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[FANFIC] LA FUERZA DEL DESTINO (SAGA GERALT DE RIVIA) CAPÍTULO 15 tercera parte
#1
Capítulo 15 , tercera parte


Vestirme con mi ropa de brujo me hacía sentir que ese era mi verdadero yo, me producía una extraña euforia. Si, además, Geralt estaba a mi lado dispuesto a luchar, con sus espadas y su cinturón portaelixires cruzado en el pecho, entonces sentía también la adrenalina correr por mis venas. Nos miramos a los ojos, asidos de la mano, y él asintió. Al momento, usé los poderes que me otorgaba mi sangre y nos desvanecimos en un brillo verde.
Llegamos al mundo de los Aen Elle del mismo modo, nos agazapamos con rapidez al aparecer. Estábamos en el palacio real de Tir ná Lia, la hermosa ciudad élfica de edificios de alabastro y mármol, ondulantes y ligeros como espectros. Geralt no pareció muy impresionado por las amplias terrazas que se veían por el ventanal, las torretas que sobresalían del agua, los puentes que colgaban sobre el río, las escaleras, los escalones, las balaustradas, los arcos y pórticos, los peristilos, los pilares y columnas, las cúpulas y los cupulines, los gallardos pináculos y esbeltas torres.
Pero el amplio pasillo vacío sí captaba todo su interés.
—¿Dónde debe estar Avallac´h?
—Supongo que en el salón del trono. Sé dónde está.
—Adelante, Ciri.
—Geralt —dije, mirándole a los ojos con preocupación—, no subestimes a Avallac´h. No será fácil acabar con él.
—Créeme, Ciri, no le subestimo. No me he olvidado de Vilgefortz, sé de primera mano lo peligrosos que son los magos.
Su mención hizo que me sintiera inquieta.  Vilgefortz casi le mata la primera vez que le enfrentó. Sin apenas darme cuenta, cogí su mano.
—Deberíamos trazar un plan de acción.
—Ya tenemos un plan. Matarle. Guíame, Ciri.
Con cautela, vigilando por todas direcciones, avanzamos hacia el pasillo de las puertas doradas. Pero, al poco, nos dimos de bruces con dos elfos que patrullaban. Antes de que pudieran dar la alarma, nos precipitamos contra ellos.
Teleportándome a su retaguardia, mientras Geralt se plantaba ante ellos, me aseguré de que ninguno pudiera huir. Geralt paró una estocada y la rechazó con fuerza, mientras el brazo del elfo retrocedía por el impulso, el brujo barrió por delante con el acero, rajándole el abdomen. Me teleporté de nuevo y bloqueé la espada del segundo guardia, impidiendo que siguiera su camino hacia Geralt, pero la espada de éste la interceptó a la vez que la mía. Antes de que pudiera proferir un grito, el brujo, aprovechando mi bloqueo, tajó diagonalmente en bajada, matándole también. Escondimos los cuerpos y continuamos nuestro avance, y pronto las puertas doradas quedaron ante nosotros, cerradas.
—Es ahí —le dije.
—No perdamos tiempo, pues.
Con la espada en la mano, Geralt abrió una hoja de la puerta. La sala estaba vacía.
—Y ahora, ¿qué? —me preguntó.

[Image: w2czlk.jpg]

—Tenemos dos opciones: buscarle o esperarle. Tarde o temprano vendrá aquí.
—¿Tienes idea de dónde podría estar, Ciri?
—No.
Geralt expulsó el aire ruidosamente por la nariz.
—Entonces no merece la pena arriesgarse. Mejor esperarle aquí.
Asi pues, nos escondimos y esperamos. Al poco, Avallac´h entró con otro elfo que yo conocía. Era el elfo alto y moreno que me condujo al salón del trono en mi última visita. Iban discutiendo acerca de algo relacionado con los unicornios. Geralt hizo ademán de salir, pero le retuve porque me interesaba la conversación.
—Sé que es difícil Galahmat —decía Avallac´h—, pero hay que aniquilarles.
—¿Cómo, mi rey? Escapan a otros mundos, usan su magia…
—¿Insinúas que los unicornios son más inteligentes que nosotros? Hay que tenderles trampas de las que no puedan escapar.
Solté el brazo de mi brujo y asentí con la cabeza. Salimos del escondite sacando las espadas de sus fundas, directos a ellos. Avallac´h nos vio.
—Ah, Zireael. Y el brujo. Vaya.
Galahmat desenfundó su espada y se interpuso en nuestro camino. Geralt no aflojó el paso y se enfrentó a él.
Paró con decisión el tajo alto que le lanzó el elfo, lo rechazó y dio una vuelta para imprimir más fuerza a su siguiente ataque desde abajo, los aceros soltaron chispas y resonaron en el amplio salón cuando la espada de Galahmat salió a su encuentro, pero la de Geralt llevaba mucho impulso y la levantó por encima de su cabeza; el brujo alzó la pierna y empujó al otro hacia atrás, desestabilizándole. Avanzó en rápidas zancadas hacia el elfo y descargó un golpe en arco ascendente, puesto que el otro no se había incorporado todavía, que desarmó a Galahmat. La espada voló de su mano y aterrizó en el suelo de mármol con estrépito, a varios metros de distancia. Geralt le puso la espada al cuello.
—No es tu vida la que quiero —le dijo—. Te doy la oportunidad de vivir si no interfieres, pero piénsalo rápido porque he agotado mi paciencia.
Galahmat le miró con arrogancia y desprecio.
—Jamás.
Geralt no perdió más tiempo con él, golpeó su cabeza con la empuñadura de su espada y el otro cayó hacia un lado, inconsciente.
En ese momento me teleporté hacia Avallac´h, que estaba conjurando, y levanté mi espada contra él; pero el portal se materializó y se precipitó por este antes de poder detenerle. Sólo el hecho de que Geralt no llegaría a tiempo antes de que se diluyese, me disuadió de seguirle. El portal se desvaneció y mi brujo detuvo su carrera.
—¡Joder, perra suerte! —maldijo—. ¿Tienes idea de a dónde ha ido?
—Yo no puedo saberlo, pero sé quienes sí.
—¿A quienes te refieres?
—A los unicornios. ¿Has oído la conversación de los dos elfos? Los unicornios deben saber ya las intenciones de Avallac´h. Sin duda nos ayudarán.
—¿Puedes encontrarles?
—Ellos nos encontrarán a nosotros, pero no aquí. Dame la mano, nos vamos.
Geralt guardó la espada y tomó mi mano, la levantó hacia él y la besó.
—Cuando quieras, pequeña —me dijo.
Asentí y nos teleporté más allá de La Barrera, una protección mágica que evitaba que nada entrara o saliera de Tir ná Lia. Pronto llegaron los unicornios, encabezados por Ihuarraquax. Ellos me intuían, siempre sabían dónde estaba.
Ojo de Estrella, has vuelto al mundo de los Aen Elle… Con el brujo.
—Perseguimos a Avallac´h. Ha escapado por un portal, no sabemos a dónde. Vosotros sí lo sabéis, ¿verdad?
¿Qué quieres del Aen Saevherne?
—Quiero matarle.
Los unicornios patearon el suelo, bufaron nerviosos. No supe si de excitación o de repulsa.
—¿Sabéis que quiere exterminaros? Lo oímos de sus propios labios.
Lo sabemos, Ojo de Estrella. Ya han matado a algunos de nosotros.
—Sin Avallac´h, los Aen Elle desistirán de controlar el Ard Gaeth, os dejarán en paz y mi hijo podrá cumplir su destino como constructor de un nuevo orden y no como vengador de nadie. Ayudadnos, Caballito.
Es el último Aen Saevherne.
Me quedé callada. Parecía que no estaban muy dispuestos a matarle, pese a todo. Le expliqué a Geralt lo que ocurría.
—Algo termina, y algo comienza —les dijo—. Terminará el viejo orden con él, empezará uno nuevo, seguramente, menos sangriento. Sin Eredin y la Caceria Salvaje, sin Auberion y sin Avallac´h, los Aen Elle desistirán de someter a los mundos y retornarán a su verdadera naturaleza: crear en lugar de destruir.
Los unicornios volvieron a removerse, a patear, a agitar las testas.
Tu brujo habla sabiamente, Ojo de Estrella. Tiene razón, algo terminará y algo empezará con la muerte del Aen Saevherne. Os ayudaremos, a ti y al brujo.

[Image: wtsxfc.jpg]

Ihuarraquax y otro unicornio, de pelaje de un blanco puro, se acercaron a nosotros.
Montad en nuestras grupas. Os llevaremos al mundo al que el elfo ha huido.

Cuando subió a lomos del unicornio, Geralt no pudo ocultar una sonrisa tonta al verse sentado allí. Le miré frunciendo el ceño, pero él negó con la cabeza restándole importancia mientras luchaba a todas luces contra esa sonrisa. Mi ceño se intensificó y hubiera jurado que sentía apuro ante mi mirada.

El cambio de mundo fue instantáneo, los unicornios saltaban tal como yo. El mundo era difuso a causa de una especie de niebla, sombrío y rocoso, con altos pilares de roca que se elevaban dificultando aún más la visión. El suelo estaba cubierto de plantas y flores, altas en algunas zonas, pero no era llano en absoluto. Desniveles de varios metros en todas direcciones obstaculizaban el avance. Desmontamos.
—Conozco esto —dijo Geralt—. Estuve con Avallac´h una vez. Hay que tener cuidado con el gas tóxico que emana de esas plantas rojas, es letal. Ciri, no te apartes de mi lado.
—Esto es muy grande… ¿cómo le vamos a encontrar?
Está cerca, Ojo de Estrella, en el punto de poder. Necesita regenerar rápidamente su fuerza, extrayéndola de allí.

El punto de poder lo señalaba una especie de monolito que se levantaba en un parterre elevado. Para subir desde donde estábamos tendríamos que pasar casi por debajo, nos vería forzosamente. El parterre, por otro lado, era estrecho y no daba cabida a más de tres personas.
—Por supuesto, se ha colocado donde más ventaja tiene —dije.
—Sí, el puesto elevado se la confiere. Pero subir es peor. Los unicornios no podrán ayudarnos si nos enfrentamos a él allí.
—Geralt, yo no puedo detener sus hechizos. Renuncié a esa clase de magia. No debemos separarnos de los unicornios.
—Subiré yo. Tú no te separes de ellos.
—No me gusta… estarás expuesto a él.
—Tengo mis señales, puedo protegerme. Tendré que ser rápido, eso sí, no darle tiempo a defenderse con magia. Pero hay que subir allá arriba para matarle.
Puse mi mano en su cintura, preocupada.
—Geralt…
—Tendré cuidado —aseguró, alargando la mano y acariciando mi barbilla.
Asentí, sin que la preocupación hubiera remitido, y comenzamos a movernos hacia el punto de poder. No podíamos avanzar en línea recta, debíamos sortear las zonas donde el gas se concentraba. A pesar de esquivarlas, el aire contenía suficiente gas disperso como para sentir mareo al cabo de poco tiempo respirándolo. Me detuve al alcanzar una elevación.
—Entiendo por qué ha elegido este mundo —dije—. Geralt, estoy mareada… ¿tú no?
—No. Supongo que es por mi resistencia a los venenos.
Echó mano a uno de sus elixires, lo destapó y me lo ofreció.
—Sólo mójate los labios.
Le miré alarmada. Un elixir de brujo no era algo con lo que se pudiera jugar.
—¿No será peor que el propio gas, Geralt?
—No, si haces lo que te digo. Es oropéndola, eficaz contra intoxicaciones y venenos.
Llevé la botellita de cristal a mis labios y los humedecí con su contenido, tal como él me dijo. Sabía a rayos, y se la devolví con una mueca de asco.
—Por los dioses, Geralt —me quejé llevando el dorso de la mano a la boca —, ¿cómo puedes beber esto?
Se rió un poco de mí mientras tapaba el recipiente y lo colocaba en su lugar.
—Pues los otros saben peor —dijo—. Lame bien el elixir de tus labios, Ciri. Pronto te encontrarás mejor, además evitará que vuelvas a intoxicarte. Durante un rato, se entiende.
—Actúa rápido —me sorprendí, pues el mareo remitió totalmente.
—Sí. Sigamos, Ciri.

El avance nos condujo al último parterre elevado antes de bajar a la zona expuesta. Entre las rocas, nos asomamos con cautela. A pesar de la distancia, se distinguía perfectamente al Aen Saevherne ante el monolito. No se movía, pero escudriñaba los alrededores, nos esperaba.
—Demasiado tranquilo —observó Geralt—. Hay que tener los ojos bien abiertos. Seguro que nos tiene reservada alguna sorpresa desagradable.
—Está rodeado por una protección mágica —dije yo—. Puede verse un algo a través de la niebla.
—Cuando estemos debajo, nos separaremos. Los unicornios y tú debéis romper la protección, yo subiré y me enfrentaré a él.
Asentí, no muy tranquila, y continuamos hacia allí.

De frente al parterre donde Avallac´h nos esperaba, sorteando las zonas de gas, avanzamos con cuidado pisando la hierba corta que no ofrecía camuflaje alguno. Ahora veíamos al Aen Saevherne con toda claridad, con la misma claridad que él nos veía a nosotros. Sonreía.
—Lo conseguiste, Zireael. Deshiciste el hechizo —me aplaudió teatralmente, burlándose—. ¿Te ayudaron ellos? Así debió ser, de otro modo no hubieras podido.
—El supuesto robo de los Scoia´Tael —dije—. Muy listo, Avallac´h. Pero el efecto no fue inmediato, o lo hubiera relacionado. ¿Cómo lo hiciste?
—Un desencadenante, así de sencillo. Cuando volviera a montar a caballo, se olvidaría de ti.
Ahora lo entendía. Un plan brillante que dio resultado. Le maldije una vez más.

[Image: el39za.jpg][Image: vyopg.jpg]


—Tantas molestias para nada, Avallac´h. Soy su destino, y él, el mío. No podías luchar contra eso, estabas condenado al fracaso.
Mis palabras no le gustaron. La palabra fracaso levantaba ampollas en su delicada y soberbia piel.
De pronto, algo se materializó justo delante nuestro, a escasos tres metros. Geralt y yo nos miramos atónitos al ver lo que era.


—Sí, queridos amigos —dijo Avallac´h, orgulloso—. Son vuestras imágenes, con las mismas habilidades, la misma fuerza, los mismos reflejos. Vosotros mismos, esos ecos de vuestras personas, seréis quienes me defiendan. Irónico, ¿no es cierto?
Miré de nuevo a Geralt, y mi imagen hizo lo mismo.
—Esto no me gusta nada… Caballito —me dirigí al unicornio, volviendo medio cuerpo hacia atrás—, ¿podeis deshacer este hechizo?
No sin dañaros a vosotros. Está reforzado con la energía del punto de poder…
—Habrá que batirse —resolvió Geralt sacando la espada. Hice lo mismo, y nuestras imágenes nos imitaron—. Veremos si es cierto que tienen las mismas habilidades.

El brujo avanzó y atacó a su reflejo, pero su reflejo paró y se lo devolvió con un ataque que casi raja al original si no llega a saltar rápido hacia atrás. Se movieron en un círculo, cada uno observando al otro. Geralt volvió a atacar antes de que su reflejo aposentara los pies en un paso, su hoja tocó el hombro dejando un corte sangriento en la manga; pero al momento, sintió el dolor en el suyo propio y soltó un gruñido, retrocedió sorprendido. Tenía el mismo corte en el mismo lugar, su mano se tiñó de sangre al tocarlo.
—Cuidado, Ciri —me dijo—, ya ves cómo va esto. Si hieres a tu imagen, te hieres a ti misma.
—Así es, brujo listo —se mofó Avallac´h—. Y ahora, que empiece la fiesta.
Ambas imágenes avanzaron hacia nosotros con las espadas levantadas.
—¡Hay que destruir la protección del Aen Saevherne! ¡Caballito, ocupaos de eso! —grité.
Geralt y yo no podíamos hacer más que cubrirnos y rechazar los ataques de nuestras imágenes, sin atacarlas. Pero ambas eran diestras, tan diestras como nosotros. Así, la imagen de mi brujo conjuraba señales que le molestaban y le obligaban a bloquearlas con Quen, luego se precipitaba hacia él enarbolando la espada. Mi imagen se teleportaba como yo, detrás de mí, sin darme tregua. Tal como llegaba al punto de destino, ella lo hacía también y descargaba un tajo furioso que yo paraba por los pelos. Poco podía fijarme en lo que hacían los unicornios, hasta que oí en mi cabeza a Caballito.
La protección mágica del Aen Saevherne ha caído.
Me teleporté al parterre donde Avallac´h se defendía de los ataques mágicos de los unicornios, a su espalda, tomé carrerilla y le empujé. El elfo y yo nos precipitamos hacia el vacío, pero yo me teleporté evitando estrellarme y él usó su magia para el mismo fin. Rodé y quedé tendida, pero algo aterrizó junto a mí. No tenía mi espada en la mano, se me había caído y estaba en el suelo a unos codos de mí. Giré en su dirección y agarré el mango, me volví con rapidez… pero su espada llegó a mi costado antes de que pudiera bloquearla. Sentí el dolor agudo del acero cortando mi carne y grité, la sangre se extendía por mi jubón. Después me desvanecí en la negrura.


*                *                *

Tal como Ciri perdió el conocimiento, su imagen también cayó al suelo y quedó inerte tras el golpe que Ihuarraquax le propinó para alejarla de su original. Geralt había oído el chillido de Ciri, gritó su nombre al verla herida en su costado, y corrió hacia ella. Pero su propia imagen también lo hizo. El brujo le encaró, deseoso de deshacerse de su reflejo para atender a Ciri, y tuvo una idea: si no le salía bien, esquivaría y recogería a Zireael, la espada de su esposa que estaba a sus pies, para seguir parando. Tiró su propia espada lejos de sí y, curiosamente, su imagen hizo lo mismo.
Se agachó entonces junto a Ciri y observó la herida. Sangraba con profusión y era grave, si no cortaba pronto la hemorragia, se desangraría. Desesperado, miró al unicornio que la protegía.
—¿Puedes curarla?
El unicornio negó moviendo las largas crines. Su magia no abarcaba la curación. Geralt arrancó la manga de su jubón y la ató alrededor de la cintura de Ciri, presionando cuanto pudo.  Entonces, Avallac’h aprovechó la distracción para lanzar un hechizo con forma de bola hacia ellos, pero el brujo, por instinto, en ningún momento le había dejado de vigilar y conjuró Quen para protegerse. El unicornio no quedó por completo cubierto por la barrera mágica, el extremo inferior de su pata quedó fuera y resultó dañada cuando la bola explotó.  Relinchó de dolor de tal modo que casi pareció un grito humano.
—¡Llévatela, iros los dos de vuelta a nuestro mundo! ¡Si no lo haces, morirá! —dijo el brujo cogiendo con cuidado a Ciri y poniéndola atravesada sobre la grupa—¡Llévala a palacio, guíate buscando a Kelpa!
Entonces se levantó y corrió hacia Avallac´h para proteger la huida de Ihuarraquax. Su imagen no se movió, pues iba desarmado.
Se precipitó sobre él, lo había cogido por sorpresa mientras este se defendía de los ataques de la manada de unicornios. Rodaron ambos por el suelo, Geralt quedó encima y se incorporó, comenzó a golpear al Aen Saevherne en la cara a puñetazo limpio. Mientras lo hacía, por el rabillo del ojo atinó a ver un movimiento extraño de la mano del elfo y se apartó hacia un lado instintivamente; la puñalada se clavó en el muslo del brujo en lugar de el punto vital que Avallac´h intentó alcanzar. Geralt le dio una patada en la cabeza al empezar a rodar con el puñal en la pierna, aturdiéndole. Cuando se lo arrancaba con rabia, pudo ver a los unicornios precipitándose encima del elfo. Avallac´h no podía conjurar y se protegía con los brazos, gritaba, pero los unicornios le patearon y clavaron sus largos cuernos en su cuerpo, tiñéndose del rojo de la sangre del Aen Saevherne. El brujo, cojeando, arrancó la otra manga de su jubón y la apretó alrededor de su muslo. En ese momento, las imágenes del hechizo, que se habían quedado inmóviles, desaparecieron. Avallac´h estaba muerto.
Los unicornios se dispersaron, dejando el cuerpo del Aen Saevherne allí en el suelo como una marioneta rota. Piafaron, relincharon bajito, se calmaron y buscaron a sus compañeros caídos. Geralt contó cuatro unicornios muertos y muchos heridos de diversa consideración.
— ¿Podéis curaros entre vosotros? —preguntó, pero enseguida vio a uno de ellos aproximarse al más grave y tocarle con el cuerno.
No todos tenían el mismo tipo de magia, dedujo. Suspiró, pensando en cómo demonios iba a volver a casa.
—¿Alguno de vosotros me llevaría de vuelta? Necesito volver lo antes posible.
Uno se acercó al brujo y se quedó quieto ante él. Geralt montó y el animal relinchó, moviendo las largas crines. En un abrir y cerrar de ojos estaban en palacio, pues había seguido la estela de Ihuarraquax.

[Image: 28kukic.jpg]


*          *        *

Desperté en mi cama, deduje que era de noche porque la luz tenue de una lámpara iluminaba la habitación. A un lado de la cama, hacia donde mi cabeza estaba dirigida, mamá dormitaba sentada en una butaca. Al volverla hacia el otro lado, mi mirada quedó atrapada en la de Geralt. Se levantó del asiento y se sentó en la cama, junto a mí.
—Por fin despiertas… no imaginas lo largo que se me ha hecho. ¿Cómo te encuentras, pequeña? —susurró tomando mi mano.
—Aún no lo sé —dije, e intenté moverme un poco.
Al momento, el dolor en el costado me disuadió de hacerlo, y él apoyó su mano en mi hombro.
—Quieta —ordenó él, preocupado —, la herida está muy tierna todavía. Más vale que no se te suelte ningún punto o sabrás quién es Nenneke enfadada.
—¿Nenneke está aquí?
—Y Yennefer, también Triss —su mano dejó mi hombro y subió a mi rostro, acarició mi mejilla con el pulgar—. Era una herida grave, Ciri. Han trabajado horas contigo, las tres.
—¿Y Avallac´h?
—Muerto.
Me quedé unos instantes en silencio.
—A pesar de todo, me entristece su muerte. Ojalá no hubiera tenido que acabar todo así.
Geralt no dijo nada.
—Los unicornios, ¿estan bien?
—La mayoría. Alguno cayó bajo la magia de Avallac´h. Tu unicornio te trajo, herido en una pata, pero Fringilla le curó.
Cerré los ojos, me sentía débil. Él depositó un beso en mi frente.
—Duerme, Ciri. Duerme tranquila. Todo está bien ya, descansa.
—¿Te quedas conmigo? Por favor… A mi lado.
Geralt se tumbó junto a mí con cuidado y pasó su brazo bajo mi nuca, descansé la cabeza en su hombro con satisfacción.
—Te quiero, Ciri.
Sonreí, contenta, me encantaba oírselo decir. Ahora esas palabras tenían mucho más valor para mí.
—Te quiero, Geralt.
Sintiendo su calor junto a mí, me dormí, tranquila por fin. Estaba entre sus brazos, el lugar más seguro del mundo.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#2
Bien.
"Si te van a ahorcar pide leer La Fuerza del Destino Capítulo 14 (http://clasico.fantasitura.com/thread-2008.html) Nunca se sabe qué pasará mientras te lo lees".
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#3
Jajajajaja!! Ole, escueto, preciso y me dejaste a cuadros! Ole mi pupilooooo!

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#4
Pues ahora sí, esta es la versión definitiva.
En cuanto a este tercera parte si quiero dejar bien presente que desde el inicio, que la mayor parte del tiempo pude imaginarme las escenas como si estuviera alli. Esa es un punto muy alto, una habilidad que incluso se agradece; habla de la sencillez con que esta escrito el texto y la coherencia con que esta llevado.
Aunque he de ser sincero, la resolución me supo a menos.
Con esto quiero decir que el planteamiento y el desarrollo me parecieron más atrapantes y fuertes, que la resolución en sí misma. Me pareció bien ejecutada, sin duda, aunque "muy formal" por decirlo de alguna manera. Es decir, se presenta, cumple pero no veo mucho más. Los unicornios salvan el día, derrotan al malo y final feliz. No sentí la fuerza que tenían las otras dos partes donde había tensión, decepción, ingenio, sacar fuerzas de flaqueza... y con esto no estoy haciendo menos a esta tercera parte, tiene muchos puntos altos, sin embargo, me caso con la parte 1 y sobre todo, con 2.
Ahora sí, valorizando el fanfic de manera conjunta, me corrijo si lo juzgué como ligereza. Tiene la profundidad necesaria para ser interesante, un argumento solido y la narrativa que permite que se vaya volando.
Es un buen producto. En conjunto.
[Image: 6fcm1k.jpg]
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#5
Buena conclusión de la trilogía. Esta vez tocaba capítulo de pura acción, es decir, lo que menos te gusta  Big Grin ¡y has cumplido con creces! te felicito porque no era fácil.

En lo que respecta a la historia, es una final satisfactorio. La típica prepotencia de los elfos siempre les acaba pasando factura  Big Grin  los unicornios tienen mucho protagonismo, como dice Vikken, pero es normal, porque para enfrentarse a un archimago en campo abierto necesitas magia que te apoye. Me ha gustado que hayan sido ellos quienes lo hayan despachado.

"-Ya tenemos un plan. Matarle."

Que bien casa con la personalidad de Geralt, tan irreflexivo, tan cortito, a veces  Tongue

"Cuando subió a lomos del unicornio, Geralt no pudo ocultar una sonrisa tonta al verse sentado allí (...) mi ceño se intensificó (...)"


Lo que me he podido reír con ese párrafo  smile_cat que bueno Sashka

Muy bien en general. No se cuando podré leer el último de Franco, espero no tardar mucho, pero estos días de julio tengo disponible menos tiempo de lo habitual. Un saludo
Te equivocaste, brujo. Confundiste el cielo con las estrellas reflejadas en la superficie de un estanque.
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#6
Gracias, como siempre, Daghda. Has estado de vacaciones, verdad? Espero que las hayas disfrutado! El fic de Franco tan genial como siempre.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#7
(17/07/2019 09:17 AM)Daghdha Wrote: "Cuando subió a lomos del unicornio, Geralt no pudo ocultar una sonrisa tonta al verse sentado allí (...) mi ceño se intensificó (...)"


Lo que me he podido reír con ese párrafo  smile_cat que bueno Sashka

Muy bien en general. No se cuando podré leer el último de Franco, espero no tardar mucho, pero estos días de julio tengo disponible menos tiempo de lo habitual. Un saludo

 dart   Jejejejejej sabía yo que te iba a dar tanta gracia como a mi esa parte! 

Descuida, Daghdha, que no lo voy a quitar al relato jejeje. Apúrate a leer, coño! Big Grin Nadie te corre para que lo leas.
"Si te van a ahorcar pide leer La Fuerza del Destino Capítulo 14 (http://clasico.fantasitura.com/thread-2008.html) Nunca se sabe qué pasará mientras te lo lees".
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#8
Xdddddddd

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#9
jajajajaj me temo que hasta la semana que viene no podré, y veremos si entonces, que ahora mismo no me da la vida Sad podría leerlo a trompicones y escribir cualquier cosa, pero con la dedicación y la pericia que le ponéis ustedes, sería completamente injusto. Y yo lo desaprovecharía, porque estos relatos son para degustarlos tranquilamente y disfrutar

Sashka la cosa es que una de las ventajas de mi trabajo es que dispongo de bastantes vacaciones. Pero claro, cuando regresas, te encuentras todo acumulado esperándote. Así que cuando estoy fuera no tengo tiempo, y cuando estoy de vuelta tampoco Big Grin en fin, ya vamos hablando, un abrazo a ambos
Te equivocaste, brujo. Confundiste el cielo con las estrellas reflejadas en la superficie de un estanque.
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