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Reto Abril 19: Fin de semana de pesca
#1
Frente a frente, los dos contendientes apretaban sus mandíbulas llenos de rabia. La tensión del ambiente, densa como el barro bajo la suela de sus botas, podía cortarse con un cuchillo.
Y Vicente, el armario empotrado de metro noventa y calva incipiente y mirada de loco homicida y agresividad por bandera temblaba y no era de miedo, sino de impaciencia ante la inminente lucha.
Alberto tenía por nombre su rival. Metro sesenta y cinco. Cuerpo musculado y definido. La camisa tirada ya por el suelo, técnica vieja de intimidar. El torso tatuado, recuerdos del ejército, y un semblante impasible. No temblaba. Sostenía fija la mirada, como un guerrero curtido en batallas. Ésta no era diferente.
El uno era un oso pardo.
El otro era un lobo.
Les rodeaba una veintena de personas. Dos muchachas por aquí lloraban, pedían que no lo hicieran, que acabaran antes de empezar. Dos borrachos más ebrios de violencia que de whisky les animaban y vilipendiaban su hombría por no haber comenzado ya la contienda.
Había un viejo también que sabía ya, como los viejos saben, que después de esa noche ninguno de los presentes sería el mismo al día siguiente.
El primero en perder la paciencia, no es difícil adivinarlo, fue el enorme oso. Abalanzose con fiereza sobre su adversario con grito de furia, giró el torso y arremetió con uno de sus enormes puños, que no parecían puños sino zarpas.
Mas el lobo se apartó en una finta, sacó provecho de la inercia de Vicente y, agarrando su cintura, lo tiró al suelo. Dada su experiencia no le costó más que si se hubiera tratado de un almohadón de plumas.
Visto y no visto. La primera sangre fue a favor del militar, pues cuando el gigante, que sin pasar de los dos metros ya parecía mucho más grande gracias a su envergadura, despegó su cara del suelo, dejaba escapar un hilillo cálido y carmesí de su nariz.
El golpe no fue nada para tal bestia que ya había recibido porrazos mayores incluso de niño. Pesaban más la rabia y la vergüenza de haber sido el primero en caer.
Agarró un puñado de barro entre las manos que lanzó sin pensarlo dos veces, rastrero, a los ojos del impasible rival.
Alberto, cegado y desconcertado, no vio venir los dos mazazos que españolamente le vistieron de torero. Consiguió limpiarse los ojos y recuperar la vista, aunque doble, para poder evitar un tercer golpe que ipso facto le hubiera dejado fuera de combate.
La sucia jugada le hizo al lobo replantearse el combate. Atrás quedó el honor de una batalla limpia. Si valía cegar al oponente, valían las patadas en la entrepierna, las luxaciones y las estrangulaciones.
Después de todo, si alguno de los dos brutos había pensado que con un par de puñetazos podía solucionarse todo, esa idea estaba descartada ya.
Vicente había conseguido ya la ventaja que quería. Por muy diestro en la lucha que fuera su rival, la diferencia de fuerza en ambos era más que notable. Y lo sabía porque su oponente ya no estaba en calma. No sangraba, no. Eso no lo había conseguido; pero notaba cómo le costaba mantener la templanza.
Se acercó despacio, no quería cometer el mismo error que antes. Esta vez los puños serían rápidos. Lanzar y recoger. Que no le diera tiempo a ese lobo mareado a jugársela como antes.
Pero las piernas de un hombre pequeño aún son más largas que los brazos de un gigante, y una patada rápida como un rayo se llevó tres costillas de Vicente en el acto. Por suerte, esos huesos no se saben rotos hasta pasado un tiempo, cuando regresa la calma.
Ambos cesaron sus movimientos. La pelea ni mucho menos había terminado, pero debían evaluar sus heridas y las del contrario. Replantear el combate era primordial.
Alberto, el lobo curtido en batallas debía castigar las piernas del oso pardo. Si machacaba sus rodillas, sus meniscos, el oso, caído en el suelo, no tendría opción de seguir peleando.
La estrategia de Vicente consistía en soportar los golpes con más aguante que una mula y acercarse lentamente al pequeño para estrangularlo con sus brazos, hechos de cemento.
No, ninguno pensó ni por un instante en rendirse.
Nadie apoyaba ya la pelea. A las chicas no les quedaban lágrimas. A los borrachos no les quedaba sed de sangre, estaban ahogados. Y el viejo se había marchado. Estaba mayor para soportar lo que venía ahora.
El gigante volvió a ponerse en camino. Su costado chillaba, nada serio, pensó. El pequeño le atizó otras dos patadas antes que cayera de rodillas. De rodillas frente a él. A escasos centímetros. Su pierna izquierda estaba destrozada. No podía ponerse en pie, pero ya daba igual. Lo tenía donde quería. Y los movimientos rápidos y continuos del lobo le habían hecho fatigarse. Se miraron conscientes una última vez.
Vicente agarró a Alberto, le retorció la muñeca como si fuera un estropajo de cocina y lo tumbó en el suelo. Encima de él, el oso pardo dio puñetazos furiosos a un lobo que yacía indefenso en el primer guantazo e inconsciente después del cuarto. Pero no se detuvo.
Sus manos ya vestían sangre de ambos cuerpos y no paró ni cuando notó como le agarraban por detrás para separarlo ni cuando los gritos de terror superaban al ruido de las sirenas. Sólo se detuvo cuando su vista se cegó fruto del porrazo de algún agente.
Perdió el sentido dos minutos. Cuando abrió los ojos, vio a través de la ventana del coche patrulla a dos muchachas tumbadas intentando reanimar a un cuerpo que dudosamente seguía vivo.
Fue entonces, cuando la adrenalina hubo desaparecido, que recordó que hacía tan solo dos horas eran dos amigos bebiendo cerveza en un bar y planeando ir de pesca ese fin de semana.
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
Buena escena de lucha, pero no es para mi un buen relato. Nada se sabe de porque luchaban (supongo que por la borrachera) y nada se sabe de los personajes, así que tampoco era importante quien ganara. Al comienzo hay una oración con muchas Y, propia de los relatos clasicos, pero no me parecía necesario utilizarlo en este (así como el abalanzose). Tambien hay oraciones cortas que no encajan completamente, que dicen lo obvio o repiten lo anterior. Hay ademas algunas expresiones que no entendí y no me gustaron, como por ejemplo españolamente le vistieron de torero. Por lo demás, esta bien escrito, sin faltas o muy pocas.
Buena suerte en el reto!
"Si te van a ahorcar pide leer La Fuerza del Destino Capítulo 14 (http://clasico.fantasitura.com/thread-2008.html) Nunca se sabe qué pasará mientras te lo lees".
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#3
"Alberto tenía por nombre su rival" es una frase que confunde bastante. lo de "dos muchachas por aquí" también suena raro, así como "españolamente le sirvieron de torero". tampoco veo sentido que las chicas lloren. Una cosa es que no les guste que se peleen, pero de ahí a llorar. Otra cosa es si temen por la integridad de ellos por ser familiares o amigos, ahí tendría sentido, pero el texto no menciona nada de eso.

Pese a esas cosas, el relato tiene sus puntos positivos. Aprecio la brevedad (hasta cierto punto, pues a veces veo "microrrelatos" que...) dado que leer en una pantalla a veces puede ser muy costoso. El relato es breve pero cumple con lo que trata de explicar: dos borrachos que el alcohol les hace portarse como dos idiotas y pelearse, llaman la atención de todos los presentes y acaba interviniendo la policía. Una situación realista y cotidiana. Si no fuera por el lenguaje extraño estaría mucho mejor.

Un saludo.
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#4
Bueno, bueno. Te la has ganado, y además, me pillas sin nada que hacer. Que no te pase na del repaso k te ví a metéeeeeeeeeeeeeeeeeer!!!

Nada más empezar veo que pones una colección de "y" en lugar de comas, eso es malo, muy malo. Sólo la última "y" es correcta. Las muchachas que lloraban, ya se supone que era ahí, así que el "por aquí " para mi gusto, fuera. Y no creo que todos los viejos sepan eso, no? ahí has exagerado un poco. Si saben algo es por experiencia (propia o ajena). Y si escribes "después de esa noche", sobra el "al día siguiente", porque el día suele seguir a la noche. Hombre, has de ponerlo mamado a los lectores, pero chico, hasta ahí llegamos, eh?

-"Abalanzose con fiereza sobre su adversario con grito de furia" Más sencillo hubiera sido se abalanzó, pero vale, aunque falta un acento; antes de grito olvidaste "un".

-"Mas el lobo se apartó en una finta" hombre. ahí una finta (además sería con, no en) no me cuadra mucho. Un giro, un quiebro, una pirueta, una media vuelta (o entera).Ten en cuenta que una finta es un movimiento que se hace para engañar al contrincante y no pasa de ser un ademán o un amago.

- "pues cuando el gigante, que sin pasar de los dos metros ya parecía mucho más grande gracias a su envergadura" ¿Esto qué es? yo te lo digo, aunque duela, Eso es una torpeza. No puedes parecer un escritor torpe, tiene que parecer que controlas aunque no lo hagas, así que evita frases así. Dale un poco más al coco y cámbiala por algo que sea coherente al leerlo. Pero, tú la has leído al acabarla, hijo mío?

-"Agarró un puñado de barro entre las manos que lanzó sin pensarlo dos veces, rastrero, a los ojos del impasible rival." No creo que el barro tenga el mismo efecto que la arena, pero vaya. Aceptamos pulpo como animal de compañía.

-" los dos mazazos que españolamente le vistieron de torero" Esto ya es la releche. Ya me explicarás el significado de la frasecita, porque no sé cómo le vistieron d torero dos ostias. Y el españolamente ya ni lo comento pa k no me llaméis separatista.

-"y una patada rápida como un rayo se llevó tres costillas de Vicente en el acto. Por suerte, esos huesos no se saben rotos hasta pasado un tiempo, cuando regresa la calma. "
Se llevo las tres costillas, no sólo se las partió. Y el otro no se entera hasta pasado un rato. O te has explicado mal o flipo en colores. O será que como nunca me han arrancado tres costillas, lo ignoro. Si te refieres a que se las rompe (sin llevárselas) pues como que me da que pensar que tampoco a tí te han roto ninguna nunca, ni ningún hueso. Porque ya lo creo que te enteras al momento, vaya si te enteras. Y cuanto más rato pasa, más te enteras. A no ser que seas un brujo y vayas hasta arriba de elixir, ahí sí que solo te enteras al oir el ruido del hueso rozando las paredes, pero no es el caso, verdad?

-"Alberto, el lobo curtido en batallas debía castigar las piernas del oso pardo. Si machacaba sus rodillas, sus meniscos, el oso, caído en el suelo, no tendría opción de seguir peleando."
Sep, porque la minucia de las costillas, que igual hasta le habían taladrado el pulmón de la peazo patada, eso con una tirita se cura.

-"Su costado chillaba, nada serio, pensó."
Eso es un hombre, cojones. Pero eso de que chillaba... ¿no había otro verbo más veraz? Será que nuestra lengua no es rica, macho.

El final muy bien, cuántas veces no habrán pasado cosas parecidas , más o menos trágicas, entre amigos por diferencia de opiniones.
Un saludo y suerte en el reto, y perdona por el análisis exhaustivo, aunque he dejado de lado la puntuación por no alargar demasiado esto.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#5
(13/04/2019 06:15 PM)Sashka escribió: Bueno, bueno. Te la has ganado, y además, me pillas sin nada que hacer. Que no te pase na del repaso k te ví a metéeeeeeeeeeeeeeeeeer!!!
¡Ja, ja, ja! Te has quedado a gusto.
A mí no me gusta el relato demasiado. Quiero decir, la historia me parece floja y carece de interés, no veo una trama que seguir, pero no he encontrado las faltas que mencionas... ¿Abalanzose? Creo que no lleva acento. XD
Por lo demás, no sé, bueno, la técnica, aunque rara de narices, ya me ha gustado más que otras del concurso.
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#6
Cita:Por lo demás, no sé, bueno, la técnica, aunque rara de narices, ya me ha gustado más que otras del concurso.

¿Qué técnica?

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#7
La técnica narrativa, digo.
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#8
La técnica se parece a la mia cuando tengo un día extravagante, cambiando el orden de las palabraa y las comas por Y. Pero al siguiente día suelo leerlo de nuevo y ahí se pone la lapicera (bolígrafo) a tachar a destajo. Tal vez el autor sea extravagante todos los días...
"Si te van a ahorcar pide leer La Fuerza del Destino Capítulo 14 (http://clasico.fantasitura.com/thread-2008.html) Nunca se sabe qué pasará mientras te lo lees".
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#9
Diría que es el mejor relato en cuanto a narrativa de los que se han presentado, pero al mismo tiempo este estilo tan literario, con el tema tratado, me chirría; no acaba de desagradarme, pero hay algo que hace que parezca todo fuera de lugar.

Aunque el título puede parecer un buen complemento al giro final, resulta todo lo contrario: en un primer momento supuse que la escena se situaba en dicho fin de semana; al final ni recordaba dicho título y ese elemento al final no me causó la impresión que debería.

Con lo cuál me lleva a otro punto: lo importante del relato es la pelea, en ella se centra todo el peso del relato, que al final des una pincelada sobre los personajes resulta ridículo, más cuando es algo que deberías dejar caer al principio (el narrador nos ha escondido ese detalle, porque con esos movimientos no estaban tan borrachos como para no recordarlo). Descubrir que ambos son amigos se supone un giro después de verles pelear a muerte pero no hay tal efecto porque al desconocer los motivos de la pelea, ese detalle acaba dando igual.
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#10
Relato corto con todo su peso en la descripción de una pelea. Además, deja muchas cosas a la imaginación del lector, y cuando esto está bien hecho, a mi me gusta. En lo personal me gusta este estilo literario y me ha gustado lo arriesgado de la propuesta, en un todo o nada, ya que esta pelea debe ser lo suficientemente buena como para que el lector no eche de menos todo lo que esperamos de los relatos.
Mientras leía iba pensando en qué narices tenía que ver todo aquello con el título. Finalmente se ha resuelto, y entonces he echado en falta algunas pequeñas pistas que hiciesen que todo encajara y resultara más redondo.
Por mi parte, ¡muy bien autor!
[Imagen: stormbringer4.jpg]
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