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[Fantasía épica] ENTRENAMIENTO / En el fragor de la batalla (relato corto)
#1
Hola a todos!!
Pues nada, cuelgo aquí mis escritos, aunque cortos, para practicar un poco con la pluma. Espero vuestras críticas con ansiedad jeje
Gracias por leerme y un saludo a todos!


En el fragor de la batalla


La sensación de estar en medio de una sangrienta batalla no es como la describen en los libros, de eso puedo estar completamente seguro. Mi armadura me apretaba en demasía y el sudor me caía por los ojos, impidiéndome ver con claridad. Los gritos de los moribundos y el sonido del choque metálico del acero contra el acero hacían que no pudiera oír ni mis propios pensamientos. Tampoco podía oler la abundante sangre que corría por la tierra, pues lo ocultaba la tétrica y agonizante putrefacción de los miles de cuerpos en llamas, personas que habían sido quemadas vivas.
    Pero esta es una batalla perdida aun siendo conscientes antes de que comenzara. La fuerza y velocidad de los enemigos eran sobrehumanas. Eso me hizo pensar que había, tal vez, magia oscura por medio. Algún hechicero, como los que hubo otrora, se proclamó contra el imperio de mi padre. Tampoco pude entender eso, pues siendo rey y tal como era, sólo quería lo mejor para su pueblo; y, antes de sacrificar a sus hijos, se sacrificaría él mismo. Mi padre ha sido y es un gran rey.
    Pronto empezaron a llover cabezas de las nuestras. No había ojos en su cavidad, y les habían rajado los labios por los lados, formando una espeluznante sonrisa. Mi padre, que se hallaba a mi espalda, luchaba sin cuartel para defender a los suyos. Con cincuenta primaveras que llevaba encima, se movía con una agilidad propia de un muchacho de veinte años. Esquivaba el filo de los grandes mandobles de los enemigos tan rápidamente como podía; sin embargo, ni siquiera nuestras espadas podían soportar la crueldad y dureza de las contrarias, las cuales parecían estar hechas de diamante.
    De repente, alcancé a ver por el rabillo del ojo el movimiento veloz de algo gris metálico yendo hacia mi cabeza. Me agaché justo a tiempo, me gire  sobre mi espalda y, con toda la fuerza que fui capaz, dibujé un arco de arriba abajo para cortarle el brazo al enemigo. Inexplicablemente, mi espada no pudo cortar la totalidad de la carne, sino que se quedó atrapada a la mitad. Miré la cara de aquel soldado; tal vez era un poco irónico, pero estaba sonriendo. No había ni el más mínimo dolor en sus ojos. Y cuando ya creía que iba a morir, el soldado se extrajo mi espada del brazo y la tiró al suelo; y, acto seguido, se fue a por algún otro de los nuestros. No sabía por qué no me había matado, pero me dio la impresión de que alguien me necesitaba vivo.
    Recogí mi espada del suelo y miré de nuevo a mi padre. Estaba en un grave problema. Como pude, salí corriendo en busca de su auxilio. Otro soldado le había desarmado y lo tenía cogido del cuello, en el aire. Espada en su otra mano, hizo el movimiento de sentencia. Me hubiera gustado decir que llegué a tiempo, me hubiera gustado decir que le salvé la vida y que maté al enemigo. No fue así. Fue como si una parte de mí muriera con él, como si mi vida se cayera a pedazos, como si no tuviera sentido la existencia sin mi creador. No pude más que caer de rodillas ante su cuerpo sin cabeza y llorar. Mi padre me había enseñado a montar a caballo y a luchar con la espada. Siempre había dicho que era su deber entrenarme él mismo, para que aprendiera a luchar como él. ¿Y de qué sirvió tantos años de eterno entrenamiento? El punzante dolor en el corazón me susurraba que, incluso con el aprendizaje que me dio, no pude ser capaz de salvarle de la muerte, que había perdido todo ese tiempo en vano.
    Entonces, la rabia me cegó. Me di la vuelta para perseguir a algún enemigo, para separar, al menos, una cabeza de un cuerpo, mas era demasiado tarde. Me encontraba rodeado por todos ellos. Intenté alzar la cabeza para encontrar a alguno de los míos, y lo hice; pero todos, sin excepción alguna, habían muerto. Yo era el único superviviente.
    Un hombre, más enjuto que todos ellos y sin armadura, salió de entre ellos y se colocó delante de mí.
—Hola, Edorian —su voz era temible, segura y vigorosa—. Mi nombre es Halik’sahir y, a partir de hoy, seré tu maestro para siempre.
—Has matado a mi familia —mi rabia crecía por momentos. Me dolía la mano de la espada y me dio la sensación que iba a romper la empuñadura—. No tengo más maestro que mi difunto padre.
    El hombre sonrió. Quizás le pareciera muy gracioso todo ello, que me mostrara tan valiente delante de todo un ejército entero y un hechicero loco; o, más bien, le parecía ridículo.
—No era una petición, muchacho. Serás mi aprendiz y gobernarás después de que yo haya muerto.
    Y, después de aquello, se dio la vuelta para desaparecer entre sus hombres. Pero hice algo que jamás me arrepentiré de haber hecho, aun siendo consciente de que hoy día sigo con vida. Empuñé el puñal que llevaba en el cinto y, sin dudarlo, me rajé el cuello a mí mismo. ¿Y de qué servía un acto suicida? Si lo hice, fue por el mero hecho de vengar a mi padre. No podía hacer nada para matar a ese hombre, a ese ser inhumano. Pero no le iba a dar lo que quería; y si con ello hacía falta quitarme la vida, lo hice con mucho gusto.



El chirrido de la puerta de mi gran habitación me hizo saber que alguien había entrado. Guardé mi diario y vi cómo mi maestro se acercaba a mi escritorio.
—¿Leyendo de nuevo tu pasada historia?
Asentí con la cabeza.
—El antiguo tú murió, recuérdalo —me dijo eso sin el más mínimo atisbo de rencor o enfado—. Ahora eres mi aprendiz y, como tal, espero que tu pasado no ciegue tus verdaderos pensamientos y objetivos en esta nueva vida que te he regalado.
    Tras esas palabras, salió por la puerta. Mi maestro llevaba razón, el antiguo yo quedó en la historia cuando yo mismo me rajé la garganta. Ahora es mi maestro quien me cuida y me enseña. Ahora mi maestro es mi verdadero padre.
¿El arma más poderosa? La palabra, sin duda.
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#2
Buenas, Ervaet, la historia me ha gustado y hasta me ha parecido mejor escrita que la del viejo con el ataúd, tal vez porque hay más sentimientos y más explicaciones y porque has intentado darle un aire autoconclusivo. Eso sí, da un poco pena que se acabe ahí, ¡esa historia da para una novela! O hasta para una saga, jeje. Vamos, parece que ese joven con una segunda vida tiene un extraño conflicto interior entre su nostalgia por el pasado que lo lleva a escribir un diario (que serían más bien unas memorias, ¿no?) y su lealtad hacia ese hechicero sanguinario. Me intriga saber cómo es su vida ahora que es el heredero de ese mago, y por qué este lo elige como heredero. No sé, la historia me ha dado que pensar en todo lo que puede ocurrir después Wink En todo caso, es un buen texto.

Te marco aquí algunos detalles, son simples opiniones y sugerencias, espero no decir demasiadas tonterías XD

Quote:Pero esta es una batalla perdida aun siendo conscientes antes de que comenzara.
En esta frase hay algo mal, supongo que querrías decir que eran conscientes de que la batalla estaba perdida antes de que comenzara. Además, no sé si el uso del presente es adecuado aquí.

Quote:La fuerza y velocidad de los enemigos eran sobrehumanas. Eso me hizo pensar que había, tal vez, magia oscura por medio. Algún hechicero, como los que hubo otrora, se proclamó contra el imperio de mi padre. Tampoco pude entender eso, pues siendo rey y tal como era, sólo quería lo mejor para su pueblo; y, antes de sacrificar a sus hijos, se sacrificaría él mismo. Mi padre ha sido y es un gran rey.
Me parece que hay algo raro aquí: el joven príncipe sabe que un hechicero quiere atacar el imperio, sin embargo como está puesta la frase «Algún hechicero […] mi padre» no hay una palabra que marque la diferencia de tiempos entre la batalla y la decisión del hechicero de atacar el reino, ¿tal vez se arregle añadiendo un «Al fin y al cabo» o pasando al pretérito pluscuamperfecto «se había proclamado»? Lo mismo sucede con la siguiente frase, no se distingue bien el hecho de que el joven está recordando eventos anteriores a la batalla. Buf, me explico con los pies Tongue

Quote:De repente, alcancé a ver por el rabillo del ojo el movimiento veloz de algo gris metálico yendo hacia mi cabeza
Debido al alboroto de la batalla, supongo que puede haber algún espadazo perdido, pero si es cierto que los “muertovivientes” esos tienen instrucciones de no matar al príncipe, a lo mejor deberían cuidarlo mejor y dejar de pasarle las espadas tan cerca, jeje.

Quote:Estaba en un grave problema.
Esta frase me ha sonado un poco rara dicha en una batalla: suena como un poco frío en comparación con el ambiente caótico, es un sentir, y creo que sería más natural tal vez seguir los pensamientos del príncipe: primero ve a su padre en vilo, sujetado por el enemigo, y luego (enseguida) piensa y actúa. Y así no sería necesario decir que el rey está en apuros, el lector lo ve junto al protagonista.

Quote:pero todos, sin excepción alguna, habían muerto. Yo era el único superviviente.
Bueno, dado que había miles de combatientes, esto lo sabe supongo ulteriormente: a lo mejor hay alguno que se ha hecho el muerto, jeje.

Quote:Me encontraba rodeado por todos ellos.

más enjuto que todos ellos y sin armadura, salió de entre ellos
Tal vez en uno de esos «ellos» estaría bien repetir «los soldados enemigos», «los vencedores», o algo.

Quote:me rajé el cuello a mí mismo
No sé si es necesario el «a mí mismo», bueno, le da más insistencia, eso sí.

Quote:y si con ello hacía falta quitarme la vida, lo hice con mucho gusto
Tengo la impresión de que hay un problema de tiempos ahí. ¿Se puede decir «si hacía falta hacerlo, lo hice»? Me suena raro. Tal vez un «y si por ello hacía falta quitarme la vida, pues que así sea» para evitar el problema. Seguro que hay alguna formulación mejor para meter lo de «lo hice con mucho gusto».

Y como digo, la historia está bien y da ganas de saber más sobre ese Edorian.  ¿Tienes pensado seguirla? Para entrenarse y practicar a veces es útil seguir una misma historia, escribir hasta que te cansas y luego empezar otra. Al menos yo seguí esa táctica Smile

Saludos,
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#3
Hola.

No he leído todo, pues lamentablemente ando con muy poco tiempo. Pero quería escribirte para felicitarte por el buen inicio. Las primeras oraciones, cuando dices que lo que narran en los libros no es del todo cierto, lo sentí con un reto lanzado a todos los escritores que escriben en tercera persona. Pero no es nada más cerca a la realidad. Creo que es un acierto y genera sentimientos encontrados. Continué leyendo para ver cómo te ibas desenvolviendo en el medio de la batalla. Lo que me pareció fue que describes bien como se siente el personaje. Me dio ganas de seguir leyendo mucho más. Estoy seguro que si hubiese visto ese escrito en una tienda y me hubiese sentado a leer, hubiera continuado leyendo.

No sé si conoces un libro llamado La canción de la sangre, de Anthony Ryan. El libro está escrito en primera persona. Y acabo de recordar que me puse a leer la primera página en la librería, sentado, como si fuera un enano. Bueno. Algo así me pasó cuando entré en tu historia.

Un saludo, y no dejes de escribir.
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#4
Hola.
Me gustó mucho la historia, el ritmo narrativo también me parecio genial. Me enganché desde las primeras líneas y no pude parar de leerlo. ¿Tienes pensado continuar, no? Porque puede salir una muy buena historia de allí.
Para terminar, sólo diré que fueron muy buenas todas las aclaraciones que hizo kaoseto sobre los tiempos verbales, ya que, como te hizo notar, hay alguno que otro que podría mejorarse.
Por lo demás genial. Espero seguir leyendo sobre Edorian y su maestro.
Un abrazo grande.
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