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¿Qué le pasa a la fantasía épica? Una aproximación crítica
#11
(27/07/2018 12:37 PM)KeepCalm escribió: Entonces defiendes que no hay una cultura de género trabajada, entiendo.

Más bien diría que el hecho de que haya una cultura de género trabajada no implica no haya una fuerte diferenciación dentro de la misma. La cultura de género trabajada es el común que permite hablar, precisamente, de la existencia de un género determinado. Dentro de ese marco, las variaciones pueden ser legión; pero si nos fijamos en el marco a la hora de hablar de variedad, encontraremos que ésta escasea, lógicamente... y si cuando miramos más allá del marco lo hacemos a través de un prisma de aplicación universal como puede ser el de los "modos de producción", no estamos sino colocando una nueva exigencia a la obra, un nuevo marco, que nos hablará de su similitud con otras muchas de su género y hasta del resto de la literatura. Pero en realidad esto estará hablando más de la manera en la que se lee, de la amplitud de la mira, de dónde se coloca el marco, que de la obra en sí.
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#12
1- Has confirmado lo que estoy exponiendo pero con un añadido que no es correcto: Las masas no son las que controlan la producción, insisto. Las masas la consumen porque es una condición indispensable para ellas. Escoger qué consumir no es escoger no consumir nada, porque no es posible no consumir nada. De hecho si existe una elección enel catálogo que ofrece la cultura de masas es la razón de peso que obliga a la industria cultural a rentabilizar su producción, motivo por el cual se ve aún más legitimado para reproducir fórmulas de éxito.

2- Desde el minuto uno estoy hablando de industria cultural, cultura de masas, producción, consumo, burguesía y modos de producción. Está bastante clara la perspectiva marxista y de hecho es obvio que si estoy hablando de "los intereses de la burguesía" estoy hablando de sus intereses como clase dominante.

3- Sí, se puede hablar de los intereses parciales y objetivos de toda una clase, y de todas las clases existentes, a partir del análisis científico de la historia. De hecho existe una corriente filosófica (materialismo dialéctico) y una corriente de estudio de la historia (materialismo histórico) destinadas al análisis de la realidad y de la historia según un método científico.

4- Acumular riqueza y acumular capital son cosas distintas, el capital no es dinero, implica circulación y regreso acrecentado por un plusvalor. Y no, acumular riquezas es una aspiración individual que puede o no ser compartida, un interés de clase implica un cambio material colectivo en las diferencias entre una clase dominante y una clase oprimida.

5- Lo que estoy exponiendo precisamente es que el arte nunca en la historia ha cambiado con los gustos de la gente. El arte cambia en función de dos factores por encima del resto, supeditados a la realidad objetiva: la perspectiva del artista y el gusto del comitente/mecenas/distribuidor. Es más, en muchas ocasiomes el arte ha cambiado A PESAR de los gustos de la gente (Van Gogh, Marcel Duchamp u Orson Welles son tres ejemplos bastante significativos de ello).

6- Se puede predecir con una exactitud que te sorprendería bastante. Hay ramas profesionales del mundo del arte, la economía política y el marketing que están destinadas exclusivamente a ello, y son casualmente quienes acaban anticipando futuros movimientos.

7- La realidad no es caótica, ni libre. La realidad es fruto de relaciones sociales, es esclava de las condiciones materiales. De hecho, citando a Marx, la realidad determina la conciencia. O por decirlo de otro modo, son los hechos contantes y sonantes los que articulan el discurso, y no al revés.

P.D.: Licordemanzana: No había visto tu respuesta. El modo de producción es una condición que la obra ya tiene. Se le aplique en un análisis aislado o no. Me temo que le estáis dando más importancia en el actual sistema al poder de decisión de los lectores del que desgraciadamente tienen. No se puede trabajar en un modo de producción paralelo al existente mientras este exista, porque al final en esa relación van a tomar el papel de consumidores de una mercancía. Sin cambios en la forma de llegar a ellos (a nosotros) da igual la cultura de género.
[Imagen: vtnTQuk.jpg]

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#13
(28/07/2018 05:06 AM)KeepCalm escribió: P.D.: Licordemanzana: No había visto tu respuesta. El modo de producción es una condición que la obra ya tiene. Se le aplique en un análisis aislado o no. Me temo que le estáis dando más importancia en el actual sistema al poder de decisión de los lectores del que desgraciadamente tienen. No se puede trabajar en un modo de producción paralelo al existente mientras este exista, porque al final en esa relación van a tomar el papel de consumidores de una mercancía. Sin cambios en la forma de llegar a ellos (a nosotros) da igual la cultura de género.

Lo que tenga la obra es una cosa. Lo que se lea o analice en lo que tiene es otra. Sin entrar al debate de la capacidad de decisión que los lectores puedan llegar a tener sobre el sistema, sin duda me gustaría concederles la que puedan ejercer sobre sus modos de lectura. Si no se puede trabajar en un modo de producción paralelo al existente mientras este exista, no deja de ser posible cambiar/ampliar la visión que de éste se tiene. Sin cambios en la forma de llegar a nosotros, puede haber cambios en la manera en la que nosotros recibimos lo que nos llega, y ahí importa (aunque también se trascienda en algún momento dado) la cultura de género y todo lo demás.

Un detalle que me parece importante señalar es que lo que es, habla de lo que es, no de lo que significa; el significado se irá ampliando conforme se vayan conectando más "esencias" a las ya presentes, porque el "sentido del sentido" es la propia búsqueda. En determinados tipos de análisis, cuando se ha encontrado un hecho que respalda una búsqueda iniciada desde unas premisas, unos significados determinados, se tiende a pensar que se han confirmado dichos significados; esto no es así, se han confirmado hechos, pero el significado de los mismos tendrá que seguir ampliándose tan pronto como nuevos hechos sean conocidos, e incluso tendrá que ampliarse a priori para que nuevos hechos puedan llegar a ser conocidos; esta es la labor investigadora, y también la labor lectora, la capacidad de decisión del lector, a la que aludía. En las ciencias más aplicadas al mundo físico, esto es pseudo-obvio, dado que el significado que manejan es tan concreto y acotado como la formulación de una determinada teoría con referentes claros. En ámbitos de estudio más orientados a lo social, los límites se desdibujan: el alcance semántico de la teoría propuesta difícilmente puede acotarse a cualquier resumen formal de la investigación. Pero bastaría con aludir a la metodología de la que se dicen acreedores para señalar que los significados, las teorías, están ahí para avanzar hacia el descubrimiento de nuevos hechos, no para verse confirmados y adquirir categoría de hechos; un significado confirmado ha superado su funcionalidad y si se sigue usando en la investigación, puede con todo rigor ser clasificado como sesgo de percepción.
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#14
Eso que describes es una forma de hablar de dialéctica (filosofía), que es la forma de movimiento de todo lo que existe, por su naturaleza fluida. Es decir, los hechos no son, sino que ESTÁN SIENDO, en un movimiento constante dentro de la realidad concebida como totalidad orgánica. Su desarrollo se explica a partir de la oposición de elementos opuestos, que dan lugar a un tercer elemento que supera esas contradicciones. En este caso, por ejemplificarlo:
- Tesis: Elementos estéticos, temáticos, etc., de carácter fantástico, separados en distintas obras a lo largo de la historia.
- Antítesis: Elementos narrativos que necesitan ser trasladados a un plano que satisfaga la concepción del autor, Tolkien, para su obra de género.
- Síntesis: Un hito en el género que supera tanto esos elementos narrativos, como esos elementos estéticos utilizados de forma aislada.
Esto, sin embargo, no implica que esa síntesis sea definitiva, sino que su consolidación como nuevo elemento la convierte en una nueva tesis, que será contrapuesta a otra antítesis y dará lugar a una síntesis. Es decir, que el desarrollo de nuevos hechos influirá en la aparición de nuevos significados por la fuerza de su mera existencia, y afectará a la planificación de nuevos escenarios e implicará que ya no puedes volver a dar por válidos hechos superados por este último, porque sería como volver a parir en casa, beber leche cruda o no vacunar a los hijos (lo que por otro lado ahora resulta que es la nueva moda y es hipermoderno). En otras palabras, y reflejando algo que tú misma has expuesto al mencionar el método científico (aplicado también en las ciencias sociales y en cualquier forma de estudio de cualquier elemento de los que componen la realidad), son los hechos los que dan lugar a los significados, es la realidad la que articula el discurso y no al revés (en palabras de Marx en el prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, "No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia"), por lo que los apriorismos solo pueden ser planteados como hipótesis que deben ser refutadas o verificadas; y además la cuestión de que el hecho sea el que dé lugar al significado implica una concepción ineludible de la realidad como una totalidad, y no como una sucesión de elementos aislados.
Esto no implica que alguien pueda saberlo todo, porque todos tenemos unas limitaciones como para poder abarcar esa totalidad, pero sí implica que todo puede ser analizado según un método concreto (otra cosa es que seamos o no seamos capaces de hacerlo). Por ejemplo: yo no puedo ponerme a criticar la ciencia burguesa desde el campo de la física, la biología, etc., para empezar porque soy historiador del arte y no tengo formación ninguna al respecto de esos otros campos; para seguir, y derivado de lo primero, porque eso me convertiría en un presuntuoso incapaz de ver que hay otras personas que saben más que yo sobre muchos temas; y para terminar porque soy un manta para ello (sí que me da para no beber leche cruda o agua directamente del río, eso sí); pero como existe una forma de conocer (para transformar) el mundo, un método científico, puedo aplicarlo para aprender cosas nuevas. Claro, eso también implica que si quiero permitirme el hablar con seguridad de un tema, tengo que esforzarme por aprender al respecto antes de hablar.
Así que sí, en las ciencias sociales, en cualquier ciencia de hecho, el método científico se utiliza para partir del hecho al hecho, del conocimiento superficial al conocimiento profundo. Hay dos textos bastante brillantes al respecto de esto, que son "Sobre la contradicción" y "Sobre la práctica", ambos de Mao.
[Imagen: vtnTQuk.jpg]

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#15
Sin duda, puede hablarse de dialéctica en mi mensaje. Ahora bien, convendría precisarse de qué tipo. Porque hay diferencias de matiz en la disciplina, y más aún en el tipo de conocimientos que en ella se manejan. En mi preferida, por ejemplo, son tanto los elementos opuestos los que dan lugar al tercero como éste último el que permite la existencia de los anteriores. Es decir, la relación siempre es triple; la dualidad no se agota en la unicidad, y la nueva tesis engloba dicha trinidad al completo, no solo a la síntesis. Esto, que puede parecer trivial, o de lo que puede llegar a darse por hecho que forma parte natural de las conclusiones básicas de todo tipo de "dialéctica", deriva con facilidad en divergencias importantes. Por ejemplo:

En mi propuesta, aludía a una diferenciación fuerte entre hechos y significados que tu respuesta desdibuja al hablar de la "aparición de nuevos significados por la fuerza de la mera existencia de hechos nuevos", y del resultado consiguiente "ya no puedes dar por válidos hechos superados por este último". Los hechos no se superan, se suman; se superan los significados extraídos de unos hechos determinados. Los ejemplos que pones no están mal a este respecto, y contrarios a la idea de que la mera fuerza de los nuevos hechos cambia necesariamente (en una dirección determinada) los significados: parir en casa podía considerarse la mejor opción (significado) cuando era un hecho que no existían hospitales; la existencia de hospitales es un hecho nuevo que no tiene por qué cambiar el significado que para determinadas personas acarrea parir en casa; sus significados no contemplan los nuevos hechos. Como dato interesante, cabe señalar que no es necesariamente la "novedad" del hecho la que supone su no inclusión en los significados, sino que ésta puede deberse simplemente a una visión reducida del momento presente.

Siguiendo con el tema, cuando dices que "son los hechos los que dan lugar a los significados, es la realidad la que articula el discurso y no al revés", o cuando dice Marx que "no es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia", se me aparece la misma dialéctica problemática: se dice que no es lo uno, sino lo otro, que la relación funciona en una dirección, no en la otra... Así, la oposición no se mantiene, se pretende "resolver" en uno de los sentidos, invalidando el procedimiento. Es el mismo tipo de razonamiento viciado que da lugar al interrogante popular de "¿qué fue antes, el huevo o la gallina?". De acuerdo totalmente con el tema de los apriorismos y, de hecho, lo que quiero señalar cuando hablo de los significados, es que hay muchos apriorismos que se hacen funcionar como aposteriorismos, jeje, como resultado de esa supuesta dualidad resuelta. Por supuesto, establecer una dirección monádica, de un solo sentido, permite hablar de "unidad/totalidad"... pero el tema es no disolver la oposición, no cercenar una parte de la realidad para llegar a la unidad.

Y es que lo que intentaba señalar es que en esa disolución, hay significados que se toman como hechos, y a la inversa, precisamente por no mantener la diferenciación. Se asume que "el método científico se utiliza para partir del hecho al hecho" sin tener en cuenta, a menudo, qué son los hechos y qué son las interpretaciones (significados) que se hacen de los hechos; de hecho, como comentaba, tiende a obviarse esa diferenciación, o a suponerla resuelta, en una suerte de apriorismo que se convierte en aposteriorismo con facilidad.
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#16
Precisamente, es que solo se puede avanzar en un sentido. No es ni una línea, ni un círculo, sino una espiral. Puedes volver sobre ciertos puntos, pero a través de una posición más elevada. No puedes volver a una fase anterior del desarrollo, porque no puedes borrar todo el camino andado desde una tesis ya superada. Por más que quieras volver, ese camino ya está hecho, y no va a eliminar lo que ya sabes. Puedes volver, pero siempre va a ser un escenario nuevo, aunque hayas recalado en el mismo hecho. Defender el parir en casa con una comadrona cuando era una opción más segura que parir sola en el bosque no puede consistir en la misma postura que defender el parir en casa cuando hay una Seguridad Social que te cubre un parto con muchísimas más garantías y recursos sanitarios, más personal cualificado y unos avances con los que en casa no cuentas. Parece que estás defendiendo la misma postura, pero el tablero es distinto, las piezas con las que necesitas jugar son otras... y aun así parir en casa me parece una locura.

Y utilizando esto para reconducir el tema hacia la fantasía épica, el problema de una mayoría de autoras que hacen ese recorrido en espiral hacia la novela o saga tipo de fantasía épica es que no perciben esa necesidad de analizar un escenario en el que ya se ha superado. Y también es mucho más fácil publicar cuando no tienes delante un tema "polémico". Hay un montón de escritoras cis, trans, racializadas... que tienen buenas historias paralizadas porque no se las compra nadie por la existencia de un grave problema de reaccionarismo en el género que no se suele comentar, y editoriales pequeñas que no pueden asumir el coste de hacerse con la totalidad de los derechos de muchas obras que no trascienden de escenarios mucho más reducidos para poder publicarlas. El lector al final va a ceder, los mecanismos están en las manos de las editoriales, y la composición artística de manos de autores. No puedo concebir el inculcar un cambio en la forma de consumir un género sin plantearse el desarrollarlo.
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#17
Umm, es que no se trata de "volver" sobre lo "ya superado", sino de ver qué es realmente lo superado, en qué consiste el camino recorrido, qué hechos lo conforman... de ver realmente, vaya, y de señalar que esa mirada, esa "lectura" que extrae determinados significados, es parte de todo el proceso de "superación" cuando este trata con individuos, con subjetividades. De ahí que señale que es posible que se de una circunstancia en la que se considere que el estado de una determinada narrativa está conformado por tales y cuales hechos, dejándose de ver ciertos hechos, tomando significados por hechos, y ese tipo de cosas. Por eso a la hora de decidir si hay estancamiento creativo estaría bien poner, a mi entender, en los ojos que leen, en las claves con las que se lee (en los lectores), el mismo peso que en las claves con que se crea/produce/comercializa (en las editoriales y los autores). Ambas partes van de la mano, y son necesarias para constituir una dialéctica, para avanzar en la espiral, si se quiere, para lograr una nueva síntesis. Poner todo el peso y la capacidad solo en uno de los lados desequilibra la situación y produce, de este modo con seguridad, estancamiento.

Quizás esa mayoría de autoras "no perciben esa necesidad de analizar un escenario en el que ya se ha superado" porque para ellas no se ha superado, y hay mucho aún que exprimir allí; quizá no se haya superado realmente, o quizá se esté superando de formas que no entran dentro de determinado análisis. Quizá la clave esté en lo polémico o quizá no, y quizá esto se deba a un grave problema de reaccionarismo en el género o quizá no; y aquí habría mucho que hablar, porque para empezar todo género es "reaccionario" en tanto que tal, circunstancia que indica que ciertas cosas van a ser aceptadas dentro del mismo con facilidad mientras otras no, sin que esto tenga nada de malo que decir respecto al género en sí.

Y algo que me perturba profundamente es esa diferenciación de escritoras en cis, trans, racializadas... como si esto tuviera una relación directa con la obra que van a crear... que puede tenerla, pero la pregunta es, ¿a qué nivel? Y, ¿es ese el nivel fundamental de la lectura? Cada vez aparecen más de estas lecturas que ponen el foco en unos aspectos determinados de la persona, en una determinada tesis, en vez de en la suma que trasciende las partes, en la síntesis que alcanza su mejor exponente en el conjunto de la obra de arte y/o literaria. Este tipo de lecturas me parecen profundamente reduccionistas, de las obras y de las personas, de ahí mis reparos desde el nivel abstracto. En el reduccionismo, todo aparece como estancado con facilidad, pues, efectivamente, se sigue un solo camino de lectura claramente definido que exige, para ser considerado como dinámico, una constante renovación en los niveles discretos. Esto bloquea por su parte la creatividad en los niveles más amplios, de síntesis, por lo que se convierte en profecía autocumplida... y en fin, que da problemas.
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#18
Lo transcribo a un escenario hipotético: Un autor con una mentalidad divergente de la hegemónica busca la visibilización de esa mentalidad, por el simple hecho de plantear una obra que además de ser novedosa plantea un nivel de representación que no existe previamente. Eso es un paso para crear una cultura de género, y un paso para poner en juego un target ya existente. No se trata simplemente de una inspiración identitaria, sino de un ejemplo de cómo hay una codificación de lo que debe ser el género y todo lo que escape a dicha percepción
suscita una polémica que siempre juega en contra de la novedad.

Hace bastante, y creo que fue incluso en el viejo foro, cuando era ElPerroVerde, abrí un hilo cuyo tema no recuerdo del todo, pero en el que planteaba que Star Wars, más que en una clasificación como ciencia ficción, como space opera encajaba más en la de fantasía épica, y sin saber muy bien cómo se convirtió en una cuestión que dio para bastante polémica. En otro hilo alguien también habló más o menos de la posibilidad de hacer algo de fantasía épica que excluyera el escenario relativo al feudalismo por completo, y no me acuerdo de qué forero fue el que contestó que en ese caso desaparecería una de las características básicas del género y tendría que dejar de considerarse como tal. Son ejemplos de una cultura de género que ya existe, y es más, ha existido en el otro foro y puede que en este también. Aunque no encaje con una concepción distinta o más elaborada de "cultura de género", ya es cultura de género.

¿Qué demuestra eso exactamente (y solo son un par de ejemplos)? Que la forma en la que el lector participa o concibe lo que consume depende de la evolución que haya en el propio género. El consumidor carece de poder para influir en el resultado, lo cual también se relaciona con la forma en que una obra cualquiera de las que consiguen éxito lo hace según el apoyo que tenga detrás. Un ejemplo más, bastante claro, en el ámbito de la cultura de masas: la serie La Casa de Papel supuso un modesto resultado a nivel nacional, hasta el momento exacto en el que una plataforma que está arrasando a nivel global como Netflix se hizo con sus derechos y la distribuyó. Con ese cambio concreto fue cuando la serie pasó a ser un fracaso en abierto a nivel nacional al borde de la cancelación y se convirtió en un bombazo con números muy superiores ya no solo a nivel nacional, sino en todos los países en los que Netflix distribuye su contenido. Cuanto mayor es el foco que otorga la industria cultural, mayor es el consumo, porque mayores son las posibilidades de consumo y la influencia social de este tipo de consumo, que es posiblemente el factor más decisivo a la hora de favorecerlo.

¿Qué momentos, más allá de tal vez alguno puramente excepcional, podemos tomar como ejemplos de una influencia del público lo suficientemente poderosa como para definir el sentido de una obra o corriente?
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#19
Volvemos a lo mismo. ¿Hay una codificación de lo que debe ser el género? Claro, es lo que permite hablar de un género determinado. Ahora bien, ¿todo lo que escape a dicha codificación suscitará polémica que siempre jugará en contra de la novedad? Solamente si lo que pretende es que se le incluya dentro del género, es decir, se trata de un conflicto tan básico como el de querer que se te considere parte de un grupo ya establecido y con unas señas de identidad bien definidas al mismo tiempo que tu propósito es desmarcarte de dichas señas; la primera pregunta que se plantea aquí es la del sentido de dichos deseos contrapuestos.

De lo que trata la evolución es de que los cambios que tienen lugar en un determinado ámbito sean los suficientes como para responder a las nuevas necesidades sin que lleguen a ser tantos que destruyan el propio ámbito. Si tu innovación lingüística es tal que usas palabras desconocidas por el resto de la gente, nadie te entiende y la comunicación y consecuente propagación de la novedad se extingue, así como caso extremo. Si tu ruptura con la codificación de un género es tan grande que se acerca más a otros géneros que a aquel en el que por alguna razón quieres inscribirte, será lógico que se te considere dentro de otros géneros antes que en aquel, o incluso en tierra de nadie.

Luego puede haber debate acerca de en qué consiste dicha codificación, o intercambio de lo que ésta supone para cada uno, y ahí juega la libertad del lector de leer con las claves que quiera: los ejemplos que pones de la polémica de Star Wars y del feudalismo en fantasía épica señalan que puede haber divergencia en dichas consideraciones, lo cual apunta a una diversidad de lecturas de las mismas obras... y de la existencia de diferentes públicos. Todo esto no juega necesariamente en contra del autor, o de su mensaje, o de su mentalidad; solo en contra de su admisión dentro de un determinado ámbito en un momento dado y por parte de determinadas personas. Otra cosa es que se busque su admisión en todo momento y por parte de todo al mundo, o al menos de una mayoría, y ahí juegas por necesidad con los elementos más comunes, más codificados, los que van a apelar al lector con más que la propia obra, relacionando la misma con todo el trasfondo del género, de las lecturas que puedan tenerse ya del mismo... para conseguir que resuene con más fuerza una obra en un público amplio, la clave son las referencias con las que puede entroncar: si algo te evoca recuerdos de tu propia vida, te llama con más fuerza que algo que simplemente es tan nuevo que tardará en decirte algo; lo mismo ocurre con la literatura y con los géneros y con la comercialización del tema por esos cauces y no tiene nada de malo. Y es precisamente de esta manera como el público está definiendo constantemente el sentido de las distintas corrientes: la oferta tiene que entroncar con todo ese bagaje literario y vital que las personas traen consigo si quiere tener éxito.

Por supuesto, a diferentes bagajes literarios, diferentes tipos de conexión; que el mercado esté principalmente orientado al bagaje literario medio es natural, y de hecho es una ayuda a la hora de servir de colchón a partir de el cual generar ofertas alternativas: el desarrollo de la industria editorial (y de la industria en general a partir de la maximización de clientela y beneficios) termina facilitando las cosas a quienes quieren generar oferta específica a nichos minoritarios, lo cual abre la puerta para una progresiva modificación de las tendencias más generales. ¿Lento ese proceso? Necesariamente lento, aunque cada vez más rápido, y más rápido cuanto más crezca la capacidad de convocar masas más amplias de consumidores (con un poder de consumo mucho mayor que se traduce en un incremento de los beneficios del sector, que puede a partir de estos recursos crecientes aumentar y optimizar su producción), generando en respuesta una evolución de la industria que facilite las cosas para los sectores más reducidos. Esos medios que utiliza la industria para generar éxitos, redundan en medios para las ramas minoritarias. Otra cosa es que el ritmo de esta evolución parezca lento, repito, y que la idea sea que tal o cual tendría que ganar más, o que a la gente tendría que gustarle tal cosa... pero es que si lo que se quiere es contar con grandes masas de consumidores, hay que pasar por el aro de adaptarse a dichas masas; la ilusión de que la industria no se adapta a su clientela no pasa de ser, en mi opinión, un reflejo del deseo de uno de poder pasarse por el forro a dicha clientela y seguir contando con su apoyo, es decir, de minimizar el reto.

¿Pides un momento que sea posible tomar como ejemplo de una influencia del público lo suficientemente poderosa como para definir el sentido de una obra o corriente? Desde el momento en que la evolución de una determinada corriente es lenta, progresiva, y entronca fuertemente con todos sus elementos previos, es señal de que hay una influencia poderosa del público. Las grandes variaciones se producen a menudo en autores liberados de la expectativa de apelar a grandes masas de lectores. Y la asimilación de esas grandes variaciones, cuando se da, es gracias a una infraestructura poderosa generada a partir de la obediencia previa a dicha influencia del público.

Ya siento el tochaco, me he emocionado xD
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#20
La mayor parte de tu respuesta me da la razón y aun así desemboca en una conclusión totalmente distinta. Sí, la existencia de una serie de elementos en torno a algo implica la posibilidad de analizarlos, eso para empezar. Además, si precisamente esta crítica nace de la existencia a su vez de una serie de análisis cada vez más habituales sobre el estancamiento de un género concreto como es la fantasía épica, siendo lógico que, como tomar la parte por el todo es un error analítico que invalidará muy posiblemente la crítica expuesta, deba extrapolarse de lo concreto una serie de características generales en torno a la Industria Cultural, para ver cómo todo producto de la cultura de masas está ceñido a los mismos engranajes de producción.

La confusión de la crítica a la industria cultural, o a la sociedad del espectáculo, con un deseo de adaptar los criterios de la masa a un gusto individual, no es otra cosa que una falacia ad hominem. Las dinámicas de producción de la industria cultural de hecho son las mismas desde que se codificaron todos sus elementos hace ya más de setenta años (que es de hecho cuando surge una teoría crítica desde la Escuela de Frankfurt, y más adelante con la obra de Debord "La Sociedad del Espectáculo", lo cual cito como muestra de que ya entonces existía esta problemática intrínseca al capitalismo a partir de mediados del siglo XX). A lo largo del siglo XX hay constantes hitos de planteamientos consolidados y a su vez críticos, sin que esa crítica supusiera en absoluto su no adaptación a un nicho cultural. Yo mismo, de hecho, sin ánimo de compararme con ninguno de estos y solamente por ofrecer un ejemplo mucho más modesto, simple y cercano en el tiempo, tengo mi propio recorrido y mi público (amén de otros experimentos que estoy empezando a probar en estas últimas semanas y aún no sé qué tal saldrán, como el Patreon, y de algún que otro fracaso rotundo en concreto), he tenido libros míos en varias librerías de mi ciudad hasta agotar una edición, he dado alguna charla en la universidad de mi ciudad, he participado en la feria del libro de mi ciudad y unas cuantas cosas más (las cuales por cierto he hecho siendo bastante joven) y eso no implica que tenga que transigir con un modo de producción concreto y todas las contradicciones que lo componen.

En cualquier caso, el avance (lento o rápido) de una corriente en concreto no implica en absoluto la intervención del público. Todas las corrientes de la historia del arte han avanzado y ninguna lo ha hecho por impulso del público. Ni en fantasía épica hay una obra siquiera que signifique algo nuevo con respecto a anteriores debido a esa influencia, que solo se refleja a posteriori, en la forma en la que el público la recibe (y ni siquiera en la forma en la que la consume, de lo cual es testigo una larga lista de obras denostadas pero con unos altos márgenes de beneficios). Canción de Hielo y Fuego supuso un avance bastante claro en el género por varios factores (a destacar tal vez la definición de un modelo de sociedad concreto y las intrigas internas en su clase dominante, o la "transliteración" de unas estructuras televisivas a la narrativa) así como El Nombre del Viento (puede ser que por su construcción crepuscular, la dislocación del espacio narrativo, etc.), pero ninguna de ellas se escribió como respuesta a la demanda del público, sino como forma de expresión de sus creadores a partir de su propio bagaje, ni se publicó para satisfacer ese impulso popular, sino por criterios de mercado de las empresas a las que entregan sus derechos de distribución. Pasa exactamente lo mismo con Memorias de Idhún, un despliegue estético novedoso y un voto de confianza a una autora consagrada en un campo más discreto para que de rienda suelta a su ambición de sacar adelante una saga de gran tamaño de fantasía épica que llevaba años teniendo en el cajón. Mismo impulso desde la industria cultural, gran producción y beneficio, y un resultado mediocre en muchos aspectos en cuanto a recepción crítica, pero que no ha impedido que Laura Gallego vendiera hace unos meses los derechos a Movistar+ para una adaptación. Las tres obras supusieron diversas novedades, pero con resultados distintos entre sí, y ninguna surgió como respuesta a una demanda sino por la propia evolución del autor en función de su propio recorrido.
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