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[FANFIC] LA FUERZA DEL DESTINO (SAGA GERALT DE RIVIA) CAPÍTULO 6
#1
CAPITULO 6

Él despertó antes que yo, quizá al notar la sensación casi olvidada del calor de un cuerpo a su lado. Me estrechó, intentando no despertarme, contra sí.
Geralt seguía sin creer que el bebé fuera suyo, pero no le importaba. De lo que no tenía duda alguna era de que, fuera lo que fuese que hubiera pasado, no había sido por mi voluntad. Estaba convencido de que Avallac´h me había hechizado de algún modo, de que llevado por su obsesión con el gen de Lara había experimentado conmigo. Pero a él ya le daba igual que diera a luz a un niño de orejas picudas o no, lo querría lo mismo y sería su padre, porque me quería y yo era lo más importante para él.
Despacio, casi con pereza, retiró los brazos de alrededor mío y se levantó. Empezaba a vestirse cuando desperté.
—Buenos días —me dijo.
—Buenos días… ¿nos hemos dormido? —pregunté al ver las prisas con que se vestía.
—No, pero he de ir a cobrar mi contrato. Tenemos que irnos, estamos en Temeria. No estarás a salvo hasta que lleguemos a Redania.
—Mmhmm…
—¿Estás bien? ¿Tienes náuseas?
—No, todo eso quedó atrás por fin…
— ¿Pero? Ese rostro es el de un gran pero…
—Pero… ¿llegará alguna vez el día en que no tengamos que estar huyendo de algo, Geralt?
—Llegará, estoy seguro. Y llegará pronto, en cuanto crucemos el Pontar y estemos en Redania. Yennefer me contó que no puedes teletransportarte, pero no te preocupes, lo conseguiremos.
Era curioso. Ya nunca la llamaba Yen…
—Ni siquiera allí estaremos a salvo del todo. Emhyr tiene espías por todas partes.
—Lo sé. Pero desde allí podremos buscar un lugar apartado para establecernos.
Puse los ojos como platos. Ni siquiera se me había pasado por la cabeza tener una casa para los dos, dejar el camino para vivir como una familia y menos que la propuesta saliera de sus labios. Desde luego, me agradaba la idea, pero me costaba imaginar a Geralt establecido.
—Y, ¿te acostumbrarías a una vida así? —le pregunté.
—Contigo me acostumbraría a lo que fuera, Ciri. Además, el bebé necesitará estabilidad, un lugar donde criarse, una casa.
—También podríamos ir a Kaer Morhen. Me gustaría criarlo como a un brujo. Como tú y yo. Y allí estaríamos a salvo.
Sus ojos se nublaron un tanto al nombrar la Fortaleza.
—Lo pensaremos detenidamente más adelante. Ahora tengo que irme, Ciri. De vuelta, intentaré comprar algo cómodo para ti, llamas demasiado la atención con ese encantador vestido —dijo ajustándose las espadas a la espalda.
—Compra lo más sencillo que encuentres, recuerda que pronto no cabré en nada…
—Cierto, no había pensado en ello. Vuelvo enseguida.
No mucho más tarde oí pasos subiendo la escalera, pasos de varias personas. De algún modo intuí el peligro, casi se podía decir que había desarrollado un sentido especial para ello tras tantos años inmersa en estas situaciones. Cogí mi espada y aseguré la puerta. Alguien empezó a aporrearla, y ese alguien no era Geralt.
Intenté un teletransporte a la desesperada y me salió bien. Me dejó en la parte trasera de la posada, y avance entre las casas.  En el patio de una de ellas, una muchacha más joven que yo se quedó mirando mi vestido, extasiada. Se me ocurrió algo, ya que era más o menos de mi altura y complexión. Decidí aprovechar la oportunidad de deshacerme de este, pues era como llevar una diana encima.
—¿Te gusta mi vestido, muchacha?
Ella asintió sin quitarle la vista de encima, con codicia.
—Te lo cambio por unas cuantas prendas.
Sonrió de oreja a oreja y me instó a que la acompañara al interior de su casa.
Vestida con unos pantalones, camisa y una capa corta, con unas botas que me iban bastante bien, salí a la calle con la capucha echada. Tenía que encontrar a Geralt.
No me costó encontrarle, puesto que el pueblo era más bien pequeño. Estaba sobre un caballo entre un grupo de hombres montados, maniatado y sin sus espadas. Le habían capturado, y ahora me buscaban a mí. Me escondí de manera que pudiera ver lo que pasaba.
El posadero nos había delatado, estaba allí recibiendo una bolsa de dinero.
Mi mente trabajaba frenética, buscando una manera de liberarle. Solo había una: enfrentarme a ellos. Así que saqué la espada y avancé. Geralt me vio y negó con la cabeza, con temor en los ojos, pero nos habíamos reencontrado ayer mismo y no estaba dispuesta a que nos separaran otra vez. Eran cuatro hombres, pero me las apañaría a pesar de no estar en mis mejores condiciones.
Dos desmontaron y desenvainaron las espadas.
—Recordad: no le toquéis un pelo o el emperador os sacará la piel a tiras —les advirtió el hombre que sujetaba las riendas del caballo que montaba Geralt—. Su alteza imperial princesa Cirilla, deponed las armas y acompañadnos presto. Son órdenes de vuestro emperador.
—Soltad al brujo.
—Al brujo también se le reclama.
—Eso me importa un pimiento. Soltadle.
El hombre, en lugar de eso, le puso la espada al cuello.
—El brujo, en un momento dado, es prescindible. Rendíos, princesa Cirilla, o vos veréis.
Me teleporté al momento detrás del caballo de Geralt y lancé un tajo ascendente en diagonal contra el brazo extendido que amenazaba a Geralt. El antebrazo y la espada salieron volando, mientras el hombre lanzó un grito desgarrador. En ese momento aparecieron cinco hombres más, los que me habían ido a buscar a la posada.
Geralt saltó del caballo y me mostró las manos atadas a la espalda para que cortara las ligaduras y las corté, pero estaba desarmado. Todos se acercaron desenvainando los hierros.
Correr hubiera resultado inútil, porque estaban demasiado cerca.  Y se acercaron más.
—Ciri —me dijo Geralt —, huye.
—¿Sin ti? Jamás.
Buscaba sus espadas, cuando las localicé vi que era inviable intentar recuperarlas. Demasiado cerca de ellos, en una montura y colocadas de una manera que me entretendría demasiado sacar siquiera una.
—No admito discusión. Vete de aquí, intentaré entretenerles.
—Geralt, la espada en el suelo… Si me teleporto y la recojo…
—He dicho que te vayas. ¡Vete ya!
No sé por qué se molestaba, si me conocía perfectamente. Me teleporté, recogí la espada y volví a teleportarme. Se la pasé.
—Ahora somos dos contra ocho.
—Sigo opinando lo mismo, vete de aquí, Ciri. Por favor…
Ya no hubo ocasión de hablar más, hablaron las espadas.

[Imagen: 347e4cy.jpg]

Solo dos, pero nos defendíamos como dos demonios. Con sus señales, combinadas con su pericia con la espada, mis teleportaciones confundiéndoles y mi también buen hacer con Zireael, pronto llevábamos ventaja.
Ver a Geralt desenvolverse con la espada seguía fascinándome. Era frío, sus movimientos, precisos, no malgastaba energía en nada innecesario, resuelto, y sus reflejos eran tan rápidos que parecía que supiera de antemano lo que el rival iba a hacer. Le admiraba.
Así, colocándose ante mí siempre para protegerme, su espada cortaba, paraba, fintaba y él giraba, avanzaba, retrocedía y conjuraba Señales sin parar y yo protegía sus flancos.
Cuando el último de los hombres estuvo en el suelo, Geralt recuperó sus espadas.
—Dile a tu emperador que nos deje en paz —le dijo al hombre manco que, aún sobre el caballo, se sujetaba el muñón del brazo en el cual se había hecho un torniquete—. Ciri nunca volverá a Nilfgaard.
Después me dio la mano y salimos corriendo de allí, a buscar nuestras monturas.
Cuando montaba a Kelpa pareció reparar de pronto en mi ropa.
—¿De dónde demonios has sacado eso?
—Lo cambié por mi vestido.
—Mmhmmm, qué apañada…
—No te creas —sonreí—, salí perdiendo con el cambio, sin duda.
Él se subió a Sardinilla riendo bajito. No dejaba de mirarme.
—¿Qué? —pregunté extrañada por su escrutinio.
—Qué guapa eres…
Me sonreí, halagada por su cumplido.
—Tú también.
[Imagen: fd6rf6.jpg][Imagen: 2lk5kpc.jpg]
—Bah, tú si eres un partidazo. Señora de los Mundos, del Tiempo y el Espacio, heredera del imperio Nilfgaardiano hasta que tu padre lo revoque, bruja, hechicera y además preciosa. No se puede pedir más.
—Empiezo a preguntarme —bromeé—, si no estarás conmigo por interés…
—Sin duda alguna —dijo sonriendo, tras lo cual acercó su caballo al mío y me dio un beso.

Cabalgamos todo el día sin parar y cuando anochecía estábamos ya cerca del Pontar. Detuvimos los caballos y desmontamos en el camino.
—Los puentes y transbordadores estarán vigilados. Lo ocurrido esta mañana debe saberse ya en todo el imperio, y estarán buscándonos por todas partes. Pero cuanto más tiempo pase, peor.
—Creo que podría teletransportarnos de una orilla a la otra. Sólo tendríamos que acercarnos al río lo suficiente.
—Eso puede hacerse. Aprovecharemos la oscuridad. ¿Tú estás bien, Ciri? ¿No estás cansada tras tantas horas a caballo?
—Estoy bien, solo quiero que todo esto acabe. Quiero sentirme segura, estoy cansada de esta eterna huida…
—Ven aquí, pequeña…—dijo abrazándome, reconfortándome—. Lo conseguiremos. No podrán detenernos.
—Oh, Geralt… siempre estamos a un paso del desastre…
—Un paso es suficiente distancia, no te desanimes. Pero, hazme un favor…
—¿Cuál?
—Si te digo que huyas, huye. Ya no eres solo tú, Ciri. Llevas a un pasajero, recuérdalo siempre.
—No lo haré. Sin ti nada tiene sentido.
—No voy a discutir.
—Es inútil, lo sabes.
—Lo sé.
Me miraba con orgullo, lo veía.
—Pero gracias por quedarte esta mañana… Te quiero, Ciri —volvió a abrazarme con suavidad.
—Te quiero, Geralt —susurré al lado de su oído—. Nunca te dejaré atrás, lo sabes.
—Lo sé.
Me besó. Me gustaban sus besos, me gustaba sentir su sabor en mi boca, el modo de acariciarme con su lengua. Sentía que le pertenecía y él me pertenecía a mí. Me dejaban relajada y satisfecha, afortunada de ser el objeto de esos besos, y otras veces me llenaban de un deseo urgente y feroz. Pero en ese momento, su beso me reconfortó.
Después volvimos a los caballos, rumbo al Pontar. Para caer en una trampa.
Los caminos estaban vigilados, nunca había visto tal despliegue de soldados en estos. Nos descubrieron, y no quedó otra que cabalgar en dirección al río.
Al llegar al margen, intenté teleportarnos, desesperada. Estaban casi encima nuestro. Pero no ocurrió nada, no fui capaz, y quedamos a su merced. Geralt sacó su espada.
—En cuanto puedas, huye. Esta vez no hagas tonterías, Ciri. Te lo ruego, huye… Prométemelo…
—¡No! ¡No puedo dejarte!
—Ciri, piensa en el bebé. No debe caer en manos de tu padre, sabes lo que hará… Quiero oír tu promesa…
Tragué saliva, angustiada.
—Te lo prometo…
Y, en cuanto pude, huí.
Supe que Geralt había sido apresado, supe que le habían condenado a muerte, supe dónde iban a ejecutarlo… e ignoré toda prudencia y me presenté en esa villa junto al Pontar para evitarlo.
Allí estaba el cadalso, en el fondo de la plaza. Me moví entre la gente para acercarme lo más que pude, con la cabeza cubierta por la capucha, empujando los cuerpos que me impedían llegar a él. Alcé la vista y le vi, estaba de pie ante el tocón, junto al verdugo. Mientras un funcionario leía la sentencia de muerte en voz alta, él miraba al frente, resignado. Sus facciones no denotaban más que frialdad y orgullo. Mi garganta estaba rígida y me faltaba el aire, como si una mano invisible intentara ahogarme, mi corazón latía acelerado. Estaba desesperada, horrorizada y aterrada. Tenía que hacer algo. ¿De qué me servía todo mi poder si no era capaz de evitar lo que iba a ocurrir en unos momentos?
El verdugo le habló y él asintió levemente. Luego se arrodilló y apoyó la cabeza hacia el lado contrario, sobre la madera, y esperó. El verdugo levantó el hacha, un hacha grande y bien afilada, y yo creí morir. Extendí mi mano hacia él mientras un grito inhumano salía de mi garganta cuando el hacha bajó, imparable, hacia el cuello expuesto de mi brujo. Cerré los ojos y noté un líquido corriendo por mi boca: de mi nariz manaba un reguero de sangre y me desmayé.
El hacha estaba a un escaso centímetro del cuello de Geralt, inmóvil, como todo a mi alrededor. Miré sin comprender. Todo el mundo estaba estático, sin el más leve movimiento. Como si el tiempo se hubiera detenido. Limpié mi boca y miré la mano ensangrentada, mi nariz no dejaba de sangrar, pero lo ignoré y me puse de pie.
Despacio, como si me moviera en un sueño, me acerqué a las escaleras y las subí. Geralt, con la cabeza apoyada en el tocón, miraba hacia mí sin ver nada, con una expresión vacía. Intenté moverle, pero no pude. Probé a teleportarme con él, pero solo conseguí que me sangrara más la nariz.
No sabía qué hacer, cómo sacarle de ahí. Me desesperé.
En ese momento tan inoportuno sentí moverse algo en mi interior. Por primera vez noté a mi hijo, un movimiento ligero, como unas alas de mariposa batiendo dentro de mi vientre. Pensé en él, que habría de criarse sin padre si no daba con el modo de sacar a Geralt de allí, y también que por su causa me veía tan limitada. Él sería poderoso, más poderoso que yo. Ante ese pensamiento, se me ocurrió una idea.
Volví a concentrarme y llamé a Ihuarraquax insistentemente. De pronto se alzó la niebla que precedía la aparición del unicornio, procedente del río, y distinguí su silueta entre la bruma. Se acercó a mí despacio, y yo deposité mi mano en su morro, le acaricié agradecida.
—Tráeme a mi hijo, Caballito. Ve a buscarlo al futuro y tráelo aquí, por favor…
Desapareció entre la niebla para volver casi al instante, con un hombre joven a su lado. Rodeado de bruma, su silueta se acercó hasta que fue completamente visible para mí.
El corazón me dio un vuelco. El enorme parecido con su padre me dejó pasmada. Tenía su altura y su complexión, incluso sus inusuales ojos, aunque verdes como los míos, y no dorados. También había heredado el color ceniciento de mis cabellos. Vestía una armadura color jade con adornos grises, unos ajustados pantalones y unas botas altas de la mejor piel. Llevaba una espada con la empuñadura labrada en la espalda.

[Imagen: vgsagw.jpg]

—Me has llamado —dijo, y casi me desmayo otra vez. Era la voz de Geralt…
Me costó salir de mi estupor, no podía dejar de mirarle. Era un extraño y no lo era… me entraron ganas de abrazarle. Era mi hijo. El hijo de Geralt.
—Sabes… sabes quién soy, supongo…
—Sí, madre.
Me había llamado madre, no mamá. Me extrañó ese trato frío, tan impropio de mí. A pesar de que debía tener unos veinte años, no entraba en mi cabeza que yo le consintiera ese trato. Yo siempre sería mamá para mi hijo.
—Ayúdame a salvar a tu padre —le pedí—. Yo no puedo, casi he perdido mis poderes. Sólo te tengo a ti.
Él guardó silencio unos instantes, mientras miraba la macabra escena sobre el cadalso, indiferente.
—No. Él ya ha cumplido su cometido y su tiempo se ha agotado. No le queda nada relevante que hacer aquí. Debes resignarte.
Sentí helarse mis entrañas.
—¿Cómo puedes decir eso? ¡Es tu padre! ¡Ni siquiera le conocerás si muere hoy!
—Así fue. No le conocí.
Estaba horrorizada. ¿Ése era mi hijo? ¿Nuestro hijo? Algo había ocurrido en su pasado para que fuera tan frío, tan desapegado, y decidí indagar.
—Hablas de un modo que me pone los pelos de punta… ¿Qué sabes de tu padre?
—Que no era más que un vagabundo.
Me quedé perpleja.
—Eso no te lo he podido decir yo.
—Por supuesto que no. Tampoco llegué a conocerte.
Eso no podía ser. Era imposible que no me hubiera conocido. ¿Qué había ocurrido en su pasado?
— ¿Qué ha de ocurrir después de su muerte? —pregunté, y me falló la voz al referirme a la muerte de Geralt.
—Volverás a Nilfgaard y allí me darás a luz. Luego te irás al pasado, buscándole. Nunca volviste.
— ¿No te crie yo? —dije sintiéndome desfallecer—. ¿Ni siquiera me conociste tampoco a mí?
El panorama que me describía me dejaba espeluznada. Sentí náuseas atenazando mi estómago.
—Te conozco por una pintura de palacio. Pero eso es intrascendente, jamás te necesité.
Me faltaba el aire. No podía ser mi hijo. No parecía haber nada en su interior heredado de Geralt o de mí. O se lo habían extirpado… y en seguida supe quiénes.
—Eso es lo que te han hecho creer. Hablas como ellos. Tus palabras no son tuyas, son de Emhyr. Y allí donde él no llegaba, lo hizo Avallac'h, pues también le oigo por tu boca. Entre los dos han arrancado de ti tu herencia, tus sentimientos. Ese… elfo de mierda te ha moldeado a su imagen y semejanza, tan frío e insensible como él.
—Los sentimientos son irrelevantes. Sólo son un lastre.
Guardé silencio, intentando ordenar mis pensamientos. Era nuestro hijo, a pesar de que le habían modelado indiferente a todo lo que no tuviera que ver con su increíble poder o la expansión del imperio. Los sentimientos debían estar ahí. Tenía que hacerle comprender que le habían manipulado, que solo les interesaba lo que él era y no quien era, que le habían negado una parte muy importante en su vida: su padre.
—Ven —le dije cogiendo su mano, la mano de Geralt—, vamos a sentarnos en las escaleras. Voy a contarte una historia. La historia de tu padre. Y la mía. No tengas prisa: tenemos toda la eternidad para nosotros.
No dijo nada, pero se dejó llevar y se sentó a mi lado.
—Hubo una vez una reina en Cintra, de nombre Calanthe, que contrato a un brujo…
Y se lo expliqué. Todo, hasta el día de hoy. Se quedó callado cuando terminé, procesándolo.
—Emhyr nunca me dijo que quiso matarme cuando estaba en tu seno. Ni que quiso casarse contigo y engendrar un hijo. Ni siquiera me contó la verdad de la invasión de Cintra…
—Emhyr nunca te ha contado la verdad sobre nada. No le importas como persona, sólo ve en ti un sucesor para el imperio, aquél que lo conquistará todo y que no tendrá oposición. Le importas tanto como yo en su momento, pero yo, gracias a los dioses, tuve a Geralt. Nunca le perdoné a mi padre todo lo que me hizo llevado por su obsesión por el poder. Y nunca me doblegué ante él, pues gracias a tu padre no estuve sola —mis ojos se llenaron de lágrimas ante los recuerdos, atrapada en la emoción de rememorar todo lo que Geralt hizo por mí, ante los sentimientos que generaba.
El bajó la cabeza, me pareció una buena señal.
—Si hay algo que debes saber es que ninguna madre quiere más que lo mejor para su hijo. Necesitas a tu padre. Le necesitaste a tu lado y te lo arrebataron para poder controlarte, tal como quisieron hacer conmigo.
—Tú no les permitiste controlarte… pero me dejaste allí con Emhyr.
—Yo nunca te dejaría con Emhyr, ni siquiera volvería a Nilfgaard, y menos tras ejecutar a Geralt —afirmé mientras me limpiaba las lágrimas—. Piénsalo detenidamente. Serías lo único que me quedaría de él. Me pregunto qué harán conmigo cuando te dé a luz…
—¿Quieres decir… que también te ejecutaron?
—¿Es que hay alguna otra explicación? Aún en caso de que ciertamente me fuera en busca de tu padre, ¿por qué no habría de llevarte conmigo?
El chico parecía consternado ahora. Me alegré por ello, pues aún quedaban sentimientos en su interior. Como debía ser en un hijo nuestro.
—Y dime, ¿cómo te llamas?
—…Emhyr.
Siseé con rabia.
—Jamás te hubiera puesto ese nombre. No fui yo quien te lo puso, porque tu nombre será Gwynael. Eres el hijo de Gwynbleidd y Zireael y ese es el nombre que le pondré a nuestro hijo.
Se quedó en silencio bastante rato. Le di tiempo para reflexionar y que llegara a sus propias conclusiones.
—Me alegro de haberte encontrado, madre. Veo que las cosas no son como yo creía, y no me gusta que se me engañe, ni siquiera el emperador. Sí, te ayudaré a salvarle. Os llevaré a donde quieras.
Suspiré aliviada y no pude evitar abrazarle. Se parecía tanto a Geralt

Llegamos a Kaer Morhen los tres, y el tiempo se reanudó.
Mi brujo casi cayó de bruces entonces, dada la posición y la ausencia de apoyo, pero sus reflejos lo evitaron. Miró a su alrededor, confundido. Hacía un segundo estaba a punto de ser decapitado, y, de repente, se hallaba en la Fortaleza. Corrí a abrazarle, a besarle.
—¿Qué demonios…? ¿Cómo lo has hecho, si ni siquiera pudiste cruzar el río?
—No he sido yo…
Me sonreí y miré a Gwynael, y Geralt siguió mi mirada. Quería ver su cara, ardía en deseos de ver su cara cuando viera a su hijo.
Y no me defraudó.
Pido trabajo por acá y por allá, claro que sí, hay, pero, ¿cuál? A éste, capturarle una náyade, al otro una ninfa, a aquél una rariesposa. Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana.
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#2
Buenisimo!!! Que gran capitulo! Si que tenias algo fuerte guardado en la manga,  [Imagen: eek1.gif] La primera parte ya la había leído y me había gustado, la segunda me encantó. Pude imaginarme a Geralt en el cadalso, con su cara sin emoción, y a Ciri abriéndose paso a empujones para verle más de cerca. Por supuesto es algo tácito que Geralt no iba morir, pero la manera en que Ciri logra detenerlo me pareció genial. Y justo cuando crei que lo mejor había pasado, va y el unicornio le trae al hijo!! Y la foto, no se de donde la has sacado, pero más justa imposible, perfecto. Y cuando empezó a hablar, sin embargo, yo tenía una mezcla de esto  [Imagen: 1F627.png] y esto  [Imagen: cry.png] pues esta vez si que no sabía de lo que serias capaz jejeje. Me sentí como Ciri, precisamente. Gracias a Dios consiguió hacerle entrar en razón. Pero todos esos detalles del futuro te dejan la piel de gallina, sabiendo lo que les sucederá...

Genial, Sashka, lo que conseguiste con este capitulo

No leas el comentario antes que el capítulo Daghdha!!
"Si te van a ahorcar pide un vaso de agua. Nunca se sabe qué pasará mientras te lo traen".
 
                                                                                                                                                                                 
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#3
Gracias, Franco!! Uff, me tiro horas buscando fotos... aquí no las pongo todas, pero en mi word... Siempre me han gustado las imágenes, ayudan a que todo sea más visual. Eh, ese Geralt sonriente es algo inaudito... nunca sonríe, jajaja.
Aunque foto del hijo la edité y retoqué para dejarlo como quería, claro. No tiene cicatriz y tiene los ojos verdes de Ciri y se le ve muy joven, ideal! No veas el niño lo guapo que es también, jo.
Por cierto, han cambiado el futuro, todo eso no habrá de suceder. A ver qué se encuentra el niño cuando vuelva a su realidad, supongo que una vida mucho más feliz con sus padres...
Pido trabajo por acá y por allá, claro que sí, hay, pero, ¿cuál? A éste, capturarle una náyade, al otro una ninfa, a aquél una rariesposa. Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana.
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#4
O tal vez una vida peor, quien sabe Big Grin
Jajaja, la foto de Geralt riendo me mata. Y la otra te quedó muy bien!
"Si te van a ahorcar pide un vaso de agua. Nunca se sabe qué pasará mientras te lo traen".
 
                                                                                                                                                                                 
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#5
Si, si, es la leche esa foto! ME encanta!! Bueno, las dos, la del niño también. Por cierto, edité el post de arriba.
Pido trabajo por acá y por allá, claro que sí, hay, pero, ¿cuál? A éste, capturarle una náyade, al otro una ninfa, a aquél una rariesposa. Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana.
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#6
Si, a mi también me encanta buscar imágenes, sobre todo para sentirme inmerso en lo que escribo. Tengo la notebook y el móvil llenos! La de Geralt sonriente en casi tan inaudita como una mía riendo, jejeje. Esa no la encuentras por ningún lado!
"Si te van a ahorcar pide un vaso de agua. Nunca se sabe qué pasará mientras te lo traen".
 
                                                                                                                                                                                 
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#7
Leídos los capis 5 y 6. Gracias por haber ocultado el primer comentario, FrancoMendiverry95, pero no es necesario. Ya me comí algunos spoilers en otros relatos y aprendí la lección Big Grin

Las imágenes son estupendas, desde luego.

En cuanto al relato, tengo impresiones negativas y positivas. Como negativo, algo muy personal, y es lo de los viajes en el tiempo. Me gustan siempre y cuando no cambien el pasado, por la paradoja temporal que ello conlleva. Ya sabéis, lo típico "de si Ciri cambió el futuro de su hijo, ¿cómo es posible que su él piense todo eso de su madre?". No se si me explico. Me ocurre lo mismo con las películas de Regreso al Futuro, la serie El Ministerio del Tiempo, o el juego Day of the Tentacle. En cambio la película "Los Cronocrímenes" trata la coherencia temporal de maravilla.

Pero bueno, tampoco nos vamos a poner "mijitas" con los pedazos de capítulos que te están saliendo. Muy emocionante y original Big Grin como fan, disfruto de ver a mis personajes favoritos en esta situación tan pintoresca. Y por eso le pongo cinco estrellas. El 7 lo dejo para la semana que viene Wink
Te equivocaste, brujo. Confundiste el cielo con las estrellas reflejadas en la superficie de un estanque.
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#8
Ciri y su hijo son Señores del Tiempo y no les afectan las paradojas como a los demás, para algo les debe servir ¿no? Bueno, quería hacer algo emocionante y hacer casar todo a la perfección no siempre es posible...
Gracias por leerlos y comentar!
Pido trabajo por acá y por allá, claro que sí, hay, pero, ¿cuál? A éste, capturarle una náyade, al otro una ninfa, a aquél una rariesposa. Se han vuelto idiotas por completo, en las aldeas hay más putas que patatas y el tío quiere una inhumana.
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#9
(17/05/2019 09:39 AM)Daghdha escribió: Leídos los capis 5 y 6. Gracias por haber ocultado el primer comentario, FrancoMendiverry95, pero no es necesario. Ya me comí algunos spoilers en otros relatos y aprendí la lección Big Grin

Jajaja, bueno, hay quien dice que se aprende más rapido a palos que con palabras. Big Grin
"Si te van a ahorcar pide un vaso de agua. Nunca se sabe qué pasará mientras te lo traen".
 
                                                                                                                                                                                 
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#10
Es una cuestión muy difícil eso del viaje en el tiempo, yo en lo personal a la hora de escribir me voy a mantener lo más lejos posible de ello. Yo en estos casos abro la mente y dejo que el autor me conduzca según le parezca a él o ella, es una de las pocas cosas que no discuto para nada.
"Si te van a ahorcar pide un vaso de agua. Nunca se sabe qué pasará mientras te lo traen".
 
                                                                                                                                                                                 
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