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[Fantasia] Alevan. Imrad. Parte 1.
#1
IMRAD
Parte 1. El viaje

Prólogo

—¡Otra vez! Toma tu espada y atácame —alentó Torior a su hijo Imrad.
Torior tenía el cabello blanco, arrugas en la piel y una cicatriz en la mejilla derecha causada en un combate. Era alto, musculoso, fuerte, su tez morena, ojos negros, de gran inteligencia; portaba siempre una bufanda color azul, y su ropa era color beige, tanto su túnica corta como su pantalón.
—Ya no puedo más. Mejor que Neitshuan practique contigo, papá.
—No. Ella ya ha dominado esta técnica y tú no. Debes ser fuerte. ¿Qué tal si no estoy para protegerlos? ¿Quién protegerá a tu madre? Tienen que aprender a cuidarse solos. Tú y tu hermana deben ser hábiles con la espada.
—Déjalo descansar papá. Llevan practicando cinco horas, pronto oscurecerá —exclamó Neitshuan, tratando de hacer que su padre dejara descansar a Imrad.
—Muy bien, es todo por hoy, pero prométeme que mañana continuaremos.

Torior era una persona alegre, siempre andaba al cuidado de sus hijos que desde muy pequeños habían aprendido a usar las espadas. Pertenecía a la guardia de Arconte, por lo que había estado en las Guerras Frías, una lucha por el territorio del norte entre los países de Arconte, Phabius y Mort. Ahora Arconte pasaba por un estado de paz y prosperidad por lo que él se dedicaba a estar junto a sus hijos y enseñarles a defenderse por si volvían los tiempos de guerra.
Entrenaba con sus hijos, Imrad de ocho años y Neitshuan de nueve, en el campo situado detrás de su casa. El lugar donde vivían era una casa de dos pisos, hecha de madera de los árboles de Fino, los más resistentes, incluso a la magia. La casa tenía dos ventanas en la parte superior, una enfocada al oeste y la otra al este. En la parte de arriba estaban los dormitorios, en la parte baja estaba la cocina y un área para comer y descansar.

La casa estaba rodeada por un campo enorme donde Torior cultivaba diversos vegetales, además de un espacio para entrenar, un baño, un pozo de agua y un pequeño establo, donde había vacas, ovejas y caballos. La casa estaba ubicada en el extremo sureste de Arconte, un camino de tierra conectaba el lugar con el pueblo.
Los tres entraron a la casa.
—Ni crean que van a comer así. Vayan a bañarse, primero tú, Imrad, que eres el más sucio.
—Pero mamá, ayer me bañé.
Geana le clavó la vista, Imrad comprendió de inmediato que era mejor no protestar.
Cuando todos estuvieron bañados y vestidos se dispusieron a comer.
—¡Mamá!, ahora si te luciste —dijo Neitshuan que miraba como su hermana babeaba por el buen olor de la comida.
—¡Oh!, hija. No es nada, hoy es un día especial, hace 15 años tú padre y yo nos casamos, así que decidí preparar este pequeño banquete.
Imrad no sabía por donde empezar, había maíz bañado en mantequilla en un plato, unas hojas frescas en otro, hongos con zanahorias, carne asada cubierta con jugo, sopa de guisantes y jugo de naranja. Torior olfateó la comida por un rato y luego se sirvió un poco de todo.
Cuando terminaron de comer Torior e Imrad fueron a la sala de estar, mientras que Geana y Neitshuan se fueron a lavar los trastes.
Después de un rato las mujeres se fueron a reunir con los hombres.
—Mañana les toca a ustedes papá.
—Claro hija, ya sabes que estamos un día y un día.
—Ya pronto entraremos a la escuela, necesitaremos libros —dijo Imrad.
—Ya lo sé, hijo, la otra semana iremos por ellos, relájate un rato. ¿Qué tal un partido de ajedrez? —preguntó Torior emocionado.
—Ya sabes que es difícil ganarte papá. Mejor juega con Neitshuan, parece que ya le esta agarrando el truco, tal vez en unos días ella te superé.
—Voy por él de inmediato, papá, te ganaré esta vez —dijo Neitshuan con entusiasmo.
—Yo creo que no podrás ganarle, te apuesto la cena de mañana. Si ganas, haré lo que me pidas pero si pierdes, tendrás que cocinar —retó su madre a su hija.
—Es una buena apuesta, acepto.
Neitshuan se levantó y fue por el juego, presentía que esta vez le podía ganar a su padre, había estado practicando durante varias noches seguidas y tenía una estrategia que ella denominaba perfecta.
En ese instante, tocaron a la puerta, Neitshuan que estaba cerca fue a abrir.
En el umbral estaban dos personas con una túnica blanca y una banda de color rojo.
—“Son de la guardia de Arconte” —pensó Neitshuan.
—Buscó al capitán Torior. Tengo una orden que entregarle.
—Sí, aquí vive. ¡Papaaaá, unos hombres en la puerta te buscan! ¿De qué es la orden, señor?
—Eso no es de tu incumbencia, pequeña.
—Si es para mi padre, si me incumbe.
—Hija, ve con tu madre —ordenó Torior, que se encontraba al lado de su hija.
—Deberías de educar mejor a tu hija, para que no se meta en asuntos que no le importan.
—Yo sé como educar a mi hija, no necesito que me des clases, Amber.
—El general te envía esto —fue lo único que le respondió Amber, le entregó un papel y se retiró junto con su compañero.
Torior lo leyó de inmediato y después fue a donde estaba su familia.
—¿Todo esta bien papá? Te ves preocupado —preguntó Imrad.
—Familia, me tengo que ir en este momento, el general Fio nos ha llamado, hemos entrado en guerra con Phabius. Tengo que estar en el campamento mañana temprano.
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#2
Buenas Alersquia, al parecer voy a ser el primero en comentar XD Bueno el prologo empieza bien, tu narrativa es ágil y amena, y las descripciones hacen cercano el texto. De todas formas ya creo haber leído algo de Imrad en el foro de Fantasíaépica. Evidentemente mi memoria esta algo caduca y no consigo recordar muy bien. Aún y así, pienso que aún es muy pronto para poder opinar sobre el argumento, aunque pinta bien. Un saludo y nos leemos.
Ven, ven, quienquiera que seas;
Seas infiel, idólatra o pagano, ven
ESTE no es un lugar de desesperación
Incluso si has roto tus votos cientos de veces, aún ven!

(Yalal Ad-Din Muhammad Rumi)
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#3
Así es decidi subir el mismo escrito que habia subido en el otro foro. Esperó sus opiniones y pues la historia de Imrad es la misma pero los personajes han cambiado, de hecho estoy pensando en eliminar este prologo.
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#4
A Mí me ha parecido un buen comienzo Alersquia, solo que quizás algo corto. Estoy seguro de que el primer capitulo, (si es que no hay una segunda parte de prologo claro) engancha perfectamente con este tramo de escritura y pueda dejarlo más (compacto) por decirlo de alguna manera. En todo caso no desmerece en absoluto, vamos.
Ven, ven, quienquiera que seas;
Seas infiel, idólatra o pagano, ven
ESTE no es un lugar de desesperación
Incluso si has roto tus votos cientos de veces, aún ven!

(Yalal Ad-Din Muhammad Rumi)
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#5
de hecho los capitulos que he escrito son cortos, igual y cuando termine junto varios.
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#6
Capítulo 1. Hermanos

—¡Despierta¡ ¡Hoy es el día! El desfile es hoy.
Una chica de cabellos suaves, se encontraba al pie de la cama, tratando de despertar a un muchacho delgado, de cabello negro.
—Otro ratito. Cinco minutos y me levanto.
El joven se dio la vuelta dándole la espalda a su hermana.
—Lo prometiste Imrad. Ya tienes dieciocho años, la edad suficiente para poder ir al pueblo, ver el desfile y entrar en el torneo. Yo no fui el año pasado para que entremos juntos, tenemos que alcanzar un buen lugar. Vamos, lo prometiste —decía mientras jalaba el brazo de Imrad fuera de la cama.
Imrad cayó al piso, mirando desde ahí a su hermana.
—Ya estoy despierto, deja me cambio e iremos al pueblo, Neitshuan.
Neitshuan salió del cuarto y esperó a su hermano en la planta baja de la casa, su madre los había llamado para almorzar.
—Mamá, no tenemos tiempo. El desfile ya va a empezar y tenemos que caminar un buen tramo —reclamó Neitshuan.
—Necesitaran energía para caminar. Se van a desmayar a medio camino.
La casa de Imrad se localizaba fuera del pueblo, desde ahí se podía observar una cadena montañosa situada al norte y este, al noreste se observaba una calavera sonriente, un lugar maldito, decían los comerciantes. Al sur,  este y oeste se situaba el bosque Brabo siendo el límite de Arconte, más hacia el sur, estaba el río Valakan, donde en ocasiones los jóvenes iban a nadar. En el oeste había otra cadena montañosa conocida por su peligrosidad.
—Hola mamá, ¿qué hiciste de almorzar? Tengo hambre —dijo Imrad, y al instante le gruñeron las tripas.
—Ves Neit, tu hermano si quiere comer, él si se mantiene sano.
—Mamá, podemos comer allá, de seguro venderán mucha comida.
—Pero ninguna como la que hace nuestra madre —exclamó el joven.
Geana sonrió. Le gustaba recibir halagos de su hijo.
—Además, papá siempre prefería la comida de mamá —insistió Imrad.
—Esta bien, lo haré por papá. Por cierto ya han pasado diez años desde que se fue. Lo extraño.
—Todos lo extrañamos hija, pero él nos enseñó a ser fuertes.

Terminaron de comer y se prepararon para ir al pueblo.
—Neitshuan, tengamos una pelea antes de irnos.
—Se nos hará tarde.
—Vamos, acaso tienes miedo, he estado entrenando duro, sé que puedo derrotarte.
—Ya lo veremos, ve por tu arma, nos vemos en la entrada.

Ambos traían unas espadas de madera y estaban enfrentados.
—No me vencerás esta vez —dijo Imrad, atacando primero.
—Muy lento hermanito —dijo Neitshuan repeliendo el ataque con su espada —Te enseñaré como se lucha.
Agarró el brazo de su hermano mientras este le lanzaba una estocada, le arrebató el arma dejándolo indefenso, a la vez que le colocaba la punta de su espada cerca de su cuello terminando de forma rápida la pelea.
—Me venciste —dijo el joven levantando los brazos —a la otra seré yo el ganador, te lo aseguro.
Imrad tenía una mirada firme que mostraba determinación, su hermana le sostuvo la mirada.
—Se les hace tarde. Si van a ir, vayan de una vez. Aquí traigo sus espadas —dijo Geana, haciendo que los hermanos separaran su mirada.
Intercambiaron sus armas de madera por las reales, su padre les había dicho que siempre las portaran sin importar a donde fueran. Se despidieron de su madre dándole un beso en la mejilla, Imrad también le dio un abrazo.
Caminaron por el sendero hasta que el camino se separaba en dos, a la izquierda iban hacia el pueblo y a la derecha hacia el puente que conectaba Arconte con Brabo y el camino que seguía a lo desconocido.
—¿Qué habrá más allá del puente, hermana?
—No lo sé, y no creo que lo averigüemos. Llevamos prisa.
Fueron por el camino de la izquierda, pasaron por varias casas hasta que llegaron a un arco enorme donde había un letrero en la parte superior donde se leía Arconte con letras doradas. El camino pasaba de ser de tierra a un sendero de mármol. Avanzaron unos cuantos metros más y llegaron a la calle principal del reino.
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#7
Buenas, alersquia,

no recuerdo haber leído tu historia en FE, me acabo de leer los dos capítulos y la historia me ha parecido amena: vamos, desde el principio se empieza con los personajes principales, sin preludio y no creo que lo necesite.

Aun así, he echado en falta algunos elementos, como son la descripción más interna de los personajes, la descripción de su gestualidad, etc. Creo, tal vez me equivoque, que te metes tanto en las escenas que luego no las describes para el lector y noto que particularmente en los diálogos hubiera podido apreciar mejor la lectura si las intervenciones hubiesen estado acompañadas por incisos, pausas, gestos, pensamientos, … Sin estos elementos, me ha dado la impresión de que todo iba un poco precipitado, y a veces al leer olvidaba quién estaba hablando. Con algunos incisos más creo que se mejoraría, aunque sea más pesado; en un principio de libro, cuando todavía uno no conoce a los personajes, creo que está bien guiar todo lo posible al lector. Por ejemplo, cuando los dos niños y el padre entran en la casa, habla la madre, pero no lo dices en el momento (sólo nos enteramos cuando le contesta el niño):
Cita:Los tres (Aquí casi repetiría quiénes son esos tres) entraron a la casa.

—Ni crean que van a comer así —(inciso «gruñó la madre» o algo del estilo, no hace falta que sea más largo)—. Vayan a bañarse, primero tú, Imrad, que eres el más sucio.

—Pero mamá, ayer me bañé.

Por otro lado, a veces describes cosas, como el entorno de la ciudad, las montañas y la calavera, que están bien pero yo casi me esmeraría en detallar un poco más, unas frases más, no mucho, para evitar que el lector pase sobre ellas tan rápido que se le olvidan fácilmente. Lo mismo pasa con ese puente misterioso: insistiría un poco más en él y en el efecto que tiene sobre Imrad. Es importante crear una atmósfera precisa desde el principio, y creo que con incisos (con gestualidad, pensamientos, sentimientos, etc.) y un poco más de sosiego, podrías mejorar la historia.

Bueno, esta es mi opinión Wink Espero que te haya dado algunas ideas y en todo caso, como digo, creo que la historia puede dar lugar a episodios entretenidos.

Un saludo!
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#8
Muy buenas Alersquia!!, un agrado volver a verte, como ya te comentaba en el apartaod de presentaciones.
Bueno, estamos aquì pasandonos otra vez por tu escrito, recordé de inmediato habermelo leído antes, sin embargo lo retomé para refrescar la memoria. Me da la impresión que agregaste nuevas cosas o quizá solo sea mi impresión. Lo cierto es que a mi me gusta como va.
Tengo dos pequeñas acotaciones, que quizá te vengan bien:
1. Lo que echo en falta para enrriquecer el texto, es que incorpores algunos incisos entre los dialogos... creo que le brindarían más dinamismo y se harían menos inpersonales, pero claro está no abuses de ellos.
2. El otro punto, quizá vendría bien el tema de revisar la puntuación. (Esto a mí siempre me pasa y no soy ni de cerca el más indicado para ayudarte), pero como ayuda, intenta leerte en voz alta el texto y notarás como se te queda la voz o te falta o sobra aire, es buen ejercicio para dar con el lugar exacto en donde colocar comas, puntos, etc...
3. advertí algunos incisos que están de más: aquí donde dices:
Bueno amigo, espero sigas colgando nuevos capítulos haber si me pongo al día con la historia.
—Yo creo que no podrás ganarle, te apuesto la cena de mañana. Si ganas, haré lo que me pidas pero si pierdes, tendrás que cocinar —retó su madre a su hija. (creo que madre o hija están de más, pues se sobrentiende a quien te refieres. Vale decir: retó a su hija o bien retó la madre.. allí queda claro que quien habla es la madre.

Y bueno, eso.... espero sigas colgando capítulos haber si me pongo al día en ello y nos seguimos leyendo. Un gran saludo compañero.
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