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Reto Brujería I: Quebrándote
#1
PRÓLOGO

Kahn-Ogür tenía dos opciones, podía enviar a la muerte a su hija, salvando, de esta forma, no solo a su pueblo, sino a todos los habitantes del continente, de perder la más cruenta guerra que jamás se había desencadenado y coronándose como un héroe para el resto de la historia o  podía tratar de salvarla, sabiendo que prácticamente no tendría posibilidades de triunfar y que solo sería recompensado con una muerte patética y, que, en el caso de que lograse triunfar, condenaría a la muerte a prácticamente todas las personas que había conocido.

Pero, ante la sorpresa de todos los que conocían al despreciable y egoísta Kahn-Ogür, este decidió elegir la opción más heroica y descabellada.

Estos eran los pensamientos que rondaban en su mientras esperaba un desenlace que no llegaba en aquella habitación que se abatía en un silencio denso y cargado de tristeza. Una tristeza pesada y desamparada que recordaba a un antiguo glaciar que rasga la superficie de la tierra y crea un profundo lago.

Su hija dormía a su lado, ajena al oscuro destino que se cernía sobre ella. Ajena a que un ejército marchaba con el objetivo de entregarla a las garras de la criatura más siniestra del continente.


1

Kahn-Ogür era un general que había hecho una carrera meteórica en las filas del Ejército de la Dominación del Norte.  Se había hecho conocido en la Dominación por ser el único Kovak que había dejado su pueblo y se había alistado en el ejército.

La mayoría de las personas de la Dominación jamás había visto a un Kovako en persona. Muchos inviernos habían pasado desde que la Dominación había intentado invadir a la pueblo Kovak y que, ante la sorpresa de todos, habían recibido una paliza rutilante. Los Kovak contaban con secretos mágicos que el resto de la dominación desconocía. En aquel entonces, el Lord Emperador determinó que hasta que no se rindiesen, ningún Reino de la Dominación comercializaría con ellos. Este decreto seguía en pie y desde ese entonces, los Kovak se habían vuelto más y más herméticos.

Kahn-Ogür, el que traicionó a su sangre, como lo llamaban muchos, era feliz. Su piel aceitunada cubierta de intrincados tatuajes, su torso igual de ancho que el de un gigante y su espesa y salvaje barba negra intimidaba y mantenía al margen a casi todos los hombres. No ganaba mucho dinero, pero sí lo suficiente para tener bien cubiertas sus necesidades básicas, es decir, cerveza y prostitutas. Y así, Kahn-Ogür, era feliz.

Hasta que un día fue convocado por el mismísimo Lord Emperador ¿Por qué un hombre que conversaba con dioses y que tenía en sus manos la vida de todo el continente querría reunirse con un paria como él? Lo desconocía. Pero, de todas formas, no podía negarse.

Para llegar al recinto en el que el Lord Emperador lo esperaba tuvo que atravesar todo el lujoso Palacio Dominante y luego descender una decena de escaleras. El recinto distaba mucho la ostentación del Palacio puesto que solo contenía dos sillas y una penumbra a la que a sus ojos le costó acostumbrarse.

El Lord estaba ataviado de gris y escarlata, los colores de la dominación. Pero su pálida piel y sus cabellos blancos como el hueso le hacían parecer un cadáver viviente.

—Kahn-Ogür, volveré a atacar a los Kovaks —su voz recordaba a un susurro, cruel y agudo, parecía poder rebanar el alma de quien lo escuchase—. Tu pueblo podrá creer que su diosa Kova los protegerá otorgándoles aquel don con el que resistieron la anterior vez. Pero no será así. Esta vez atacaré con un ejército de cincuenta hombres por cada Kovako. Los arrasaremos.

—Su Majestad— dijo Kahn-Ogür—. He abandonado a los Kovak y he jurado lealtad a la Dominación hace mucho tiempo. No me importa lo que les su...

—Y a mí no me importa lo que a un gusano como a ti le pueda importar— rugió la voz del Lord Emperador.

Kahn-Ogür, que jamás se había intimidado ante nadie, sintió miedo. Un temor turbio que nacía desde sus entrañas y que le inspiraba un deseo infantil de pedir perdón y aceptar cualquier castigo.

—Pero, otra cosa que tampoco me importa, es tu patética pueblo — continuó diciendo el Lord Emperador, en un tono más apacible—. Podría exterminarlos o podría dejarlos con vida. Podría levantarles el asedio comercial o podría dejarlo como está hasta que, eventualmente, se mueran de hambre. Me da igual. Lo que deseo es otra cosa.

—No entiendo...— fue lo único que alcanzó a murmurar el Kovako.

El Lord Emperador sonrió como se le sonríe a un niño incapaz de entender las cosas más elementales.

—Estamos al borde de una guerra. No una guerra pequeña, entre Reinos, como en las que has combatido. Estoy hablando de una guerra de Imperios. La Dominación Sur se está quedando sin recursos naturales y su ataque es inminente. Ellos no son como nosotros. Son salvajes. Crueles. Veneran la violencia. Les gusta matar. No les representamos un desafío, por mucho que nos organicemos. Ellos llevan la destrucción en la sangre. Nosotros no. Para vencerlos, es decir, para no ser masacrados, tenemos una sola opción...

—Obtener La Virtud de los Kovaks...

—Exacto. Me tiene sin cuidado si la virtud es realmente otorgada por su diosa o no. Pero, la realidad, es que en cada generación de mujeres, una nace con el don de, mediante un antiguo ritual, ceder parte de su alma para que los guerreros de su pueblo puedan moverse de forma más sigilosa, rápida y letal.

El rostro del Lord Emperador se oscureció y posó una mano sobre la del Kovako, este sintió un escalofrío al contacto de aquella piel fría y lisa como el mármol.

—Es por esto que volverás a tu pueblo, les explicarás la situación y les exigirás que entreguen a la niña bendecida por Kova. La niña quedará flotando en un limbo cercano a la muerte, no te mentiré, pues tendremos que distribuir su alma entre demasiadas personas. A cambio, levantaremos el asedio comercial. De negarse, los exterminaremos.

—Su majestad ¿Cómo sabré que me han dado a la niña correcta y no a un reemplazo?

El Lord Emperador sonrió. Era una sonrisa horrorosa.

—Buena pregunta— dijo, y posó su mano sobre la frente de Kahn-Ogür. Este sintió un sopor espeso y oscuro y se desvaneció.

Al despertar, veía todo diferente, y su mente, como si le hubieran implantado el conocimiento, sabía perfectamente lo que le había sucedido. El Lord Emperador le había cocido los Ojos de Felcenvú sobre los suyos. Le habían otorgado el poder de ver el alma de las personas.

Y una sensación brutal, animal, concibiéndose entre sus entrañas.

2


Partió hacia Kovak. Mientras su corcel mantenía un trotecito rítmico bajo el sol abrasador él pensaba en lo que significaría volver a aquella tierra a la que había jurado no volver a pisar ¿Habrían muerto sus padres? ¿Tratarían de matarlo sus hermanos? ¿Le darían la espalda los amigos de su juventud? Era probable. Pero, realmente, no le importaba. Solo quería entrar a la pueblo, llevarse a la niña y gastarse la recompensa en una suntuosa orgía repleta de prostitutas gordas y cochinas.

Al llegar a Kovak se sorprendió de encontrar todo igual. Casas encaladas, techumbres de paja y vidas que vivían a un ritmo apacible y campechano. Kahn-Ogür se había olvidado lo que era vivir entre calles no atestadas por comerciantes, marionetistas y prostitutas.

Pero, lo que más le sorprendió, fue la reacción de la Asamblea de Dirigentes cuando les presentó las demandas del Lord Emperador. Él hubiera jurado que su pueblo, históricamente orgulloso y guerrero, proclamaría que eran invencibles y que quien quisiera demostrar lo contrario, tendría que probarlo matándolos. Pero solo la mitad opinó de esta forma. La otra mitad, encabezada por Grolf-Sar, harta de vivir en la escasez, era capaz de donar a todos los niños de la pueblo con tal de poder volver a comercializar con los Reinos de la Dominación. A Kahn le sorprendió ver lo pequeñas que eran sus almas. Cuando finalmente votaron, fue el grupo liderado por Grolf fue quién venció.

Colocaron a todos las niñas del pueblo en fila, pues los Druidas del pueblo todavía no habían alcanzado a definir quién estaba bendecida por Kova. Kahn-Ogür las escrutó una a una con los Ojos de Felcenvú y sus almas se hicieron visibles. Todas resplandecían de forma diferente, algunas más y otras menos, en algunas predominaban ciertos colores y en otras otros, algunas estaban más definidas en alguna parte del cuerpo y otras estaban más difusas a lo largo de sus cuerpitos. Kahn-Ogür no sabía qué significaban aquellas cosas, pero tampoco le importó. Solo quería encontrar a quién había venido a buscar. Supuestamente, según los conocimientos implantados en su mente, debía ser obvio. Y lo fue. Una  niñita de piel llamativamente oscura, cara redonda, actitud risueña y portadora de un vestido que era una llameante sinfonía de rojos, amarillos y dorados lucía un alma destellante, increíble, potente y hermosa que lo llamaba y lo invitaba hacia un paraíso de esperanza y de paz. Si había un alma que había sido tocada por una diosa, tenía que ser aquella.

La eligió apuntándola con el dedo y algunos hombres de la Asamblea la tomaron por los bracitos y se la llevaron. A lo lejos, escuchaba los gritos de la muchedumbre que había asistido a escuchar a los miembros de la Asamblea.  
«¡Traicioneros, traicioneros!» gritaban. Pero, sorprendentemente, los gritos no estaban dirigidos hacia él. A él, ya no lo consideraban un traicionero, para ellos, él ya no pertenecía a el pueblo. Los gritos estaban dirigidos hacia los miembros de la Asamblea, los más ricos del pueblo, que habían votado entregar a la niña (y, con ella, el legado de su diosa).

Kahn-Ogür, contento por lo fácil que había resultado la misión, estaba por retirarse cuando entre el griterío reconoció una voz que sí lo insultaba a él. Y con particular vehemencia. Buscó a la dueña de aquella voz y rápidamente la encontró. Lavi-Oha, la mujer que lo había abandonado una década atrás y lo había impulsado a alejarse de la pueblo para siempre. Los ojos de aquella morena, escondidos bajo la tormenta de sus cabellos negros, le atravesaban el cráneo como un afilado puñal clavado con odio.

—Lavi...— murmuró cuando se acercó a ella. Ella tenía el rostro desencajado de la furia. Sus oscuros músculos estaban tensos bajo su oscura piel, como los de un animal a punto de atacar a su presa.

—No menciones mi nombre, basura. La niña que condenaste es tu hija. Nuestra hija. Ghida-Ogür se llama. Lleva tu apellido. Lleva tu sangre. Tu maldita y envenenada sangre.

En ese preciso momento algo se rompió dentro de Kahn-Ogür. Era como si de pronto, en alta mar, lo hubiesen arrojado por la borda en plena noche. Permaneció mudo. Comenzó a caminar sin rumbo y siguió haciéndolo mucho después de que la muchedumbre se hubiese dispersado. Al cabo de un corto tiempo se dio cuenta de que había quedado completamente vacío. Pero sabía lo que tenía que hacer.

3


Un sentimiento bestial rugía cada vez más fuerte de entre sus tripas.

Preguntó a algunos viejos conocidos a dónde habían llevado a Ghida-Ogür y, aunque la mayoría lo ignoró, lo insultó o quiso golpearlo, finalmente dio con uno dispuesto, aunque a regañadientes, a ayudarlo.

—La encerraron en una pequeña jaula y la llevaron al hogar de Grolf-Sar, pocos minutos después del pie de la colina.

Kahn-Ogür corrió hacia dicho lugar con la garganta hecha un nudo.

Llegó a una ostentosa construcción de piedra que se alzaba imponente sobre el resto de la pueblo. Varios guardias custodiaban la entrada. Al reconocerlo, dieron aviso de su llegada y desde adentro se escucharon voces que decían que lo hicieran pasar.

Dentro encontró a varios de los hombres que habían participado de la Asamblea, bebiendo y festejando, por adelantado, el fin del asedio comercial.

—¡Kahn-Ogür! Tu regreso ha sido una bendición para nosotros— dijo Grolf-Sar que siempre tenía el rostro rosado y regordete bañado de pequeñas gotas de sudor—. Ven, bébete unos tragos con nosotros.

—Antes quisiera ver a la niña... solo para asegurarme de que sea la indicada— inventó.

Cuando estuvo frente a la pequeña Ghida-Ogür, frente a su pequeña hija, vio en aquellos brillosos ojos la mirada de Lavi cuando era una niña. Vio en su naricita un reflejo en miniatura de la suya misma. Vio muchas más cosas y sintió como emoción violenta como un tornado barría en línea recta la vasta llanura de su alma. Aquella emoción lo derribaba todo a su paso. Succionando recuerdos, emociones y pensamientos hacia su ojo, descuartizándolos en un arranque de locura, despedazándolos. Aquel tornado barría los azules océanos de su alma y los prendía fuego, generando el incendio más espectacular que su alma jamás hubiese visto.

En aquel momento comprendió que toda su vida iba a ser medida en relación a ese pequeño ser de alma destellante que lo miraba asustado desde detrás de los barrotes de una pequeña jaula.

Tomó con sus manos los barrotes y aplicó toda la fuerza de la que pudo disponer para torcerlos. Inmediatamente, varios guardias lo atacaron.

Luchó contra ellos. Él era más rápido, más fuerte y, ciertamente, estaba mucho más enfadado. Pero ellos eran más y la pelea terminó decantándose a su favor.

Lo encerraron lejos de aquel lugar, en la prisión de la pueblo. Solo, en la penumbra de su celda, con nada más que el latido de su corazón retumbando en sus sienes y el pensamiento de que toda su vida había culminado en entregar a su propia hija para que le vacíen el alma. Se quedó dormido.


Tenía garras. Tenía colmillos. Tenía un cuerpo concebido para morder, despedazar y matar. Corría a toda velocidad impulsado por sus cuatro patas hacia el hogar de Grolf-Sar. Derrumbó la puerta. Le arrancó la cabeza a un guardia. Le cercenó los brazos a otro. Encontró a Grolf-Sar temblando de miedo en un rincón y, sin piedad, despedazó su cuerpo en mil pedazos.

Encontró a la niña encerrada en una celda. Torció los barrotes, dejó que la niña se aferrara a su cuello y salieron de aquel lugar.


[b]4[/b]


Kahn-Ogür despertó. Su sueño se había sentido demasiado real. Escuchó la voz de una niña y se dio cuenta que su hija estaba parada junto a él, mirándolo, temblando. La tomó entre sus brazos. Sintió como poco a poco su temblor iba calmándose. Su sueño había sido real. Pero ¿Cómo?

Los barrotes de su celda estaban torcidos como si un animal los hubiese forcejeado. Salió entre ellos con su hija en brazos.

El pueblo estaba vacío. Era su oportunidad para escapar.

—¡Kahn! Te están esperando en las fronteras de la ciudad—Lavi se había puesto su cota de malla y estaba lista para luchar—. No saben cómo hiciste para matar a Grolf y están asustados, pero no te dejarán marchar con nuestra hija. Refúgiate en tu casa que nosotros los defenderemos.

Kahn-Ogür llegó a su habitación. Durmió a su hija mintiéndole que cuando se despertara todo iba a estar bien. Se sentó a su lado en la cama y esperó.

A las pocas horas escuchó el paso regular de un pequeño ejército. Se asomó por la ventana y vio a varios soldados marchar junto a los miembros de la Asamblea. Estaban ataviados con sólidas armaduras y poderosas armas. Luego miró la puerta de su casa y vio que estaba defendida por un grupo encabezado por Lavi compuesto por algunos cuantos viejos amigos y otros que ya no alcanzaba a reconocer.

La carnicería era inminente y el grupo de Lavi no tenía chances. Miró a su hija. Se la imaginó asustada, en las manos esqueléticas del Lord Emperador, presenciando como vaciaban su alma de su cuerpo para distribuirlo entre miles de soldados sedientos de sangre.

Sintió algo romperse dentro de él. Una emoción animal dentro de él explotaba dentro de las grietas de su ser. Supo lo que tenía que hacer.

Se acostó junto a su hija, la abrazó, se durmió y despertó con garras y colmillos. Pero, esta vez no poseía el cuerpo de un animal, sino el de una decena de demonios. Era el Alma de la Venganza. El Viento de la Muerte que empuja a sus bestias contra el enemigo. Los soldados, ante el monstruoso panorama, se dispersaron y trataron de huir, pero no perdonó la vida de ninguno. Sus demonios cazaron a  cada persona que trató de entregar a su hija y la sometió a la más terrible de las muertes.

Al día siguiente, amanecieron con el Lord Emperador a las puertas de su pueblo. Lo seguía un vasto ejército con el que jamás hubiesen podido luchar, y menos luego de haber perdido a la mitad de sus hombres la noche anterior.

Cinco soldados entraron al pueblo con órdenes de escoltar a Kahn-Ogür hasta el Lord Emperador.

—Kahn-Ogür, a partir de este momento, te declaro Soñador de la Guardia Imperial —todos los soldados presentes hincaron una rodilla en el suelo.

—No entiendo... No voy a entregar a mi hija sin luchar.

Pero el Lord Emperador respondió con una sonora carcajada.

—Kahn-Ogür, tu hija no es especial. Solo viste a su alma resplandecer porque es afín a la tuya, nada más.  Tu pueblo tampoco es importante y menos su patético poder. El importante eres tú y tu habilidad como Soñador. Solo Rompiéndote a través de una necesidad extrema podías desencadenar ese poder y manejarlo a través del Ojo de Felcenvú… así que te preparé un escenario adecuado. En la guerra que se avecina solo importará qué bando tenga más soñadores, y, créeme, son realmente escasos. Acompáñame, te contaré más en el camino.
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#2
Vaya, no me esperaba ese final.
Es un buen relato épico, con una prosa trabajada y descripciones que nos pintan un mundo distinto, regido por sus propias reglas, haciendo un uso original de las convenciones del género, con un final que promete una emocionante continuación, dando la impresión de parecer la primera parte de una saga de aventuras.
¿Cuánto darías por controlar un espacio de tiempo inexistente? Millones de moléculas creando formas de vida de la nada...
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#3
"Rondaban en su..." Me resulta divertido imaginar alternativas a la solución más obvia de esa ausencia Big Grin

Un buen relato, con el elemento genial de la transformación del protagonista "fuera de su consciencia" y merced al plan soterrado del Lord Emperador, lo que permite ese giro final "feliz" (sin sacrificio de la hija, ni de nadie... no necesariamente, al menos... y sin contar al bando cruel del "pueblo brujo"... si bien quizás el más "brujo aquí sea ¿el Emperador?).

Si algo me pareció apresurado y un tanto "deus ex", por falta de pistas/sugerencias/explicaciones previas, es la reconversión del protagonista de expatriado desenfadado a padre de improviso responsable y con un pasado más "atormentado" (mujer que deja sus huellas de manera dolorosa mediante medios/por motivos desconocidos) del que en primera instancia podría esperarse.

Buen relato, con un protagonista que es, en cualquier caso, peón de otros poderes, ya sean los del Lord Emperador o los de la voluntad de ambientación del narrador Smile
¡Suerte!
Angel "Angels can fly because they take themselves lightly." blowfish
"To be educated means to be able to play gracefully with ideas."  
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#4
Hola, la lectura de este relato me ha recordado a Warhammer, en especial el protagonista. Más que un relato propiamente dicho, parece el primer capítulo de una novela, o bien los primeros capítulos resumidos de una historia más larga, pues deja muchos interrogantes en el aire: ¿Ya no es importante para el emperador la hija de Kahn? ¿Lo fue alguna vez o la misión que le encomendó tenía por objetivo que Kahn despertara su poder oculto?
Dejas mucho en el aire.
Por otro lado, me gustaría señalarte algunas expresiones que me han chirriado un poco: "En la pueblo, de la pueblo"; pueblo es una palabra masculina, por tanto se dice "en el pueblo", "del pueblo". Otra palabra es decir "traicionero" por "traidor" que quedaría mejor esta última.
Un saludo.
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#5
La trama esta muy bien, pero... hay que revisar bien los relatos antes de subirlos! Ya desde el primer parrafo las comas son un desastre, y continuamente estas diciendo "la pueblo", lo que me plantea si tradujiste el texto de algun otro idioma en google translate y se te olvido hacer las correcciones pertinentes.
Eso si, la historia te quedo muy bien para el limite de palabras del que disponias. Tiene un buen giro al final y es satisfactoria. Hubiese preferido que eliminaras la ultima frase, eso de "acompañame, te contare el resto en el camino", ya que da la sensacion de que hay mas trama. Una frase mas conclusiva hubiese dejado la historia redonda.
Tambien la "epifania" que experimenta el protagonista al descubrir a su hija me parecio un tanto floja. Tal vez una interaccion entre ellos para mostrar esos sentimientos hubiera sido mejor. Pero bue, entiendo que el limite de palabras no te lo permitiera. Le doy un 7.
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#6
Me gustó mucho, un relato épico y con su trampita al final. Creo reconocer el estilo y la personalidad del personaje familiar, así como el estilo para rematar la historia, jaja. Una pequeña crítica es que al principio me crucé con algunas erratas que me distrajeron un poco, pero me fui enganchando cada vez más hasta llegar a ese sorprendente final.  Me atrapaste con esos personajes muy al estilo Logan jaja, con los truquitos truculentos y tu talento para remates con giro. Muy bien!! Beer
[Imagen: viipsx.png]

—Nos han embrujado, por eso no sabemos qué es real y qué no — canturreaba el viejo Merloc. Siempre tarareaba la misma canción cuando, borracho y demente, solía azotarme.
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#7
"Estos eran los pensamientos que rondaban en su mientras esperaba un"... ¡¿En su qué autor?! ¡Nos dejas con la duda! Big Grin Parece que en este reto andais todos con hambre, creo que en todos los relatos que llevo leidos se han comido alguna palabra Tongue

"invadir a la pueblo Kovak" "tu patética pueblo" "ya no pertenecía a el pueblo" "a alejarse de la pueblo"... parece que el pueblo te trae de cabeza... y el puñetero Alhazred me ha robado la gracia de google translate... Big Grin tal vez al principio pusieras la palabra tribu o alguna otra palabra y decidiste cambiarla usando la herramienta de word de cambiar todas las palabras similares de una sola vez, pero se te olvidó totalmente cambiar los determinantes que la acompañaban.

"Derrumbó la puerta." 'Derribó' se ajusta mejor al contexto de una puerta.

Supongo que te falto un ultimo repasito para pulir esas cosillas... Pero por suerte esos pequeños errores los compensas con una trama muy buena y un sorprendente final Big Grin
[Imagen: Banner.jpg]
Emperador de las Montesas, Gran Kan de los Markhor, Duce de los Ibices y Lord Protector de Ovejas, Corderos y Otros Sucedáneos de Cabra
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#8
Bueno bien.
Me gustó la explicación del inexplicable error de La Pueblo
Un personaje principal que en apariencia es bruto y salvaje pero que esto fue solo una coraza que levantó para proteger a su lado sensible cuando fue lastimado por la mujer que amaba y por la cual huyó de su pueblo.
El cuento transcurre entonces en un escenario que le armaron para despertar ese lado sensible escondido y hacerlo luchar con todas sus fuerzas para preservarlo para, finalmente, quebrarlo y sacar de dentro suyo un poder espectacular que puede salvar al continente en el cual vive.
Impactante.
"En mis sueños de colegial siempre seríamos dos fugitivos cabalgando a lomos de un libro, dispuestos a escaparse a través de mundos de ficción y sueños de segunda mano."
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#9
Y vamos contigo, parte a parte, que te conozco, haz un alto en tu remolino de sangre para prestarme atención... y suelta esa hacha!


Aspectos técnicos: este es el apartado mas flojo, bien lo sabes, falta corrección por cuanto hay una sustitución y el articulo que le precede queda inservible para la oración. Hay otros detalles en la misma linea que si bien incomodan no  enlentencen la lectura, creo que justamente el ritmo vertiginoso que el imprimes a la narración hace que no te tengas que detener demasiaod.

Aspectos estructurales: va develandose por fragmentos. Aquí las cosas estan mejor armadas pero aun falta aceitarlas un poco para darle un buen armazón a lo que se devela como una buena historia. Tiene un principio, un nudo y un final, el tema es que está todo apretujado, le falta un desarrollo mas cuidado.

Aspectos argumentales: oscila entre una idea clásica y un despliegue original hacia el final con lo de la transformación y la revelación de la hija. Son ideas muy buenas pero que no se han podido lucir. Tanto el principio como el nudo y el desenlace estan en estado embrionario, como si fuera un boceto. O actores ensayando una obra d eteatro, aun faltando para el estreno.

Personajes: quien se lleva el foco de atención es el villano. Esta mejor caracterizado, incluso que nuestro protagonista que no parece ser muy consciente de sí mismo. Solo cuando se pone a reflexionar, nuestro  guerrero ex-Kovak, luce un conflicto relacionado con el amor. Al de una mujer y al de su hija. Ambas, por cierto son excusas para el desarrollo de la historia, pues les falta consistencia.

Lo mejor: las ideas en juego.
Lo que debe mejorar: todo el contexto, cimentar las bases y desarrollar hasta que se termine... o en otras palabras, cortar y cortar hasta que ya no se mueva.

Conclusión: un relato que pese a sus contras y bajas, me ha resultado interesante.
«Hay momentos que marcan en tu vida el camino que elegirás. A veces hay momentos sutiles, pequeños, a veces no los hay.
Soy el Cuentacuentos. Y les mostraré a qué me refiero».

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#10
Lo positivo:
- La pluma, poética y dinámica.
- Las metáforas, las imágenes que transmite el relato.
- La historia, cuyo giro final me pareció original e inesperado.

Lo negativo:
- El cliché de que todo cambia cuando se trata de un hijo.
- Que no quede claro eso de los ojos cocidos... Que le quedó como un antifaz?!
- Que el final si bien es sorpresivo es como que .. tipo, todo bien ahora, fue un trolleo del emperador...

Buen giro argumentativo, buena narración, pero le falta pulido para que los personajes sean creíbles.

[Imagen: images?q=tbn:ANd9GcRcDUsuDwobnBwveWH5wHH...n6U_VfmXSQ]
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