Este foro usa cookies
Este foro hace uso de cookies para almacenar su información de inicio de sesión si está registrado, y su última visita si no lo está. Las cookies son pequeños documentos de texto almacenados en su computadora; las cookies establecidas por este foro solo se pueden usar en este sitio web y no representan ningún riesgo de seguridad. Las cookies en este foro también rastrean los temas específicos que ha leído y la última vez que los leyó. Por favor, confirme si acepta o rechaza el establecimiento de estas cookies.

Se almacenará una cookie en su navegador, independientemente de su elección, para evitar que le vuelvan a hacer esta pregunta. Podrá cambiar la configuración de sus cookies en cualquier momento utilizando el enlace en el pie de página.

Calificación:
  • 1 voto(s) - 5 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Reto Feb20: Pasión tormentosa
#1
Corría la mujer bajo la noche tormentosa, sujetando la mano de su amante; un rayo cayó a su lado, el hombre dio un respingo mas ella siguió corriendo. Debían llegar al bosque.

Cada vez eran más los rayos que caían cerca, hasta que al fin uno de los rayos la alcanzó. Soltando la mano de su acompañante cayó al suelo.
El grito que dio reverberó en la noche y al poco la tormenta se disipó hasta quedar reducida a una fina llovizna.

—¿Hermana? —preguntó el hombre acercándose a ella, mas la mujer le hizo una seña para que se detuviera.

—Padre está cerca. Ve al bosque, corre antes de que llegue, yo te veré allí.

—Pero…

—¡Ve al bosque, ya! —bramó con una furia que centelleó en sus ojos grises y en los cielos.

Su hermano Lorjt hizo caso, temeroso de esa ira. No estaría demasiado tiempo sola tras su marcha, pronto escuchó el carro de guerra de progenitor mientras descendía de los cielos.

Sería imponente verlo, sin embargo, ahora que estaba ante su padre la tomenta se había apaciguado una vez más, así que lo único que era capaz de ver era la estela luminosa que dejaba tras de sí el vehículo.

—Padre —dijo ella dando una reverencia en la oscuridad.

—¿Crees que esos son modos? —preguntó él sin mirarla, después se dirigió a uno de sus ciervos—: Nidgell, si te place, ilumina a mi hija.

Tras ello, el mundo se iluminó como si fuera pleno día, al menos así era hasta donde alcanzaba la vista; más allá seguía la oscuridad de la noche sin luna.

—Padre —repitió la mujer haciendo una reverencia—. Nidgell, Hoggert, es bueno verlos…

El ciervo de color blanco sacudió su cabeza mientras el de color negro se dedicaba a pastar. Lo cierto es que eran majestuosos; ella los conocía desde siempre, mas nunca los había visto tras tomar forma humana, y que una simple pata de las seis que tenían esas bestias fuera mayor que su tamaño actual la hacía sentirse una niña otra vez. Se preguntó si para un mortal sería igual de cómodo dormir en esa cornamenta como lo hacía ella cuando era pequeña.

—Mírame —ordenó su padre, haciéndola volver al presente y recordar qué hacía allí—. ¿Qué clase de disfraz es ese?

—Tú te has vestido de mortal muchas veces —contestó ella mirando hacia arriba con el cuello muy torcido. No solía tener miedo, sin embargo la figura gigantesca de su padre le hacía tenerlo.

—No para lo que tú lo haces…

—¿Acaso no has tomado a mujeres mortales y has poblado al mundo de semidioses?

Su padre no contestó, simplemente la observó desde arriba en silencio; tomó su lanza y su escudo y bajó del carro. Seguía intimidando aunque estuviera en el suelo, probablemente la proximidad la intimidaba más si cabe; sin darse cuenta dio un paso para atrás.

—No te atrevas a alejarte de mí.

La orden causó un efecto sobrenatural en la diosa, que dio dos paso hacia adelante.

—Soy Boreas, tu padre y señor. Todo el que habita en el norte me venera, todo lo que respira en el norte lo hace porque es mi voluntad, todo lo que existe en el norte es mi presente al mundo. ¡No vas a yacer con tu hermano y traer un engendro a mi obra!

—Padre, no puedes impedirlo, ¿qué harás?, ¿encadenarme? Romperé cada eslabón para alcanzar el espíritu llameante de mi hermano.

—La abominación que nazca de esta unión será un dios de la destrucción.

—Pues que lo destruya todo.

Antes de salir volando por los aires se había dado cuenta del error que había cometido, en realidad, se dio cuenta del error mientras respondía.

—¡¿Así vas a honrar a tu hermano?! ¡Werr te dio su rayo como presente de nacimiento y pretendes dar a luz a una deidad como la que acabó con su vida!

—Padre, yo…

—¡Si entras en ese bosque dejarás de ser de mi sangre! ¡No seré el abuelo de un engendro! —clamó Boreas mientras andaba en dirección a su hija. En realidad sus palabras iban en contra de su voluntad, pero no quería tener que detener a su estimada Eirya a la fuerza.

La diosa se levantó con cierta dificultad y empezó a caminar hacia el bosque. Supo que su padre no la detenía porque no quería, lo tenía muy fácil para alcanzar incluso si ella hubiera corrido.

—¡Perderás tu divinidad en cuanto ese ser empiece a formarse! —clamó Boreas mientras andaba en dirección a su hija. Estas palabras no eran su voluntad, eran el futuro que había visto a través de su ojo derecho, el ojo robado al gigante Theer.

—¡Pues que así sea! ¡No me importa mi divinidad, me importa mi deseo!

—¡El deseo propio de un mortal! ¡¿Cuándo uno de mis hijos se ha degradado tanto para sentir como lo hacen los que nos rinden pleitesía?!
Eirya se detuvo y se dio la vuelta, porque esta vez era plenamente consciente del error que estaba por cometer:

—¡Tal vez mis pasiones son propias de un mortal, empero al menos sigo viva!

Otra vez fue arrojada por los aires, mas esta vez, un enorme rayo partió el cielo y la tierra, atravesando en su camino al Padre de los Dioses del Norte. Boreas supo, en toda su sabiduría, que ese rayo, aunque lanzado por la voluntad de Eirya, guardaba la voluntad de Werr; recordó cuando su hijo le lanzó un rayo similar por motivos similares. Supo que parte del espíritu de su hijo todavía moraba en el rayo, y ese remanente del señor del rayo le recordó que la voluntad de un padre no superaría nunca las pasiones de un hijo, también le hizo saber que conocía el destino de su hermana y que esperaba que se cumpliera para poder verla una vez más.

—Que así sea —clamó la deidad más para sí que para el mundo—. Con este acto la voluntad de mi hija ha confirmado la visión predestinada. Esa criatura, que no tendrá nombre pues nada bueno sale de nombrar a un ente destructor, va a ser un eslabón más encadenando los destinos de muchos, constriñendo sus futuros más allá de sus voluntades. Que así sea. —Se dio la vuelta y empezó a andar en dirección a su carro; mientras una lágrima salía de su ojo, el ojo de Theer seguía viendo el final de su predilecta. Una vez más clamó—: Que así sea.

Y así fue, pues la voluntad de Werr no alcanzó solo a su padre, sino a su hermana, que se conectó con dicha voluntad al atacar a su sangre. Y quiso volver, y quiso pedir perdón a su padre, y quiso pedirle que la cuidara, mas no lo hizo, pues el deseo era más fuerte que el destino. Era más fuerte que su voluntad.

Al alcanzar la linde del bosque, siempre acompañada por una llovizna fina que la hacía sentir como siente un mortal, Eirya miró el muro de madera que se alzaba ante ella. Yrrervhal, el primer bosque; Yrrervhal, el último bosque. Fue el primer refugio de la mortalidad, también sería el último, sin embargo ahora era territorio prohibido, su señor Vinn no permitía la visita de criaturas pensantes, mas su hermana había llegado a un acuerdo.

Dar un paso en el bosque era una sensación extraña, que sería incapaz de describir a dios o mortal. Ninguno habría vivido algo similar, ni siquiera los que habían viajado a otros mundos, porque este no era simplemente otro mundo, era una entidad viviente, un árbol, el primero de los seres mortales que pobló el mundo, que se extendió hasta ser todo un gigantesco bosque. Ahora ella estaba en el interior de este ser.

—¡Creí que no vendrías! —gritó Lorjt, quien con su forma mortal parecía indefenso en este lugar. Se acercó a ella y la abrazó, la besó.

Había una extraña calidez en esos labios helados por la lluvia. La sensación de liberación tras enfrentarse a su padre y señor, la certeza de conocer su sino; el calor era poder, el calor era conocimiento, el calor era necesidad. Su lengua luchó con la del dios como si eso fuera lo que los mantuviera con vida.

Un ruido los hizo separarse. En una rama justo por encima suyo se encontraba el señor de este lugar, quien dejándose caer gracilmente llegó a su lado. Su tamaño seguía siendo mucho mayor que el de los hombres, sin embargo nunca había tomado una grandeza como la de su padre o de las demás deidades, creía que era innecesario y que hacerlo era un insulto a su bosque.

—Hermano… —dijo ella haciendo una ligera reverencia.

Él se la devolvió y luego se encaró con el otro. Estarían así unos momentos, en silencio, observandose. Madera y fuego nunca se habían llevado bien, pero ambos amaban su pequeña hermana, por ello no se enfrentaban.

—Hermana, tu visita es adorable, sin embargo habíamos llegado a un acuerdo. Has conseguido mi beneplácito para entrar en Yrrervhal, ahora es tu turno, ¿me has traído la perla? —preguntó tras dejar de mirar al otro dios.

—Por supuesto que la he traído —respondió ella antes de expulsar la pieza de nácar que guardaba en su interior.

La perla resultaba grande incluso para el estándar divino, sacarla de su interior había sido más complicado de lo que creía. Entregó la madreperla a Vinn que la observó un instante antes de tragarla.

—¿Para qué piensas usarla?

—Tengo una deuda que pagar. Igual que no preguntaré detalles de qué buscas hacer en mi hogar, aunque es más que evidente, no debes preguntar tú por mis asuntos. —El señor de Yrrervhal observó a su alrededor—. Este lugar es seguro, nadie, ni siquiera padre, puede entrar aquí si esa no es mi voluntad. Estaréis a salvo para vuestro encuentro. Si quemas algo del lugar —comentó a Lorjt—, te castraré y buscaré a cada una de tus semillas para matarlas y convertirlas en abono.

Ninguno dijo nada mientras Vinn daba un beso en la frente de su hermana, para luego apoyarse en un tronco y se hundió poco a poco en el mismo.

—Nuestro hermano es más encantador en cada encuentro —dijo Lorjt mientras la abrazaba por detrás.

—Solo cuida este lugar… —dijo ella mientras recibía besos en el cuello—. Si te conociera como lo hago, no temería.

—¿Por qué no habría de temerme? —preguntó él indignado separándose de Eirya.

—Vamos hermano —dijo ella dándose la vuelta, y tras empujarle contra un árbol prosiguió—: Tal vez tu ira sea terrible, empero tu calma es de lo más inofensiva.

—Podría enfurecerme ahora mismo y arrasar este lugar —aseguró orgullo Lorjt.

La respuesta que recibió fue una carcajada por parte de Eirya.

—Podrías enfurecerte, empero no lo harás —reiteró ella mientras agarraba con firmeza la virilidad de su hermano—. No hay nada ahora que deba hacerte enfurecer, eres un viejo volcán durmiente y la única erupción que causarás hoy será cuando me llenes con tu semilla.

Lorjt se lanzó a besarla, mientras Eirya seguía acariciándole. Al cabo de un rato ella se separó y empezó a desvestirse; el clima en este lugar era cálido, por tanto sus pezones no se habían endurecido por el frío. Tras desnudarse se sintió conectada con Yrrervhal, la energía del bosque fluía a través de ella y podría haber dejado por siempre a Lorjt por este éxtasis que le provocaba temblores cada vez más fuertes. Empezaba a humedecerse y sus piernas ya no conseguían sostenerla.

—¡Basta! —imploró ella tumbada en el suelo, mientras se acariciaba para acabar con el placer que sentía; el bosque no se detuvo y hasta llegar al clímax no se quedó tranquila.

Su hermano la observaba absorto, con su miembro completamente erecto. No le habló hasta que la respiración de Eirya se calmó:

—¡Solo hay verdad en tus palabras, este bosque te ha tomado antes que yo y no he sido capaz de arrasarlo!

—Había que pagar también al bosque —respondió ella acariciándose el vientre—. Ahora que ha sembrado en mí su simiente, puedes tú sementarme también.

Eirya se levantó y esperó un momento para asegurarse que el bosque no volvería a tomarla, cuando vio que Yrrervhal se había tranquilizado, volvió junto a su hermano, a quien besó con ansias mientras ambos cuerpos estrujaban entre sí ese miembro palpitante.

Lorjt fue abriéndose paso con su lengua a través de un camino por el cuerpo de su hermana, hasta alcanzar ese cáliz vúlvico donde saciaría su sed carnal. Su hermana sujetaba su cabeza mientras la lengua del dios saboreaba el regusto a clorofila que había impregnado el bosque en ella.

La diosa alcanzó un nuevo clímax, y tras ello separó a su hermano de su cuerpo, no sin dificultades pues este la agarraba con fuerza no queriendo dejar de devorar ese manjar divino que tenía ante sí. Le hizo tumbarse en el suelo y se subió encima; se dejó caer empalándose de una sentada.

El falo de Lorjt todavía albergaba el calor propio del volcán, un calor impropio de los cuerpos mortales, un calor que abrasaría a cualquier mortal, sin embargo lo que sentía ella eran las brasas que alimentaban el fuego de la pasión que sentía; comenzó a moverse en un vainvén. Su hermano agarró uno de sus pechos y se dispuso a juguetear con uno de los pezones, y aunque ella disfrutaba de ese contacto, agarró su mano y la separó de su cuerpo; sujetó ambos brazos mientras brincaba cada vez con más afán. El señor de los volcanes intentaba moverse para besar a su hermana pero la fuerza de esta le superaba de largo. La señora de las tormentas no paró de moverse hasta recibir su gracia.

Al fin, la esperada erupción y, mientras era inundada, un rayo los alcanzó; tamaño había sido el arrebatamiento. Empero, el calor esta vez era demasiado incluso para ella y tuvo que separarse de él; nada cambió, su vientre seguía ardiendo y en tanto lo hacía, ese calor le permitió observar el futuro. Su parto daría lugar a dos vidas, su parto daría lugar a su muerte, su parto constreñiría las vidas de muchos.

Ahora lloraba, por el dolor y por el saber y, una vez el calor se fue escampando, empezó a sentir frío.

—Hermana mía, ¿estás bien? —inquirió el ardiente dios al ver las lágrimas correr por el rostro de la señora de las tormentas.

—Sí, es simplemente que no esperaba tal éxtasis —respondió ella haciendo una mueca que intentaba imitar a una sonrisa.

—¿Crees poder engañarme? —abrazándola—. ¿Acaso te arrepientes del acto que hemos llevado a cabo?

—No hay tal engaño, amado hermano, y no hay tal arrepentimiento —respondió Eirya hundiendo su rostro en el cuerpo de él. Estas palabras no eran su voluntad, era la réplica que debía darle; ella buscó este destino, y ella debía cargar con este sometimiento a su sino.

Y con el frío, ese frío que le calaba hasta los huesos ahora mismo; se preguntó si en realidad este lugar siempre había sido así de frío y la venda del deseo no había permitido que se percatara. Al fin comprendió cuán equivocada estaba; el calor era debilidad, el calor era ignorancia, el calor era hartura.
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
Responder
#2
Erotismo e incesto, ¿quién lo habrá escrito?  Angel

¿A Vinn no le dió sabor a mejillón cuando trago la perla?

No solo el bosque y Lorjt se hicieron hermanitos de leche sino que esté saboreó el creampie de aquél. scream (pongo ese porque no hay de vómito)

¿ella morirá como diosa o morira su forma humana?
El dinero no da la felicidad pero la pobreza tampoco
Responder
#3
Nos encontramos esta vez con un relato que nos transporta a la mitología griega. No conozco demasiado la mitología como para saber si se trata de un relato basado en sí en la mitología o solo se han tomado las referencias para escribir algo basado en ello. De todas formas,
Me han parecido convincente bastantes de los diálogos y reacciones, pues en aquellos tiempos se era bastante más impulsivo que reflexivo. Los personajes, pasionales, se dejan llevar por sus impulsos, independientemente de las consecuencias. Raro se me ha hecho que Lorjt no le pegara fuego al bosque.
En cuanto a la prosa, le he encontrado algunas carencias, como por ejemplo en la construcción de algunas frases, que me ha parecido que necesitaban un poco de reposo y repaso.
Suerte!
[Imagen: stormbringer4.jpg]
Responder
#4
El comienzo se hace algo confuso y probablemente se introduzcan demasiados elementos cuyo papel es de figuración. Otro problema es que faltan ciertas descripciones (no tanto ambientales, pues es una noche tormentosa, sino del físico de los personajes).

Sobre la historia, es una interesante revisión a mitos antiguos sobre el sino o el amor divino entre familiares; aunque debido a lo mencionado antes, se añade información que o no lleva a nada o que queda colgada, haciendo que el tema del reto (amor/sexo) quede desplazado por diálogos, que aunque funcionan para ambientar y caracterizar a los personajes, dejan muchos interrogantes (como ocurre con la perla).

A nivel de escritura, aunque es funcional, es mejorable en temas de puntuación y de construcción de ciertas oraciones.

Con respecto a la escena erótica (primero de los relatos que leo que incluye una propiamente dicha), no resulta vulgar, pero tal vez acaba siendo simplista, de hecho, podemos considerar que son en realidad dos escenas: en una la diosa es atacada por el bosque, lo cual podríamos calificar como un estado de excitación extremo en el que uno se acaba masturbando (de hecho ocurre algo así), que acaba en poco tiempo; luego, una en la que ambos hermanos mantienen relaciones pero cuya complejidad y duración no superan en mucho las del encuentro anterior.
Responder
#5
Carajo, Duncan, si no hubieras puesto "erotismo e incesto", este hubiera sido el primer relato que habría leído.

Y qué buen relato, autor, has conseguido algo muy complicado de conseguir, crear una mitología más o menos original e interesante (inspirada un tanto en las del mundo real y una tanto propia). Los personajes son pasionales como sólo los dioses pueden ser. Que el Bosque la tomara antes que el Fuego, mientras éste miraba, por ejemplo, me mandó directo a edades pre patriarcales, edades de bacanales, sensaciones que sólo el paganismo puede rememorar.
Aunque he de decir que la mayoría de las veces no comprendí por qué hacían las cosas. Por ejemplo, la idiota de Eirya, que resulta ser más impulsiva que la Afrodita real. Por otro lado, tampoco acabo de entender por qué Odín..., quiero decir, Boreas no pone orden por la fuerza.
Pero también hubo mementos muy intrigantes, como el dios de la madera que sabía perfectamente qué es lo que iban a hacer, cuáles serían las consecuencias, pero resulta que tiene que pagar sus deudas, dando a entender que hay tramas más grandes transcurriendo tras bambalinas que el mismo Ragnarok..., quiero decir, el fin del mundo.
También la narración hace a veces pausas para describir conceptos de esta mitología que sacan al lector de la historia; pero, si aquellos conceptos no son contados dentro de la acción, sea hacen aburridos. Pero en fin, no es por desmeritar, es complicadísimo escribir un texto mitológico, la FE lo sabe bien.

La competición está reñida este mes.
Bardo
Responder
#6
Buen relato mitológico/erotico, lo has llevado muy bien y ha resultado interesante y original. Un erotismo llevado sin caer en lo soez o vulgar, cumple su objetivo y finalidad que será dar a luz un dios de la destrucción.
Bastante bien narrado y ejecutado, pocos errores, se agradece.
Has logrado algo harto difícil, sobre todo en un relato mitológico, que es no aburrir a las marmotas. U a las pruebas me remito, sin afán de ofender a nadie.
Suerte en el reto.

LEEROS LAS ENSEÑANZAS  DE UN BRUJO IV  http://clasico.fantasitura.com/thread-2007.html
Responder
#7
Un relato denso, de los que requieren un esfuerzo al lector, pero que ofrecen muy buena recompensa.
Esperaba una referencia final a la simiente que, según el padre de la protagonista, sería el portador del mal y la destrucción en aquella tierra. Pues creí por un momento que era esa profecía, y no la atracción entre hermanos, el punto clave del relato.
Vi muchos paralelismos con la mitología griega, quizás porque en estos días me encuentro leyendo sobre ella. Puede que uno pueda encontrar paralelismos con otras mitologías, como por ejemplo la nórdica, dado que en este caso se hace referencia, de hecho, a tierras del Norte. Aún así me gustaron los dioses, originales en su punto justo, bien llevados. Tratados con la misma deferencia con la que creo es justo que sean tratados.
La prosa es muy buena, la historia en sí, su contenido, no logró apasionarme, pero aún así tan buena pluma hizo que se me hiciese corta la lectura.
Muy bien.
"Brillaba pálida como un hueso, mientras yo estaba solo, y pensaba para mí cómo la Luna, esa noche, arrojaba su luz sobre el verdadero placer de mi corazón y el arrecife donde su cuerpo estaba esparcido". - Manny Calavera.
Responder
#8
Estas historias de dioses y deidades suelen aburrirme y cansarme como si leyera durante horas, pero esta vez se me ha hecho llevadero e incluso interesante. Tiene una historia sencilla pero bien hecha, y alguna escena erótica que tambien se ve bien trabajada. Errores he visto un par, pero nada que empañe el conjunto. En general, buen relato.
Buena suerte en el reto!
Viviendo a la sombra del destino.
Responder
#9
Me pareció muy buena la historia, fue bien logradas las escenas eróticas. No vi errores ortográficos. Fue una de mis favoritas. Buena suerte en el reto !
Responder
#10
Me encanta la mitología, especialmente si hay diosas, de por medio.
La prosa estuvo bastante bien. Nada sorprendente, pero al menos es fácil de leer. Me encantaron los diálogos, aunque no soy muy fan de la temática del incesto.
Este tipo de épocas levanta el deseo de erótica de varios foreros, ¿eh? ¡Me encanta!
«No hay nada que ganar, cuando no hay nada que perder» https://discord.gg/4r9TF
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)