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Fragmentos
#1
Aquí podíamos poner fragmentos de nuestras obras escritas sobre los que tengamos inseguridades, o de los que queramos opinión. Algo así como "he escrito esto pero creo que me ha quedado mal. ¿Cómo puedo mejorarlo?" O "en este fragmento pretendía transmitir esto pero creo que no lo consigo, ¿qué opináis?" Lo que sea. Así nos podemos ayudar de una forma rápida.

Eso sí, cuanto más largos sean los fragmentos, más dificil será que una mano generosa nos ayude, así que recomiendo no pasar de 1000 palabras. No es una norma, sino una sugerencia. Por mí, como si quereis subir 9000 páginas de word, pero seamos realistas Wink
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#2
Interesante idea. Empiezo yo con un Extracto condensado para un Primer Capítulo (novela Ci-fi, con lenguaje explícito) de 800 palabras. Cualquier comentario es bienvenido. Me gustaría saber si hay detalles que vale la pena ampliar o quitar.

Gracias por leerlo.

Borrador Primer Capítulo.

Radón entró en la sala que el copiloto estaba saqueando. A ella no le caía bien aquel tipo. No sabía muy bien por qué, pero lo sentía en las tripas.
Apenas podía ver algo allí dentro, pero sabía que el tipo estaba allí porque lo oía resoplando al fondo de la sala. Miró a lo lejos y lo vio agachado en un oasis de luz azul tras un desorden de módulos electrónicos y bancos de memoria a unos quince metros de distancia. A medida de cruzaba la sala con el contenedor de N2 líquido entre las manos, pisaba chatarra a su alrededor.
Había chatarra por todos lados acechando en la oscuridad. Los cables de fibra de datos colgaban a tiras del techo sobre su cabeza y se le enredaban en el pelo. El capullo estaba destrozando el Nexo. Arrancaba maquinaria del panel de control y la lanzaba sin mirar sobre su espalda. El lugar parecía aún más ruinoso de lo que ya era: una colmena postxeno olvidada de la mano de dios.
Sintió un nudo nervioso en el estómago, un impulso visceral que alimentaba la voluntad de correr hacia el tipo, cogerle la cara entre las manos y gritarle muy cerca: ¿PERO QUÉ MIERDA ESTÁS HACIENDO, SUBCERO HAPLOIDE DEL DEMONIO?.
Posiblemente, darle unos cuantos golpes la haría sentirse mejor, pero sabía que hacerlo no compensaría los problemas que tendría con el capitán después.
Por desgracia, al Capitán Jarcia le había parecido bien que aquel tipo se uniera a la tripulación y no se discute con un Genestar de tercera generación a menos que tengas a mano un potenciador de osteocitos para los huesos rotos.
Radón quiso correr pero apenas podía andar sin tropezar con algo. El maldito contenedor que cargaba era tan grande que le obligaba a inclinar la cabeza hacia un lado para poder ver por dónde pisaba. Aún así, tropezó un par de veces antes de llegar hasta el destripado tablero horizontal que debía de controlar los sistemas automáticos de la colmena. Soltó la carga de nitrógeno sobre el tablero con un sonoro golpe a pocos metros del copiloto y giró rápidamente sobre los talones. Si el copiloto se había enterado de que la segunda oficial de abordo estaba allí con él, no dio muestra alguna de ello.
El tipo seguía arrancando electrónica como si no hubiera un mañana.
Radón apoyó la cadera en el tablero de mandos, se metió un mechón de pelo naranja en la boca y cruzó los brazos. Observó el cuerpo agachado a un brazo de distancia frente a ella. Contempló la amplia espalda del tipo dentro del ceñido traje negro de nexopreno. Podía identificar vértebras, tendones y músculos con suficiente precisión como para espolear oscuros pensamientos. Pensó que en esa postura sería sencillo romperle la médula espinal. O quizá algún brazo.
Pero los brazos del tipo eran invisibles dentro de las entrañas del cerebro electrónico, a escasos centímetros de altura del suelo. En ese momento, el tipo le recordó una especie de doctor loco en una prehistórica sala de parto, buscando con ansia un engendro dormido para hacerle ver la luz del mundo tras siglos enteros de oscuridad.

No era una comparación muy alejada de la realidad.

Se sacó el mechón de pelo para hablar, "Tú. subcero. Aquí tienes el nitrógeno," dijo y estudió su reacción.
Pero, para su fastidio, o bien el tipo no entendió el insulto o lo ignoró por completo.
Simplemente respondió sin mirarla, "Ya te he oído llegar."

Radón sintió un súbito aburrimiento por tal falta de atención. Extendió una pierna y empujó la espalda del tipo con el pie para desequilibrarlo, "¡Eh!", le amonestó. "Ya LE he oído llegar, OFICIAL, querrás decir."

El copiloto se giró bruscamente, aún agachado y alzó una extraña mirada hacia ella. Radón creyó leer en sus ojos la tranquila expresión estüpida de quien lucha por resolver un misterio incomprensible. Como si ella fuese un nuevo espécimen humanoide no catalogado sacado de alguna colmena.

Al instante, Radón reparó en los brazos desnudos del copiloto. Los brazos que empleaba para profanar las entrañas electrónicas, como uno de esos tecnomantes dementes.

Tragó amedrentada.

Se acomodó con disimulo cerca del tablero para poner distancia entre ella y aquellos apéndices letales que podían aplastar la corteza de titanio de la matriz de un Nexo.

"¿Por qué tardais tanto?", resonó la voz de Jarcia en el intercom improvisado de la sala.

La oficial aprovechó la ocasión para caminar unos pasos hacia la caja de intercom al otro lado del tablero y salir de la zona de peligro del copiloto.
Se inclinó hacia el micro del comunicador sin apartar la vista del copiloto, "Capitán, ya he llevado el Nitro al Nexo."

"Os doy dos minutos para sacar el núcleo," respondió Jarcia al otro lado de las ondas. "No despertéis a nadie todavía."

Radón sonrió al copiloto. Recorrió en su mente el catálogo de reacciones del capitán que había presenciado en sus tres años a su servicio y confió en poder estar presente en la charla que tendrían Jarcia y el copiloto si este se retrasaba. Quizá le hiciera tragarse el nitrógeno líquido por hacerle esperar.

"Ya lo has oído, haploide. Tienes un minuto.", le dijo al copiloto.

El hombre se giró hacia el agujero excavado en la electrónica y extendió sus apéndices para agarrar el cerebro artificial de la colmena, tras haberle convencido de que estaba a salvo en sus manos.

FIN de capítulo.
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#3
He leido hasta cuando Radón siente un súbito aburrimiento. Cosas a mejorar:

1. Lo de N2, el 2 debe ir como subíndice al ser un producto químico
2. Usa comillas latinas.
3. Pon los diálogos de forma convencional.

Desconozco como es el capítulo entero, pero creo (aunque me puedo equivocar, que esto de valorar objetivamente el arte es complicado para mí) que si empieza de ese modo falta habilidad para enganchar. Parece que la protagonista es Radón, entonces ¿por qué no usar las primeras líneas a modo de lresentación del personaje?

Por ejemplo, antes de ir a donde está el tipo agarrando maquinaria podría tener una conversación en la que se hable de ella: cómo y por qué llego a trabajar donde trabaja, qué personalidad tiene aparte de caerle mal ese tipo, etc.

Quizá me estoy equivocando con este último consejo, ya que igual otros lectores lo ven de otro modo. Ten en cuenta lo que he dicho, pero no con la seguridad de que es un buen consejo. Puedes hacerte una idea de si mi consejo es acertado o no consiguiendo opiniones de otras personas sobre este aspecto. Si no, puedes plantearte los pros y los contras de lo que te propongo y actuar en consecuencia, y podemos hablarlo más a fondo si quieres.

PD: si quieres que a Radón se la vaya conociendo poco a poco conforme avanza la historia, te recomiendo al menos que las primeras líneas muestren algo más emocionante que un tipo rompiendo máquinas y detrás una mujer pensando que es un idiota
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#4
Muchas gracias por leerlo, Iramesoj.
Siento no haberlo escrito en el formato apropiado, como es un borrador que estoy trabajando me dio pereza. Sad

En efecto, el extracto es para el inicio del primer capítulo. Tomo nota de que conviene introducir mejor a la incorregible Radón y el contexto general entre los tres personajes. También tomo nota de intentar hacer la escena más interesante.

Es de mucha ayuda, muchas gracias.
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#5
Leído. Obviando lo de los diálogos me parece un buen arranque. Al contrario que a Iramesoj, a mí me parece acertado no introducir de golpe a tu personaje. Pero tampoco significa que mi opinión sea la más válida. Cuestión de gustos, supongo.

Me gusta mucho que pareces haberte tomado la molestia de crear un mundo con su propio lore para la historia. Como consejo, te diría que si introduces conceptos, los expliques o los dejes claros más tarde o más temprano en la historia. Al igual que con el personaje, no tiene por que ser en el momento de su introducción, pero sí en algún punto temprano de la historia.
Por lo demás, coincido con Iramesoj, quizás si vas a usar esta escena como introducción a Radón, debería tener más fuerza.
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#6
Muchas gracias, sento89.
Me parecen muy útiles tus opiniones, Supongo que cada lector es un mundo. A mí a veces me gusta leer la acción del personaje sin saber mucho de él e ir especulando sobre él o ella a medida que voy leyendo y encontrando nueva información. Aunque para hacerlo hay que saber controlar bien el ritmo de la narración y ser muy selectivo, no es fácil. La novela que tengo en mente sí tiene su propio "lore" (ambientación semi post-apocalíptica en la Tierra tras siglos del primer contacto en 3a Fas:, los "Xeno") aunque la novela en sí no es muy pretenciosa (aventuras / misterio ci-fi de sobremesa). Aún tengo que hacer el esqueleto de la historia, de momento sólo es una nebulosa de ideas a mi alrededor.

Bueno, gracias por leerlo. A ver si un forero o forera se anima a postear su fragmento y podemos echar una manita a alguien.
Un saludo.
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#7
Pongo yo un rframento recién sacado del horno.

Un trozo de carne

La chiquilla se sentó en la mesa tan pronto como la llamaron. Si hubiera sido primavera o verano, habrían tenido que buscarla por los alrededores de la choza, seguramente persiguiendo algún ratón o tirando piedras al rio, pero en los meses más duros del invierno era impensable salir a ningún lugar. No existía abrigo de piel tan grueso como para soportarlo. Aquello la incomodaba, pues llevaba semanas enteras sin ver apenas la luz del sol. Parecía que no era la única, pues en una esquina su hermanito lloraba hambriento, reclamando que le dieran el pecho. Apenas se sentía con fuerzas, estaba mareada debido a la falta de energías.

–Ya voy –le anunció su madre, como si este pudiera entenderle. Su cara estaba roja debido al llanto. La mujer se estaba quedando cada vez más flaca, tanto que hasta se le notaban las costillas. Hasta ella podía ver como los pechos de su madre eran apenas una porción de lo que deberían, lo cual seguramente redundaría en menos alimento para el pequeñajo.
Aquel año la caza había sido malísima, según su padre y su abuelo, y en aquella época del año los árboles cercanos ya no daban frutos. Por aquella razón, la niña se sorprendió al ver como en su plato había un jugoso trozo de carne. Sin preguntar a nadie, y como si fuera un error del que no quería que nadie se diera cuenta, mordió aquella carne fibrosa e insípida que le supo deliciosa. Su padre miró para otro lado.

–Está buena –no era verdad, pero quería hacer un cumplido a su familia. Nadie quiso responderle. Apenas se le oía, la tormenta fuera era demasiado fuerte. Por suerte ella ya estaba acostumbrada. La casa aguantaría, era buena piedra. Eso sí, el frío era constante. Debían dormir los cinco en la misma cama para darse calor por las noches. La chiquilla mentiría si dijera que alguna vez no había temido por aplastar a su hermanito pequeño, pero por fuerza de costumbre ese temor acabó desapareciendo.
Su padre, destrozado, se acercó a su madre entonces, y le susurró algo al oído que la hizo gritar mientras apretaba al bebé contra su pecho, con tanta fuerza lo hizo que retomó su llanto de nuevo.

–Si no encontramos otra solución, la semana que viene. O moriremos todos–. Su madre lloró mucho más fuerte. Ella quería ir a consolarla, pero era imposible despegarse del plato de carne, su abuelo había salido con su padre y un hacha aquella mañana. Ojala volviera pronto también para disfrutar del manjar.

Después de un minuto, la mujer separó unos centímetros a la criatura para mirarla a los ojos, finalmente asintió al hombre. Ambos se abrazaron.

Echaba en falta los ladridos del perro. Solía jugar con él cuando no se llevaban de caza, también con los vecinos de la choza cercana, dos niños de más o menos su edad, pero a ambos se los llevo la helada del invierno anterior, y la madre de ellos no tardó en acompañarles debido al hambre. El perro había sido un buen amigo, pero su padre y su abuelo llegaron un día, medio ensangrentados, diciendo que había muerto de viejo. Ella no tenía ni idea de cuánto tiempo vivían los perros, pero para ser un anciano lo encontraba muy alegre y lleno de energía. En ese aspecto, el can le había recordado a su abuelito, un hombre musculoso y de sonrisa fácil que había construido aquella casa lo mejor que pudo.

–No te dejes nada, cariño. La carne escasea. Debemos estar fuertes –lloró su madre. Reconoció esa frase como una de las que solía decir su abuelo.

–Claro mamá. Todos comeremos carne y estaremos fuertes –sonrió, y un trozo de comida salpicó la mesa de madera. Avergonzada, lo recogió con las manos y se lo llevó a la boca de nuevo. Hacía tres días que no comía. Estaba famélica.
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#8
¡Que duro, se comen al perro!

Debería poner "no se lo llevaban de caza”. Punto en vez de coma entre "padre" y "su". Por lo demás, perfecto. ¿Es fragmento del puñal en el valle?
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#9
En realidad al perro ya se lo comieron. Se comen otra cosa.
No es de El Puñal en el Valle. Estos días estoy escribiendo relatos cortos o fragmento de este tipo (seguramente suba alguno al reto mensual de Agosto)

Ya pone "no se lo llevaban de caza" xD. en cuanto a la coma/punto entre "padre" y "su", no encuentro a lo que te refieres.
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#10
Es cierto, se comen al abuelo y al perro se lo comieron ya hace tiempo. Fallo mío, perdón.

Y pone "no se llevaban de caza", no "no se lo llevaban de caza", el fallo es que falta el "lo"
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