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Reto Un Punto En Común: Ritual
#1
RITUAL


En la oscuridad reinante no podía ver nada, pero oía las pisadas acercándose por el pasillo. A pesar de todos mis esfuerzos por mantenerme oculto, me había encontrado.
—¿Aún no lo entiendes, verdad? —dice la mujer, que desnuda y poseedora de una belleza soberbia, me mira con la lascivia de un súcubo. Mi silencio es la única respuesta.
—Todo tiene un precio, anciano.
Sus alas de mariposa macabra, tan grandes como ella misma, dan un aleteo y la oscuridad me envuelve y me asfixia, con la fuerza de un torrente. Su imagen se torna difusa y solo un pensamiento me invade: «¿Cómo llegué a este momento?»

Es una noche clara.
Percibo la condensada humedad de la biblioteca —mi hogar, mi trabajo y mi tumba destinada— a través de la respiración y de las gotas de sudor. Que se hubiera erigido en el centro de un bosque de altos árboles la mantenía oculta y alejada de la civilización, pero ello a su vez traía incómodas cuestiones. Ni quisiera mencionar la escasa visita: algún que otro viajero perdido, pocos eruditos —casi ninguno en los últimos años— en búsqueda de libros que solo aquí podrían hallar.
La rutina diaria del aislamiento obligado, del tedio de la reiterativa tarea del “cófrade bibliotecario” —Nadie sabía mi nombre, solo mi título de la Orden del Caído— hacen mella en mi espíritu. Algo debía hacer, algo que me lleve a otro plano, aunque sea por un breve lapso de tiempo.
Hummm… Podría usarlo de nuevo.
Sí, debería. ¿Por qué no? ¿Qué le hace una pena más a mi alma?
Contemplo el pentagrama que decora el techo abovedado, iluminado parcialmente con las llamas de los arañas que cuelgan bajo el símbolo. Aquella insignia me trae los recuerdos más importantes en mi vida.
Algunos, incluso, aún los tengo marcados en profundas cicatrices.

Ojalá pudiera volver a mis años en la Abadía. Como Penitente hubiera podido limpiar todos mis pecados que ofendieron al Señor Oscuro, entregando cuerpos y almas: sangre por sangre, diría el Maestro. Pero eso está enterrado en el pasado, como todo lo demás.
Sería mi presente sino fuera por aquel vestigio de tiempo lejano que me atormenta cual pájaro carroñero en un campo de batalla: haber perdido la fe en Él y en lo que representa. Aunque la Fe nunca se pierde del todo.
Un frío hiela mi espalda como un cubo de hielo resbalando por la columna; me produce una sutil convulsión.
Quizá, si me animara a realizar el ritual y a conjurar el hechizo, todos los males que embargan mi espíritu se disiparían y así podría recuperarme.
Trato de quitar esa idea necia de mi cabeza, sin embargo me es imposible. Si no puedo evitarlo, me digo, la duda la dejaré de lado.
Eso hago, entonces. Sujeto una antorcha y penetro en los pasillos de enormes murales y estanterías. Los libros decoran cada rincón desde el suelo al techo, en un laberinto de sabiduría arcana, y me acompañan como gárgolas en desgracia.

Horas pasan y aún no encuentro lo que busco. Me he perdido varias veces en los largos senderos, he terminado en innumerables caminos sin salida teniendo que regresar cientos de metros para retomar otra ruta.
La inmensidad de esta fortaleza del saber no deja de sorprenderme.
Había dejado unas marcas en los bordes de las estanterías, que me guiarían hasta mi preciado tesoro cuando lo necesitase, pero otras aparecieron para confundirme. ¿Quién las habrá hecho? Siempre acompaño a los visitantes para guiarlos a lo que buscan, y nunca me pierdo. Sólo me sucede cuando busco mi anhelo.
No, ninguna de las visitas que yo he guiado pudo hacer estas marcas, lo habría notado.

Un libro antiguo. Para algunos puede ser eso, tan sólo un libro viejo, un retazo de un pasado olvidado. Sin embargo, aquellos que pensaran así de él es que desconocían su vida propia. En su interior posee las almas de todos los abades que alguna vez lo leyeron, a lo largo de los siglos, y que conjuraron con él. Si lo encuentro lo llevaré conmigo y no lo guardaré otra vez. Nunca más.

Me encuentro de nuevo en la recepción. ¿Cómo...?
¿Cómo pude caminar tanto y al girar en un recodo —uno entre cientos— aparecer aquí, tras la doble puerta de la biblioteca?
No, hay algo distinto, mi propio reflejo aparece distorsionado ante mi. Un espejo roto, agrietado, que muestra una versión deformada, como si se tratara de mi otro yo en un mundo paralelo. Uno que puede parecer más alto o más bajo dependiendo del cómo lo mire, desde qué punto de vista contemple a la visión.
Un momento…
Ese otro yo sostiene algo, un libro… No, uno, ¡EL Libro! Mi reflejo me sonríe con una ironía amenazadora y abre a mi anhelo con descuido, ojeando su contenido. Gesticula palabras que no oigo empero entiendo. Está invocando: al Placer, al Deseo, al Desenfreno, todas Entidades que nos fueron vedadas desde nuestra Iniciación y que, sin embargo, el muy maldito intenta llamar. Debo detenerlo sino quiero volver a traicionar la fe, ¿o en realidad no es más que la muestra de mi deseo?
Arrojo al espejo contra la columna más cercana, y estalla en cristales que me cortan y se deshacen como si hubieran sido construidos en arena. Una risa lacónica persiste en un eco funesto entre los pasillos. Algunas partículas se tornan en un rojo carmesí; las demás, de brillo plateado, se evaden de mis pies circulando por las bifurcaciones de las rocas. Las que quedaron, en cambio, se fusionan en una pequeña figura alada: una mariposa de color rojo sangre. Apenas mueve sus alas cristalizadas y se caen, mutando en un capullo pequeño y sin brillo alguno. Parpadeo por el escozor de mis ojos secos y perplejos y el capullo se abre... Una oruga se arrastra hasta desaparecer junto a los cristales de plata.
Los fuegos que iluminan la estancia se apagan, quedando sólo las volutas de humo en el aire y la luz de la luna cruzando los ventanales. Entonces oigo unos pasos, lejanos, tenues como los restos de las llamas, y mi cuerpo flaquea por el mal augurio. ¿La invocación prohibida se habría ejecutado con éxito?
Ante la duda me lanzo a la carrera, hacia el lado opuesto del sonido que me persigue. Con zancadas tan largas me olvido de mi edad y de mi reuma, sabiendo de antemano que aquello me iba a traer dolores más tarde.
Intento recordar el significado de la mariposa sangrienta, el insecto inverso que de poder volar se torna un parásito labrador de la tierra. Esa no fue la invocación de mi reflejo, de mi recuerdo, mas fue una señal de lo que había traído a este plano.
Los pasos se acercan, más y más rápido. No puedo seguir detenido, debo camuflarme en la penumbra. Tras otra desaforada carrera encuentro el rincón ideal para esconderme. Trato de relajar mi respiración. Mi pecho doliente no me deja, me cuece como si un puñal me atravesara.
Creo que ya lo perdí, pienso. Me asomo y...

En la oscuridad reinante no podía ver nada, pero oía las pisadas acercándose por el pasillo. A pesar de todos mis esfuerzos por mantenerme oculto, me había encontrado.
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
Aún no he podido leer el relato entero, pero cumple con las bases del reto.
"Toda historia tiene su final, pero el final de una historia es siempre el comienzo de otra nueva."
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#3
Hola, autor,

el relato me ha gustado, está bien escrito y plana en él siempre un misterio que no se resuelve pero que deja un mar de posibilidades. El pobre prota vive por lo visto un continuo Día de la Marmota al luchar contra sus impulsos y seguir esa Fe oscura (aunque sólo la siga a medias). No sé si sería la intención, pero a mí me ha parecido todo muy simbólico y el final, con ese volver a las andadas, tiene un toque inquietante y al mismo tiempo intrigante: ¿realmente ha habido alguna invocación? No sé qué “pecados” habrá cometido el protagonista, seguramente alguna de esas Entidades prohibidas, pero desde luego lo de ir sacrificando para limpiar los pecados ponen al Señor Oscuro en el lado que precisamente no hay que seguir, jeje.

En cuanto al aspecto técnico, he visto que a veces había alguna confusión entre pasado y presente, particularmente la primera frase, pero ahora que lo pienso, a lo mejor está hecho queriendo, ya que el tiempo parece tener otra lógica que la normal en el relato. Si no, tan sólo he encontrado tres faltas: «cófrade -> cofrade», «detenerlo sino quiero -> si no» y «me cuece» que sería más bien «me escuece», ¿no? Wink

Para los elementos en común, el bosque cumple un papel de ambientación, y me ha gustado cómo has introducido el libro, perseguido con tanto anhelo por el protagonista, en ese espejo que parece estar casi vivo; no sé por qué mientras leía he pensado en el espejo del primer libro de Harry Potter, mostrando sueños inalcanzables. El único elemento que me ha parecido un tanto forzado es el de la mariposa, pero bueno, de alguna forma había que meterla en la historia XD

En definitiva, un buen relato escrito con fluidez, corto pero que no necesitaba ser más largo, y cuya historia es intrigante, simbólica y desconcertante.
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#4
Buenas!

Un pobre monje de alguna extraña orden. Solitario, enclaustrado y rodeado de libros... ¿qué mal puede hacerle a nadie sentándose en soledad a leer el que más le gusta de todos ellos? Pues nada, se ve que algo malo habría de por medio para que la cosa se desvirtuara tanto y acabase tan mal...

Lo he visto bastante bien escrito. No muy extenso pero lo suficiente como para volcar lo que parecía que nos querías contar. Me ha gustado especialmente la forma que tiene el protagonista de narrar los acontecimientos; no se si lo has hecho a posta o no pero en todo momento he notado en la narración soledad y tristeza; recordando en todo momento que no hay nadie más allí.

Suerte en el reto.
Iep!
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#5
El relato es de esos que abren y cierran perfectamente. Me gusta, sin pretensiones logra narrar una historia acotada y muy bien narrada. No me convence el tiempo presente en primera persona, nunca me gusta pero menos en este relato que en tiempo pasado hubiera quedado genial. Por lo.demas, la pluma fluye como pocas, te llena la mente de imágenes muy vívidas. Lo lei de un tirón y se me hizo muy corto. El argumento es sencillo pero hace perfectamente su papel de sosten de la narracion, sin perder el juego de intriga con el lector. Un relato que seduce de principio a fin.
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#6
El texto presenta varios errores ya desde el comienzo. Para empezar, si toda la historia está narrada en presente, ¿por qué el principio se mantiene en pasado? No le veo justificación alguna a esa diferencia de tiempos verbales. Llama la atención del lector sobre algo que debería pasar desapercibido.

A continuación, la mujer pregunta “—¿Aún no lo entiendes, verdad?”, cuando lo correcto sería “—Aún no lo entiendes, ¿verdad?”.

A estos errores se añade otro más, de incoherencia. Si el anciano no puede ver nada “en la oscuridad reinante”, ¿cómo sabe que la mujer va desnuda, es bella y lo mira con lascivia?

Hay varios fallos más a lo largo del texto (un texto corto, recordemos, por lo que los errores resaltan aún más), por lo que en este apartado, sin duda, se debe mejorar bastante.

En cuanto al empleo de los elementos comunes, nada que objetar. Todos ellos están bien inscritos en la historia, con el libro como elemento principal.

En lo que respecta a la historia, está bien presentada, con el personaje del anciano cofrade bibliotecario como máxima (y casi única, pues el súcubo es casi una convidada de piedra) figura relevante en la trama, en la que asistimos, a través de sus pensamientos, a su sufrimiento por el sentimiento de pérdida de su fe y de su anterior estatus. La narración en primera persona es digna de elogio, pues siempre me ha parecido una manera difícil de abordar un personaje, aunque personalmente no me guste demasiado.

El resultado final del ritual que lleva a cabo (no me quedó del todo claro si lo lleva a cabo él o si la figura que aparece en el espejo es otro abad de alguna otra realidad, o alguna versión maligna de sí mismo…) no es lo más relevante de esta historia, pues nos devuelve de nuevo al principio. La historia se reduce a la analepsis (“flashback”) con que el anciano nos cuenta qué lo ha llevado a quedar a merced del súcubo. ¿Puede ser un castigo por sus confesados pecados? Quizá.

En resumen, mejor el fondo que la forma.  
«La palabra es tiempo y el silencio eternidad». Maurice Maeterlinck
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#7
¡Buenas!

Oscuro y desconcertante relato, me ha gustado. Si bien he notado algunos despistes que se te han pasado, lo bueno es que no ha sacado de la atmosfera generada, lo cual es de agradecer. La ambientación y las sensaciones producidas por el continuo pensar del anciano protagonista me llevó por el relato desde el principio hasta el fin.

Sí me hubiera gustado que aprovecharas, quizá, un poco más el espacio para la introducción de la demonio o la explicación —un poco, por lo menos— de dicho ritual; aunque podría haber sido a propósito para enfocarte en otros aspectos como lo del extraño sentir generado durante todo el relato. En ese caso ha valido la pena.

¡Éxitos!
"El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro." —Risuke Otake.
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#8
Hola!

A ver, lo he tenido que leer dos veces para enterarme de qué iba la vaina. Hay descripciones que, a pesar de ser muy poéticas, resultan un poco farragosas por las construcciones de las frases. Y ojo, digo farragosas, no incorrectas. Por un lado, esto puede ayudar a dar ambiente a la historia, pero por otro ralentizan mucho el ritmo de la lectura, de forma que no se hace fluído. Además apenas das unas pinceladas del trasfondo del protagonista, cosa que podrías haber hecho ya que tenías más espacio; y eso se une para hacer la lectura aún más enjundiosa. Por cierto, una anotación: mejor utilizar la palabra pentáculo en vez de pentagrama; este último se usa más para referirse a la notación musical. No es que sea un error, pero induce mucho a confusión.
El lenguaje que usa el protagonista para referirse a sí mismo también lo encuentro demasiado rebuscado, no ayuda a empatizar con su ¿sufrimiento? ¿castigo, merecido o no?
Suerte!
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#9
Relato número siete... vamos.


Aspecto técnico: hay algunos errores que deben subsanarse con una revisión más profunda, pero nada de excesiva gravedad.


Aspecto estructural: tres momentos o escenas: el principio... el desarrollo... y el final, que es el principio nuevamente, y que le da un bucle muy interesante porque retomaria otra vez lo mismo. Me pareció muy interesante (yo habia pensado hacer algo semejante, luego no se me ocurrio como). Buena idea.

Aspectos argumentales: el comienzo me parece muy bueno, potente, luego cuando comienza el desarrollo esa sensación se va diluyendo pero mantiene el interés y narra parsimoniosamente la aventura en cuestion con buen tino, con altura y empiezas a entender (al menos yo entendi eso) que el tono seria ese... más intimista, reflexivo y simbólico, una lucha interna. Bien.


Personajes: todo el texto trabaja sobre el peronsaje mismo, su historia y lucha interna, me ha gustado por lo senicillo al presentar los eventos y si bien me sorprendieron el caracter ¿maligno? que evocaba con lo de ofender al Señor Oscuro, no por ello dejé de sentir cierta pena por el hecho de que el ciclo volvía a repetirse.

Condiciones del reto: todos los elementos presentes, con el destaque parejo del libro, el espejo y la mariposa; respecto del bosque me pareció mas un dato y mencion que otra cosa... pero esta muy bien en general! Bien.

Lo mejor: el bucle temporal.
Lo que puede mejorar: puliría algunos detalles formales.

En conclusión: un relato ameno y sencillo, misterioso, que cumple. Muy bien.

Suerte en el reto.
«Hay momentos que marcan en tu vida el camino que elegirás. A veces hay momentos sutiles, pequeños, a veces no los hay.
Soy el Cuentacuentos. Y les mostraré a qué me refiero».

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#10
Me gusta el estilo: bastante conciso pero todavía con un aire poético. Aunque el relato me deja con muchas preguntas, es la clase de misterio que te deja con un ánimo especulativo más que confuso. Terminé la historia queriendo saber más acerca de este anciano, lo que deseaba, por qué lo deseaba y la naturaleza exacta de lo que había liberado, por no hablar del mundo en que todo esto reside. El ambiente opresivo contribuye a que compartiera con la ansiedad del protagonista. La belleza de la historia es que no necesito saber más nada para entender que sucede, pero aun así provoca toda clase de preguntas. ¿Y el que terminé de la misma forma en que empieza? ¡Me encantan esa clase de detalles!

En general, no creo tener nada negativo que decir de este relato. Bien hecho Big Grin
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