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La manzana de rubí
#1
La manzana de rubí
Por Lobooscuro777
En un sendero de hermosa grava grisácea se encontraba un lobo marrón de ojos ambarinos, hocico alargado con hermosos dientes de marfil y afiladas zarpas. El fiero animal subía y subía por la ruta como si no hubiera un mañana, hasta llegar a unos árboles pintorescos que tapaban el sol como un gran techo orgánico. Nuestro  protagonista lobuno se interesó en lo que había detrás de un gran tronco, para descubrir  un pequeño fuego fatuo con forma de mujer compuesta de llamas naranjas.
—Hola lobito —poniendo unos ojos de pequeñas llamas azules—. ¿Acasos estás perdido?
—No —declaró en tono seco.
— ¿Estás buscando algo? —su rostro llameante estaba lleno de curiosidad.  
—Sí, y para ahorrarte la siguiente pregunta: busco al Escribano.
— ¡Yo también lo estoy buscando! —sus llamitas azules se pusieron verdes de la emoción— ¿Por qué lo buscas? —acercó su cara hasta mirar de frente al animal— ¿Cuál es tu nombre?
            —Te responderé la última pregunta primero: me llamo Fýsi —Fýsi se sentía incomodo ante la cercanía de la llama preguntona—. Busco al Escribano para que responda por qué soy lo que soy.
 
               — ¡Igual yo! —declaró la llama con alegría—. Me llamo Gynaíka
 
               Así tanto Gynaíka y Fýsi  se encaminaron juntos por la subida, hasta llegar a un castillo de interminable altura rodeado de una muralla. El lobo y el fuego se miraron de manera tácita, y con una afirmación en sus miradas se pusieron a investigar los alrededores de la pared buscando una manera de entrar. Estuvieron dando vueltas hasta encontrar una reja oxidada y, con una patada de Fýsi, lograron derribar los barrotes; acto seguido los dos se metieron y se encontraron en el jardín de la fortaleza. Era uno de los jardines más hermosos jamás vistos por los dos. El parque estaba lleno de hermosas fuentes con esculturas de ninfas, jardines rebosantes de rosas y lo más llamativo de todo: un manzano con una única manzana de color rojo rubí. El par encaminó hasta el árbol.
—Qué manzana tan rara —declaró  Fýsi  con calma.
            —Voy a tocarla —expresó Gynaíka con voz risueña.
 
 
Justo detrás de los dos seres apareció un anciano sentado en el césped. Este vestía una túnica blanca, iba descalzo y su rostro era una red de arrugas sobre una cara limpia de cualquier señal de vello facial. Exclamó con voz alegre:
— ¡Alto ahí pequeña muchacha!
El par se volteó con susto en sus rostros. Esto pareció divertir al viejo.
— ¡Dejen de mirarme así! —expresó el anciano con un semblante infantil— Déjeme adivinar ¿Buscan al Escribano verdad?
Los rasgos de Fýsi y  Gynaíka dejaron de expresar miedo.
          —Sí, busco al escribano —manifestó Fýsi con seriedad
            — ¡Yo también! —dijo Gynaíka con una exclamación  rebosante de alegría.
            Fýsi se acerco más para luego sentarse en enfrente del anciano, y así pudo ver sus facciones llenas de júbilo. Fýsi sintió una oleada de sabiduría extrema que nunca antes vio en su vida, era como si el anciano expulsara conocimientos de sus poros.
— ¡Eres el Escribano! —Fýsi estaba alegre
—Sí, lo supiste por mis arrugas que son los cortes hechos por las cuchillas del tiempo —declaró el Escribano echándose aire como si el descubrimiento de Fýsi fuera poca cosa.
El Escribano se levanto de la grama y se dirigió al árbol del fruto del rubí; levantó su mano arrugada y arrancó el fruto del manzano.
—Escribano —expreso Fýsi con cierta calma, pero con aire oculto de desesperación—, devoro mis alimentos como un león, duermo como un oso y defiendo mis tierras como un toro, pero porque cada vez que me levanto de mi lecho, me pregunto: ¿Por qué me siento incompleto?
—Anciano —Gynaíka puso un gesto tan alejado de su entusiasmo— yo también experimentó un vacio emocional.
            El semblante del Escribano se volvió sombrío y con gesto reproche respondió:
            —Su misión tiene que ver con esta manzana— alzó el fruto sobre su cabeza todavía conservando su aire de misterio—. El jugo que contiene es la tentación de las especies.
            La manzana brillo como si fuera un pequeño sol rojo; tanto el lobo y la llama se sintieron desprotegidos a tal cual tortuga sin su caparazón.  
            —Ustedes dos son unos crédulos y por esa razón caerán en la tentación como cualquier  ser viviente —se hecho sobre la grama convertido en un torbellino de risas.
            Fýsi se acercó al risueño anciano y le preguntó con un rugido furioso:
            — ¿Cuál es el chiste? —moviendo el hocico a manera de hacer resaltar sus colmillos.
— ¡Están incompletos porque ustedes no tienen la maldad de las especies!—sus risas se tornaron más fuertes—. ¡Esta manzana contiene el mal que les falta!
En un arrebato de furia: Fýsi saltó e hincó sus dientes en el cuello del Escribano, cuya mano agarraba el fruto rubí. El anciano explotó en carcajadas mientras su garganta se trasformaba en una fuente sangrienta que se desparramaba sobre la fresca hierba, y el pelaje marrón del lobo paso a ser una manta de pelo escarlata. El viejo dirigió la mirada a Gynaíka, que en todo este festín de sangre no hizo nada:
—La… indi…ferencia…es…pe…cado— exclamó moribundo el Escribano.
El Escribano lanzó la manzana justo a tiempo antes de que Fýsi le quitara el último suspiro de vida al viejo. La fruta  rodó hasta los pies de Gynaíka.
 
¡Qué he hecho!— el grito de Fýsi se oyó como el lamento de mil almas. 
 Gynaíka se volvió en sus pensamientos al ver los restos polvorientos del fruto. El fuego se vio a sí misma en su propia cobardía, su inexperiencia y su indiferencia a los sucesos que ocultaba con su comportamiento alegre. Ahora la llama se echo a llorar arrodillada mientras sus lágrimas de fuego quemaban lo que fue alguna vez un hermoso jardín.
¡Por qué no hice nada!—gritó Gynaíka arrepentida.
Y así el jardín se quemó por completo. Lo último que sintieron Gynaíka y Fýsi fue un sabor a manzana.
 
 
 
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#2
"Se echó", no "se hecho".

Si no tenían maldad, ¿por qué el lobo mata al anciano?

Interesante por lo demás. Evidente la influencia de la historia de Adán y Eva
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#3
Me gusta la historia, la verdad; un poco demasiado rápida para mi gusto, pero soy consciente de que está hecho aposta.

Repito lo que ha dicho arriba Iramesoj: si no eran malos, ¿por qué de repente el lobo salta para matar al anciano? Y al hacerlo, ¿por qué se arrepiente de inmediato? Tengo curiosidad, la verdad. ¡Saludos!
"El final se acerca, eso es innegable. Pero os lanzaré una pregunta: ¿vamos ser los que sobrevivimos... o los que nos extinguimos?" —Sujeto 9: Extinción.
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