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La Senda de las Almas
#1
Algo en lo que estoy trabajando. 
Os dejo el comienzo. 


El arco de la entrada no era simétrico, descansaba sobre dos columnas que se retorcían sobre sí mismas recordando, la atrófica hendidura, a una vieja apoyada en su cayado.
El Portal llevaba años en ese estado, cientos según los maestres, pero esa inexplicable resiliencia no conseguía expulsar de mi pensamiento el temor a ser aplastado alguna día por una de esas grises piedras. Ese recelo, no impedía que siguiéramos acudiendo al templo, accediendo por la única entrada conocida «El Portal de la senda de las Almas». Allí descansaban los nuestros, y allí les visitábamos.

El pueblo se asentaba en el lecho de un olvidado río, del que no se tenia memoria, y sobre el que poco escrito quedaba. Todos sabíamos que aquello era un antiguo cauce, y que nadie debía ser enterrado allí, pues en el lecho de un río seco no se entierra a quien quiere descansar.
Era «Luna de Almas», durante un ciclo de luna entero, festejamos con los que no están su incierta presencia. Fuegos, danzas y ceremonias asentadas en rituales y celebraciones cuyo origen se remonta a tiempos tan antiguos y desconocidos, como el mismo cauce.

Esa noche, cuando la luna alcanzaba su plenitud, nos dirigíamos en procesión a la gruta, donde nuestros muertos reposan. Sólo túnicas de lana, sin adornos, descalzos, una vela o una antorcha, y un recipiente de barro con licores, destilados o fermentados, según las preferencias, cada familia tenia sus recetas.
En uno de sus tramos, la senda se adentra en un angosto desfiladero, las dos prominentes paredes enfrentadas daban la impresión de apoyarse la una contra la otra, cerrando el paso a todo aquel que allí penetra. El miedo y la duda te invaden la primera vez que te adentras en el pasillo, pero los muros nunca llegan a tocarse, guardan siempre la distancia. Se trata de una ilusión provocada por la curvatura del corredor, un largo instante de irracional angustia, que desaparece cuando también los hacen las paredes del pasillo, para y a pocos pasos de lo que perece un camino sin retorno, las paredes desaparecen, dejándonos frente a frente con el jardín de las Almas. Un precipicio de indistinguible y oscuro fondo, nos separa del jardín, al cual accedemos tras descender por una escalinata tallada en la pared del barranco y cruzar una pasarela de madera que nos lleva al otro extremo. A veces, un viento irregular, mece el puente, y el miedo paraliza a más de uno, interrumpiendo el flujo de procesionarios y el desarrollo de la ofrenda. Los Maestres, suelen estar atentos, y se encargan de acompañar a los asustadizos hasta el otro extremo. 
En el centro del jardín una gran fuente, con decenas de caños a su alrededor, nos espera con el fin de renovar el contenido de nuestros recipientes, vertiendo los licores y recogiendo el Néctar.

No se nos está permitido beber, ni de los licores durante el camino de ida hasta el jardín, «la senda de la obediencia y el respeto», ni tampoco del Néctar durante el siguiente tramo, «la senda del miedo y del dolor», que nos encamina allí donde descansan los cuerpos de nuestros ausentes. Si tu contenido se derrama o ve disminuida su proporción, en uno u otro sendero, se considera, que el respecto y la obediencia, se han perdido a partes iguales, y según cual sea tu naturaleza, el miedo y el dolor deberán compensar esa perdida, hasta que se obtenga el perdón de tus antepasados.
Al llegar al mausoleo y volcar el contenido en las tumbas, las almas te escrutan y sopesan tus intenciones, liberando el perdón según su divino juicio, pues divinas son las almas.
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#2
El arco de la entrada no era simétrico, descansaba sobre dos columnas que se retorcían sobre sí mismas recordando, la atrófica hendidura, a una vieja apoyada en su cayado.
El Portal llevaba años en ese estado, cientos según los maestres, pero esa inexplicable resiliencia no conseguía expulsar de mi pensamiento el temor a ser aplastado algunasobra la a final día por una de esas grises piedras. Ese recelo, no impedía que siguiéramos acudiendo al templo, accediendo por la única entrada conocidafalta coma «El Portal de la senda de las Almas». Allí descansaban los nuestros, y allí les visitábamos.

El pueblo se asentaba en el lecho de un olvidado río, del que no se teniafalta tilde memoria, y sobre el que poco escrito quedaba. Todos sabíamos que aquello era un antiguo cauce, y que nadie debía ser enterrado allí, pues en el lecho de un río seco no se entierra a quien quiere descansar.
Era «Luna de Almas», durante un ciclo de luna entero, festejamos con los que no están su incierta presencia. Fuegos, danzas y ceremonias asentadas en rituales y celebraciones cuyo origen se remonta a tiempos tan antiguos y desconocidos, como el mismo cauce.

Esa noche, cuando la luna alcanzaba su plenitud, nos dirigíamos en procesión a la gruta, donde nuestros muertos reposan. Sólo túnicas de lana, sin adornos, descalzos, una vela o una antorcha, y un recipiente de barro con licores, destilados o fermentados, según las preferencias, cada familia tenia sus recetas.
En uno de sus tramos, la senda se adentra en un angosto desfiladero, las dos prominentes paredes enfrentadas daban la impresión de apoyarse la una contra la otra, cerrando el paso a todo aquel que allí penetra. El miedo y la duda te invaden la primera vez que te adentras en el pasillo, pero los muros nunca llegan a tocarse, guardan siempre la distancia. Se trata de una ilusión provocada por la curvatura del corredor, un largo instante de irracional angustia, que desaparece cuando también los hacen las paredes del pasillo, para y a pocos pasos ese “para” creo que sobra

——

He leido hasta ahí (aunque he echado un ojo a lo que viene después, pero sin leerlo a fondo). Mi opinión:

Demasiada descripción, pocos hechos narrados y ningún diálogo.

Es bueno que un texto tenga descripciones (es mi punto flojo) pero si no cuentas nada interesante ni muestras a personajes que puedan enganchar al lector por una cosa o por otra (y como mejor se conoce a los personajes es fundamentalmente mediante diálogos) no vas a enganchar al lector.

Cuida también el formato, que hay cambios no procedentes de fuente y tamaño de texto.

Otra cosa, deberías presentarte. Un saludo.
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#3
Te agradezco mucho los comentarios, y sobretodo las correcciones. Un detalle. 
Trabajo en esta historia desde hace unos meses, y todavía esta cogiendo forma. Tengo los primeros capítulos, mas o menos trazados, pero sin cerrar.
He compartido las 3 primeras paginas. Una introducción sin diálogos y general del valle. 
Puede ser que tengas razón, y la introducción sea demasiado larga. La presentación del pasillo, la puedo integrar en alguno de los capítulos que transcurren en la Senda.
Gracias. 
Tras ese epilogo, los diálogos y los personajes se suceden, e intercalo descripciones según va surgiendo. 
Estas son las primeras paginas.  


[font="Times New Roman", serif]   1[/font]

El cuerpo en la Pasarela


Me despertó un grito, la cabeza me pesaba, y la lengua era una apéndice inútil de mi paladar,…otro grito más inhumano aún, mi padre entrando en el cuarto, golpeando la puerta con la inercia del que corre ciego, me abrazó, me miró,
¿Estás bien? encadenaba las preguntas, sin darme tiempo a responder¿Puedes hablar? ¡Tus ojos! ¡ábrelos! ¡mírame! No paraba de zarandearme, empeorando mi mareo original debido a la resaca, me deshice como puede de sus manos, y giré la cabeza sobre un lado, justo a tiempo, para que mi vomito no le salpicara—: Veo que estas bienSonrió y me abrazó con fuerza.
¿Que pasa padre? ¿Porque estos gritos? ¿Donde esta mamá? Mi padre se aparato de mí, lo justo para poder mirarme fijamente.
Han encontrado algo en el puente de las almas. Hablan de un cuerpo, de tu altura, su rostro ha quedado irreconocible. Anoche… Sopesaba lo que iba a decir—:¿Echaste a alguien en falta? ¿Alguno de tus amigos? ...
No respondí demasiado rápido, mecánicamente. Me corregí—:La verdad,...No sé.  Mi mirada, más bien, mi cara lo decía todo. No sabía como había llegado a mi casa, como iba a recordar que había sido del resto.
En ese momento, sentí una punzada en el estómago, algo pasó esa anoche, no sé exactamente que, pero algo había sucedido. . Intentaba pensar en ello, tener una mayor claridad, pero el miedo se apodero de mi, algo pasó anoche y la aparición de un cuerpo en el pasarela, no hacia sino incrementar mi desasosiego.
Me vestí rápidamente y seguí a mi padre. En el camino se nos iban uniendo otros pálidos rostros, ya fuera por la inquietud generada por la aparición del cuerpo, ya fuera por los excesos de la noche, o como en mi caso, por la suma de ambos. Convergimos en la «Atalaya de los ancianos», una plataforma que se alzaba al final del pueblo. Dicen que lleva hay desde los tiempos del rio, de ahí su altura y su forma.
Nos agolpamos en la amplia plaza que se extendía al pie de la atalaya, entonces una voz, se impuso a todas, y desde la altura llamó al silencio, que se hizo de inmediato. El tono del anciano no dejaba indiferente a nadie, y su autoridad estaba por encima de toda discusión. O eso creíamos.
Nos miró con esos ojos de búho sabio, que no aceptaban la luz, e hizo un disimulado ademán a los rezagados para que se acercaran.
Lo que habéis odio es cierto. Un cuerpo ha sido hallado en el puente de las almas. Los restos cubiertos por una túnica blanca, se mantienen erguidos, en pie, en medio del puente. El maestre Alcmeón, esta realizando el examen post mortem y a medida que avance en sus investigaciones, os iremos dando cuenta.
Los murmullos crecían a medida que el anciano hablaba. Un leve gesto con su brazo bastó para devolver el silencio a la plaza.
Ahora, os haré una pregunta, que sólo responda el que tenga la respuesta, y luego volveréis a vuestros quehaceres El silencio era total, ni tan siquiera el viento parecía querer manifestarse—: ¿Echáis en falta a alguno de los vuestros?
Ninguno de los que allí estábamos respondió,, todos nos miramos, buscando sin echar en falta nadie, allí estábamos todos; o al menos, eso parecía.
¡Bien!. Eso es todo. Ser precavidos y proporcionados.
¿Proporcionados? —, dije en voz baja, más sorprendido que alterado, Nunca antes había oído al anciano, recomendando tan abiertamente la proporción. Sólo mi abuela lo hacia.
La punzada volvió, con más fuerza, algo sucedió anoche, mi voz se ahogó antes de llamar la atención del anciano. Algo pasó, era más que un presentimiento, era una certeza, aún así, no era una respuesta, y mucho menos para el anciano. «¿Qué pasó?» . Necesitaba saberlo.
Me despedí de mi padre. Aunque me insistió en que regresara a casa con él, le pedí que me dejara ir a ver a mis amigos.
Lo entiendo me dijo, al ver la preocupación en mi cara.
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#4
He leido solo las primeras líneas y parece una lectura más fluida, pero aún has de pulir la escritura, analicemos:


Me despertó un grito, la cabeza me pesaba, y la lengua era una apéndice inútil de mi paladar,…no puede ir coma y puntos suspensivos juntos otro grito más inhumano aún, mi padre entrando en el cuarto, golpeando la puerta con la inercia del que corre ciego, me abrazó, me miró,
—¿Estás bien? —encadenaba las preguntas, sin darme tiempo a responder—¿Puedes hablar? ¡Tus ojos! ¡ábrelos! ¡mírame!las interrogaciones y exclamaciones empiezan con mayúscula—No paraba de zarandearme, empeorando mi mareo original debido a la resaca, me deshice como puede de sus manos, y giré la cabeza sobre un lado, justo a tiempo, para que mi vomito no le salpicara—: Veo que estas bien—Sonrió y me abrazó con fuerza.
— ¿Que pasa padre?tilde en el “qu锿Porque estos gritos?cuando es un interrogante se escribe “por qu锿Donde esta mamá? —Mi padre se aparato de mí, lo justo para poder mirarme fijamente.



Veo que tienes que corregir el desuso que haces actualmente de normas lingüísticas básicas, y eso dificultará que los lectores tengan ganas de sumergirse en tu historia. Pero mejorarás si te quedas en este foro. Prueba a unirte al dragón lector:


http://clasico.fantasitura.com/thread-17.html

Y te lo he dicho antes, pero ¿Por qué no te presentas?
Responder


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