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Reto de Brujería I - Nignag
#1
NIGNAG

El viento soplaba y empujaba las nubes. Ellas, como si les pesara tener que avanzar por el firmamento nocturno, se veían arrastradas ante la mirada indiferente de la luna. Al mirar como las grandes masas se desplazaban allá en lo alto, pensó que él se sentía igual.
Verse arrastrado por otra fuerza que no fuera su voluntad nunca fue de su agrado. Jamás se había inclinado ante otro ser, humano o no humano. Pero allí estaba, caminando por aquel tortuoso terreno en contra de sus deseos. A las nubes las obligaba el viento pero a Hank Leblel, ¿qué podía condicionarlo?
—No te distraigas, Hank —la voz de ella, impaciente, afligida, le dio la respuesta.
El amor por Sienna Alduin lo había traído hasta este boscoso lugar. El amor y la pérdida del mismo.
Ella no se detuvo a esperarlo, caminaba con paso firme y una seguridad nacida de la determinación de alcanzar su meta. Lo haría sola de ser necesario, se lo había dejado muy en claro cuando salieron del pueblo horas atrás.
—¡Lo haré! ¡No puedes detenerme! —le había gritado con la voz tomada por la furia, esas que revelan un gran dolor—. ¡Iré a ver la Vieja Nignag porque ella sabrá!
—¿Qué es lo que sabrá? —preguntó el hombre en voz baja, nacida de la impotencia.
Sienna se mordió el labio, reprimiéndose. Hank no supo si eran insultos o lágrimas las que trataban de ser contenidas. Sienna tampoco lo sabía y se dio media vuelta, mientras cargaba en su morral lo necesario para afrontar el camino.
No volvieron a cruzar palabra durante las largas horas que les llevó transitar el camino hasta la entrada del bosque Tabir. Él estaba acostumbrado a las dificultades del camino, sus años recorriendo los montes lo mantenían en forma. Ella no tenía ese entrenamiento porque su vida había sido la de costurera pero apenas si se detuvo a beber un poco de agua y, sin mirar atrás, había mantenido un   paso constante.
Hank iba tras ella, porque sabía que no podía dejarla sola. Era amor, sin dudas, la acompañaba por amor. Pero también había algo mas allí, una emoción más inevitable: miedo. ¿De qué? No lo sabía. Quizás del saber de la Vieja Nignag.
—Estamos cerca —la voz de Sienna interrumpió sus pensamientos, atrayendo la atención a lo que la mujer señalaba—. Allí vive.
Dos túmulos hechos con huesos y calaveras se erigían a unos cuantos metros por delante, flanqueando el camino ascendente que conducía a una destartalada cabaña. La precaria construcción era negra y parecía apoyarse en algunos árboles circundantes, como si necesitara de ellos para seguir de pie. El techo cónico y agujereado, recordaba a un viejo panal. Todo indicaba que el lugar estaba abandonado a no ser que las alimañas, las mariposas nocturnas, grillos y la hiedra contara como habitantes.
Sólo al ver aquella entrada de huesos, Sienna se detuvo. Hank a su lado la sentía respirar con fuerza, un tanto por el esfuerzo del viaje, otro tanto por nervios. No podia saber lo que pensaba pero estaba seguro que estaba dudando. Por primera vez dudaba. Tal vez era la niebla que se arrastraba por el suelo, fugándose desde el interior de la desvencijada casucha, traída por vaya a saber qué aire rancio y apestoso.
Extendió la mano buscando la de su compañera y la encontró, fría y tensa. Agarrotada. Sienna lo miró con esos ojos grandes y negros. Ojos de ciervo, inocentes y llenos de la tristeza de la pérdida. Hank le sostuvo la mirada, paciente y firme.
—No es necesario que estemos aquí... —empezó a decir él.
—Sí, lo es. ¿Acaso no has venido tú también? —le apretó la mano y, al ver que Hank abría los ojos sorprendido, lo tomó con la otra—. Has venido porque sabes que ella puede resolver esto. En el fondo de tu corazón lo deseas tanto como yo.
—Sienna, no es eso. No puede salir nada bueno de esto —tragó saliva, costándole articular los pensamientos; quizás no estaba acertada en su apreciación pero tampoco había errado por completo.
—Cobarde... —susurró ella con los ojos encendidos—. ¿Acaso no lo amabas?
Esta vez fue Hank quien se mordió los labios y bajó la cabeza, desviando la mirada, incómodo y sin saber qué hacer o decir. Las palabras de ella habían sido como la mordida de una serpiente, rápida y venenosa. Y, como una repentina fiebre, volvió a sentir lo mismo que aquella vez en que los curanderos y herboristas le habían dado la terrible noticia.
—Los hombres no saben amar, querida niña —una voz cascada se hizo escuchar proveniente del interior de la cabaña—. Aunque puede haber excepciones. ¿Es decepción o excepción el que te acompaña?
Hank desenvainó la espada con presteza, adelantándose para proteger a Sienna. Ella ahogó un grito y se llevó la mano al pecho, mientras que la otra la apoyaba sobre el hombro de Hank. Frente a ellos la casa pareció cobrar vida. Una tenue luz, como si se hubiera encendido un fuego en el interior, iluminó las rendijas, dotando a la niebla de un tono naranja y dorado. Un humillo perezoso, como un aliento tosco,  empezó a escaparse de la retorcida chimenea. La vieja estructura pareció estremecerse, como si despertara de un largo sueño. La puerta chirrió y se abrió, como una lengua torcida que relamiera una boca sin dientes.
Hank y Sienna retrocedieron unos pasos al ver una figura encorvada y pesada que salía de la casucha.
—¡Susto, susto, susto! —exclamó la dueña de aquella voz aguda—. ¡Todos se asustan de la Vieja Nignag!¡Pero todos la terminan buscando, como las polillas a la luz, ij-ij-ij!
A la luz de la luna, la vieja parecía un pedrusco cubierto de musgo que hubiera cobrado vida.  Encorvada como estaba, mas parecía una gárgola que una persona. Quizás no era humana y los rumores del pueblo eran ciertos al aseverar que ella ya había estado allí antes de su fundación, cientos de años atrás. Su rostro se perdía entre la mata de cabello gris y las sombras de una raída y mugrienta capucha. Tan solo podía verse el brillo de unos ojillos astutos y calculadores. Un largo bastón de madera nudosa y enroscada la ayudaba a no desplomarse.
—Es la falta mortal la que los arroja a mi puerta, ij-ij-ij —dijo la anciana mujer—. Vengan y cuenten a la Vieja Nignag vuestras penas, y quizás pueda vaciar esa nada que llena el corazón.
Sienna se adelantó a pesar de que Hank intentó detenerla. Ella se soltó y, sin perder de vista a la anciana que aguardaba en la entrada, caminó hacia la cabaña.
Hank resopló y la siguió, con el corazón estremecido al ver sonreír a la vieja bruja.


En el interior de la cabaña había luz, proporcionada por velas que se apoyaban en cualquier resquicio que la casa permitiera. Mientras la pareja aguardaba de pie en la sala, la vieja Nignag se movía como un caracol monstruoso, arrastrando su jorobado cuerpo de un lado al otro de la estancia.
—Has perdido algo querido, mi niña —susurró la anciana.
Sienna exhaló un suspiro, pero no pudo decir nada. Hank frunció el ceño, mirando con desconfianza a la criatura que tenían frente así.
—Sí, perdí a alguien querido para mi —tragó saliva, porque no quería llorar—. En el pueblo hablan de ti, la gran Vieja Nignag, la que domina el clima y las bestias, a la que incluso los dioses piden consejo y otras brujas temen.
La anciana ladeó la cabeza, como si se tratara de un pájaro, escuchando lo que Sienna decía. Un gesto burlón se insinuó en sus labios, dejando a la vista unos dientes mellados y amarillos, mientras escuchaba enumerar sus múltiples títulos.
—Aduladores, temerosos y agradecidos de mi ayuda. —se acercó a ambos con un movimiento bamboleante—. ¿Qué quieren y qué dan? Porque no hay tomar sin primero ofrendar.
—¿Cuál es tu precio?
—Varía con cada quién —su voz sonó severa, firme, y la vieja pareció estirarse, creciendo y ocupando mas espacio—. Y con la medida de quien pide. ¿Qué es lo que quieren? Dilo con claridad.
—Que este dolor se termine —dijo con un suspiro Sienna, como si se desarmara—. Que mi hijo vuelva a vivir.
Hank tembló y cerró los ojos, sabía por qué Sienna había querido venir hasta aquí. Pero aún sabiéndolo no quería escucharlo. Fue consciente que hasta ese momento se había negado a pensar en su pequeño muerto. Los recuerdos volvieron, atormentándolo. ¿Cómo se podía luchar contra una enfermedad? ¿Qué más podría haber hecho para salvarlo?
—Esto está mal, Sienna, deja que nuestro niño descanse en paz —pidió Hank con voz grave—. Los dioses han querido que se marchara, ten fe en que su alma...
—¿Los dioses? Los hemos servido con fervor y no escucharon nuestra plegaria. ¿De qué me ha servido la fe? —interrumpió ella, con la voz estrangulada—. ¡No tenía que morir así! ¡Lo quiero devuelta! ¡No puedo vivir así! ¡Quiero el amor y la paz que teníamos! ¡No puedo vivir con esta angustia!¡No más!
—No puede volver —gruñó Hank—. No debe volver. ¡No así, Sienna, por favor!
—¡Nunca lo quisiste! ¡Ni siquiera has llorado un solo día desde su muerte!
Hank se tambaleó, quedándose sin aire, como si ella le hubiera golpeado con una maza.
—Yo lo traeré, si tú quieres, para que encuentres la paz que anhelas —murmuró la Vieja Nignag, sonriendo—. Por la paz de ambos.
—Sí, sí, por favor... —ella miró a la anciana, suplicante.
Hank la miró con el ceño fruncido, negando la cabeza.
—No, me niego a esto.
—¡Hank!
—No entiendes, Sienna. ¡No puedo hacerlo, no podemos torcer esto, está mal! —miró a la anciana con furia y desprecio—. Además, no creo en ella. Filtros de amor para los solitarios y adivinaciones para los juerguistas, no es mas que eso lo que puede ofrecer.  No te daré nada, no aceptaré esto.
—Pero ya lo haces, querido niño ij-ij-ij —susurró la Vieja Nignag—. Das amor y por eso te quedas como excepción. Vete ahora si no quieres participar y conviértete en decepción sino encuentras otra forma de resolverlo.
—Yo creo en ti —dijo Sienna, desentendiéndose del hombre y mirando con desespero a la anciana.
—Mi niña, soy mas vieja que los dioses y no necesito tu fe, ij-ij-ij. —la vieja sonrió—. Sólo vuestros respectivos sacrificios. Cuando una vida es llamada de adelante hacía atrás, una vida debe ocupar su lugar de atrás hacia adelante, ¿lo entiendes?
—Sí... ¿y él será el mismo?
—Nunca se sabe con las almas que vuelven.
—Hazlo. Este dolor tiene que parar —dijo Sienna con determinación, ignorando la mirada espantada y suplicante de su esposo.

La Vieja Nignag había encendido el caldero, la lentitud que había mostrado antes, ahora había quedado atrás, pues la anciana parecía haber entrado en un frenético trance al que la pareja asistía en un estado de fascinado horror. Sienna estaba allí, mirando con los ojos desorbitados y ansiosos, mientras que Hank, un poco mas retirado se hallaba cabizbajo y vencido. La bruja arrojaba cosas a su caldero mientras revolvía con su bastón y entonaba con voz cascada.


¡Vierte!
Sangre y cabello para la materia
que al alma debe cobijar.

¡Convierte!
Presencia y amor para el corazón
que al cuerpo quieres otorgar.

¡Revierte!
Tierra de sepulcro para la mente
que a la muerte desea engañar.

¡Vierte, convierte, revierte!
Arcilla de vida tienes,
en tus manos
la decisión final deviene.



Cuando terminó de revolver su mezcla infernal, los ojos de Nignag brillaban como dos ascuas.
—¡Hunde tus manos en el caldero y toma la arcilla! —exclamó con voz imperiosa—. ¡Moldea la figura de tu hijo, como tu vientre lo formó, tus manos lo harán esta vez!
Sin dudarlo, Sienna metió las manos en el caldero para sacar la mezcla pastosa. Sintió más sorpresa que dolor, pues el menjunje no estaba hirviendo como aparentaba. Cuando se arrodilló para trabajar mejor, la mezcla estaba entibiándose y se percató que perdía calor a gran velocidad.
—Es el frío de la muerte, mi niña. Debes apresurarte —indicó la Vieja Nignag—. ¡Es con el calor de tu vida que debes vencerla!
—Sienna... —Hank se llevó las manos a la cabeza mientras jadeaba impotente ante la enajenada escena. La arcilla de color rojo parecía sangre, dando un aspecto espeluznante a su mujer.
A su alrededor la cabaña parecía estremecerse, crujiendo y gimiendo como si estuviera a punto de venirse abajo mientras en el exterior el viento agitaba las ramas de los árboles.
La mujer se aplicó a ello, trabajando en darle forma a la masa de arcilla que ya no estaba tan fría.
—¡Llámalo, ij-ij-ij! —Nignag agitó el bastón contra el piso, instándola a que se apresurara— ¡Y él vendrá!
—Ven a mi... Illyan... vuelve... por favor —murmuró una y otra vez, con una mirada enloquecida por la determinación de hacer desaparecer esa nada que había anidado en su corazón.
Sienna se inclinó y susurró el pedido a la figura de arcilla en forma de bebé.
—Regresa a mi, por favor.
Sostuvo entre sus brazos al bebé de arcilla, sintiendo como la efigie se estremecía, como si quisiera moverse. Afuera el viento se había calmado sumiendo el lugar en silencio, incluso la casa había dejado de crujir.
—Aquí vienen, el alma perdida arrastrando el cuerpo viejo —murmuró Nignag—. Déjalos pasar, déjalos entrar, vienen a reclamar su oportunidad. Míralo antes de ocupar su lugar.
Sienna, con la respiración agitada, levantó la mirada al sentir una mano apoyándose en su hombro. Al levantar la mirada se encontró con los ojos asustados de Hank.
—El dolor tiene que parar, él tiene que vivir...
—Sienna, no... ¿qué has hecho? —preguntó su esposo con un hilo de voz y los hombros hundidos.
—Tienes que entender Hank... es...
Y entonces se escucharon pasos. Suaves al principio, en algún lugar del exterior algo se movía, arrastrando los pies. Sienna se mantuvo quieta, alerta, tratando de escuchar. Estaba del otro lado de la puerta. Sus pasos, su risa, su voz, llamándola, podía sentirlo.
—Mamá...
Sienna cerró los ojos y las lágrimas corrieron por sus mejillas. Hank abrió los ojos estupefacto al escuchar la voz de su hijo, miró a su mujer y luego a la Vieja Nignag que los observaba, con sus ojillos brillantes en la oscuridad de su rostro.
—Ya está aquí, solo espera que la puerta se abra.
—Mamá... ¿donde estás...?
Sienna hundió el rostro en el pecho y suspiró. Sintió que la arcilla entre sus manos adquiría mas calor y parecía pulsar como si estuviera adquiriendo vida. Esta vez la sintió moverse. Tenía que caminar y acercarse a abrir esa puerta. Antes de que pudiera reaccionar, algo la empujó hacia el piso, impidiéndole incorporarse.
—¡Illyan! —gritó Hank mientras caminaba en dirección a la puerta.
—¿Papá...? Ayúdame, por favor...
—¡Hank, no! —gritó Sienna sin dar crédito al comprender lo que pretendía—. ¡No lo hagas!
—¡Ya voy, hijo!
—¡Este no era el trato, Nignag!
La Vieja Nignag permaneció impávida, mirando con ojillos atentos.
Dos pasos mas y Hank abriría la puerta, un respiro más y el bebé de arcilla adquiriría la nueva vida para su hijo. Otra pérdida mas. Nada se gana de nuevo si no se entrega algo de lo viejo. ¿Y qué si lo perdía todo? No importaba. Hank posó la mano en el picaporte y lo giró, tirando de él. A su espalda un grito desgarrado de mujer y de niño se adueñó del silencio, rompiéndolo. Delante suyo la noche lo recibió mientras que la niebla se deshacía a jirones, iluminada por la luna. Junto a la niebla deshilachada el llanto de un niño se disipaba como si nunca hubiese existido.
—¿Illyan? —miró hacia todos lados, aferrándose a los bordes del marco de la puerta—. ¡Illyan!
Sólo retazos de niebla y un llanto que se apagaba.
Al girarse para mirar a sus espaldas vio a Sienna, arrodillada donde la había dejado, mientras que sus manos desgarraban el muñeco de arcilla, hundiéndolo otra vez en la tierra.
Volvió con ella. Se miraron y ambos rompieron a llorar, abrazados, como no habían llorado juntos desde la muerte de su pequeño.
—Lo siento, lo siento, lo siento —lloró Sienna mientras besaba el rostro de su esposo, tratando de de que sus miradas se unieran.
Hank no pudo articular palabra, solo abandonarse al llanto desconsolado, buscando consolar y ser consolado.
—Sacrificios —murmuró la Vieja Nignag—. Es todo lo que el amor verdadero requiere y la paz volverá, con el tiempo.
En medio de la noche, en aquel bosque olvidado, para Hank y Sienna sólo eso les quedaba: tiempo.
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#2
¡Un relato genial!
Determinación nacida del dolor, choque de voluntades en la pareja, un elemento sobrenatural potente con todos los ingredientes de la brujería (intercambio, manipulación de materiales, versificación de conjuros, órdenes, sabiduría "fuera de la ley" acompañada de tics representativos...).
Ese final es un mazazo con el que completar un relato redondo y potente, narrado con un estilo que me resulta maravilloso.
Temas viejos como el tiempo y como Nignag, encuentran una resolución y una significación siempre actual en el tema del amor verdadero.

¡Suerte!
Angel "Angels can fly because they take themselves lightly." blowfish
"To be educated means to be able to play gracefully with ideas."  
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#3
Hola, lo único que no he entendido de este relato es el final. Me ha parecido muy precipitado en comparación con el ritmo que tenía el relato desde el principio. A veces tenemos prisa por escribir el final y no le dedicamos el tiempo que necesita. Si lo he entendido bien, Hank abre la puerta para recibir el alma de su hijo sacrificándose él por su vida, pero al final el hijo no vuelve aún habiendo decidido el padre sacrificarse. ¿No se suponía que una vida se va para que otra vuelva? Entonces ¿por qué no ha funcionado el conjuro? Yo esperaba que el padre muriera para que viviera el hijo y así demuestra que realmente lo quería.
Bueno, esa es la única pega que le veo a la historia. Por lo demás, me parece bien narrado y con descripciones que consiguen meterte en el ambiente.
Un saludo.
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#4
(02/03/2017 06:35 PM)Alerya escribió: Hola, lo único que no he entendido de este relato es el final. Me ha parecido muy precipitado en comparación con el ritmo que tenía el relato desde el principio. A veces tenemos prisa por escribir el final y no le dedicamos el tiempo que necesita. Si lo he entendido bien, Hank abre la puerta para recibir el alma de su hijo sacrificándose él por su vida, pero al final el hijo no vuelve aún habiendo decidido el padre sacrificarse. ¿No se suponía que una vida se va para que otra vuelva? Entonces ¿por qué no ha funcionado el conjuro? Yo esperaba que el padre muriera para que viviera el hijo y así demuestra que realmente lo quería.

Tal y como yo lo entiendo, Alerya, la gracia está en que Hank rompe con su anterior reticencia al escuchar la voz de su hijo, sin que le importe ya nada que no sea salvarlo; y en ese mismo momento, Sienna, que había estado más que decidida al principio, al ver que su marido tiene que sacrificarse para hacer que Illya vuelva, no se ve capaz de hacerlo, de perderlo así, de cambiar una vida por otra: así, destruye el muñeco de barro que iba a albergar a su hijo, y rompe el ritual, rompiendo además con la pena, aceptando la realidad de la muerte de su hijo, y permitiendo que su amor por Hank vuelva a vivir. Me parece precioso Heart
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#5
Bueno, con la explicación que ha dado Licordemanzana ya me ha quedado claro el final del relato (y la posible autoria) aunque yo lo hubiera terminado de forma distinta. No comparto la decisión de Sienna.
Un saludo.
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#6
Jajaja, puedo ser simplemente un lector sagaz Smile

Por favor, si alguien más lo interpretó como yo sin leer mi comentario, que deje constancia de ello, tanto para darle emoción al "quién es quién" de Alerya, como para tranquilizar al verdadero autor del relato, de que más gente pilló el tema Big Grin
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#7
Esuna historia muy bien conseguida, con una gran ambientación y un trasfondo argumental trágico que funciona muy bien, especialmente en su emotivo desenlace.
La Vieja Nignag es un personaje ambiguo y misterioso, cuya actitud al final deja entrever una mayor complejidad de lo que uno podría pensar al principio de la historia, en donde ella es presentada de una forma siniestra y ominosa.
¿Cuánto darías por controlar un espacio de tiempo inexistente? Millones de moléculas creando formas de vida de la nada...
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#8
Muy buen relato, y  ya reconocí la mano que lo creó, volviste con todo!!! Me encantó de principio a fin, la vieja Nignag y el lugar en que vive tienen estética que  me atrapa, me gustaría estar allí jaja, tiene la sabiduría de las viejas, que por ser profunda y verdadera puede resultar siniestra para el ojo del neófito o prejuicioso jeje. El final tuve que releerlo porque no lo había entendido, pero eso es porque lo leí a las apuradas, una segunda lectura se me aclaró en seguida. Igual creo que ahí te apuraste un poco y que podrías haberlo hecho más claro mejorando algunas cositas, apenas reordenando algunas frases. Pero es un detalle, el relato para migusto es excelente. Cheers Cheers
—Nos han embrujado, por eso no sabemos qué es real y qué no — canturreaba el viejo Merloc. Siempre tarareaba la misma canción cuando, borracho y demente, solía azotarme.
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#9
Chulote en temática, me deja prendado de ese final. No puedo evitar identificarme con Hank una y otra vez, y aunque acabe "bien", el final me da muchísima pena (la madre eligiendo, por amor, dejar atrás el pasado y viéndose en la obligación de mandar de vuelta a su aún-no-hijo, el padre viendo frustrada su última elección pasional encaminada salvarlo sob ¿Quién no caería en la tentación de revivir a su hijo una vez lo puede volver a sentir?).
Me pregunto secretamente cuál habría sido mi decisión final de estar en la piel de Sienna.

Sólo por redondear, diría que el autor tiene mucho potencial y podría haber pulido el estilo un poquito más para haber alcanzado la perfección. Por lo demás, recuerda a las típicas historietas ancestrales con moraleja incluida.

Una pasada, vamos ^ ^ ¡Gracias, autor!



(03/03/2017 11:04 AM)Licordemanzana escribió: Por favor, si alguien más lo interpretó como yo sin leer mi comentario, que deje constancia de ello, tanto para darle emoción al "quién es quién" de Alerya, como para tranquilizar al verdadero autor del relato, de que más gente pilló el tema Big Grin

raised_hands raised_hands
Ob-la-di Ob-la-da
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#10
Bueno, yasé quien eres, asi que voy a ser muy conciso.

Aspectos técnicos: se ven algunos despistes en el que se nota las apuradas, principalmente hacia el final, alguna que otra palabra  conectora que sobra. Por lo demas es una lectura fluida.

Aspectos estructurales: lineal y progresivo, con un leve flashback a la cabaña de donde salen Sienna y Hank. Por lo demás un relato clasico con su principio, nudo y desenlace. Bien estructurado, quizas el final un poco menos pulido que sus anteriores partes.

Aspectos argumentales: un interesante enfoque sobre el amor y la perdida, esta vez dado por los lazos familiares. Plantea quizás una pregunta ¿qué hariamos si pudieramos revivir a alguien? También otras mas se desprenden, sobre las actitudes de cada personaje y sus sentires. Los momentos d elucidez y de conciencia, y lo que immplica un sacrificio, con amplias connotaciones para cada quien.

Personajes: tres... Sienna, Hank y Nignag. Los tres enfocan el sacrificio de forma diferente. Los padres tienen una postura que cmabia al finalizar el relato y Nignag es antigua, misteriosa y genera un choque entre su estética y su rol que no condice con la misma, pues apuntaba a otra cosa en un principio, al parecer. Me ha gustado eso.

Lo mejor: Nignag.
Lo que debe mejorar: hacia el final, la narrativa se vuelve mas confusa, ambigua, podría cerrarse y pulirse para hacer relucir la idea.

Conclusión: un relato que me ha cautivado y que tiene todo lo que a mi me gusta.

Saludos y lo mejor para el reto!
«Hay momentos que marcan en tu vida el camino que elegirás. A veces hay momentos sutiles, pequeños, a veces no los hay.
Soy el Cuentacuentos. Y les mostraré a qué me refiero».

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