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[Fantasía] Alex Raider: El primer bio-androide
#1
Este es el libro que estaba escribiendo ahora mismo. Me han dicho que arranca mejor que el primero y que se nota evolución. Aver que opináis vosotros. Dejo prólogo y primer capítulo.


Prólogo
 
 
 
 
En un planeta muy diferente al nuestro y muy avanzado, con coches voladores, gente vestida mayormente con prendas que parecían hechos de látex y edificios luminosos, cristalinos y llenos de hologramas…
 
Unos científicos, ataviados con una especie de batas de látex grisáceos y con una especie de cascos de energía transparente que envolvían sus cabezas, atravesaban un luminoso pasillo hasta llegar ante un portón custodiado por dos hombres, equipados con unos trajes de licra negro sobre los que descansaban imponentes piezas de armadura hechas con alguna aleación avanzada y que daba la sensación de ser algo similar al titanio.
 
-         Traemos noticias importantes. Necesitamos ver al director – decía uno de los científicos, los cuales eran cuatro y que aparentaban tener una edad cercana a la tercera edad
-         Adelante, pueden pasar – dijo de los guardias armados, también, con una especie de rifles recortados pero hechos con un material similar al de su armadura
 
Sincronizadamente, los dos guardias presionaron unos interruptores que había a cada extremo del portón y, este, se abrió de par en par mostrando un enorme despacho con ventanales cristalinos y con una larga y redonda mesa de cristal donde algunas personas se encontraban reunidas. Se trataba de hombres y mujeres de avanzada edad arropados con resplandecientes trajes blancos y que se encontraban tomando un café en unas tazas de cristal cuando los científicos llegaron.
 
-         ¿Lo tenéis? – pregunto el hombre que estaba sentado al otro extremo de la mesa. Un hombre con arrugas, gafas y un corto pelo blanco
-         Así es, hemos dado con la fórmula. Nuestro sueño de crear el primer bio-soldado al final se verá cumplido – decía una de las científicas
-         Bien, en ese caso es hora de llamarle – dijo el que debía ser el director dirigiéndose a una pareja de hombre y mujer – A vuestro hijo, como primer voluntario, le hemos reservado al final el placer de ser él primero en convertirse en un bio-soldado. Podéis llamarlo.
-         Oh, gracias director – decía el varón emocionado antes de, acompañado por su también emocionaba mujer, abandonar la sala
-         Alex Raider será el primer bio-soldado. Con él, las fuerzas especiales intergalácticas no tendrán que volver a preocuparse de que un androide pueda exterminarlos – concluyo el hombre antes de darle permiso a los científicos para que abandonaran el despacho dejando al director y, al resto de líderes, seguir con su reunión
 
 
 
 
 
Capítulo 01: Alex Raider
 
 
 
 
 
En el interior de un piso de uno de los enormes rascacielos de la ciudad de Eltar, la capital del pequeño planeta conocido como Nymphus, un muchacho moreno, alto y con algún abdominal, se encontraba haciendo sparring contra un saco de energía flotante que parecía actuar como un boomerang, el chico le golpeaba y el saco terminaba volviendo con la misma fuerza con la que el chico le golpeaba. El muchacho iba vestido con unos simples pantalones de látex negros dejando su atlético torso al descubierto aunque no había nadie más en esa pequeña sala oscura en la que parecía no haber ni paredes ni techo, ni siquiera se veía al suelo. Lo único que se veía era el saco brillante y a él cuando el saco estaba lo suficientemente cerca.
El muchacho entrena sus increíbles cualidades físicas golpeando el saco con cuidado de no verse alcanzado por los rebotes. El chico usaba tanto movimientos de puño como de patada hasta que, al final, el chico asesto una fuerte patada en el centro del saco de energía haciendo que este se partiera en dos pulverizándose.
 - Simulación de entrenamiento terminada – anunciaba una voz robotizada mientras que el muchacho se veía en una pequeña habitación con paredes de titanio reforzado y en la que solo había un pedestal muy avanzado con una pantalla táctil en su superficie
 - Gracias por el entrenamiento, Lucy. No ha estado mal – reconoció el muchacho, de pelo corto y negro, mientras salía de la sala llegando a un pasillo con paredes que brillaban mínimamente con un tono azul marino
 - Solo he programado la simulación tal y como pidió, señor Raider – decía la inteligencia artificial a la que el muchacho llamaba Lucy
 - Por favor Lucy. No me gusta que me llames así. Llámame Alex, te lo pido – Alex llego a su cómodo y pequeño salón cuyo suelo oscuro actuaba como espejo, pasando de largo la mesa de cristal para cuatro personas y así llegar al brillante y luminoso mini bar donde se cogió una copa para servirse una especie de zumo proteico que tenía en una jarra de cristal – Umm, la receta de hoy te ha quedado genial Lucy. Que bien me cuidas.
 - Siempre a su servicio, señor – volvió a repetir Lucy inconscientemente
 - Oh vamos Lucy. El día que logre que me llames por mi nombre, tirare voladores – termino de decir Alex cuando la puerta se abría entrando sus padres, que eran los mismos que estaban en aquella reunión donde les pidieron avisar a su hijo
 - Hijo, ya esta – decía su padre entusiasmado
 - ¿En serio? – pregunto Alex sorprendido - ¿Ya está lista la fórmula?
 - Así es y nos han pedido que te avisemos. Están deseando crear al primer bio-soldado
 - Genial – decía Alex contento mientras apretaba fuertemente el puño – Al final tanto tiempo de entrenamiento habrá servido para algo. Estaba deseando formar parte de las fuerzas especiales. Quién me iba a decir que lo haría siendo el primer bio-soldado.
 - Si. Tienes suerte de que estén faltos de personal tras lo ocurrido hace unos días con el rey androide y de que necesiten gente. Cuando les enviaste tu solicitud afirmando que aceptarías entrar en el programa bio-soldado, fue fácil interceder por ti dada nuestra posición en el nuevo equipo directivo – le decía su madre mientras se acercaba a su hijo para luego abrazarlo y darle un beso – Que orgullosa estoy de ti, hijo mío. Estoy segura de que harás un gran papel.
 - Gracias mama. Prometo que lo voy a hacer bien.
***
En un precioso coche volador, Alex era llevado, por sus padres, a un enorme complejo de la ciudad protegida por varios drones que patrullaban a su alrededor para asegurarse de que no accedía nadie que no debiera.
El coche aterrizo sobre el pequeño aeródromo del tejado y varios guardias, vestidos como los que había en el portón del despacho del director, empezaron a escoltar a Alex y a sus padres por el interior de los enormes pasillos del complejo donde sus trabajadores, tanto científicos, técnicos como soldados, se asomaron para ver pasar al que iba a ser el primer bio-soldado, quién también iba a convertirse en un compañero más.
Finalmente, llegaron sobre una larga barandilla que rodeaba una sala enorme y redonda. Frente a la entrada de la sala, había una pasarela que cruzaba media sala y llevaba a una pequeña plataforma flotante. La barandilla estaba repleta de científicos y, al otro lado de la sala y tras una cristalera, se veía al director con los tenientes de los equipos científicos de los F.E.I esperando la llegada de Alex.
 - Bienvenido hijo – se escucho al director que hablaba usando el sistema de megafonía que tenía en los avanzados ordenadores que había en aquella oficina que se veía dentro de esa cristalera – Dada tu petición voluntaria de participar en el proyecto y analizando tus cualidades físicas, te hemos elegido para ser el primer bio-soldado. ¿Estas preparado?
 - Si, señor. Estoy listo – respondió Alex con un tono que intuía nervios y emoción
 - Bien. Ahora, voy a pasarle el micrófono al hombre que ha logrado dar con la fórmula y él explicara todo el proceso para que sepas lo que tienes que hacer – El director le pasó el micrófono, que estaba sujetando, al científico con gafas que tenía justo al lado
 - Encantado de conocerle, señor Raider – dijo el científico tras coger el micrófono – Yo soy el doctor Willard, el encargado de dirigir el proyecto bio-soldado. Por favor, quédese en calzoncillos y póngase sobre la plataforma ubicada al final de la pasarela.
Alex se quito la ropa hasta quedar vestido únicamente con unos ceñidos boxer azul marino dejando la ropa en manos de algunos científicos que le ayudaron a desvestirse y, luego, cruzo descalzo la pasarela hasta quedarse sobre esa plataforma flotante.
Mientras todo el mundo contemplaba el cuerpo atlético de Alex, los científicos de la sala privada hicieron que la plataforma empezara a descender al interior de una estrecha jaula de cristal con forma de capsula. La “cápsula” se cerró con el joven dentro quien, ahora sí, se estaba poniendo realmente nervioso.
 - Bien. Ahora voy a explicar a los presentes lo que va a suceder. Hemos logrado elaborar una sustancia química a partir de los restos de algunas de las criaturas mundanas de la Galaxia Sigma tales como vampiros o licántropos. Esta sustancia amplificara las cualidades físicas del muchacho haciendo que manifieste algunos rasgos característicos de esas razas como súper fuerza, una increíble resistencia física o unos reflejos sobrehumanos.
El doctor Willard se giro hacia su equipo de científicos haciéndoles una seña con la cabeza para que encendieran unos pitorros que hicieron que, del fondo de la jaula de cristal, empezara a salir un transparente líquido verde que, progresivamente, fue cubriendo el cuerpo de Alex inundando toda la prisión de cristal.
– No os preocupéis. No se ahogara.
Ese líquido verde, antes de llegar a cubrir su cabeza, empezó a ser aparentemente absorbido por el cuerpo de Alex mientras que, en cierto modo, su cuerpo iba mutando a la vez que él gritaba tratando de aguantar el dolor que estaba sufriendo a causa de aquella metamorfosis.
Su cuerpo termino adquiriendo una acentuada definición haciendo que sus músculos se vieran bien marcados dotando a Alex del cuerpo más tonificado posible.
 - Es increíble. Lo han conseguido – decía uno de los guardias mientras miraba emocionado a Alex
 - Abrirla – pidió el doctor a sus científicos haciendo que la jaula se abriera en dos dejando que Alex cayera de pies sobre el suelo - ¿Cómo te encuentras? – le pregunto el doctor con micrófono en mano
 - Me siento, me siento diferente – admitió el muchacho – Es raro. No se explicarlo pero me siento más ligero y más fuerte a la vez. No se si tiene sentido y le oigo, le oigo mucho mejor que antes. Incluso, puedo oír a sus compañeros hablar ahora mismo como si tuviera la oreja pegada en el cristal.
 - No te preocupes. Es normal. Tienes las capacidades de algunas criaturas mundanas. Tú oído esta mucho más afinado al igual que tu vista – aclaro el doctor con una sonrisa – Ahora prueba a moverte. Haz algunos movimientos.
Alex empezó a moverse y, pudo ver, que se movía mucho más rápido que antes con menor esfuerzo. También probó a dibujar puñetazos o patadas comprobando que sus movimientos eran casi tan veloces como el viento haciendo que, al final, al tratar de hacer una patada giratoria se viera impulsado golpeándose contra la pared donde creo un boquete.
 - Bueno, ahora solo necesita acostumbrarse a su nuevo cuerpo – decía el doctor al director de las fuerzas especiales
 - Buen trabajo doctor. Felicidades – El director le dio la mano antes de salir de esa sala privada – Llevar a Alex al gimnasio para que pueda hacerse a su nuevo cuerpo sin riesgos para los demás – le pidió el director a varios soldados
***
Alex, consciente de que necesitaba practicar, se dejo ayudar para llegar al gimnasio sin ocasionar daños. El gimnasio era una enorme cámara de titanio equipada con todo tipo de tecnologías para que sus agentes pudieran entrenar. Había todo tipo de armas y, todas ellas, de tecnología muy avanzada como una especie de escopetas que lanzaban bombas de fuego o espadas de titanio “rellenas” de energía luminosa.
En una zona libre de cosas, Alex estuvo durante un buen rato tratando de hacerse con su nuevo cuerpo e, incluso, cuando ya empezaba a hacerse a él, algunos soldados se ofrecieron para entrenar combate con él para así que también terminara por ser capaz de controlar su cuerpo en esa faceta.
Sus nuevos compañeros quedaron impresionados de lo rápido que se movía Alex y de, como, no les daba tiempo a bloquear sus ataques a pesar de tratarse de personas muy entrenadas.
El entrenamiento termino con una calurosa bienvenida de parte de esos soldados que entrenaron con él y que le hicieron ver que estaban encantados de tenerle como compañero.
***
Cuando terminaron las practicas, el doctor Willard apareció por el gimnasio para que Alex fuera al laboratorio ya que tenían algo para él.
 - Bien Alex. Ahora que ya te has hecho con tu nuevo cuerpo, vamos a hacerte entrega de algo que hemos creado para ti.
El director señaló a una vitrina de cristal en la que se encontraba un impresionante traje hecho de algún tipo de aleación extraña. El traje era de cuerpo completo, tapando incluso manos, pies y cabeza. A su espalda, llevaba lo que parecían dos katanas hechas con esa misma aleación que la armadura. Finalmente, de algunas partes como estómago, caderas, hombros o, incluso, el visor de la cabeza, asomaban unas ranuras brillantes con forma de discos que, probablemente, servirían para introducir algo.
– Esta hecho con un mineral muy raro, extraído de las minas de la luna Zeta. El mineral más resistente que hemos visto hasta ahora. El traje se acoplara a tu cuerpo y lo llevaras ceñido a él.
El doctor le mostró un oculto interruptor en el traje que hacía que el traje se abriera. Alex, que seguía sin ropa, entro dentro del traje colocando sus pies sobre las “alfombrillas” que había en la parte de los pies del traje. Presionando nuevamente el interruptor del traje, Alex vio como el traje se cerraba lentamente para darle tiempo a colocar sus brazos y así que el traje se pudiera cerrar bien.
Tal y como el doctor había dicho, el traje se adhirió a Logan haciéndose uno con su cuerpo puesto que, el muchacho, sintió como si el traje no pesara prácticamente. Sentía como si el traje fuera una simple tela que cubría todo su cuerpo y que, el visor del casco, eran sus ojos al conectarse, por medio de algún tipo de enlace neuronal, su vista con el visor del casco que tenía forma de “V”.
 - Y finalmente lo tenemos. Alex Raider, el primer bio-soldado – susurro el director que llegaba en ese momento a tiempo para ver como Alex estrenaba el traje probando a colocarse en posición de combate y desenvainando, con un veloz movimiento, las dos katanas de su espalda cuyas afiladas hojas estaban recubiertas por algunos finos hilos de energía lumínica que tomaban forma de espirales y que terminaban en las puntas.
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#2
Leyendo este texto y comparando, a lo que has dicho y escrito tiene pinta que te gustan los cómics. Esto significaría mucho sobre tu estilo de escritura.
A pesar que no he leído todo lo que me gustaría sobre ciencia ficción, la historia tiene pinta de estar plagada de muchos clichés ... Simplemente me da la sensación. También me da la sensación si el personaje fuera un Gary stu. Esto puede no ser un problema ya que son los primeros textos que escribes . Te recomendaría que intentaras hacer el personaje tal vez más oscuro o no tan educado a la IA(puedo ver porque lo has hecho,como una forma de alivio cómico) pero si El protagonista nación en una sociedad don d es normal este tipo de tecnología ¿porwue es tan educado? No veo una reacción normal,a pesar que no tengo mucha experiencia con tratar sobre IAWink Tampoco entiendo porwue los dos científicos dejan que su hijo sea el primer individuo de un exerimento. Yo si fuera padre no lo dejaría y menos si es el experimento consistiera en modificar su ADN,etc.
Sin embargo veo la imaginación que le pones(contando con los clichés) y creo entrever co esta hilada la saga más o menos . Sigue escribiendo compañero.
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#3
Bueno, debo de reconocer que cuando me metí con esta segunda historia lo hice con miedo porque no tengo experiencia con este tipo de historias futuristas y lo poco que intente salió muy flojo. Llevo varios capítulos y creo que mejora con el paso de capítulos en el tema de los cliches. Bueno, lo de los científicos es cierto que se puede no entender pero bueno hay padres y hay padres y bueno al final ellos han ayudado, confían en el experimento y estan orgullosos de que su hijo forme parte. Por otro lado, los científicos de ficción no es que suelan ser muy cuerdos. Les encanta experimentar con sus propias carnes e, incluso, con sus hijos (Vease Stranger Things o Xmen). Gracias por tus comentarios y si, la verdad es que con esta ya se puede dar una idea de lo que quiero construir. Y si, me encantan sagas como el universo marvel o el arrowverso de historias independientes que se cruzan de alguna manera.
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#4
Público dos nuevos capítulos de este y así voy acercando más mis publicaciones a mi momento actual. Ahora estoy escribiendo el Capítulo 14 de esté.


Capítulo 02: Tapadera
 
 
 
 
 
Tras probarse el traje, Alex Raider se volvió a vestir dejando el traje en su vitrina para luego irse con el director de las fuerzas especiales a su despacho para una pequeña reunión privada en la que se encontraban todos los líderes, incluyendo sus padres que trabajaban en el departamento de adiestramiento.
- Siéntate hijo – le pidió su padre invitándole a sentarse junto a ellos en la silla giratoria y transparente que habían preparado para él
- Gracias – educadamente, el muchacho, que iba vestido con una especie de chándal muy moderno, se sentó en la silla que le ofrecieron
- Bueno Alex. Te hemos hecho venir para comentarte como vamos a hacer a partir de ahora – empezó a decir el director tras ocupar su asiento – Como ya sabes, las fuerzas especiales no se encuentran en su momento. Hace unas semanas caímos en la trampa de un androide que nos hizo victimas de una emboscada y perdimos a muchos de los nuestros. Ahora mismo se podría decir que las fuerzas especiales no están preparadas para sufrir nuevos ataques y, lamentablemente, no podemos enmarcarnos en grandes misiones.
- Lo entiendo – afirmo el joven comprendiendo lo que le estaba contando el director
- Por esa razón, creemos que lo mejor es que, al menos por ahora, lleves a cabo tu trabajo fuera aquí. Queremos que, públicamente, parezca que no trabajas para nosotros y que eres un justiciero anónimo que dedica las noches a salvar a la gente. Nosotros nos pondremos en contacto contigo para darte misiones pero siempre fuera de aquí. Como ya sabes, el proyecto bio-soldado solo se ha dado a conocer a aquellos que forman parte de las fuerzas especiales y a los que habéis superado las pruebas de ingreso el otro día. De este modo, creemos que para evitar que nadie sitúe al nuevo justiciero saliendo de este edificio tan característico, creemos que lo mejor es que te busques tu propio centro de operaciones. Te proporcionaremos un equipo con algunos de nuestros mejores hombres para que te ayuden y trabajen contigo. Tus padres me han comentado que acabas de abrir en la ciudad la primera de la que pretendes que sea una cadena de discotecas, ¿no?
- Así es. Mañana va a ser la inauguración de hecho – afirmo Alex que no parecía desconforme con lo que le estaban proponiendo
- Sería bueno que usaras esa cadena de discotecas como tapadera. ¿Qué te parece que tus nuevos compañeros de equipo formen parte de la plantilla de tu negocio? Podrías ubicarlos como camareros y así será mucho más fácil de mantener el engaño.
- Me parece estupendamente – afirmo Alex con una sonrisa
- Bien, en ese caso, esta todo hablado. Te dejamos irte a casa. Busca un sitio donde montar tu base de operaciones y, cuando lo hagas, avísanos para ayudarte a montar tu guarida y presentarte a tus compañeros. Puedes irte.
- Muchas gracias, señor director – agradeció Alex haciendo que el director asintiera con una sonrisa
***
Despidiéndose de sus padres, el muchacho abandono las instalaciones y cogió un taxi volador para que le llevaran a su negocio. Un enorme antro situado en una nave ubicada no muy lejos del centro de la ciudad. La enorme nave estaba cubierta por paredes de algún tipo de cristal que impedía que se pudiera ver nada de fuera para adentro.
La enorme puerta cristalina tenía un cerrojo a modo de lector de huellas que, al poner su mano Alex, se ilumino con un tono verde haciendo que, posteriormente, la puerta se abriera dejándolo entrar al interior de la enorme nave que tenía dos plantas. La planta baja con una enorme pista de baile, un increíble escenario con algún tipo de focos muy avanzados y una impresionante barra. Y la planta superior que bordeaba la pista y el escenario, y que estaba repleta de mesas y sofás para que la gente se acomodara o, simplemente, tomar tranquilamente una copa mientras escuchaba la música.
- Así que debo de buscar una guarida, ¿eh? – se decía el muchacho en voz baja después de encender las luces para poder comenzar a pasearse por la pista mientras pensaba en una solución – Parece que al final tendré que sacrificar mi habitación privada.
Alex se subió al escenario para entrar por una puerta que había en la pared y que llevaba a un pequeño pasillo con dos puertas. La más cercana llevaba a un camerino lleno de todo tipo de prendas para los artistas que fueran a actuar. La puerta del fondo estaba cerrada por un escáner de retina muy avanzado. Alex puso el ojo y el escáner hizo su trabajo terminando por sonar como si el cierre de la puerta se abriera.
Tras la puerta, Alex encendió la luz para contemplar una habitación que no era muy amplia pero tampoco pequeña. Se podría decir que tenía el tamaño de un amplio salón y que, además, tenía su baño privado con un tipo de duchas muy avanzadas de las que el agua solo salía cuando había alguien dentro de la mampara y estando, está, cerrada.
- Si, creo que este sitio servirá – afirmaba Alex Raider con una sonrisa
Aprovechando que Alex ya había encontrado un sitio y que el lugar estaría solitario esa noche al inaugurarse al día siguiente, el equipo de técnicos de las fuerzas especiales aprovecharon para montarle a Alex todo el equipo. Se pasaron toda la noche montándolo todo y trasladando las cosas de tal forma que nadie sospechara que eran de las fuerzas especiales y haciéndoles creer que todo era para terminar de preparar la macrodiscoteca de cara a la gran inauguración del día siguiente.
Entre las cosas que montaron en la que iba a ser la guarida, se encontraba la vitrina con el traje de Alex y otras cuatro, dos a cada lado del traje de Alex, donde iban cuatro trajes de látex negro y rojo que llegaban hasta la barbilla y que llevaban una especie de capucha de la misma tela y unos antifaces que tenían una interesante tecnología que hacían que, al ponerse esos antifaces, estos se adhirieran a las capuchas haciendo que parecieran una especie de cascos que solo dejaban la boca al descubierto. Las cinco vitrinas se encontraban al fondo de la sala iluminadas con unos focos fluorescentes.
Además de las vitrinas, instalaron varias vitrinas más, alrededor de la habitación, repletas de todo tipo de armas y herramientas. Además, les montaron una enorme mesa anular muy avanzada con pantallas táctiles en la base que permitían la activación de pantallas holográficas con las que trabajar. Además, les dejaron cinco cómodas sillas de ruedas en torno al interior de esa mesa anular que hacía las veces de mesa de reuniones y mesa de trabajo.
- ¿Qué? ¿Qué te parece como ha quedado? – le pregunto el director que llegaba acompañado de sus padres
- Esta genial. No se que decir – decía el muchacho que miraba a sus padres que parecían tan emocionados como él
- Me alegra verte tan contento hijo pero ten mucho cuidado a partir de ahora – le dijo su padre que parecía empezar a temer que su hijo se envalentonara demasiado
- Tu padre tiene razón. Se te ve con ganas y esta bien pero debes de tener cuidado con tus enemigos. Las cosas no serán fáciles – afirmaba el director justo antes de sentir pasos a su espalda y girarse para ver como, en la habitación, entraban cuatro soldados, dos chicos y dos chicas – Oh, ellos serán tus compañeros. Hemos seleccionado a dos chicos y dos chicas. Los cuatro son de nuestros mejores agentes y son más o menos de tu edad.
- Victor, un placer – intervino uno de los dos chicos que era alto, moreno y cuerpo delgado pero atlético
- Yo soy Letty, encantada – chica alta y rubia con coleta que, con una agradable sonrisa, se acerco a Alex para darse ambos un par de besos
- Aisha – chica baja y de piel morena con pelo rizado que aparentaba ser algo más seria que su amiga
- Y yo soy Robert – término por decir un agradable muchacho de estatura media, pelo castaño y físico envidiable
- Un placer amigos – Alex no dudo en darles un buen apretón de manos a cada uno salvo a Letty que, tan apresuradamente, se lanzó a darle ese par de besos – Bueno, ¿Os parece bien formar parte de mi plantilla de camareros? ¿Tenéis idea de servir y demás?
- Creo que sí – dijo Robert con una sonrisa mirando cómplicemente al resto
- Les hemos seleccionado también porque hicieron un cursillo de camarero hace tiempo y lo superaron con nota. Muchas veces, nuestros hombres tienen que hacerse pasar por camareros para llevar a cabo misiones y solemos incluir cada año varios de esos cursillos – afirmo la madre de Alex
Tras la presentación del equipo de Alex a esté y terminar de instalarlo todo, Alex se quedo a solas con sus nuevos compañeros en el que sería su lugar de trabajo.
- Bueno, ¿Preparados para la inauguración de mañana? – pregunto Alex con una sonrisa mientras se frotaba las manos
- Ni que lo digas. Esto va a ser guay. Trabajar como justicieros mientras servimos copas en una exitosa discoteca.
- Eh, no vayas tan rápido Robert. Aún no esta inaugurada, aún puede fracasar – intervino la sería Aisha
- Bueno Aisha, no seas tan pedante. El sitio no esta nada mal y, en esta ciudad, gustan mucho las discotecas. Ya era hora de que alguien abriera una macro – afirmaba Victor quien, siendo más formal que Alex, también parecía que le gustaba divertirse
- No os preocupéis. Yo conozco a mucha gente y ya envié un mensaje a todos mis amigos para que vengan mañana. Ellos me han asegurado que avisarían a más gente – afirmo una sonriente Letty que parecía que iba a devorar a Alex de un momento a otro por lo nerviosa y apurada que hablaba, sobretodo, al mirarle a él
- Por favor, Letty, compórtate – la decía Aisha al ver como la afectaba el presenciar el aspecto físico de Alex quien había comenzado a sonreír a Letty
- Déjala Aisha. No hay una regla que impida que estos dos intercambien fluidos – decía Robert sonriente
- Que burro eres macho – le decía Victor negando con la cabeza
- Vaya, veo que os conocéis muy bien – apreció Alex
- Somos de la misma promoción – respondió Aisha que no llegaba a aparentar ningún tipo de entusiasmo
- ¿Qué te pasa Aisha? – le pregunto Alex preocupado – ¿No quieres trabajar conmigo?
- No, no es eso. Es que Aisha nació así de seria y no hay forma de corregírselo – intervino Victor
- Cállate idiota – Picada, Aisha le asesto una patada en la entrepierna haciendo que Victor se empezara a retorcer de dolor llevándose las manos a su miembro viril
- Era solo una broma – decía Victor con dificultad
- Esta bien, lo siento. Es que tengo a mi madre enferma y estoy preocupada. Ingreso anoche en el hospital con un mordisco de vampiro. No tiene pinta de que vaya a sobrevivir a la anemia y, lo que es peor, muchos que mueren por el mordisco de un vampiro terminan convirtiéndose en uno. Mi madre ya me ha hecho prometer que la pondría final si eso llegara a pasar
- Vaya, lo siento mucho – lamentaba Alex mientras sus compañeros miraban a Aisha alucinados, sobretodo Victor
- ¡¿En serio?! – pregunto Victor consternado por haber tenido esa falta de tacto – Siento haber bromeado, no lo sabía.
- Tranquilo, no lo sabías – respondió Aisha simulando una sonrisa
- ¿Entonces no hay forma de curar esa anemia? – pregunto Alex intrigado y preocupado por su compañera demostrando su capacidad para empatizar con los demás
- Si la hay. Hasta ahora, cuando un vampiro ha muerto y sus victimas siguen combatiendo la anemia, estas se han recuperado – explico Letty que, ahora sí, se mostraba centrada
- Eso significa que si encontramos y eliminamos al vampiro, tu madre sobrevivirá – concluyo Alex
- Pero no hay forma de que lo logremos a tiempo. Nadie ha aguantado más de 48 horas y mi madre ya lleva un día – respondió Aisha que empezaba a soltar alguna lagrima
- No te des por vencida. Usaremos el tiempo que tenemos para buscar a ese vampiro así que, chicos, ya tenemos nuestra primera misión. Encontrar y acabar con ese vampiro para salvar a la madre de Aisha.
 
 
 
 
 
 
 
Capítulo 03: El rey de la noche
 
 
 
 
 
Nada más reunirse con su equipo, Alex ya tenía su primera misión y que no era otra que salvar a la madre de Aisha, una de los cuatro compañeros con los que iba a formar equipo a partir de ahora.
 
-         Bien, ¿Qué sabes del ataque? – pregunto Víctor, el miembro más formal del equipo, a Aisha
-         Solo se que fue atacada en el callejón del centro comercial Xanadu al salir de trabajar – afirmo la muchacha que seguía con los ojos llorosos
-         Tal vez alguien haya visto algo – intervino Alex que se mantenía de brazos cruzados con su culo apoyado en la mesa anular
-         Tienes razón. Alex, ¿Qué te parece si vamos tu y yo a investigar y así te enseño como se interroga a alguien? – le pregunto Robert, el chico más alegre del equipo
-         Esta bien. Vistámonos.
 
Mientras que Alex se quitaba la ropa para meterse en su espectacular traje, Robert hizo lo propio con su traje de látex de cuerpo completo que alternaba negro con rojo carmesí y que, al ponerse capucha y antifaz, sus telas se adhirieron la una con la otra haciendo que todo pareciera una única pieza. Alex no necesitaba equiparse con armas porque ya las llevaba el propio traje pero Robert se puso una especie de arnés en torno a su cintura donde llevaba varios artefactos a cada lado de su cintura.
 
Tras vestirse y equiparse, ambos cogieron unos extraños tubos metálicos y abandonaron la guarida por una puerta que llevaba directamente a un callejón. Ambos extendieron esos extraños tubos haciendo que se desplegaran unas impresionantes motos voladoras con las que comenzaron a volar fuera del callejón en dirección al sitio donde se había producido el ataque.
 
Ambos, tras superar el tráfico de la noche, llegaron sobre el callejón donde Logan, con su visor, pudo ver a unos jóvenes escondidos tras una esquina y metiéndose droga. Alex hizo una seña a Robert antes de saltar de su moto haciendo que esta se replegara nuevamente en esa especie de tuvo.
 
-         Guau, eso ha sido una pasada – admiro Robert cuando llego junto a él mientras replegaba su moto tras descender con ella
-         Gracias – agradeció Alex mirando a su compañero antes de devolverle la mirada a los muchachos que tenía delante
-         Eyy tios, no nos hagáis daño ¿vale? No hemos hecho nada malo. Solo estamos aquí porque no tenemos donde pasar la noche – decía uno de los chicos
-         Oye, que vaya así vestido no implica que me guste dedique a practicar la sodomia – le dijo Robert con tono simpático al ver como daban por hecho que les querían hacer daño – Descuida, mi amigo y yo solo queremos haceros unas preguntas.
-         La otra noche atacaron a una mujer – Alex, mostrando una sorprendente labia, vio como los chicos se miraban asustados – Fue un vampiro y, por lo que veo, lo habéis visto.
-         Estaba muy oscuro. Se levanto una densa niebla y nosotros estábamos aquí metiéndonos un chute. Entonces lo vimos, un tipo de aspecto juvenil y vestido de cuero pasó de largo muy sonriente. Sus ojos eran rojos. Mirada malvada. No se detuvo en nosotros. Su mirada estaba fija en la mujer que había pasado previamente junto a nosotros y vimos como la ataco mordiéndola el cuello.
-         ¿Era la primera vez que le veíais? – pregunto Alex
-         Sí, así es.
-         Lastima – decía el joven creyendo que no podían sacar mucho de los muchachos
-         Tranquilo compañero, no necesitamos que le hayan vuelto a ver – le dijo Robert a Alex antes de dirigirse a los chicos – ¿Podéis describirnos su aspecto? – Robert saco una pequeña pantalla táctil que llevaba en una cartuchera de su arnés
-         Sí, así es – Los jóvenes empezaron a describir al vampiro después de que Robert presionara algunos botones de la pantalla haciendo que, en la pantalla, fuera apareciendo el rostro del vampiro a medida que se le iba describiendo - ¿Era así?.
-         ¡Vaya! – exclamo Alex sorprendido al ver lo que podía hacer esa pequeña tecnología
-         Si, es él – respondió el chico con miedo
-         Excelente, muchas gracias chicos – mientras Robert les agradecía la ayuda, Alex se acercaba un poco más a ellos y se agachaba dejando que apreciaran mejor su traje – Eyy, ¿Qué haces?
-         He oído que mañana van a inaugurar una discoteca en la zona centro y parece que su dueño necesita gente para su local. ¿Por qué no os presentáis? Seguro que tiene algo para vosotros. Ha estado ofreciendo trabajo a chavales como vosotros que no tienen donde vivir y viven a expensas de la droga otorgándoles un hogar y medicación que os ayudara a salir de este agujero negro – les dijo Alex animándoles a presentarse en su local para luego irse con Robert
-         Vaya, eso ha sido increíble. Me has dejado de piedra – admitió Robert
-         Estoy cansado de ver a chicos como ellos, huérfanos o abandonados que no tienen donde vivir y su único refugio es la droga. Si puedo hacer algo para ayudarles, lo haré.
 
Lo que Alex pretendía no era nada descabellado en esa galaxia ya que, allí, poseían medicamentos que, con apenas unas dosis, eliminaban los rastros de droga que pudiera haber en cualquier organismo.
 
De vuelta en la guarida, Alex y sus compañeros usaron la imagen conseguida del vampiro para rastrearlo con el equipo que tenían en la guarida.
 
-         Erik Kerpi, prometedor piloto de carreras que desapareció hace unos años mientras salía con sus amigos. Se le ha visto en varias ocasiones convertido en vampiro y atacando a solitarias mujeres durante la noche – leía la enérgica Letty de lo que se mostraba en los hologramas
-         Y es miembro de un juvenil grupo de vampiros que se ha asentado en la ciudad últimamente – interrumpió la voz del director que acababa de entrar en la guarida sujetando un llamativo maletín
-         ¡Señor director! – exclamo Victor que estaba tan sorprendido como el resto
-         Siento entrar así pero cuando me dijeron que estabais investigando el ataque a tu madre, Aisha, decidí personarme para comentaros algo – empezó a decir el director mientras se terminaba de acercar
-         ¿Ah si? ¿Qué ocurre? – pregunto Alex curioso
-         Veréis. Como ya sabéis, no nos interesa atraer la atención del enemigo y debemos de hacer todo lo posible para evitar que piensen que el bio-soldado sale del cuartel. No tardara en extenderse el hecho de que el bio-soldado existe y no tardaran en hacer cabalas a no ser que se les muestre claramente algo – las palabras del director estaban resultando un tanto confusas por lo que el hombre decidió ir al grano – Necesitamos que atraigas la atención del enemigo, Alex. Utiliza tus habilidades en público y sin el traje.
-         ¡¿Qué?! – preguntaron los cuatro compañeros de Alex sorprendidos
-         Es un bio-soldado. Si le atacan por la calle por ser quien es, podrá defenderse sin problemas. Objetivo público va a ser de todos modos pero es mejor para la supervivencia de las fuerzas especiales que se crea que Alex actúa por voluntad propia habiendo creado él mismo su propio equipo de justicieros que permitir que hagan sus cabalas. Tarde o temprano pueden descubrir la verdad pero necesitamos tiempo hasta que volvamos a ser lo que éramos y para conseguir desarrollar más bio-soldados.
-         ¿Y que es lo que necesita que hagamos? – pregunto Alex que se sentía algo mal por ver que le querían usar como cebo
-         Ve a por ese vampiro a descubierto, sin el traje. Espera a que este acompañado y mátalo delante de sus compañeros. La apertura de tu macrodiscoteca hará que ese grupo de vampiros te ataque durante la inauguración y, entonces, delante de todos acabaras con ellos. Es muy arriesgado pero es la mejor forma de hacerte conoce. En esta ciudad, es legal matar vampiros así que no tendremos motivos para actuar contra ti.
-         ¿Y nosotros también tenemos que descubrirnos? – pregunto Robert
-         No, para nada. Vosotros poneros vuestros trajes y poneros como guardias de seguridad durante la noche de mañana. Que se vaya viendo que Alex es algo más que un chico atractivo y con pasta – El director puso el maletín sobre la mesa anular y lo abrió mostrando un montón de misteriosos discos luminosos siendo cuatro de un tono más oscuro – Estos cuatro contienen una tecnología que hemos creado recientemente para dotar de una armadura a los trajes de látex – El director acerco uno de esos discos a cada uno de los trajes de los compañeros de Alex y, poco a poco, los discos fueron fundiéndose en los trajes viéndose envueltos, temporalmente, por una especie de chispas – Ahora, cuando vuestros antifaces se unan a la capucha, el programa que he introducido hará que el látex de vuestra cabeza se conviertan en cascos parecidos al de Alex pero que os dejaran la boca al aire libre y, también, os proporcionaran componentes de armadura, también como la de Alex, que aparecerán sobre el látex por las zonas vitales de vuestro cuerpo.
-         ¿Y estos discos? – pregunto Alex haciendo referencia a los ocho discos que quedaban en el maletín y que brillaban algo más
-         Eso son programas para tu traje, Alex. Cada uno proporcionara al traje ciertos códigos que, por medio del enlace neuronal al que ya parece que te has hecho, te proporcionaran ciertas herramientas que seguro que te serán de utilidad. Por cierto, me pidió el doctor Willard que te dijera que tus katanas no son simples katanas recubiertas de energía lumínica sino que si, además, juntas las dos empuñaduras la una contra la otra a la vez que presionas los interruptores de las mismas, las dos empuñaduras se abrirán juntas tomando la forma de un arco muy especial con el que podrás crear flechas de energía y que podrás usar ayudándote de la mira de precisión incluida en el casco de tu traje y que se activara por si solo cuando empuñes el arco.
 
Mientras el director explicaba, Alex hacía lo que decía logrando que las dos katanas terminaran convertidas en un enorme arco tipo polea que, al extender esa especie de cuerda, materializo una flecha de energía después de lograr apuntar con la mira de su casco a un montón de cajas. Lanzo la flecha y, al impactar en las cajas, estas se fueron desintegrando a la par que la flecha iba desapareciendo.
 
-         Tienen un poder destructivo increíble – afirmo el director tras ver la cara de Alex cuando destruyo esas cajas de esa forma
-         Bueno director. Gracias por el regalo y, no se preocupe, entiendo porque debo de mostrarme – afirmo Alex antes de empezar a pensar en sus padres - ¿Lo saben mis padres? – pregunto preocupado
-         Si. Y, aunque no estaban muy de acuerdo, terminaron aceptando a regañadientes. Te prometemos que no te dejaremos solo si todo va mal.
-         Descuide director. Nos tiene a nosotros – intervino Robert mientras colocaba su brazo por detrás de Alex para achucharlo
-         Eso espero – Con una sonrisa, el director se dio media vuelta abandonando la guarida de Alex
-         Bueno, supongo que es hora de mostrarme – concluyo Alex haciendo referencia a la visita que iba a tener que hacer al vampiro Erik y antes de mirar las pantallas holográficas para ver la zona de los ataques por la que debía patrullar si quería encontrarlo
 
Un rato más tarde, Alex se encontraba esperando sobre un tejado desde el que usaba su afinada visión para ver si veía alguien como el del retrato. Alex llevaba unos pantalones de cuero y una camiseta de manga corta, todo negro. Y también llevaba un arnés con sus dos “katanas”. Tras esperar un rato, pudo ver a un tipo de cuero con chupa sin cremallera ni mangas que dejaba mucho torso al descubierto y que se correspondía con el retrato. Además, varios metros por detrás, llegaban un par de muchachos que parecían acompañarlo por lo que Alex tenía porque esperar más.
 
Alex se dejo caer ante el vampiro cayendo sin problemas al suelo sin hacerse ningún daño a pesar de la altura.
 
-         Vaya amigo. ¿Qué pretendías asustarme? – le pregunto el joven vampiro creyendo que Alex era un vampiro y haciendo que Alex sonriera al darse cuenta de ello
-         Para nada. Olvidaba que tenía capacidades como las vuestras – afirmaba Alex dejando al vampiro desconcertado – No soy un vampiro – le decía Alex mientras otros dos muchachos de cuero llegaban por la espalda de Erik
-         Eyy Erik, ¿Qué pasa? ¿Quieres merendarte a este tipo? – le pregunto el más bajito
-         Para nada, es un hermano. Acaba de intentar asustarme tirándose desde el tejado – afirmaba Erik que parecía seguir tratando de creerse su propia mentira
-         Te lo vuelvo a repetir. No soy un vampiro. Llevo tiempo recolectando restos de hermanos vuestros y de licántropos para elaborar un pequeño experimento con el que me he convertido en algo nuevo – mentía Alex ligeramente
-         ¡¿Algo nuevo?! – pregunto el segundo compañero del vampiro
-         Así es. Podéis llamarme un bio-soldado – Sin decir nada más y con un veloz movimiento que pillo a Erik por sorpresa, Alex desenvaino una de sus katanas ensartándole por su pelvis – La próxima vez te lo piensas antes de morder a una dama – decía Alex con rabia contenida mientras Erik gritaba de dolor y su cuerpo empezaba a carbonizarse a partir de su pelvis hasta que, al final, solo quedo un montón de polvo en el suelo
-         ¡Hijo de puta! – Uno de los amigos de Erik trataron de golpear a Alex con un gancho pero este ladeo su cuerpo esquivando al vampiro y a la vez que le hacía un buen tajo en el vientre haciendo que su cuerpo se empezara a carbonizar rápidamente a partir de la herida
-         ¿Tú también quieres acompañar a tu amigo? – le pregunto Alex incitándolo a salir corriendo tal y como, finalmente, hizo el vampiro – Bien. De momento el plan esta funcionando.
 
Tras la intervención de Alex donde actúo a cara descubierta, el cebo estaba servido y tanto él como sus compañeros esperaban que los amiguitos de Erik se dejaran caer por la discoteca atraídos por la sed de venganza y por la extendida noticia de que Alex era el dueño de la macrodiscoteca que se iba a inaugurar.
 
Así, llego por fin la noche de la inauguración donde a las 22:00, las puertas se abrieron, los focos se encendieron y la música comenzó a sonar mientras un entregado y jovial grupo comercial empezaba a tocar su propio repertorio haciendo que, rápidamente, la sala se empezara a llenar de gente dispuesta a pasarlo bien.
 
Al entrar, a parte de ver lo espectacular que era la discoteca, los visitantes se encontrarían con muchos guardias por toda la discoteca vestidos con los uniformes que usaban los compañeros de Alex en sus trabajos con él. Al final, el director había decidido enviar refuerzos porque consideraba que cuatro personas eran muy pocos ojos para una discoteca tan grande.
 
Otra cosa que la gente podía ver era el traje de Alex suspendido sobre la pista de baila, sujeto por unas cadenas y preparado para alguien se introdujera dentro.
 
-         ¿Crees que es buena idea hacerlo así? ¿No deberías de esperar a que aparecieran? – le pregunto Letty a Alex cuando se sentó junto a él en la barra para tomar juntos una copa
-         No. Si hay que hacerlo, prefiero que parezca que quiero darme a conocer – afirmo Alex que iba con un pantalón de traje negro y una camisa negra ajustada de manga corta con varios botones desabrochados que le ayudaron a empezar ser el centro de atención
-         Umm, que guapo eres – termino de decir Letty que iba ataviada con su traje de látex haciendo que se extendiera la envidia entre las chicas que había cerca. Una envidia que sin duda aumentaría cuando Letty acerco sus labios a los de Alex dándole un buen morreo – Lo siento, no pude resistirme.
-         No, tranquila. Ha estado bien – dijo Alex sonriente antes de agarrar a Letty por el cuello y darle un gran beso de película haciendo que ella quedara recostada sobre sus brazos
-         Wow, mira eso – le decía Robert a Víctor para que viera el pedazo de beso que se estaban dando Alex y Letty
-         ¡Todo el mundo quieto!se escucho decir a alguien mientras unos rayos de energía alcanzaban los cristales del techo destrozándolos y haciendo que todo el mundo gritara de miedo e interrumpiendo, por supuesto, a Alex y Letty – Silencio he dicho – Era un grupo de jóvenes vampiros vestidos con cuero negro y armados con una especie de rifles que amenazaban con matar al primero que se moviera – Buscamos al dueño de este antro. Si no quiere que matemos a toda esta gente, ya se esta mostrando.
 
Alex dio unos pasos adelante llamando la atención de todo el mundo mientras que Alex veía que aquel tipo iba acompañado por el vampiro que dejo huir lo que le hizo ver que, efectivamente, eran ellos.
 
-         Es él – le decía aquel vampiro al otro
-         Vaya, así que tu eres el que mato a mi chico – El alto vampiro, de cuerpo atlético y pelo rubio, vestido con pantalón y chupa de cuero, apunto con su rifle a la pierna de Alex y disparo obligándole a usar sus mejorados reflejos delante de todos – Entonces es cierto. Dime, ¿Eres un vampiro?
-         Como le dije a tu chico, no soy un vampiro. Use restos de tu raza para mejorar biológicamente mi cuerpo – afirmo Alex mirando fijamente al líder vampiro
-         ¿Y se puede saber porque te has hecho algo así?pregunto el vampiro demostrando curiosidad
-         Para poder hacer esto – Alex se impulso pegando un gran salto hacia atrás con el que llego al interior de su suspendido traje como si lo hubiera planificado así. Cerro el traje y se dejo caer nuevamente dejando que todo el mundo pudiera ver mejor el traje en el que Alex se había metido
 
Desconcertado, el líder vampiro vio como Alex desenvainaba, en un momento, esas dos katanas dándolas la forma de ese increíble arco por el que lanzó un par de flechas de energía que alcanzaron los pechos de dos vampiros haciendo que empezaran a gritar de dolor mientras sus cuerpos se iban volatilizando a una velocidad pasmosa.
 
-         ¿Quieres probar? – le pregunto Alex alterando al rey vampiro obligándole a materializar en su mano una especie de afilada hoja echa con lo que parecía sangre solidificada
 
Alex uso el arco como arma de corta distancia para defenderse de los ataques que el vampiro realizaba. Entre tanto, el resto de vampiros empezaban a abalanzarse sobre la gente y los compañeros de Alex, junto al resto de agentes camuflados, desenfundaron sus armas para empezar a eliminar vampiros.
 
Al final, Alex logro golpear el rostro de su oponente ganando el tiempo suficiente como para tensar un poco la cuerda del arco creando dos pequeñas flechas que lanzo a sus pies carbonizándoselos y haciendo que el vampiro cayera al suelo gritando de dolor a causa de la perdida de sus piernas.
 
-         Puede que las fuerzas especiales estén acabadas pero yo ahora protejo esta ciudad – susurro Alex con un tono intimidante antes de desarmar su arco para ensartar al vampiro con las dos katanas y por su pecho haciendo que terminara dolorosamente carbonizado
 
Alex recorrió la discoteca con la mirada viendo como los últimos vampiros caían con los proyectiles de sus compañeros.
 
-         Bien, chicos y chicas, todo esta solucionado. Los vampiros han pasado a mejor historia. No tenéis nada de que preocuparos, ni yo ni mis guardias dejaremos que nada malo os ocurra. Aquí estáis a salvo – dijo Alex en un tono alegre después de abrir su traje para salir de él y que le pudieran ver animado inspirando a todo el mundo a seguir con la fiesta
-         ¡Raider! ¡Raider! ¡Raider! – Una fuerte ovación empezó a escucharse por toda la discoteca
-         Vamos vamos, esto es una fiesta – grito el muchacho animando a los músicos a continuar con la música y que, finalmente, fue así
 
La gente, que en un momento había sufrido un mal trago, se encontraba muy a gusta y segura sabiendo que alguien como Alex llevaba el local. Empezaban a verle como un héroe, un héroe que parecía que velaría por ellos y que estaba dispuesto a arriesgar su vida por los demás, algo que la ciudad necesitaba apremiantemente y algo que la gente de la discoteca recibió como si se tratase de un rayo de esperanza que llevasen tiempo buscando.
 
-         Parece que al final todo ha salido bien – le decía Victor esbozando una sonrisa cuando se reunieron en la barra después de un rato en el que Alex se puso a bailar en una de las gogoteras junto a varios jóvenes haciéndoles ver que era alguien que se dejaba apreciar
-         Sí, eso parece – respondió Alex subiéndose a la barra con una amplia sonrisa – Creo que todo ira bien – decía muy convencido sin imaginarse que la extensión de la noticia atraería de la atención de algo más peligroso que un pequeño grupo de vampiros 
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