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Reto Abril 19: Matanza de Dragones
#1
–Pequeña, ¿te he comentado alguna vez que te quiero? – dijo Jim mientras creaba cientos de trajes espaciales de hielo destinados a colisionar con los dragones en las más curiosas posturas de lucha libre.
–¿Cuántas veces te he dicho que no me gusta que me digas esas cosas? – dijo Erza mientras movía las manos a la velocidad del sonido para hacer rebotar docenas de balones de fuego pixelados por todo el campo de batalla – Sobre todo lo de pequeña.
–Pelirroja, te quiero – volvió a decir Jim tentando a la suerte – Pide un deseo – dijo mientras una lluvia de estrellas fugaces de hielo traía una muerte de extrema belleza a docenas de dragones.
–Te odio profundamente, pero si pudiera pedir un deseo pediría despertar de esta pesadilla – le contestó Erza sin dejar de golpear los balones de fuego pixelados conforme volvían.
Rainbowtail era un grupo de borrachos profesionales que, en sus ratos libres, eran el gremio de magos más poderoso de todo Pixeland. Abanderados por sus líderes, James III Spaiceman y Erza Theace, no había pista de baile que se les resistiera o trofeo de beer & karaoke que no estuviera en su haber. En los campos de batalla, más de lo mismo. El famoso combo Fire & Ice dominaba con puño de hierro, desde la cima, el mundo de la espada y la magia. Al menos, lo habían hecho hasta aquella fatídica misión. El célebre dúo se encontraba por vez primera acorralado, luchando espalda contra espalda en medio de un escenario apocalíptico. Nubes rojas de tormenta cubrían el cielo, pero en vez de traer relámpagos y lluvia, traían dragones. Era la cosa más estúpida que habían visto jamás. Y eso que los estándares de estupidez de Pixeland eran ya de por sí altos. El objetivo de la misión, dos dragones grandes como catedrales, estaba cada vez a más dragones de distancia. Otros guerreros, sin tanto talento y fe, los hubiera dado ya por inalcanzables.
–Se suponía que esta iba a ser la misión más divertida de todos los tiempos – dijo Erza  rezumando frustración mientras su balones de fuego masacraban dragones por todo el campo de batalla – Maldigo Kanagawa, la ciudad más estúpidamente construida que se haya visto jamás. ¡Ya podría tener una maldita catedral!
–Es la primera Gran Aventura en años, era de esperar que su dificultad fuera asfixiante. El que hayan elegido esta ciudad de casas bajitas para soltar a esos dos dragones gigantescos me parece hasta lógico. Eso sí, lógico pero nada divertido – dijo Jim con una seriedad glacial mientras creaba unos planetas de hielo con anillos destinados a pisar y cortar cuantos dragones salieran a su paso – Y ya que hablamos de arquitectura... Aunque esta ciudad no tenga catedral, ¿me harías el favor de casarte conmigo?
Jim culminó la frase robándole el anillo a uno de sus pixelados planetas y lanzándoselo a Erza. Cuando el anillo, del diámetro de un barril de vino, amenazó con cercar a Erza, un balón de fuego lo atravesó convirtiéndolo en vapor de agua.
–¿Qué mosca te ha picado hoy? ¿Por qué te emperras en hacer estupideces y decir palabras que no quiero oír? Ya estoy suficientemente cabreada de que estos no hayan vuelto aún como para que me vayas tocando los cojones más de lo habitual – dijo una Erza que intentaba, pero no conseguía, abrir un camino hacia los dragones concentrando las trayectorias de sus balones de fuego pixelados en una zona.
–¿Y si estos no vuelven? – dijo Jim con helada seriedad mientras creaba una manada de aliens de hielo cabezones que arrasaron todo y cuanto encontraron por delante.
–¿Cómo no van a volver? – resopló Erza que había vuelto a trazar trayectorias para que los balones de fuego les proporcionasen una defensa total – Te voy a decir lo que ha pasado. Al morir y volver a aparecer en el gremio han descubierto la sorpresa. Con esa cantidad y variedad de bebidas legendarias delante de sus ojos se han vuelto locos. Bueno, aún más locos de lo que ya están. Cojamos una botella para el camino, habrá dicho Alf. Cojamos dos, habrá replicado Columbo. Hagamos una parada técnica en la batalla, habrá dicho Macgiver con resolución. Que se encarguen aquellos dos de la misión, empecemos de una vez la fiesta de la victoria, habrá dicho con alegría Punky. Seamos honorables, probemos un poquito y vayamos a ayudarles, habrá dicho la princesa de Belair. Esto tiene pinta de estar muy rico, habrá dicho Xanquete, esto me lo bebo antes de que vuelvan aquellos dos...
–Tienes mucha imaginación – la interrumpió Jim mientras hacía orbitar satélites de hielo a su alrededor para protegerlos – Pero, aunque sea como tú dices, están tardando mucho en volver...
–¿Qué quieres que te diga? Había muchísima más bebida de lo habitual – dijo Erza encogiendo los hombros con preocupada seguridad, pero sin dejar desatendida su danza de balones.
Jim respondió con un silencio glacial sospechosamente sospechoso. Erza estaba realmente asqueada. Aquel día, uno destinado a ser perfecto, había sido un desastre desde el minuto cero. Odiaba que los planes no salieran bien y Jim lo sabía a la perfección. Podría poner la mano en el fuego de que esa era la razón por la que estaba pinchándola más de lo habitual. Llevarla al límite para que ella rompiera con él era su objetivo. Una batalla de insultos de hielo y fuego, una que duraría horas, les llevaría a una inevitable reconciliación. ¡Me encanta que los planes salgan bien, el sexo de reconciliación es el mejor! Eso diría aquel idiota al final del asunto. ¡Pues se iba a quedar con un palmo de narices! Nadie le vacilaba, ni siquiera la persona que estaba obligada a querer. Su artimaña le iba costar una semana sin sexo. Así aprendería aquel listillo a no pasarse de idiota.
–Estoy pensando en que podríamos dejarnos matar y pillarlos con las manos en la masa – dijo Erza sin bajar su defensa total de balones de fuego – Me parece una soberana tontería que nuestro orgullo de nunca haber muerto nos impida disfrutar de una fiesta que hemos organizado nosotros...
–No creo que sea muy buena idea... – dijo Jim con una voz glacial mientras creaba coches lunares de hielo que atropellaban a los dragones más despistados.
–¡No seas aguafiestas! ¡Se merecen que les demos un buen susto! – dijo Erza enfadada, moviendo las manos sin parar – De todas formas esta misión no la podemos completar sin su ayuda. La lluvia de dragones cada vez es más densa. Así es imposible avanzar un solo paso y...
–¿Has oído hablar de Terminus? – dijo Jim con la voz helada pero creando unos platillos volantes que hicieron estragos entre los dragones.
–¿Te refieres al legendario modo Terminus? – dijo Erza haciendo que su preocupación se propagara a la velocidad que volaban su balones de fuego pixelados.
–¿Acaso existe otro? – dijo con fría resignación un Jim que empezó a crear una lanzadera espacial de hielo.
–¿Entonces, todas las idioteces de hoy, no eran porque querías sexo de reconciliación? – dijo Erza deseando poder dejar de golpear balones para poder morderse nerviosamente la uñas – ¿Eran porque realmente estás preocupado?
–¿Sexo de reconciliación? ¡Esa sí que ha sido buena! Pequeña, tu salvaje imaginación me sacaría una sonrisa hasta en el infierno – dijo un Jim que sonreír lo que era sonreír no sonreía, pero estaba ultimando una lanzadera espacial.
–Esto significa que todos... Webster, Alf, las chicas de oro, Punky, la princesa de Belair, Macgiver, el equipo A, Columbo, Roseanne... incluso Xanquete... Todos están... Todos están...
–Muertos – dijo con falsa frialdad Jim. La lanzadera estaba acabada.
–Pero... pero... ¡Eso es imposible! ¡Eso va en contra de una ley primal de Pixeland!  – dijo Erza ahogada en un mar de lágrimas mientras su balones se iban fusionando en balones cada vez más grandes – ¡Eso significaría que está muriendo gente inocente en el mundo real! ¿¡Cómo podrán justificar semejante atrocidad!?
–Son políticos – les insultó Jim con sincero asco, mientras creaba un gigante cohete de hielo – Su trabajo consiste en eso, en buscar excusas, en tirarle la culpa al de al lado, en encontrar palabras que corrupción y sangre sean capaces de maquillar.
–Si Terminus está realmente activado, ¿cuál es el plan? – dijo Erza dejando que las lágrimas dejarán paso a una fiera determinación en su mirada, cogiendo con las dos manos un balón del fuego pixelado alto como ella.
–¡¡Gear no fear kamikaze attack!! – dijeron los dos en lenguaje antiguo a la vez que entrechocaban sus manos con rabia.
El cuerpo de Erza se estremeció con la vibración transmitida por el choque. Quizás sus cuerpos estuvieran espalda contra espalda, pero podía sentir el fuego de su mirada. Hay momentos, pocos, en los que recuerdas porque te enamoraste. Cuando te construye un cohete de hielo para que con tu fuego podáis alcanzar las estrellas, ese debería ser uno de ellos. Esa habilidad de complementarte sin necesidad de palabras... Y de desquiciarte con ellas. Esa sensibilidad de darte sosiego sin tener que hablar... Los momentos malos, con él a tu lado, siguen siendo igual de malos... Pero, aunque tan solo sea un poquito, se hacen más fáciles de sobrellevar. Habiendo perdido a todos sus amigos y con la muerte viniendo de cara, no podía evitar sonreír y sentirse orgullosa. Orgullosa de tener a su lado un animal de presión como ella. Una de esas pocas personas en el mundo que, cuando más se tuercen las cosas, más carácter saca. Uno de esos monstruos capaces de aplazar los sentimientos para encontrar soluciones. El amor de una vida. El amor de su vida.
–¡¡Hasta el infinito y más allá!! – dijo Jim quedándose en calzoncillos y penetrando por el culo al cohete de hielo.
–¡Eres un idiota sin remedio! – dijo Erza siguiendo, en rojo biquini, sus pasos – ¡Tres, dos, uno, Fireball!
Jim se había puesto delante, era el piloto del cohete. Erza se había puesto detrás con su gran balón de fuego pixelado taponando el culo, era el motor. El fuego fue escapando del balón de menos a más. Finalmente, el cohete despegó. Al principio atravesaban las capas de dragones como si fueran mantequilla. Pero conforme se acercaban a su objetivo, la densidad de dragones empezó a hacerse insoportable. Los dragones morían a centenares estampados contra el impenetrable casco del cohete, pero les estaban haciendo perder velocidad. A ese ritmo se quedarían sin maná antes de poder llegar a su objetivo. Sin un milagro no llegarían nunca a la altura de los ojos de los gigantescos dragones...
–Las reservaba para una ocasión especial – dijo Jim sacando dos preciosas botellas y tirándole una a la cabeza – Pero supongo que el día en que aceptaste casarte con un servidor bien merece un brindis en condiciones.
–¡Serás idiota! ¿¡Cuándo he dicho yo el sí quiero!? – dijo Erza molesta mientras leía la etiqueta de la preciosa botella que había atrapado al vuelo con su mano izquierda – ¡¡No puede ser!! ¡Miracle! ¡La más legendaria de las bebidas! ¡Se supone que se había agotado, que se había dejado de producir por ser abusiva! ¿¡Se puede saber de dónde las has robado!?
–Un mago nunca revela sus secretos, ni siquiera a su futura esposa – dijo Jim permitiéndose la más pícara de las sonrisas.
Brindaron y bebieron hasta dejar huérfanas del milagroso líquido a las preciosas botellas. Miracle, el bebercio definitivo, hizo honor a su leyenda restaurando vida y mana a sus máximos. Como si de un eructo de alegría se tratara, el fuego del cohete cuadruplicó su potencia. El verde sangre seguía acumulándose en el helado casco del cohete, pero ya no conseguía alterar ni su rumbo ni su ímpetu. La ebria pareja, celebró con un grito de euforia la fuerte sacudida que les indicaba el final del verde. Habían atravesado la última capa de pequeños dragones. Ahora aquel asunto era un mano a mano con dos monstruos grandes como catedrales.
–¿Preparada para la batalla de nuestras vidas? – dijo Jim sonriendo con nerviosa seguridad.
–Siempre estoy preparada para matar dragones gigantes – dijo Erza sin dejar de insuflar magia a aquel balón pixelado que era el motor del cohete.
–Me estaba refiriendo al matrimonio que nos aguarda – dijo Jim sonriendo temerariamente.
–Te juro que si sigues diciendo esas idioteces, si no te mata tu dragón, te mataré yo – dijo Erza resoplando.
–Recuerda, a un dragón se le conquista por los ojos...
–¡¡GRYOOORR!! – resonó como la llegada de una tempestad el sonido más peligroso del reino, el rugido de fuego de un dragón gigante.
–¿¡White Fire!? – dijo Erza poniendo los ojos como platos al girarse y ver lo que se avecinaba – ¡Hijo de puta! ¡Esto ya es abusar por abusar! ¡Juro que algún día mataré al creador de este mundo!
Desde un primer momento la dificultad de aquella misión había sido absurda, pero aquello sobrepasaba el surrealismo. Erza miró con preocupación los calzoncillos de Jim y luego hizo lo propio con su biquini. Gear no fear kamikaze attack consistía en utilizar una combinación de equipo que maximizara el daño de ataque y la movilidad. ¿La contrapartida? Te quedabas sin defensa y sin protecciones elementales. Habían confiado en que el hielo arcano del que estaba hecho el cohete les sirviera de escudo hasta llegar a los ojos. Después de todo, aquel legendario hielo se suponía que era eterno. Pero en aquel estúpido mundo, si existía un legendario hielo imposible de derretir, existía un fuego legendario capaz de derretirlo todo. Hacer caso de las leyendas no era una buena forma de entender cómo funcionaba aquel absurdo mundo. La prueba y el error eran tus únicos y verdaderos maestros. Resumiendo, el White Fire eran malas noticias. Por pura experiencia, una basada en perder múltiples vestidos indestructibles preciosísimos, sabía que este era capaz de devorarlo todo.
Erza no perdió el tiempo. Se desembarazó del balón de fuego que bloqueaba la salida y con una acrobática pirueta aterrizó en lomo del cohete. No había otra opción, tendría que utilizar aquella técnica...  Su corazón se aceleró emocionado ante la peligrosidad del momento. Si erraba en el tempo sufrirían una muerte horrible... Espera, espera, espera... ¡Ahora!
–¡¡Total Eclipse Firewall!! – gritó Erza alzando los brazos para formar un bloqueo perfecto, utilizando así un movimiento de su deporte favorito.
Dos enormes manos de fuego negro, aparecidas de la nada, se interpusieron al avance del rugido de fuego blanco. Como si de una pelota se tratara el chorro de White Fire rebotó, formando un ángulo de sesenta y nueve grados exactos, hacia el cuerpo de su propietario.
–¡Toma gorro, jódete! – gritó con rabia Erza justo antes de desplomarse exhausta sobre sus rodillas, justo después de que la última llama de White Fire hubiera cambiado de dirección.
El Cohete, sin su motor, caía en picado. Erza se sentía vacía, más vacía de lo que se hubiera sentido nunca. Intentaba con todas sus fuerzas restantes aferrarse al cohete, pero usar durante tanto tiempo su técnica secreta le había pasado una cara factura. Si aquel iba a ser su épico final, era bastante bueno...
–¡Stairway to Earth! – rugió imperial una voz proveniente del interior del cohete.
Antes de que su cansado cerebro pudiera procesar el significado de aquellas palabras se encontró en los brazos de Jim. Bajaban a velocidad de leyenda unas interminables escaleras de caracol. Paso a paso se alejaban del cohete de la esperanza y se acercaban a la incertidumbre que suponía pelear contra dragones gigantes desde el suelo.
–Lo he cazado, ¿no? – dijo Erza con un hilo de voz – Porque ha sido el gorro de mi vida. Ni siquiera siendo profesional llegué a poner tanta intención en un bloqueo.
–Ha sido precioso – contestó Jim con una pálida sonrisa.
–No me has contestado – dijo Erza suspirando – Sigue vivo, ¿no?
–Pequeña, lo has hecho genial, nos has comprado el tiempo suficiente para llegar al suelo – dijo Jim con su más fría seriedad – Ahora descansa. Cierra los ojos y espérame. Ya has hecho suficiente, a partir de aquí me encargo yo.
–No – dijo Erza con seriedad.
–Pequeña, no seas cabezota, no puedes ni moverte – empezó a decir Jim.
–No puedo casarme contigo – dijo Erza con seriedad.
–¿Y eso? – dijo Jim mirándola fijamente a los ojos, como si en aquel momento hubiera desaparecido el resto del mundo.
–Te he sido infiel – dijo Erza ahondando en la seriedad.
–¿Infiel? – dijo Jim perplejo pero sin bajar la intensidad de su mirada, ignorando el mundo de peligros que le rodeaba – ¿Cómo? ¿Con quién?
–Todo empezó muy inocente – empezó a relatar Erza con un profundo arrepentimiento arraigado en su mirada – Un baile por aquí, un baile por allá, un susurro travieso a la oreja... Una cosa llevó a la otra y antes de darnos cuenta lo estábamos haciendo.
–¡Dime quién fue! – dijo Jim haciendo que el vínculo entre sus miradas estallara en puro fuego – ¡Dime quién te obligó a hacerlo!
–No me obligó nadie – dijo Erza aportando desafío a su mirada – De hecho lo disfruté muchísimo.
–¡Xanquete! – exclamó Jim como quien ha encontrado repentinamente la solución – ¡Fue él! ¡Maldito viejo bastardo! ¡Fue con él que te bebías a escondidas mi colección de cervezas legendarias!
–No tengo palabras para decir lo mucho que lo siento – dijo Erza con sincero falso arrepentimiento.
–Solo dime una cosa más – dijo Jim bajando un escalafón el tono de su enfado – La botella de Imperial Dragon Stout que apareció rota...
–Nos la bebimos y rompimos la botella para que pareciera un accidente – dijo Erza girando la cabeza para no tener que seguir mirándole a los ojos.
–¡Uoooooohhh! – aulló Jim como solo se aúlla cuando te rompen el corazón – No me puedo creer que os bebierais la botella que tenía guardada para el día de nuestra boda.
–Éramos jóvenes y no sabíamos lo que hacíamos – dijo Erza débilmente aún con la cabeza girada – Espero que encuentres bondad suficiente en tu corazón para poder perdonarnos.
–¿Jóvenes? – dijo Jim indignado – ¡Si eso pasó la semana pasada! Además, ¿cuántos años tiene Xanquete? ¿Dos cientos? Lo peor no es que lo hicierais, sino que luego me mintieras a la cara.
–¿¡Mentirte!? – dijo Erza girando de golpe la cabeza confrontando el agravio con el fuego de todos los infiernos en su mirada – ¿¡Mentirte como me estás mintiendo tú ahora!? ¿¡Te crees que soy tonta!? ¿¡Te crees que no me he dado cuenta de que los dragones son siameses!? ¿¡Te crees que no sé que, con Terminus activado, es posible utilizar Los Siete Pecados Capitales!? ¿¡Acaso me crees tan estúpida como para no atar cabos y deducir lo que te propones!?
–Es la única opción… Los números nunca mienten...  – dijo Jim girando la cabeza avergonzado, intentando ocultar su tristeza.
–¡Yo lo único que sé es que me hiciste una promesa! – dijo Erza acumulando en su mirada toda la rabia que su cuerpo exhausto no podía – ¡Me prometiste que nunca me dejarías sola!
–Lo siento – dijo Jim con la cabeza aún girada – Tengo que romper esa promesa. A donde voy mi corazón no te quiere llevar.
–No me vengas con eso de lo siento...
Antes de que pudiera continuar quejándose Jim la dejó abruptamente en el suelo, le dio la espalda y se dirigió lenta pero inexorablemente hacia los monstruosos dragones siameses. Los Siete Pecados Capitales, las magias más poderosas de Pixeland también tenían el precio más alto. Las compuertas del pasado se abrieron de par en par en el corazón de Erza. Recordó el autobús y el fuego, el estar herida y exhausta en el suelo, el estar al filo de perderlo todo, el sentir miedo. Recordó haber sido cobarde. Recordó prometerse que en su próxima vida lucharía. No la volverían a dejar sola, si era necesario, esta vez llamaría a las puertas del cielo.
–Eres un idiota – dijo Erza cogiendo el tobillo de Jim con una mano completamente ensangrentada – Eres un idiota si piensas que te voy a dar permiso para que me abandones.
–¡Erza! – dijo Jim sorprendido de que en su estado se hubiera arrastrado tantos metros.
–Juro que no moriremos en este pueblo de mala muerte – dijo Erza sin fuerza en su cuerpo pero con determinación en la mirada – El cupo de gente que me ha abandonado hoy... No... El cupo de gente que me ha abandonado en mis dos vidas está completo.
–Pequeña, estás siendo más cabezona de lo habitual – dijo Jim con visible tristeza – Tienes que dejarme ir.
–¡No! – dijo Erza con lágrimas en los ojos.
–Pequeña, prométeme que me echarás de menos, que vivirás por los dos – dijo Jim replicando las lágrimas de ella en sus propios ojos.
–No quiero echarte de menos. No quiero que lo hagas. No te permitiré que lo hagas... – dijo Erza intentando abrazarle las piernas.
Pero abrazó el aire. Jim se había desembarazado de su débil agarre y la había abandonado para siempre. La azul y pixelada esfera que flotaba entre sus dos manos creció y creció. Cuando ya no pudo abarcarla separando más las manos esta pasó a flotar encima de su palma derecha. La esfera mágica siguió creciendo hasta que, de repente, reculó instantáneamente todo su crecimiento y se hizo pequeña como un pulgar. En un rápido movimiento Jim la aplastó contra su pecho, hundiéndola en su corazón. Sus arterias empezaron a colorearse de hielo muerte. Erza giró su cuerpo para pedirle cuentas al cielo y lloró de rabia e impotencia una vez más.
–¡Eternal Slothball! – gritó Jim con la mano derecha aún en el pecho y la izquierda tocando el dedo de uno de los monstruosos dragones siameses.
Eternal Slothball, uno de los siete pecados capitales. Una magia que transformaba a su usuario en una prisión esférica de hielo eterno. Pero de hielo eterno del de verdad, del que no se derrite nunca jamás. Erza vio a través de unos ojos borrosos por las lágrimas como el amor de su vida se convertía en una pequeña esfera de hielo. La esfera iría creciendo desde aquel dedo hasta aprisionar a los dragones siameses por toda la eternidad. Aquel sacrificio significaría completar la misión, debería significar victoria... Aquel sacrificio sería el germen de todas las lágrimas, suspiros y pesadillas que acompañarían por siempre a Erza en cada despertar.
La pixelada esfera de hielo, lentamente, empezó a crecer. Los dragones siameses se retorcían furibundos intentando deshacerse de aquella pequeña molestia. No tuvieron éxito, el hielo anclaba una de sus patas firmemente al suelo. La frustración del dragón izquierdo le llevó a dar un poderoso zarpazo a la esfera. No sirvió de nada, de hecho, empeoró las cosas ya que su brazo quedó pegado al hielo eterno. El dragón derecho probó la vía del White Fire. No funcionó, el hielo ni sudó ante las todopoderosas llamas. Inmutable a los esfuerzos de los dragones la prisión de hielo siguió creciendo de forma lenta pero inexorable. Ya está, pensó Erza. Es el fin de todo… De mi corazón, de mi alegría, de esta pesadilla de misión... Pero ante los atónitos ojos de Erza, algo sorprendente y obsceno aconteció. El dragón siamés derecho, el que aún no estaba atrapado por el hielo, devoró la pata trasera que compartía con su hermano. Abandonando a su otra mitad escapó de su otrora inevitable destino. El glacial sacrificio de la persona que más quería en el mundo, había sido en vano. De nada servía congelar a un dragón si su siamés escapaba cojo y cabreado. Sinceramente, aquel estúpido reino de Pixeland no entendía de justicia.
–¡¡GRYOOORR!! – el rugido de Erza resonó furioso por todo el campo de batalla,  miles de dragones alzaron el vuelo asustados.
Aquel estúpido dragón paticojo se encaró hacia ella. Sus miradas se cruzaron. Estaba al límite de sus fuerzas. Estaba rota por dentro. Se había quedado sin sus amigos, sin el amor de su vida. El destino, amablemente, le había vuelto a regalar la eterna soledad. Apretó los dientes contra su labio inferior y reconoció ese sabor que tiene la ira cuando se condimenta con tristeza. Era el peor día de su vida y para rematarlo, un dragón saltando a la pata coja se le venía encima.
Cuando la sombra de la pata del dragón la cubrió, debería haber tenido ganas de llorar y compadecerse. Debería haber tenido ganas de acurrucarse en un rincón y tirar la toalla. Debería haberse rendido... ¡Pero ellos no le dejaron! Cuando la vida te quita tantas cosas que resultan ser demasiadas, tus demonios te exigen eso que en lenguaje antiguo se llama Payback. Los oyó cantar, habían despertado de su largo letargo y alzaban con orgullo sus estandartes de guerra una vez más. Los podía sentir marchar por sus venas, erizándole la piel al pasar. Los podía sentir en el odio que su mirada no paraba de acumular. Sus demonios miraron a la muerte, al dragón, con desprecio. Al contrario que aquel idiota, ellos no la habían abandonado. ¡Ellos sí que cumplían sus promesas! ¡Viviría para vengar a todos sus seres queridos! La pata del dragón la aplastó.
Erza abrió sus ojos en la más completa oscuridad. En su precario estado debería haber muerto, pero tan solo sentía el dolor de no sentir dolor. Incluso después de muerto, aquel idiota, seguía encontrando formas de tocarle el orgullo. A pesar de no haber contribuido en nada, había subido de nivel. La muerte del otro dragón siamés había provocado el consiguiente reparto de puntos de experiencia entre los integrantes del team. No lo merecía, pero había subido de nivel. Golpeó con rabia la oscuridad y el dragón paticojo se tambaleó hasta caer.
Es bien sabido que subir de nivel implica que tu mana y vida se recuperen instantáneamente. Eso explicaba su reseteo, pero no el que hubiera tumbado al dragón de un golpe… Y bien pensado... Tampoco explicaba que no hubiera muerto aplastada. Cuando obtienes mágicamente fuerza y resistencia sobrehumana, sospecha, algo malo está pasando. Intentó atacar los ojos del dragón caído con balones de fuego pixelados, no funcionó. El único fuego que vio aparecer fue el que salía de su piel. ¡Genial, estaba envuelta en un incendio unipersonal! Su preciado y caro bikini ardió en un instante. ¡Bienvenidos a Pixeland! Aquella era la tónica habitual de aquel estúpido mundo, siempre quedaba alguna grotesca sorpresa esperando a la vuelta de la esquina.
Cogió un mechón de su ardiente y fogoso cabello, no quemaba. Miró su blanca piel, las llamas improvisaban alegres bailes sin dejar marcas de sus pisadas. Indagó en lo más profundo de su corazón, sus demonios estaban bailando. El enorme fuego del que solían alimentarse se había transformado en una inagotable fuente de energía nuclear. En su otra vida, había pasado todos sus larguísimos viajes en autobús devorando libros de fantasía. En esta, nada más entrar a Pixeland, había devorado todos los de magia. Por desgracia, tenía una idea bastante clara de lo que le estaba pasando. Para asegurarse, decidió hacer una pequeña comprobación. Intentó emular al cohete de hielo concentrando el fuego en sus pies. Resultado, salió volando sin control y acabó estrellándose irremediablemente contra el duro suelo.
Su boca mordía polvo, pero su cuerpo desnudo no tenía el más mínimo rasguño. Golpeó con dos puños de fuego el suelo y la explosión la levantó por los aires. Dragonheart, pensó Erza mientras aterrizaba poderosamente sobre sus dos pies. Dragonheart, una magia tan legendaria y orgullosa que no permitía que su poseedor pudiera utilizar otras. Yo soy todo lo que necesitas, decía el libro que la describía. La relación de amor odio entre Erza y su magia se convertiría en la historia más bella del reino, pero nadie se atrevería a escribirla…
–¡¡GRYOOORR!! – el rugido del dragón devolvió a Erza a la realidad.
Al parecer, en aquella pesadilla, aún había ganas para un baile más. Un paticojo y cabreado dragón se incorporó encarando a Erza a una velocidad endiablada. Con su tres patas, cargó hacia delante con sus fauces abiertas. El odio llevó a Erza a hacer algo estúpido, cargar también hacia delante. En realidad no era tan estúpido, había un plan. En el último momento utilizaría su técnica de mujer cohete para esquivar las fauces y atacar los ojos. No resultó bien. La bravura, la valentía y la pasión nunca han sido buenos instrumentos de vuelo. Una inexperta Erza fue incapaz de maniobrar, su propulsor de fuego la impulsó directa a las fauces del dragón. ¡No podía haber salido peor! Entonces, para contradecirla, el hálito de White Fire hizo acto de presencia. Genial, fuego y babas, lo que más le apetecía en aquellos momentos de desesperación. No había más remedio, plan B, dejó que sus demonios tomaran el control. Sus ojos refulgieron con el odio acumulado durante dos vidas y el fuego de sus pies se hizo eterno.
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
Responder
#2
Uffff, mira, yo soy el primero al que le encanta el humor absurdo (desde lo más exagerado como Bobobo, hasta algo más mundano como The IT Crowd), pero creo que el humor necesita estar trabajado, aunque sea para ser incoherente con la realidad.

No quiero tener que hacer comparativas entre relatos del reto, pero en el caso de Crónicas de Aurelio el Grande, más allá de que considere algo infantil los chistes que usaba, podía verlos como tal, aquí en cambio, veo tanto desinterés, que expresiones como sospechosamente sospechoso que debería considerarla un chiste más (incluso aunque no me haga gracia) sólo soy capaz de verla como una errata. Las referencias al hielo y al fuego también me parecen que sobran, no aportan gran cosa y mucho menos son divertidas.

En cuanto a la historia en sí, por un lado el worldbuilding es confuso a más no poder: lo que he entendido es que están dentro de un mundo fantástico pero que funciona como un videojuego; es simplemente raro. Sin contar con que me parece una copia algo descarada de Fairy Tail y SAO... Aprovechando esto, lo de describir el combate como parte de un manga no funciona, al menos no para un relato suelto: lo de las poderes definitivos (que no son tan definitivos) o de técnicas secretas-que-ponen-en-peligro-tu-vida son simples Deus ex, en los mangas también, pero al ser series largas suelen usar foreshadowing para dejar el futuro abierto para inventar una técnica de ese tipo en medio del combate (o te meten con calzador un flashback de entrenamiento). Como parodia tampoco funciona; One Punch Man es una buena parodia del típico protagonista todopoderoso, y queda en claro que es paródico, mientras que en este relato, por más que con los nombres y ciertos detalles se intente dar el toque de parodia, es algo que no se ve en la acción: volviendo a Bobobo, sus combates son absurdos no sólo por el tipo de técnicas que usan, sino por el desarrollo de los mismos (generalmente con el villano de turno intentando ser serio, y con los protagonistas respondiendo de manera completamente incoherente). Por otro lado lo que ocurre: se da a entender que se quieren eliminar a los jugadores con ese Terminus, pero más allá de una hipótesis sobre políticos y politiqueos, no queda claro de qué sirve eso (¿es una especie de Purga en la que se matan a los pobres?).

Ahora para terminar sin dejar un amargo sabor de boca a quien haya escrito esto, lo que creo que funciona: los combates (aunque parezca paradójico), si se trabajaran más (narrativamente y en lo que se refiere al trasfondo) serían brutales en cuanto a acción; a veces está narrado de forma algo confusa, pero soy capaz de hacerme una idea en general de lo que se pretende narrar. Pero, sin duda, el punto a destacar es la relación entre ambos, has conseguido que me crea que son amantes sin tener que hacer que sus interacciones sean una completa pastelada, aunque considero que lo de la infidelidad es gratuito, y el intento de humor que hay en ese intercambio de diálogo se carga la emoción que venía in crescendo en los momentos previos y que hubiera culminado muy bien con ese final abierto.

P.D.: Un píxel es una unidad que compone las imágenes en 2D, como en ningún sitio se da a entender que ese mundo sea en 2D, quiero entender que querías decir en realidad vóxeles.
Responder
#3
Uhm. La verdad es que el cuento no me ha gustado para nada. Pero antes de hablar de los aspectos negativos, quisiera mencionar algunos detalles que podría haber encontrado buenos si hubiese entendido un poco de qué iba todo esto:

a) Asociar a los personajes y sus personalidades con el elemento que controlan. Una personalidad "flameante" para Erza y una "frígida" para Jim.

b) Dar la impresión de que pertenece a algo más acabado o más grande y poseer referencias que hacen eso plausible, aunque, si me preguntan a mí, he pillado menos de la mitad de todo.

Bueno, espero que el autor no se enoje conmigo, pero trataré de ser lo más sincero (y constructivo) posible:

Partiendo por el mismo formato del escrito: el hecho de no tener sangría ni guión largo (o separación de párrafos) me auguró que lo iba a pasar mal leyéndolo desde un foro. Para los menos puristas podría no ser la gran cosa, pero pienso que la presentación ayuda a la legibilidad del cuento. Lo que sí, no encontré grandes errores ortográficos, aunque la puntuación no fue de mis favoritas.

El hecho de que comience durante la acción pudo ser interesante, pero no se dan más detalles del mundo, de lo que está pasando o del fin mismo de todo el asunto. Parece que está ocurriendo algo de lo cual no estamos enterados, y eso está bien si la historia es entretenida, pero no me pareció el caso. Se repite mucho que Pixeland es un mundo estúpido y absurdo y no me queda otra que darle la razón al narrador.

El narrador da pistas y explicaciones de los "poderes" a los que tienen acceso los protagonistas, pero todo el rato me pareció que los personajes o no se esforzaban lo suficiente o estaban realmente sumidos en una especie de videojuego mientras intentaban ...no sé, ¿conversar sobre su relación, o sobre el fin del mundo, o sobre qué...? En ningún momento sentí tensión, o alguna sensación de que había alguien o algo en peligro. No sé si las intervenciones del autor intentaron ser humorísticas, pero o no entiendo su humor o definitivamente no era divertido. Lo siento por eso.

En cuanto a la historia en sí... perdóname autor, pero no entendí de qué iba. Ya lo dije hace un par de renglones, pero de verdad estuve esperando que se tratara de algo. Me equivoqué. Quizá, mi intelecto es inferior a la media y se me ha escapado un trasfondo simbólico desconocido, pero no entendí. 

Con respecto a los elementos que dan "forma" a la historia, igual estuve confundido. ¿Dónde ocurría la historia? ¿en una dimensión paralela? ¿en el vacío del espacio? ¿dentro de una máquina de arcade? ¿en la matrix? Había un montón de términos gratuitos, en inglés, que hacían referencia a videojuegos, creo. Había referencia a un mundo en el que hay magia, pero, tampoco se explican sus limitantes o su funcionamiento.

Esta misma confusión en la narrativa me hizo preguntarme si acaso el tono del cuento era o no humorístico: los diálogos entre los personajes tienen un matiz pasivo-agresivo que no logré determinar. Es decir, ¿Erza engañó al amor de su vida, se lo cuenta momentos antes del clímax, y luego, a matar dragones o pixeles como si nada? No lo sé. Si la intención era humorística, no es mi tipo de humor, y  si no lo era, vaya, a nadie que le importen realmente esos asuntos humanos y mundanos reacciona así como quien te dice "buenos días".

En definitiva, creo que mi crítica ha quedado bastante ácida y espero no ofender a nadie. Podría resumir en que el cuento no fue de mi agrado por confuso, innecesariamente intrincado y por no tener un rumbo (y final) claro.

Saludos.
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#4
Querido autor,  vamos por partes, como diría Jack el Destripador:
Al leer tu relato me ha quedado claro que tienes quizá poca experiencia escribiendo. ¿Por qué? Porque no has trabajado siguiendo unas ciertas pautas y el resultado es un revoltijo que cuesta un huevo de entender.
Primero de todo, has de saber que lo que tienes en la cabeza lo tienes claro tú, y tienes que explicarlo de forma que los demás podamos verlo como tú lo ves, en todos los conceptos. Piensa que el lector es un ignorante de mierda que nos va a tocar los webos si no se lo dejamos todo bastante mamado. Así que hay que tratarle como a un idiota y explicarle las cosas como a un niño, conciso claro y con detalles. Te encontrarás que, incluso a veces, te pedirán cosas que no vienen a cuento estando todo correcto porque tampoco nos gusta mucho usar las neuronas, así que si lo presentas de un modo tan confuso, es como ponerte a ti mismo en una atracción de esas de las películas americanas que dándole a la diana te tiran al agua fría. Te lloverán las pelotas a tu diana de todas partes. Y más de uno apuntará directamente a tu cabeza, no a la diana.
Otra cosa que cansa mucho son las palabras repetidas en exceso, las acciones repetidas en exceso y los diálogos que machacan lo mismo en exceso. Tu texto tiene de eso en exceso también.  Acabas de darte cuenta, espero.
Cierto que no sabemos a qué viene todo eso, qué sentido tiene, porque no nos das una razón. Es como cuando cambias de canal y te encuentras una peli de acción de esas que si no estás pendiente de los diálogos no te enteras de una mierda. Te quedas un momento ahí a ver qué tal, pero como no entiendes nada, cambias a otro canal.
Te contradices a veces, y eso hace que la narración parezca torpe, Por ejemplo,
"El odio llevó a Erza a hacer algo estúpido, cargar también hacia delante. En realidad no era tan estúpido, había un plan." Si dices que era algo estúpido, lo era, porque el narrador es Dios. Pero si dices que hizo algo que parecía estúpido, ya no lo afirmas, con lo cual al decir que en realidad no era tan estúpido revelas lo que antes dejabas entrever, no te contradices.
Yo qué se, son cositas de aquí y allá, pero eso, con la práctica, se mejora rápido.
Un beso y ánimo.

PD. Mmmm, se me olvidaba. Ese final no parece un final, no está acabado. No acaba nada. No hay cosa que joda más que eso. Es como si, de repente, dejaras de hablar contando algo.
Pido trabajo por acá y por allá, claro que sí, hay, pero, ¿cuál? A éste, capturarle una náyade, al otro una ninfa, a aquél una rariesposa. Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana.
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#5
Estimado compañero. Te felicito por tu valentía al intentar crear un relato de estas características, pero para que salga bien se necesita un domino de la prosa y los tiempos muy bueno.
Me ha parecido la narración de una partida mezclada con los tira y afloja de una relación inestable. Esto último lo has casi-conseguido. Le ha faltado que el lector puediese asilimarlo sin tanta acción de por medio y un pulido de los diálogos. Por eso mi puntualización de los tiempos.
En cuanto a todo lo demás, coincido plenamente con lo que te han señalado los compañeros: muchas repeticiones salvables, cuando todo es legendario nada es legendario, demasiados adverbios terminados en -mente, muchos de ellos muy juntos, abuso de la seriedad-glacial fría-seriedad, etc.
Ánimo y ¡suerte!
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#6
Una narrativa muy engorrosa que cuesta entender y resulta tediosa. Me ha costado mucho leerlo y algunas partes las he leido muy apresuradamente. Un intento de humor usando referencias a la cultira popular que no funciona. Se pone "doscientos" y no "dos cientos". Esos espacios entre las rayas sobran.

Lo siento, pero hay que ser sincero, y es lo que pienso.
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#7
Me fue trabajoso leerlo. La primera razón es, como dijo Mariano, el formato. El segundo es el exceso de palabras, especialmente en los diálogos. A decir verdad, leí sólo los primeros incisos, luego los pasé de largo por lo cansinos que resultaban. Del mundo en el que se desarrolla la historia no entendí más que unos pocos detalles. La acción al estilo manga por lo general me parece horrible y esta vez no fue la excepción.
Por último, digo que para mi la personalidad de los personajes es lo mejor del relato, y el final lo peor. Oh, y también que si JP no decía que era un relato de humor, no me enteraba.
Suerte en el reto!
"Si te van a ahorcar pide un vaso de agua. Nunca se sabe qué pasará mientras te lo traen".
 
                                                                                                                                                                                 
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#8
Como decir algo en su contra sería repetir lo que ya se ha comentado, no me explayaré demasiado...
No se trata de tener una idea y empezar a escribir para que te lean; debes transmitirla para que los demás se aproximen a tu imagen, y eso no se hace tecleando lo primero que le venga a uno a la cabeza.
Me daba la sensación al leerlo de que el autor o autora ve muchos animes y lee muchos mangas pero quizá poca narrativa, y eso es lo primordial para aprender a construir un buen relato.
En fin, por algun camino hay que comenzar a andar en este mundo de la escritura, y no se recorre bien si antes no se ha tropezado.
Aplaudo la intención y el arrojo de terminarlo (yo, cuando empecé a escribir, raro era que acabara una historia de más de mil palabras).
Debo decir en su favor, y espero que los demás podáis estar de acuerdo conmigo en esto, que "Matanza de dragones" es una historia que se acaba por parodiar a sí misma dados sus fallos, convirtiéndola así en un relato que no se puede dejar de leer y de disfrutar en cada uno de ellos, tal como le sucedió a Tommy Wiseau con "The Room". ¿Quién sabe si acabermos recordándolo como un relato de culto?
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#9
Uy uy uy...

Puessss por lo que he vislumbrado en anteriores comentarios, me temo que han puesto a caldo tu relato, autor. Es doloroso, lo sé, pero es lo que pasa a veces cuando se expone la obra. Creo que no has tenido las ideas claras a la hora de dar forma a la historia que bullía en tu mente, o tal vez sí y entonces has escrito lo que te apetecía (algo loable y respetable) sin tener en cuenta a los lectores, y no hablo de hacer concesiones, si no de plasmar con cierta claridad lo que quieres contar.

No es que no haya algo salvable, que lo hay, pero es que es una historia tremendamente confusa sin principio claro ni final (NI FINAAAAL, no hay final leches) con personajes poco carismáticos (el carisma de un personaje a menudo salva un texto), además con un envoltorio muy mejorable, que es la narración un poco dejada a la mano de dios. Lo peor, no me han gustado los protagonistas, no sé de qué van, me dan ganas de darle unas piñas a ambos: él insiste con sus pretensiones sobre Ezra y ella no para de soltarle las mismas respuestas. Para que al final todo se vaya al garete por otros derroteros con un giro que aun ahora no entiendo muy bien.

Lo salvable, pues quizá la idea y el tono de parodia, Pixeland podría ser un submundo atractivo si se le da algo de estructura, no se limita a quedar como vaga referencia. La acción, ahí te ves un poco más suelto, autor, pero lo malo es que a esta acción no le acompañan motivaciones claras o la chispa narrativa. En fin, mucho texto para poca historia y narrada de manera deshilachada. Creo que, por las maneras que se intuyen, podrías hacerlo mucho mejor, es como si fueras escribiendo a medida que se te van ocurriendo anécdotas o cosas para el cocido. Pero una historia hay que meditarla un poco al menos (te lo dice un frecuente espontaneo de la prosa, que a menudo se la pega), sobre todo si parte de un puerto en el que impera la originalidad de la propuesta.
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#10
Me da la impresión de estar leyendo algo de un todo más grande y eso en un relato corto es malo. Me explicaré, es muy frustrante para el lector que le den datos que no van a incidir en la historia. Es como ofrecerte un chupa chups y que te den el palo.

Tampoco voy a extenderme sobre la forma de escribirlo, pero habría que hacer una limpieza general. Hay muchas partes que como lector lees en diagonal.

Voy a la parte positiva. A mí los personajes me han gustado. Para mi gusto haría falta presentarlos un poco y explicar un poco sus motivaciones. Los diálogos no son suficientes para saber hacernos una idea definida de su personalidad. Al menos no lo es para mí.

Para el final dejo el final. Un final que brilla por su ausencia. ¿Falta de espacio? ¿Pereza? ¿Qué ha pasado ahí autor? Wink
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