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Mi prima me odia
#1
Este relato es del año pasado, pero bueno. Me animo a mostrarles. Utiliza dos saltos de tiempo entre pasado y presente.
--------------------------------------------------
No sé por qué me odias; ambos éramos niños (emancipados del pueblo al nacer), que en la comida familiar, volvían a reencontrarse en los brezales donde quemaron recuerdos sus antepasados.
Aún sigues imperturbable, a pesar de mis palabras con tu bata de franela medio abierta, cosiendo los últimos pespuntes en el vestido.
Cada domingo nos sentábamos a la mesa con la abuela en la cabecera y su humilde prole a su alrededor. Ninguno de nosotros nos conocíamos ni hallábamos parentesco en nuestras facciones. El primo Luis tenía la nariz demasiado europea, la tía Ana María el pelo demasiado rubio; nuestros padres a pesar de ser hermanos no podían ser menos parecidos, si no hubiera sido por un rasgo reincidente de la abuela, nos hubiéramos proclamado extraños.
La máquina de coser ensordece mis palabras con su traqueteo. No dejas de pulsar el pedal mientras la tela blanca se desliza sistemática bajo la aguja de la máquina.
En cuanto vimos que coincidíamos en edad, hubo una complicidad ganzúa entre nosotros; salíamos después de comer a recorrer los cerros, el aire olía a fósforos, como todos los días de verano. En la ciudad nunca habíamos conocido tales experiencias: la hierba pinchando, el extraño hormigueo de alguna mosquita pegada a tu abrigo, el aire fluctuando sin paredes que lo contuviera. Era como estar en otro mundo. Recuerdo que, cerca de las colinas, rezumaba un arroyo y nos apostábamos los dos sobre la crujiente hierba a tirar piedras por encima del río. Siempre las tirabas con fuerza y yo decía: no golpees tan fuerte o saldrán las ranas. Tú te reías con esa infantil arrogancia, afirmando: no hay ranas. En verdad no habían, aunque a mí siempre me parecía ver algún que otro ojo amarillo asomar cuando lanzabas la piedra. Después volvíamos a casa. Nuestros padres se impresionaban de la cercanía que nos teníamos, sin embargo, jamás mencionaban nada. La abuela nos esperaba con una onza de chocolate entremetida en un pan, el chocolate estaba blando pero sabía bien.
Hay un silencio, la máquina deja de taladrar la tela. Te llevas la punta de un pañuelo al ojo. Éste recorre el arco de tus ojos con la misma parsimonia que el carmín por tus labios.
Pensábamos que, aunque las hojas del almanaque saltarán en un suspiro, volveríamos a estar juntos la siguiente semana. ¡Qué ingenuos fuimos! No pudimos prever ese domingo en el que la abuela se mareó en la cocina y nuestros padres decidieron anular las comidas. Ese día saliste corriendo río abajo. Yo fui detrás, siguiéndote. Te llamé un par de veces pero lo único que hacías era huir, huir cada vez más deprisa; mientras en el paisaje se perdía de vista las hileras de tejados triangulares. No paraste de correr hasta llegar al arroyo, donde te arrodillaste. No compartiste palabras; tu rostro se veía sombrío. Se me hizo tan extraño verte allí con los hombros hundidos, mirando a tus propios ojos, como si quisieras encontrarte en el brillo espectral de tu reflejo, que tiré una piedra. Entonces tú dijiste: vas a espantar a las ranas. Y yo contesté: no hay. Recuerdo haberte sacado una sonrisa. Luego aferraste mi mano, sintiendo como apoyabas el hueco húmedo y frío de tu palma.
—Prométeme que no te casaras con nadie.
—Lo prometo.
Esa fue mi respuesta.
Pasaron los años. Sólo nos volvíamos a reunir por Navidad, pero ya no era lo mismo. El tiempo había proclamado un silencio entre nosotros. Cada año me parecías más extraña, crecías enormemente. Más rápido de lo que creía posible. Y cada vez que te veía más miedo me dabas, con tus ojos perfilados y esos dos bultos asomando por tu blusa. Nunca sabré si tú sentías el mismo miedo hacía mí. Pero sí olía tu rechazo allí sentada, ocupando el mismo lugar en la mesa, cada vez con una apariencia nueva. Una nueva prima y un desconocido a su lado. Creí que esos cambios nunca se verían definidos en tu vida. Hasta que me llegó esto. Saco el afilado brillo de la carta de debajo de la solapa de mi chaqueta. Es una tarjeta ornamentada con florituras doradas. Te levantas ruidosamente de la silla. Yo te agarro del brazo para que me mires. La carta permanece sobre la mesa, sacada como última baza de una apuesta.
—¿Es que ni si quiera vas a mirarme a la cara? Enfrentar por una vez el silencio que nos separa.
—Debo terminar mi vestido de novia.
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#2
No lo he leido porque lo leí en su día y por pm te dí mi opinión. He buscado en los privados a ver si tengo lo que te corregí para ver si lo has cambiado o no, pero veo que lo borré porque me faltaba espacio. ¿Esta es la misma versión que he leido yo?¿o está corregida? En el segundo caso lo releeré, en el primero no. Lo que sí te voy a recomendar es que justifiques el texto siempre que puedas, queda mucho mejor. También creo que deberías dejar espacio entre párrafos, porque sino parece un párrafo largo y es más posible que a los posibles lectores les de más pereza. Mira: la diferencia:

No sé por qué me odias; ambos éramos niños (emancipados del pueblo al nacer) que en la comida familiar volvían a reencontrarse en los brezales donde quemaron recuerdos sus antepasados.

Aún sigues a pesar de mis palabras, imperturbable, con tu bata de franela medio abierta cosiendo los últimos pespuntes en el vestido.

Cada domingo nos sentábamos a la mesa con la abuela en la cabecera y su humilde prole a su costado. Ninguno de nosotros nos conocíamos ni hallábamos parentesco en nuestras facciones. El primo Luis tenía la nariz demasiado europea, la tía Ana María el pelo demasiado rubio, nuestros padres a pesar de ser hermanos no podían ser menos parecidos, sino hubiera sido por la abuela, que reincidía algún rasgo heredado, nos hubiéramos proclamado extraños.
La máquina de coser ensordece mis palabras con su traqueteo. No dejas de pulsar el pedal mientras la tela blanca se desliza sistemática por la aguja de la máquina.

En cuanto vimos que coincidíamos en edad hubo una complicidad ganzúa entre nosotros; salíamos después de comer a recorrer los cerros, el aire olía a fósforos, como todos los días de verano. En la ciudad nunca habíamos conocido tales experiencias: la hierba pinchando, el extraño hormigueo de alguna mosquita pegada a tu abrigo, el aire fluctuando sin paredes que lo contuviera. Era como estar en otro mundo. Recuerdo que cerca de las colinas rezumaba un arroyo y nos apostábamos los dos sobre la crujiente hierba a tirar piedras por encima del río. Siempre las tirabas con fuerza y yo decía: no golpees tan fuerte o saldrán las ranas. Tú te reías con esa infantil arrogancia, afirmando: no hay ranas. En verdad no habían, aunque a mí siempre me parecían ver algún que otro ojo amarillo asomar cuando lanzabas la piedra. Después volvíamos a casa. Nuestros padres se impresionaban de la cercanía que nos teníamos, sin embargo, jamás mencionaban nada. La abuela nos esperaba con una onza de chocolate entremetida en un pan, el chocolate estaba blando pero sabía bien.

Hay un silencio, la máquina deja de taladrar la tela. Te llevas la punta de un pañuelo al ojo. Éste recorre el arco de tus ojos con la misma parsimonia que el carmín por tus labios.

Pensábamos que aunque las hojas del almanaque saltarán en un suspiro ese día, renacería en la siguiente semana. ¡Qué ingenuos fuimos! No pudimos prever ese domingo en el que la abuela se mareó en la cocina y nuestros padres decidieron anular las comidas. Ese día saliste corriendo río abajo. Yo fui detrás siguiéndote. Te llamé un par de veces pero lo único que hacías era huir, huir cada vez más deprisa; mientras en el paisaje se perdía de vista las hileras de tejados triangulares. No paraste de correr hasta llegar al arroyo, donde te arrodillaste. No compartiste palabras; tu rostro se veía sombrío. Se me hizo tan extraño verte allí con los hombros hundidos, mirando a tus propios ojos, como si quisieras encontrarte en el brillo espectral de tu reflejo, que tiré una piedra. Entonces tú dijiste: vas a espantar a las ranas. Y yo contesté: no hay. Recuerdo haberte sacado una sonrisa. Luego aferraste mi mano, sintiendo como apoyabas el hueco húmedo y frío de tu palma.

—Prométeme que no te casaras con nadie.
—Lo prometo.

Esa fue mi respuesta.

Pasaron los años. Sólo nos volvimos a reunir por Navidad, pero ya no era lo mismo. El tiempo había proclamado un silencio entre nosotros. Cada año me parecías más extraña, crecías enormemente. Más rápido de lo que creía posible. Y cada vez que te veía más miedo me dabas, con tus ojos perfilados y esos dos bultos asomando por tu blusa. Nunca sabré si tú sentías el mismo miedo hacía mí. Pero si olía tu rechazo allí sentada, ocupando el mismo lugar en la mesa, cada día con una apariencia nueva. Una nueva prima y un desconocido acompañado de tu lado. Creí que esos cambios nunca se verían definidos en tu vida. Hasta que me llegó esto. Saco el afilado brillo de la carta de debajo de la solapa de mi chaqueta. Es una tarjeta ornamentada con florituras doradas. Te levantas ruidosamente de la silla. Yo te agarro del brazo para que me mires. La carta permanece sobre la mesa sacada como última baza de una apuesta.

—¿Es que ni si quiera vas a mirarme a la cara? Enfrentar por una vez el silencio que nos separa.
—Debo terminar mi vestido de novia.

---------

No estoy seguro de haber separado los párrafos correctamente (lo he hecho juzgando lo que me parecía que era un cambio de párrafo en base a que la última línea era más corta), pero creo que se entiende la idea.
Reply
#3
(10/08/2019 02:53 PM)Iramesoj Wrote: No lo he leido porque lo leí en su día y por pm te dí mi opinión. He buscado en los privados a ver si tengo lo que te corregí para ver si lo has cambiado o no, pero veo que lo borré porque me faltaba espacio. ¿Esta es la misma versión que he leido yo?¿o está corregida?

Apenas es el segundo relato que postea Amaika en fantasitura, tal vez te confundes porque lo habrás leido en otro foro.



A la prima se le arrima y peor, quedó friendzonado al del relato
No soy lo que un padre quiere para su hijita bebé
Reply
#4
(10/08/2019 02:53 PM)Iramesoj Wrote: No lo he leido porque lo leí en su día y por pm te dí mi opinión. He buscado en los privados a ver si tengo lo que te corregí para ver si lo has cambiado o no, pero veo que lo borré porque me faltaba espacio. ¿Esta es la misma versión que he leido yo?¿o está corregida? En el segundo caso lo releeré, en el primero no. Lo que sí te voy a recomendar es que justifiques el texto siempre que puedas, queda mucho mejor. También creo que deberías dejar espacio entre párrafos, porque sino parece un párrafo largo y es más posible que a los posibles lectores les de más pereza. Mira: la diferencia:

No sé por qué me odias; ambos éramos niños (emancipados del pueblo al nacer) que en la comida familiar volvían a reencontrarse en los brezales donde quemaron recuerdos sus antepasados.

Aún sigues a pesar de mis palabras, imperturbable, con tu bata de franela medio abierta cosiendo los últimos pespuntes en el vestido.

Cada domingo nos sentábamos a la mesa con la abuela en la cabecera y su humilde prole a su costado. Ninguno de nosotros nos conocíamos ni hallábamos parentesco en nuestras facciones. El primo Luis tenía la nariz demasiado europea, la tía Ana María el pelo demasiado rubio, nuestros padres a pesar de ser hermanos no podían ser menos parecidos, sino hubiera sido por la abuela, que reincidía algún rasgo heredado, nos hubiéramos proclamado extraños.
La máquina de coser ensordece mis palabras con su traqueteo. No dejas de pulsar el pedal mientras la tela blanca se desliza sistemática por la aguja de la máquina.

En cuanto vimos que coincidíamos en edad hubo una complicidad ganzúa entre nosotros; salíamos después de comer a recorrer los cerros, el aire olía a fósforos, como todos los días de verano. En la ciudad nunca habíamos conocido tales experiencias: la hierba pinchando, el extraño hormigueo de alguna mosquita pegada a tu abrigo, el aire fluctuando sin paredes que lo contuviera. Era como estar en otro mundo. Recuerdo que cerca de las colinas rezumaba un arroyo y nos apostábamos los dos sobre la crujiente hierba a tirar piedras por encima del río. Siempre las tirabas con fuerza y yo decía: no golpees tan fuerte o saldrán las ranas. Tú te reías con esa infantil arrogancia, afirmando: no hay ranas. En verdad no habían, aunque a mí siempre me parecían ver algún que otro ojo amarillo asomar cuando lanzabas la piedra. Después volvíamos a casa. Nuestros padres se impresionaban de la cercanía que nos teníamos, sin embargo, jamás mencionaban nada. La abuela nos esperaba con una onza de chocolate entremetida en un pan, el chocolate estaba blando pero sabía bien.

Hay un silencio, la máquina deja de taladrar la tela. Te llevas la punta de un pañuelo al ojo. Éste recorre el arco de tus ojos con la misma parsimonia que el carmín por tus labios.

Pensábamos que aunque las hojas del almanaque saltarán en un suspiro ese día, renacería en la siguiente semana. ¡Qué ingenuos fuimos! No pudimos prever ese domingo en el que la abuela se mareó en la cocina y nuestros padres decidieron anular las comidas. Ese día saliste corriendo río abajo. Yo fui detrás siguiéndote. Te llamé un par de veces pero lo único que hacías era huir, huir cada vez más deprisa; mientras en el paisaje se perdía de vista las hileras de tejados triangulares. No paraste de correr hasta llegar al arroyo, donde te arrodillaste. No compartiste palabras; tu rostro se veía sombrío. Se me hizo tan extraño verte allí con los hombros hundidos, mirando a tus propios ojos, como si quisieras encontrarte en el brillo espectral de tu reflejo, que tiré una piedra. Entonces tú dijiste: vas a espantar a las ranas. Y yo contesté: no hay. Recuerdo haberte sacado una sonrisa. Luego aferraste mi mano, sintiendo como apoyabas el hueco húmedo y frío de tu palma.

—Prométeme que no te casaras con nadie.
—Lo prometo.

Esa fue mi respuesta.

Pasaron los años. Sólo nos volvimos a reunir por Navidad, pero ya no era lo mismo. El tiempo había proclamado un silencio entre nosotros. Cada año me parecías más extraña, crecías enormemente. Más rápido de lo que creía posible. Y cada vez que te veía más miedo me dabas, con tus ojos perfilados y esos dos bultos asomando por tu blusa. Nunca sabré si tú sentías el mismo miedo hacía mí. Pero si olía tu rechazo allí sentada, ocupando el mismo lugar en la mesa, cada día con una apariencia nueva. Una nueva prima y un desconocido acompañado de tu lado. Creí que esos cambios nunca se verían definidos en tu vida. Hasta que me llegó esto. Saco el afilado brillo de la carta de debajo de la solapa de mi chaqueta. Es una tarjeta ornamentada con florituras doradas. Te levantas ruidosamente de la silla. Yo te agarro del brazo para que me mires. La carta permanece sobre la mesa sacada como última baza de una apuesta.

—¿Es que ni si quiera vas a mirarme a la cara? Enfrentar por una vez el silencio que nos separa.
—Debo terminar mi vestido de novia.

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No estoy seguro de haber separado los párrafos correctamente (lo he hecho juzgando lo que me parecía que era un cambio de párrafo en base a que la última línea era más corta), pero creo que se entiende la idea.

Sí, está igual. Hay una parte que no sé como retocar por eso lo subí tal cual. Lo de los párrafos no sabía cómo ponerlo ya que en word pongo sangría y aquí no hay (?). 

(10/08/2019 05:01 PM)Duncan Idaho Wrote:
(10/08/2019 02:53 PM)Iramesoj Wrote: No lo he leido porque lo leí en su día y por pm te dí mi opinión. He buscado en los privados a ver si tengo lo que te corregí para ver si lo has cambiado o no, pero veo que lo borré porque me faltaba espacio. ¿Esta es la misma versión que he leido yo?¿o está corregida?

Apenas es el segundo relato que postea Amaika en fantasitura, tal vez te confundes porque lo habrás leido en otro foro.



A la prima se le arrima y peor, quedó friendzonado al del relato
No, Duncan, este relato se lo pase a Iramesoj hace tiempo lol por eso dijo eso. En cuanto a lo otro, sí, quedó friendzonezado; pero por dormirse en los laureles.
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#5
Realmente es un lío todo esto de los formatos en el foro. El texto de noviembre de 2017 que te pasé el otro día también es un tochamen sin separar porque aunque yo en word lo tenía en perfecto formato, lo copié/pegué para pasarselo a Eliron cuando era un texto reciente, y se quedó tal como lo viste. Yo también tuve que aprenderlo al llegar. (vale, lo podía haber adecentado antes de pasartelo, pero como solo es para que veas como era mi estilo entonces tampoco le dí mucha importancia)

Para justificar un texto en el foro, fijate en la barra superior. Verás estos iconos:

Negrita-cursiva-subrayado-tachado-alineado a la izquierda-centrado-alineado a la derecha-justificado-fuente-tamaño letra...etc.

Hay que darle, como es obvio, al de justificado (habiendo seleccionado antes el texto que se desea justificar).

Yo siempre dejo espacio entre uno y otro párrafo cuando cuelgo mis textos en el foro. Otra cosa es en mi ordenador, que con word, lo que hago es tabular al inicio de cada párrafo para señalarlo. Aquí, como no se puede tabular, lo hago del otro modo. Espero haberte servido
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#6
El relato es muy bonito, la forma de presentarlo, de contarlo; destila mucho sentimiento dejando entrever lo que siente el narrador, que a su vez es el protagonista. La manera de ejecutarlo es harina de otro costal, contiene algunos errores que convendría que subsanaras porque es una verdadera lástima no hacerlo.
Te ayudo, aunque valga decir que no soy amiga de grandes expresiones rimbombantes.

-"No sé por qué me odias; ambos éramos niños (emancipados del pueblo al nacer) que en la comida familiar volvían a reencontrarse en los brezales donde quemaron recuerdos sus antepasados."
Tras el paréntesis debe ir una coma. De hecho, "en la comida familiar" también. "Quemaron recuerdos sus antepasados" queda muy "chic", pero, si lo piensas, al menos para mí no tiene mucho sentido. En todo caso generaron recuerdos, quemarlos es consumirlos. Pero eso es una apreciación totalmente personal de alguien poco dado a lo poético, que conste.

-"Aún sigues a pesar de mis palabras, imperturbable, con tu bata de franela medio abierta cosiendo los últimos pespuntes en el vestido."
La primera parte de la frase puede ir de dos maneras, puesto que "a pesar de mis palabras" debe ir entre comas. Si quieres frenar el ritmo, simplemente añade esas comas, si no es así pues cambia el lugar del adjetivo: Aún sigues imperturbable, a pesar de mis palabras". Falta también una coma tras "abierta".

-"Cada domingo nos sentábamos a la mesa con la abuela en la cabecera y su humilde prole a su costado."
Creo, para ser concretos, que si estaba a la cabecera la prole estaría a su alrededor más bien. El significado concreto de las palabras, el usarlas bien y dejar claras las cosas al lector y no esperar que "se entienda", le da más visualización a la par que denota saber usar las palabras. Ten cuidado con esto, relee siempre bajo el punto de vista del lector.

-"El primo Luis tenía la nariz demasiado europea, la tía Ana María el pelo demasiado rubio, nuestros padres a pesar de ser hermanos no podían ser menos parecidos, sino hubiera sido por la abuela, que reincidía algún rasgo heredado, nos hubiéramos proclamado extraños."
Bueno, aquí la puntuación se complica. Tras Ana María debería ir una coma ya que, para no repetir "tenía", omites el verbo. De ese modo, tras "rubio" ha de ir un punto y coma. "A pesar de ser hermanos" debe ir entre comas, "sino" va separado. " Que reincidía algún rasgo heredado" da a entender que es en la abuela en quien reinciden los rasgos heredados, cuando supongo que quieres decir que es en su prole en quien reinciden sus rasgos. Por tanto, a mi modo de ver, debería haber ido así: "si no hubiera sido por algún rasgo reincidente, heredado de la abuela".

-"No dejas de pulsar el pedal mientras la tela blanca se desliza sistemática por la aguja de la máquina."
Sistemática debe ir entre comas. Quedaría más apropiado "bajo la aguja". No me agrada el pareado que se produce entre sistemática y máquina, pero esto es subjetivo en mí.

-"En cuanto vimos que coincidíamos en edad hubo una complicidad ganzúa entre nosotros"
coma tras "edad", y no sé qué significa complicidad ganzúa. Igual es algo moderno que me he perdido. Si no es así y, simplemente, te ha parecido una palabra guay que poner, pues no me parece nada adecuada. El ingenio consiste en encontrar palabras guay que casen perfectamente con el contexto, no meterlas con calzador. De nuevo, ponte en el lugar del lector.

-"el extraño hormigueo de alguna mosquita pegada a tu abrigo, el aire fluctuando sin paredes que lo contuviera"
Bueno, la elección de "abrigo" no me parece acertada, no creo que se sienta una mosca pasearse por encima de un abrigo. Por la piel sí. Y "fluctuando"  dado su significado, tampoco.  Y "contuviera"  debería ser plural ya que lo que lo contendría serían las paredes: el aire fluctuando sin paredes que lo contuvieran (ellas, las paredes).

-"Recuerdo que cerca de las colinas rezumaba un arroyo y nos apostábamos los dos sobre la crujiente hierba a tirar piedras por encima del río"
"cerca de las colinas" debe ir entre comas. Por encima del río significa más allá del río, no al río.

-"aunque a mí siempre me parecían ver algún que otro ojo amarillo"
"aunque a mí siempre me parecía (a mi, singular)"

-"Pensábamos que aunque las hojas del almanaque saltarán en un suspiro ese día, renacería en la siguiente semana"
coma tras "que".  "Saltarán en un suspiro ese día" me sobra "ese día", en un día no vuelan las hojas de un almanaque. Y "renacería en la siguiente semana" ¿el qué renacería?, ¿qué es lo que renacería? Dime lo que piensas, no dejes que sea yo (el lector) quien tenga que elucubrar, explícamelo.

-"Yo fui detrás siguiéndote"
Coma tras "detrás"

-"huir cada vez más deprisa; mientras en el paisaje se perdía de vista las hileras de tejados triangulares"
Se perdían, en plural  (las hileras de tejados).  El punto y coma es totalmente innecesario, de hecho ahí no va ni una coma. Lee la frase en voz alta: esa interrupción chirría. Si quieres mantener ese punto y coma, omite el "mientras".

-" sintiendo como apoyabas"
ese "como" va con acento.

-"que no te casaras con nadie."
Casarás con acento.

-"Sólo nos volvimos a reunir por Navidad, pero ya no era lo mismo"
Dado que luego dices que "cada día me parecías más extraña", me hace suponer que no sólo se reunieron una Navidad; por tanto necesitas un tiempo verbal que implique continuidad: "nos volvíamos a reunir por Navidad".

-" Cada vez que te veía más miedo me dabas"
debe ir una coma tras "veía", pero entonces has de arreglar la siguiente coma sustituyéndola por puntos suspensivos, punto y coma o incluso dos puntos.

-"Pero si olía tu rechazo allí sentada"
Te ha faltado el acento en "sí", sin él la frase pierde sentido porque parece condicional y no cuadra. Estás afirmando, ergo lleva acento: atenta siempre con eso.

-"cada día con una apariencia nueva"
das a entender que se ven durante días seguidos, y no es así puesto que has afirmado que sólo de ven de Navidad en Navidad (1 día), por tanto en lugar de "día" deberías haber escrito "vez". Es lo que te decía del significado de las palabras y lo que denotan.

-"Una nueva prima y un desconocido acompañado de tu lado"
"acompañado de su lado" es incorrecto, mal construido. "Un desconocido acompañándola, a su lado", "un desconocido a su lado".


-"Creí que esos cambios nunca se verían definidos en tu vida"
Bueno, yo creo personalmente que quedaría mejor (aunque es totalmente subjetivo, que conste): "Creí que nunca vería esos cambios definidos en tu vida".

-"La carta permanece sobre la mesa sacada como última baza de una apuesta."
coma tras "mesa".

Y esa ha sido mi corrección exhaustiva, porque el texto lo merece. Muy buena historia, como ves no lo haces tan mal como dices. Sólo te falta práctica, las comas vendrán solas entonces. Enhorabuena.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#7
(12/08/2019 05:51 AM)Sashka Wrote: El relato es muy bonito, la forma de presentarlo, de contarlo; destila mucho sentimiento dejando entrever lo que siente el narrador, que a su vez es el protagonista. La manera de ejecutarlo es harina de otro costal, contiene algunos errores que convendría que subsanaras porque es una verdadera lástima no hacerlo.
Te ayudo, aunque valga decir que no soy amiga de grandes expresiones rimbombantes.

-"No sé por qué me odias; ambos éramos niños (emancipados del pueblo al nacer) que en la comida familiar volvían a reencontrarse en los brezales donde quemaron recuerdos sus antepasados."
Tras el paréntesis debe ir una coma. De hecho, "en la comida familiar" también. "Quemaron recuerdos sus antepasados" queda muy "chic", pero, si lo piensas, al menos para mí no tiene mucho sentido. En todo caso generaron recuerdos, quemarlos es consumirlos. Pero eso es una apreciación totalmente personal de alguien poco dado a lo poético, que conste.

-"Aún sigues a pesar de mis palabras, imperturbable, con tu bata de franela medio abierta cosiendo los últimos pespuntes en el vestido."
La primera parte de la frase puede ir de dos maneras, puesto que "a pesar de mis palabras" debe ir entre comas. Si quieres frenar el ritmo, simplemente añade esas comas, si no es así pues cambia el lugar del adjetivo: Aún sigues imperturbable, a pesar de mis palabras". Falta también una coma tras "abierta".

-"Cada domingo nos sentábamos a la mesa con la abuela en la cabecera y su humilde prole a su costado."
Creo, para ser concretos, que si estaba a la cabecera la prole estaría a su alrededor más bien. El significado concreto de las palabras, el usarlas bien y dejar claras las cosas al lector y no esperar que "se entienda", le da más visualización a la par que denota saber usar las palabras. Ten cuidado con esto, relee siempre bajo el punto de vista del lector.

-"El primo Luis tenía la nariz demasiado europea, la tía Ana María el pelo demasiado rubio, nuestros padres a pesar de ser hermanos no podían ser menos parecidos, sino hubiera sido por la abuela, que reincidía algún rasgo heredado, nos hubiéramos proclamado extraños."
Bueno, aquí la puntuación se complica. Tras Ana María debería ir una coma ya que, para no repetir "tenía", omites el verbo. De ese modo, tras "rubio" ha de ir un punto y coma. "A pesar de ser hermanos" debe ir entre comas, "sino" va separado. " Que reincidía algún rasgo heredado" da a entender que es en la abuela en quien reinciden los rasgos heredados, cuando supongo que quieres decir que es en su prole en quien reinciden sus rasgos. Por tanto, a mi modo de ver, debería haber ido así: "si no hubiera sido por algún rasgo reincidente, heredado de la abuela".

-"No dejas de pulsar el pedal mientras la tela blanca se desliza sistemática por la aguja de la máquina."
Sistemática debe ir entre comas. Quedaría más apropiado "bajo la aguja". No me agrada el pareado que se produce entre sistemática y máquina, pero esto es subjetivo en mí.

-"En cuanto vimos que coincidíamos en edad hubo una complicidad ganzúa entre nosotros"
coma tras "edad", y no sé qué significa complicidad ganzúa. Igual es algo moderno que me he perdido. Si no es así y, simplemente, te ha parecido una palabra guay que poner, pues no me parece nada adecuada. El ingenio consiste en encontrar palabras guay que casen perfectamente con el contexto, no meterlas con calzador. De nuevo, ponte en el lugar del lector.

-"el extraño hormigueo de alguna mosquita pegada a tu abrigo, el aire fluctuando sin paredes que lo contuviera"
Bueno, la elección de "abrigo" no me parece acertada, no creo que se sienta una mosca pasearse por encima de un abrigo. Por la piel sí. Y "fluctuando"  dado su significado, tampoco.  Y "contuviera"  debería ser plural ya que lo que lo contendría serían las paredes: el aire fluctuando sin paredes que lo contuvieran (ellas, las paredes).

-"Recuerdo que cerca de las colinas rezumaba un arroyo y nos apostábamos los dos sobre la crujiente hierba a tirar piedras por encima del río"
"cerca de las colinas" debe ir entre comas. Por encima del río significa más allá del río, no al río.

-"aunque a mí siempre me parecían ver algún que otro ojo amarillo"
"aunque a mí siempre me parecía (a mi, singular)"

-"Pensábamos que aunque las hojas del almanaque saltarán en un suspiro ese día, renacería en la siguiente semana"
coma tras "que".  "Saltarán en un suspiro ese día" me sobra "ese día", en un día no vuelan las hojas de un almanaque. Y "renacería en la siguiente semana" ¿el qué renacería?, ¿qué es lo que renacería? Dime lo que piensas, no dejes que sea yo (el lector) quien tenga que elucubrar, explícamelo.

-"Yo fui detrás siguiéndote"
Coma tras "detrás"

-"huir cada vez más deprisa; mientras en el paisaje se perdía de vista las hileras de tejados triangulares"
Se perdían, en plural  (las hileras de tejados).  El punto y coma es totalmente innecesario, de hecho ahí no va ni una coma. Lee la frase en voz alta: esa interrupción chirría. Si quieres mantener ese punto y coma, omite el "mientras".

-" sintiendo como apoyabas"
ese "como" va con acento.

-"que no te casaras con nadie."
Casarás con acento.

-"Sólo nos volvimos a reunir por Navidad, pero ya no era lo mismo"
Dado que luego dices que "cada día me parecías más extraña", me hace suponer que no sólo se reunieron una Navidad; por tanto necesitas un tiempo verbal que implique continuidad: "nos volvíamos a reunir por Navidad".

-" Cada vez que te veía más miedo me dabas"
debe ir una coma tras "veía", pero entonces has de arreglar la siguiente coma sustituyéndola por puntos suspensivos, punto y coma o incluso dos puntos.

-"Pero si olía tu rechazo allí sentada"
Te ha faltado el acento en "sí", sin él la frase pierde sentido porque parece condicional y no cuadra. Estás afirmando, ergo lleva acento: atenta siempre con eso.

-"cada día con una apariencia nueva"
das a entender que se ven durante días seguidos, y no es así puesto que has afirmado que sólo de ven de Navidad en Navidad (1 día), por tanto en lugar de "día" deberías haber escrito "vez". Es lo que te decía del significado de las palabras y lo que denotan.

-"Una nueva prima y un desconocido acompañado de tu lado"
"acompañado de su lado" es incorrecto, mal construido. "Un desconocido acompañándola, a su lado", "un desconocido a su lado".


-"Creí que esos cambios nunca se verían definidos en tu vida"
Bueno, yo creo personalmente que quedaría mejor (aunque es totalmente subjetivo, que conste): "Creí que nunca vería esos cambios definidos en tu vida".

-"La carta permanece sobre la mesa sacada como última baza de una apuesta."
coma tras "mesa".

Y esa ha sido mi corrección exhaustiva, porque el texto lo merece. Muy buena historia, como ves no lo haces tan mal como dices. Sólo te falta práctica, las comas vendrán solas entonces. Enhorabuena.

Gracias, Sashka, por tomarte tiempo en leerlo y corregirlo. Coincido en lo que has dicho es muy típico de mí tener esos errores como ordenar mal la frase o poner palabras ambiguas. En lo de quemar recuerdos sus antepasados quise hacer referencia al paso del tiempo, como el lugar se curte con el paso de los años. Lo de complicidad ganzúa quería dar la imagen de que eran fácilmente accesibles el uno a otro. Generalmente, mi mayor fallo es que no me doy cuenta de los fallos y creo que por eso no progreso, los demás me los pueden señalar que los repito constantemente. No sé si eso se pueda mejorar o no.
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#8
Claro que puedes mejorar. En cuanto asumas el rol de lector, de que el lector no está en tu cabeza y puede no entender bien esos conceptos; en ese caso lo mejor no es que renuncies, si no que lo expliques para que lo entendamos.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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