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Reto Ago19: El Círculo
#1
–Ya ha dejado de nevar. Es la hora –le anunció el consejero.

Él simplemente asintió con la cabeza mientras dejaba de prestar atención al filo de su espada. El bronce no estaba demasiado afilado, pero le daba lo mismo. La suerte ya estaba echada.

–Debemos irnos, todo el pueblo espera–. El viejo Uru, su consejero, sonreía mostrando su horrible dentadura, fruto de las penurias de la guerra en su juventud y de una falta de higiene preocupante.

–Pues que espere un poco más. Sigo siendo su líder. Debo prepararme debidamente –replicó él. La sonrisa del anciano se cortó en seco. Había sido el consejero de su padre antes que de él, y cuando el viejo líder murió, la aldea quedó bajo su protección. Él, Hugar, era el caudillo ahora. Al menos de momento. El viejo consejero jamás le había tenido afecto ni a él ni a su madre, a quien tomaban por una peligrosa bruja de los bosques.

–No se debe hacer esperar a El Círculo, es sagrado, incluso para un…–Uru meditó muy bien sus palabras –líder como tú–. Escupió con desdén, sin mostrar mayor interés en mostrar simpatía por Hugar. A decir verdad, muy pocos en la aldea lo hacían, al menos entre los guerreros.

–Vas a tener que acostumbrarte. Todos lo tendréis que hacer. No pienso dejar de ser el líder hoy. Esta aldea sufrirá muchos más cambios.

–El gran dios de la roca y nieve lo permita…–ironizó el viejo.

–Dime, Uru. ¿Recuerdas cuántos familiares tuyos murieron en la gran helada de hace tres años? –no le dio el placer de enfadarse. Eso es lo que quería el viejo bribón, hacerle perder los estribos. No podía permitírselo. Otros tenían fuertes músculos, pero su arma más potente era su mente, clara y fría como un bloque de hielo.

–Siete, creo –dijo éste, sin entender a qué venía aquella pregunta del chiquillo que se hacía llamar líder solamente por derecho de nacimiento.

–Crees bien. En aquella helada, bajo el mando de mi padre, el “Gran Guerrero” Hugure, falleció una quinta parte de los nuestros. Una puta quinta parte.

–Sí…fue una helada atroz. Todavía me duelen los huesos de pensarlo.

Hugar asintió ante las palabras del viejo –Y dime, sabio consejero, ¿Cuántos cayeron bajo la helada del año pasado, la cual según todos era la más terrible de la generación?

Un levantamiento de hombros del anciano fue toda la respuesta que obtuvo.

–Yo te lo diré, viejo, apenas tres miembros de la aldea. Dos de ellos ya estaban enfermos antes de que el frio comenzara. Tres personas de doscientas. Todo bajo mi mando.

Uru comenzó a reír, pero cuando se dio cuenta de la seriedad con la que su líder lo miraba, tornó su semblante impasible. –No sabía que tenías el poder de amainar las heladas, “Gran líder”, tus poderes son divinos. ¿Qué más sabes hacer, convertirte en animales, fulminar con la mirada? Te aconsejo no tomar por idiotas a tus interlocutores, o adjudicarte poderes sobrehumanos.

–Te aseguro que no me adjudico ningún poder sobrehumano, pero es muy difícil no tomaros a todos por un atajo de subnormales. Construí una gran casa comunal para la aldea, de madera y piedra, lo suficientemente cálida y grande para que la mayor parte de nosotros se refugiara allí. ¿O acaso eso no ayudó? ¿No hizo que todos y cada uno de los miembros de la aldea se cobijara de los hielos mortales?

El consejero no tuvo más remedio que gruñir, a falta de una respuesta mejor. Hugar se lo tomó como una pequeña victoria. Por supuesto sabía que ni con esas conseguiría ponerlo de su parte. Había pasado toda la vida peleando con uñas y dientes por un trozo de carne que llevarse a la boca, como todos allí. Se habían iniciado guerras con tribus rivales por el derecho a comerse el cadáver de un oso. Era una tierra áspera que trataba con crueldad a sus habitantes. El único lugar en la tierra donde las madres lloraban de alegría cuando sus bebés morían durmiendo, por que significaba el fin prematuro a una vida llena de penurias.

–A ninguno de los hombres les gustó perder su tiempo talando madera o moviendo piedras. Estamos hechos para pelear –contraatacó por fin Uru –o al menos la mayoría de nosotros –señaló veladamente al comprobar la torpeza con la que su líder agarraba el filo de bronce. Por suerte para él, aquel mal proyecto de líder no tenía ninguna posibilidad en El Círculo contra Yorka, el mejor guerrero de la aldea. Más le valdría salir corriendo a las montañas, si es que quería conservar la vida.

–Y supongo que tampoco os gustó aplanar el camino sur, para facilitar que algún comerciante ose acercarse a nuestras tierras, o para la movilidad de nuestras tropas –añadió Hugar condescendientemente.

Éste negó con la cabeza. –Ya te lo he dicho, estamos hechos para combatir, tu padre lo sabía y Yorka lo sabe. Queremos sangre, muerte y gloria. Es la vida en el norte, ha sido siempre así.

–Pues os doy cerveza y una vida tranquila, tanto si queréis como si no, porque que yo sepa esta sigue siendo mi jodida aldea y yo su líder –sentenció, levantando su espada en dirección a Uru, que no quiso dar importancia a la amenaza velada.

–Eso me recuerda que nos están esperando. Es mejor no hacer esperar a los guerreros, ya los has ofendido bastante estos meses.

Asintió de mala gana mientras seguía sosteniendo su bronce. Había escuchado que algunas aldeas al sur habían conseguido templar el hierro con unas forjas más sofisticadas. Cuando los ánimos se calmaran, buscaría la manera de extraer el hierro de las montañas cercanas y construir una de esas forjas. Quizás hasta compraría un par de caballos para el uso común.

Salieron de la cabaña del líder, y por la forma en la que Uru caminaba por delante, parecía querer imitar una marcha fúnebre. Él le seguía descalzo, pues era la costumbre en la ceremonia. La totalidad del pueblo curioseaba por los alrededores, pero únicamente a los hombres que habían luchado en batalla se les permitía ser testigos de El Círculo. Así, mujeres y niños observaban su procesión, la mayoría con la cabeza gacha, sin atreverse a cruzar sus ojos. –Creen que miran a un muerto –pensó.

Cuando por fin llegaron al lugar, pudo ver por fin El Círculo, con estacas clavadas en la gruesa nieve y una olla hirviendo en el centro de la misma. En el exterior del mismo se encontraba un gran grupo de hombres. Todos se quedaron mirando a Hugar, semidesnudo, tal como se requería, y con una única espada como arma. Viendo su porte estaba claro que no era un guerrero. La mayoría de ellos ya pensaba en Yorka como jefe.
Hugar y Yorka cruzaron miradas entonces. Era difícil no ver a su oponente. El guerrero más alto de la aldea, con más musculatura que muchos toros y con un talento especial para aplastar cráneos humanos con una sola mano. Al igual que él, vestía únicamente un taparrabos y portaba una espada de las mismas dimensiones, pero que en sus manos parecía ser un simple mondadientes.

–Si tu padre te viera se avergonzaría. Seguro que desde el más allá clama por tu muerte rápida. Él sí que era un gran líder, nadie se atrevió a retarle en El Círculo en las tres décadas que estuvo al mando –anunció Yorka. –¡Hoy subsanaré el único error que cometió Hugure, dejándote al mando!

Todos los guerreros aclamaron excepto los ancianos, que por tradición debían ser los jueces imparciales del combate a muerte, aunque detectó varias sonrisas complacientes.

–Debo felicitarte, Yorka, has conseguido articular más de tres palabras seguidas. Sin duda eso te habilita para ser un gran líder en el futuro –rio Hugar, aunque fue el único. Aún con todo consiguió encender los nervios de su oponente.

Los ancianos no dejaron que se caldeara más el ambiente, pues debían acabar con la ceremonia rápido. El cielo anunciaba nevada y sería necesario buscar cobijo. –El Círculo comienza. Dos entran y uno sale.

–¡Dos entran y uno sale! –gritaron los guerreros al unísono.

Los dos contendientes cruzaron la línea de las estacas y de dirigieron al centro, donde la olla de bronce continuaba ofreciéndoles aquel líquido grumoso y carmesí. Comprobó cómo era un terreno liso y ancho, lo suficiente como para maniobrar con cierta holgura. Aquello facilitaba sus planes.

–Ahora, ambos contrincantes deben beber del líquido ceremonial. ¿Quién será el primero?

Sin dudarlo, Hugar se ofreció. Todas las miradas se pusieron sobre él. La rabia se apoderó de él, pues todos sus guerreros, los mismos hombres que había dirigido en la campaña contra la tribu Fahhe estaban en su contra. Con las dos manos agarró el recipiente y se lo llevó a la boca. Nunca le había gustado aquel brebaje, una mezcla de sangre y semen de macho cabrío especiada con cinco diferentes hierbas de las montañas. Antes de que el contenido llegara a su estómago, ya estaba vomitando en el suelo. Por suerte consiguió dejar el recipiente en el suelo para que no se derramara.

Todos los presentes rieron ante su debilidad. Aun así, Hugar sonrió. Yorka por su parte pareció alentar el ambiente de jolgorio, como si en lugar de una batalla a muerte estuviera en medio de un teatrillo. Furiosamente agarró la olla y de un trago profundo lo vació por su garganta. Entonces pateó la olla fuera del círculo.

–Comienza la batalla. Uno gobernara sobre los vivos y el otro se unirá a los muertos.

Antes de que Yorka lanzara su primer ataque, él ya había retrocedido lo suficiente como para esquivarlo. De una zancada su oponente recuperó el espacio, pero Hugar fintó a un lado para evadir su tajo diagonal.

–No vas a poder esquivar siempre, Hugar.

No contestó. Era un desperdicio de energía y concentración inútil. Pese a que sus pies tocaban la nieve desnuda y su piel se erizaba cada vez que la brisa se levantaba, el ambiente le pareció sofocante. Todos alentaban a Yorka, y algunos guerreros parecían pensar en él ya como líder sin esperar a la resolución de la batalla.

Cada acometida de Yorka se le hacía más y más difícil de esquivar. Debía recular siempre, y la gran envergadura de su adversario le proporcionaba un rango mucho mayor que el suyo. Cada vez que intentaba contraatacar después de una finta, su rival ya había preparado su siguiente movimiento, dejándole sin espacio para que tomara la iniciativa. Había una verdad absoluta que debía admitir Hugar: él no era un guerrero y jamás lo sería, ni maldita falta que le hacía.

–Es un juego divertido. Ya sabes, tú me esquivas y yo intento cazarte. Me recuerda todas las veces que saqueamos alguna otra aldea y me encuentro con alguna mujer que me apetece.

Otra vez intentaban desconcentrarle, pero no pensaba caer en su juego. Necesitaba ganar más tiempo. A decir verdad, incluso le costaba escuchar la voz de Yorka debido a todos los gritos de los guerreros que les observaban y al propio palpitar de su corazón. Nada de eso importaba, todo el mundo podía irse a la mierda en ese instante. Solamente importaban ellos dos.

–Creo que la siguiente parte del juego es la que más me gusta. ¿La conoces? –el bestial guerrero lanzó un nuevo tajo, esta vez con la intención de alcanzar su cuello, pero un nuevo paso atrás lo evitó. Esta vez su espalda chocó contra una de las estacas y tuvo que rodar a un lado para no salir del perímetro. –Es la parte en la que te agarro y acabo contigo. Confieso que para las muchachas acaba mejor que para ti. Normalmente ellas quieren repetir luego. ¡Deberías oír sus gemidos! ¡Puro placer! En cambio, a ti solamente puedo matarte una vez –su siguiente acometida chocó contra la estaca, que partió por la mitad.

Hugar se sentía muy cansado, tanto que dudaba que pudiera levantar la espada más allá de la altura de su hombro en caso de necesitarlo, y solamente habían pasado diez escasos minutos. En su fuero interno envidió una pizca a guerreros como Yorka, que podían pasar horas y horas combatiendo sin sentirse desfallecer.

–Algunas de ellas me dan un combate mejor que el tuyo. La última casi me arranca un ojo con un cuchillo de cocina, ¿te lo puedes creer? No tuve piedad con ella, lo reconozco. Tampoco la merecía. Esa bastarda casi me deja tuerto. Lo cierto es que era rápida, tanto como para sorprenderme. No muchas lo son, y definitivamente tú, Hugar, no lo eres. No eres nada.

El grandullón amagó con atacar por su flanco derecho y en cuanto Hugar fintó para esquivar, Yorka le propinó un puñetazo en la nariz de tal calibre que la rompió, el chasquido del hueso se escuchó incluso donde se encontraban los espectadores más alejados, que redoblaron sus vítores. Cayó de bruces al suelo de espaldas, aunque rápidamente se dio la vuelta para no ahogarse con el río de sangre que nacía de sus fosas nasales.
–Mierda, mierda, mierda –fue todo lo que consiguió decir mientras el rojo teñía el blanco inmaculado del suelo. Antes de poder levantarse, notó como un fulgor oscuro caía sobre él. Se movió rápido, pero no lo suficiente como para esquivar completamente el tajo, que le abrió una herida en el gemelo de su pierna izquierda. Notaba la punzada tanto de la pierna como de la nariz, pero extrañamente se sentía anestesiado, como si su cuerpo no quisiera importunarle con minucias como el dolor que debería estar sintiendo en condiciones normales. Su corazón latía a más velocidad que nunca. Cojeando se intentó alejar lo posible de su enemigo mientras todos los guerreros de la aldea coreaban el nombre del gigante.

–Será rápido, no te pre…no te preocupes –por alguna razón la cabeza comenzó a darle vueltas. Yorka supuso que era la excitación por saberse nuevo líder. En un rápido movimiento recuperó la distancia con el hombrecillo flacucho y con su mano libre lo agarró del cuello y levantó del suelo. Debido a la presión del momento, éste soltó la espada.

Yorka quiso levantar su espada para atravesar el pecho de su oponente, pero no pudo. El brazo no le respondía. Quiso hablar, pero los labios se le habían congelado. No podía moverse. Casi al borde de la asfixia, Hugar sonrió. El veneno que había añadido a la bebida ceremonial por fin estaba surtiendo efecto.
Sin perder tiempo le pateó en el pecho para desprenderse del brazo y por fin pudo respirar. Tragó tanta sangre que no supo si aquello acabaría de asfixiarle, pero por suerte aquello no ocurrió. En cuanto se liberó, cayó al suelo de bruces debido a su dificultad para mantenerse de pie y unos apagados gritos de sorpresa murieron en la boca de los guerreros y ancianos presentes. Sin dudarlo ni un segundo buscó a tientas la empuñadura de su espada y cruzó una mirada con Yorka, que no podía moverse todavía. Debía actuar antes de que ninguno de los presentes se diera cuenta que no era una pelea limpia, así que lo atravesó por la parte baja de su vientre, una zona mortal de necesidad. No se detuvo con una estocada, sino que siguió castigando a su rival una y otra vez por todo su pecho, gritando de pura rabia. Y en cuanto cayó al suelo finalizó con un tajo directo a su yugular. Entonces se agachó y tiñó con sus manos la sangre de su rival, para acto seguido pintarse la cara y el pecho. Necesitaba ser cruel delante de su pueblo si quería ganarse su respeto de una vez por todas.

–¿Quién más se atreve a cuestionarme? ¡Vamos! –hizo un barrido con sus ojos a todos los guerreros presentes. Ninguno de ellos osó responder.

–¡Eso suponía! ¡Yo, Hugar, hijo de Hugure soy vuestro líder, ahora y siempre! ¿Me habéis entendido? –nadie respondió. Podía haberse conformado con ello, pero no quiso –¡Os he preguntado que si me habéis entendido!
Algunas cabezas afirmaron entonces. Otros, los más valientes, enunciaron un tímido Sí.

–Eso está mejor. Ahora preparaos. Debemos construir un granero y prepararnos para la próxima helada.
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
Bueno, comenzaré con la parte buena: me resultó entretenido de leer, y la atmósfera gélida y cruel de la historia me gustó. La personalidad del personaje principal esta bastante bien perfilada, y los diálogos me resultaron creíbles.
Ahora bien, hay muchisimos errores que me perdieron por momentos, especialmente durante esos mismos dialogos. Los dialogos, autor, deben ir contra el margen luego de un punto y aparte. Luego la historia en si misma es un tanto pobre, previsible su final, aunque está bien cerrada y eso lo destaco.
En definitiva, me parece que el autor tiene las ideas claras y eso es muy importante, pero la manera de contarlas (incluyendo los errores, pero no solo por eso) no termina de ser del todo buena.
Buena suerte en el reto!
"Si te van a ahorcar pide leer La Fuerza del Destino Capítulo 14 (http://clasico.fantasitura.com/thread-2008.html) Nunca se sabe qué pasará mientras te lo lees".
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#3
Bueno, autor, no puedo ser demasiado magnánima contigo. Fuera aparte los errores de la colocación de algunas lineas de diálogo, de las repeticiones, de espacios tras puntos suspensivos omitidos, etc., algo que no se puede perdonar es una historia sin lógica. Y es una lástima, porque no está nada mal; pero el panorama que describes, las carencias fundamentales que tiene la tribu, harian de la lucha y el guerreo la menor de sus preocupaciones. Eso sólo se da cuando las necesidades basicas están cubiertas, y si no es asi como es el caso, o emigrarian en busca de un lugar que se lo proporcionara o su prioridad sería buscar alimentos, leña para calentarse, etc.
También me choca que hayas elegido el bronce para las armas, cuando estas eran mucho menos eficaces, se mellaban más y no podian ser armas largas por el peso, ya que este metal es mas denso.
Vaya, que menudo desastre de tribu, un milagro que perduraran. Y encima subnormales, contra toda lógica, se ponen del lado del más cromañón en lugar de valorar el ligero bienestar que procura en nuevo jefe. Perdona pero la gente no es tan idiota, deberias haber buscado otra causa y otras circunstancias.
Suerte en el reto.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#4
Es entretenido, bastante entretenido, emocionante diría. A mí, en lo personal, las incoherencias históricas no suelen sacarme de una historia, así que el detalle de las armas de bronce y los taparrabos me mandaron directo a  un mundo premedieval o incluso de los tiempos de Conan, cosa que me agradó.
Por otro lado, el personaje, aunque se busca que su personalidad esté construida sobre su incomprendida astucia, no deja ser un poco plano, le hace falta más humanidad. Y es que no deja de ser un líder cuya tribu está en decadencia, eso tiene que revolverte el corazón. Sin ello, es sólo un tiempo listillo y pesado.
Lo único que me sacó de la historia fue una palabra repetida por ahí y un detalle: el que todos los guerreros hayan gritado al unísono "dos entran, uno sale". No lo sé, es demasiado obvio. Los elementos culturales como ese tienen que reflejar precisamente una cultura, aquello que hace a ese pueblo único y especial, aquello que es reflejo de su inconsciente colectivo, aquello que durante miles de generaciones los ha hecho quienes son. Y en general, en el relato, se hecha en falta elementos que reflejen cultura. Las únicas imágenes que me hicieron sentir que el pueblo tenía cultura y, por tanto, era real, es la forma en que estaba construida la arena de combate, y lo del semen de cabra, cosa poco usual, todo sea dicho. De ahí en más, sólo sé que son guerreros.
Aunque, por otro lado, lo que sí hace realista la historia fueron los detalles en la secuencia de eventos, como el que Yorka pateara el caldero fuera del círculo; suena como algo que él, de hecho, haría.
Lo que sí, y dentro de este aspecto, la descripción de su envenenamiento en medio de la batalla no terminó de cuajar, según yo.
Por lo demás, una narrativa bastante del estilo inglés/americano, insulsa por principio si se escribe en castellano. Aunque de esto peca toda la fantasía épica hispana, no te preocupes.
En fin, detalles de este tipo.
Saludos.

(26/08/2019 04:34 PM)Sashka escribió: Perdona pero la gente no es tan idiota, deberias haber buscado otra causa y otras circunstancias.
Suerte en el reto.
Ok, o eres el dueño del relato e intentas engañarnos o en verdad me das miedo.
Señores, más cariño con quienes leen nuestras historias.
[Imagen: thump_9275437bardo.jpg]
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#5
(26/08/2019 09:49 PM)Guardián Ciego escribió:
(26/08/2019 04:34 PM)Sashka escribió: Perdona pero la gente no es tan idiota, deberias haber buscado otra causa y otras circunstancias.
Suerte en el reto.
Ok, o eres el dueño del relato e intentas engañarnos o en verdad me das miedo.
Señores, más cariño con quienes leen nuestras historias.

No eres humano si Sashka no te da miedo, es prudente (y hasta sano) temerle. La palabra "cariño" no existe en su diccionario.
"Si te van a ahorcar pide leer La Fuerza del Destino Capítulo 14 (http://clasico.fantasitura.com/thread-2008.html) Nunca se sabe qué pasará mientras te lo lees".
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#6
Huy, huy, huy, Guardián, qué feo eso de que te hayas olvidado así de mi...

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#7
Ya me confundieron Sad
[Imagen: thump_9275437bardo.jpg]
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#8
(27/08/2019 11:23 AM)Guardián Ciego escribió: Ya me confundieron  Sad

Es la forma de llevarse de los foreros

http://clasico.fantasitura.com/index.php...ve&page=52

No soy lo que un padre quiere para su hijita bebé
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#9
Tengo algo para ti en el hilo de las chorradas, Duncan.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
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#10
Mad max 3

La verdad que es una tribu con una gran falta de inteligencia y de perspicacia.

No soy lo que un padre quiere para su hijita bebé
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