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Luna llena
#1
Le hice un pequeño arreglo al que es el relato de mi primer participación en los retos mensuales del foro





Era una noche de luna llena si no fuera por las caprichosas nubes que decidían lo contrario, la calma de la oscuridad no tardó en romperse por los horribles gritos de dolor que provenían de un viejo y destartalado almacen del solitario puerto.

Dentro, un hombre cargaba un cuerpo que se movía de forma frenética en una inútil lucha por liberarse,  como si se tratara de un cerdo al que fuera a abrir en canal, el hombre sujeto el cuerpo y  lo clavo en un gancho oxidado, aquella pobre mujer gritó de dolor al sentir como el gancho penetraba la carne de su espalda y gritó aún más fuerte cuando la herida se estiró con el peso de su cuerpo. El retrocedió un par de pasos para contemplar su obra, el cuerpo desnudo no tardó en moverse en pequeñas convulsiones anunciando pronto el fin del dolor de su tortura.

Se sintió extasiado al observar como manaba  la sangre de los agujeros donde habían estado los pezones, pintando rojos ríos que bajaban por los senos,  vientre y pubis hasta caer al suelo.  La masa roja que era su cara despellejada  daba  los últimos suspiros de vida, mientras, él recorría con la lengua  sus labios de forma lasciva, al mismo tiempo que acariciaba con sus manos el bello rostro que le había arrancado y al igual que tantos otros le serviría en las noches de autoimpuesta soledad.


I want to break free
I want to break free
From your lies
You are so self satisfies
I don't need…

Esa canción le encantaba a aquél psicópata,  siempre la escuchaba cuando limpiaba sus herramientas al final de cada sesión con sus víctimas.

—I want to bre— empezaba a cantar cuando repentinamente se hizo el silencio y la oscuridad.

Se sintió desconcertado,  no entendía lo que había ocurrido, no por la oscuridad que ya antes no  había mucha luz, apenas el haz mortecino de una bombilla, sino por el repentino silencio, un extraño silencio, se le erizó la piel al darse cuenta que jamás había notado un silencio como aquel. Dubitativo salió lentamente del almacén, se adentró en la oscuridad y dió un vistazo a los alrededores dándose cuenta que había un apagón en toda la zona.

Estaba a punto de regresar cuando el silencio le hizo oír ciertos chapoteos, unos chapoteos que se desplazaban lenta pero inexorablemente ¿hacia él?, se lo preguntó varias veces mientras lo inundaba una extraña sensación que jamás pensó llegar a sentir.

Él, acostumbrado a ser cazador, se sentía totalmente fuera de lugar en esa oscuridad,  a pesar de que no podía ver nada ni a nadie, estaba totalmente seguro que estaba siendo observado.

Aquel maldito sonido, aquellos malditos chapoteos  se acarcaban cada vez más y más, de improviso un intenso hedor a pescado podrido llegó a su nariz, la nubes como si fueran cómplices de aquella situación dieron paso a la luna llena revelando primero  unas figuras en la penumbra que luego se convirtieron en seres plenamente visibles.

Reparo en los cuerpos de aquellas criaturas, sus extremidades palmeadas y verdosas le parecieron propias de ranas o sapos, por todos lados chorreaban una mezcla de agua y alguna otra sustancia que no fue capaz de identificar, sus cuerpos eran gruesos como también lo eran sus cuellos provistos de branquias que se abrían con cada respiración, su miedo se intensificó al fijar su atención en aquellos, si se le puede decir, rostros de enormes y brillantes ojos redondos carentes de párpados, su falta de nariz y su grotesca boca  exenta de labios que iba a un extremo a otro de su cabeza más propia de un pez que de cualquier otro animal.

Un sudor frío recorrió su piel cuando uno de ellos abrió su boca mostrando una temible fila de colmillos, su miedo dió paso al terror cuando adivino lo que querían aquellas criaturas y por un momento un ansía de supervivencia hizo que la claridad volviera a su mente, pensó en sus herramientas con las cuales podría defenderse, dio media vuelta y alcanzó a dar un par de pasos cuando algo sujetó su mano derecha, de improviso sintió un dolor atroz, acercó su mano temblorosa y confirmó lo que temía al ver que lo único que quedaba de ella era un pedazo de piel del cual colgaba su pulgar,  una baba transparente, y sanguinolenta en donde se mezclaba con la sangre, cubría una parte del muñon mutilado que era ahora su mano.

Por un instante se preguntó si una de aquellas mounstruosidades había estado todo ese tiempo a un lado de él, aunque eso ya poco importaba.

Cayó de rodillas entre temblores aceptando su destino. Una a una, aquellas bestias dignas de las peores pesadillas fueron llegando hasta donde estaba, rodeándolo,  el ambiente no tardó en llenarse de una mezcla de sobrecogedores gritos de dolor y de mandíbulas arrancando  y masticando carne.

Se sintió flotar y pensó que había muerto hasta que observó los huesos sanguinolentos, los jirones de piel,  los intestinos desparramados y el corazón aún latiendo dentro de unas costillas rojizas, no tardó en comprender que ese era él y que la saliva de aquellas criaturas lo había mantenido consciente mientras lo devoraban.

La luz volvió y la canción volvió a sonar, I want to break free, quiso cantar pero no salió ningún sonido de los casi imperceptibles movimientos de su boca, voló al ser lanzado hacia las aguas, comprendiendo que sería un recuerdo de un monstruo peor que él.
El dinero no da la felicidad pero la pobreza tampoco
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