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Reto Mar20: Las sonrisas más inocentes…
#1
“Siempre me lo he preguntado.... ¿En verdad existe la inocencia pura? ¿O solo es una creación de nuestra perversa imaginación?” Estas eran las preguntas que Liliana le preguntaba a Ilydia, su sombra, mientras avanzaba por el distrito rosa de la ciudad. Una chica de trenzas de trigo y ojos de brea, que venía cuan tapada le fuera posible, parecía no encajar en una zona como esa, donde los hombres salían de caza por las presas más fáciles. Presas que expusieran sus cuerpos en plena calle y no opusieran resistencia, como si se tratara más de una carnicería para los leones hambrientos que un lugar donde se iba a intimar.
Pese a su modesta apariencia, se podía apreciar las curvaturas definidas se su cuerpo de terciopelo. Una figura baja y algo mullida, pero con pechos frondosos y nalgas firmes y grandes. Algo que a los caballeros que ambulaban por ese distrito les atrajo de la chica fue ese rostro de cuarzos rosas y esos ojos de yerbabuena, cubiertos por unos anteojos redondos que los engrandecían. Los gamberros le miraban lascivamente, esperando a que se diera la vuelta y los viera de vuelta, más Liliana no parecía interesada.
Liliana avanzó un poco más, cuando de pronto se paró en frente de un edificio; un burdel, para ser más precisos. La chica escuchó las risas pícaras e inclusive los gemidos de las personas que se encontraban dentro. Liliana recargó su frente contra la puerta de metal y pensó: “¿Estaré haciendo lo correcto?” Liliana pasó un rato en frente de la puerta, antes de que pasase adentro.
Finalmente, Ilydia convenció a Liliana a entrar al burdel. La sombra se agasajó al ver ese paisaje lujurioso. Las faldas de las “mucamas” eran que Ilydia se vio tentada en dar un vistazo rápido, solo para contemplar sus piernas y el color de las bragas. Quería darse el lujo de estrujarles las nalgas a algunas de las señoritas y jugar por debajo de sus faldas, más Liliana no se lo permitía. La chica caminó un rato más, hasta que se encontró con una dama de figura más estilizada y cuidada que la de ella.
— ¿Se te ofrece algo, pequeña?
La vos grave, pero melodiosa, de la dama cautivó inmediatamente a Liliana. Su porte elegante, a comparación de las demás empleadas que vio de reojo, fue lo que más le gusto de ella. Liliana no supo cómo hablarle. Balbuceó por, al menos, tres segundos, antes de que respondiera.
—Ve-vengo a pasar la noche, señorita.
La empleada levantó la ceja, ante estas palabras.
—Entonces buscas compañía, ¿eh?
Liliana asintió, sin mirarla a la cara.
La concubina le preguntó a la chica si quería buscar a alguna empleada con quien pasaría la noche. Ante esto, Liliana le tomó de la mano, como señal de que quería andar con ella. La dama le sonrió tiernamente y la acompañó. Ilydia examinó el cuerpo de la dama a más detalle, buscando la más mínima peculiaridad que le pareciera atractiva.
“Dos lunares en esos pechos enormes, una nariz redonda y pequeña, un mechón rojizo en la melena de barro. Me pregunto qué más ocultará debajo de ese vestido.” Fue lo que pensó la sombra, en ese momento. Liliana se sonrojó aún más cuando presenció parejas haciéndolo en medio del pasillo, como si se tratase de una época de apareamiento que un burdel. Solo podía esperar a que la dama la llevara a un cuarto, lo antes posible.
Liliana y la dama entraron a una habitación y cerraron la puerta, lo antes posible. Pese a que Ilydia hervía de la lujuria, Liliana se sentó sobre la cama y se congeló del miedo. No sabía qué hacer. Antes de que llegase al burdel, jamás pensó que llegaría tan lejos. Todo pasó tan rápido que ni tuvo tiempo de asimilarlo. La prostituta volteó a mirarle y notó la seriedad de ultratumba en sus ojos.
— ¿Gustas algo de beber, antes de hacerlo?
Liliana giró su cabeza y se ruborizó un poco.
—Yo… yo no bebo.
—Te veo muy nerviosa, pequeña—comentó la dama. —Una bebida te levantará el ánimo.
Liliana permaneció callada por un momento, cuando de pronto rompió el silencio.
—Está bien. Tráeme algo dulce.
La dama le sonrió gentilmente y salió a traerle una bebida. Antes de que se fuera, Ilydia asomó su mirada por debajo de la falta de ella. “Me encantan que usen rosas”.
Liliana se quedó sola y se acostó sobre la cama, aún estupefacta ante lo ocurrido. Mientras checaba la recámara, un aroma a fresas y moras silvestres se filtró por las fosas nasales de la señorita. Liliana rodó sus ojos y observó las lámparas rosadas sobre la repisa cerca de la cama. También notó un chocolate. Por lo que había leído, los chocolates son usados como potentes afrodisiacos. Le gruñó el estómago. Es obvio que el aromatizante y el dulce le abrieron el apetito. Pero antes de que lo tomara, la señorita llegó con dos bebidas a la mano.
—No encontré nada más alcohólico y que supiera dulce. Espero que te guste.
La ramera le pasó una copa de rompope con chocolate. Ella pidió licor.
—Gracias.
Liliana tomó la bebida y le dio un trago. El golpe le cayó duro y caliente, más no era algo que no pudiera soportar.
—No deberías estar aquí, pequeña.
La prostituta bebió de su copa. Liliana agachó su mirada y se sonrojó.
—Vine porque quería experimentar con una mujer.
Los párpados de la dama se abrieron más, cuando escuchó este comentario.
— ¿Sabes bien a lo que te atienes, verdad? ¿Por qué, exactamente, con una mujer?
Liliana asintió.
—Siempre pensé que hacerlo con una mujer sería más suave y delicado…
La ramera soltó una carcajada, al escuchar estas palabras.
—Eres la primera chica que escucho decir eso.
La sonrisa tímida del rostro de Liliana se desvaneció lentamente, mientras que Ilydia se ofendió muchísimo. Pero antes de que pasara algo, la dama se acercó a ella y la miró lascivamente.
—Me encanta cuando una chica es así de tierna.
La dama acercó su cara un poco más cerca de Liliana y olfateó el cuello de la señorita. Liliana sintió el frío y terso trazo de la piel de la dama que le provocó cosquillas en los pies. Ilydia se murió de ganas de arrancarle la ropa a la ramera y destazar ese cuerpo con sus uñas.
—No tan rápido…
Liliana gimió un poco y se ruborizó cual berenjena. La prostituta solo se rio.
— ¿Qué acaso eres una niña?
Al oír esto, Liliana apretó los puños y la lanzó sobre la cama.
— ¡No soy una niña!
Cuando la chica se dio cuenta de lo que hizo, de cómo es que tenía a la dama debajo de ella, como si se tratase de un león a punto de devorar una gacela, Liliana se congeló del miedo.
—De ser así… demuéstralo.
La dama le arrebató un beso de los labios carmín de Liliana. La chica no supo cómo reaccionar. “¡No te quedes quieta, pendeja! ¡Échatela!” Fue lo que exclamó Ilydia, mientras contemplaba el cuerpo bien torneado de la cortesana. Liliana convulsionó de la lujuria; no pudo contener más el deseo de su sombra y abrazó a la dama, enterrando sus uñas sobre la espalda.
—Niña traviesa…
La dama bajó la mano y deslizó sus uñas sobre las entrepiernas de crema de Liliana. El trazo le dio un cosquilleo en la espalda a Liliana y su sexo se humedeció. Ilydia quería llegar al climax, a como diera lugar. Quería sentir la misma fricción de cuerpos que tantas veces había leído y visto en los libros que se llevaba de la biblioteca, pero que, antes de esa noche, solo podía imaginarlos en los rincones más perversos de su mente.
Liliana jaló la blusa de la dama y estrujó esos pechos, firmes, redondos y frondosos, tan fuerte como le fuera posible. Ilydia solo se preguntaba si podría saborear el néctar, cómo sabría. Si a cajeta o a chocolate.
—Te gustan, ¿eh?
Liliana asintió. Al ver la respuesta de su compañera, la ramera se quitó la blusa y dejó expuesto sus senos. La chica le sonrió y restregó su cara entre ambos. La sensación que tanto había leído en aquellos libros rosas era cierta; se sentía tan suave y tan mullida que no quiso separarse. Ilydia quería más. Quería degustar aquel mar cremoso que tenía en frente de ella.
Sin pensarlo más, Liliana pegó su boca sobre uno de los pezones y hendió sus dientes. La dama soltó un gemido y se rio pícaramente, como si se tratase de algo habitual. La lengua de Liliana pasó varias veces sobre el bulto rosado de la prostituta, como ordenando que saliera ese néctar. La mano de la dama se adentró más en medio de las entrepiernas de Liliana, hasta que rosó sobre las pantimedias de la chica. Se sentía húmeda.
—Ya andas cachonda, ¿eh?
La dama jaló la prenda íntima y jugó con la clítoris de Liliana, con las uñas. La señorita gimió un poco y enrolló los dedos de sus pies. La cortesana sonrió perversamente y jaló un poco el sexo de la señorita, solo por placer.
—Quítate la ropa.
Al ordenar esto, tanto Liliana como la dama se desnudaron. Ilydia se encendió de la lujuria, ante ese cuerpo torneado y curvo, hecho del más fino chocolate que haya visto en su vida. Entonces, la dama colocó su sexo sobre el rostro de la señorita; ella hizo lo mismo y quedó en frente del de Liliana.
Antes de clavar sus labios sobre la vulva de la chica, la prostituta lamió la entrepierna de ella y mordió juguetonamente. Más Ilydia no andaba de humor para ello. Liliana hendió sus uñas sobre la carne tersa de los glúteos de la dama y besó el sexo de ella. La señorita se embriagó por el aroma íntimo de la dama. Jamás pensó que, alguien quien tenía que acostarse con su clientela, al menos una vez por día, podía tener un sexo tan rosado y depilado.
La dama no demoró e introdujo su lengua dentro del sexo de Liliana. Sus manos jugaron un poco con la piel blanca de las entrepiernas de la chica y se adentró en los labios. Desde hace tiempo, la ramera no tuvo la oportunidad de acostarse con una chica tan adorable, pero, a su vez, tan vigorosa y atractiva como Liliana. Quería pervertirla; quería sacarle esa parte que quería ser consumada por la lujuria y sensualidad. Ilydia también…
Un rato después, la dama y Liliana se prepararon para la culminación de la danza prohibida. Se tendieron sobre la cama y pegaron sus sexos, tan cerca como les fuera posible. Las palpitaciones de la vulva y el pecho de Liliana se dispararon. El sexo de la dama era tan cálido que no quería esperar más, por lo que movió sus caderas. La prostituta se rio y se meneó, también.
¬—Voy a hacerte la mujer más feliz del mundo.
La dama se acercó más al cuerpo de Liliana y rosó sus pechos con los de la chica. Los pezones de ambas se pusieron duros. Tanto Liliana como Ilydia se movieron también, mientras que las manos de la chica rasguñaron la espalda de la ramera. Ambas señoritas frotaron sus sexos más y más rápido. El rostro de Liliana se llenó de tanto éxtasis que sus ojos tornaron blancos y brotó saliva de su boca. La cortesana le arrebató otro beso, al cual Liliana respondió con una lengua juguetona que entró en la boca de ella.
Justo en ese momento, el cuerpo de ambas damas no aguantó más. De sus sexos excretó una jalea cristalina. Al terminar de hacer esto, los dos cuerpos femeninos terminaron rendidos sobre el colchón de la habitación, lánguidos, calurosos y tembloroso. Liliana y so acompañante se miraron entre sí y se rieron complacidamente. Mas ese no era el fin de la velada; solo el inicio. Liliana no durmió en su casa, esa misma noche.
A partir de esa noche, Liliana frecuentó más y más veces a la dama, quien ahora se le dirigía como Dinorah. No solo para pasar la noche, sino también para salir de dia a otras actividades. Salir de compras y a tomar helado antes del ocaso, experimentar con hombres e, inclusive con otras mujeres, antes del alba. Rara era la ocasión donde Liliana e Ilydia se aburrían de la vida de Dinorah. Por un momento, Liliana se reclinó a la idea de trabajar en ese burdel, al lado de su amante, aunque sea como trabajo de medio tiempo.
“¿Existe tal cosa como la inocencia genuina? ¿En verdad perdí mi inocencia, aquella noche con Dinorah? ¿O quizás jamás fui inocente? Sea cual sea la respuesta, ya no importa. Lo importante es que… me siento viva. Me siento deseada.”
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
Puntos buenos: La prosa, puede verse casi como una película, puede uno adentrarse en la escena. Es una experiencia.
También es bueno el recurso de la sombra como aspecto de la psíque de esta niña (espero que al menos adolescente) que procesa el deseo. Es curioso tomar a la sombra como metáfora. Metáfora muy apropiada por lo demás.

Puntos malos: No estoy seguro de si hay introducción, nudo y desenlace. Sólo es una escena. La chica tímida llega, pide una prostituta, la folla, y ya está, ese es el relato.
El único giro que pudiera quizá definir como tal es el de los últimos dos párrafos, donde se vuelve una ninfómana, pero es sólo una rápida mención, casi un pie de página, más que una conclusión.
Bardo
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#3
Faltan palabras

Cita:La sombra se agasajó al ver ese paisaje lujurioso. Las faldas de las “mucamas” eran que Ilydia se vio tentada en dar un vistazo rápido, solo para contemplar sus piernas y el color de las bragas.

Me imagino que aquí seria: eran tan cortas que

Cita:Liliana se sonrojó aún más cuando presenció parejas haciéndolo en medio del pasillo, como si se tratase de una época de apareamiento que un burdel.

más

Cita:La lengua de Liliana pasó varias veces sobre el bulto rosado de la prostituta, como ordenando que saliera ese néctar

Pero al desnudarse Dinorah se hace mención de su piel chocolate pero las mujeres con piel chocolate tienen pezones chocolate

Hay esa duda de si Liliana es niña o adolescente, aunque creo que más bien es una timida loli legal o una adolescente de baja estatura.

Por el día de la mujer un relato lésbico erótico Cheers

Doy 4 de 5
Lightsabre Lightsabre Lightsabre Lightsabre
El dinero no da la felicidad pero la pobreza tampoco
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#4
Ese fue un relato asombroso, aunque tengo mis propios problemas.
El hecho de que la sombra, quien se pone en estado de protagonista, sea pasada de lado ya casi llegando al climax. También noté otras frases que parecían incompletas o un poco mal estructuradas. Pero, fuera de eso, me encantó la manera en cómo describiste la escena.

Me encantaría ver un poco más de esta historia. Sonaría interesante para una serie de micro-relatos.
«No hay nada que ganar, cuando no hay nada que perder» https://discord.gg/4r9TF
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#5
Creo que soy muy bruto jaja, pero no entendí la finalidad de la sombra. ¿En qué aportaba al desarrollo de la escena?.
Primer relato lesbico que leo desde que estoy en el foro y tengo decir que me gustó mucho como dieron rienda suelta a Liliana con la ramera y como experimentó el deseo, como perdió o la inocencia o no. El detalle cada vez que mencionaban las uñas me hacía estremecer al ver como se rozaban, como disfrutaban todo lo que estaban haciendo. Fue sorprendente !
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#6
A nivel de escritura hay alguna errata como un vos en lugar de voz, pero el mayor problema es cómo está narrado, usando unas metáforas muy extrañas como hablar de cuerpo de terciopelo en lugar de la piel, o lo de la carnicería para leones, o comparar un espacio de tiempo (época de apareamiento) con un lugar (burdel)... También las comillas deberían ser latinas.

A nivel narrativo (en cuanto a la historia), tenemos a la sombra esa describiendo a la concubina de una manera muy perezosa para describir un personaje al lector, seguro que hay formas mejores... De los personajes no puedo decir casi nada, si en lugar de hacer metáforas tan simplonas hubieras trabajado en ellos, no me estaría preguntando cómo de pequeña es la protagonista... Ilydia es aun peor, no solo no aporta a la trama, es que ni siquiera sé si es real o invención de la mente de Liliana...

De la historia... No sé... Creo que es el equivalente de estas escenas porno que plantean un escenario aleatorio (el butanero que viene a traer una bombona a la ama de casa sola, la profesora que castiga a su alumno...) que solo sirven de excusa para la escena sexual, lo que pasa es que aquí dicha escena no es tan buena... A momentos está descrita para que la visualizemos, otras veces se usan metáforas y se deja a la imaginación del lector... Y realmente no hay ningún aporte al personaje, sí, se convierte en pervertida, pero incluso de lo poco que sabemos, podría ser que ya lo fuera antes y que realmente su único cambio sea haberse dejado llevar...
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#7
Demasiados horrores de ortografia y de estructura. Por lo demas... no hay historia. Parece mas un ejercicio de descripcion de una escena erotica que un relato.

En cuanto al tema de lo "niña" que es la prota, ella misma dice "no ser una niña", y dado que no hay muchas mas referencias, pues habra que aceptar que tiene una minima edad.
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Emperador de las Montesas, Gran Kan de los Markhor, Duce de los Ibices y Lord Protector de Ovejas, Corderos y Otros Sucedáneos de Cabra
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