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Alimañas de la buena suerte (cuento corto)
#1
Primero, el relato: 


Alimañas de la buena suerte
Todos estos años después, todavía me preguntó si ella era estúpida o brillante. Pero, con el paso del tiempo he llegado a entender que eso no es importante.

Recuerdo que yo solía ser cruel con ella, por el simple motivo de que iba por la vida con esa ridícula sonrisa sincera. Era muy fastidioso: vivíamos en la misma colonia, tomábamos el mismo camino a la misma escuela. Comprabamos el mismo tipo de comida vencida en la misma pulpería. Y sin embargo, ella era feliz. Siempre pensé que era porque nunca tenía que preocuparse de nada. Ni siquiera por el colegio: estudiaba muy poco, pero aprobaba todos los cursos aunque fuera en los exámenes para tarados que ponían durante las vacaciones. Ningún muchacho la hizo llorar, porque ninguno le gustaba.

Incluso en eso tuvo suerte. Y podía seguir usando la misma ropa porque su cuerpo no enloqueció al entrar a la adolescencia… Claro, ella nunca recibió el aviso de que ya estaba en esa edad.

Me burlaba de ella, pero me moría de envidia. Y cuando llovía y los buses no subían a la colonia, hacía lo posible por no caminar con ella hasta la parada más cercana, porque se detenía a saludar a los perros sarnosos y a esos horribles gusanos con patitas.

Yo iba angustiada porque iba a llegar toda sudada, pero Patricia saltaba en cada rayuela que se encontraba en el camino, aunque ahora los dibujos eran como cruces, no “muñecas” como en nuestra infancia.

Siempre saltaba. Incluso al entrar a clase, pero ahí era… como en un ballet.

Era tan grácil, que no podía contenerme y le atravesaba el pie cada vez que podía. Y cada vez ella se creía que había sido un accidente. Es que era tan ingenua.

O estúpida, o brillante.

Fue por eso que acabé por tomarle aprecio. No por ser ingenua, sino por un incidente que ocurrió gracias a eso.
Teníamos como quince años, y aún así se tragó el cuento de que besar a una babosa traía buena suerte. Por un segundo, creí que iba a hacerlo. Incluso saqué mi teléfono celular, corriendo el riesgo de que me lo decomisaran, porque creí que tendría un increíble evento que fotografiar.

―Uhm, no. Me da cosita. De todos modos, yo tengo mucha suerte ―dijo, al final.

Incluso me quebré la cabeza tratando de pensar en un motivo para que lo hiciera. Le recordé que no tenía con quien ir a la fiesta que organizaban los de último año. Ni un vestido.

―Sí, pero es una fiesta, igual me voy a divertir.

―Nadie va a bailar contigo con esa pinta ―advertí―. A menos que tengas suerte.

―Oiré la música ―aseguró, y sonrió.

Eso hizo. Y también bailó, aunque ningún muchacho la invitó. Se miraba chistosa, bailando sola, porque las demás del grupo sí teníamos pareja. Pero, por supuesto, también se miraba feliz. Cómo siempre.

Y como siempre llevaba zapatitos de niña, aunque estaban viejitos no se le rompieron de los tacones. No, eso me pasó a mí.

Me quedaba sin nada más que los zapatos del colegio, y estaba totalmente avergonzada. Así que me fui a llorar debajo de las gradas. Si hubiera visto la infestación de moluscos, no me hubiera quedado ahí, pero no los vi hasta que llegó Paty, señalando a los bichos:

―¿Sí es de buena suerte besarlos? ―preguntó.

―No voy a besar a una de esas alimañas, estúpida ―dije, dedicandoles sólo una mirada fugaz antes de volver a observar mi zapato arruinado.

Paty suspiró, determinada a no enojarse conmigo.
―Sólo estás triste ―dijo.

Justo cuando levanté la vista para echarle una mirada de cólera, ella se inclinó hacia la pared, para besar a la babosa que estaba más sola. Tenía cara de asco y trataba de mirar a otro lado.

Yo no había salido de mi sorpresa cuando ella habló. Sonaba rara, porque estaba limpiándose la boca, pero le entendí bien:
―Listo, ya lo hice yo. ¡Ahora te irá mejor!

No me fue mejor. Tuve que ir caminando al autobús, y había llovido a pesar de que supuestamente había sequía, así que tuvimos que terminar de llegar caminando.

Pero, no me sentía tan mal. Mis amigas venían conmigo, y una de ellas era lo bastante estúpida, o lo bastante brillante, para besar una alimaña por mi causa.


Y, si acaso, un comentario:
Ignoren a la narradora, no creo que sea una buena influencia. La ingenuota, es Patricia Gamero, una de las "recipientes" de Coleccionables. En resumen, eso significa que ella tiene una habilidad única. Podría decirse que la más conocida de las cinco, y con un infinito abanico de posibilidades (vale para luchar, para destruir, construir, viajar...). ¿Y entonces porque está ahí besando babosas y siendo infantil? Un poco porque encontré ese disparador creativo justo cuando estaba escribiendo las historias de los personajese. Pero, más importante: ella es infantil y en esa época todavía no sabía que tiene esa habilidad. Otro tipo de persona hubiera descubierto su habilidad porque la habría usado para obtener lo que quisiera, pero como ven, Paty es el tipo de persona que es feliz con lo que tiene.
El eje de todos los mundos posibles no tiene esquinas ni aristas.
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#2
Me gusta ese clase de personajes, que son felices sin aspirar a más, y como consecuencia no sufren. Todos debemos aprender de ellos. Aún así, espero que Patricia madure, ya que ahora tiene un caracter alegre pero es tonta, creyendose lo de las babosas. Claro que si madura corre el riesgo de ser demasiado perfecta y puede no gustar a los lectores, pero imagino que puede arreglarse limitando su poder.
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#3
Otra cosa que también es importante es su caracter alegre. No sé como avanzará la historia y quizá lo pierda al vivir experiencias duras. Creo que aunque le toque sufrir en la trama, tiene que conservar algo de ese caracter optimista y despreocupado, ya que es lo que la hace un personaje interesante
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#4
Podría decirse que no soy fan de los personajes "felices", así que escribir a Patricia no me entusiasma mucho. Porque el problema con ella es que no busca la felicidad, sino que va por la vida con lentes rosa, no espero que mueva mucho la trama si no madura, pero creo que ella es de las que si madura, deja de ser feliz. En el plan de la historia, hay un evento sin lado positivo, pero todavía no estoy segura de que va a pasar con ella ahí x_x
El eje de todos los mundos posibles no tiene esquinas ni aristas.
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