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[FANFIC] Kaer Morhen (capítulo 24)- Saga Geralt de Rivia
#1
CAPÍTULO 24


Hacía días que no nevaba y la nieve se había fundido casi por completo, tan sólo quedaban recuerdos del invierno en las partes más sombrías de la muralla. Las horas de luz se habían alargado notablemente, y empezaban a crecer, con timidez, briznas de hierba nueva en el suelo tanto como nudos verdes en los árboles de hoja caduca.

El molino había dejado de apalear salvajemente a Ciri, aunque de vez en cuando aún se llevaba algún trancazo; en el peine ya mantenía el equilibrio sin dificultad, y el manejo de la espada se le daba mucho mejor. Llegaba la primavera en todos los sentidos.
Los brujos estaban satisfechos con sus progresos, pero no se prodigaban en alabanzas, le exigían más. Con la llegada del aire más cálido, también se alargaron las horas de entrenamiento.

El día empezaba en la Senda, que Ciri ya corría sola; tras varias vueltas al circuito iba al molino, y luego se enfrentaba al péndulo. Por la tarde practicaba esgrima con cualquiera de ellos, aquel que estuviera libre de obligaciones, y terminaba con el peine.

El segundo péndulo era para ella un reto. No acababa de sincronizar bien el tiempo con los movimientos y, como consecuencia, más de una vez el segundo la golpeaba.

—¡Auuuuuuh!
—Ciri —le repitió Geralt por enésima vez—, media pirueta, quiebro y golpe.
—¡Si ya lo intento! ¡No voy a ser capaz de pasar el segundo péndulo nunca! —exclamó la niña, desanimada y sudorosa.
—Ven, siéntate a mi lado. Descansa un momento.

Ciri se dejó caer junto al brujo y bufó.

—¿Qué es lo que hago mal?
—Lo de siempre. Los pies, Ciri. Aunque te parezca una memez, debes prestar mayor atención a los pies. En todo. También cuando practicas espada con un adversario, tanto los tuyos como los suyos, porque te muestran lo que el oponente va a hacer.
—¿Por qué?
—Porque la posición de los pies te prepara y te hace ganar tiempo. Te dije ya que debías hacer un cambio de pie tras el quiebro, eso te dará el ímpetu, junto con la media pirueta, que necesitas para darle a la bolsa con la espada. Luego, has de salir con otro cambio de pies.
—Se me olvida, Geralt.
—Ya, por eso terminas delante del péndulo. Quizá debieras practicarlo a ratos, sin péndulos, solo para memorizarlo. ¿Te duele?
—No…
—Suficiente por ahora, Ciri —dijo levantándose—. Vamos a ver con qué plato nos castiga hoy Lambert.

Durante la comida, los brujos hablaron de la primavera, de volver a los caminos. Ciri seguía la conversación sin decir nada, atenta, pero la perspectiva de que los tres brujos se fueran la ponía triste. Cuanto más hablaban, más entusiasmados parecían; por el contrario, el ánimo de la niña iba decayendo en la misma proporción y tuvo que esforzarse mucho para tragar cada bocado tanto como para evitar derramar las lágrimas que escocían ya las comisuras de sus ojos. 

Entonces le surgió una duda. Suponía que Geralt se quedaría, pero, ¿y si no era así? Pidió permiso para levantarse de la mesa y Geralt se lo dio. La miró mientras salía del salón apresuradamente, extrañado.

Por la tarde tuvo problemas para concentrarse. No dejaba de pensar en la marcha de los brujos, en lo vacía que le parecería la fortaleza sin ellos, sin sus bromas, sin sus enseñanzas, sin su presencia. Pero, sobre todo ello, tenía miedo. A pesar de la promesa de Geralt, la duda la mortificaba. Él era también un brujo, el mejor, y en la fortaleza empezaban a escasear muchos artículos: seguramente necesitaban el dinero de los contratos para comprar lo necesario para pasar el próximo invierno. ¿Cómo iba él a quedarse, entonces? Tal vez había pensado dejarla con Vesemir, quien ya nunca se ausentaba de Kaer Morhen, a salvo.

Pero ella no quería que se fuera y la dejara atrás.

Mientras realizaba los ejercicios en el peine, era consciente de que tanto Geralt como Eskel la miraban con el ceño fruncido. Sabía que estaban disgustados, pues no se le estaban dando demasiado bien. Eskel la regañaba constantemente, y Geralt, apoyado contra la muralla con los brazos cruzados, emitía algún gruñido desaprobador cuando la niña erraba el cálculo y casi se iba al suelo. Lambert y Cöen la miraban sentados en el murete, mientras disfrutaban perezosamente de los últimos rayos de sol de la tarde, pero no prestaban demasiada atención.

—¡Eh, princesa! —se burló Lambert cuando tropezó torpemente—. ¿Nos pesa el culo hoy?
—Lambert… —le llamó la atención Geralt, pues la broma no le había hecho ni pizca de gracia.
—¿Acaso no la ves? Incluso el primer día lo hizo mejor.

Geralt suspiró y se enderezó, caminó con desánimo hasta el peine.

—Baja, Ciri, ya es suficiente por hoy.
—Bueno… ¿Con una voltereta? —preguntó ella.
—Más vale que no. Ven, dame la mano.

Geralt se acercó más y alargó la mano hacia ella, pero Ciri se enfadó.

—¡Ja! ¿Tú también crees que soy una delicada princesita? Pues no te lo creas, no soy tan debilucha.

Entonces la niña se volvió rápidamente de espaldas y saltó hacia atrás con poco impulso, intentó dar una voltereta en el aire como otras veces, pero le faltó holgura. Geralt intentó cogerla, pero no pudo evitar que se golpeara la cabeza contra los troncos que constituían el peine y la niña cayó desmarañada al suelo.

El brujo se hincó de rodillas a su lado con rapidez y le levantó la cabeza cuidadosamente. La niña estaba inconsciente y podía verse el lugar donde se había golpeado, junto a la sien.

—¡Ciri! ¡Ciri! —la zarandeó levemente.

Geralt buscó su pulso en el cuello lleno de angustia, exhaló al comprobar que su corazón seguía latiendo mientras los demás brujos les rodearon, asustados.  Volvió a zarandearla, pero la niña no reaccionaba.

—Joder… ¡Joder! —exclamó Geralt con desesperación, pues sabía que un golpe así podía traer fatales consecuencias.

La levanto en brazos delicadamente, estrechándola contra su pecho, sin saber muy bien qué hacer. Eskel le dio una furiosa patada al peine, Lambert se llevó la mano a la frente, muy preocupado, y Coën estaba más blanco que el papel.
Caminó a rápidas zancadas hasta la fortaleza con la niña en brazos, atravesó los corredores y bajó al gran salón. La dejó sobre la mesa, apartando de un manotazo las jarras que aún permanecían allí, y corrió a por paños mojados, mientras Vesemir la miraba atónito y se ponía en pie con una terrible expresión en la cara.

Geralt regresó con una palangana llena de agua fresca y un paño sumergido en esta. Mientras la colocaba junto a la niña, escurría el trapo y lo pasaba por la cara de la pequeña, los demás brujos rodearon la mesa en silencio, llenos de preocupación.

—¿Qué demonios ha ocurrido, Lobo? —preguntó Vesemir, visiblemente alterado.
—Cayó del maldito peine —masculló éste escuetamente.

El viejo brujo miró a su antiguo pupilo y le impactó la extrema palidez de su rostro. Geralt sudaba, pequeñas gotas perlaban su frente. Vesemir no dijo nada más, le conocía de sobras como para saber que suficiente angustia estaría sufriendo como para aumentarla con fútiles reproches.

—Reacciona, Ciri… —gimió, sin dejar de pasar el paño por el rostro de la niña—. Despierta, pequeña…


La niña se movió un poco, un ligero quejido salió de su boca. Varios suspiros de alivio surgieron también de los labios de algunos de los presentes, los brujos por fin cambiaron el peso de una pierna a otra, como si hubieran dejado de retener el aliento.

—Ciri, estoy aquí —dijo Geralt con dulzura, dejando el trapo y acariciando su mejilla, todavía angustiado.
—Túuuu… oooráss ahh... tresss… —comenzó a balbucear ella con una voz extraña, ajena.

Otra vez. Los brujos se miraron. Geralt volvió a palidecer y pareció que su sangre se helaba mientras la observaba sin poder mover un músculo.

—Está de nuevo en trance, Lobo… —susurró Vesemir.

Durante los minutos que duró el balbuceo incomprensible de la niña, los brujos no dejaron de mirarse unos a otros, pasmados de miedo. Cuando finalmente terminó, todos miraron a Geralt.

—Es la segunda vez —dijo Lambert con un hilo de voz—. Esto ya…
—Cállate. No digas nada —le ladró Geralt con una expresión feroz, mientras izaba a Ciri de la mesa en sus brazos—. No quiero oír nada.

Salió con ella del salón y se perdió escaleras arriba.

La lamparita de aceite iluminaba la habitación perezosamente, proyectaba la sombra de Geralt contra la pared. Estaba sentado junto a la cama, con los codos sobre los muslos y encorvado. Su mirada se perdía en el suelo, sus manos colgaban flácidas y su rostro, taciturno, parecía el de un espectro debido a los juegos de luz. No podía dejar de darle vueltas a todo lo que había pasado. Si el golpe ya de por sí era muy preocupante, el trance, por segunda vez, no lo era menos.

Pensó en Yennefer. Si las circunstancias con ella fueran otras, quizá le pediría ayuda. Pero no quería hacerlo, no quería volver a ser el primero en dar un paso hacia ella. Ya lo había hecho demasiadas veces, la última en Belleteyn, y ella volvió a dejarle. Pero no podía evitar pensar en lo mismo, una y otra vez, impotente y sin saber qué hacer.

Ciri gimió y se movió, y el brujo levantó la cabeza y la miró, inmóvil, temiendo lo que pudiera ocurrir a continuación. Pero el colgante del lobo reposaba tranquilo contra su pecho, todo parecía normal, así que se levantó y se acercó a la cama.

—Ciri…

Su mano se posó en la cabeza de la niña y acarició su cabello con suavidad. Ella abrió despacio los ojos, desorientada, y volvió a gemir, arrugando la cara en un gesto de dolor. De entre las mantas emergió su manita y se elevó hasta el golpe en la sien.

—No te toques, te has golpeado la cabeza —dijo él retirándole la mano con cuidado.
—¿Qué me ha pasado? —preguntó ella con voz pastosa.
—Te caíste del peine, ¿lo recuerdas?
—No... Ay, me duele mucho la cabeza… Ay, ay…

Geralt suspiró despacio, nada tranquilo aún.

—¿Tanto te duele?
—Me palpita… hasta me cuesta abrir los ojos. Pídele a Vesemir algo que me lo quite, por favor, Geralt….
—Si te molesta la luz, puedo apagar la lamparilla.
—No la apagues. Algo malo he soñado, aunque no me acuerdo. Muy malo, Geralt. No quiero estar a oscuras… —gimió.

El brujo se irguió y suspiró de nuevo. Todavía no las tenía todas consigo.

—Vuelvo enseguida, Ciri. Procura no dormirte.

Vesemir cogió las hierbas necesarias para hacer una infusión para la niña. Geralt estaba junto a él, evitó a los demás brujos. No quería escuchar ningún comentario acerca de lo ocurrido, porque en su cabeza se aglutinaban las preocupaciones y aún no sabía cómo proceder. Acompañó al viejo brujo a la cocina y puso él mismo el cazo con agua en el fogón, pues aún ardía el fuego usado para hacer la cena.
La espera a que el agua rompiera a hervir estaba llena de tensión para los dos brujos, pero Vesemir no era hombre de callar lo que pensaba, y estaba muy preocupado por la niña.

—Tienes que hacer algo, Lobo. Lo sabes.
—¿El qué, Vesemir? ¿Qué es lo que se supone que sé que debo hacer? —dijo con amargura, sin mirar al viejo.

Vesemir no dijo nada. Geralt le dio la espalda y apoyó las manos en el alféizar de la ventana, dejó que su mirada vagara en el exterior oscuro, lleno de inquietud.

—Llevo toda la maldita tarde pensando en ello —se sinceró— . ¿Debo pedir ayuda? ¿A quién? ¿A Yennefer? Me dejó sin contemplaciones en Aed Gynvael. Y de nuevo, cuando volví a verla, en Belleteyn el año pasado. No puedo pedirle nada.

Vesemir suspiró y luego carraspeó un poco.

—Puedes pedir ayuda a Triss, Lobo. Ella no te la negará.
—Podría. Pero inmediatamente informaría al Capítulo, todos los hechiceros están obligados a hacerlo. Y entonces puede que vinieran a por Ciri. Quizá Yennefer, en otras circunstancias, no lo hubiera hecho.
—Pero Triss…
—Es una hechicera, Vesemir —le interrumpió Geralt dejando la ventana y girándose hacia su maestro—. Por muy amiga nuestra que sea, no puede ir en contra de los preceptos del Capítulo. Y no expondré a Ciri. No sin saber qué le pasa. Aún no.
—Todo lo que dices es cierto, Lobo. Pero sabes que no es una simple epilepsia ni nada parecido. Los medallones se movían, todos sentimos el aura mágica. No puedes negarle ayuda a la niña, sabes lo que está en juego aquí. ¿Acaso prefieres que esté a salvo y rota que correr el riesgo?
—No, claro que no…
—Escribe a Triss, Lobo.
—Tal vez no vuelva a suceder. Debemos, simplemente, llevar más cuidado con Ciri. La primera vez, fue por culpa un descuido, ésta, por negligencia. Ciri estaba muy torpe hoy, deberíamos haber interrumpido antes los ejercicios. Perra suerte, su puta madre…

Vesemir frunció el ceño. Entendía bien la disyuntiva del brujo blanco, las dudas acerca de lo que era mejor para Ciri.
El agua rompió a hervir y Geralt la vertió en una jarra que contenía las hierbas. Su mano temblaba. Luego las retiró con una cuchara.

—Se hará como tú digas, Lobo —resolvió al fin el viejo—. Por ésta vez. Pero si la niña vuelve a caer en trance…
—Si volviera a ocurrir, escribiré a Triss sin dudarlo un segundo —dijo mirando a los ojos del otro, con determinación.

Vesemir volvió a suspirar mientras daba unas palmadas en el hombro de su pupilo. Asintió con la cabeza, comprendía y compartía las preocupaciones de Geralt.

—Lobo: los muchachos también están preocupados por Ciri. Recuerda que también quieren a la niña. Así que no les apartes, no te aísles, nadie como tus hermanos brujos para ayudarte en esto. Tanto es así que, mientras estabas cuidando de ella, han hablado largo y tendido acerca de cómo echarte una mano. Han decidido no salir este año, se quedarán con nosotros.

Geralt no dijo nada, pero se sintió aligerado ante la noticia. También sintió remordimientos por haber apartado a sus hermanos brujos, temiendo preguntas que no podría responder y presiones que no estaba dispuesto a soportar.
Cogió la jarra y se dispuso a salir.

—Iré contigo a verla —decidió Vesemir—. Llevaré la palangana con un lienzo: el frescor del agua también la aliviará.

Al pasar por el salón se detuvo un momento ante la mesa donde los demás brujos bebían gaviota. Les miró con el semblante aún pálido, pero suavizó sus facciones.

—Ciri ha despertado. Parece estar bien, salvo por un comprensible dolor de cabeza. Me quedaré con ella toda la noche, para asegurarme de que no hay complicaciones.
—Gracias, Geralt —dijo Eskel—. Gracias por decírnoslo.
—No se merecen… Gracias a vosotros por preocuparos por ella tanto como yo.

Ciri le esperaba tumbada en la cama con las manos a ambos lados de la cabeza. Parecía dormida, pero entreabrió los ojos al oír la puerta.

—Tio Vesemir…—susurró ella al verle entrar por delante de Geralt.
—A ver ese golpe, niña —dijo rodeando la cama para situarse en el lado preciso—. Deja que lo vea bien.

Ella retiró las manos de la cabeza y se lo permitió.

—No tiene herida, así que se puede poner el ungüento en el chichón. Y ahora, tómate la infusión que te trae Geralt.

La niña se incorporó y tomó la jarra de manos del brujo albino. Incluso ella reparó en la palidez de su rostro, en la preocupación que mostraban sus ojos. Se lo quedó mirando, sin decir nada, pero pensó que otra vez tenía esa mirada, esa que no le gustaba nada. Ciri era capaz de ver lo que muy pocos veían en esta: preocupación, dolor y… miedo.
Soplando y con cuidado, se tomó la infusión entera. Luego, Vesemir le colocó el lienzo escurrido en la frente y sobre los ojos, mientras miraba a Geralt notablemente aligerado. Ambos brujos se entendían a la perfección sin necesidad de palabras, y Geralt sintió una cierta tranquilidad ante lo que sugería esa mirada.
Ciri gimió de alivio al sentir el frío en su piel.

—Procura descansar, niña —dijo dándole una palmada en la pierna—. ¿Te quedas, Lobo?
—Me quedo.
—Bien. Refresca el lienzo en cuanto se caliente.

Vesemir salió por la puerta mientras Geralt se sentaba en la silla junto a la cama.

—Geralt…
—¿Sí, Ciri?
—Estoy bien, es sólo un dolor de cabeza.
—Lo sé. Duerme, Ciri.
—No tienes por qué estar tan preocupado. Ya pasó.
—Mmmmmm mmmmm.

Unos minutos de silencio, el brujo la observaba. No, no estaba dormida, se dijo.

—Geralt… —habló Ciri con un hilo de voz—, ¿tú también… te vas a ir a los caminos, esta primavera?

De pronto, lo vio claro. Entendió el motivo de su falta de concentración durante la tarde, y maldijo por no haber reparado en que la conversación que mantuvieron ese mediodía la afectaría.

—No, Ciri. Mi sitio está aquí, contigo.  Pensé que ya lo sabías.

Ella no pudo evitar un suspiro de alivio que a él no le pasó desapercibido y apretó los dientes, pensando en que si hubiera sido más perspicaz, todo lo ocurrido podía haberse evitado. Estuvieron callados otro rato.

—Gracias. Gracias, Geralt —susurró—. Por quedarte conmigo.

El brujo sonrió.

—Todos van a quedarse. Lo han decidido esta tarde.

La niña se llevó la mano a la cara y levantó el paño de sus ojos. Le miró sorprendida, pasmada.

—¿Se quedan todos?
—Tras la exhibición de tu torpeza esta tarde, no han tenido más remedio, mocosa —añadió ampliando su sonrisa.

Ella siguió mirándole un momento, asimilando la noticia; luego dejó caer el lienzo sobre sus ojos de nuevo y esbozó también una tímida sonrisa.

—¿Estás más tranquila?
—Sí, Geralt.
—¿Podrás dormir ahora que has desterrado tus miedos?
—Sí, podré.
—La próxima vez háblame, Ciri. Pregúntame y no te guardes tus temores.

Ella aguardó unos momentos antes de hablar, y le tembló el labio cuando lo hizo.

—Me daba miedo lo que pudieras responderme, Geralt...
—Lo sé. Y me alegro de haberlo aclarado.

La niña bostezó y se movió un poco.
—Geralt, ¿puedo dormirme ya?
—¿Tienes sueño?
—Un poco...
—Pues duerme, Ciri. Duerme, pequeña.
—Geralt… ¿te quedas conmigo?
—Me quedo.
—¿Ahí, en la silla? Estarás muy incómodo…

Él rió ante su velada petición.

—Está bien, brujilla. Hazme sitio.

Se tendió junto a ella y Ciri buscó su mano. El brujo se la ofreció y apretó la suya.

—Ahora sí puedo dormir tranquila, Geralt.

Él gruñó complacido. Y ya no se oyó nada más.
Esta vez, el silencio se prolongó toda la noche.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
Responder
#2
AHHHHH, cuánto hacía deseaba leer uno de tus capítulos de principio a fin. Me encantó, como siempre. La preocupación de Ciri por el hecho de que los brujos regresen al camino es más que lógica, al capítulo le sobra coherencia e interés. La trama además es buenísima, pasando primero por ese problema para acabar en el segundo trance de Ciri, que a su vez lleva a resolver el conflicto inicial. Me parece fabuloso como haces eso. 
La personalidad de los personajes... impecable. Debo hacer especial mención a Vesemir, es mi debilidad; lo veo como una extensión del "mío", lo veo como el brujo al final del camino, luego de haber atravesado tantas cosas, y su sabiduría pesa, y cómo. El detalle que tiene para con sus otros pupilos, pues es lo que son, es sencillamente perfecto. 
Enhorabuena por un capítulo tan... (me quedé sin calificativos. Ponle el que quieras).

Ahora, las frases!

"Hacía días que no nevaba y la nieve se había fundido casi por completo, tan sólo quedaban recuerdos del invierno en las partes más sombrías de la muralla. Las horas de luz se habían alargado notablemente, y empezaban a crecer, con timidez, briznas de hierba nueva en el suelo tanto como nudos verdes en los árboles de hoja caduca". ¡Gran ambientación! 

"Llegaba la primavera en todos los sentidos". Genial. (a ver si llega por aquí pronto la primavera) 

"—¡Eh, princesa! —se burló Lambert cuando tropezó torpemente—. ¿Nos pesa el culo hoy?
—Lambert… —le llamó la atención Geralt, pues la broma no le había hecho ni pizca de gracia.
—¿Acaso no la ves? Incluso el primer día lo hizo mejor." El bueno de Lambert... siempre tan mordaz. 


"Geralt buscó su pulso en el cuello lleno de angustia, exhaló al comprobar que su corazón seguía latiendo mientras los demás brujos les rodearon, asustados.  Volvió a zarandearla, pero la niña no reaccionaba". Aqui me dio pena, pobre Geralt.

"La levanto en brazos delicadamente, estrechándola contra su pecho, sin saber muy bien qué hacer. Eskel le dio una furiosa patada al peine, Lambert se llevó la mano a la frente, muy preocupado, y Coën estaba más blanco que el papel". Muy bien mostrado, muy visual la preocupación de todos.


"El viejo brujo miró a su antiguo pupilo y le impactó la extrema palidez de su rostro. Geralt sudaba, pequeñas gotas perlaban su frente. Vesemir no dijo nada más, le conocía de sobras como para saber que suficiente angustia estaría sufriendo como para aumentarla con fútiles reproches".  Heart Heart Heart (no está la carita con los corazones en los ojos, pero así estoy).


"La lamparita de aceite iluminaba la habitación perezosamente, proyectaba la sombra de Geralt contra la pared. Estaba sentado junto a la cama, con los codos sobre los muslos y encorvado. Su mirada se perdía en el suelo, sus manos colgaban flácidas y su rostro, taciturno, parecía el de un espectro debido a los juegos de luz. No podía dejar de darle vueltas a todo lo que había pasado. Si el golpe ya de por sí era muy preocupante, el trance, por segunda vez, no lo era menos." ¡Magistral!


"Vesemir volvió a suspirar mientras daba unas palmadas en el hombro de su pupilo. Asintió con la cabeza, comprendía y compartía las preocupaciones de Geralt.
—Lobo: los muchachos también están preocupados por Ciri. Recuerda que también quieren a la niña. Así que no les apartes, no te aísles, nadie como tus hermanos brujos para ayudarte en esto. Tanto es así que, mientras estabas cuidando de ella, han hablado largo y tendido acerca de cómo echarte una mano. Han decidido no salir este año, se quedarán con nosotros". Más corazones... Eso es un maestro sabio. Me encantaría tener uno así para variar  Wink


Y bueno, agrega aquí todo el final, emotivo hasta decir basta. De diez.
Viviendo a la sombra del destino.
Responder
#3
(06/08/2019 09:29 AM)FrancoMendiverry95 escribió: AHHHHH, cuánto hacía deseaba leer uno de tus capítulos de principio a fin. Me encantó, como siempre. La preocupación de Ciri por el hecho de que los brujos regresen al camino es más que lógica, al capítulo le sobra coherencia e interés. La trama además es buenísima, pasando primero por ese problema para acabar en el segundo trance de Ciri, que a su vez lleva a resolver el conflicto inicial. Me parece fabuloso como haces eso. 
La personalidad de los personajes... impecable. Debo hacer especial mención a Vesemir, es mi debilidad; lo veo como una extensión del "mío", lo veo como el brujo al final del camino, luego de haber atravesado tantas cosas, y su sabiduría pesa, y cómo. El detalle que tiene para con sus otros pupilos, pues es lo que son, es sencillamente perfecto. 
Enhorabuena por un capítulo tan... (me quedé sin calificativos. Ponle el que quieras).

Ahora, las frases!

"Hacía días que no nevaba y la nieve se había fundido casi por completo, tan sólo quedaban recuerdos del invierno en las partes más sombrías de la muralla. Las horas de luz se habían alargado notablemente, y empezaban a crecer, con timidez, briznas de hierba nueva en el suelo tanto como nudos verdes en los árboles de hoja caduca". ¡Gran ambientación! 

"Llegaba la primavera en todos los sentidos". Genial. (a ver si llega por aquí pronto la primavera) 

"—¡Eh, princesa! —se burló Lambert cuando tropezó torpemente—. ¿Nos pesa el culo hoy?
—Lambert… —le llamó la atención Geralt, pues la broma no le había hecho ni pizca de gracia.
—¿Acaso no la ves? Incluso el primer día lo hizo mejor." El bueno de Lambert... siempre tan mordaz. 


"Geralt buscó su pulso en el cuello lleno de angustia, exhaló al comprobar que su corazón seguía latiendo mientras los demás brujos les rodearon, asustados.  Volvió a zarandearla, pero la niña no reaccionaba". Aqui me dio pena, pobre Geralt.

"La levanto en brazos delicadamente, estrechándola contra su pecho, sin saber muy bien qué hacer. Eskel le dio una furiosa patada al peine, Lambert se llevó la mano a la frente, muy preocupado, y Coën estaba más blanco que el papel". Muy bien mostrado, muy visual la preocupación de todos.


"El viejo brujo miró a su antiguo pupilo y le impactó la extrema palidez de su rostro. Geralt sudaba, pequeñas gotas perlaban su frente. Vesemir no dijo nada más, le conocía de sobras como para saber que suficiente angustia estaría sufriendo como para aumentarla con fútiles reproches".  Heart Heart Heart (no está la carita con los corazones en los ojos, pero así estoy).


"La lamparita de aceite iluminaba la habitación perezosamente, proyectaba la sombra de Geralt contra la pared. Estaba sentado junto a la cama, con los codos sobre los muslos y encorvado. Su mirada se perdía en el suelo, sus manos colgaban flácidas y su rostro, taciturno, parecía el de un espectro debido a los juegos de luz. No podía dejar de darle vueltas a todo lo que había pasado. Si el golpe ya de por sí era muy preocupante, el trance, por segunda vez, no lo era menos." ¡Magistral!


"Vesemir volvió a suspirar mientras daba unas palmadas en el hombro de su pupilo. Asintió con la cabeza, comprendía y compartía las preocupaciones de Geralt.
—Lobo: los muchachos también están preocupados por Ciri. Recuerda que también quieren a la niña. Así que no les apartes, no te aísles, nadie como tus hermanos brujos para ayudarte en esto. Tanto es así que, mientras estabas cuidando de ella, han hablado largo y tendido acerca de cómo echarte una mano. Han decidido no salir este año, se quedarán con nosotros". Más corazones... Eso es un maestro sabio. Me encantaría tener uno así para variar  Wink


Y bueno, agrega aquí todo el final, emotivo hasta decir basta. De diez.

Si casi has puesto el capítulo entero! Big Grin Gracias, Franco, eres un sol! Así da gusto escribir! Vikken, toma nota, hermoso. Esto es una crítica y lo demás son tonterías! Big Grin

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#4
Después de la crítica de Franco, poco se puede añadir. Mejor, me ahorra escritura  Big Grin nah, eres una escritora increíble, cada nuevo capítulo lo corroboras.

Me intrigaste con la leche de Ciri y su posterior estado comatoso, no sabía por donde me saldrías. Me gusta que vayas poniendo los cimientos para preparar la llamada de Geralt a Triss. Verdaderamente debió resultar una decisión dura, teniendo en cuenta que desvelaba la ubicación de su protegida. 

Todo impecable. Cinco estrellas  Wink
Te equivocaste, brujo. Confundiste el cielo con las estrellas reflejadas en la superficie de un estanque.
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#5
Gracias, Dhaghda, se te echaba de menos! Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones y cargado las pilas cara al invierno. Ahora esto yo de vacaciones casi aislada del mundanal ruido, aunque conectada a la civilización por el móvil... y, de momento, sin ganas de escribir, solo de disfrutar de la felicidad que tan pocas veces te trae la vida. Todo se andará y llegarán nuevos capítulos!

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#6
(04/09/2019 03:10 PM)Sashka escribió: Ahora esto yo de vacaciones casi aislada del mundanal ruido, aunque conectada a la civilización por el móvil... y, de momento, sin ganas de escribir, solo de disfrutar de la felicidad que tan pocas veces te trae la vida.  Todo se andará y llegarán nuevos capítulos!

Eso eso, descansa y desconecta, "desintoxícate" un poco del mundo y su estrés. La inspiración y las ganas de escribir ya volverán sin que las llames.

Y no te preocupes, tengo mucha lectura pendiente. Para empezar, un capítulo de Francomendiverry95 que me he saltado by the face  Big Grin
Te equivocaste, brujo. Confundiste el cielo con las estrellas reflejadas en la superficie de un estanque.
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