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Reto Un Punto En Común: El Prisionero en el Roble
#1
El Prisionero en el Roble


I

En la oscuridad reinante no podía ver nada, pero oía las pisadas acercándose por el pasillo. A pesar de todos sus esfuerzos por mantenerse oculta, la habían encontrado. Tal vez si se mantenía quieta... Dio un paso hacia atrás, solo para tropezar y caer de lleno contra un espejo antiguo. El sonido del espejo al caer al suelo resonó por el corredor. Se apresuró a colocarlo de vuelta en su lugar, terminando justo a tiempo.

—Alice, ¿qué haces ahí?

Susan se había asomado detrás de la última hilera de estantes de la biblioteca. Le echó una mirada sospechosa primero a las grietas del espejo y después a su hermana, quien se encogió  aferrando contra su pecho el par de libros que había logrado coger. Susan se acercó, les echó un vistazo y dejó escapar un suspiro exasperado.

—¿Cuántas veces te he dicho que no cojas nada sin permiso?

Susan intento arrebatarsélos y las dos forcejearon hasta que una mirada fulminante, copia exacta de la de su madre, hizo que Alice se acobardara y cediera su botín, pero no sin poner mala cara. En su rostro de muchacha de once años el efecto era casi cómico.

—No exageres. Sabes bien que podrás verlos cuando salgamos de la biblioteca. Por Dios, ¿cuándo aprenderás a tener paciencia?

Fácil para ella decirlo, pensó Alice. En apenas un par de meses más Susan sería dieciocho y podría hacer lo que le diera la gana. La idea la hacía morirse de envidia. Tampoco era la primera vez. ¿Quién no iba a sentirse celoso de esa cabellera pelirroja? Alice haló su enmarañada melena rubia rojiza casi con rencor.

En el mostrador se encontraba una muchacha joven, de pelo negro y con gafas. Era un establecimiento pequeño y no había mucha gente. La bibliotecaria los atendió con una sonrisa. Susan parecía distraída. Pronto ya estaban en camino hacia la salida. Alice casi trotaba, deseando que su hermana caminara más rápido.

Un hombre con una barba de tres días entro en el momento justo en que ellas salían, chocando con Susan y tumbando ambos libros al suelo en el proceso.

—¡Discúlpeme, discúlpeme! —se apresuró a decir.

Rápidamente el extraño recogió los libros y se los tendió a su hermana. Ella los aceptó con una sonrisa.

—No hay problema, señor.

Cuando salieron el frío aire de primavera las recibió.

II

—¡Vamos, vamos, quiero verlos! —Alice rió, agarrándola por la muñeca y arrastrándola hacia uno de los bancos de madera del parque.

Susan suspiró. Era algo que hacía mucho más de lo que le gustaría alrededor de su hermana. Mientras la más joven hojeaba los libros con excitación la mayor se limitó a observar el bosque de altas coníferas que dominaba el amplio parque.

—¡Cuentos de los Hermanos Grimm! Esta es una de las versiones más completas, Susan. ¡Hasta tiene ilustraciones! Y este es de Perrault. Y este otro aquí... ¡Oh!

Susan miró para ver que había causado la exclamación de su hermana. No compartía la fascinación de Alice por los libros, pero incluso ella tenía que admitir que este ejemplar en particular era más que digno del "oh". El libro en cuestión  parecía antiguo, con una tapa de cuero rojo con la imagen arrugada por el tiempo de un roble y con hojas estrujadas y trozos arrancados en lugares. Incluso así era bellísimo, con letras estampadas en un elegante estilo medieval y coloridas ilustraciones mostrando escenas tan mágicas como una partida de caza persiguiendo a un ciervo de color blanco resplandeciente en un bosque no muy distinto del que las rodeaba.

De hecho no parecía ser distinto en lo absoluto. Con el corazón acelerado, Susan apartó su vista del libro y miró una vez más hacia los altos pinos. No, no puede ser.  El paisaje era idéntico al de la ilustración, Exactamente los mismos pinos, del mismo tipo y altura, rodeados por flores y hongos del color apropiado, todos organizados de tal forma que formaban una oscuro pero tentador claro que se abría paso hasta lo profundo del bosque. Y justo en la entrada, paciendo tranquilo...

Alice se dio cuenta también. Chillando de puro asombro, saltó de su asiento y corrió hacia el ciervo blanco. El animal, asustado, escapó con agilidad, desapareciendo dentro del bosque.

—¡Alice!

Susan corrió tras su hermana. Los libros quedaron abandonados en el banco.

III

Susan no estaba segura de cuánto tiempo la persecución había durado. El bosque se había vuelto más espeso y difícil de transitar. Estaba segura de haber gritado más de una vez al arañarse con todo tipo de ramas y espinas, tan cerca estaban los árboles unos de otros. Poco a poco la oscuridad absoluta y aterradora había dado paso a pequeños rayos de luz. Ella los había seguido como quien ve un oasis a lo lejos en el desierto. Cuando el ejército interminable de árboles terminó y se encontró frente a un enorme lago alumbrado por el sol del atardecer no pudo sino caer de rodillas y llorar de alivio. La hierba estaba húmeda, pero aun así la encontró la superficie más reconfortante en la que había yacido en su vida.

—¿Susan? ¿Estás bien? —llegó la voz tímida y preocupada de Alice.

Susan sintió una oleada de verguenza. En su terror se había olvidado completamente de su hermana. A duras penas se las arregló para detener sus sollozos y ponerse en pie. Temblando, miró a Alice. Su relativa pequeñez debía haberle permitido moverse por el bosque con más libertad. Incapaz de decir nada, la abrazó. Ella, sorprendida, devolvió el abrazo.

—Estoy bien —secándose las lágrimas que permanecían en su rostro, miró a su alrededor.

El lago estaba rodeado por todos lados por denso bosque. Pero los árboles que lo formaban eran robles y fresnos, no los pinos que había visto en el parque. El clima se sentía mucho más cálido, como si ya fuera verano, y a lo lejos, si entrecerraba los ojos, lograba vislumbrar montañas que estaba segura no deberían estar ahí.

Pero lo que sin duda era el punto más prominente en todo este paisaje se encontraba en el centro del lago. Era el árbol más gigantesco que había visto en su vida, un roble monstruoso cuyas ramas proyectaban su sombra alrededor de todo el claro. Sus raíces reposaban en una pequeña isla y se extendían dentro del agua. Alrededor del roble...

Por lo que debía ser la enésima vez ese día, Susan soltó una exclamación. Luces azules, verdes, anaranjadas... danzaban alrededor del roble. Toda clase de animales lo rondaban. Lobos durmiendo contra el tronco, ardillas subiendo y bajando por sus ramas, ciervos pastando cerca de la orilla y jabalíes apareándose bajo su capa protectora. Y cosas más raras aún: una enorme serpiente de brillantes escamas verdes se desenroscó del troncó y se sumergió en el lago; grupos enteros de lo que no podían describirse sino como ninfas y sátiros continuaron bañándose y jugando entre risas como si nada fuera de lo ordinario hubiera sucedido.

—¿Qué...?

No había palabras.

—¿No es maravilloso? —nunca había visto a Alice tan feliz.

En ese momento la joven pareció notar las heridas en su cuerpo y jirones en su ropa y la sonrisa desapareció de sus labios.

—Ven. Necesitas ayuda.

Sin fuerzas para protestar Susan siguió a su hermana. Era difícil verlo a la distancia, pero un puente de madera unía la orilla del lago con la isla del roble. Se disponían a comenzar su recorrido cuando una sombre verde y gris saltó del lago con una velocidad inhumana y, agarrándose del puente, aterrizó justo frente a ellas. Susan gritó. La criatura tendría metro y medio de altura, pero aun así era intimidante. Su piel era un gris rocoso, pero la mayor parte estaba cubierta por musgo y algas que le daban una apariencia verdusca. Sus dientes eran afilados como pedruscos, su nariz grande y compacta y sus pequeños ojos porcinos de un verde oscuro similar a las plantas que vestía.

—¡¿Quién quién quién quién quién?! —exclamó.

Un árbol cercano se volvió hacia ellos y, moviendo algo que con suficiente imaginación podría pasar por una boca, habló. Sonaba aburrido. Aunque tal vez los árboles no podían sonar de otra forma.

—Déjalos. Han venido a verlo a Él.

Sin más el árbol volvió a su posición anterior y entre mascullidos, el troll volvió a sumergirse. Las dos hermanas siguieron caminando por el puente mientras la locura continuaba a su alredor. Esto es imposible. Debo estar soñando, debo haber pedido la razón...

El roble tenía una puerta. Todos los seres parecían mantener una distancia respetuosa de ella. Alice la golpeó un par de veces con sus nudillos, con el coraje propio de la juventud. Susan no quería ni imaginar que clase de criatura respondería. ¿Un dragón? ¿Un cíclope? ¿Shere Khan?

—¡Entren!

La voz les llegó amortiguada a través del roble. Susan giró la manilla dorada. El interior era tan solo una espaciosa habitación que semajaba un estudio, llena de libros, orbes de cristal, bastones, lanzas y demás parafernalia medieval. Dominándolo todo, en una refinada silla de madera, estaba el hombre más hermoso que había visto en su vida.

—Saben, no he recibido visitas en, oh, mucho, mucho tiempo.

Sonreía. Tenía todo el aspecto de una estatua de Apolo con su belleza andrógina y atlética. Tal vez más como un Baco, pensó, con las pecas en su rostro y desaliñado pelo anaranjado dotándole un aspecto salvaje.  Sus ropas eran simples y casi medievales, apenas una camisa blanca y pantalones oscuros. Su voz era suave y melodiosa, y su cuerpo desprendía un intenso y hechizante olor a canela.

Su hermana parecía tan encantada como ella.

—Eres... ¿Eres un príncipe?

El joven río. Susan no pudo evitar sonrojarse.

—Cosa curiosa, pero resulta que sí. Créanme, ser parte de la realeza no es todo festividades y adoración. Pero estáis herida —se interrumpió, mirando a Susan con aire preocupado.

—Oh, no es nada... —susurró ella, bajando la vista a su camisa destrozada y enrojeciendo de nuevo.

El la ignoró, levantándose y caminando hasta detenerse a apenas unos centímetros de ella. Sus manos aferraron su rostro con suavidad, obligándola a mirarlo a los ojos, castaños y provocativos. Podía sentir su fresco y dulce aliento. Desde la punta de sus dedos una extraña y agradable calidez recorrió todo su cuerpo, como si su sistema nervioso hubiera recibido toda una carga de cafeína o como si... Su rubor  se intensificó incluso más mientras su cuerpo temblaba, esta vez de éxtasis. Le pareció que una eternidad pasaba antes de que el hombre se apartara de ella. A duras penas pudo contener el deseo de aferrarle las manos para que no la soltara.

—¿Mejor?

Los arañazos habían desaparecido por completo, como por arte de...

—¿Magia?

Alice los observaba con los ojos abiertos como platos. Él asintió.

—Antes de acabar atrapado en este árbol, —hizo un gesto que abarcaba toda la habitación— solía ser el Merlín de Prydain.

Susan no tenía ni idea de lo que eso significaba. Cuando oía la palabra "Merlín" tendía a imaginar a un Gandalf o Dumbledore antes que un Adonis. Lo que llamó su atención fue lo otro que había dicho... y más que nada, el tono de rencor con que lo hizo.

—¿Atrapado?

Él asintió. Caminó hasta la puerta e intentó pasar su mano al exterior. El resultado fue un sonido eléctrico y un relámpago de luz a lo largo de la abertura. Su anfitrión siseó y apartó la mano. La quemadura desapareció casi tan rápido como había aparecido.

—Crudo, —masculló, abriendo y cerrando la mano—, pero supongo que cumple con su función.

En ese momento Susan notó que estaba anocheciendo. ¿Habían estado tanto tiempo ahí? Sus padres debían de estar preocupadísimos. Alice estaba registrando todos los rincones del roble, maravillándose con cada lanza y pergamino.

—Disculpa, pero... —le costó continuar.

Él no apartaba la vista de sus ojos. ¡Era tan bello! No quería irse. Temía que esto fuera un sueño y que al marcharse lo obligaría a terminar. Pero si había la más mínima posibilidad de que fuera real no podía arriesgar a su hermana, no podía dejar que sus padres padecieran preguntándose dónde estaban cuando deberían haber vuelto hace horas.

—Tenemos que volver —dijo con tanta firmeza como fue capaz.

Él pareció dolido, y fue a abrir la boca.

—Volveré —prometió Susan.

No tenía ni idea de cómo hacer tal cosa, pero si lo habían hecho una vez no podía ser tan difícil, ¿verdad?

—Encontraré alguna forma de sacarte de aquí...

—No puedes —él la interrumpió. Todavía la miraba, pero su expresión jovial había desaparecido—. No puedes volver. Nadie encuentra este lugar dos veces. En cuanto a ayudarme a escapar... —suspiró—. Hay algo que puedes hacer.

Susan tragó saliva. ¡No podía dejarlo aquí! Parecía tan triste...

—Lo que sea.

Él se acercó a ella y volvió a colocar sus manos en su rostro. Parecía que su corazón iba a estallar.

—Tienes que entregarte a mí... —dijo con una tranquilidad perturbadora—. Cuerpo, mente y alma.

La besó. Sí, eso es lo que quería. Devolvió el beso con voracidad. El olor a canela, la voz dulce, su belleza, su toque suave, sus labios... Todos sus sentidos estaban en rebelión abierta, exigiéndole que se rindiera. Alice... pensó. Se apartó de él.

—Lo siento pero... No es un buen momento. Mi hermana...

Alice lo miraba todo confusa. Abría y cerraba la boca como si quisiera decir algo pero no lograra encontrar el valor. Afuera la oscuridad nocturna ya se había asentado.

—Entiendo, —dijo él.

La amabilidad con que lo dijo... Susan quería llorar. Él se agachó y, con una sonrisa triste en sus labios, le indicó a su hermana que se acercara. Ella lo hizo, dubitativa.

—La familia es lo primero, —puso una de sus manos en la cabeza de su hermana, como bendiciéndola—. A veces me pregunto si todavía me queda familia allá afuera. El que lograrais llegar aquí me da esperanzas. Puede que... Puede que alguien todavía me recuerde —sus ojos y los de Susan se encontraron—. Por eso no puedo dejarlas ir.

Su brazo se cerró alrededor de Alice. Ella gritó y comenzó a patalear contra su pecho en vano.

—¡Susan!

Susan intentó aferrar la mano extendida de su hermana, per algo la hizo tropezar y caer de lleno al suelo. Volvió la vista hacia atrás y vio, para su horror, como las ramas hasta entonces en la pared interior del roble se encontraban enroscadas alrededor de sus pies. Ante sus ojos se transformaron poco a poco en lagartos semejantes a serpientes que se deslizaron alrededor de sus piernas y dentro de su camisa hasta tenerla aferrada por completo. Forcejeó fútilmente mientras su hermana seguía llorando y gritando por ayuda, agregando a su desesperación.

—Como iba diciendo. —continuó el joven, con toda la calma de quien habla del estado del tiempo—, la familia lo es todo. ¿Qué será entonces?

Los lagartos la levantaron y la golpearon con fuerza contra el interior del tronco. Devoraron sus ropas mientras ramas crecían con el propósito explícito de aferrar sus extremidades. Susan dejó escapar un gemido. Cuando su visión se aclaró estaba desnuda e incapaz de moverse, pero él no apartaba la vista de sus ojos.

—Soy tuya —susurró entre sollozos—, pero por favor, déjala...

Miro hacia Alice. Se veía tan joven. Él asintió y la soltó. Su hermana intentó correr hacia ella, pero el troll del puente (¿cuándo había entrado?) la agarró entre gruñidos y trotó con ella en sus hombros hasta desaparecer en la noche. No era el único. La habitación parecía haberse agrandado y la ocupaban todas las criaturas del lago. Sátiros, ninfas, trolls y duendes y árboles andantes... Todos danzaban, y chillaban. Parecían estar... celebrando.

Ahora él se acercaba a ella, un rústico cuchillo de hueso en sus manos. Los monstruos cantaban en un idioma ininteligible. Su mano izquierda acarició su rostro, mientras la derecha alzaba el cuchillo a la altura de su corazón. Susan cerró los ojos y pensó en su hermana, en sus padres, en...

Un dolor punzante. Frío. Oscuridad.

IV

Había sido un día largo. La bibliotecaria registraba su bolso, tratando de encontrar las llaves. Frunció el ceño. Siempre las andaba perdiendo...

—Disculpe, vengo a devolver un libro. ¿Espero que no hayan cerrado...?

¿Un cliente? ¿A estas horas? Contó hasta tres e intentó forzar a su sonrisa de trabajo a aparecer, trabajo difícil a las diez de la noche. El cliente puso el libro en la mesa. La tapa era de cuero rojo y mostraba la imagen de un roble. Extraño. El libro no le resultaba familiar. Levantó la vista.

—No se preoc...

Se congeló en el lugar. Era un joven en traje. Su rostro era pecoso y su cabello era un intenso naranja. Era increíblemente apuesto. Lo reconocería en cualquier lugar.

—¡No, por favor, no...!

El piso y paredes de madera de la biblioteca parecieron cobrar vida propia. La bibliotecaria intentó un hechizo protector, mascullando y gesticulando tan rápido como pudo. Aliviada, logró terminarlo... solo para observar horrorizada como el pelirrojo lo deshacía con un gesto desdeñoso. La madera la amordazó y la aferró con la fuerza de una boa constrictora.

—Sabes, Nimue, no me gusta desalentar a mis pupilos. En ocasiones, la verdad es demasiado... inconveniente, ¿no crees? Pero he de decir, siempre fuiste una hechicera bastante mediocre.

Estaba furioso. Dioses, no. ¿Qué era lo que tenía en la mano? Fuera lo que fuera, lo acariciaba con ternura.

—Lo que me has hecho hacer... Tú sabes mejor que nadie cuanto detesto la visión de sangre, sangre joven e inocente en particular. ¿Por eso fue que pensaste que tu prisión era a prueba de fallos, imagino?—dejó escapar una risa amarga—. Al menos pude salvar algo de ella, por pequeño que fuera.

De su mano voló una mariposa roja como la sangre. Después de unos cuantos aleteos tímidos se perdió en la noche.

—Y le di una muerte rápida. ¿Pero a ti, vieja amiga? —Nimue se estremeció. Detestaba esa sonrisa—. Oh, sí. Esto va a ser divertido.

Intentó gritar. Fue en vano.
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
En un primer vistazo por encima, el relato cumple con las bases (aún no he podido leerlo).

Solo dos cosas, autor:
1) Si puedes, pon en negrita la primera frase, la común a todos los relatos.
2) Mandame un mensaje privado indicándome tu autoría.
"Toda historia tiene su final, pero el final de una historia es siempre el comienzo de otra nueva."
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#3
Pues vamos a seguir con otro relato más.

Aspecto técnico: Creo que te pudieron las ganas de subir el relato tan pronto lo acabaste. La primera parte es la que mejor está en este apartado, pues apenas tiene alguna tilde que se escapó. Sin embargo, en el resto del relato abundan las tildes, la gramática que hace relación a los diálogos no siempre es la correcta, hay un "Exactamente" escrito en mayúscula después de una coma y también vi que la palabra rió, del verbo reír, la has escrito cambiándole el acento varias veces ( río, rio, rió). La próxima vez toma más tiempo para revisar, ya que es casi más importante que escribir. Verás que el texto gana fluidez y eleva la calidad de la prosa Wink

Historia: Me gustan las historias de este estilo clásico que me recuerdan mucho a las pelis que me gustaban de pequeño. Eso suma puntos, pero también tengo que decir que la historia es un poco caótica. Creo que así que acabe de leer todos los relatos este lo releeré, ya que es un poco confuso. Creo que no hay nada que justifique el final entre la bibliotecaria y el príncipe-Mago. Quizás deberías haber dejado alguna pista cuando están en la biblioteca.

Narración: Sencilla y sin adornos. Debido a la construcción de algunas frases a veces se vuelve un poco rara, pero es fácil imaginarse aquello que describes. Tengo que resaltar que consigues crear un ambiente dando apenas dos pinceladas, y eso es bueno, pues enseguida nos imaginamos el entorno.

Personajes: En un relato de 3000 palabras es muy difícil crear unos personajes lo suficientemente redondos, pero siempre es bueno darles algunas señas que los diferencien de los demás. En este caso vemos que Alice es más impulsiva que su hermana, aunque la otra a veces tampoco se queda atrás XD Lo único que me falla un poco en este apartado son las motivaciones de los personajes. Entiendo que una chiquilla de 11 años salga detrás de un ciervo blanco, pero que una chica de 18 se vaya a explorar semejante árbol gigante, sin ni siquiera saber lo que piensa o siente, me parece menos creíble. El mago (príncipe) es raro pero le pega, ya que utiliza a las chicas para escapar.

Puntos en común: Destaca el libro, que es el que tiene un mayor peso en la historia. Los demás cumplen perfectamente su cometido, algunos como ambientación y otros más forzados, como el espejo roto.

Conclusión: Un relato con aire clásico y que apunta buenas maneras, pero que necesita una revisión y un poco de planificación para justificar ciertas cosas, ya que a veces se vuelve un poco alocada. El relato entretiene y me gusta que evoque esos cuentos tan llenos de magia de cuando éramos niños.
Hazte con un ejemplar de mi primer libro: SIETE LUCES OSCURAS
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#4
Hola, autor,

un relato llevado a cabo con fluidez, de lectura amena y con un curioso golpe de efecto final que cambia por completo el ambiente sosegado y convierte la inocente historia de dos hermanas descubriendo el clásico mundo fantástico en una auténtica pesadilla. Me han gustado tanto el planteamiento como el estilo adoptado, y esas menciones de personajes de fantasía que tan bien conocemos Smile Lo único que me ha parecido una pena en la trama es que no se explican bien las cosas, de suerte que no se puede apreciar el relato a fondo. ¿Quién es ese Prisionero en el Roble?, ¿qué tiene que ver con Nimue, aparte de que al parecer haya sido su maestro de magia? Y lo mismo pasa con ese libro misterioso, que no se sabe muy bien por qué ese hombre con barba de tres días, que luego desaparece totalmente, se lo da a las hermanas (por cierto, eso me recordó irremediablemente al padre de Drako Malefoy dándole el diario de Voldemort a Ginny XD). Me pareció bien la idea de hacer que el prisionero fuera malo, pero tal vez esto surge demasiado al final, creando muchas dudas inexplicadas, tantas que cuando acabé el relato se me ocurrieron veinte mil posibilidades y preguntas de por qué hace falta derramar tanta sangre.

Por otra parte, así como creo que los árboles y el libro están bien introducidos, y el espejo da entrada al relato con una nota cómica, no sé qué pensar de la mariposa roja: por un lado la escena es poética —se engarza la dulzura descerebrada de ese prisionero con la muerte de Alice—, y por otro, como digo, al no explicarse nada, todo el final me desconcierta.

En cuanto al aspecto técnico, había unas cuantas erratas:
Cita:- Susan intento arrebatarsélos -> intentó arrebatárselos
- Susan sería dieciocho -> supongo que habrías puesto «mayor» antes Wink
- entro en el momento -> entró
- Era algo que hacía mucho más de lo que le gustaría alrededor de su hermana -> se entendería mejor con un «cuando estaba junto a su hermana», creo.
- Exactamente los mismos pinos -> exactamente
- verguenza -> vergüenza
- troncó -> tronco
- Su piel era un gris rocoso -> de un gris
- Susan no quería ni imaginar que clase de criatura respondería -> qué
- que semajaba -> semejaba
- El joven río -> rió
- Miro hacia Alice -> Miró
- solo para observar horrorizada como el pelirrojo -> cómo
- Tú sabes mejor que nadie cuanto detesto la visión de sangre -> cuánto
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#5
Nada en las bases de este reto me llevo a pensar que econtraría tanto subtexto explícito contenido erótico Wink

La mejor parte de la historia es que es por naturaleza engañosa. Hay un cambio drástico en tono, atmósfera, dirección de la trama, etc. hacia la mitad del relato. El cambio es brusco (muy muy muy muy brusco, quiero decir

Cita:—La familia es lo primero, —puso una de sus manos en la cabeza de su hermana, como bendiciéndola—. A veces me pregunto si todavía me queda familia allá afuera. El que lograrais llegar aquí me da esperanzas. Puede que... Puede que alguien todavía me recuerde —sus ojos y los de Susan se encontraron—. Por eso no puedo dejarlas ir.

Su brazo se cerró alrededor de Alice. Ella gritó y comenzó a patalear contra su pecho en vano.

te toma un gran total de una línea tomar un giro de ciento ochenta grados. No soy exactamente una maestro al volante, pero estoy bastante seguro de que eso no es conducir con responsabilidad) pero logras hacerlo funcionar bastante bien dado a que los motivos del antagonista habían sido establecidos justo antes. Bien.

Menos bien (peor) es que hay demasiadas cosas sucediendo y no tengo la más remota idea de por qué están sucediendo. Quiero decir, entiendo que el hombre barbudo les dio el libro, pero el que desaparezca sin más de la historia lo reduce a un recurso oportunista de la trama y dejas a los lectores preguntándose que pasó ahí. En líneas similares tenemos la mención sin contexto de "Prydain" (¿un lugar?) o la mariposa del final (si Susan murió, como es que la mariposa es "algo de ella"?).

Y la cuarta sección me parece un poco repentina y fuera de lugar. Imagino que querías proporcionar algo de ese trasfondo que anda faltando, pero la transición de las hermanas a un personaje de fondo del principio del relato resulta... rara en el mejor de los casos.
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#6
Buenas autor/a!

Me quedo con un sabor un poco agridulce tras la lectura del relato. Por una parte la trama general de la historia, los giros inesperados y las sorpresas de última hora son muy de mi estilo y me gustan bastante. Pero por otro como te comentan los compañeros arriba quizás una revisión del escrito y de algunos acontecimientos hubieran hecho que el relato quedase más redondo.

De todas formas, centrándonos en cómo llevas el relato, me parecen interesantes los giros intermedios y los cabos sueltos que has dejado. Al fin y al cabo 3000 palabras son 3000 palabras; y a veces algunas cosas se dejan sin explicar precisamente porque esa falta de explicación forma parte del propio relato.

Suerte en el reto!!
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#7
¡Buenas!

Interesante giro al personaje clásico y a la leyenda de Merlín, y cómo fue encerrado por la Dama del agua. Eso me resultó lo mejor del relato, que pecó de varias fallas en la redacción, principalmente del manejo del punto de vista. Se mezclaron varias veces pensamientos que no se podían identificar a que personaje pertenecían (digamos, quien era la "voz narradora") e incluso algunos comentarios que parecieron estar cargados de subjetividad siendo un narrador objetivo. Creo que eso fue lo que lo hizo un tanto confuso, en partes.
Puliendo este aspecto, el texto podría levantar mucho más y aprovechar el interesante giro dado a la historia.

De todas formas, fue entretenido de leer.

¡Éxitos!
"El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro." —Risuke Otake.
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#8
Un cuento interesante y bastante imaginativo, pero con altibajos en su realización. A nivel formal presenta unos cuantos errores ortográficos, de estilo, con reiteraciones de palabras, comas que se echan en falta, signos de interrogación que no deberían figurar, y hasta algún que otro despiste con la ausencia de alguna letra para completar la palabra o, simplemente, mal redactada.

En cuanto a los elementos obligatorios, están todos bien integrados en la historia, con la mariposa y el espejo como elementos secundarios y donde la mayor importancia recae en el bosque y en el libro antiguo. Por este lado, nada que objetar.

Por lo que respecta a la historia, a nivel general creo que no está mal diseñada, a lo largo que avanzan los acontecimientos se revela un entorno mágico nada evidente en un primer momento. Pero sí creo que debería cuidarse la coherencia interna en el mismo proceso de narración, por ejemplo, en el primer párrafo hay dos pequeñas incoherencias de esta clase que se podrían evitar de manera sencilla. Si el entorno es de completa oscuridad, ¿cómo sabe Alice que ha tropezado con un espejo y cómo se las arregla para dejarlo todo como estaba? ¿Y cómo la ve Susan, si no se dice que encienda o porte ninguna luz? La otra incoherencia es que el narrador nos dice que Alice está pensando en que quizá debería quedarse quieta… y va justo y se mueve. Tampoco se nos explica la contradicción, ocurre y punto.

Otra debilidad del texto es que no se nos indica qué fue al final de Alice, la aparente coprotagonista del cuento. El troll se la lleva y no volvemos a saber de ella. En cambio, el final del relato sí nos permite conocer la suerte de Susan gracias al enfrentamiento entre el mago y Nimue. Por cierto, un enfrentamiento resuelto de manera más bien precipitada, pues la tal Nimue no sería tan torpe como dice el mago si había conseguido encerrarlo durante tanto tiempo. Tal vez se deberían haber omitido algunas descripciones en la zona del parque/bosque/criaturas, que tampoco aportan gran cosa a la trama, sólo a la ambientación, para dedicarle un poco más de atención al final, para que fuera más intenso y emocionante, tal vez con una breve batalla entre magos, en lugar de quedarnos con un mero despliegue de “vanidad” por parte del mago.
«La palabra es tiempo y el silencio eternidad». Maurice Maeterlinck
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#9
Bueno, veamos qué tenemos aquí.

Lo primero que me llama la atención es la construcción de muchas frases; tengo la sensación (a ver si me explico bien) de estar leyendo párrafos traducidos con el google, como por ejemplo la frase "Susan sería dieciocho"... Eso me saca constantemente del relato, lo siento pero no lo puedo evitar. Igualmentehay otras cuestiones mejorables: faltan algunas comas, hay frases seguidas extremadamente cortas, repites mucho el "su/sus". Además hay bastantes faltas ortográficas, sobre todo relativas a puntuación.

Los objetos obligados están presentes, aunque la mariposa rojo sangre no termino de pillarlo... ¿el corazón de Susan, tal vez? Otra cosa que me descuadra es que la bibliotecaria deje ese libro tan peligroso al alcance de cualquiera; sé que la mejor forma de esconder las cosas es ante las narices de los demás, pero en este caso es un riesgo exagerado, sobre todo porque no se intuye que tenga que esconderlo, sino solamente mantenerlo a resguardo para que el mago no escape. Estaría mucho mejor en su casa, en el cajón de los calcetines...

Lo que más me ha gustado es la ambientación, me ha recordado a "El laberinto del fauno", con todas esas criaturas mitológicas pululando por ahí. Lo que menos, algunos vacíos en la historia. Y mira que no me molesta no saber qué pasa con Alice, me gustan los cabos sueltos (puedo imaginar más, o pensar en un cotinuará), pero las incongruencias es otra cosa.
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#10
Tercer relato... estas en escena!


Aspecto técnico: un texto que contiene varias impresiciones en el armado de las oraciones y algunos errorcillos y faltas de palabras que ensucian visualmente y hasta frenan un poco la lectura. Sería bueno que le des una revisión.

Aspecto estructural: podria decirse que es una narrativa progresiva y lineal, bien delimitados sus partes de principio, nudo y desenlace, y con un buen equilibrio entre sus partes. La presentacion que haces de las escenas (a través de los capitulos) ayuda al orden.

Aspectos argumentales: me ha encantado que hagas pie en la leyenda de Merlin y Nimue, y el encierro del primero por la segunda. Esto es algo que se va revelando con el correr del cuento hasta el re-encuentro final del mago con su traicionera aprendiz; la idea en sí es muy buena porque las protagonistas (las dos hermanas) son apenas peones en un arco de historia que las excede y eso creo que funciona muy bien. No obstante, creo que hay puntos que necesitan fortalecerse... por ejemplo, Nimue si bien aparece al principio como la bibliotecaria es una figura irrelevante (claro es que no queremos que se sepa quién es, para no arruinar el final) pero estaría bueno que le dieras un destaque mayor, no solo mencionarla en una linea. Una linea de dialogo, un detalle en su accionar contado por las chicas... algo que sirva para tenerla en cuenta (por mas que luego la olvidemos, no será lo mismo cuando la volvamos a reencontrar hacia el final). Otra cuestion en el principio... quie era el de las barbas de 3 dias? Era una proyeccion de Merlin? Una metáfora del mismo y de la relacion con Susan? Un simple cliente? Esa figura queda como un distorsionador así como está y hasta empaña a la bibliotecaria (no necesita ser ocultada más de lo que ya está).
La parte central esta bastante bien llevada (si bien quizas te extendiste demasiado en descripciones y el presupuesto de palabras del reto pasa factura luego sin poder desarrollar otras partes mas importantes a mi parecer) y aquí es donde se produce un giro brusco y critico en el tono de la historia, pasando de un tono decididamente infantil-adolescente ha un tono peligroso, de sexualidad, abuso/violacion, seguido de muerte; el giro me ha gustado mucho... ya que, dentro de los parámetros posibles, ¿qué te puede ocurrir si te metes en la casa de un extraño? No debería pasarte nada, pero cosas malas le pasan a la gente. Y este fue el caso. Brusco, sórdido por momentos, me ha parecido un planteo muy interesante y bastante logrado. Eso sí, como punto flojo a esto... ¿qué ocurrió con Alice? ¿Cuál era su fucnion en todo esto? ¿Ser la que llevaba a Susan a este mundo en el que estaba atrapado Merlin? ¿Ser el método de chantaje? En ese sentido no termina de convencerme su finalidad y su simple desaparición, llevada por los monstruos... asumimos que murió. Y si bien puedes dejarlo así, quizás podrias trabajar mas sobre la angustia que le provoca esto a su hermana, así como está su salida de escena me sabe a poco.
El re-encuentro y la revelación final de Merlin frente a Nimue me pareció muy muy bueno, pero reitero... si dieras algo de destaque a la bibliotecaria (sin revelar quien es) el final seria mas efectivo creo yo, mas completo; por lo demás muy bueno. Uno de tus puntos mas fuertes es este apartado.

Personajes: aquí hay momentos muy buenos y otros no tantos. La relación de la shermanas al principio me pareció muy lograda, bien representada. El caracter inicial de ambas está bien deifnido y Alice se comporta como se espera de una niña curiosa pero luego se va desdibujando hasta desaparecer, sin temrinar de convecerme este proceso que se hace de su evolución. No la descuidaría tanto hacia el final.
En cuanto a Susan... arranca bien, pero hay algo de su personalidad que no ermina de cuadrarme. En parte pareciera quedar demasiado prendada de lo que la rodea, como si su desconfianza no existiera... trabajaría un poco más sobre eso en todo caso. ¿Su juventud la hace sentirse atraida por los hombres atractivos, confiar en ellos y desearlos? ¿Esa era la función del hombre del principio? Explicitalo un poco más si es así, habla de sus deseos y fantasias al respecto, por dar una idea.
El Merlin que aparece, es sin dudas un perosnaje ambiguo, en todo momento su encanto no hace mas que levantar sospechas, en ese sentido no era de extrañar el giro que adoptaron los hechos. Bien.

Condiciones del reto: todos los elementos presentes, aunque no sabría bien cual de todos es el mas importante. ¿El bosque? ¿El libro? No termina de quedarme claro eso. El espejo y la mariposa aparecen como recursos interesantes, al principio y al final, bien usados aunque sobre la mariposa explicaría un poco más, mejor dicho, puliría mejor lo que se dice, lo que se sugiere. No creo que este mal la escena pero puedes darle más énfasis y aprovechar la imagen de la mariposa y sus color.

Lo mejor: el que tomes la leyenda de Merlin y Nimue para desarrollar esta historia, muy buena "secuela", por asi decir.
Lo que puede mejorar: puliría el personaje de Susan, sus motivaciones y forma de aceptar lo que la rodean (es vulnerable a los hombres atractivos? esta hechizada? la insistencia de su hermana la convence?). Tambien cuidaría un poco lo que te comenté sobre la bibliotecaría.

Curiosidades: en todo momento Susan y Alice me recordaban a las niñas de las peliculas de Narnia (de hecho una de ellas, la mayor, se llamaba Susan y la menor Lucy).

En conclusión: una historia que comenzó como algo sencillo y juvenil y que viró a un toque siniestro y ancestral, muy bueno... me ha gustado esa violenta transición, esa ruptura y los motivos por los que se llevó a cabo: venganza a coste de inocentes.
«Hay momentos que marcan en tu vida el camino que elegirás. A veces hay momentos sutiles, pequeños, a veces no los hay.
Soy el Cuentacuentos. Y les mostraré a qué me refiero».

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