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El Brindis del Forero (Parodia)
#1
EL BRINDIS DEL FORERO
PARODIA MATRIX RELOADED

Bicerofonte Aguirre y Fierro
En el Destierro. 1911.


En torno de una mesa baratilla,
una noche de farra,
regocijadamente departían
seis alegres foreros.
Los ecos de sus risas se escapaban
y de aquel bar dragón lector
iban a interrumpir el imponente
y profundo silencio.
El humo del oloroso cannabis
en espirales se elevaba al cielo,
simbolizando al convertirse en porros,
la vida de los sueños.
Pero en todos los quinquis había risas,
inspiración en todos los pasmarotes,
y repartidas en la mesa, copas
pletóricas de birra, whisky o cubatas.
Era curioso ver aquella manada,
aquel ocioso grupo de foreros,
del que brotaba la palabra ‘Jamón’,
o la que vierte veneno,
lo mismo que, melosa y delicada,
la música de un verso.
A cada nueva cubatita, las penas
hallábanse más lejos de la manada,
Y nueva inspiración hachística llegaba
flipando a todos los cerebros,
con el alucine roto que venía
en alas del recuerdo.
Olvidaba decir que aquella noche,
aquel grupo de locos foreros
celebraba entre risas, chupitos,
muchas coñas y versos,
la agonía de un año que amarguras
dejó en todos los pechos.
Y la llegada, consecuencia lógica,
del Feliz Año Nuevo...
La voz aguardentosa de Duncan dijo de pronto:
—¡Las doce, compañeros;
Hagámosle el funeral vikingo al año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
porque nos traiga tías cariñosas;
porque no sea su equipaje un cúmulo
de malos poemas y pésimos relatos...
—Brindo —dijo Iramesoj—, por la Esperanza
la empleada doméstica que me lanza,
sus encantos al ir hacia el molino,
Por la Esperanza, mi cariñosa amiga,
que mis penas mitiga
y convierte en vergel mi camino.
Brindo porque ya hubiese a mi existencia
puesto fin con violencia
esgrimiendo en mi frente la venganza;
si en mi cielo de tul, limpio y divino
no alumbrara mi sino
una pálida estrella: Mi Esperanza.
—¡Bravo! dijeron Franco y JP, inspirado
esta noche de cubatas has estado ¡Guay!
y hablaste breve, bueno y substancioso.
El turno es de Guardián Ciego; alce su copa
y brinde por... Los Yunaites,
ya que su extranjerismo es delicioso ¿Okey?...
—Bebo y brindo, clamó el interpelado;
brindo por mi pasado,
que fue de birra, parrandas y de alegría
en el que hubo mujeres tentadoras
y frentes sudorosas
que se juntaron a la frente mía...
Brindo por el ayer que en la amargura
que hoy cubre de negrura mi corazón,
haya consuelo a éste triste viejazo
trayendo hasta mi mente las dulzuras
de recuerdos, de goces, de ternuras,
de amores, de delicias, de desvelos,
—Yo brindo —dijo Draig—, porque en mi mente
brote un torrente flipador
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira, que mola,
que sonríe, que canta y que enamora.
Brindo porque mis versos cual saetas
lleguen hasta las grietas
formadas de metal y de granito,
del corazón de la mujer ingrata
que a desdenes me mata...
¡Pero que tiene unas na… que diga…
un cuerpo muy bonito!
Porque a su corazón llegue mi canto,
porque sequen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague...
¡vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.
Siguió la tempestad de frases vanas,
etílicas, toscas y tan humanas
que hallan en todas partes acomodo,
y en cada frase de entusiasmo ardiente,
hubo ovación creciente,
y libaciones, y reír, y todo.
Se brindó por la Patria, por las flores
por los castos amores
que hacen de un valladar una ventana,
y por esas pasiones voluptuosas
que el fango del placer llenan de rosas
y hacen de la mujer la cortesana.
Sólo faltaba un brindis, el de Cabro,
el del Forero puro
de noble corazón y gran cabeza;
de aquél que sin ambages declaraba
que sólo ambicionaba
robarle unas lonchas a la jamonera.
Por todos estrechado, alzó su copa
frente a la alegre manada
desbordante de risa y de contento;
los envolvió en la luz de una mirada,
sacudió su cornamenta alborotada
y dijo así, con inspirado acento:
—Brindo por el jamón, mas no por ese
que abunda en las tabernas,
Pellejos de porcino ¡desventurados!;
no por ese que os llena de manteca
cuando lo lleváis a la boca
quedando totalmente asqueados.
Yo no brindo por ese, compañeros,
siento por esta vez no complaceros,
Brindo por el jamón, pero por uno,
por aquel que es toda la pata entera,
desde media cadera hasta la pezuña,
ya sea un jamoncito serrano,
o tan siquiera uno ibérico de bellota…
Por un jamón que me brinde sus embelesos
y que pueda envolver en mis besos:
Por el jamón que probé desde la cuna.
Por el jamón que me enseñó de niño
lo que vale el saborcillo
exquisito, profundo y verdadero;
por el jamón puesto en el portajamones
Y que yo pueda rebanar en pedazos
uno por uno, en lonchas y vino tinto…
¡Por mi Pata Negra, Foristas!
Por el 100% ibérico de bellota,
que me hace soñar en el mañana
como en algo muy dulce y deseado,
porque sueño tal vez, que mi destino
es curar jamones acompañados con vino
aunque muera empachado pero contento.
Por ese jamón adorado y bendecido,
por el que con mi sangre le daría la vida,
y ternura, y cariño;
porque es la luz del alma mía,
y lloro de alegría,
al sentir en mi boca una tapa de serrano.
Por eso brindo yo, dejad que llore,
y en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi jamón ausente,
por el que sufro y siento
que su lejanía es un fuego que calcina.
Por el jamón delicado y poco salado,
Cuya grasa se derrite en la mano,
y que mi alma pide, y al cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con el;
por mi Pata Negra, Foreros, que es dulzura
vertida en la amargura
y de mis negras noches es mi estrella...
El Forista calló; ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del jamón y la grasura,
y pareció que sobre aquél ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor en fantasitura…
La Pluma Mata más que la Espada...   Mf_swordfight
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#2
¡Ah, buena silva!
Mi buen, Bicerofonte, yo ya presentía, algo en el aire me decía que pronto vendrías al foro de poesía y nos dejarías de regalo una gran sorpresa. ¿Quién diría que sería una sorpresa navideña?, con alcohol, mujeres, jamón y todo. En hora buena por ti, por visualizar aquel brindis, aquella realidad altera regida por la inspiración de los poetas y donde crean las rimas un mundo digno de nosotros.
... Sólo una cosa, ¿me crees tan viejo para sólo contentarme con los recuerdos deleitosos? ¡Jah!
Bardo
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