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Querido Darío
#1
Buenas noches,

Aquí comenzaré a publicar mi historia, que espero que les guste, todas las opiniones serán bienvenidas.
No desvelaré nada de la trama, ya que se irá descubriendo poco a poco y es mejor así, solo diré que, si crees que al morir todo acaba, no estás listo para leer este diario.


   

Querido Darío, 1

Domingo, 19 de febrero
Querido diario:

Hoy te proclamo mi mejor amigo, y como tal mereces un buen nombre, ¿qué te parece Darío? No es el más original pero siempre confío en lo primero que me viene a la mente y, además, te viene muy bien.

Dado que yo sé todo sobre ti y tú poco o nada sobre mí, intentaré ponerte al día (si tenías otra cosa que hacer ya lo puedes ir cancelando, todo sea por tu mejor amiga).

Mi nombre es Selene, crecí en un barrio normal dentro de una familia normal, papá hacía lo que podía para alimentar a sus tres hijos, nunca supe exactamente a qué se dedicaba pero te aseguro que jamás nos faltó comida o un techo donde vivir, así que debía hacerlo bien. Me hubiese gustado hablar sobre él con mi madre pero tras su muerte, cuando yo tenía nueve años, ella se convirtió en la cabeza de familia y apenas tenía tiempo para estar con nosotros, sus hijos. La abuela nos cuidaba siempre que fuera necesario, hasta que mamá volvió a casarse. Lo hizo con un buen (y adinerado) hombre, no tardamos en mudarnos a su casa y pronto nos convertimos en cuatro hermanos, hablemos de ellos.

Leo, el mayor y el recuerdo más reciente que tengo del otro lado. Aún puedo ver su cabello rubio alborotado mientras corría hacia mí con una expresión de horror en su cara, él solo tenía catorce años y yo, sin querer, le destrocé la vida. Intuyo que piensa en mí cada noche al igual que yo en él, me gustaría decirle que no debe sentirse culpable, ¿podrías hacerlo tú?

Julia, un año menor que yo pero en las travesuras siempre llevaba las riendas. Estoy segura de que se convertirá en una mujer de negocios y tendrá un hombre que la ame a su lado, si es que no ha pasado ya. La mayor incógnita es el tiempo que llevo aquí.

Luego está Noa, no tuve tiempo de conocerla, era solo un bebé cuando ocurrió. Espero que mis hermanos le hayan brindado todo el amor que no pudieron darme a mí.

No te presento a mi familia para justificar lo que hago, sé que está mal pero créeme si digo que no tengo otra opción.

Volveré pronto.
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#2
Hola, QueridoDarío. Me he leído el capítulo (muy corto) y te he señalado algunas correcciones de puntuación y mis impresiones sobre el texto.
Espero que te sirvan.
Saludos

Querido diario:

Hoy te proclamo mi mejor amigo y, como tal, mereces un buen nombre. ¿Qué te parece Darío? No es el más original pero siempre confío en lo primero que me viene a la mente y, además, te viene muy bien. (En este párrafo te he ordenado mejor la puntuación).

Dado que yo sé todo sobre ti y tú poco o nada sobre mí, intentaré ponerte al día (si tenías otra cosa que hacer ya lo puedes ir cancelando, todo sea por tu mejor amiga).

Mi nombre es Selene, crecí en un barrio normal dentro de una familia normal, papá hacía lo que podía para alimentar a sus tres hijos, nunca supe exactamente a qué se dedicaba pero te aseguro que jamás nos faltó comida o un techo donde vivir, así que debía hacerlo bien. Me hubiese gustado hablar sobre él con mi madre pero tras su muerte, cuando yo tenía nueve años, ella se convirtió en la cabeza de familia y apenas tenía tiempo para estar con nosotros, sus hijos. La abuela nos cuidaba siempre que fuera necesario, hasta que mamá volvió a casarse. Lo hizo con un buen y adinerado (yo quitaría los paréntesis) hombre. (Yo separaría esta frase con un punto y seguido) No tardamos en mudarnos a su casa y pronto nos convertimos en cuatro hermanos, hablemos de ellos.

Leo, el mayor y el recuerdo más reciente que tengo del otro lado. Aún puedo ver su cabello rubio alborotado mientras corría hacia mí con una expresión de horror en su cara, él solo tenía catorce años y yo, sin querer, le destrocé la vida. Intuyo que piensa en mí cada noche al igual que yo en él, me gustaría decirle que no debe sentirse culpable, ¿podrías hacerlo tú?

Julia, un año menor que yo pero en las travesuras siempre llevaba las riendas. Estoy segura de que se convertirá en una mujer de negocios y tendrá un hombre que la ame a su lado, si es que no ha pasado ya. La mayor incógnita es el tiempo que llevo aquí.

Luego está Noa, no tuve tiempo de conocerla, era solo un bebé cuando ocurrió. Espero que mis hermanos le hayan brindado todo el amor que no pudieron darme a mí.

No te presento a mi familia para justificar lo que hago, sé que está mal, pero créeme si digo que no tengo otra opción.

Volveré pronto.

La historia tiene buena pinta, aunque cuentas poco de ella en este primer capítulo.
Me parece un poco corto este capítulo y nos dejas sin saber de qué va exactamente la historia. Parece que la protagonista tuvo algún tipo de accidente y que está contando la historia después de muerta, en la otra vida. Creo que deberías aclarar un poco más esto de la protagonista, meternos más en tu mundo, pues no dices mucho de él y el texto da la sensación de que se queda corto.
Son mis primeras impresiones. Espero haberte ayudado.
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#3
Bueno, aún es poquito como para poder opinar, pero tienes una narrativa ligera y amena, que se sigue bien. La historia aún no sé por donde tirará, pero no empieza mal. Un saludo y nos leemos.
Ven, ven, quienquiera que seas;
Seas infiel, idólatra o pagano, ven
ESTE no es un lugar de desesperación
Incluso si has roto tus votos cientos de veces, aún ven!

(Yalal Ad-Din Muhammad Rumi)
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#4
Gracias a ambos por las opiniones. Mi intención era escribir 400/500 palabras por entrada al diario, aunque si es verdad que se queda corto. También quería dar a conocer antes al personaje que al mundo donde ahora se encuentra.

¿Qué les parece si, en lugar de una, publico dos entradas semanales?

Alerya, ¿te importaría que utilizara tus correcciones, aquí y en la web? muchas gracias por tomarte la molestia Smile
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#5
De momento esta muy bien y no te dare mi punto de vista pues quizás eso te desanime. Pero si te aconsejare que tengas en cuenta mas sinónimos.

Tuyo, Sir Wakon, el mas curro y bello.
]

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#6
Puedes utilizar las correcciones que quieras, para eso te las he sugerido.
Un saludo.
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#7
W.A.K.O.N, casi que me desanima más lo que has dicho jeje
Gracias por el consejo
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#8
Segunda parte, espero que la disfruten o al menos compartan su opinión sincera, es el único lugar donde las recibo y se agradece muchísimo!

Jueves, 23 de febrero

Querido Darío:

Siento no haberte visitado antes, el caso de esta semana me absorbe.

Sigamos, voy a hablarte sobre el fatídico día. No te pongas muy sensible o lo haré yo también.

Tenía doce años y era el primer día de vacaciones de verano. Mamá estaba con los preparativos de nuestro viaje, que ese año sería a Mallorca, recuerdo estar especialmente ilusionada y, aunque en su momento lo negué hasta la saciedad, te diré por qué. Allí nos encontraríamos con unos amigos de mamá y su nuevo marido, eran majos aunque desgraciadamente no recuerdo sus nombres, de quien no he conseguido olvidarme es de su hijo Pablo; solo le había visto en tres ocasiones y la verdad es que no intercambiamos demasiadas palabras, pero suficientes para imaginarme toda una vida a su lado. Ups, creo que me he desviado del tema principal, si vuelve a ocurrir avísame.

Pues bien, jugaba en el jardín de casa junto a mis hermanos (excepto Noa claro, que se encontraba con su papá). Teníamos un jardín inmenso, equipado con todo lo necesario para pasarlo en grande. Mamá había llamado a Julia para ayudarla a hacer su maleta. Mientras tanto, Leo me columpiaba y yo entre carcajadas le gritada “más alto, más alto”, a lo que él siempre respondía con un “no, te puedes hacer daño”. Mi siempre prudente hermano. De pronto escuché la bocina del camión de los helados, algo que siempre provocaba la misma reacción en mí.

–Quiero helado-dije.

–No llevo dinero encima, vamos a pedirle a mamá-respondió Leo.

-Ve tú, eres más rápido.

-Está bien…pero no te muevas de aquí, volveré en seguida.

Leo salió disparado, la bocina seguía sonando y yo temía que el camión se fuera antes de su vuelta, así que se me ocurrió salir por la puerta del jardín para pedirle al señor que no se marchara. Al salir por la puerta me di cuenta de que estaba más lejos de lo que pensaba, cuatro casas a la izquierda y dos carriles a la derecha, así que un simple grito no sería suficiente. Me disponía a volver a entrar en casa y esperar a mi hermano, cuando escuché el motor del camión de los helados, que ya avanzaba lentamente. ¿Dónde está Leo? Tenía que hacer algo, tenía que actuar.

Comencé a cruzar la carretera, notando como el cálido picón del asfalto me dañaba los pies, paré unos segundos a valorar los daños y pensar en si de verdad valía la pena sufrir así por un helado que bien podría comprar mañana. Una fuerte bocina y el grito de Leo me distrajeron de mis pensamientos, miré al frente y allí estaba, un todoterreno negro se aproximaba hacia mí en cámara lenta (prometo que el fin se ve así, supongo que para que no olvidemos nunca ese momento en que pasamos al otro lado), miré a un lado y encontré esa cara de horror que me atormenta cada noche.

¿Qué haces? Te lo advertí…tendré que irme.
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#9
Hola, QueridoDarío. Aquí van mis sugerencias que espero que te ayuden.
Querido Darío:

Siento no haberte visitado antes, el caso de esta semana me absorbe.

Sigamos, voy a hablarte sobre el fatídico día. No te pongas muy sensible o lo haré yo también.

Tenía doce años y era el primer día de vacaciones de verano. Mamá estaba con los preparativos de nuestro viaje, que ese año sería a Mallorca. (Aquí pondría un punto y seguido, puesto que la siguiente frase es una idea distinta de la anterior) Recuerdo estar especialmente ilusionada y, aunque en su momento lo negué hasta la saciedad, te diré por qué. (Esta frase no me cuadra mucho su sentido. Mira a ver si te suena mejor así: recuerdo estar especialmente ilusionada, aunque en su momento lo negué hasta la saciedad. Te explico por qué.) Allí nos encontraríamos con unos amigos de mamá y su nuevo marido, eran majos aunque desgraciadamente no recuerdo sus nombres, de quien no he conseguido olvidarme es de su hijo Pablo; solo le había visto en tres ocasiones y la verdad es que no intercambiamos demasiadas palabras, pero suficientes para imaginarme toda una vida a su lado. Ups, creo que me he desviado del tema principal, si vuelve a ocurrir avísame.

Pues bien, jugaba en el jardín de casa junto a mis hermanos (excepto Noa claro, que se encontraba con su papá). Teníamos un jardín inmenso, equipado con todo lo necesario para pasarlo en grande. Mamá había llamado a Julia para ayudarla a hacer su maleta. Mientras tanto, Leo me columpiaba y yo entre carcajadas le gritada “más alto, más alto”, a lo que él siempre respondía con un “no, te puedes hacer daño”. Mi siempre prudente hermano. De pronto escuché la bocina del camión de los helados, algo que siempre provocaba la misma reacción en mí.

–Quiero helado-dije.

–No llevo dinero encima, vamos a pedirle a mamá-respondió Leo.

-Ve tú, eres más rápido.

-Está bien…pero no te muevas de aquí, volveré en seguida.

Leo salió disparado, la bocina seguía sonando y yo temía que el camión se fuera antes de su vuelta, (aquí pondría punto y seguido) así que se me ocurrió salir por la puerta del jardín para pedirle al señor que no se marchara. Al salir por la puerta me di cuenta de que estaba más lejos de lo que pensaba, cuatro casas a la izquierda y dos carriles a la derecha, así que un simple grito no sería suficiente. Me disponía a volver a entrar en casa y esperar a mi hermano, cuando escuché el motor del camión de los helados, que ya avanzaba lentamente. ¿Dónde está Leo? Tenía que hacer algo, tenía que actuar.

Comencé a cruzar la carretera, notando como el cálido picón del asfalto me dañaba los pies, paré unos segundos a valorar los daños y pensar en si de verdad valía la pena sufrir así por un helado que bien podría comprar mañana. Una fuerte bocina y el grito de Leo me distrajeron de mis pensamientos, miré al frente y allí estaba, un todoterreno negro se aproximaba hacia mí en a cámara lenta (prometo que el fin se ve así, supongo que para que no olvidemos nunca ese momento en que pasamos al otro lado), miré a un lado y encontré esa cara de horror que me atormenta cada noche.

¿Qué haces? Te lo advertí…tendré que irme.

Te he hecho algunas correcciones, la mayoría son sugerencias para que cojas lo que veas mejor. En cuanto a las impresiones de tu historia, aún es pronto para hacerme una idea general de la misma, pero te diré que a veces me choca el tono coloquial, casi jovial, de la protagonista. Se supone que ella está muerta y habla desde el más allá, tal vez debería contar la historia con un tono más serio, nostálgico, melancólico… Es importante que crees un campo semántico sobre el tema que tratas. Si es la muerte y la vida más allá de la muerte, debería haber palabras relacionadas con estos temas: alma, resucitar, otra existencia, resurrección, transformación, luz, oscuridad, tinieblas, ángeles, sobrenatural, fantasmal, espectro, eternidad… No sé, tú conoces mejor la historia.
Piensa en esto por si te puede ayudar en la historia.
Un saludo.
Responder


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