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[Fantasía] La caza del pirata Barbasucia.
#1
En la calmada mar, la luna se reflejaba aquella noche. Todo estaba en silencio salvo las galeras de aquel barco, donde reinaba el jolgorio. Cneo y Máximus eran los únicos hombre sobre cubierta, y trataban de entretenerse jugando una partida de ajedrez. No es que fueran muy aficionados a aquel juego de mesa, pero cualquier cosa era preferible a compartir espacio con el resto de la tripulación, pues eran esa clase de personas que alardean de cosas de las que deberían avergonzarse.

—Jaque mate.

Al haber perdido la partida, Cneo abrió mucho el único ojo que tenía.

—Ya no quiero jugar más —rezongó.
—¡Qué mal perder tienes! —comentó su compañero divertido.
—¡Hey!

Los dos hombres se giraron al unísono. Debido a la gran corpulencia que ambos poseían, nadie no solía meterse con ellos si estaba sobrio, pero se trataba de un hombre que había bebido litros de alcohol aquella noche.

—¿Los dos solitos a la luz de la luna? ¡Qué romántico!
—Piérdete, por tu propio bien —le advirtió Máximus.
—¡Pero qué borde eres! —le dijo en tono desafiante, y acto seguido, se abrazó a Cneo— ¿O tienes miedo de que te quite a tu novio?

Cneo notó como le estaba hurgando en la ropa a ver si podía robarle algo, así que lo noqueó de un puñetazo. Cargó sobre sus hombros el inconsciente cuerpo del borracho, y lo bajó a la galera del barco, donde lo arrojó al suelo, provocando que enmudecieran todos los presentes y se quedaran mirando la escena.

—¡Encargaos de que no nos vuelva a molestar! —les espetó.

Cuando subió, vio como Máximus reía levemente. ¡Cuantas veces habían vivido anécdotas como aquella! Perdiendo ambos la mirada en el horizonte, comenzaron a conversar.

—Siempre acabamos juntándonos con lo peor, ¿Eh, Max?
—Es la vida que elegimos cuando dejamos de ser soldados... luchamos contra lo peor, aliándonos con gente que da tanto asco como nuestros enemigos.

Y rieron amargamente, con aquella risa que tienen quienes se resignan a su destino.

—Al menos, cuando crezcan nuestros hijos, podremos decir que luchamos por un mundo mejor. Somos mercenarios, pero siempre nos guiamos por el honor.
—¡Será mejor que vayamos a dormir! —gruñó Cneo. La visión de un bello paisaje solía causarle melancolía, salvo que estuviera con su esposa para contemplarlo juntos.

***

Horas después del amanecer, toda la tripulación  del Farrah estaba en cubierta. Salvo el vigía y el timonel, todos estaban con sus armas dispuestas. Llevaban varios días y aún no habían encontrado el objetivo, pero a sabiendas de que debían estar alerta —pues ya habían descansado durante la noche—, estaban todos en silencio. Había indiferencia entre todos ellos, salvo aquel que fue noqueado por Cneo la noche anterior, que miraba con rencor a esos dos hombres. Finalmente, el vigía gritó:

—¡Enemigo a babor!

Cneo y Máximus se miraron con cierta solemnidad. «Es hora de combatir», se dijeron mutuamente con la mirada. La ligera carabela se comenzó a aproximar al galeón, y daban por hecho que las dos carabelas aliadas que iban detrás, la Jaclyn y la Kate también se estaban preparando para la batalla. Ambos desenvainaron sus espadas y miraron el brillante filo, sintiéndose listos para el combate.

—¡Vamos a abordar el barco! ¡Que cada hombre coja una cuerda con gancho! ¡Les vamos a dar su merecido!

Los dos exsoldados al escuchar eso, se apresuraron a obedecer.

—Evidentemente el trabajo duro, nos toca a nosotros, no podemos confiar en estos patanes —le dejó claro Máximus a su compañero.

Una vez las carabelas habían atrapado el galeón de Barbasucia, los hombres de las tres embarcaciones se asustaron. Los piratas resultaban muy amenazantes, con el cuerpo lleno de cicatrices y torsos musculosos. Sin embargo, si se habían enrolado consideraban que tenían posibilidades y no se iban a echar atrás en el último momento.

Al lanzar los ganchos desde las tres carabelas, inmovilizaron el barco. Los piratas rugieron y alzaron sus armas hacia el cielo en señal de amenaza. Salió del castillo de popa el temible Barbasucia, y con dos espadas curvas a cada lado, subió las escaleras y miró al enemigo desde la barandilla de popa.

—¡Jamás he sido derrotado, miserables! ¡No podréis conmigo!

Los expedicionarios, una vez habían acercado el galeón lo suficiente, abordaron el barco, y comenzaron a atacar a los piratas, quienes, en general, luchaban mucho mejor.

Los dos exsoldados, a golpe de espada, se abrieron un hueco hacia el castillo de popa, donde Barbasucia se encontraba azuzando a sus hombres al combate. Cuando el pirata se encontró ante aquellos dos hombres, altos, fornidos y con espada en mano, no se amilanó.

—Al final me tengo que ensuciar las manos... —siseó con desprecio.
—Sí, como la barba —comentó Cneo con una sonrisa.

El barbudo se lanzó hacia los exsoldados y peleaba como un genio. Cneo y Máximus tuvieron que tener sumo cuidado para no ser ensartados y parar todas las estocadas. A su vez, el vigor de aquel hombre estaba fuera de lo común, y no solo daba estocadas, sino que también les propinó alguna patada que otra, aunque no fueron suficientes para derribarlo. En un momento del combate, el filo de la espada de Máximus golpeó con fuerza la muñeca izquierda de Barbasucia, lo que hizo que perdiera la concentración, por lo que fue noqueado con un puñetazo del exsoldado con la mano izquierda.

—¡Bien hecho, Max! —exclamó su compañero. Se alegraba de que hubieran podido derrotarlo vivo, pues al poder juzgarlo la recompensa sería mayor.
—Átalo. Yo voy a ver derrotar a sus compinches —dijo. Estaba seguro de que podría derrotarlos, pues al lado del capitán, no eran más que molestos mosquitos.

Máximus bajó las escaleras y se lanzó a por los subordinados de Barbasucia.

—Otra vez que nos sale bien la cosa... —murmuró Cneo mientras ataba al capitán—. Al final ha merecido la pena, aunque empiezo a cansarme de esta vida...

Al tenerlo tan cerca, se fijó en la barba rala y descuidada que daba nombre al pirata. Tenía manchas de comida, de bebida y de repente vio un insecto trepando por ella.

—¡Que asco! ¡Voy a afeitarlo ahora mismo! —dijo sacando un cuchillo que tenía escondido en la bota.
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#2
En la calmada mar, la luna se reflejaba aquella noche. Todo estaba en silencio salvo las galeras de aquel barco [entonces no todo estaba en silencio. La idea que pretendes dar no funciona porque es natural que no haya ruido en medio del océano (obviando los propios ruidos del viento y el mar que entiendo que no tienes en cuenta)], donde reinaba el jolgorio. Cneo y Máximus eran los únicos hombre sobre cubierta, y trataban de entretenerse jugando una partida de ajedrez. [y así es como murieron todos por no tener un vigía] No es que fueran muy aficionados a aquel juego de mesa, pero cualquier cosa era preferible a compartir espacio con el resto de la tripulación, pues eran esa clase de personas que alardean de cosas de las que deberían avergonzarse. [¿y por qué? No sabemos nada de ellos como para entender porque no se junta con la tripulación y la vez están aquí navegando]

—Jaque mate.

Al haber perdido la partida, Cneo abrió mucho el único ojo que tenía.

—Ya no quiero jugar más —rezongó.
—¡Qué mal perder tienes! —comentó su compañero divertido.
—¡Hey [es un americanismo]!

Los dos hombres se giraron al unísono. Debido a la gran corpulencia que ambos poseían, nadie no solía meterse [en todo caso no solía meterse con ellos nadie] con ellos si estaba sobrio, pero se trataba de un hombre que había bebido litros de alcohol aquella noche. [¿por qué?]

—¿Los dos solitos a la luz de la luna? ¡Qué romántico!
—Piérdete, por tu propio bien —le advirtió Máximus.
—¡Pero qué borde eres! —le dijo en tono desafiante, y acto seguido, se abrazó a Cneo— ¿O tienes miedo de que te quite a tu novio?

Cneo notó como le estaba hurgando en la ropa a ver si podía robarle algo, así que lo noqueó de un puñetazo. Cargó sobre sus hombros el inconsciente cuerpo del borracho, y lo bajó a la galera del barco, donde lo arrojó al suelo, provocando que enmudecieran todos los presentes y se quedaran mirando la escena.

—¡Encargaos de que no nos vuelva a molestar! —les espetó.

Cuando subió, vio como Máximus reía levemente. ¡Cuantas veces habían vivido anécdotas como aquella! Perdiendo ambos la mirada en el horizonte, comenzaron a conversar.

—Siempre acabamos juntándonos con lo peor, ¿Eh, Max?
—Es la vida que elegimos cuando dejamos de ser soldados... luchamos contra lo peor, aliándonos con gente que da tanto asco como nuestros enemigos.

Y rieron amargamente, con aquella risa que tienen quienes se resignan a su destino. [están ahí porque quieren, ¿a qué viene ese rollo?]

—Al menos, cuando crezcan nuestros hijos, podremos decir que luchamos por un mundo mejor. Somos mercenarios, pero siempre nos guiamos por el honor.
—¡Será mejor que vayamos a dormir! —gruñó Cneo. La visión de un bello paisaje solía causarle melancolía, salvo que estuviera con su esposa para contemplarlo juntos. [y entonces es cuando el navio naufraga porque ya no queda nadie en cubierta. A parte de eso, ¿por qué me intentas vender que son mejores por guiarse por honor? siguen siendo mercenarios]

*** [considerando que la acción viene luego, no veo el punto de todo el rollo de antes. No has presentado bien a los protagonistas como para que lo anterior aporte algo más allá de decir mirad que guays son estos personajes que son muy fuertes y son mercenarios, pero se guían por el honor (un gran problema que tienes en hacer siempre protagonistas demasiado buenos aunque intentes darles grises)]

Horas después del amanecer, toda la tripulación [sobra espacio]del Farrah estaba en cubierta. Salvo el vigía [al que deberían tirar por la borda porque total, para lo que hace] y el timonel, todos estaban con sus armas dispuestas. Llevaban varios días y aún no habían encontrado el objetivo, pero a sabiendas de que debían estar alerta —pues ya habían descansado [no sé si es peor considerar descanso a emborracharse o que según el texto descansaban todos] durante la noche—, estaban todos en silencio. Había indiferencia entre todos ellos, salvo aquel que fue noqueado por Cneo la noche anterior, que miraba con rencor a esos dos hombres. Finalmente, el vigía gritó:

—¡Enemigo a babor!

Cneo y Máximus se miraron con cierta solemnidad. «Es hora de combatir», se dijeron mutuamente con la mirada. La ligera carabela [No. Has dicho que era una galera; sí, hablas de galeras y no de que sea una galera, pero una embarcación que tiene galeras es una galera, y una carabela no puede ser una galera porque no va a remo (hay modelos que lo han tenido, pero en cubierta)] se comenzó a aproximar al galeón, y daban por hecho que las dos carabelas aliadas que iban detrás, la Jaclyn y la Kate [dos carabelas que surgen de la nada. Tú otro gran problema: sacar información cuando no toca; en lugar de mira lo geniales que son estos dos, presenta la situación de este convoy, porque es mejor saber eso que saber que uno es tuerto, que no les gusta beber y que juegan al ajedrez] también se estaban preparando para la batalla. Ambos desenvainaron sus espadas y miraron el brillante filo, sintiéndose listos para el combate.

—¡Vamos a abordar el barco! ¡Que cada hombre coja una cuerda con gancho! ¡Les vamos a dar su merecido!

Los dos exsoldados al escuchar eso, se apresuraron a obedecer.

—Evidentemente el trabajo duro, nos toca a nosotros, no podemos confiar en estos patanes —le dejó claro Máximus a su compañero.

Una vez las carabelas habían atrapado el galeón de Barbasucia, [¿qué cojones ha ocurrido? En un momento alguien dice que deben abordar un barco y al siguiente lo tienen atrapado. Además que ahora se nos nombra al tal Barbasucia que da nombre al relato y del que no sabemos nada (de hecho, por lo que sabíamos, Barbasucia podría ser el capitán de la embarcación donde están los protagonistas)] los hombres de las tres embarcaciones se asustaron. Los piratas resultaban muy amenazantes, con el cuerpo lleno de cicatrices y torsos musculosos. [¿por qué? ¿Ves el problema de contar en lugar de mostrar? Dices que son musculosos y tienen cicatrices pero hasta donde yo sé, estos mercenarios deben de ser similares] Sin embargo, si se habían enrolado consideraban que tenían posibilidades y no se iban a echar atrás en el último momento. [no hay correlación entre ambas cosas]

Al lanzar los ganchos desde las tres carabelas, inmovilizaron el barco. [y no se han disparado cañones porque estaban cambiándoles el aceite o algo así] Los piratas rugieron y alzaron sus armas hacia el cielo en señal de amenaza. Salió del castillo de popa el temible Barbasucia [o agradable, total, puestos a que el narrador de opiniones subjetivas sin aportar evidencias...], y con dos espadas curvas a cada lado, subió las escaleras y miró al enemigo desde la barandilla de popa.

—¡Jamás he sido derrotado, miserables! ¡No podréis conmigo!

Los expedicionarios, una vez habían acercado el galeón lo suficiente, abordaron el barco, y comenzaron a atacar a los piratas, quienes, en general, luchaban mucho mejor.

Los dos exsoldados, a golpe de espada, se abrieron un hueco hacia el castillo de popa, donde Barbasucia se encontraba azuzando a sus hombres al combate. Cuando el pirata se encontró ante aquellos dos hombres, altos, fornidos y con espada en mano, no se amilanó.

—Al final me tengo que ensuciar las manos... —siseó con desprecio.
—Sí, como la barba —comentó Cneo con una sonrisa. [Ja. Ja. Ja.]

El barbudo se lanzó hacia los exsoldados y peleaba como un genio [¿con poderes mágicos? Es que no entiendo porque para decirme que es un genio, ya no solo no me lo muestras, sino que encima me lo escribes como si te refirieras a la criatura]. Cneo y Máximus tuvieron que tener [¿por qué me haces esta cacofonía? Debieron tener] sumo cuidado para no ser ensartados y parar todas las estocadas. A su vez, el vigor de aquel hombre estaba fuera de lo común, y no solo daba estocadas, sino que también les propinó alguna patada que otra, aunque no fueron suficientes para derribarlo [o es derribarlos, o la construcción de la frase está mal porque hablas de que las patadas las propina el pirata]. En un momento del combate, el filo de la espada de Máximus golpeó con fuerza la muñeca izquierda de Barbasucia, lo que hizo que perdiera la concentración, por lo que fue noqueado con un puñetazo del exsoldado con la mano izquierda. [anticlimático, descripción gráfica]

—¡Bien hecho, Max! —exclamó su compañero. Se alegraba de que hubieran podido derrotarlo vivo, pues al poder juzgarlo la recompensa sería mayor.
—Átalo. Yo voy a ver derrotar a sus compinches —dijo. Estaba seguro de que podría derrotarlos, pues al lado del capitán, no eran más que molestos mosquitos.

Máximus bajó las escaleras y se lanzó a por los subordinados de Barbasucia. [¿por qué ahora la escena va como si fueran los únicos peleando?]

—Otra vez que nos sale bien la cosa... —murmuró Cneo mientras ataba al capitán—. Al final ha merecido la pena, aunque empiezo a cansarme de esta vida...

Al tenerlo tan cerca, se fijó en la barba rala [estoy muy convencido de que rala no es el adjetivo que pretendías usar. Si me pretendes llamar a un personaje como Barbasucia y su barba es rala, probablemente lo sucio no sea su barba sino su cara; que sí, que podría tener la barba sucia incluso si fuera de dos días, pero no es la idea que sale de llamar a alguien de esa manera, sino una barba poblada y guarra] y descuidada que daba nombre al pirata. Tenía manchas de comida, de bebida y de repente vio un insecto trepando por ella.

—¡Que asco! ¡Voy a afeitarlo ahora mismo! —dijo sacando un cuchillo que tenía escondido en la bota. [ Confused Huh Undecided ]



En general, si no pretende ser un simple ejercicio o un prototipo de relato, es un relato pésimo. Lo que ocurre es que incluso como prototipo le falta mucho por pulir:

Los personajes: no sabemos nada de ellos realmente, si esto es para quien haya leído Dayana, no veo el punto de toda la parte inicial porque tampoco es que se sepa nada nuevo, pero si esto es para quien no los conozca de antemano, tampoco va a hacerlo porque no dices nada de ellos. ¿Por qué unos mercenarios están de marineros? ¿Por qué van a por ese pirata? ¿Por qué son los únicos que parecen interesados en la recompensa? Esas son solo algunas de las preguntas que podría hacerme y que no han visto respuesta en el relato; por supuesto, puedes dejar el misterio sobre los personajes, pero en ese caso hazlo bien, no me intentes vender que molan mucho porque no se juntan con la chusma y son muy fuertes y honorables porque: a) eso lo podrías mostar en lugar de contar y b) todo ese texto podría estar mejor aprovechado para contar información que tenga un valor real.

La historia: realmente no la hay... O sea... entiendo que la idea es lo de capturar a Barbasucia, pero aunque sea el título del relato, parece algo improvisado en la segunda mitad del mismo y encima su conclusión es tan precipitada que te acaba dejando igual.

Las escenas: esto es lo peor, porque esa conclusión ocurre por no tener unas buenas descripciones de una batalla naval o de un duelo con espadas; dos ideas que tal y como se planteaban daban mucho juego. No veo el punto de una historia naval si lo naval no pasa de un mal cameo...

Si vas a reescribir esto te digo que te centres en lo que importa de verdad, que es el escenario y la acción que ocurre en él (descripciones del entorno, de las embarcaciones, de la batalla naval, del duelo con espadas...) en lugar de en dos personajes que al final al lector le dan igual... Y no me dejes un final abierto de esa manera porque el chiste no tiene gracia (en este caso te recomiendo leer los cómics de Spider-Man donde el personaje suele soltar muchos chascarrillos mientras pelea con sus enemigos), así que lo que tengo ante mí es una derrota precipitada del enemigo, sin saber cómo acaba el combate con la tripulación, todo ello sin saber muy bien a que se debe que haya ocurrido todo para que lo remates con ese comentario sin gracia.

Para acabar, sí voy a remarcar lo de que la idea me parece interesante, sueles tener buenas ideas pero necesitas aprender a plasmarlas bien (más si tocas un tema que como este entiendo que no controlas demasiado).

P.D.: Vuelvo a recordar que ningún pirata querría ser conocido como Barbasucia y si ese es un mote que le ponen sus enemigos no queda claro.
Responder
#3
Gracias por tomarte la molestia de leerlo y comentar, y perdón por contestar tan tarde. Algunos puntos a tener en cuenta (en los que no menciono, como lo de la carabela o la barba rala, es porque te doy la razón sin matices ni paliativos):

1.Lo del silencio: el mar está en silencio cuando está en calma, pero no cuando está agitado. Puse que todo estaba silencioso salvo el interior del barco para enfatizar la tranquilidad del mar en aquellos momentos. Al no haber fuerte oleaje ni fuertes vientos (sí que lo tuve en cuenta), el jolgorio del barco contrasta con el silencio de fuera.
2.El vigía está en lo alto del mástil, no en la cubierta. O sea que sí que tenían vigía, pero en la cubierta solo estaban Cneo y Máximus.
3.Sobre la tercera pega que me pones (antes del jaque mate). La idea que quería transmitir es que hay dos tipos de mercenarios: los que matan o capturan al objetivo movidos solo por el dinero y no tienen ningún código ético (con lo que pueden jactarse de haber hecho canalladas), y los que sí lo tienen. Cneo y Máximus pertenecen a este segundo grupo y el resto de tripulantes al primero. Pensaba que esto se podía deducir sin decirlo tan claro tanto por la conversación que tienen tras noquear al borracho como por el contexto de la historia (los mercenarios tienen mala fama).
4.Que yo sepa, si la RAE pone un americanismo en su diccionario de americanismos, es correcto su uso, corrígeme si me equivoco:

http://lema.rae.es/damer/srv/search?key=hey

5.No creo que haya que explicar por qué ese hombre había bebido litros de alcohol esa noche. Borrachos ha habido siempre, y no es nada extraordinario en el contexto de unos mercenarios en un barco en alta mar.
6.”Ese rollo” viene a que quería enfatizar con esa conversación la diferencia entre Cneo y Máximus con el resto de tripulantes. Y están ahí porque quieren, sí, pero eso no significa que les agrade todo lo que les rodea a causa de su decisión.
7.Cneo y Máximus tienen que ganarse la vida, son soldados que están muy cachas y tienen experiencia en la guerra. Ahora que los tiempos son de paz, deciden ganarse la vida como mejor saben: combatiendo. Y lo hacen tratando de neutralizar amenazas como piratas o bandoleros, que abusan y atemorizan a inocentes. No tienen solo interés por el dinero, también les mueve un deseo de ayudar a que los inocentes vivan en paz. El resto de los tripulantes solo van a por Barbasucia por dinero, y si les contrataran para matar a alguien inocente lo harían (y cuanto más indefenso, mejor). Creo que hay una gran diferencia entre un tipo de mercenarios y el otro.
8.Dices que Cneo y Máximus son demasiado buenos aunque “intento darles grises”, y por otra parte dices que no son mejores por guiarse por honor y siguen siendo mercenarios (con lo que no serían tan buenos). Agradeceré aclaración.
9.No sé que problema hay en que se mencione a Barbasucia cuando se lo nombra.
10.Lo de “temible o agradable”... es un pirata. No es evidencia pequeña de que puede ser temible.
11.Sí hay correlación entre enrolarse porque uno cree que tiene posibilidades de triunfo y no echarse atrás en el último momento, especialmente si hay dinero en juego. La correlación consiste en que si no crees que tienes posibilidades no te enrolas. Y si te has enrolado y te ves con posibilidades de combatir, una vez estás allí no te vas a echar atrás en el último momento, pues el viaje sería en balde.
12.No hay cañones porque no hay armas de fuego en el escenario pseudomedieval de la historia.
13.Pelear como un genio es pelear muy bien. Creo que sí muestro como pelea pues digo que tiene mucho vigor, que da estocadas muy certeras que cuesta esquivar y que además da patadas.
14.Cneo y Máximus son los únicos peleando contra Barbasucia en el castillo de popa. El resto están en otras partes del barco.

Este texto no es un relato independiente, pretende ser un prólogo a la novela de Dayana. Lo escribí porque varios lectores me dijisteis que el capítulo 1 no tenía gancho. Este prólogo que antecede el capítulo 1 pretende ser el gancho. Por supuesto, me obliga a que Cneo y Máximus sean personajes importantes en Dayana, pero lo serán. Y todo lo que no queda aclarado en este prólogo se puede aclarar más adelante.

Sobre lo del apodo Barbasucia, no pensé que tuviera que explicitar si él se llama a sí mismo Barbasucia o es un mote que le pusieron sus enemigos, ya que de momento solo sale mencionado en este prólogo y en el capítulo 2 de la parte I (donde no está presente, pero se le menciona). Si saliera más veces ya me ocuparía más de matizar cosas sobre el personaje, pero ahora creo que cumple su objetivo en la historia, y el nombre tiene cierta comicidad.
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