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[FANFIC] Kaer Morhen (capítulo 11)- Saga Geralt de Rivia
#1
Capítulo 11


Ciri se aburría en esas clases. Asistía únicamente para satisfacer a Geralt, pero lo cierto era que todo eso se lo sabía, lo había estudiado en Cintra con sus preceptores. Estaba cansada, pero la tarde estaba ya avanzada y en breve terminaría el suplicio, e indefinidamente. Según las palabras del brujo, al día siguiente continuarían su camino.
Bostezó sin poderlo evitar y apoyó su barbilla en una mano, descruzándola de encima de la mesa. Se le cerraban los ojos. Cabeceó un par de veces, se incorporó otras tantas, sobresaltada, pero a la tercera la venció el sueño.

Dos niños caminaban, cabizbajos, por el pasillo tras una sacerdotisa, hacia el despacho de Nenneke. Sus manos a la espalda y su postura recta les hacía parecer adultos en miniatura, pero de vez en cuando se miraban, a hurtadillas, y se sonreían brevemente. Llegaron ante la puerta y recompusieron su semblante, mudando la sonrisa traviesa a una expresión más acorde con la situación mientras la mujer llamaba con sus nudillos. Oyeron la voz de Nenneke dando su permiso.

Avanzaron los dos solos ante la mesa donde la sacerdotisa atendía la burocracia como directora del Santuario, puesto que la adepta no entró, en lugar de ello cerró la puerta tras ellos suavemente, sin apenas ruido. Al entrar, ambos se quedaron de piedra al ver al hombre de pie junto a la silla donde se sentaba Nenneke, los dos pares de ojos de gato se abrieron desmesuradamente y ambas cabezas se sometieron.

—Madre Nenneke, maestro Vesemir — saludaron respetuosamente, a la vez.
—Buenas tardes, Geralt, Eskel.

El hombre cruzó los brazos. Su cuerpo descansaba el peso en una pierna, la otra la mantenía ligeramente flexionada, en la típica pose de los brujos, la cual les permitía atacar con suma rapidez.

—Como puedes ver, ambos están totalmente recuperados de la Prueba, nada que ver a como los trajiste. Física y psicológicamente. Geralt se recuperó sorprendentemente rápido, Eskel fue más convencional. En cuanto a lo demás, son aplicados en los estudios. Practican cada día con la espada varias horas, su forma física es, como en todos los brujos, excepcional. La mayoría de veces también son disciplinados. La mayoría de  veces, no siempre.
— ¿Te han causado algún problema, Nenneke? —preguntó Vesemir con una dura mirada a los niños que ellos rehuyeron con rapidez.
—No, ninguno. No voy a molestarte con alguna chiquillada sin importancia, Vesemir, pues, al fin y al cabo, por muy brujos que sean, también son niños.
—Muy bien. Mañana partiré con Geralt de vuelta a Kaer Morhen, Eskel, tú te quedarás aquí aún un tiempo estudiando. Un brujo no puede ser un idiota sin seso, si no alguien capaz en todos los sentidos, por eso también os formáis intelectualmente en el Santuario. Y ahora, volved a vuestros quehaceres.
—Sí, maestro Vesemir. Madre Nenneke -respondieron al unísono.

En el pasillo, los dos niños se relajaron.

—¿Por qué te va a llevar sólo a ti de vuelta a Kaer Morhen? —se extrañó Eskel.
—No lo sé, pero echaré de menos Ellander —respondió Geralt.
— ¿Acaso mí no?
—También. A ti también.

Siguieron en silencio hasta que Eskel se detuvo frente a la puerta de las cocinas.

—¿Crees que Lea ha cambiado de sitio el chocolate?
—Y si lo ha hecho, da igual. Lo encontraremos, como siempre —respondió Geralt con una sonrisa.

*       *       *


Nenneke daba órdenes, muy alterada, a las sacerdotisas de la enfermería. Al niño lo acababa de traer Vesemir desde Kaer Morhen, se le había vuelto el cabello blanco y llevaba todo el viaje muy grave. Ahora se sacudía, inconsciente, sudaba y deliraba de fiebre, sus gritos de dolor se clavaban en el corazón de la directora como puñales. Tan de repente como los espasmos habían comenzado, terminaron, entonces le dieron de beber el preparado que ella mandó hacer con las hierbas especiales de la Gruta.
Nenneke dejó a una de las adeptas más capacitadas al cuidado del niño, e hizo un gesto a Vesemir para que le acompañara.

Tan pronto como cerró la puerta de su despacho, la sacerdotisa dejó salir la cólera que la dominaba.

—¡Esto ya es intolerable, brujo! —su voz temblaba de rabia—. ¡No tenéis suficiente con la Prueba de las Hierbas, por lo visto no matáis bastantes niños! ¿Qué demonios le habéis hecho?
—No estoy autorizado a decírtelo ni soy yo quien decide estas cosas, Nenneke, lo sabes.
—No me importa quién lo decida. Dile al consejo de brujos que el Santuario dejará de colaborar con Kaer Morhen de inmediato si siguen experimentando con el niño. ¡Ni una vez más! Y si Geralt muere, te llevas ya mismo a Eskel, pues el trato quedará anulado desde ese mismo momento.
—Nenneke…
—¡Ni una palabra, Vesemir! ¡Ni una! Aquí mando yo y es mi decisión irrevocable. Y ahora, quítate de mi vista, hazme ese favor.
—Nenneke, escúchame. Ya sé que no sirve de nada, pero quiero que sepas que a mí tampoco me gusta esto. Ni pizca.

La mirada de la sacerdotisa se suavizó un tanto mientras el brujo cerraba la puerta tras de sí.

*          *         *


El niño abrió los ojos despacio y enfocó con dificultad a la mujer que cambiaba el apósito mojado de su frente. El muchacho se había adelgazado mucho tras días consumido por las fiebres y la inconsciencia, estaba también deshidratado y débil en extremo. Nenneke, exhausta, llevaba una semana cuidando personalmente de él, día y noche.

Cerca también, pero a una distancia prudencial, estaba Vesemir.

—¿Madre… Nenneke? —pregunto el niño de los cabellos blancos en apenas un débil susurro.
—Sí, Geralt, estás en Ellander. Estoy cuidando de ti muchacho. Lucha, lucha por tu vida, no te dejes ir. Te prometo que no habrá más experimentos. No les dejaré. No más sufrimiento para ti ni para nadie. Lucha, hijo…

*       *       *


Vesemir, alterado como nunca le habían visto, entró en el despacho de Nenneke tras obtener su permiso. Llevaba un pergamino en la mano, el sello estaba roto. El asunto debía ser muy serio, pues Vesemir y Nenneke se evitaban, en los dos meses que llevaba él  en el Santuario, todo lo que podían.

—Kaer Morhen ha sido atacado, Nenneke.

La sacerdotisa enarcó las cejas, su cara reflejó la sorpresa que la noticia le produjo.

—¿Atacado? ¿Por quién? ¿Cómo?
—Grupos de fanáticos, bien armados. Seguramente, ayudados por hechiceros. Ha sido una masacre, no ha sobrevivido ninguno de los brujos que se hallaban allí, una masacre…—Vesemir se pasó una mano temblorosa por la cara—. Los mataron a todos, Nenneke…

La sacerdotisa se levantó de la silla y rodeó la mesa, se situó junto al brujo. Temblaba.

—¡Santa Melitele! Vesemir, ¿qué vais a hacer? ¿Cuántos más habían fuera, por los caminos? ¿Qué vais a hacer ahora los brujos que quedáis? No puedo creerlo, ¡No puedo creerlo! Quedaos aquí un tiempo, Vesemir. Hasta que las cosas se calmen. Tú también. Quédate, no te arriesgues a volver.
—Debo hacerlo, Nenneke. No pienso dejar a mis hermanos pudrirse allí donde cayeron, les daré sepultura tal como merecen.
—Pero, ¿es que has perdido el seso? ¿Quieres el mismo destino para ti?
— Tengo que ir, Nenneke. Los muchachos, por supuesto y si no te es molestia, se quedan. De momento.
—Por descontado que van a quedarse. ¿Crees que permitiría que te los llevaras ahora?
—Gracias. Parto de inmediato, volveré en cuanto pueda, en cuanto sea seguro. Adiós, Nenneke.
—Ten mucho cuidado, Vesemir. Esperaré noticias tuyas, escribe cuando puedas o, simplemente, vuelve. Adiós.

Cuando alcanzó la puerta, antes de cerrarla detrás de sí, el brujo se detuvo.

—Nenneke…
—¿Sí?
—Parece que, definitivamente, no habrá más experimentos. Quizá ni mutaciones. Los brujos, si es cierto que nadie sobrevivió, estamos condenados a la extinción.
—No me alegro de ello, Vesemir, no te confundas. Cambia esa expresión de reproche si no te importa, porque, de hecho, un mundo sin brujos es algo que me entristece profundamente. Que Melitele te proteja, Maestro brujo.

*         *         *


—¡Madre Nenneke! ¡Esto es ya intolerable!

La directora se puso en pie y dejó las hojas que estaba recolectando en la cesta que colgaba de su brazo. Frunciendo el ceño con aburrimiento, centró su atención en la jefa de cocinas del Santuario.

—¿Qué ocurre ahora, Lea?
—Habría que llamarle la atención a Geralt. Y castigarlo. Es ya la tercera vez este mes que desaparece el chocolate de la cocina.
—Y, ¿cómo sabes que fue él?

La otra puso los brazos en jarra y levantó una ceja.

—Lo sabemos todas. Hasta usted, madre. ¿Por qué se niega a castigarle? ¿Por qué esa clara preferencia por ese demonio de cabellos blancos?
—Por humanidad, Lea. Ese niño ha sufrido lo indecible, poca dicha ha conocido en su corta vida. Tú lo sabes igual que yo. Dejémosle esos pocos momentos de felicidad, cualquiera diría que sacrificamos tanto. Y no le califiques tan injustamente, pues es un buen niño, de lo mejor que tenemos aquí. Espero que no vuelvas a molestarme con estas tonterías y procura ser más eficaz a la hora de esconder el chocolate.
-¿Eficaz? Ese olfato suyo sí que es eficaz…

Nenneke se giró, simulando centrar de nuevo su atención en la recolección de hojas, para que Lea no viera la sonrisa que se dibujó en su rostro.

*       *       *


—Ha llegado una carta para usted, madre. De Rivia.
—¿Una carta de Rivia? —se extraña al coger el pergamino y le echa una ojeada—. Hum… la remite ese cantamañanas de Jaskier, qué demonios querrá…

Nenneke abre el sello y comienza a leer. Su rostro palidece al momento, se tambalea, su respiración se torna jadeante. Iola la sujeta, asustada.

—¿Madre? ¿qué le ocurre, madre?

No puede con su peso, llama a gritos pidiendo auxilio a otras adeptas antes de que se le escurra de las manos. Mientras la llevan a la enfermería, todas se miran extrañadas. Nunca habían visto a la directora perder su aplomo de ese modo. De pronto Nenneke ha envejecido, no queda nada de la mujer de hierro. Sólo es una anciana vulnerable y desvalida.

La sientan y le llevan rápidamente una infusión, la obligan a tomarla. Iola coge la carta que ella le tiende y lee.

—Geralt... y Yennefer —susurra mirando a Nenneke, sin poderlo creer, mientras sus ojos se llenan de lágrimas.

En la mente de la directora la imagen del niño de cabellos blancos se materializa. No sabe por qué recuerda al niño más que al hombre.

Iola se agacha y la abraza, están abrazadas, lloran juntas hasta que se les secan los ojos. Cuando la sacerdotisa afloja el abrazo, Nenneke ya no llora. Ya no hace nada, nada de nada. Porque la noticia le ha roto el corazón.


—¡Ciri! ¿Te has dormido?

La niña dio un respingo al oír su nombre en labios de la profesora. Estaba llorando, pero no recordaba por qué. Intentó retener retazos del sueño, sabía que había soñado con Geralt, pero se le escapaba como agua entre los dedos.
Se frotó los ojos para borrar las lágrimas, intentando espabilarse, y carraspeó.

—No, madre.
—¿Te encuentras mal? —se interesó la maestra.
—No, madre.
—Bueno, la clase está a punto de acabar. Puedes irte, Ciri, sé que has pasado mala noche. Acuéstate un rato.

Ciri se levantó del pupitre y caminó con pasos vacilantes hasta la puerta, salió al pasillo y continuó hasta la habitación de Geralt dándole vueltas a la cabeza. No había forma de recordar lo soñado por más que se esforzaba, pero logró retener una imagen. La imagen de un niño de cabellos blancos postrado en una cama, sufriendo mucho.

El brujo no estaba en la habitación. Le buscó por medio Santuario, nerviosa, mientras se sentía cada vez más intranquila. Una duda se emplazó en su mente, empezó a torturarla. ¿Y si se había ido sin ella?

Desesperada, sintiendo las lágrimas escocerle en los ojos, se dirigió a las cuadras a comprobar si la yegua seguía allí.
Y allí encontró al brujo, cepillando vigorosamente a Sardinilla. Suspiró, y el alivio que sintió la impulsó hacia él, sintiéndose llena de alegría.

—¡Oh, Geralt, qué susto me has dado! —exclamó precipitándose y abrazando su cintura por la espalda.
—Parece que hoy las clases han terminado antes. ¿Qué te ocurre, Ciri? —le preguntó dándose la vuelta y acariciando los arañazos, aún visibles, de su rostro.
—No te encontraba.

Geralt rió bajito.

—¿Pensaste que me había ido sin ti?
—Mmmm… un poco.  Perdóname, no tenía que haber pensado eso. No debí haber dudado de ti.
—Eso es. No debiste.

El brujo retomó su tarea y siguió cepillando a la yegua.

—Geralt… me quede dormida en clase.
—Es comprensible, Ciri. Has dormido poco esta noche. ¿Te ha regañado la profesora?
—No, no. De hecho, me ha dejado salir antes. Pero he soñado. Contigo.
—¿Conmigo? Y, ¿qué has soñado?
—No me acuerdo. Sólo me acuerdo de algo, una imagen. Eras pequeño, como yo, y estabas en una cama. Madre Nenneke estaba a tu lado, cuidándote. Sufrías mucho, Geralt. Qué sueño tan raro…

El cepillo se detuvo sobre el lomo del caballo. El brujo pareció sorprendido durante un momento, luego continuó lentamente, algo turbado. La niña ve. Indiscutiblemente, ha sacado alguna de las aptitudes de su madre. Esperemos que no todas, se dijo Geralt.

—Ha sido sólo un sueño, Ciri.
—Sí, sólo un sueño… Geralt, ¿te ha quitado madre Nenneke los puntos?
—Todos y cada uno.
—¿Le has dicho ya que nos vamos mañana?
—Sí, Ciri.
—Y, ¿se ha enfadado mucho?
—Mucho.
—Oh. ¿Se sacó el cinto?  

Geralt rió por lo bajo. Dejó de cepillar a Sardinilla y guardó el cepillo.

—Afortunadamente, hoy no llevaba.

Ambos sonrieron y el ambiente enrarecido pareció relajarse.

—¿Has terminado de cepillar al caballo?
—Sí, he terminado.
—Pues vamos a merendar. Tengo hambre.
—¿Chocolate con pan? — le sugirió el brujo con una sonrisa siniestra mientras se lavaba las manos y las secaba.
—Eeeeeeueeeeeeeee… ¡no me nombres el chocolate, Geralt!

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#2
Hola, Sashka!

Qué decir, como siempre cuatro capítulos nuevos muy amenos, con una relación entre el brujo y Ciri que se va profundizando. Pintas bien a Nenneke, y me han gustado especialmente los flashbacks del pasado de Geralt, casi me he quedado con las ganas de que fueran más largos. Los diálogos como siempre muy fluidos!

PD: Sólo he visto, en el último capítulo, un: «dándole vueltas a la cabeza» Eso me suena a como si realmente le estuviera dando vueltas a la cabeza xD pero no sé si será correcto, a lo mejor sí.
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#3
Hola, Kaoseto!
Me alegro de que te gustarán los capítulos.
Esa expresión quiere decir que estás continuamente pensando en algo, creo que es correcta, al menos yo la suelo usar.
Gracias por comentar!

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#4
Me ha gustado mucho, Sashka Wink
Te equivocaste, brujo. Confundiste el cielo con las estrellas reflejadas en la superficie de un estanque.
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#5
No encontre la parte que señala kaoseto, pero si tu dices por ejemplo "Geralt estaba dándole vueltas a la cabeza", en mi opinión es incorrecto. Esa expresión se usa, al menos donde yo la leí varias veces, de este modo: " A Geralt la idea de perder a Ciri le estaba dando vueltas en la cabeza". Es una idea, o un pensamiento lo que da vueltas EN la cabeza, no uno el que da vueltas A la cabeza. Me expliqué bien?

Por cierto, tus fanfics son muy buenos, captas de gran manera el estilo de Sapkowsky
"Si te van a ahorcar pide leer La Fuerza del Destino Capítulo 14 (http://clasico.fantasitura.com/thread-2008.html) Nunca se sabe qué pasará mientras te lo lees".
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#6
Gracias a los dos por comentar. Que lo hagáis y lo leáis recompensa el tiempo que le dedico al fanfic, gracias!
Pues como me habéis hecho dudar, he acabado buscando la forma de expresión y es correcta, chicos. Quizá no os la habíais encontrado nunca, pero mira, una más para la saca!

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#7
Creo que lo de "descruzándola" es incorrecto, pues la mano no estaba cruzada a nada aunque estuviera encima de la mesa. Eso en caso de que el verbo descruzar sea válido, que no estoy seguro.

Hay un espacio sobrante entre "de" y "veces". Pondría coma entre "ti" y "muchacho".

Otra cosa, en el capítulo 10 pusiste un guión largo (–) en una ocasión, en vez de raya. En no recuerdo si en el capítulo 8 o en el 9, pero en uno de los dos hay una errata de tecleado, pero no recuerdo cual, debí decirlo en el momento, pero lo dejé para más tarde y ya no me acuerdo de que era.

Este es el capítulo que más interesante me ha parecido, por el sueño flashback.
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#8
Da a entender que tenía los brazos cruzados sobre el pupitre, Irame.
Gracias por los consejos, cuando tenga tiempo le doy un repaso.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#9
A este capitulo ya lo había leído con anterioridad, y me gustó más ahora que antes. Me gustó ver a Geralt y Eskel de niños, y que siguiera aquí lo del chocolate. Me encantó también que por fin apareciera Vesemir jejeje Esas visiones de Ciri están muy bien explicadas, de la manera justa. La carta que recibe Nenneke es la misma que en otro capítulo escribía Jaskier, cierto? La escena que tanto me gustó...
"Si te van a ahorcar pide leer La Fuerza del Destino Capítulo 14 (http://clasico.fantasitura.com/thread-2008.html) Nunca se sabe qué pasará mientras te lo lees".
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#10
Si, es cuando recibe otra carta de Jaskier informando de la muerte de Geralt. Gracias, Franco!

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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