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Reto Mar19: God’s awakening
#1
God’s awakening



Akira se había despertado como un millón de veces en aquel lugar. Invariablemente, lo primero que acudía a su mente era la gran pregunta: ¿Estaba en el mundo real?
Impersonales, limpios y funcionales. El problema con los almacenes de personas es que todos son iguales. Se frotó los ojos. Una vez quitado el casco de Wifi neuronal la vista volvía poco a poco. Al despertar, el tubo alimenticio se había retraído rápidamente hasta fundirse con en el techo. Al terminar sus funciones, la aspiradora orinofecal había desaparecido en la cama ergonómica. Así pues, lo único visible en aquel diminuto cubículo, aparte de la cama, era el BAT situado en una esquina. Aquel bot multitarea esférico era el que se encargaba del mantenimiento de persona y lugar. Cosas tan importantes como quitar el polvo, cortar las uñas o el pelo las hacía con perfecta eficiencia.
Miró hacia abajo, había lo de siempre. En otra época podría haber respondido a la gran pregunta midiendo su miembro viril erecto. Su longitud y circunferencia eran dos valores invariables que no estaban expuestos a la sociedad. Así pues, mientras no expusieras tus virtudes al viento, aquel era el sistema más práctico para saber si estabas en el mundo real. ¿Y no podía ser que te encontraras en un mundo creado ti? Nunca. Akira nunca clonaba su yo real. Siempre lo había tenido claro, la herramienta con la que cargaba en el mundo real era demasiado pesada. En sus mundos virtuales se equipaba con un calibre que no intimidara tanto, uno apto para todos los públicos. Desafortunadamente, con su ex de por medio todo aquello no servía de nada. Ella conocía con exactitud sus medidas. Sus enemigos podían haber creado un avatar clónico para confundirle. Akira suspiró. Una cosa más a sumar a la lista de las que le había quitado su ex.
El BAT empezó a rodar por la pared y siguió por el techo hasta encontrar el tubo alimenticio. Se acoplaron de forma mecánica pero sorprendentemente sexual. Akira suspiró. Aquello lo confirmaba, llevaba mucho tiempo sin echar un polvo. El agua fría cortó sus pensamientos, el BAT había activado el modo ducha traicionera. ¿Existía una sensación peor que encontrarte con agua fría cuando te la esperabas caliente? Difícilmente. No importaba cuánto avanzase la tecnología, lo de tener una temperatura adecuada en la ducha nunca llegaba. Evidentemente, el agua fría devino agua enjabonada al punto de ebullición. Akira maldijo en todos los idiomas que conocía. Para cuando empezó a acostumbrarse al calorcito el agua de deshielo volvió. La aspiradora orinofecal apareció para ejercer de turbo sumidero, no quedó ni una sola gota de agua.
-¿Quieres continuar con una limpieza profunda? - dijo el esférico BAT con una sensual voz de mujer.
-No – contestó un Akira temeroso de averiguar lo que una respuesta positiva podría conllevar.
-Disculpa, no te he entendido. ¿Serías tan amable de repetir tu respuesta? - dijo el esférico BAT con una sensual voz de mujer.
¡Maldición! ¡Ya estaban otra vez con aquello! Lo malo de los almacenes de personas lowcost es que para conseguir beneficios te intentan endosar los extras de las más ingeniosas maneras.
-No - contestó Akira vocalizando de la forma más clara posible, armándose de paciencia.
-¿Estás seguro de no querer una limpieza profunda? - dijo el esférico BAT con una sensual voz de mujer – Resulta en un ahorro del noventa por ciento respecto a coger las diferentes limpiezas por separado.
Te intentan endosar extras de forma ingeniosa o, simplemente, por cansinidad.
-No – volvió a repetir Akira de forma mecánica.
-¿No estás seguro de no querer una limpieza profunda? - dijo el esférico BAT con una sensual voz de mujer.
-No, no quiero una limpieza profunda – dijo Akira intentando recordar cómo salir de aquel bucle.
-Entiendo - dijo el esférico BAT con una sensual voz de mujer – Déjame proponerte algo interesante. Si decides adquirir un Earunclogging y un Toothbrushing te puedo hacer hasta un cincuenta por ciento de descuento. ¿Cómo suena eso?
-Lo siento, no estoy interesado – dijo Akira perdiendo un pedacito de su paciencia en el proceso.
-Disculpa, el precioso brillo marrón de tus ojos me ha distraído y no te he entendido. ¿Serías tan amable de cambiar tu respuesta? - dijo el esférico BAT con una sensual voz de mujer.
Akira suspiró. Aquel BAT a primera vista podía parecer estúpido… ¡Pero en realidad era estúpidamente avanzado! Akira suspiró. Si no prestaba toda su atención, si no elevaba su juego y empezaba a escoger bien sus palabras... ¡Seguro que le acabarían cobrando algún extra! Una furibunda batalla de preguntas y respuestas ocupó la siguiente media hora de aquel cubículo.
-Ya casi hemos terminado - dijo el esférico BAT con una sensual voz de mujer – Para la devolución de tu Personal Intelligent Mobile necesitarás el código de seguridad impreso o haberlo descargado en la App de Easywarehouse.
Akira suspiró. Había llegado hasta aquel punto esquivando pagar todos y cada uno de los extras, pero aquella frase era la madre de todas las trampas. El PIM, la evolución de los primigenios teléfonos móviles inteligentes, era único e intransferible. Consecuentemente, para redimir tu propio PIM necesitabas el de otra persona. Es decir, necesitabas de alguien que te viniera a despertar. Aquel no era el caso. La otra opción era imprimir el código de seguridad antes de irte a dormir, es decir, antes de entrar en el mundo virtual. Aquella opción era adecuada si ibas a estar unas horas, pero nos servía cuando tu estancia superaba el día. En el momento que rebasabas aquella barrera horaria la limpieza superficial se volvía obligatoria. Las posibilidades de proteger el papel de aquella tormentosa ducha eran inexistentes. ¿Por qué no lo guardas en un recipiente impermeable? Porque el mantenimiento del BAT respeta el código impreso, pero todo lo demás lo limpia. ¡Protocolo de contaminación cruzada lo llaman, toca cojones lo llamo yo! Akira suspiró. Había sido duro y rápido, pero finalmente había llegado a la solución de aquel rompecabezas.
-Autorizo cargar a mi Citizen Credit la impresión del código de seguridad – dijo un Akira furiosamente resignado.
-Siempre es un placer hacer negocios contigo - dijo el esférico BAT con una sensual voz de mujer – ¡Que tengas un buen día!
Un papel salió de una ranura que estaba al alcance de su mano. Akira suspiró. La solución siempre era pagar. Cuando cortas con tu novia y te vas al exilio sine die es normal que se te escapen los detalles. Akira miró aquel puto papel con rabia, le había costado el equivalente a dos cervezas. ¡Dos cervezas! Aún no sabía si estaba en el mundo real, pero una cosas sí sabía, odiaba aquel mundo. Escaneó el código en el escáner que había debajo de la ranura y un compartimiento se abrió en la pared más cercana a sus pies. Intentó un movimiento de pura vagancia, intentó coger el PIM con los pies. Evidentemente este acabó en el suelo. Akira suspiró, era lo esperado. Usó su pie izquierdo para empujar el dispositivo unipersonal hasta su mano. Sus dedos aferraron el PIM con ansia. ¡Por fin volvía a tener el control de su vida!
Apretó en la pantalla táctil el icono en forma de labios sexis que activaba los comandos de voz.
-Abrir persiana – dijo Akira con esa seguridad que te da tener el dispositivo que todo lo puede hacer.
Obedientemente, la persiana de aquel diminuto cubículo se abrió. La caída hasta el suelo era de más de cien metros. Todos los almacenes de personas lowcost habían sido construido con la misma estructura. Pasillos interminables y paredes de cubículos a ambos lados. Aquel almacén debía tener unas doscientas alturas, era de los pequeños. Utilizó su PIM para llamar a un manodrono. Así era, en un alarde de originalidad, habían fusionado una mano robótica con un dron tanto física como lingüísticamente. Una mano robótica voladora de aquellas se le acercó con actitud lowcost. Básicamente, la actitud lowcost consistía en tocar los cojones gratuitamente al cliente que no había pagado los servicios Plus++. A aquella mano gigante le costaba la misma energía recogerlo delicadamente que cogerlo como a un pollo. Evidentemente, no lo recogió formando una sillita de princesa, lo cogió por las patas de un fiero zarpazo.
La cabeza de Akira besó esa cinta transportadora que era el pasillo. ¿Para que se iba a molestar el manodrono en desacelerar suavemente si hacerlo de forma abrupta costaba lo mismo? Le soltó las piernas y su cuerpo se desplomó sobre la cinta transportadora, esta se puso en marcha. Akira se incorporó a partir de una voltereta frontal. ¡Podían tocarle los cojones, pero no conseguirían minar su estado de ánimo! El hecho de estar solo en el pasillo transportador lo había animado. ¡Haría el checkout de aquel almacén lowcost en un microsegundo!
-¿¡Te has despertado sediento!? - escupió la holopantalla que servía a su vez de salida - ¡Deja que el alcohol barato vuelva a tu aliento!
¡Perfecto, ya empezaba el bombardeo de “ofertas”! Los almacenes lowcost tenían política de complementar agresivamente sus servicios con todo tipo de productos. ¡Si barato necesitas transportarte, el combustible va aparte! ¿¡Te has levantado tocado por una estrella!? ¡Compra nuestros rasca rasca y gana una deliciosa paella! ¡Si te sientes sin cafeína, prueba nuestras famosas inyecciones de drogaína! En la holopantalla se sucedían a velocidad legendaria aquellos anuncios de ofertas caras. Akira aceleró el paso. ¡Odiaba aquel ambiente de tómbola de feria!
Atravesar holopantallas siempre le provocaba un ligero cosquilleo. Lo que vio al atravesarla, invariablemente, le provocaba un disgusto titánico. ¡Había una cola kilométrica para hacer el checkout! Sin lugar a la duda, aquel cuello de botella era política de empresa. Enlentecían un proceso ya de por sí burocrático para que la gente desesperara y comprara el checkout++. ¡Había personas que tenían cara de llevar allí días! Akira tomó una decisión vital. ¡No compartiría su destino!
Akira sintió el fuego removerse en sus entrañas. Ese fuego revolucionario que solo hace acto de presencia ante las grandes injusticias. Aquello era algo mucho más grande que pagar o no pagar un servicio Plus++. Aquello había devenido una batalla de cojones. Los suyos contra los de aquella lamentable sociedad. ¡Demostraría que su tozudez era más que suficiente para quitarse esa piel de borrego con la que lo pretendían encorsetar!
Akira respiró profundamente y valoró sus opciones. Podía colarse o colarse. La primera implicaba hacerlo por una cola prioritaria que, casualmente, estaba vacía. La segunda era más peliaguda, consistía en utilizar el ángulo muerto de la cola no prioritaria. Empezó por lo fácil, avanzó con decisión hacia la primera opción. No había nada como vestir un aura de seguridad y una mirada al frente para colarse en cualquier sitio…
-¡ZAKT!
Nada más poner un pie en la cola prioritaria una descarga eléctrica le hizo caer de culo. La técnica elegida era buena para colarse en cualquier sitio vigilado por personas humanas. Pero, al parecer, su mirada decidida no funcionaba con los bots. ¡La automatización de la seguridad era algo totalmente injusto, tratar a todo el mundo igual le quitaba toda la gracia al arte de colarse! Akira suspiró. Decidido, iría con su segunda opción.
Se sentía como un comando avanzando de aquella guisa. Sinceramente, lo estaban bombardeando como si de una guerra se tratase. La sociedad del mundo real no miraba a una persona desnuda por debajo del cuello. Al menos no en un lugar público. Era considerado de mala educación, lo enseñaban desde la escuela. Así pues, había decidido arrastrarse entre las piernas que poblaban la larguísima cola no prioritaria. De momento nadie había mirado hacía abajo, pero los pedos nadie se los aguantaba. Mantener los principios de uno siempre suponía pasar los test más difíciles. Difíciles y, en esta ocasión, apestosos. Se detuvo cuando su cabeza atravesó el último par de piernas. Podía sentir todo el odio que se había generado en las alturas. La gente de su sociedad era formal, pero no eran idiotas. No lo habían expresado con palabra o patada alguna, pero sabían que había alguien colándose entre sus piernas. Los siete metros que separaban la línea de espera del arco de checkout serían peligrosísimos.
Tan solo llevaba diez segundos analizando cómo ejecutar aquella última maniobra, pero para su impaciencia habían pasado días. Habría utilizado ese clásico que era salir a la carrera, pero el electroshock de la cola prioritaria había conseguido que se lo pensase dos veces. Una vez se levantara tenía que pasar el checkout antes de que el odio generado en las alturas de la cola lo atrapara. Quedar paralizado podía resultar en algo terrible... ¡Podía acabar en el final de la cola! ¡Eso le obligaría a oler el viacrucis de pedos otra vez!
Akira suspiró. Ya lo tenía claro, aquella situación era un problema clásico, era el dilema del cinco. Colgando de una cinta que acordonaba el arco había un cartel que contenía el archifamoso mensaje: vuelvo en 5 minutos. Había dos aproximaciones al dilema. Esperaré, cinco minutos no son nada, eso pensaba la mayoría de las sociedad. Haré vía, cinco minutos es un convencionalismo que se utiliza para expresar una cantidad indeterminada de tiempo. Por experiencia, Akira entendía que es periodo de tiempo podía oscilar entre treinta minutos y varios días. ¡Les iba a esperar a que volvieran su puta madre!
Respiró profundamente y tensó su cuerpo cual leona a punto de saltar a por su presa. Estaba seguro, no había electroshock. Lo sabía porque habían utilizado una seguridad mucho más poderosa: el cartel de vuelvo en cinco minutos. Habían apelado a la conciencia social, nadie que se autoconsiderase un buen ciudadan@ ignoraría un cartel semioficial. ¡Pobre trabajador, seguro que había tenido un apretón! Akira salió volando de entre las piernas del primer espécimen de la cola. Pasó el arco saltando la cinta del cartel y un sonido de su PIM le certificó que acababa de hacer el checkout. Su cabeza hubiera ido directa al reclamo de pertenencias, pero sus pies se pararon en seco. Podía sentir el silencioso odio a sus espaldas, pero hasta la gente odiosamente formal merecía de su compasión. Sus pies le hicieron girar con violencia y de un fuerte tirón arrancó la cinta del infame cartel.

-¡CLING, CLING, CLING, CLING! - el sonido que había reproducido el PIM de Akira al pasar por el arco de checkout sonaba sin parar en la lejanía.
Afortunadamente, Akira les llevaba una buena ventaja. Aquella cola de odio, seguramente, no sería precisamente agradecida con él. Mientras corría había improvisado con el cartel y la cinta un taparrabos. Aquella ocurrencia sería crucial en un futuro cercano. Al llegar a la cinta transportadora que era el reclamo de pertenencias a su PIM llegó el fatídico mensaje: ¡Sus pertenencias saldrán en cinco minutos, compre YourStuff++ para agilizar el proceso! Akira observó aquel volcán cuya ladera era una cinta transportadora rotativa y su cráter era el encargado de escupir las pertenencias. ¡Lo odiaba, era el monstruo final de aquel almacén lowcost! Aunque realmente fueran cinco minutos, tampoco los tenía. La cola del odio había devenido en una marabunta de linchamiento que se acercaba rápidamente. ¡Tenía que tomar una decisión inmediatamente!
Como iba diciendo antes, el taparrabos resultó crucial. En aquella sociedad no podías ir desnudo por la calle. Los ciudadanos no dudarían en fotografiar su desnudo espartano para redimir CC. Su foto y localización serían accesibles por todo el mundo. No quería poner las cosas tan fáciles a sus enemigos. ¡Si lo querían localizar que se lo curraran! Con el taparrabos improvisado estaba legalmente vestido. Sin recompensa económica de por medio nadie se molestaría en fotografiarle. Sería un vagabundo invisible más. Dio un último vistazo a la muchedumbre que se acercaba y encaró el camino hacía la salida.
Culos flácidos, culos gordos, de dios hercúleo, culos biónicos, culos azules, los de con amor de madre tatuado... No había ningún tipo de culo que no pudiera existir en el mundo real. Conclusión, no había encontrado nada en el almacén que le ayudara a responder esa gran pregunta que tanto le acuciaba...
-¿Estoy en el mundo real? - dijo una sedosa y seductora voz de mujer – Eso te estarás preguntando. Pero primero lo primero, toma.
Un armario empotrado con voz de ángel le alargó ropa de su talla. Akira la miró de arriba a abajo. Era la trampa más evidente que había visto en su vida...
-No, no soy una trampa – dijo aquella voz seductora que salía de una cabeza con facciones de jabalí y trenzas pelirrojas a ambos lados – Eso es exactamente lo que diría alguien que te está tendiendo una trampa. Estás pensando eso, ¿no?
Akira guardó silencio. Miró con ojos curiosos a aquella chica de exuberante corpulencia. ¿Acaso no habían sido extinguidos los abrigos hasta los tobillos? Espera, su fea y gris vestimenta no era lo más relevante. ¿Acaso se pensaba que podía ganarle a su deporte preferido? Akira amaba ganar conversaciones. Como si de una partida de ajedrez se tratara siempre intentaba estar varias frases por delante. ¡Cada movimiento verbal era importante para decantar la conversación a tu favor!
-Ahora me dirás que eres la enviada del Partido Verde – dijo Akira con aparente tranquilidad – Que has esperado durante años y años mi vuelta…
-Claro – la interrumpió aquella voz sedosa con aparente tranquilidad – Y no solo eso… ¡Soy la presidenta de tu club de fans! ¡He vivido todos estos años en esa tienda de campaña que hay en el parquecito de enfrente! ¡La espera ha sido larga y llena de incomodidades, pero totalmente ha valido la pena! ¡Por cierto, me llamo Gilda Newbemwelt! ¡Gilda a secas para los amigos!
¿¡Gilda!? ¿¡En serio!? El fenómeno fan finalmente se había ido de madre, aquello rozaba lo macabro. Su nombre real, evidentemente, no era aquel. Se había puesto aquel nombre para copiar el de su hermana fallecida... No había lugar a la duda, aquel armario con trenzas pelirrojas era malas noticias. En el mejor de los casos se trataba de una trampa de sus enemigos. En el peor, era una chalada que le volvería loco a cada paso del camino. A la primera de cambio le daría esquinazo…
-Toma – dijo la Gilda falsa volviéndole a ofrecer la ropa – Imaginé que tu famosa tozudez te impediría seguir el proceso regular de un almacén lowcost. Así que compré la ropa que más me gusta para ti.
-Espera – dijo un Akira que, desde el momento que la había visto, tenía una idea que no paraba de rondar por su cabeza.
La enfocó con su PIM y lo puso en modo YourEyes. La pantalla pasó a mostrar una cuadrícula con las imágenes de las ochos cámaras, más su correspondiente realidad aumentada. Clicó en la que mostraba a la falsa Gilda de cara y buscó la aplicación AncientFunStuff. Con dos rapidísimos movimientos de dedo le puso un casco galo y un frondoso bigote pelirrojo. Lo había intuido bien, era su viva imagen. Con aquellos retoques, la apariencia de la presidenta de su club de fans era clavada a la de un personaje que se estudiaba en arqueología del cómic. Akira suspiró. Aquel descubrimiento era verdaderamente emocionante, pero tampoco resolvía la pregunta que le acuciaba desde su despertar.
-¿Estamos en el mundo real? - preguntó Akira, finalmente, la gran pregunta que realmente quería preguntar.
-¡CHOF! - recibió como respuesta.
Una enorme caca caída del cielo acababa de impactar en su hombro desnudo. Era del tipo 6, es decir, de las blanditas…
-¡GUAU, GUAU! - ladró el perrodáctil dedicándole el regalo.
La sombra del perrodáctil que les acababa de sobrevolar se alejaba velozmente. Akira tocó con el dedo la caca de su hombro izquierdo. Era una caca bastante asquerosa, pero al menos aquello respondía la pregunta. No había perrodáctiles en el mundo real. ¡Maldición, estaban en Dinooland! Había salido de un mundo virtual en donde era Dios para caer en uno en el que apenas tenía un puñado de privilegios. ¡Aquel debía ser el peor despertar de su historia!
-Que te caiga caca de perrodáctil en el hombro izquierdo da suerte, pero eso no le quita que huela como un demonio - dijo la Gilda falsa - ¿Quieres una duchita caliente?
Akira suspiró. Confirmado, aquel era el peor despertar de su historia.
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
Muy divertida lectura, sí señor. Aunque se me escapaban algunas siglas, como CC (en el league of legends eso es crowd control. efectos de control de adversario, pero eso aquí como que no me cuadra. O si?). Una cosa me tiene confundida, si está en otro mundo virtual es que no ha despertado, ¿por qué dice que es el peor despertar si no ha despertado y lo acaba de comprobar? Me lo contestas cuando la identidad del autor ya no tenga relevancia, porfi.
Este relato me ha recordado otros relatos rocambolescos y locos perdíos de un grupo de zumbaos del desaparecido foro. Puede ser que me equivoque, pero esa mala leche fina de hacérselas pasar canutas al pobre protagonista me suena muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo. Sé que es tuyo. No me cabe duda, autor. Te pillé.

Enhorabuena, no sólo me he divertido si no que me ha llevado, paradójicamente, al pasado.
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#3
Jejeje, menuda odisea. Confuso por momentos, esperpéntico, con apreciables toques de humor. Le han faltado un par de revisiones por lo menos y los siempre queridos guiones de diálogo. Suspiro.
Entretenido, me ha hecho pasar un buen rato, aunque al final sí es cierto que me ha costado un poco más.
Suerte!
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