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Reto Un Punto en Común: En la Noche Oscura
#1
EN LA NOCHE OSCURA


«En la oscuridad reinante no podía ver nada, pero oía las pisadas acercándose por el pasillo. A pesar de todos sus esfuerzos por mantenerla oculta, la había encontrado.»

Éste era el único párrafo que había logrado escribir. Y ni siquiera sabía por qué lo había hecho.
En la pantalla, cruel y burlón, el resto de la página del procesador de textos permanecía de un blanco inmaculado. Bianca ya no sabía qué palabras usar en el buscador de imágenes, no sabía qué música escuchar. La noche de otoño se aferraba demasiado al reciente calor del verano, y eso le fastidiaba sobremanera.
La inspiración y las ideas se habían esfumado, y nada parecía ayudarla.  
El sueño amenazaba, anticipándose con un sopor tenue que enlentecía cada vez más sus parpadeos. La pesadez en sus hombros, una sensación de rigidez en el cuello. Era uno de esos momentos donde todo parecía afectarle. Incluso en aquel silencio, en esa habitación oscura, los problemas cotidianos parecían gritar en su mente reclamando una atención que necesitaba utilizar en la escritura que se proponía.
«Si tan sólo pudiera llorar», se decía a sí misma.
Pero no había lágrimas en sus ojos. Hacía mucho que habían desaparecido.
No podía creer que hubiera pasado tanto tiempo sin poder escribir, sin que su mente se aquietara lo suficiente para dejar que el río de su imaginación se derramara en cascadas, creando mundo fantásticos como lo había hecho desde que era niña.
En su estudio, los estantes de libros apenas se perfilaban a la luz tenue que entraba por la ventana. Tomos de literatura clásica, perfectamente encuadernados. Una completa colección de historia mezclada con mitos antiguos. Se preguntó a sí misma por qué nunca había podido leerlos, por qué sus incursiones en esas maravillosas escrituras se había limitado a la lectura fragmentaria y repasos rápidos.
Para lo único que los había usado era para complementar otras lecturas: «Complejo de Edipo y elección de objeto», «Afrodita, paradojas del deseo», «Dioniso, la tragedia y el goce». Escritos cuyas interpretaciones sentía que mancillaban la belleza de las leyendas.
Bianca sintió nauseas al recordar esos títulos, grabados en su mente tras años de leer artículos de esa índole en la universidad. Y la angustia la asaltó con más furia, comprimiendole el pecho, al recordarse a sí misma escribiendo cosas similares para contentar a sus profesores y aprobar las asignaturas de la carrera.
Bebió un sorbo de café, para mantenerse despierta. Nada había que la obligara a estar allí, a altas horas de la noche, a sabiendas que tenía que despertarse temprano para trabajar al otro día, sólo para escribir un relato de pura fantasía, como los que amaba escribir desde que había conocido el placer de poner una letra sobre otra, dando vida a sus sueños en el mundo de las palabras.
Pero la hoja seguía casi en blanco.
Se levantó de súbito, casi con violencia. Se dirigió a los estantes de la biblioteca. Repasó los lomos de varios libros, hasta que se encontró con uno que hacía mucho no veía. Un libro antiguo, con una cubierta marrón de aspecto frágil. Lo sacó del estante y lo abrió. El aroma característico del papel amarillento la inundó, desanudado algo de esa angustia que la estaba esclavizando.
Las costuras del tomo parecían algo endebles, así que lo hojeó con respetuosa cautela. Era un diccionario, de esos viejos tomos de letras ornamentadas e ilustraciones sencillas.
Se sentó en el suelo, mirando los dibujos a la luz tenue que salía de la pantalla de su computadora a unos pasos, sobre el escritorio.
Pasó varias páginas al azar, buscando con atención todos los dibujos que encontraba sobre criaturas y deidades mitológicas. Se olvidó del tiempo, como si la noche pudiera extenderse indefinidamente sólo para que ella se quedara allí sentada, mirando con minucioso detalle cada página, leyendo cada referencia mitológica que encontrara, rememorando nombres de dioses que creía haber olvidado.
Pero el tiempo no era infinito, y el sueño y el cansancio estaban allí, acechando su entusiasmo.

Caminaba por el bosque, como lo hacía cada tarde. Nada le resultaba más maravilloso que la luz crepuscular colándose entre las hojas mientras los primeros murmullos de las criaturas nocturnas se abrían paso, rasgando el silencio.
Como todas las tardes, sabía que le quedaba poco tiempo antes de tener que regresar. El tiempo apremiaba, sus abuelos se empezarían a preocupar si no volvía antes el anochecer. Preocupación que se transformaría pronto en enojo al verla aparecer. Y aunque el enfado y las reprimendas de sus abuelos era algo que no le agradaba experimentar, no por eso dejaba de arriesgarse a forzar su paciencia alargando sus exploraciones por el bosque.
Adoraba, por sobre todo, visitarlo cuando se aproximaba la llegada del invierno. Entonces la oscuridad se adueñaba de la foresta más temprano, y para ella se volvía un paraíso de tonalidades verdes, grises y azuladas.
Ese bosque se extendía en la parte de atrás de la casa de campo de sus abuelos, al pie de las montañas. Lo conocía como a la palma de su mano, y sólo las rocas escarpadas y cubiertas de maleza eran capaces de detener sus caminatas. La naturaleza, con sus caprichosas formas, le imponía así unos límites que aceptaba con veneración y agrado.
Pero aquella tarde fue distinta. Al borde del anochecer, llegó corriendo al fondo del bosque, donde las elevaciones comenzaban. Agitada, puso su mano sobre una de las rocas, acariciando las hiedras.  
Miró hacia arriba, sonriendo, a punto de despedirse para regresar a la casa. Y entonces la vio.
Fragil, apenas recortada su figura temblorosa contra el gris crepuscular, una criatura revoloteaba sobre ella, insinuando su forma sobre el paisaje.
Una mariposa, pero no cualquier mariposa. Sus alas, aún con aquella escasa luz, se veían de un color intenso. No se parecía a ninguna otra que hubiera visto antes. Sus alas eran rojas, con un reborde negro que las hacía verse aún más intensas, casi luminosas.
«Una mariposa de color rojo sangre», pensó, dándole ese tinte poético que le gustaba poner en todo lo que llamaba su atención.
La criatura se alejó hacia un costado y ella sin pensarlo la siguió.
Tratando de sortear los escollos del terreno, que se hacía cada vez más escarpado e inaccesible, logró con cierto esfuerzo seguir a la criatura, vigilando su trayectoria a la par que prestaba atención a las piedras sobre las que posaba sus pies.
La mariposa revoloteó sobre su cabeza cuando llegó al linde de rocas. Se elevó, hasta perderse por encima del mismo. Pero ella tenía un espíritu demasiado curioso para dejar las cosas como estaban, y observando las grietas en el muro pétreo cubierto de musgo y maleza, imaginó que la naturaleza misma la estaba invitando a trepar.
Comenzó a subir, coordinando sus manos y pies. Sus cabellos rubios y algo rizados ondeaban sobre su espalda mientras ascendía, agitados por sus movimientos y por la brisa que anticipaba la llegada de la noche.
Cuando sus brazos encontraron la cima e hicieron un última esfuerzo para encaramarla sobre ella, se dejó caer, exhausta. Estuvo así un instante y se puso de pie, alisándose el vestido, cuya blancura se había adornado con algunas manchas de verdor.
Y cuando puso atención al lugar en el que estaba quedó boquiabierta.
Un saliente amplio cubierto de hiedras sobre piedra gris. El suelo era liso, hecho de rocas que hacían de rústicas baldosas. A pesar de la creciente oscuridad, notó que no era una construcción natural, sino algo parecido a unas ruinas olvidadas, ahora dominadas por la naturaleza.
Dio los primeros y observó lo que parecían unas cráteras alineadas a los lados, colmadas de plantas, flanqueando el sitio. Y al fondo, una grieta se abría, oscura y enmarcada por un arco donde las enredaderas hacían de improvisadas cortinas, formando un velo que ocultaba la entrada.  
Se acercó lentamente, pero no por miedo sino por una extraña e inexplicable emoción que la estaba embargando, como quien está comenzando procesión hacia una ceremonia durante largo tiempo preparada.
Cuando estuvo a pocos metros de la abertura, la mariposa volvió a aparecer. Revoloteaba de una lado a otro, como una guardiana del portal, al que parecía invitarla a avanzar.
Notó que del otro lado de las enredaderas no había una gruta. No se trataba de una abertura hacia el interior de la montaña, sino de un arco tras el cual se abría un camino al aire libre, como si el bosque continuara desde allí hacia las faldas de la montaña.
Ingresó apartando las enredaderas suavemente. Del otro lado se abría el bosque, un bosque de altos árboles, de copas frondosas y de hojas extrañas, exóticas, como nunca antes había visto. La luz del crepúsculo parecía allí más intensa, como vista a través de un prisma que le imprimía vistosas tonalidades. Una fragancia embriagadora la asaltó, dulces perfumes que parecían amalgamar los aromas de todas las flores conocidas. Parecía un sitio sacado de un sueño o un cuento de hadas.
Siguió avanzando, mirando a su alrededor, y observando a la mariposa que volaba delante de ella, instándola a seguir.
El tiempo le pareció eterno, disfrutando del paisaje. Entonces la mariposa se alejó rápidamente, tanto que se vio obligada a correr tras ella para alcanzarla, siguiendo el camino tenuemente insinuado entre los árboles.
Cuando el cansancio la obligó a detenerse, levantó la vista, recuperando el aliento, y se encontró ante unas escalinatas de piedra perfectamente talladas. Pero eso apenas era la antesala de algo mayor.
Un extenso y circular predio hecho de mármol veteado y vegetación, lleno de estatuas y maceteros, arcos y asientos de piedra. Un jardín de ensueño, con una fuente llena de deidades esculpidas, que lanzaba hacia al cielo sus aguas para que luego cayera un miríadas de cascadas iridiscentes.
Bianca no podía creer que tal maravilla existiera tan cerca de la casa de sus abuelos. No podía creer que existiera fuera de los libros de hadas que tanto le gustaban.
Recorrió el jardín, mirando cada detalle del mismo, pero la mariposa comenzó a revolotear a su alrededor, llamando su atención. Parecía desear que la siguiera.
Lo hizo, hasta el otro lado del jardín. Al final del mismo, en unos límites hechos de rocas y árboles que se elevaban hasta las nevadas cumbres de las montañas, había una amplia escalinata de mármol, que se abrían a un pequeño espacio, con una especie de altar.
Cuando se aproximó, notó que el altar estaba tallado con innumerables relieves. Animales de todas clases, dioses y criaturas fantásticas llenaban de escenas sus bordes. Tenía forma circular, amplia, y su superficie era lisa y pulida.
Pero notó con tristeza que había algo mal en esa superficie. Una especie de telaraña la cubría, una telaraña que cubría todo su diámetro, rompiendo su armonía.
Entonces se dio cuenta que era un espejo. En espejo roto, agrietado, como si una piedra hubiera le hubiera caído encima rompiéndolo irremediablemente, formando esa telaraña de quebraduras.
Sintió una profunda tristeza. La mariposa se posó en el borde tallado del espejo, plegando las alas.
La observó, luego miró a su alrededor, al jardín de ensueño, los altos árboles que lo bordeaban. Oía la suave y secreta melodía que la fuente tocaba a sus espaldas. Respiró profundo el perfume de las flores, acarició la pulida superficie del espejo.
Entonces notó que el mismo cambiaba. Al pasar su mano por el mismo, parecía volverse más suave al tacto, casi líquido. Las grietas parecían desvanecerse. La mariposa batió las alas y comenzó a volar en círculos sobre el espejo, mientras ella pasaba sus delicadas manos sobre las grietas, reparándolas, haciendo que de a poco dejara de ser un espejo para convertirse en una fuente de aguas cristalinas.
Cuando todas las grietas desaparecieron, esperó un instante. La superficie fue reposando y luego reflejó el cielo violáceo y sus primeras estrellas.
Entonces, una imagen se fue perfilando. Un lugar oscuro. Desde uno de sus lados se insinuaba una tenue luminiscencia azulada. Las paredes parecían cubiertas de libros, y en el suelo, recostada, una joven de cabellos rubios ensortijados parecía dormir, con un libro abierto entre sus manos.
Acercó sus dedos hacia la imagen, apenas rozando la superficie espejada. La mariposa se posó sobre su mano, haciendo con su ínfimo peso que Bianca tocara la imagen reflejada en el agua.

Se despertó sobresaltada. Aún era de noche. Tenía la mente revuelta de quien se despierta de un sueño y trata de recordarlo antes que se esfume en el olvido.
Algunas sensaciones permanecían. Unos pasos, que creyó venían del pasillo. En otra oportunidad eso la hubiera alarmado, pero se sentía serena y extrañamente a salvo.
Se levantó del suelo, donde se había quedado dormida. Caminó y se sentó en el escritorio, presionó la barra espaciadora del teclado, haciendo que la pantalla se volviera a encender.
Entonces se percató de que tenía aún el diccionario en sus manos, y cuando lo puso sobre la mesa, notó que algo sobresalía entre sus páginas. Con curiosidad abrió el libro.
Sonrió al ver lo que era.
Una silueta, recortada en papel de color rojo. Una mariposa de formas redondeadas. Unos trazos de marcador negro adornaban los bordes de sus alas, oscurecían sus antenas y marcaban dos pequeños ojos.
Los recuerdos vinieron a ella. El momento en que había elegido el papel para hacerla, la caja de marcadores, la tijera de puntas redondas con la que la había recortado.
La angustia en su garganta se liberó. Sus ojos se humedecieron, su pecho se agitó. Como una fuente de un jardín de ensueños, sus ojos dejaron brotar esas lágrimas tanto tiempo retenidas.
Mientras la aflicción la iba abandonando y una creciente serenidad la reemplazaba, observó el libro abierto frente a ella y la mariposa reposando sobre el papel amarillento. Bianca volvió los ojos a la pantalla, apartó la taza de café frío, y puso sus manos sobre las teclas, agregando el segundo párrafo a su escrito:

«... Con la forma de una niña de rizos dorados, la fantasía iba a su rescate. Nunca había cesado de buscarla, incluso en aquellas tinieblas. Los pasos, ligeros y sutiles, eran cada vez más cercanos. Agitó sus manos, sabiendo que los grilletes que la aprisionaban por fin caerían. La imaginación al fin sería libre, a pesar de todos los intentos que había hecho la mundanidad de tenerla por siempre encerrada... »
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
Hola, autor,

un buen relato, ameno y de lectura agradable. Debo decir que el principio me ha hecho gracia, y pensaba que iba a ir todo de chufla, hablando de un escritor que está intentando escribir algo para un reto XD pero veo que pronto vino la inspiración y con ella una curiosa definición e imagen de la fantasía. Algunas ideas del final me recordaron un poco a La Historia interminable. Me ha gustado esa manera de presentar a un personaje de nuestro mundo que lucha para dar alas a su imaginación y abstraerse de todo lo que la destruye, como lo hacen esos comentarios literarios que lo disecan todo y juegan con la fantasía sin el menor miramiento!

En definitiva, una buena historia y un buen estilo, aunque tal vez el momento en el que está soñando se hubiera podido acortar de algunas frases, pero en general la ambientación ideal está bien conseguida. Y bueno, este es uno de los pocos relatos en el que no se tuerce todo y acaba bien, con la victoria de la fantasía y de la inspiración Wink

Hay algo, así y todo, que no me ha quedado claro, y es esa mariposa dibujada en el libro y el hecho de que la joven se eche a llorar. Esa mariposa parece ser una mariposa de su infancia, de modo que se me ha ocurrido que podía llorar por la muerte de sus padres ya que vive con sus abuelos, pero no estoy segura, ya que en ningún momento se deja claro (y efectivamente si es el caso creo que no estaría bien dejarlo demasiado claro, aunque sí dar tal vez más indicios para que no haya lugar a dudas).

En cualquier caso, es bonito el planteamiento según el cual Bianca recuerda con nostalgia su infancia y trata de hacer resurgir ese apego a la fantasía que tenía de niña: creo que es un sentimiento universal el anhelo de luchar contra esa “mundanidad” de la que hablas para crearse un sin límite de mundos de fantasía y deshacerse de los barrotes de una realidad impuesta y no siempre lógica, como lo es el mundo universitario que mencionas. La forma poética que le das al relato realza el contraste entre esos dos mundos (el de los libros analistas, rectos y rigurosos que citas y el mundo ideal, etéreo y libre que aparece en el sueño y luego en el teclado de Bianca). Jeje, me doy cuenta de que estoy haciendo exactamente como los universitarios, decorticándolo todo XD

En cuanto a las faltas, he encontrado algún leísmo y algunas erratas que creo que se debieron a la precipitación:
Cita:- le fastidiaba sobremanera -> la fastidiaba (leísmo)
- afectarle -> afectarla
- nauseas -> náuseas
- comprimiendole -> comprimiéndole
- a sabiendas que -> de que
- antes el anochecer -> del
- Fragil -> Frágil
- Dio los primeros -> ? Falta algo ahí, ¿no?
- de una lado a otro -> un
- cayera un miríadas -> cayeran miríadas | cayera una miríada
- que se abrían -> abría
- se dio cuenta que era un espejo -> de que
- En espejo roto -> Un
- como si una piedra hubiera le hubiera
- Al pasar su mano por el mismo -> repetición de «el mismo», quizá repitiendo «el espejo» quedaría menos raro y más claro.

Suerte en el reto!
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#3
El relato cumple con las bases.
Cuando tenga un ratito lo leo entero.
"Toda historia tiene su final, pero el final de una historia es siempre el comienzo de otra nueva."
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#4
Un bello relato con mensaje. La.pluma es exquisita, fluye describiendo imagenes de forma magistral. Pude imaginarme todo ese jardin, con sus detalles y las sensaciones de la protagonista.
L a historia es sencilla, triste en cierta forma, pero con un final muy bello.
La protagonista se perfila con profundidad, se describen muy bien sus emociones.
Aunque me gustan los relatos mas oscuros, y esperaba algo asi por el título, debo reconocer que este me resultó muy emocionante.
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#5
Un relato interesante en cuanto al tema que aborda, la libertad creadora, aunque la ejecución ofrece alguna duda. Analicemos.

En el apartado formal, es un trabajo que se encuentra por encima de la media de las historias presentadas  en cuanto al empleo de un lenguaje rico y detallado, aunque un poco sobrecargado por momentos. Además sorprende que el autor haya caído en ciertos errores muy sencillos de evitar para alguien que es capaz de desplegar ese lenguaje. He visto algún que otro acento de los sencillos, palabras o comas que faltan o sobran, reiteraciones de palabras, alguna cacofonía, abuso de adverbios terminados en “-mente”. Demasiados pequeños fallos.

En cuanto al empleo de elementos comunes, nada que objetar, todos están y bastante bien insertados en la trama. Bien.

Lo más interesante, como dije al principio, me parece que recae en la propia temática del cuento, una historia sobre cómo se escribe una historia, que apunta a la propia experiencia de alcanzar la inspiración, sea lo que sea eso, para plasmar algo de interés sobre el papel/pantalla de ordenador. Sólo he sentido un par de problemas. El primero, que la “aventura” en la que se mete Bianca me ha parecido demasiado sosa, le falta un gancho, no sé, una sensación de peligro, una amenaza, todo transcurre de una manera demasiado apacible. Lo otro ha sido el lenguaje, que como dije me parece bien empleado, pero en ocasiones resulta un tanto farragoso, superfluo, como demasiado excesivo para lo poco que, en realidad, sucede.

Creo que, si se incide en estos dos aspectos, puede quedar un relato mucho más ameno e interesante, y no sólo bello.
«La palabra es tiempo y el silencio eternidad». Maurice Maeterlinck
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#6
Buenas!

Un bello relato con un mensaje esperanzador de fondo, aquí ni muere ni se sacrifica nadie, y todo parece acabar bien. Si mi memoria no me falla es el único XD

Interesante la confusión entre realidad y fantasía, la forma en la que la inspiración vuelve, simplemente dejándose llevar por la ilusión y las ansias de explorar de ese otro yo que la escritora encierra dentro. Una bonita forma, o al menos a mí se me ha antojado así, de decirnos que no debemos perder la inocencia de cuando éramos niños.

Suerte en el reto!
Iep!
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#7
¡Buenas!

Un muy lindo relato para culminar el reto. Lo cierto, colega, es que has escrito una hermosa metáfora de la inspiración, contando de un modo soberbio el pasaje entre lo mundano y lo onírico.

Quizá sí se te escaparon algunas repeticiones, pero no fue nada grave.
Me da la sensación que el relato lo empezaste así por que realmente no se te ocurría nada, y es algo que como ejercicio te resultó y muy bien (si lo hiciste así claro).

En cuanto a la caracterización de los personajes no fue el punto más fuerte, pero tampoco hizo falta más desarrollo en este aspecto. Lo importante en este relato particular es lo que contaste. Te felicito.

¡Éxitos!
"El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro." —Risuke Otake.
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#8
Y por fin, con tu relato, termino los comentarios!

A ver, la puntuación es mejorable, faltan o sobran comas, y a veces la lectura pierde fluidez. También he visto algún error de concordancia, tildes que faltan, repeticiones y excesivo uso de adverbios (yo sufro por eso a diario y en silencio). Me han desconcertado palabras que me rechinan en el contexto, por ejemplo "Ingresó apartando las enredaderas suavemente"; ingresar es entrar, pero creo que más en el sentido de ser admitido, no en el de pasar a algún sitio. Ese tipo de cosas me chocan tanto que me sacan del relato.

Lo que me ha gustado más ha sido la historia, una historia de libertad que el día a día se empeña en encarcelar, y desde luego da pie a elucubrar después de su lectura, eso siempre me ha gustado en un relato.
Suerte!
Responder
#9
Seguimos comentando...

Aspecto técnico: Hay algunas tildes que faltan, vi varios fallos de concordancia en el que metes un sujeto plural y cambias el verbo al singular y al revés y también varias repeticiones. También te recomendaría que cuando revises el texto tengas en cuenta los adverbios acabados en -mente. Hay veces que encajan bien, pero otras son redundantes y entorpecen la lectura. Lo digo porque hay una parte a partir de la mitad del relato en el que en menos de 4 líneas hay 3 adverbios así.

Historia: Me gustó mucho. No tiene acción ni una trama en sí, pero si un bonito mensaje en forma de literatura. Nunca me cansaré de repetir que me gusta leer literatura y no películas escritas. En esta historia hay literatura, y se consigue con buenas descripciones que evocan sentimientos y sensaciones. Muy bien.

Narración: Aquí hay cosas que me gustan, como por ejemplo las descripciones. Consigues crear imágenes muy bellas. El problema es que hay algunas repeticiones y fallos de concordancia que a veces rompen el ritmo, peor en general, el estilo, me ha gustado.

Personajes: Que veamos todo a través de Bianka hace que sea fácil imaginarse cómo es ella o, al menos, su punto de vista sobre el paisaje que nos muestras. No es un relato en el que se pueda sacar mucho más sobre ella, ni tampoco un relato en el que se pueda mostrar una evolución, por lo que en este sentido bien.

Puntos comunes: Está ahí, así que perfecto, de manera especial la mariposa y el recorrido por el paisaje que nos muestra Wink

Conclusión: Un relato diferente, con una historia que nos muestra un bello mensaje a través de Bianka, pero que peca de falta de revisión en el aspecto técnico. Con una buena revisión estoy seguro de que llegaría mucho más alto. Consigue entretener gracias a las imágenes que es capaz de transmitir a través de la narrativa y el estilo del autor/a.

Mucha suerte en el retooo!!!
Hazte con un ejemplar de mi primer libro: SIETE LUCES OSCURAS
Responder
#10
Antes de meterme en la evaluación del relato quisiera remarcar un par de detalles menores. Primero: ¡mis ojos! ¿Por qué la alergia a los párrafos? El que sean tan cortos hace al relato un poco pesado de leer. Segundo: usas demasiadas palabras terminadas en -mente, tantas que hasta yo he podido darme cuenta xD Lo que es más, repites la propia palabra "mente" como tres veces al principio. Ambas cosas se pueden confirmar con facilidad usando un buscador Big Grin

Ahora a lo importante. Voy a decirte que me pareció un relato genial, muy alegórico y muy efectivo en la forma que implementa esa alegoría. Creo que todos aquí pueden empatizar con la protagonista, aunque en lo personal tenga mis problemas con el aparente apoyo al escapismo extremo. Pero eso ya es algo personal mío, y la estética y construcción general del relato lo hacen, en mi opinión, uno de los mejores de este reto. Es un buen ejemplo de como no se necesitan muchas palabras para hacer algo de calidad y cargado de significado.

¡Sigue así!
Responder


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