callejón por donde habían venido.
-Creo que se ha ofendido.-Se fijó Greg, Yurian se puso de pie dispuesta a seguirlo pero el músico la retuvo tomando su mano-.Mi piedra de amatista, no dejemos que el mal humor de tu amigo arruine el momento, aun quiero contarte más historias, quien sabe cuándo te encontrare de nuevo.
-Lo siento, no puedo descuidarlo.- Dijo ella con una sonrisa y se soltó de su agarre-. Pero ya sé dónde encontrarte, si todo va bien cumpliré mi promesa de ir a visitarte.
-¿Si todo va bien?-Se extrañó, pero Yurian ya se iba-.En treinta días me presentare en Las Mil Cuerdas, encuéntrame allá, te lo ruego.- Le grito mientras se alejaba.
-Allí estaré.- Le respondió ella y se adentró al callejón.
El sol empezaba a ponerse y los callejones de la ciudad empezaban a cubrirse de oscuridad, Zyffgrid caminaba a paso acelerado tratando de volver por donde vino y encontrar aquel bar en el túnel nuevamente, pero el camino era confuso y laberíntico, para alguien como el que no conocía la ciudad, perderse era algo muy sencillo. Se detuvo en un una intersección confuso y maldijo en su interior al no saber qué camino tomar, se sentó en el piso, recostado de una balaustrada de piedra blanca frente a una de las múltiples casas que componían aquella vereda que ya se había oscurecido parcialmente, solo se escuchaba el sonido lejano de la celebración y unos suaves pasos que se acercaban a él.
-Perderse en esta ciudad es fácil.-Dijo Zyffgrid a Yurian que estaba parada junto a él ya.
-Es muy fácil perderse cuando es la primera vez que vienes a una ciudad como esta.-Le respondió ella apoyándose de la balaustrada-. Es como un monstruo gigante que te absorbe en sus entramadas calles como tentáculos adoquinados. ¿Nunca habías estado en una ciudad así?
-Hace mucho tiempo que no piso un lugar tan limpio como este. La verdad no me gusta.-Dijo Zyffgrid mirando al suelo.
-Me gustó bastante esa historia que contaste.- Su piedra emitía un color purpura oscuro, sereno, nostálgico.
-La de tu amigo músico es mejor, además él puede cantarla y yo solo contarla.- Dijo con voz queda-. No sé por qué les conté mi versión, ustedes los poetistas y músicos son demasiado arrogantes.
-A mí me gusto más tu versión. ¿Quién es ese amigo tuyo?-Pregunto, aun sabiendo que a él no le agradaban las preguntas.
-Alguien que sabía miles de historias.-Le respondió Zyffgrid-. Lo escuche cantar una diferente cada noche frente al calor de una fogata por muchos años, como si se supiera todas las historias del mundo, aprendiéndome las que más me gustaban.
-Que interesante, quisiera escucharlo alguna vez.-Respondió ella con entusiasmo.
-Yo también, pero los muertos no pueden cantar.-Le dijo, taciturno.
-Entiendo, perdona, a veces soy descuidada.- Se disculpó, sintiéndose un poco tonta al no habérselo imaginado ¿Sino, por que otra razón el estaría tan triste?
-No te disculpes, la muerte llega a todos lados, es algo común.- Se puso de pie sacudiéndose el sucio en las posaderas de su pantalón-. ¿A dónde piensas ir ahora?
-Me gustaría comer algo bueno, conozco un buen sitio subiendo por la colina blanca.
-Solo me diste unos cuantos halcones de plata, con eso no puedo pagarme nada en esa parte de la ciudad, mujer.
-Solo sígueme, hoy me sobra el dinero así que puedo darme el lujo de invitarte.- Dijo ella mientras empezaba a caminar por la vereda-. Si quieres puedes contarme algunas de esas historias, no importa si no puedes cantar, una buena historia siempre es suficiente para mi.-Le sonrió.
-Como quieras.- Le respondió con fastidio mientras la seguía por detrás.
Salieron de los callejones hacia una de las calles principales bastante iluminadas y llenas de gente que celebraba, bebía, cantaba e iba de un lado a otro, como si la fiesta fuera de ellos y no de la hermana del rey. En el cielo negro aquellas naves brillaban de distintos colores como habían dicho todos en la ciudad. Zyffgrid seguía a Yurian a través de toda aquella multitud, el sonido de todas las voces lo aturdían, sumado a la pequeña resaca que se había asentado en su cabeza. Llegaron hasta una parte en la enorme avenida en la que el terreno empezaba a elevarse. Caminaron por la amplia y larga subida hasta llegar a un punto en donde el terreno era plano de nuevo.
-Hasta aquí podemos llegar así como vamos vestidos y llevando nuestras espadas.- Le dijo ella-. Es la zona media de la ciudad, si seguimos por esa avenida encontraremos otra subida pero allí comienza la parte alta en donde está la nobleza y el castillo del Rey, no podemos llegar allá vestidos como bandidos pero podemos quedarnos aquí, es una zona más cara que allá abajo, pero mucho más bonita y tranquila.- En las calles de aquel lugar había bastantes personas pero no en tanta cantidad como en la parte más baja, la gente caminaba por la calle iluminada de amarillo por el fuego de altas lámparas a cada diez pasos, deteniéndose en los muchos puestos ambulantes que habían llegado por motivo a las fiestas, se sentaban en mesas debajo de árboles a comer y charlar tranquilamente, pero había pocas personas vestidas como ellos en aquel sitio por lo cual no encajaban demasiado. Yurian lo guio hasta una calle en la cual había arboles de hojas amarillas de cada lado de la acera que caían regándose por todo el suelo.
-Esta se llama la calle del otoño, trajeron las semillas de esos árboles de Esros, el reino al Este de Midard.- Le explico ella, se detuvo en un pequeño bar entre dos grandes edificios-. Aquí.
-Es un bar.- le dijo el-. ¿No quieres que beba y me traes a un bar?
-No solo es un bar, aquí sirven la mejor comida de la zona media.-Le respondió-.No dije que no podrías beber vino ¿no te apetecen un par de copas?
-Siempre me apetece beber licor.
Entraron al bar y recibieron a Yurian como si ya la conocieran de antes, era un lugar bien iluminado, algo pequeño pero bastante limpio y lujoso, con pesadas mesas de madera fuerte y bien pulida y sillas con cómodos cojines vinotintos, al fondo se podía observar una lujosa barra del mismo material con una repisa al fondo llena de botellas de distintos vinos, cada uno más oscuro que el otro. No había ni una prostituta a la vista, no era para nada como los bares que le gustaban a Zyffgrid, con la madera desgastada o enmohecida por todos lados, llenos de mujeres dispuestas a hacer lo que fuera por unas cuantas monedas y una barra llena de licores baratos. Yurian ordeno un delicioso cordero asado bien aliñado y papas, cubiertos de una crujiente película de miel y un toque de zumo de naranjas, les fue llevado a la mesa en un carrito por uno de los camareros que distribuyo el cordero en dos vajillas de porcelana y coloco cubiertos de plata para cada uno. Otro camarero les trajo una botella de vino envuelta en un manto blanco de seda y coloco una copa de cada lado de la mesa sirviendo la oscura bebida sutilmente. Zyffgrid solo le limito a observar todo aquello con el ceño fruncido hasta que al fin terminaron de servirles la comida.
-¿Era necesario todo eso?-Pregunto él.
-Supongo que nunca habías venido a un sitio de estos, no se ve como tu estilo.-Dijo ella cogiendo sus cubiertos- ¿Sabes usar cubiertos?
-No soy un bárbaro, mi madre me enseñó cómo usarlos.- Le respondió tomando sus cubiertos y rebanando delicadamente un trozo de cordero-. Hace tanto que no los uso de esta forma que pensé que lo había olvidado.- A Yurian le pareció ver una mueca remotamente parecida a una sonrisa formarse en su rostro.
Mientras comían ella le contaba cuáles eran sus romances favoritos sobre héroes antiguos haciendo pausas entre cada bocado. Zyffgrid se dio cuenta de que aquellas historias que le gustaban eran como las que le gustaban a la mayoría de las mujeres, historias de amor entre princesas y vagabundos, familias enemigas, caballeros y reinas, príncipes con armaduras color zafiro, caballos blancos y espadas doradas.
-Esas historias son de mujeres enamoradas.-Dijo el luego de tragar un pedazo de cordero-. ¿De verdad te gustan?
-Soy mujer después de todo, puedo ser sentimental, soy humana.
-Son historias para señoritas que aún no han manchado sus sabanas con sangre, no entiendo cómo has podido sobrevivir entre esa manada de bandidos todo este tiempo.-Dijo el, extrañado.
-Me respetan, y saben lo hábil que soy con la espada y el Harack.-Le respondió-.Y no solo me gustan esas historias.-Le aclaro-.Mi héroe favorito es Louren el bardo que compuso las canciones más hermosas de todas, que hacían llorar a los mismos reyes. También admiro las hazañas de Merric el bandido que robo tanto que llego a ser tan rico como un rey, o Euri el comerciante, que monopolizo medio mundo del comercio con su astucia, son mis héroes favoritos de esta parte del sur. Más al sur, en el reino de las islas de Gedo también hay héroes con historias oscuras e increíbles.
-¿Conoces algo sobre esa cultura?- Se extrañó-. No mucha gente en esta parte del sur se interesa en Gedo.
-Pues sí, soy originaria de ese país, así que se algunas cosas.
-Ya veo, eso explica ese cabello tuyo, tan negro y extremadamente lacio.-Le señalo.
-¿Has estado allá?- Le pregunto ella, Gedo era un país ubicado al sur de Midard con una cultura totalmente diferente y complicada para los habitantes de este lado del sur-.
-He estado en muchos sitios, la verdad.
-Interesante, yo también he recorrido muchos lugares.- Bebió un sorbo de vino pero se detuvo y sonrió como si hubiera recordado algo gracioso-. Me pregunto ¿Quién llenaría la copa más rápido esta vez?
-Tu sabes esa respuesta, pero si quieres podemos averiguarlo.-Le dijo el mirando la botella de vino que estaba a la mitad.
-Sería interesante.- Dijo mientras colocaba su copa vacía y marcaba una runa-. Sera rápido, solo llenaremos una.
-Bien.- Dijo él y coloco una runa en su copa también- ¿Empezamos?
-Ya empecé.-Le dijo ella mirándolo, pero cuando bajo la mirada su propia copa ya estaba totalmente llena, sin que ella hubiera hecho nada. Miro a Zyffgrid y su copa también estaba hasta al tope.
-Creo que me pase un poco, la manera correcta de servir el vino es hasta la mitad de la copa cuando mucho.-Le dijo Zyffgrid. Disminuyo el nivel de vino hasta la mitad y lo meció girando la copa para luego sentir su dulce fragancia-. Huele muy bien.- Dijo y dio un hondo trago.
Yurian se había quedado muda, sus ojos de amatista estaban abiertos como platos, nunca en su vida la habían aplastado de esa manera en un duelo de Harack, sin esfuerzo alguno y en tan poco tiempo, y mucho menos con aquel estilo.
-Debo decir que ayer no estaba ni a la mitad de mis capacidades, por consecuencia de ello y de mi imprudencia termine perdiendo humillantemente.- Continúo Zyffgrid-. Pero ya ves que en un estado de sobriedad mental nuestras habilidades están tan lejos como el cielo y la tierra. Sin embargo-. Añadió-. En curación mis habilidades son bastante patéticas en comparación a las tuyas, me costaría hasta cerrar una raspadura en la rodilla, en ese caso nuestras habilidades están nuevamente tan lejos como la tierra del cielo.
-Ciertamente, la curación es una de mis especialidades.-Le dijo ella recuperando el habla y bebiendo de su copa de vino-. Aun así, nunca antes había visto a alguien mover materia de un lugar a otro tan hábilmente con su harack. Y he conocido a grandes haraquistas.
-Yo no conozco a muchos.
-Tu pareces ser el tipo de persona a la que no le interesa conocer gente, la verdad.- Dijo ella apoyando su codo de la mesa y su quijada de la palma de la mano, mirándolo fijamente, pero el desvió la mirada-. Al parecer no te gustan las miradas.
-Es bastante incomodo mirar fijamente a los ojos de otra persona.-Respondió el mirando hacia la mesa.
-Quizas no quieres que nadie sepa cosas sobre ti.- Le dijo aun mirándolo fijamente-. En las miradas se pueden ver muchas cosas, los ojos pueden ser como bolas de cristal que muestran sentimientos, sueños o fragmentos del pasado de una persona. ¿Tienes miedo de que sepan cómo te sientes o con que sueñas, o quizás como ha sido tu vida?
-Si quieres saber cómo me siento solo tienes que mirar esa pequeña piedra en tu muñeca. -Zyffgrid levanto la mirada y sus ojos negros como un abismo se cruzaron con los ojos amatista de Yurian-. Mis ojos no son bolas de cristal, en ellos no veras nada. Mis ojos son espadas afiladas y si los miras demasiado puedes cortarte.
Se miraron fijamente por unos segundos en silencio, Yurian empezó a sentirse mareada.-El vino- . Pensó ella, quizás había bebido demasiado, pero no era así, apenas si había tomado dos copas y ella sabía que algo como eso no le provocaría aquella sensación de vértigo tan extraña, sus ojos no se despegaban de aquella mirada oscura, como si estuviera en una especie de hipnosis, hasta que en cierto punto movió bruscamente su cabeza a un lado. Recupero poco a poco la compostura y se acomodó en la silla de nuevo.
-¿Mucho vino? –Le dijo Zyffgrid.
-Eso que hiciste fue...-Titubeo un momento, buscando las palabras-. Eso es lo que llaman Mal de ojo.
-Asi es, puedo usarlo solo cuando alguien me mira fijamente, si lo deseo puedo transmitir harack a través de mi mirada. ¿Aun quieres mirarme a los ojos?
-También puedes hacer eso,... vaya.- Yurian lo miro de nuevo y levanto la muñeca, la piedra en la pulsera mostro una runa diferente a la anterior y ella apretó su mano. Seguidamente Zyffgrid se llevó las manos al estómago y se dobló golpeando la cabeza con la tabla de la mesa-.No vuelvas a intentar es de nuevo conmigo.
-Detente.-Le dijo el con su voz encogida, sentía como si le estuvieran apuñalando el vientre, Yurian aflojo su mano y la piedra volvió a dibujar la runa que tenía anteriormente. Este quito las manos de su estómago y se incorporó nuevamente. Su cara estaba roja y algunas venas sobresaltaban en su frente.
-Recuerda tu posición aquí, eres mi subordinado, un subordinado no está en el derecho de agredir a su superior.- Se levanto de la mesa-.Sin embargo cada vez me interesan más tus habilidades.-Le dedico una cálida sonrisa.
-Jodete.- le espeto, inhalando y exhalando grandes cantidades de aire con el rostro congestionado.
-Vamos, solo te estoy enseñando que no debes portarte mal conmigo y te ira bien.-Le dijo poniéndose de pie a su lado y dándole palmaditas en la espalda.- Ya tenemos que irnos, levántate.
Salieron del bar por las calles llenas de hojas amarillas hasta llegar nuevamente al camino que conducía hasta la parte baja, aunque ya estaba bastante entrada la noche aun había una gran cantidad de personas celebrando por todas las esquinas, algunas más borrachas que otras, pero los guardias de la ciudad siempre mantenían todo en orden. En un punto llegados a la parte baja pasaron frente a un vendedor de licores ambulante y Zyffgrid llevo una pequeña botella de agua del norte, pero esta estaba teñida de un suave color rosa.
-No puedes dejar de beber esa porquería ¿no?-Le dijo Yurian pero el solo se encogió de hombros.
-Entraron por una vereda oscura y recorrieron un montón de callejones iluminados por una opaca luz azulada que proyectaba la luna, bañando todos los solitarios rincones de la ciudad hasta que llegaron nuevamente a aquella plaza rodeada por edificios en la que habían estado antes, solo que esta vez no había un alma aparte de ellos dos. Yurian camino hacia la fuente y se sentó al borde. Zyffgrid la siguió y se sentó también, a un lado de ella dando un trago a la fuerte bebida.
-¿Por qué volvimos aquí?-Pregunto él.
-Me gusta este sitio, de noche nadie suele pasar por aquí.- Le respondió, aquel lugar era silencioso, las sombras arropaban las hermosas estructuras en arco que rodeaban la plaza y los callejones que se conectaban con aquel sitio parecían negros abismos sin fin-.
-¿Vienes muy seguido a esta ciudad? –Le pregunto el-. Yo me perdería en un segundo aquí, pero tú pareces conocerla de pies a cabeza.
-Así es, suelo venir, pero ahora me pregunto si esta será la última vez que vea esta ciudad.- Le dijo ella en un tono de voz más apagado de lo normal. Zyffgrid paro el trago que antes de que le mojara los labios y volteo a verla.
-¿Qué quisiste decir con eso?-Pregunto el arqueando una ceja.
-Suelo venir a comerciar, pero esta vez vine por una razón diferente.- Le respondió ella mirando el agua de la fuente iluminada por la luz azulada de la luna-. Hoy se celebra el quinceavo año de la princesa Auriel, mañana se celebra la ejecución de su antiguo protector ¿sabes quién es?
-El pelirrojo, todos en Midard saben su nombre y su apodo.- Le respondió-. El asesino de reyes Lancel, lo atraparon hace no mucho. El hombre que le rebano la cabeza al antiguo Rey Agron Grifftark.
-Eso dicen.- Acerco su mano a él haciendo un gesto para que le alcanzara su botella.- ¿Puedes compartirme un poco?
-S-seguro.- Dijo el frunciendo el ceño y alcanzándole el frasco titubeante-.Creí que lo considerabas una porquería de bebida.
-Sí, pero necesito algo fuerte.-Bebió un pequeño trago y todas las facciones de su delicada cara se arrugaron-. Mierda ¿cómo puedes beberlo tan calmadamente?-Le pregunto mientras le devolvía el frasco.
-Es la costumbre. Este es más suave, esta menos concentrado y sabe a fresas, vagamente.-Le dijo y luego no pudo evitar preguntar.- ¿Vienes a ver la ejecución?
-Vengo a rescatar a Lancel el pelirrojo.- Le soltó ella y luego le mostro la muñeca con la pulsera-. Y tú me ayudaras.
Responder
#12
Buenas otra vez, Sentolyrics,

Me lo he vuelto a leer (casi) de un tirón a pesar de su ingente longitud y me sigue gustando. Tienes mucha soltura para tratar las escenas. Todo se desliza con facilidad y naturalidad. También me siguen doliendo los ojos en algunas partes de la lectura  Tongue , aunque he notado una significativa mejora en el estilo y los artefactos raros que aparecían en el texto (al principio llegué a creer que Chuki era uno de tus personajes con tanto muñeco misterioso apareciendo y desapareciendo en él XD). Sin embargo algún día tendrás que pulirlo del todo. Detalles farragosos, pero necesarios. Sobre todo en la puntuación, vocabulario. Por ejemplo usas mucho la palabra "bar", a mí personalmente me suena moderno. Estoy acostumbrada a usar más "taberna". Pero esto es personal. Los guiones cortos deberían ser largos (esto no es personal) y vigila la puntuación en los diálogos.

Cita:-Es muy fácil perderse cuando es la primera vez que vienes a una ciudad como esta.-Le respondió ella apoyándose de la balaustrada-. Es como un monstruo gigante que te absorbe en sus entramadas calles como tentáculos adoquinados.

Yo no soy muy experta, pero diría que es así:

—Es muy fácil perderse cuando es la primera vez que vienes a una ciudad como esta —le respondió ella apoyándose de la balaustrada. —Es como un monstruo gigante que te absorbe en sus entramadas calles como tentáculos adoquinados.

Yo tengo el teclado configurado para que cada vez que pongo un guión corto se transforme en un guión largo de forma automática.

Como te decía antes es cierto que es largo, pero apenas se nota y el final compensa de sobras. Y después de todo estamos desenredando una historia, no participando en una carrera, y si el escritor es hábil y el relato lo suficientemente absorbente disfrutar del camino no hace sino añadir valor a los que lees. Para mí personalmente en este caso es así. Quizá se deba a que tu estilo y la forma de enfocar la historia son más afines a mis gustos. Me gusta la épica sucia y oscura. En toda su crudeza. Por ejemplo la escena de sexo con la prostituta me parece perfecta. Nada de caramelo. Quizá como anteriormente el súbito apego de la mujer hacia el protagonista es demasiado súbito y extremado. Creo que no hace falta que tires tanto de ese recurso para sumar carisma al personaje. Algunos detalles de su conversación con Yurien, por ejemplo, todo el bagaje anterior que arrastra y que se va desvelando pincelada a pincelada, cumplen perfectamente con esa función. De hecho el personaje empieza ya a resultar interesante. Un poco más que Yurien que no acaba de estar aún tan bien definida.

En general el ritmo se mantiene en todo el texto excepto un leve, muy leve descenso cuando salen del bar. Los cuentos que se incluyen, narrados por el protagonista y el juglar, se leen bien y no estorban. Y como he dicho antes, el fragmento acaba en un perfecto cliffhanger.

Es un relato clásico de aventuras de momento, no sorprendente, pero atractivo. Mezcla ingredientes comunes, pero los mezcla bien.

Yo creo que el texto transmite todo lo que disfrutaste escribiendolo y por eso se lee tan bien.

Nos leemos.
Responder
#13
(17/02/2017 01:43 PM)Momo escribió: Buenas otra vez, Sentolyrics,

Me lo he vuelto a leer (casi) de un tirón a pesar de su ingente longitud y me sigue gustando. Tienes mucha soltura para tratar las escenas. Todo se desliza con facilidad y naturalidad. También me siguen doliendo los ojos en algunas partes de la lectura  Tongue , aunque he notado una significativa mejora en el estilo y los artefactos raros que aparecían en el texto (al principio llegué a creer que Chuki era uno de tus personajes con tanto muñeco misterioso apareciendo y desapareciendo en él XD). Sin embargo algún día tendrás que pulirlo del todo. Detalles farragosos, pero necesarios. Sobre todo en la puntuación, vocabulario. Por ejemplo usas mucho la palabra "bar", a mí personalmente me suena moderno. Estoy acostumbrada a usar más "taberna". Pero esto es personal. Los guiones cortos deberían ser largos (esto no es personal) y vigila la puntuación en los diálogos.


Cita:-Es muy fácil perderse cuando es la primera vez que vienes a una ciudad como esta.-Le respondió ella apoyándose de la balaustrada-. Es como un monstruo gigante que te absorbe en sus entramadas calles como tentáculos adoquinados.

Yo no soy muy experta, pero diría que es así:

—Es muy fácil perderse cuando es la primera vez que vienes a una ciudad como esta —le respondió ella apoyándose de la balaustrada. —Es como un monstruo gigante que te absorbe en sus entramadas calles como tentáculos adoquinados.

Yo tengo el teclado configurado para que cada vez que pongo un guión corto se transforme en un guión largo de forma automática.

Como te decía antes es cierto que es largo, pero apenas se nota y el final compensa de sobras. Y después de todo estamos desenredando una historia, no participando en una carrera, y si el escritor es hábil y el relato lo suficientemente absorbente disfrutar del camino no hace sino añadir valor a los que lees. Para mí personalmente en este caso es así. Quizá se deba a que tu estilo y la forma de enfocar la historia son más afines a mis gustos. Me gusta la épica sucia y oscura. En toda su crudeza. Por ejemplo la escena de sexo con la prostituta me parece perfecta. Nada de caramelo. Quizá como anteriormente el súbito apego de la mujer hacia el protagonista es demasiado súbito y extremado. Creo que no hace falta que tires tanto de ese recurso para sumar carisma al personaje. Algunos detalles de su conversación con Yurien, por ejemplo, todo el bagaje anterior que arrastra y que se va desvelando pincelada a pincelada, cumplen perfectamente con esa función. De hecho el personaje empieza ya a resultar interesante. Un poco más que Yurien que no acaba de estar aún tan bien definida.

En general el ritmo se mantiene en todo el texto excepto un leve, muy leve descenso cuando salen del bar. Los cuentos que se incluyen, narrados por el protagonista y el juglar, se leen bien y no estorban. Y como he dicho antes, el fragmento acaba en un perfecto cliffhanger.

Es un relato clásico de aventuras de momento, no sorprendente, pero atractivo. Mezcla ingredientes comunes, pero los mezcla bien.

Yo creo que el texto transmite todo lo que disfrutaste escribiendolo y por eso se lee tan bien.

Nos leemos.


Buenas Momo, gracias por leer, de verdad no pensé que alguien sobreviviera a ese tercer capitulo tan extenso sweat_smile

A lo largo de la historia se irán incluyendo artefactos bastante extraños con diversos funcionamientos los cuales intentare explicar lo mejor posible, pero nada de chukis aquí jaja.

Tienes razón con respecto a los guiones, debo arreglar ese pequeño detalle y como dices, es mejor configurar el teclado a que lo escriba automáticamente ya que se utiliza a cada 3 segundos xD

Hay que prestarle atención a las canciones y relatos en esta historia ya que quizás guardan cierto significado y den pistas sobre ciertas cosas que puedan ocurrir Wink

Muchas gracias de nuevo por leer el capitulo, nos leemos.
Responder
#14
Cita:Buenas Momo, gracias por leer, de verdad no pensé que alguien sobreviviera a ese tercer capitulo tan extenso

Verás, es que eso depende de la perspectiva y yo estoy muy curtida en eso. Por ejemplo tengo un capítulo de 28 paginas en word - 16000 palabras. Vamos, casi un minilibro. Eso sí, divido en escenas independientes. Así que no se me asusta con facilidad Big Grin

Cita:Hay que prestarle atención a las canciones y relatos en esta historia ya que quizás guardan cierto significado y den pistas sobre ciertas cosas que puedan ocurrir

Pues ese me parece un punto muy interesante. Ya iremos viendo que pasa.
Responder
#15
A veces me pasa que escribo un capitulo de 13000 palabras, creo que el mas largo que escribí tenia ese numero, pero trato de mantener un formato de entre 4 mil y 8 mil máximo para que a las personas que se los muestre no les asuste tanto Big Grin

Yo diría que con respecto a el orden de los guiones en cada linea de dialogo seria algo asi:

−Si voy con ellos, no lo morderán. –Bran estaba satisfecho de que quisieran ver a los lobos−. Bueno, Verano seguro que no, y él mantendrá a raya a Peludo.

Al menos así lo escriben en la mayoría de los libro que me he leído, ese es un fragmento de choque de reyes, que justo me estoy leyendo en este momento.
Responder
#16
Dejare el capitulo 4 por aquí, esta enfocado desde un angulo distinto al de los bandidos.

Capitulo 4: Justicia.

El joven caballero se paseaba por los corredores de aquel hermoso castillo blanco, vestía una armadura plateada, brillante por los rayos del sol que atravesaban las grandes ventanas en forma de arcos que se elevaban hacia el altísimo techo de aquel pasillo. De sus hombros colgaba una capa amarilla que le llegaba a los talones, con el dibujo de un grifo negro de pico y garras rojas en su centro. Miraba de un lado a otro, moviéndose a paso acelerado, su cabello dorado le llegaba hasta la orejas y le cubría parte de la frente, era de finos rasgos pero sus azules ojos eran extraños, como si siempre los tuviera abiertos solo hasta la mitad mirando por un estrecho canal. Descendió por unas escaleras hasta llegar a un hermoso jardín interno en el cual había tres grandes estatuas al fondo y una joven arrodillada ante ellas.
− ¡Mi señora!−Exclamo el joven caballero−. Al fin la encuentro mi señora.
−Vedric.−Dijo ella volteando−. ¿Te envía mi madre? No quiero ir a presenciar la ejecución, es algo grotesco. −Le hizo saber la chica, era una joven de cabellos castaños casi rojizos ondulados y largos que le llegaban más abajo de la cintura, sus ojos eran como la miel y llevaba un vestido rojo con adornos de hilo dorado.
−Su Alteza Auriell, es una orden del Rey, toda la familia real debe estar presente, estarán todas las cabezas de las familias nobles importantes de la ciudad, incluso vinieron nobles de otras comarcas. −Dijo el muchcacho tratando de hacerla entrar en razón−. Ya se han instalado las gradas desde donde se presenciara la ejecución, frente al templo de Jorem el justo, en la parte baja, es un suceso tan importante que la familia real bajara hasta allá e inclusive la población general asistirá para ver la ejecución. No puede faltar.
−¡No!−Exclamo ella−. No quiero presenciarlo, me quedare aquí, quiero rezar a los Dioses y que ellos se apiaden del alma de Lancel.− Se puso de rodillas frente a aquellas grandes estatuas; En el centro estaba la estatua de un hombre alto y fuerte con una capa cubriéndole los hombros y sus manos apoyadas en el pomo de una gran espada clavada al suelo, era al que llamaban Joren el justo. A su derecha estaba una mujer que se acariciaba su hinchada barriga con mirada misericordiosa, era a la que llamaban Yunia la madre. Y a la izquierda estaba la estatua de un niño sosteniendo en su mano derecha un bastón tan largo como el, era al que llamaban Janos el hijo o Janos el pastor. Eran los dioses adorados en Middard y en gran parte del continente de Aura.
−Aún falta una hora para la ejecución Alteza.− Le recordó−. De no cambiar de opinión hará que la ira del rey recaiga sobre mí, recuerde que soy su protector y es mi responsabilidad hacer que usted cumpla con sus deberes. −Este se arrodillo en el suelo con su cabeza tocando la grama del jardín−. Se lo imploro Su Alteza, asista, no es necesario que vea el momento de la ejecución, si usted lo desea puedo cubrir sus ojos con mis manos.
−Vedric... −Dijo Auriell dejando escapar un suspiro. Arrodillado frente a ella, con la cabeza en el suelo estaba Vedric la Espada Maldita, uno de los caballeros de la Guardia del Grifo, las espadas más letales de las comarcas de Midard. Era joven aun y muy ingenuo, pero se decía que era uno de los más poderosos de los caballeros al cuidado de la familia Grifftark−. Ponte de pie, por favor. Está bien, iré solo por ti, pero no mirare ni aplaudiré aquello. Lancel fue mi antiguo protector y el... el...−Las palabras se le atoraban en la garganta−. Él era una buena persona.− Dijo con una mirada triste.
−Muchas gracias Alteza. −Dijo Vedric mientras se ponía de pie, suspirando del alivio−. Me ha salvado el pellejo.
−No tienes que agradecerme.− Le respondió ella−. Es tu deber y mi obligación cumplir con este tipo de cosas, deberías estarme regañando, pero siempre has sido muy blando Vedric.−Le dijo mientras él sonreía con sus ojos medio abiertos.
−Tiene razón, pero no me atrevería a levantarle la voz ni aunque la Reina me lo ordene. −Le respondió con una amplia sonrisa, Vedric solía sonreír aun en situaciones que no lo ameritaban, siempre mostraba una sonrisa de lado a lado, siempre estaba relajado y tranquilo. Eso a Auriell le gustaba, verlo sonreír siempre era contagioso. Hacía dos años ya que era su protector, justo después de la traición de Lancel el pelirrojo que había sido su anterior protector desde que ella tenía uso de memoria, hasta que ocurrió la tragedia del Rey Agros y Lancel se convirtió en el hombre más buscado de los cinco reinos de Aura.
De las escaleras que daban al jardín bajo una mujer seguida de dos criadas. Era alta, de hermosos cabellos rojizos ondulados, ojos color ocre, su cara tenía una expresión dura pero hermosa, lucía un vestido azul con adornos dorados y en su frente portaba una pequeña corona con zafiros que hacían juego con su vestimenta.
−Auri.−Le dijo a la niña−. ¿Qué haces en el jardín de los dioses a estas horas? Sir Vedric te estuvo buscando por todos lados como un loco.
−¡Su Majestad!− Exclamo Vedric he hizo una amplia reverencia.
−Madre. −Dijo con voz calma dirigiéndose a la reina que era como una versión adulta de ella−.Lo se, pero ya estoy lista, solo quería hablar con los Dioses unos minutos. −Camino hacia donde estaba la reina y ambas salieron del jardín seguidas por las criadas y Vedric detrás de ellas.
−Se dice que la ciudad aún celebra la fiesta de tu decimoquinto año.−Le dijo la reina sonriente−.Y eso que fue ayer. El pueblo te tiene mucha estima.
−Eso escuche.− Respondió ella −.También escuche que cientos de personas se reúnen frente al templo de Jorem en la parte baja sedientos de la sangre de Lancel ¿Ese es el pueblo que me estima?
−Aun lloran a su antiguo Rey, a pesar de que fue hace dos años, quieren justicia.− Le explico−. Y tu hermano, nuestro Rey, les dará lo que quieren.
−Les dará un grotesco espectáculo, un baño de sangre. −Dijo Auriell con un tono exasperado y frunciendo el ceño.
−¿Por qué te opones a ello?¿Olvidas que es el hombre que le corto la cabeza a tu padre?−Dijo la reina mientras la miraba arqueando una ceja.
−Mi padre...−Murmuro con un tono áspero.
−Sé que Lancel fue tu protector desde que tenías uso de razón, pero cometió un crimen abominable y debe ser ejecutado. Antes de ti, él fue mi protector por muchos años.−Le recordó−. Es inquietante que un hombre capaz de cometer semejante crimen estuviera tan cerca de la familia real por tantos años. −El tono de la reina era clamado y cálido, un tono maternal.
−Solo quiero salir de esto rápido, madre. −Se limitó a decir mientras caminaba a través del largo pasillo de altos ventanales, al final, los esperaba un hombre de cabellos castaños largos, con una armadura dorada aún más hermosa y brillante que la de Vedric, con una capa amarilla colgada de sus hombros y un grifo negro dibujado en el centro. Su rostro era fino y delicado, de rasgos que se asemejaban más a los de una hermosa mujer. Al ver a la reina acercarse hizo una reverencia.
−Su Majestad Margareth.− Le dijo educadamente con una voz suave−. El trasporte real está listo, el Rey Auros la espera para ir al anillo más bajo de la ciudad.
−Estoy al tanto, Sir Laurian.−Le respondió. Laurian el hermoso, era su protector desde hacía muchos años ya, era un hombre de una belleza inigualable y una habilidad con la espada aún mayor.
Laurian y Vedric escoltaron a la Reina madre y a la princesa Auriell por los corredores hasta llegar a la gran entrada del Castillo Blanco, afuera los esperaba un enorme y lujoso carro de madera de color dorado y negro con la insignia de un grifo dibujada en la puerta, los soldados se posicionaban en fila a cada lado del camino que llevaba al carro. En la entrada los esperaba un anciano de cara amarga con una larga y gruesa barba que variaba sus tonos entre gris y blanca, con una cabellera igual de espesa y poco colorida, vestía una bata azul grisácea, en sus largos dedos portaba extraños anillos con múltiples grabados y de su cuello colgaba un grueso medallón de oro lleno también de garabatos similares.
−Mi reina.− Le dijo el anciano de voz áspera−. EL Rey Auros la espera dentro.
−Allen.−Le respondió. Allen era el Archimago de la familia real, se dice que nadie en el reino tenía conocimientos de harack tan amplios como los suyos, la biblioteca de su torre tenía miles de extraños libros que había leído más de una vez, un laboratorio donde experimentaba con todo tipo de materiales, plantas, animales y algunos dicen que con personas también. Su habilidad como vitalista le había permitido servir a la familia real por más de ciento veinte años hasta el día de hoy. A la joven hija de la reina siempre le asusto un poco aquel mal encarado anciano−. ¿Guiaras el carro el día de hoy?
−Enviaría a mi asistente, pero dada la magnitud del asunto, yo mismo me encargare de mover la maquinaria del vehículo para guiar a la familia real hasta la plaza de Jorem.−Le dijo. La puerta del Carro se abrió y de dentro bajo un joven de cabellos pardos y ojos tan castaños que parecían amarillos. Llevaba sobre los hombros una capa dorada con la insignia del grifo, su traje era totalmente negro y adornando su cabeza tenía puesta una corona dorada de varias puntas en formas de distintas aves y en su centro, un grifo de ojos rubíes.
−Madre.−Dijo con fastidio−. Llevo esperando casi media hora aquí ¿dónde se habían metido?, falta poco para la ejecución.
−Mi rey.− Le respondió Margareth haciéndole una reverencia−. Siento haberlo hecho esperar, ya estamos listas.
−Suban al carro entonces. −Les dijo haciéndoles un ademan de que entraran−. Yo iré adelante en mi carro personal seguido de cerca por su carrosa detrás de mí.
−Mi rey ¿Considera prudente manejar por su cuenta hasta la plaza?−Le dijo la reina madre−. Recuerde que es un rey y los reyes no hacen esas cosas, podría ser peligroso.
−Me aburriría demasiado con ustedes dos allí dentro. −Le respondió y se dirigió hasta donde su hermana colocándole una mano sobre la cabeza−. Así que al final terminaste viniendo, hermana. −Le revolvió el cabello mientras ella lo miraba con desinterés−. Al fin, el verdugo de nuestro padre será castigado.
−No disfruto de estos espectáculos, su majestad.−Le respondió ella mirando hacia otro lado.
−No. −Le corrigió el mientras la miraba desde arriba sonriente−. No disfrutas de este en particular, pareciera que mi hermanita aún tuviera sentimientos hacia su antiguo protector, eso podría considerarse como traición al reino.−Dijo mientras reía−. Pero tranquila, no te cortare la cabeza, es más, te entiendo en parte, nuestro padre era un patán degenerado.−Dio una carcajada−.Pero matar a un rey es matar a un rey y merece castigo.
−Alteza. −Carraspeo la Reina−. No debería referirse al antiguo Rey de esa manera, no es correcto.
−Madre.−La dijo mirándola y señalándose a sí mismo con el pulgar−. El Rey aquí soy yo y puedo decir lo que desee de los antiguos reyes, no me importa si fueron santos o héroes, están muertos y ahora gobierno yo, cuando muera, el futuro rey podrá hablar toda la mierda que desee de mí, no me importara porque estaré muerto. Ahora por favor suban al carro.
La reina y la princesa subieron al enorme carro y Allen subió a una cabina delantera, se posiciono en su asiento y cogió una palanca que sobresalía del piso de madera y se encargaba de la dirección de las ruedas delanteras que eran movidas por una caja llena de gruesos y fuertes engranajes conectados a uno principal y más grade aun, marcado con una runa. En la cabina, frente a Allen había un tablero sobre el cual estaba instalado un grueso disco de metal con otra runa igual a la del engranaje, estaba diseñado para girar con mucha facilidad. Allen transmitió su harack al disco y este se conectó con el engranaje de la caja, ahora cada giro que diera al disco se trasmitiría a la caja y luego a las ruedas haciendo mover el carro sin necesidad de caballos. Era un mecanismo bastante complejo que solo funcionaba con harack y del cual muy pocas personas en el reino además de los nobles podían disfrutar. Vedric y Laurian iban a los lados del carro montando guardia sobre sus caballos, y al frente iba el rey en un carro bastante pequeño y aerodinámico, diseñado para una sola persona, el cual manejaba el mismo. Funcionaba igual que el gran carro de la reina, pero el joven Auros no poseía Harack, por lo cual usaba un guantelete negro especial diseñado por Allen, estaba cargado con una porción de su harack en una runa bordada con hilo de oro y le permitía al joven Auros accionar los mecanismos de su vehículo, a su lado iban también dos caballeros a caballo, uno lucía una increíble armadura roja como la sangre, de mirada fría, ojos grises y cabello negro, el otro era enorme con una gran armadura de bronce y un yelmo que solo dejaba ver sus ojos a través de una ranura. Ambos eran los protectores del rey. En las aceras se acumulaba la gente, tanto en la parte alta, como en la media y la baja, o los "anillos" como las llamaba también. Al llegar al anillo bajo, una multitud aún más grande los esperaba, en ese anillo era donde estaba la mayor parte de la población. El rey Auros saludaba sonriente mientras la gente intentaba acercarse a él pero un increíble cordón de guardias lo impedía, casi todos los guardias de la ciudad estaban allí. Al llegar a la plaza de Jorem el justo, la familia real bajo de sus transportes y subió a una gran tarima de madera en la cual había tres cómodas sillas para cada uno acompañados de su guardia real. En puestos más bajos de la tarima había gradas en las cuales estaban nobles importantes de la ciudad y de otras comarcas. Debajo estaba la plaza del templo en donde se acumulaba una gran cantidad de ciudadanos que balbuceaban miles de cosas y al fondo estaba el enorme templo de Jorem el justo. El rey se levantó y todos hicieron silencio.
−Habitantes de Blanca Castilla y la Comarca del grifo. Honorables familias nobles de Middard.−Dijo en voz alta haciendo un amplio ademan−. Hoy es un día especial, tan especial como el día de ayer, en el que se celebraba el quinceavo año de vida de mi adorada hermana. Hoy será otro día en el que podremos celebrar hasta saciarnos. Como ya saben, hace dos años en un fatídico día, un hombre sacudió nuestros corazones al arrebatarnos la preciada vida de nuestro amado y queridisimo, en especial por los niños, Rey Agron.−Dijo esa parte y no pudo evitar hacer una mueca de risa−. El nombre de ese hombre ya todos lo sabemos, ese infame nombre que nos ha causado pesadillas por dos largos años, Lancel el Pelirrojo. Pero ahora su rey se los ha traído aquí, a la plaza de Jorem, para que reciba un castigo justo antes los ojos del Dios de la justicia.−Todos aplaudieron al rey frenéticamente, pero Auriell, sentada en una de las cómodas sillas al lado de la de Auros, tenía una mirada triste y no demostraba el menor entusiasmo por el discurso de su hermano−. Ahora por favor, mis queridos verdugos, arrastren hasta aquí al criminal más buscado del mundo, frente a los ojos del pueblo y de su rey.
Dos hombres de trajes negros y harapientos arrastraban a un tercero hasta el centro de la plaza. Le pateaban y empujaban al pobre hombre que iba con las manos encadenadas mientras el pueblo le abucheaba como si fuera el villano infame de algún romance, algunos le lazaban piedras y otros le escupían. Era un hombre alto, de largos cabellos y barba de color rojo, bastante descuidados, estaba flaco y sus ropas eran un trapo que alguna vez fue gris, pero ahora estaba lleno de agujeros y manchas de sucio y las moscas revoloteaban dibujando circulos sobre él ya que al parecer tenía días sin bañarse en donde estaba encerrado. Lo tiraron en el medio de la plaza y cayó al suelo aparatosamente mientras todos reían. La princesa Auriell no pudo evitar mirar hacia otro lado mientras una lágrima se asomaba por uno de sus ojos.
−Alteza, no llore, se lo suplico. Esto acabara pronto, se lo prometo.−Le dijo Vedric colocando una mano sobre su hombro.
−Esto... no es justo, Vedric.− Dijo mientras las lágrimas le escapaban de los ojos−. No se lo merece.
−El asesinó al rey Agron, Alteza…
−Él no lo hizo.− Dijo Auriell llorando, mientras Vedric abría sus ojos por completo de la sorpresa, eran azules como los zafiros.
−Lancel el pelirrojo.−Dijo Auros en voz alta−. Escoria de los reinos de Midard, Vestera, Esros, Nordran y Gedo, que componen nuestro amado continente de Aura. Como rey de uno de los grandes reinos, te condeno, en este hermoso día soleado del año 1006 de nuestra era del Albor y 486 de la alianza a morir bajo la mirada justa del gran Jorem, pero, soy un rey misericordioso, que adora a Yunia y a Janos por igual, por lo cual te concederé unas últimas palabras, dilas rápidamente y en voz alta traidor, luego solo muere. −Lancel estaba arrodillado en medio de la plaza con dos grandes hombres detrás, uno de ellos con una enorme hacha en la mano.
−El castigo...−Dijo tosiendo−. El castigo por matar a un rey es la ejecución, eso lo entiendo perfectamente, así como también lo es engañar a un rey, cometiendo adulterio, ¿no es así? Mi reina.−Dijo Lancel que levanto la mirada hacia las gradas mirando fijamente a la reina, ella le devolvió una mirada con los ojos bastante abiertos y los labios apretados−. Fui su protector por casi la mitad de mi vida, así como también fui su acompañante sentimental mientras el bastardo del rey se embriagaba y cogía con niñas.−Confeso y todos en la plaza se quedaron mudos, luego empezaron a balbucear incesantemente−.Quizás, mi joven rey, usted sea producto de alguna semilla que se me escapo y se sembró en la fertilidad de su madre.−Agrego sonriente.
−Basta, eres un maldito mentiroso.− Se levantó la reina que había perdido su tono fraternal, Auriell la miraba sorprendida, muy pocas veces había visto a su madre reaccionar de aquella manera, generalmente era una mujer calmada, que no se inmutaba ante nada−.Ejecútenlo de una vez ¿Cómo te atreves a decir que tu rey es producto de una abominación como esa?
−Basta madre. −Le dijo el rey en tono sereno haciéndole una seña para que se sentara, luego miro a Lancel nuevamente−. Tus palabras son bastante acusadoras, pero no tienes como probarlas, solo tratas de hundir al reino antes de irte a navegar a los oscuros mares del más allá, ya dijiste tus palabras, ya fueron escuchadas, ahora muere y deleita al pueblo manchando el suelo de la plaza con tu sangre.
En el suelo de la plaza se posó una enorme sombra de una de aquellas grandes naves del reino. Todos miraron hacia el cielo y vieron como aquella colosal estructura de madera caía sobre ellos, la gente empezó a gritar y a dispersarse al ver a aquel titán de hierro y madera caer sobre ellos, el globo tenía un gran agujero y empezó a descender en espiral, choco contra la alta punta del templo de Jorem el justo derribando una parte mientras las piedras caían al suelo y la gente intentaba esquivar aquella lluvia de escombros, luego se estrelló contra el suelo y la madera se astillo, pedazos volaron por todas partes hiriendo a un gran número de personas presentes.
− ¿Qué pasa?−Grito el rey, y luego volvió la mirada hacia los ejecutores que veían aquel espectáculo desconcertados−. ¡Córtenle la cabeza de una vez!
Uno de los verdugos lo sometió entre todo aquel caos y el otro levanto el hacha para cortarle el cuello al pelirrojo. Lancel solo escucho un silbido que le paso sobre la cabeza y a alguien corpulento caer al suelo, cuando se fijó, el hombre del hacha tenía un pequeño cuchillo arrojadizo clavado en su ojo izquierdo.
− ¿! De dónde ha venid... ¡? −Otro silbido hizo que el segundo hombre no terminara la frase, cayendo al suelo con otro cuchillo clavado en la sien. Lancel levanto la mirada y frente a él estaba un hombre bastante grande y calvo con una máscara de oso que le cubría el rostro y una pequeña mujer con otra máscara de gato.
−Yuri, Mikken.−Dijo sorprendido.
−Vinimos a buscarte.−Le dijo el más grande.
La princesa Auriell se había levantado de su silla y se asomó para ver lo que pasaba, entonces vio a Lancel con aquellas dos personas, el levanto la vista y sus miradas se cruzaron.
−Alteza... Auri, cuanto has crecido en estos dos años, me siento feliz de haberte visto.−Le dijo en voz alta y luego partió con sus acompañantes entre la desenfrenada multitud.
−¡Mierda! −Exclamo el Rey−. Mierda, Mierda, Mierda. Vedric, Zephyr, Vayan detrás de ellos, lleven guardias ¡Ya! Oros y Laurian se quedan a nuestro cuidado.− Ordeno el Rey mientras el caballero de armadura Rojo sangre y Vedric bajaban de las gradas y ordenaban a varios guardias seguirlos.
Una pequeña sonrisa se escapó de la boca de la princesa Auriell, el corazón en su pecho latía acelerado y con toda su alma deseaba que Lancel pudiera escapar. Su madre la saco de su trance sacudiéndola por los hombros.
− ¿Qué te parece gracioso Auriell? ¿No te das cuenta de que el asesino de tu padre acaba de escaparse?− Levanto su mano para abofetearla, su madre en contadas ocasiones le había levantado la mano a sus hijos pero después de aquellas palabras su semblante había cambiado por completo.
−Detente, madre.−Dijo Auros y la reina detuvo su mano−. ¿Por qué reaccionas de esa forma? Generalmente no actúas así. ¿Acaso son esas últimas palabras que salieron de la boca de Lancel?
−No puedes creer algo tan estúpido como eso.− Dijo con el rostro congestionado y luego recordó a quien le hablaba−. Majestad.
−No lo creo, no que sea hijo de una relación amorosa entre los dos, eso lo sé, ni Auri tampoco, Allen comprobó que por nuestras venas corre sangre de grifo hace mucho tiempo ya, lo haraquistas pueden hacer ese tipo de cosas.−Le dijo llevándose la mano al mentón−. Pero por tu forma de reaccionar, me haces creer que quizás lo de su supuesta relación extramarital esconda cierta verdad.− Le dijo mirándola seriamente, la cara de la reina estaba roja y llena de ira−. Eres mi madre, claro, nunca te ejecutaría, si ello llegara a ser cierto.−Termino y dio la vuelta para irse caminando seguido de el gran Oros de la armadura de bronce, mientras Laurian el hermoso se quedaba acompañándolas.
Por la congestionada plaza se escurrían Vedric y Zephyr seguidos de varios guardias tras ellos. Al frente, entre la multitud se podía ver a aquellos tres adentrándose a un callejón.
−Fueron por un callejón.− Dijo Zephyr entrando con Vedric y los soldados a la estrecha vereda que discurría a lo largo de altos edificios y que conectaba con mas callejones.
−Sera difícil seguirles el rastro.−Dijo Vedric−. No conozco bien los callejones del anillo bajo.
−No sueles venir a este anillo ¿no?− Le respondió Zephyr mientras corrían uno detrás del otro por las angostas calles−. Vamos a dividirnos para cubrir más espacio. Así abarcamos una zona más grande, ellos fueros hacia adelante, solo hay dos caminos, así que tu sigue por la derecha y yo cubriré la izquierda.− Vedric asintió y se perdió en uno de los callejones con unos cuantos guardias tras él. Zephyr siguió adelante por la izquierda, se movía rápidamente como un lobo en busca de su presa, más adelante en el camino se encontró con unas cadenas en el suelo, con las que tenían maniatado a Lancel, iba por buen camino, siguió a toda velocidad y tuvo una idea de a donde se dirigían, el conocía esas calles bien, sabía que más adelante había una plaza bastante amplia, rodeada de cuatro grandes edificios a la cual solo se podía entrar o salir por los callejones o ¿volando quizás?
Del otro lado Vedric estaba bastante perdido ya, se detuvo en cierto punto confundido y algo fastidiado mientras se rascaba la cabeza.
−Me pregunto ¿Dónde estamos? ¿Ustedes no se hacen una idea muchachos?− Le pregunto a los guardias que estaban con él.
−No suelo adentrarme tanto por estos callejones Sir vedric.−Le respondió uno−. Generalmente hacemos nuestras guardias en las calles principales.
−Ah mierda, esto es un poco cansino.− Dijo sonriendo−. Creo que ya sé que debo hacer.− Subió por una empinada escalera de piedra al costado de un edificio hasta llegar a lo más alto de la estructura−.Ustedes busquen por debajo, yo veré que puedo hacer desde aquí arriba−. Les dijo a los guardias que lo miraban, confusos.
Vedric corrió sobre los tejados saltando sobre los callejones, llego hasta una estructura puntiaguda increíblemente alta con una campana en su cima y se le quedo mirando desde el tejado en donde estaba, sorprendido y boquiabierto de cómo se elevaba hasta el cielo azul. Escalo hasta y desde allí gran parte del anillo bajo se le hacía visible, podía ver a lo lejos el anillo medio y más lejos aún el anillo alto en la cima de la enorme colina que era la ciudad de Blanca castilla. Se enfocó de nuevo en su tarea, empezó a observar con sus ojos medio abiertos todos las veredas desde arriba, no muy lejos pudo divisar algo extraño; una de las naves del reino volaba extremadamente bajo, cerca de una zona vacía entre cuatro edificios que solo él podía ver desde ese punto y supo que era ahí a donde tenía que ir. Bajo de la torre y siguió por los tejados hasta estar cerca de uno de los edificios que había visto, descendió por una pared a través de las azoteas y ventanas en ella. Una vez en el suelo sintió los paso de personas detrás de él, Zephyr lo había alcanzado
−Bien hecho Vedric.−Le dijo−. Has llegado primero que yo.
−Fue suerte.− le dijo el sonriente con sus ojos medio abiertos y rascándose la parte posterior de la cabeza.
Entraron a la plaza rápidamente y los vieron. Allí estaba Lancel el pelirrojo con aquella pequeña mujer y el corpulento hombre, además de ellos los acompañaban otros tres tipos , todos con sus caras cubiertas por máscaras, solo se veían sus ojos y cabello. Sobre ellos, una enorme nave del reino intentaba descender lo más cerca posible de la plaza pero le costaba algo de trabajo.
−Así que quieren escapar por cielo.−Dijo Zephyr−. Antes de que esa nave aterrice todos ustedes estarán muertos, en el nombre del Rey Auros, cortare sus cabezas.
−Mierda.−Se escuchó decir a uno de los hombres que estaban en la fuente, uno delgado de cabello negro con mascara de mono−. Ese es Zephyr el rojo y el otro es Vedric la espada maldita. Aterricen esa puta nave rápido o estamos muertos.
−A mí no me interesan sus nombres. −Dijo el otro alto y delgado de cabellos blancos con mascara de lobo sacando una cimitarra de su cintura−. Los voy a rebanar sean quienes sean.−Los dos bandidos se adelantaron, mientras que Lancel, la mujer de mascara de gato, el hombre corpulento y otro sujeto con una espada en su espalda sentado en la fuente se quedaron detrás.
Zephyr ordeno a siete de los doce soldados que venían con ellos que atacaran a los hombres que iban con Lancel. Los guardias no les resultaron dificultad alguna para aquellos dos, se movían como un remolino y repartían tajos afilados y certeros con sus cimitarras que cortaban los cuellos y tendones de sus oponentes, el pelo blanco y mascara de lobo era el más brutal de los dos. En un momento había siete soldados muertos en el suelo y dos bandidos de pie.
−Soldados, quédense atrás por si necesitamos un refuerzo.−Dijo Zephyr quitándose la capa amarilla y desenvainando su hermosa espada plateada con un enorme rubí en la guarda a los otros guardias que habían quedado−. Vamos Sir Vedric, tú me ayudaras.
−Como ordene Sir Zephyr.− Aunque los dos eran del mismo rango, Vedric solo tenía dos años como miembro de la guardia del grifo, por lo cual sentía respeto por todos sus compañeros. Camino al lado de Sir Zephyr soltando su capa y desenvainando su espada, era una hoja delgada y curva, parecida a las espadas originarias de Gedo, para combates rápidos y precisos, su hoja estaba intacta pero su color era extraño, similar al oxido.
−Ustedes dos, ganen tiempo mientras desciende la nave.−Les ordenó a sus compañeros la mujer de la máscara de gato−. Lancel, recuéstate aquí, estas muy débil.
−Ellos dos no pueden contra esos tipos, estamos perdidos.−Le dijo él.
−Tranquilo, si ellos fallan aquí estamos Mikk y yo.−Le dijo en voz baja−. También lo tenemos a él.− Dijo señalando a otro hombre de negro, cruzado de brazos que estaba en la fuente. Su rostro estaba cubierto también por una máscara, una máscara de cuervo.
−No entiendes, esos tipos tienen otro nivel.
El de cabello carbón con mascara de mono se movió rápidamente hasta donde estaba Zephyr, dio un tajo dirigido a su costado pero este lo bloqueo con su espada y lo hizo retroceder, el caballero se movió velozmente hacia adelante y ya estaba sobre el bandido propinándole un tajo vertical increíblemente rápido el cual este pudo bloquear a duras penas, cayó al suelo y rodó por el piso intencionalmente para ganar distancia, pero Zephyr era muy rápido. El bandido solo pudo ver una estela roja acercarse y saboreo la muerte por unos segundos, pero el más corpulento de los hombres, de mascara de oso, se había unido a la pelea bloqueando aquella estocada asesina.
−Dos contra uno.−Exclamo Zephyr el rojo−. Era de esperarse de bandidos como ustedes.
Del otro lado el bandido peliblanco había estado atacando violentamente a Vedric, lanzándole tajos brutales y rápidos, haciendo retroceder al caballero mientras le gritaba que era un cobarde que solo sabía defenderse. Vedric solo observaba y bloqueaba cada ataque, hasta que en uno de sus bloqueos el bandido de mascara de lobo tardo una milésima de segundo más en lanzar el otro tajo y el caballero aprovecho la apertura, haciéndole un corte en el pecho a una velocidad increíble, luego de una patada lo mando a volar varios metros sobre los adoquines.
− ¡Me arde!− Maldecía el bandido mientras se retorcía de dolor en el suelo−. ¿! Que mierda me has hecho!?
Vedric estaba ya sobre él, a punto de rematarlo pero retrocedió al ver un brillo destellar en dirección a su rostro. Dio una voltereta haca atrás esquivando el silencioso tajo que le había lanzado la mujer con mascara de gato. La nave descendía lentamente, pero ya se acercaba bastante a la plaza.
−No me gusta matar mujeres.−Dijo Vedric sonriente.
− ¿Quien dice que vas a matarme?−Respondió ella−. Ni siquiera vas a tocarme.− Se abalanzo sobre el con paso rápido y silencioso, era increíblemente veloz y sus tajos eran elegantes y precisos, pero Vedric los bloqueaba todos. Sin embargo no podía encontrar una apertura en sus movimientos.
Del otro lado el bandido pelinegro de mascara de mono yacía en el suelo, había recibido una herida en la pierna y el calvo con mascara de oso apenas podía frenar los rápidos ataques de Zephyr sin poder responder. En un bloqueo logro empujar al caballero hacia atrás lo suficientemente fuerte como para hacerlo rodar por el suelo pero este se levando en cuestión de segundos.
−Te felicito, no muchos logran resistir tanto en un combate uno a uno conmigo, y menos mandarme al suelo, eres increíblemente fuerte.−Le reconoció el caballero−. Te matare rápidamente, sin mucho dolor.
−Pensaba hacer lo mismo contigo, caballero− Le dijo.
El bandido cogió su espada con ambas manos y se movió a una sorprendente velocidad hacia adelante, aprovechando la distancia que había ganado con el empujón anterior. A Zephyr le costó verlo venir, fue muy rápido a pesar de su enorme tamaño, le lanzo un tajo horizontal increíblemente veloz que le hubiera cortado a la mitad con todo y su armadura roja, si no hubiese rodado un segundo antes, hasta posicionarse en la amplia espalda de aquel hombre. Justo la apertura que necesitaba para clavarle la espada en las costillas. Lanzo una estocada, el bandido se movió a un lado pero no lo suficientemente rápido, la hoja afilada se le enterró entre las costillas hasta salirle por delante. Zephyr desenterró la espada. El corpulento hombre estaba en el suelo y la sangre le fluía de un costado, haciendo una pequeña charca en el suelo que se filtraba a través de los adoquines.
−Si no te hubieras movido te hubiera perforado el corazón, muy hábil de tu parte.−Le dijo Zephyr preparándose para el golpe de gracia, pero se dio la vuelta rápidamente y bloqueó un golpe que iba directo hacia su espalda−. Malditos bandidos sin honor, atacando por la espalda.− Dijo pero luego se quedó atónito al contemplar el extraño material del que estaba hecha la espada de su atacante, un hermoso vidrio negro. El último hombre en la fuente se había puesto de pie, el de mascara de cuervo. Lancel también se había quedado boquiabierto, Vedric apenas pudo notarlo ya que estaba ocupado esquivando los ataques de la mujer bandido.
Zephyr se movió velozmente lanzando rápidos y violentos tajos mientras el último de los bandidos los bloqueaba ágilmente. La nave ya había descendido hasta la plaza. La mujer de la máscara de gato detuvo su pelea y dio varios saltos hábiles hacia atrás, corrió a la fuente hacia donde estaba Lancel y les ordeno a todos que se retiraran.
−Levántense, muévanse a la nave rápido.−Les grito.
−¡Vedric, no la dejes huir!.−Le ordeno Zephyr mientras atacaba a aquel hombre.
Los bandidos heridos se movieron hacia la nave para abordarla, volaba a menos de tres codos del suelo. Vedric se apareció detrás de ellos con sus soldados pero la mujer enmascarada salió a hacerles frente, hizo un movimiento extraño con su mano, el caballero reacciono rápidamente luego de ver que en el suelo había un círculo con una estrella de cinco puntas llena de runas.
− ¡Aléjense de aquí!−Grito Vedric, pero ya era muy tarde, todos los soldados habían entrado en el  y de repente perdieron la movilidad cayendo al suelo paralizados, menos  Vedric.
−Como lo pensé, llevas un amuleto.−Le dijo la mujer−. Tracé otras runas sobre varios de los tejados calientes de la ciudad.−Le dijo ella subiendo a la nave.− Si te acercas un centímetro más, voy a transmitir el calor de las tejas calientes de medio día dentro de la sangre de estos tipos hasta que hiervan como sopa.− Vedric se detuvo−. Que suerte, eres un buen tipo, valoras la vida de tus soldados−. Le dijo al final.
− ¿Que ocurre Vedric?−Grito Zephyr.
−Tu pelea es aquí.−Le advirtió el de la espada de vidrio dándole un brutal tajo que logro bloquear pero retrocedió varios pasos, la espada hacia extraños sonidos que Zephyr no podía entender cada vez que era blandida por aquel hombre−. Si tu amigo se mueve un paso hacia esa nave esos soldados van a hervir hasta la muerte, a ti te convendría bajar tu espada también, perdieron aquí.
−Lo siento por mis hombres pero la misión es más importante que sus vidas.−Le dijo Zephyr, mirándolo fijamente. Por un momento, su vista se nublo al ver aquellos ojos que se tornaron en un azul oscuro pero eso no detuvo su ataque. Corto el aire con su afilada hoja velozmente hacia el cuello del bandido. Lo único que escucho fue el sonido espectral que producía aquella espada, vio un destello oscuro, que mando a volar su brillante arma, haciéndola resonar contra el suelo a varios metros de distancia. Luego la hoja negra se deslizo sobre el pecho de su armadura que dio gran resistencia ante la hoja de vidrio, pero termino por abrirse. Cayó de rodillas con una herida en diagonal de lado a lado en el pecho, por la cual empezaba a brotar una importante cantidad de sangre.
−La armadura te ha salvado.− Le dijo mirándolo desde arriba a través de su máscara con fastidio y se dio la vuelta para irse−. No se te ocurra levantarte, o la familia real tendrá que buscarse a otro caballero.
−Esa mirada tuya... Usaste... usaste un maldito truco de haraquistas.− Le dijo tosiendo. La sangre brotaba de su pecho creando una pequeña charca en el suelo.
−Me valgo de todas mis habilidades.−Respondió mientras se alejaba.
−¡Sir Zephyr!−Exclamo Vedric dando un paso.
−No te muevas.− Dijo la mujer.
Aquel alto sujeto envaino su espada en la funda de su espalda y camino hacia la nave, paso a un lado de Vedric que se mantenía inmóvil.
−Si valoras la vida de tu compañero, será mejor que lo lleves con alguien que sepa curar.− Le recomendó−. Esa armadura lo salvo de que lo cortara a la mitad.− Subió a la nave que empezó a elevarse sobre la plaza. Vedric corrió a toda velocidad hacia donde estaba el otro caballero de rodillas aún.
−¿Qué haces? estas dejando escapar al Pelirrojo.−Le dijo con voz apagada a Vedric.
−No importa, luego lo capturaremos de nuevo, su vida es más importante.− Le respondió sacándole el peto destrozado a Zephyr y tirándolo a un lado. Se despojó de su guante derecho y marco una runa con la misma sangre de su compañero, la poso sobre su pecho y la herida empezó a cerrarse lentamente, dejando una cicatriz rosada en donde antes estaba la carne tasajeada.
−Así que también eres vitalista, Muchacho.−Le dijo Zephyr en una media sonrisa, sus labios habían perdido el color y su piel estaba pálida.
−Perdió mucha sangre, señor. Necesita una transfusión rápido ¿Cómo salimos de este laberinto?
−Ayúdame a ponerme de pie.−Le dijo levantándose con ayuda de Vedric, estaba mareado y a punto de desmayar. Rodeo con su brazo por los hombros al joven caballero de armadura plateada para así ayudarse a caminar y salieron de aquella plaza.
Zephyr fue señalando por donde debía cruzar para salir rápidamente de allí, en poco tiempo ya estaban en una de las calles principales atestadas de gente y guardias por todos lados. Alerto a uno de los guardias de la ciudad y le hizo llamar lo mas rápido posible al archimago. Allen que se presentó minutos después con una bolsa de sangre que tenía una runa dibujada. La sangre en la bolsa empezó a desaparecer como si de magia se tratase mientras que la piel del caballero empezaba a retomar su color, algunos soldados y personas presentes observaban aquello con asombro y miedo. Zephyr se puso de pie palpándose la enorme cicatriz diagonal que marcaba su pecho.
−Lo siento, no llegue a tiempo, sino, no tuvieras esa fea cicatriz cruzándote el pecho. Yo hubiera hecho un mejor trabajo de curación.− Le dijo Allen−. Pero al menos sirvió para mantenerte vivo mientras iban por mí.
−No tiene importancia.−Dijo el−. Aquí lo grave es que ese maldito pelirrojo se escapó.
−Ya el rey ha ordenado que se les diera caza, Sir Zephyr..− Respondió Vedric.
−Sir Vedric...−Dijo con seriedad −. Debemos hablar en privado, volvamos al castillo blanco.−El joven caballero lo miro apenado, sabía que no le iba a dar un agradecimiento por salvarle la vida en parte.
Los dos caballeros volvieron a al castillo a pie, en la calle había un alboroto y todos comentaban que el pelirrojo posiblemente se había escapado, pero eso no era lo único que iba de boca en boca, también se escuchaban murmullos y susurros sobre un rey posiblemente bastardo y una reina puta. Al entrar al castillo, varios guardias les hicieron una reverencia, algunos no pudieron ocultar su asombro al ver a Sir Zephyr sin su armadura y con una enorme cicatriz rosada atravesándole el pecho.
−Esta pequeña me va a acompañar por siempre.−Dijo el, acariciándose el pecho−. Fui bastante descuidado, sino hubiese bajado la guardia de esa manera ellos no se hubieran llevado al traidor.
−Fue mi culpa señor.−Respondió Vedric bajando la cabeza−. Antepuse la vida de esos soldados por encima de la misión. Debe pensar que soy solo un chico al cual le queda grande el rango de caballero del grifo.
−Es cierto.−Le respondió su compañero. Vedric asintió con pesadez y esta vez no estaba sonriendo−. Eres muy joven, pero eres honesto y eres tan bueno con esa espada como yo con la mía. La princesa necesita a alguien sincero y de buen corazón de su lado, que además pueda protegerla y creo que nadie es más indicado que tú para esa labor. −Le dijo poniéndole una mano en la espalda−. Solo tienes veintidós años, muchacho, a esa edad podemos permitirnos cometer algunos errores, con el tiempo aprenderás a ser más frio. A mi edad en cambio.− Zephyr era un hombre de apariencia madura, pero se veía joven para sus treinta y nueve años−. Ya no podemos cometer tantos errores.
−Yo tengo la culpa de lo ocurrido hoy.−Le respondió el joven caballero−. Así que yo asumiré la responsabilidad ante el rey.
−Déjame esto a mi muchacho.−Le dijo el mientras ingresaban a la sala del trono. Era una sala enorme, el techo se perdía a la distancia, sostenido por colosales pilares blancos, adornado por hermosas pinturas de dioses mayores, menores y bestias míticas, en su centro había gran cúpula con un ventanal en el medio que dejaba entrar un pilar de luz natural. Al fondo había un trono imponente hecho de bloques de piedra blanca maciza que le daban una forma uniforme y limpia, su espaldar se elevaba hasta lo alto, tan alto como los demás pilares. En él estaba sentado el joven Auros, que se veía diminuto ante el enorme trono, a su lado estaba Oros de la armadura de bronce. Los dos caballeros se acercaron e hincaron la rodilla ante su rey.
−Bueno ¿Cuál de los dos me va a explicar cómo es que dos de las espadas más fuertes del reino perdieron ante un montón de sucios bandidos?−Dijo el rey mirándolos desde arriba con sus ojos casi amarillos mientras se removía en el trono, algo incómodo.
−Eran más hábiles de lo que parecían, su majestad.−Le respondio Zephyr−. Dos de ellos mataron a siete de nuestros soldados, pero Sir Vedric y yo los derrotamos fácilmente, luego dos más problemáticos se les unieron, uno de ellos era mujer y sabia usar el harack bastante bien, finalmente otro más se les unió... este era...−Titubeo al mencionar al último−. Este era increíblemente hábil con la espada.
−Supongo que ese último fue el que casi te parte a la mitad ¿no?−Le dijo el rey acomodándose en el trono−. Allen salió disparado cuando escucho que estabas casi muerto.
−Así es su majestad, nadie nunca había roto mi armadura tan fácilmente, Vedric intento ayudarme, pero la mujer haraquista también era bastante hábil.
− ¿Me estás diciendo que Vedric no podía vencer en un combate a una simple mujer? Se supone que es el protector de mi pequeña hermana.−Dijo y luego miro a Vedric−. ¿De verdad puedes proteger a una niña si ni siquiera puedes defenderte tú mismo de otra niña?− El rey soltó una carcajada.
−Su majestad, esa mujer era mucho más hábil que sus otros compañeros y además ya había preparado el campo con un montón de runas.− Le dijo Vedric apenado−. Ellos querían que los siguiéramos y caímos directo en la trampa.− El rey se movía en su puesto hasta que se hartó y se levantó del trono.
− ¡Maldita sea! Odio esta piedra de mierda, es demasiado incomodo estar sentado aquí.− Bajo los escalones que conducían al trono con Oros siguiéndolo detrás y se puso al lado de los caballeros que estaban hincados ante el.−La vez pasada perdimos casi dos años en su búsqueda hasta que le puse precio a su cabeza y en menos de unos meses ese tal Gerloff la torre nos lo trajo con vida. No volveré a cometer el mismo error de perder tiempo y hombres buscando al pelo antorcha ese, he decidido ponerle precio otra vez desde ya mismo y que los mercenarios y bandidos hambrientos de poder y reconocimiento que rondan Middard se hagan cargo, quizás nuestro viejo amigo la Torre Negra traiga al pelirrojo a nuestras puertas de nuevo en poco tiempo, sino, habrá un montón de caza recompensas sedientos de oro por ahí.
− ¿Gerloff? Ese tipo es un animal sin honor.−Dijo Zephyr levantándose−. No puede confiar esa labor a gente tan deshonrosa nuevamente, debería ir una comisión armada del reino conmigo al frente, tomo la responsabilidad.
−Pues lo hizo bien la última vez, al parecer se defiende mejor que mis caballeros.−Le dijo el rey apoyando el mentón de su puño derecho−. Te necesito cerca, pero si en un tiempo no veo resultados, entonces te castigare haciéndote recorrer todo Middard hasta que me lo traigas  hasta aquí. Ahora ve a cubrirte esa cicatriz, ordenare a buenos herreros que te forjen un peto nuevo.−Dijo el Rey mientras se iba de la sala del trono con el gran Oros a sus espaldas.
−El rey se toma las cosas muy relajadamente.−Dijo Vedric rascando su cabeza una vez el joven Auros había salido−. Creí que sería más severo con nosotros.
−Tenemos suerte de que nuestro joven rey no sea como su padre. Ha sido un día duro, ¿no quieres ir por algo de vino?−Le ofreció Zephyr.
−Me gustaría mucho, Sir Zephyr, pero quisiera ir a ver como esa su Alteza Auriell.−Dijo he hizo una reverencia. Salió a paso acelerado por los corredores del castillo, hasta llegar al jardín de los dioses, allá en el fondo, ante las estatuas, se encontraba la princesa Auriell, justo como había pensado.
− ¡Alteza!−Exclamo el caballero−. Sabía que estaría aquí.
−Vedric, tú de nuevo.− Le sonrió.
− ¿Esta rezándole a los dioses nuevamente?−Le pregunto poniéndose a su lado.
−Les estoy agradeciendo por haber escuchado mis peticiones.
−¿Y cuáles fueron esas peticiones, Alteza?−Pregunto Vedric..
−Lo viste en la plaza.−Le dijo ella de rodillas ante las estatuas−. Pedí a la Triada que juzgara a Lancel y ellos decidieron que era inocente, el veredicto de los Dioses pasó por encima del Rey y del pueblo.
−Fue un rescate, su Alteza.−Le explico Vedric−.Los antiguos compañeros de Sir Lancel fueron los que causaron todo ese alboroto.
−Todos fueron guiados por la gracia de la Triada, pienso yo.− Le respondió ella−. Quizás sin ellos saberlo, Jorem el justo dio su veredicto esta tarde en la plaza a través de las acciones de esas personas. Así me gustaría creerlo ¿tú que piensas?−Le pregunto volteando su mirada hacia él.
−Yo... pienso que tiene sentido, Alteza.−Le concedió Vedric y miro hacia arriba a las altas estatuas preguntándose si aquello en la plaza de verdad había sido un acto divino, si de verdad tal cosa como los Dioses eran reales y escuchaban las palabras de las personas que les oraban fervientemente, si de verdad para ellos, los Reyes eran meramente simples humanos cuyas ambiciones no significaban nada ante su ley suprema. Se arrodillo ante las estatuas junto a Auriell y cerro sus ojos.
− ¿Qué haces? ¿También vas a rezarles?− Le dijo ella−. Eso es nuevo en ti.
−También les agradezco, Alteza.−Respondió el.
− ¿De que estas agradecido?
− Les agradezco que escucharan sus peticiones y que la hayan hecho feliz. Su felicidad es lo más importante para un simple caballero como yo.−Dijo el con sus ojos completamente cerrados mientras ella lo miraba con una cálida sonrisa.
Responder
#17
Buenas sentolyrics!

Viendo los comentarios de los compañeros, me he esperado a leer todo lo que llevabas subido, para no quedarme con la primera impresión.

Veamos.

Tienes por ahí errores comunes como faltas de ortografía, acentos, puntuación, acentos, y algunas palabras o estructuras repetidas demasiado cerca - y acentos-, pero eso se corrige fácilmente repasando un par de veces el texto. También mezclas a veces pasado/presente y vosotros/ustedes y tú/vos. Otra cuestión algo más sutil es el tema de los sinónimos, para no dar sensación de repetición y enriquecer el texto (ojo, no hablo de palabras grandilocuentes ni pedantes).

Aparte de eso, en general, la historia está bien pensada, tienes bastantes personajes implicados, y se nota que tienes claro por dónde va la cosa y no te andas por las ramas. Tu estilo es directo, conciso y se lee y se sigue muy bien.

Hasta aquí las flores, jejeje, ahora toca la parte crítica (constructiva, eh?  Angel  ):

- La historia comienza muy muy típica, aunque luego no lo aparenta tanto (me gusta la escena de las botellas de vino, por cierto), pero en general todo es previsible. Esto en sí no es malo -también dicen que le pasa a mi relato   Rolleyes  -, pero que seas consciente al menos.

- Los personajes me parecen todos "iguales": todos hablan igual y dicen palabrotas, todos son fanfarrones, todos son unos tipos duros, todos son muy expertos o muy buenos o muy sabios en algo... Y está el típico espadachín de habilidades y pasado misterioso, la típica bandida/maga mujer, el típico rey adolescente insufrible, el típico paladín leal, el típico hechicero con
Cita:miles de extraños libros que había leído más de una vez
Big GrinBig Grin ¡más de una vez! esto me ha resultado gracioso

- Los diálogos: a pesar de que son rápidos y ágiles, con un lenguaje llano -soez, en muchos momentos- me resultan casi siempre artificiales. Parece que los personajes se hayan aprendido de memoria el texto y lo suelten en el momento que toca.

- Y finalmente, algo totalmente personal: echo de menos algo de ambientación extra, decorados, descripciones. No hace falta escribir el quijote pero un poco de pausa de vez en cuando pienso que ayuda a meter al lector en tu mundo.


Si fuera una película, te diría que el guión promete pero los actores son bastante flojos, y que deberías gastar más en decorados... Wink  Wink

Pese a todo este tocho, no te desanimes, todo lo que llevas - y lo que se intuye - tiene buena pinta y me encantaría que siguieras subiendo!  Smile

Un saludo, nos leemos!
Responder
#18
Buenas Sentolyrics.
Hace un tiempo que me leí tu último capítulo, pero no he podido comentar hasta ahora. Así que probablemente esta vez me dejaré algunas cosas en el tintero.
Bueno en principio la historia sigue por el camino esperado. No es sorprendente (ya se dejó claro al final del fragmento anterior lo que iba a ocurrir), pero se lee bien como siempre. Solo un par de apuntes que recuerdo por si te sirven para corregir. Como ya sabes son solo opiniones personales.

No he encontrado la misma facilidad en los diálogos que al principio. Cumplen su función, de hecho demasiado bien, porque son en exceso explicativos (para el lector, claro, pero realmente ¿es necesaria esa información de más cuando se encuentran dos personajes que ya se conocen bastante bien de antemano?). Te pongo un ejemplo: cuando Vedric y la princesa Auriell se encuentran:

Cita:−Vedric.−Dijo ella volteando−. ¿Te envía mi madre? No quiero ir a presenciar la ejecución, es algo grotesco. −Le hizo saber la chica, era una joven de cabellos castaños casi rojizos ondulados y largos que le llegaban más abajo de la cintura, sus ojos eran como la miel y llevaba un vestido rojo con adornos de hilo dorado.
−Su Alteza Auriell, es una orden del Rey, toda la familia real debe estar presente, estarán todas las cabezas de las familias nobles importantes de la ciudad, incluso vinieron nobles de otras comarcas. −Dijo el muchcacho tratando de hacerla entrar en razón−. Ya se han instalado las gradas desde donde se presenciara la ejecución, frente al templo de Jorem el justo, en la parte baja, es un suceso tan importante que la familia real bajara hasta allá e inclusive la población general asistirá para ver la ejecución. No puede faltar.

La respuesta de Auriell es un tanto precipitada, respondiendo incluso a preguntas que no se le han hecho. (Aquí puede que esté siendo un poco quisquillosa).
La respuesta de Vedric parece incluir información para el lector más que para su interlocutor. Casi todo lo que dice ya debe ser del conocimiento de Auriell.

Las descripciones me gustan porque son detalladas y ayudan a hacerse una idea bastante clara de los personajes. Lo único a mejorar quizá sería la forma, ya que  a veces parecen un pelín mecánicas. Y el hecho de que repitas la formula en todas ellas hace que se note más.

Cita:Le hizo saber la chica, era una joven de cabellos castaños casi rojizos ondulados y largos que le llegaban más abajo de la cintura, sus ojos eran como la miel y llevaba un vestido rojo con adornos de hilo dorado.

En este capítulo parece que te hayas ceñido un poco más a lo que "tiene" que pasar y a lo que los personajes "tienen" que decir para que el libro avance con tal. Con su argumento, su desarrollo, etc. Con lo cual personalmente me ha parecido que se pierde un poco de la frescura inicial. Pero dicho esto sigo pensando que tiene buen nivel. Así espero que sigas y cuelgues más material. Me encantará leerlo.
Responder
#19
He terminado de leer el primer capitulo. Puedo darte unas observaciones que hice al leer la historia. 

1.- Sería preferible que, en lugar de hacer muchos diálogos cortos, seguidos de acciones cortas, usaras diálogos largos, seguidos de las acciones. Eso le da una fluidez más rápida y natural. También es recomendable que uses solo dos cuadros de dialogo por párrafo, al comienzo de cada uno. Así se ve mas limpio y ordenado. 
2.- Trabaja un poco con el uso de las comas, las elipsis y los puntos y comas. 

Ejemplo: 

"-Buenas, viajero.-Le dice uno de ellos, alto, fornido, tuerto y de cabello oscuro-¿Que haces por estos caminos en un dia lluvioso como este?-Pregunta, pero aquel hombre no responde-. ¿Un poco callado no? Bueno, entonces hablo yo, no hay problema.-Dijo riendo-. Veras, tienes dos opciones aqui; Puedes dejar todo lo que llevas encima y nosotros lo cogeremos amablemente y podras seguir tu camino con tranquilidad o, por otro lado puedes decir que no y entonces nosotros tendremos que rajarte la garganta por la mitad e igual nos quedamos con todo lo que llevas. Entonces, usemos la logica.-Dijo sosteniendo su menton con su dedo pulgar e indice-. Si al final nos vamos a quedar con tus cosas ¿Es necesario que tengamos que hacerlo a la fuerza? Somos todos personas inteligentes ¿No?-Le dijo a sus compañeros. Estos solo miraban a aquel sujeto riendo y acariciando el mango de sus espadas-. Entonces mi buen amigo ¿Que opción eliges? Espero que seas inteligente y cooperes con nosotros, no me decepciones-. Le dijo negando con su dedo indice. Este no responde, solo empieza a levantar su mano hacia el mango de su espada que sobresalia de su hombro derecho-. Oh, carajo, bueno, de todos modos la primera opción hubiera sido muy aburrida.-Dijo el tuerto al final mientras se escuchaba el sonido metalico de varias espadas siendo desenvainadas. El hombre de mirada vacia aun tenia su mano sobre el mango de la suya." 

con:

"–Buenos días, viajero. ¿Qué haces por estos caminos, en un día como éste? – Uno de los hombres, de cabello oscuro y de complexión fuerte y alta, pero tuerto, se acerca al viajero; él no responde. – ¿Un poco callado, no? Bueno... entonces hablo yo. Tienes dos opciones aquí: puedes dejar todo lo que llevas encima, nosotros lo cogeremos amablemente y podrás seguir con tranquilidad. O puedes decir que no y entonces nosotros tendremos que rajarte la garganta por la mitad e igual nos quedamos con todo lo que llevas. Entonces, usemos la lógica. Su al final nos vamos a quedar con tus cosas, ¿es necesario que tengamos que hacerlo por la fuerza? Somos todos personas inteligentes, ¿no? – El tipo alto dijo esto, sosteniendo su mentón en su dedo pulgar e índice, mirando a sus compañeros. Estos solo miraban a aquel sujeto, riendo y acariciando el mango de sus espadas. 
–Entonces, mi buen amigo... ¿qué opción eliges? Espero que seas inteligente y cooperes con nosotros. No me decepciones. – El hombre alto le negaba con su indice, pero el viajero no responde; solo empieza a levantar su mano hacia el mango de su espada, que sobresalía de su hombro derecho. –Carajo... Bueno... de todos modos la primera opción hubiera sido muy aburrida. – Al terminar de decir esto, se escucha un sonido metálico de varias espadas siendo desenvainadas. El hombre de mirada vacía aún tenía su mano sobre el mango de la suya. –"

¿Podéis notar la diferencia? 

Ahora... con respecto a la narrativa... siendo sincero, me excité mucho con la parte del burdel. Eso llego muy de seco, que ni siquiera estaba preparado. Es recomendable que pongas en spoilers las partes que sean NSFW, o que lo pongas en el título del tema. 
No soy muy fan de ese tipo de historias, donde todo es muy oscuro y violento, pero puedo ayudarte en darte unos consejos. :p

Espero que te haya ayudado en algo.
«No hay nada que ganar, cuando no hay nada que perder» https://discord.gg/4r9TF
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)