Este foro usa cookies
Este foro hace uso de cookies para almacenar su información de inicio de sesión si está registrado, y su última visita si no lo está. Las cookies son pequeños documentos de texto almacenados en su computadora; las cookies establecidas por este foro solo se pueden usar en este sitio web y no representan ningún riesgo de seguridad. Las cookies en este foro también rastrean los temas específicos que ha leído y la última vez que los leyó. Por favor, confirme si acepta o rechaza el establecimiento de estas cookies.

Se almacenará una cookie en su navegador, independientemente de su elección, para evitar que le vuelvan a hacer esta pregunta. Podrá cambiar la configuración de sus cookies en cualquier momento utilizando el enlace en el pie de página.

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
[FANFIC] Kaer Morhen (capítulo 3)- Saga Geralt de Rivia
#1
Para este capítulo, una pieza de The  Witcher 3 soundtrack titulada "Aed Seidhe". Realmente me parece ver a los elfos al paso en sus caballos cuando la escucho...



Capítulo 3



El camino seguía embarrado. Geralt conducía paralelo a este, por la hierba, no quería que los cascos de la yegua se le llenaran de barro porque pesarían, haciendo el paso trabajoso para el animal, ni arriesgarse también a perder una herradura. La vía, por zonas, estaba concurrida, más de uno había retrasado el desplazamiento esperando que mejorara el tiempo. Sobrepasaron, trotando aún por el lateral, a una carreta. La conducía un enano al que Geralt ni siquiera miró.

—¡Ohó, que me aspen si no es el brujo Geralt de Rivia!

Tiró de las riendas, obligó a la yegua a girar medio cuerpo y la detuvo, bailoteó nerviosa. Miró al enano y sonrió. Una sonrisa sincera y un poco retorcida.

—No te había reconocido, Addario Bach. Más que nada por el carro.
—¡Ja! Quebré mi rodilla el año pasado. El carro es prescripción facultativa.

Cuando llegó junto al brujo, ambos se estrecharon la mano afectuosamente, sonriendo de oreja a oreja.

—Cuántos años, Addario. ¿Qué es de tu vida?
—Estas no son maneras, brujo. A unas dos millas hay una fonda, nos pondremos al corriente con una buena pinta en las manos, por lo menos.
—Disculpa mis malos modales, tienes toda la razón.

La fonda era nueva. La madera de las mesas, pulida y barnizada, sin vestigios aún de líquidos derramados de distintas índoles, de marcas de posos de muchos recipientes goteantes, ni años de exposición a humos y roces, era clara y brillante. Llamaba la atención, por encima de todo, la limpieza, algo muy poco habitual en estos negocios.

Debido a la hora, había sólo tres parroquianos. Pudieron elegir la mesa que les vino en gana y se sentaron lo más lejos posible de ellos. El enano llamó a la posadera y pidió la especialidad de la casa, un estofado sencillo, pero no por ello menos exquisito, regado con un buen vino. Mientras venía el encargo, para hacer tiempo, pidió dos pintas. Para la niña un vaso de agua. El enano miró a la chiquilla con curiosidad.

—Parece que te has aficionado a las tareas de salvamento, brujo. ¿Quién es la muchachilla?
—Es mi protegida. A efectos prácticos, como si fuera una hija. Saluda a Addario, Ciri.

La niña, que no había despegado los labios desde el encuentro con el enano, farfulló un torpe saludo. Su súbita timidez extrañó un tanto al brujo.

—¿Qué te pasa, Ciri? ¿Te encuentras mal?
—No es un buen sitio para parar. No lo es, Geralt.
—Estaremos poco rato. Sólo un rato.

El enano dio un buen trago a su pinta. Luego se relamió el bigote.

—Encontraste tus espadas, espero. ¿O acaso mandaste hacer unas nuevas? Hubiese sido una pena, si no, después del follón en el que nos metimos.
—Las encontré, pero no de la manera que me imaginaba. Realmente, el destino a veces es caprichoso y enrevesado de cojones, Addario.

Ciri le miró sorprendida, con los ojos como platos, cuando soltó la palabrota. Mierda, se dijo el brujo, olvidaba que es una princesa. No sé si me acostumbraré a prescindir de esto…

—Lo es, a qué negarlo. Pero un final feliz es siempre un final feliz, enrevesado o no. ¡Brindemos, por el éxito de una causa justa!
—¡Y por el fracaso de los hi… —Geralt miró a Ciri con el rabillo del ojo— … mal nacidos!

Al enano le hizo gracia. Porque al enano no se le pasaba nada. Se empezó a partir de risa, tanto que el brujo se sintió azorado… y un poco ridículo. El brindis no era lo mismo sin el lenguaje soez, de hecho, perdía mucho.

—Perdona esta explosión de hilaridad, Geralt. No me preguntes por qué, pero el papel te va que ni pintado. Sorprendentemente, das la talla, brujo. Quién lo iba a decir…
—Adaptabilidad, Addario. Cariño y destino.
—Y responsabilidad, que nunca te ha faltado, más bien al contrario. Pero me sorprende, pues no es costumbre de brujos aceptar hembras como sucesoras, ¿o no es así?
—No se trata de sucesión, si no de protección. Sin más pretensiones.
—Eres un buen hombre, Geralt. Te calé bien entonces, no lo dudes…

El brujo alzó su pinta en reconocimiento y luego le dio un buen tiento.

—¿Y tú? ¿Qué haces por esta ruta? Queda un poco alejada de tu lugar de residencia, si no es que te hayas mudado.
—Voy de camino a Mahakam, al entierro de un pariente. Quizá recuerdas lo que te conté acerca de las costumbres enaniles con respecto a los entierros.
—Lo recuerdo, lo recuerdo. Que tan sólo está justificada la ausencia con el correspondiente certificado de defunción.
—Por tal motivo, conozco ya el camino como la palma de mi mano. Últimamente, parece ser que la parca tiene trabajo de sobras con los viejos de mi parentela, que no son pocos. Y tú, ¿a dónde te diriges?
—A Ellander, de momento.
—Poco camino habremos de compartir, si así lo quieres. Mi desvío a Mahakam no está muy lejos.
—Lo querría, por supuesto, pero llevo prisa. Una relativa prisa, dentro de lo cabal. La niña, digamos que puede ser que haya interés en ella, demasiado interés, y yo no voy a ponérselo fácil a los interesados. Mejor no preguntes, Addario —dijo al ver que el enano abría la boca, justamente para eso—, no preguntes algo que no voy a responder.
—Apelabas al destino, con acierto. Pues parece que estás destinado a meterte en unos embrollos de la leche, brujo. Respeto tus razones y no pregunto, porque a los amigos no se les cuestiona. Pero si puedo ayudarte en algo, no dudes. Lo que esté en mi mano, sin vacilar, lo haré en bien tuyo y de tu protegida.
—Gracias, Addario, muchísimas gracias por tu ofrecimiento. Se tiene en cuenta y se valora.

Llegaron los platos de estofado, el pan, el vino y más agua para Ciri. La recomendación de Addario no había sido exagerada, la comida estaba a la altura de sus expectativas, a pesar de su humildad.

—¿Recuerdas las espadas que clavaste en el techo de la casa de postas, Geralt? ¿Las que les quitaste a aquellos rufianes con una escoba?
—Las recuerdo.
—Pues aún están allí, clavaditas como el primer día.
—No puedo creerlo.
—Pues sí, es más, ahora al puesto se le conoce como el Puesto de las Tres Espadas. Tengo la sospecha de que su permanencia no se debe al hecho de no haber intentado desclavarlas, sino más bien a que no fueron capaces. Dejarían de intentarlo cuando se dieron cuenta de la atracción turística que representaba la leyenda. Incluso han ampliado el local y contratado un cocinero. Ah, tengo muy buenos recuerdos de aquellos días, brujo. A pesar de todo.
—Yo también, más cuando mis desvelos se resolvieron por fin. En lo que se refiere a mis pertenencias, se entiende. No muchos mentecatos se hubieran tragado lo de las espadas invisibles, y el negocio se me hubiera ido al traste.

El enano estalló en carcajadas, recordando. Hasta se le escaparon unos lagrimones como puños.

—Te juro que tuve que tirarme de la barba para no partirme de risa en sus caras, brujo. Y bien fuerte.
Ciri había terminado su estofado, y se movía inquieta en su silla, esperando un silencio en la conversación de los dos adultos para pedir permiso para salir.

—Geralt, tengo que salir. Necesito... ya sabes.
—Está bien, iré contigo. Discúlpanos un momento, Addario.
—Disculpados quedáis, pero, ¿no llevas tu celo un poco lejos, brujo?
—Nunca es demasiado lejos, tratándose de ella. No voy a perderla de vista ni un segundo. Ni te imaginas, Addario, lo serio que es el asunto.
—Me lo imagino, no creas. Tengo el oído fino para las nuevas y sé sumar dos y dos. Sé a quién está buscando todo el mundo ya un tiempo ha. Y, en ese caso, tienes toda la razón.

Salieron de la fonda y se metieron en el bosque. Ciri se ocultó tras unas matas mientras Geralt la esperaba apoyado en un árbol, de espaldas a ella.
Sintió, de pronto, una sensación extraña. Echaba en falta algo. En seguida se dio cuenta de lo que era: los pájaros ya no cantaban, solo había silencio en el bosque. Y un bosque en silencio no presagia nada bueno.

Algo llamó su atención. Un movimiento ligero. El brujo no se movió, escudriñó la maleza, inquieto.
Vio a un elfo, armado y sigiloso. Y, luego, a varios más. Ocho, concretamente. Parecían dirigirse a la fonda, pero de un modo que levantaba sospechas acerca de sus intenciones.

Se movió con tanto sigilo como ellos, agachado, acercándose a la niña. Ciri ya había terminado de hacer sus necesidades, pero él la obligó a agacharse de nuevo. Se llevó un dedo a la boca para indicarle a la niña que no hiciera ruido. La hizo desplazarse por delante suyo.

Despacio, agachados, vigilando no ser vistos, se dirigieron de vuelta a la fonda. Geralt dudó. Lo más seguro para Ciri hubiera sido coger el caballo y salir pitando de allí, pero su conciencia no le permitía dejar a su suerte a Addario, ni a las personas de la fonda. Tenía que avisar, por lo menos.
Entraron, se dirigieron directamente al enano.

—El bosque está lleno de elfos armados. Parece que vienen hacia aquí, y no me parece que con buenas intenciones.
—Vaya por Dios. Intentar huir, si piensan atacar, sería un suicidio, ya sabes, son muy diestros con el arco. ¿Qué propones?
—Llévate a la niña. A la cocina. Que no la vean. Y, sobre todo, que ella no vea lo que va a pasar aquí.

Al oír la corta conversación, los tres parroquianos pusieron pies en polvorosa. No llegaron muy lejos, oyeron las flechas, oyeron los gritos. La posadera temblaba.

Después entraron cuatro elfos. Llevaban las espadas desnudas en sus manos.
Se reconocieron, uno de ellos y él, de hacía unos años atrás. En unas circunstancias nada favorables para el brujo en Dol Blathanna, el Valle de las Flores.
El brujo desenvainó también la espada. Salió de su funda con un sonido rasposo, de metal contra cuero.

—¿Qué venís a buscar aquí, Galarr? —le dijo.
—No es de tu incumbencia, brujo.
—¿Buscáis a alguien acaso? Pues ya aquí no queda ya nadie. Salvo la posadera y yo.
—¡Y yo! —exclamó Addario, apareciendo de la cocina.
—Salid fuera—dijo el elfo —. Cogeremos toda la comida y quemaremos la fonda. Y aún me pensaré si os matamos aquí y ahora. ¡Salid fuera!

Ciri estaba escondida en la cocina. De ningún modo iba a moverse de allí sin ella.

—Marchaos. Que la posadera os dé la comida que queráis, pero hoy no se va a quemar nada. Ni a matar a nadie, si se puede evitar. Siempre que se pueda evitar.

Se miraron a los ojos de un modo intenso. Había una determinación letal en los del brujo. No hablaba en vano.
Otro elfo salió de la cocina. Tenía a Ciri agarrada por el pelo. Ella levantaba las manos en un intento de aflojar el doloroso tirón. Gemía y daba patadas.
Joder, pensó el brujo agitado, me olvidé de la puerta de atrás. Y resulta que había…Perra suerte...

—Esta niña Dh´oine… ¿no será esa que...?
—Es mía —le interrumpió Geralt con una mirada glacial a Galarr.
—Ah, brujo—dijo este—. ¿Acaso es tu hija?
—Mi hija.
—¿Tuya, dices? ¿Tu hija, has dicho? Sácala fuera, nos la llevamos. La entregaremos al nilfgaardiano. Si no es la que buscan, que hagan lo que quieran con ella. —Galarr miró de nuevo al brujo, con una cruel media sonrisa—.  Tu afirmación es, a mis ojos, muy sospechosa, porque sé que los brujos no podéis engendrar. No podéis tener hijos.
—Creo —apuntó el enano entonces— que vas a lamentar el dejarte llevar por los estereotipos.

De una inesperada y rápida media vuelta, tajó el pecho del individuo que maltrataba a Ciri. Que inmediatamente la soltó y cayó agarrándose la pechera, con cara de sorpresa, como si no supiera de dónde había venido el golpe. Addario lanzó su hacha contra otro elfo que avanzaba hacia Geralt, con muy buena puntería. Geralt giró de nuevo, rápido, enfrentó al tercer elfo, el cuarto se le unió y él se interpuso, alzó su mano y trazó la Señal de Aard, desplazándoles hacia atrás con fuerza para que el enano pudiera recuperar el hacha. Galarr se fue hacia Addario, pero este ya tenía su arma en la mano. La posadera agarró a Ciri y se pusieron a cubierto tras el mostrador.

El brujo esquivó el ataque de uno de los elfos con una pirueta, detuvo la embestida del otro, volvió a girar y sorteó de nuevo, con una flexión de rodillas y una oscilación del tronco, un tajo del primer elfo, aprovechó el ímpetu que éste había impreso al golpe fallido, que alejaba la espada de sí mismo, para contraatacar con un revés que lo alcanzó en el costado. Addario daba problemas a Galarr con su hacha, impidiendo que tomara medidas contra Geralt. Cuando cayó el tercero bajo la espada del brujo, Galarr se separó del enano y bajó la espada.

—¡Deteneos! —gritó—. No más sangre.

Arrojó la espada al suelo, el otro elfo le imitó.

—Tarde es ya para eso, Galarr. Ahora no puedo permitirme ningún tipo de magnanimidad…

No le gustaba, lo odiaba, pero tenía que hacerlo. Por lo que había dicho, trabajaban para Nilfgaard. Hablarían de la niña que iba con el brujo a aquellos que manejaban sus cuerdas de marionetas. Sumarían dos y dos. Pronto todos los espías del mundo lo sabrían también, y les buscarían, sabrían a quién buscar para dar con ella. Tenía que protegerla, se lo prometió. Tenía que hacerlo. Y lo hizo.
Luego abrió ligeramente la puerta y gritó una advertencia a los tres arqueros del comando, los vigías que estaban fuera, pues ellos no sabían nada de la niña. Marchaos, no queremos más sangre. Ya ha habido suficiente. No me obliguéis.
Y los elfos se fueron sin ruido, sin intentar nada.

Geralt cogió su capa y la zamarra de Ciri, se llegó hasta el mostrador, donde Ciri estaba sentada en el suelo hecha una bola con las manos en los oídos. La abrigó, luego la envolvió con su propia capa. La cogió en brazos y le tapó la cara con ella, apretándola suavemente contra su hombro, porque no quería que viera. Porque no quería convertirse en un segundo jinete de yelmo de alas negras para ella.

—Nos vamos, Addario. Nos vamos cagando leches. Gracias por todo.
—Te desearía una vida tranquila y gozosa, brujo, pero algo me dice que no es para nada lo que el destino te reserva. Pero que le den al destino, tú eres un hijo de puta con suerte. Aun así, id con mucho cuidado, amigo.

Y, tal como dijo, la yegua salió a galope tendido, cagando leches.
Pido trabajo por acá y por allá, claro que sí, hay, pero, ¿cuál? A éste, capturarle una náyade, al otro una ninfa, a aquél una rariesposa. Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana.
Responder
#2
Ando terminando Estación de Tormentas. Así que he reconocido a Addario y la historia de las espadas por los pelos  Big Grin la verdad es que el libro no me está gustando demasiado, para que te voy a engañar...Nada que ver con el nivel al que Andrjez nos tenía acostumbrados. Pero el relato sí me ha gustado. Solo una pega, si me permites: no se si por exceso de confianza o porque necesitaba desahogarse, pero eso de que Geralt se refiera a Ciri como "su hija" me parece un poco...¿prematuro? no se, no lo termino de ver. Es decir, aunque la considere como tal, tanto como expresarlo en voz alta...En cualquier caso ese es el mayor pero que te pongo. Sigue escribiendo, aunque tarde en comentar, sabes que un lector fijo vas a tener  Wink
Te equivocaste, brujo. Confundiste el cielo con las estrellas reflejadas en la superficie de un estanque.
Responder
#3
A mí también me suena rarísimo que la llame así, pero en realidad es su hija adoptiva. Lo puse para que quedara patente ante el elfo lo fuertes que eran los lazos que los unen, contundentemente. También puede ser que como estoy jugando a The witcher 3 me haya contaminado.
La primera vez que leí "Estación de Tormentas" también me quedé un poco pallá. Pero la he vuelto a releer y mira, esta vez me lo he pasado bomba y me he reído un montón. Me ha vuelto a divertir la forma de escribir de Sapkowski, no me digas que lo de las espadas invisibles y antes lo de la lucha con la escoba no te pareció divertido. Igual que el Nil admirari, tanto nil admirari y el borrico cae a cuatro patas, ainch es que ve a una hechicera y pierde los guarros xdddd. Y encima se va diciendo que qué está haciendo. Cuando termines de leerlo, déjalo reposar y dentro de un tiempo reléelo. Seguro que te pasa como a mi.
Lo curioso de ese libro es que es anterior al primero de El Ultimo Deseo, cronológicamente, porque al final habla de ir a desencatar a la estrige. Muchos lo han criticado porque argumentan que Sapkowski ha cometido errores de cronología, pero yo creo que no. Muchos piensan que la historia de cuando conoce a Yennefer es posterior a lo de la estrige, y no es así, porque en los interludios en Ellander, por ejemplo, el le deja a Nenneke el dinero que ha ganado para que se lo de a Yennefer, porque ya se conocen, osea, que la historia de como se encuentran es anterior a todas, no crees?
Un saludo, guapetóngggg!
Pido trabajo por acá y por allá, claro que sí, hay, pero, ¿cuál? A éste, capturarle una náyade, al otro una ninfa, a aquél una rariesposa. Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana.
Responder
#4
(06/03/2019 08:15 AM)Sashka escribió: A mí también me suena rarísimo que la llame así, pero en realidad es su hija adoptiva. Lo puse para que quedara patente ante el elfo lo fuertes que eran los lazos que los unen, contundentemente. También puede ser que como estoy jugando a The witcher 3 me haya contaminado.
La primera vez que leí "Estación de Tormentas" también me quedé un poco pallá. Pero la he vuelto a releer y mira, esta vez me lo he pasado bomba y me he reído un montón. Me ha vuelto a divertir la forma de escribir de Sapkowski, no me digas que lo de las espadas invisibles y antes lo de la lucha con la escoba no te pareció divertido. Igual que el Nil admirari, tanto nil admirari y el borrico cae a cuatro patas, ainch es que ve a una hechicera y pierde los guarros xdddd. Y encima se va diciendo que qué está haciendo. Cuando termines de leerlo, déjalo reposar y dentro de un tiempo reléelo. Seguro que te pasa como a mi.
Lo curioso de ese libro es que es anterior al primero de El Ultimo Deseo, cronológicamente, porque al final habla de ir a desencatar a la estrige.  Muchos lo han criticado porque argumentan que Sapkowski ha cometido errores de cronología, pero yo creo que no. Muchos piensan que la historia de cuando conoce a Yennefer es posterior a lo de la estrige, y no es así, porque en los interludios en Ellander, por ejemplo, el le deja a Nenneke el dinero que ha ganado para que se lo de a Yennefer, porque ya se conocen, osea, que la historia de como se encuentran es anterior a todas, no crees?
Un saludo, guapetóngggg!


Es cierto que "Estación de Tormentas" tiene algunos momentos memorables, pero creo que adolece de una estructura narrativa un poco extraña, además de que la traducción tiene puntos flojos (eso no es culpa del autor, pero ya que estamos...). Cuando lo termine te mando un privado con mis impresiones.

The Witcher 3 es una maravilla  Heart  (bueno, y el 2, que aunque falten Yennefer y Ciri tenemos a los inconmensurables Iorveth, Saskia, y la ciudad enana de Vergen), una "experiencia" que debe vivir todo amante de la saga aunque no le gusten los juegos. Posiblemente la mayor parte de las personas que conocieron a Geralt lo hicieron a través de los juegos, pero como en mi caso fue al revés, agradezco profundamente la posibilidad de introducirnos tan a fondo y en primera persona en una saga que me ha entusiasmado durante tantos años, de ser artífice de sus acciones y decisiones. Significa pasar de lector a protagonista en una historia fascinante. Máxime con ese final de La Dama del Lago que, sin ser malo, nos dejó a todos con ganas de más, de mucho más...Tengo pendiente jugar la expansión Blood and Wine porque me han dicho que inesperadamente sale un personaje muy querido por los lectores, pero entre unas cosas y otras no tengo mucho tiempo. A ver cuando me pongo  Confused

Bueno, perdona por el off topic. Mañana leeré el siguiente capí que veo que ya subiste. Un beso.
Te equivocaste, brujo. Confundiste el cielo con las estrellas reflejadas en la superficie de un estanque.
Responder
#5
¿Sabes que  he encontrado un momento de la saga en que Geralt dice que Ciri es su hija? Cuando salen de Brokilón y se topan con la tropa de Ervyll. Literalmente:
- Y la cría, ¿tu hija?
-Mi hija.

Quiero introducir en el relato una serie de sueños premonitorios, que luego no recuerde, en Ciri. Porque me muero de curiosidad de saber lo que pasa inmediatamente al terminar la saga, y como no hay más, pues toca echar mano de la imaginación. He introducido el primero en el siguiente capítulo, no sé si habrá quedado demasiado lacrimógeno. Yo lo he escrito hasta con los ojos húmedos, figúrate lo tonta que soy.
Yo también  conocí la saga antes que los juegos. Fui de los sufridos lectores que tuvo que esperar a que salieran los dos últimos  libros, que al final fueron tres porque dividieron en dos el último, debido a las quejas por lo que tardaba su traducción. Estaba en un foro por el que aparecía el editor, y lo poníamos de vuelta y media, je,je.
Jugué el primer juego así que salió, pero no el segundo, me he limitado a ver jugar a mi hijo, que me grababa  las partidas y las veíamos a la hora de comer.
Sé que hay dos expansiones del 3, la que tú dices sé quien sale y me encantaŕá ver qué físico le han puesto al querido... ese mismo.
Otro beso para tí, gracias por comentar. Me encanta encontrar a alguien que comparte mi pasión por la saga!
Pido trabajo por acá y por allá, claro que sí, hay, pero, ¿cuál? A éste, capturarle una náyade, al otro una ninfa, a aquél una rariesposa. Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana.
Responder
#6
Pues yo no he jugado nunca a los juegos pero sí he leído los libros y no me sonaba nada el enano, pero al ver que habláis del libro posterior a la saga (aunque cronológicamente sea anterior) pues me he tranquilizado un poco porque no lo he leído.

Continúa siendo un gran trabajo, Sashka. Aunque lea a cuenta gotas lo seguiré hasta el final porque es que engancha, cabrita!!!!
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)