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Cómo se aprende a caminar... y a escribir.
#1
 
Ninguno nos acordamos de cómo aprendimos a caminar. Sin embargo, si preguntáramos a nuestros padres, sin duda nos contarían las innumerables ocasiones en las que intentamos ponernos de pie con nuestras piernecillas regordetas tan sólo para caer de culo contra el suelo. Estoy seguro de que fue un proceso de lo más arduo para nuestros yoes del pasado, pero, con sus mentes incansablemente curiosas, no se rindieron, y al final aprendieron a sostenerse sobre dos piernas. Démosles las gracias por ello.
En un momento dado de nuestras vidas, nuestro amor por la lectura nos lleva a algunos a decidirnos a escribir una novela. Tenemos la estantería llena de ejemplares de nuestros autores favoritos, aquellos a quienes queremos emular. En mi caso estos son Patrick Rothfuss, Barbara Hambly, Michael Ende, entre otros.
Admiramos a estos autores y aspiramos a ser como ellos. Pero a la hora de sentarnos delante de ese maldito documento en blanco de Word, algo nos detiene. Nuestros dedos se congelan sobre el teclado y las palabras nos eluden. Después de media hora de rascarnos la cabeza sin que lleguen las ideas, desistimos. Cerramos el Word y nos dedicamos a perder el tiempo en Facebook, Youtube (mi particular adicción), Twitter, o cualquier otra página similar.
Lo sé, yo mismo he estado en esa situación innumerables veces. Cuando nos frustramos es tentador bajar los brazos y distraernos con cualquier cosa. Pero, si amamos tanto la escritura, ¿por qué nos cuesta tanto escribir? La respuesta, en la mayoría de los casos, es más sencilla de lo que parece: el miedo al fracaso.
Cuando éramos unos bebés, apenas conscientes de nuestra existencia en el universo, no teníamos ninguna vergüenza de caernos una y otra vez hasta conseguir caminar. No nos preocupábamos de lo que pudieran pensar otras personas, que se rieran de nosotros ni nada por el estilo. Simplemente lo intentábamos, y si no nos salía lo volvíamos a hacer. Todo con una sonrisa en el rostro.
Entonces, ahora en nuestra edad adulta, ¿por qué no somos capaces de hacer lo mismo con la escritura? Nos presionamos demasiado. Queremos ser como esos autores a los que siempre hemos admirado y queremos conseguirlo en nuestro primer intento. Si esos bebés pudieran vernos ahora, se reirían de nosotros. Todos debemos aprender de ellos, y seguir escribiendo a pesar de nuestro miedo al fracaso. Sólo entonces podemos tener la esperanza de, algún día, alcanzar a nuestros ídolos.
Porque sin caernos de culo centenares de veces, jamás habríamos aprendido a caminar. Así que sigamos haciéndolo… y sonriamos en el proceso.
Todo sea por el gusto de contar historias
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#2
Un post muy hermoso, aunque en mi caso no es tanto el miedo al fracaso lo que me frena (aunque reconozco que algo de eso sí que hay), como lo es la pereza. Y dicha pereza, a su vez, viene de la visión más pesimista y cínica del mundo que uno adquiere al ir envejeciendo. Cuando eres pequeño tienes mucha ilusión y quieres ser como ese autor famoso, o compartir con el mundo esa idea tan original que los dejará a todos "mind blown". Luego creces y te das cuenta de que el arte, especialmente la ficción, es muy subjetiva y que no hay forma de saber con certeza si ese autor al que admirabas era bueno o si fue por infinidad de otros factores ajenos a él (ni siquiera sabes lo que "bueno" aplicado a la literatura significa). Y también te das cuenta de que esas ideas que creías tan geniales ya han sido hechas un millón de veces. Pero bueno, supongo que la cosa está en persistir.
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#3
Los seres humanos somos bipedos, estamos biologicamente diseñados para andar a dos patas... y los bebes si conocen la humillacion, generalmente si se caen de culo y la gente alrededor se rie, lloran el doble de fuerte. Pero entre el instinto y sus padres animandoles terminaran aprendiendo a caminar. Lo de escribir en cambio es algo opcional, no viene en el instinto y raramente tenemos a alguien animandonos (y nunca al nivel de unos padres enseñando a andar). Asi que por esa parte creo que es normal que escribir nos cueste un poco mas Tongue

Y si bien el miedo al fracaso puede echar atras a unos, yo creo que a muchos otros les suceden otras cosas: estan los que se exigen demasiado, lo que puede llevar a sentir que no se escribe por placer sino por obligacion, momento a partir del cual se aborrece la escritura; los perezosos, que quieren pero... buf, ya tengo toda la historia en mi cabeza, ¿no hay alguna maquina que pueda conectar a mi cerebro y la transcriba automaticamente?; estan los que entran en el mundo de la escritura sin saber todo el trabajo que implica y terminan tirando la toalla cuando descubren la realidad... Porque muchos sueñan con escribir una gran historia, pero no se paran a pensar en que escribir es la parte facil y rapida: lo dificil y lento (y aburrido) es revisar, corregir, volver a revisar, volver a corregir, cambiar esa parte del argumento que ya no te convence, volver a revisar por si hay incoherencias con la nueva parte, corregir, revisar, corregir... y repetir todo este proceso varias veces.

En fin, hay muchas y variadas razones para quedarse congelado frente a lo hoja de Word... lo importante es conseguir averiguar cual de todos es tu problema y buscar una solucion. Yo ultimamente estoy reflexionando al respecto, y creo que las novelas simplemente no son lo mio. Mi intencion ahora es dedicarme a los relatos cortos.
[Imagen: Banner.jpg]
Emperador de las Montesas, Gran Kan de los Markhor, Duce de los Ibices y Lord Protector de Ovejas, Corderos y Otros Sucedáneos de Cabra
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#4
Yo no creo que la escritura se deje por miedo al fracaso, creo que el motivo es más bien la falta de tiempo. Mucha de la gente que conozco que se ha interesado por la escritura lo ha acabado dejando porque con la universidad, el trabajo, la familia, lo que sea "no tienen tiempo".

La cosa es que tiempo si que se tiene, lo que pasa es que muchas de esas personas se desmotivan cuando pasan una de esas cuatro horas libres que tienen al día y sólo consiguen avanzar un par de páginas que puede que sean tan sólo una pequeña parte de una escena en la historia total. A esto se le añade el derrotismo proveniente de las dificultades que encontrarían si efectivamente consiguiesen terminar el libro: la editoriales y todo lo que viene con ellas. Al final la mayoría de las personas concluyen en que no les merece la pena y culpan la falta de tiempo.

Yo la similitud la veo más con el proceso de caminar que con su aprendizaje. En ambos casos sólo se avanza paso a paso. Mirar el recorrido entero puede ser agotador, una gran cuesta hacia arriba que parece imposible y que no te merece la pena, pero todo es dar un paso y seguirlo con otro, de forma constante hasta que sin darte cuenta puedas mirar hacia atrás y ver que ya has dejado la mitad de la cuesta atrás.
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