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Reto Ver20: Agentes de Tempus: Un barco en la niebla
#1
Para el tabernero y su pequeño azabache, había un ajetreo inusual que les acompañaba en la taberna de la Orden. Al tratarse de una taberna construida en el interior de la fortaleza de la Orden de Tempus, un número muy limitado de gente externa podía acceder, y ninguno lo hacía para beber, sino para traer mercancías para el lugar; la idea surgió hace unas cuántas décadas como medida para evitar que los agentes se emborracharan en el exterior y hablaran más de la cuenta, pero tampoco tenían permitido pasarse demasiado tiempo aquí.

Así que pocas eran las veces en las que las viejas mesas estaban ocupadas por tantos miembros a la vez; las grandes festividades solían ser uno de esos momentos, pero no era este el caso, hoy ninguno de los agentes celebraba nada, la mayoría estaba despejando sus mentes tras las últimas misiones, aunque el tabernero tenía su vista puesta en cierta pareja de agentes se dedicaba a rellenar un informe que llevaba atrasado más de tres días; concretamente tres días, siete horas, treinta y seis minutos y dieciséis segundos.

O esa era la idea que tenían, la realidad, como solía ocurrir con muchas ideas cuando cruzaban el umbral entre el mundo de la mente y el mundo de lo físico, resultaba muy diferente; las pocas ganas de trabajar que tenía uno de esos agentes, de nombre en clave Espada, era en este caso lo que había convertido la idea original en un acto completamente distinto: se dedicaba a tomar jarra tras jarra de cerveza caliente mientras deambulaba de un lado a otro de la taberna charlando con los otros agentes. Astrolabio, su compañero no se molestaba en darle una reprimenda, estaba demasiado ocupado desesperándose al intentar escribir un informe en el que provocar un incendio en una fábrica textil no sonara tan mal; «puedo decir que se trata de una combustión que se produjo de manera espontánea», comentaba en voz alta cuando el tabernero se acercó a servirle una copa de vino especiado.

Al poco tiempo, la nueva agente de la Orden llegó acompañada de su mentor. No había tenido la oportunidad de presentarse al resto de sus compañeros excepto un par y ahora estaba emocionada por poder hacerlo; se acercó a la barra con un paso firme e hizo un saludo al tabernero como si se tratara de un superior. Es cierto que técnicamente continuaba siendo un agente de Tempus, pero ni le gustaba ser tratado como tal, ni estaba acostumbrado a que lo hiciera nadie; igualmente devolvió el saludo a la chiquilla.

—Así que tú eres la nueva agente… —comentó tras echarle un vistazo. Era demasiado joven para la clase de misiones en las que se metían los agentes, incluso aunque Llave estuviera haciéndole de mentor, convertirla en parte de la Orden había sido una locura por muy tocada por los dioses que hubiera sido. Decidió obviar eso por la ilusión que vio en sus ojos y prosiguió—: ¿Cuál es tu nombre?

—Soy Naa… —empezó a decir la chica pero se calló, probablemente recordando que no debía usar ya el nombre que se le dio al nacer—. Soy Tenedor, señor.

El tabernero miró a Llave y este simplemente negó con la cabeza. En sus tiempos los agentes recibían nombres dignos, el suyo era (y sigue siendo, aunque ya no lo use) Escorpión, y tenía una razón de ser: se había criado en una región árida y fue un alquimista con grandes dotes para trabajar con venenos y antídotos; la chica en cambio simplemente habría recibido como nombre lo primero que la actual líder de la Orden viera en ese momento.

La chica se alejó para hablar con otros agentes mientras el tabernero servía a Llave una cerveza caliente, Espada, mientras tanto, se había acercado ya a la barra a pedir otra bebida.

—Muy bonita la nueva —comentó como quien no quiere la cosa.

—Si te acercas a ella más de lo debido te castro —respondió Llave sin mirarle.

—Tranquilo, respetaré la mácula de su hija, señor —dijo en tono burlesco Espada.

Antes de que las cosas fueran a más, Tenedor volvió junto a un par de agentes, Mapa y Muro. Mapa era una agente que sabía leer bien las situaciones y conocía lo que debía hacer para rebajar la tensión en ciertos momentos, como ahora, que se colocó entre Llave y Espada.

—¿No deberías estar ayudando a tu compañero con vuestro informe? —preguntó a Espada.

—Pero si Astrolabio va muy bien… ¡¿Verdad que sí, Astrolabio?! —preguntó a gritos a su compañero, recibiendo como respuesta una especie de gruñido.

—A lo mejor si dejáis de joder cada misión que os asignan, vuestros informes no tendrían la extensión de tratados de historia… —dijo Muro mientras recibía su bebida.

—¡Que fue un accidente! Estábamos peleando contra el objetivo y una lámpara de aceite se derrumbó… —dijo Espada agitando su bebida mientras hablaba y salpicando a todos lados.

—Sí, como aquella vez que básicamente eliminaste un linaje real en una pelea de bar… —señaló Mapa.

—Bueno, esa vez sí fue culpa mía, pero en mi defensa diré que no sabía que era un príncipe heredero y que fue él quien me provocó.

—¿Y aquella vez que matasteis a quien debíais proteger? —inquirió riendo Muro.

—¡Eh! Eso fue culpa de Astrolabio —respondió Espada lo suficientemente alto para que su compañero le pudiera oír.

—¡¿Pero es que vais a estar toda la vida echándome en cara eso?! ¡Fue un error, si hubierais visto esa cosa os habríais equivocado también! —gritó Astrolabio y antes de volver a bajar la cabeza al informe añadió—: Y tú deja de holgazanear y ven a ayudarme…

—Que sí, que ya voy…

—Vale, esa fue culpa del imbécil de Astrolabio, pero ¿y aquella vez que teníais que impedir que un barco se hundiera y lo primero que hiciste fue tropezarte al entrar al camarote del capitán y hundirle una espada en el pecho? —preguntó Muro esta vez riendo a carcajadas—. Por favor, cuenta a la nueva esa historia, es maravillosa.

—¡No le hundí la espada en el pecho! Me tropecé y mi espada se perdió, y casualmente el capitán ya había sido asesinado…

—Con una espada de la Orden… —añadió Llave.

—¡Que no era mía! —gritó Espada.

—¿Cómo murió entonces? —preguntó Tenedor, francamente curiosa.

—Verás: Fuimos enviados a doscientos cincuenta años al pasado para evitar el hundimiento de un navío.

—¿Por qué? —preguntó la chica.

—No sé porque… Creo que teníamos que evitar que se perdiera algo en el mar para siempre…

—Teníais que evitar el naufragio para que Terol de Mikan, que entonces era un grumete, ascendiera hasta almirante y así fuera una pieza clave en la victoria de su reino durante la guerra de los tres mil días de lluvia —dijo Llave—. ¿De verdad eres incapaz de saber de qué se tratan tus misiones?

—Lo que sea, fuimos enviados al pasado y nos juntamos con la tripulación del Estrella de Neutrones y entonces…

—Clavaste la espada en el pecho del capitán y jodiste toda la misión —añadió Muro.

—¿Lo cuentas tú o lo cuento yo? —preguntó Espada a lo que Muro simplemente levantó las manos para que prosiguiera—. Y entonces lo primero que hicimos fue asegurarnos de que no hubieran materiales peligrosos bajo la cubierta, la única información que había es que el barco se hundió porque hubo un agujero en la proa que lo llenó de agua en minutos. No había nada que pudiera causar un hundimiento, así que las causas debían ser externas, así que solo teníamos que asegurarnos de… —Pero antes de proseguir Espada se calló y se dirigió hacia donde estaba Astrolabio sin ni siquiera coger su bebida.

Al principio los demás estuvieron confusos por esto hasta que vieron que en la entrada estaba el segundo al mando en la Orden, observando suspicaz para ver qué ocurría; tras un rato parecía que estaba satisfecho así que se marchó, y casi tan rápido como se fue él, volvió Espada a donde estaba.

—Y como os decía, solo teníamos que asegurarnos de que lo que fuera que hubiera provocado el agujero fuera visto con suficiente antelación y la embarcación lo evitara. Lo que pasa es que no contamos con la niebla.

»Cuando volvimos a cubierta, no se podía ver nada a un palmo de distancia; las velas continuaban izadas y el navío navegando a toda velocidad que le permitía el viento. Así que decidimos ir a hablar con el capitán para que arriara velas y echara el ancla para al menos pasar el tiempo en el que iba a ocurrir el naufragio.

»Y ahí fue cuando ocurrió, escuchamos ruidos de forcejeo en el camarote así que sacamos las espadas y al entrar a este me tropecé con algo y la espada me cayó volando entre las sombras…

—¡Espada! —gritó el segundo al mando que había aparecido como de la nada—. ¿Que haces perdiendo el tiempo teniendo un informe atrasado por entregar?

—¡Señor, no pierdo el tiempo, simplemente tenía el gaznate seco por dictar a mi compañero lo que debe escribir en el informe y quise pedir una bebida! ¡Pero mi nueva compañera tenía una duda sobre como rellenar informes y se la estaba contestando! —dijo agarrando su jarra y volviendo a la mesa de Astrolabio.

—¿Crees que soy idiota? Deja de cazcalear como si no me fuera a dar cuenta y rellena ese informe o pasas la noche en el cepo. —Tras decirlo se marchó una vez más.

Espada no esperó mucho para volver donde los demás para acabar de contar la historia:

—Yo intenté buscar mi espada entre las sombras pero no la encontré, y ahí fue cuando vi el cuerpo del capitán con una espada enterrada en el pecho. ¡Pero no es cosa mía! Era imposible haberle clavado la espada simplemente por tropezar…

—Tu fuerza es superior a la del resto de hombres, podrías lanzar una espada y clavarla en un sitio —señaló Mapa.

—Bueno, sí, podría ser capaz de hacerlo pero por cómo se había clavado el arma y dónde estaba el cadáver estaba claro de que no había sido cosa mía.

—¿Y quién fue entonces? —preguntó Tenedor.

—No lo sabemos, nunca llegamos a saberlo.

—¿Y qué le ocurrió al navío? —preguntó la chica.

—Pues tuvimos que esconder el cuerpo y fingir que el capitán había desaparecido. Gracias a eso, se echaron anclas por si había caído al mar así que al menos habíamos logrado nuestro objetivo de mantener el barco quieto, pero igualmente acabó ocurriendo, algo había provocado un agujero en el casco y el navío se empezó a hundir…

—¡Espada! —gritó el segundo al mando que hizo su aparición en el local por tercera vez.

—¡Señor, le juro que no estoy holgazaneando!

—¡Eso ahora da igual! ¡Tenéis trabajo, así que mueve el culo al Gran Portal! —Le gritó acompañando sus palabras de un gesto con la mano señalando hacia atrás—. ¡Tú también, Astrolabio, ya!

—Pero señor, el informe... —Se quejó Astrolabio.

—¡El informe debía estar en mi poder hace tres días, así que mueve el culo ya, si no quieres que te haga escribir cien informes y te los haga comer uno a uno!

Ambos agentes salieron apresurados del local, mientras el tabernero suspiraba ya dispuesto a apuntar estas últimas bebidas en sus cuentas. Aunque cobraba poco a los agentes, les hacía pagar las bebidas para poder pagar a los proveedores que le traían mercancías; no disfrutaba esperando que simplemente se la entregaran como donaciones porque había vivido lo bastante como para comprender el valor del trabajo, pero la mitad de veces los agentes se acaban escaqueando de pagar como ahora.

—Esta corre de mi cuenta —dijo Muro al verle sacar la lista. Puso el dinero en la barra y añadió—: Al menos nos ha hecho pasar un rato entretenido.

—Pero nos quedamos sin saber qué le ocurrió al barco… —Se lamentó Tenedor.

—¡Para nada, pequeña! —respondió Llave—. Esta historia ya es vieja así que sabemos perfectamente lo que pasó: Una gigantesca serpiente marina atacó la nave.

—¿Serpiente marina? —inquirió Mapa—. A mí siempre me ha dicho que uno de los grumetes resultó ser un mago que no sabía controlar sus poderes y destruyó la nave…

—¡¿Qué?! A mí me aseguró de que había un témpano de hielo en el mar que fue lo que provocó la fisura en el casco  —argumentó Muro, antes de darse cuenta de lo que pasaba y añadir—: ¡Será hijo de hiena! ¡Voy a matarlo en cuanto lo vea!

El agente salió furibundo de la taberna, seguido poco después por su compañera, mientras Llave negaba con la cabeza y se iba a sentar en la mesa donde estaba Astrolabio, donde se puso a hojear el informe.

—¿Entonces a nadie le ha dicho la verdad? —preguntó Tenedor al tabernero mientras este guardaba las monedas.

—Más bien no hay verdad que contar… —respondió este—. Ni Espada ni Astrolabio saben lo que ocurrió con la nave, simplemente se empezó a hundir y tuvieron el tiempo justo para escapar…

La chica lo miró unos instantes antes de asentir con la cabeza.

—¿Te sientes decepcionada? —preguntó él.

—No. Los misterios están bien. Yo no sé porque los dioses me escogieron como herramienta para curar a los enfermos y eso no cambia que pude ayudar a mucha gente —contestó ella encogiéndose de hombros antes de ir a sentarse junto a su mentor.

La chiquilla era demasiado joven para la Orden, pero puede que el tabernero se equivocara, quizá no había sido una locura traerla aquí. Parece que las cosas se iban a poner interesantes aquí como no ocurría en muchísimo tiempo.
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
La historia tal vez, esté recargada de detalles y personajes que dificultan la lectura, también faltan descripciones, pero por lo demás, me gustan mucho estos conceptos de historia dentro de historia, tal vez simplemente esa historia que está siendo contada debería ocupar algo más de la narrativa y que la mayor parte no tenga lugar en la taberna (como en el otro relato y su gag inicial).

Sobre el uso de palabras también has conseguido usar todas, incluso usando azabache sin que sea la piedra o el color, lo cual creo que le suma puntos.
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#3
La historia es interesante y la prosa es bastante buena. El problema radica en que, a veces, los personajes se pierden entre tanto diálogo. Se siente tan compacto que lastima la vista. Al menos así yo lo sentí. Pero yo soy quién tiene problemas para ver, así que no tomes mi crítica como algo factible.
En cuanto a las palabras... estas fueron bien usadas, casi de una manera sutil.
Fuera de eso, no le encuentro algún problema mayor.
«No hay nada que ganar, cuando no hay nada que perder» https://discord.gg/4r9TF
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#4
Me gustó el relato, aunque me pareció largo para lo que se quería contar. Creo que el saber sobre todos esos agentes, sus nombres y sus "presentaciones" hacen que la historia verdadera, el relato del navío, se pierda entre tanta cosa innecesaria.
La prosa es muy buena, y no hay errores que salten a la vista.

En cuanto a las palabras, la de azabache ¿es un perro, no? es irrelevante para la historia. Hubiese estado bueno que al final, cuando el cantinero se queda hablando con Tenedor, hubiese aparecido de nuevo.
Creo que Espada, el nombre, le sacó protagonismo a la verdadera "espada", que fue la que se clavó en el capitán.
Tal vez la extensión de los párrafos fue lo que hizo que la historia "divagara" por momentos. Pero hasta ahora claramente es el relato que más me ha gustado.

felicitaciones, buen trabajo.

Edito: no sé por qué se me metió en la cabeza que navío era una palabra para este reto. ¿Tal vez las drogas me afectaron después de tantos años?
Jamás dejes de crear, es muy aburrido.
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#5
Demasiado texto.

Faltó un mejor uso de azabache.

No está neutrón
El dinero no da la felicidad pero la pobreza tampoco
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#6
(28/09/2020 01:34 AM)Duncan Idaho escribió: No está neutrón

Estrella de Neutrones, y por si vas a decir que la palabra era neutrón y no neutrones:

(06/08/2020 05:28 PM)Cabromagno escribió: Esa es la gracia Duncan, currartelo para que todo entre. Y como digo, no necesitas poner la palabra en si, por ejemplo, si alguien dice "esclavitud", con que salgan esclavos en la obra ya estas metiendo el concepto.
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#7
Aprovecho que se ha acabado el reto para poner la versión original de cierta parte del diálogo, que de haber sabido que en el reto seríamos cuatro gatos (nunca mejor dicho) entonces no hubiera quitado aunque se supiera que el relato era mío:

—¿Y aquella vez que matasteis a la sangredivina debíais proteger? —inquirió riendo Muro.

—¡Eh! Eso fue culpa de Astrolabio —respondió Espada lo suficientemente alto para que su compañero le pudiera oír.

—¡¿Pero es que vais a estar toda la vida echándome en cara eso?! ¡Era una vaca gigante, no había manera de que supiera que eso era la sangredivina que había que cuidar! —gritó Astrolabio y antes de volver a bajar la cabeza al informe añadió—: Y tú deja de holgazanear y ven a ayudarme…

(22/09/2020 03:40 PM)Muad Atreides escribió: Me gustó el relato, aunque me pareció largo para lo que se quería contar. Creo que el saber sobre todos esos agentes, sus nombres y sus "presentaciones" hacen que la historia verdadera, el relato del navío, se pierda entre tanta cosa innecesaria.
La prosa es muy buena, y no hay errores que salten a la vista.

En cuanto a las palabras, la de azabache ¿es un perro, no? es irrelevante para la historia. Hubiese estado bueno que al final, cuando el cantinero se queda hablando con Tenedor, hubiese aparecido de nuevo.
Creo que Espada, el nombre, le sacó protagonismo a la verdadera "espada", que fue la que se clavó en el capitán.
Tal vez la extensión de los párrafos fue lo que hizo que la historia "divagara" por momentos. Pero hasta ahora claramente es el relato que más me ha gustado.

felicitaciones, buen trabajo.

Lo cierto es que el navío no era el relato verdadero... El relato es de como Espada se dedica a beber en lugar de trabajar y aprovecha para que sus compañeros le paguen las bebidas por escuchar una historia cuyo final es inventado, lo que ocurre es que claro, como el erto iba de usar las palabras, puede dar la impresión de que dicha narración dentro de la narración es lo importante.

También es cierto que con mejores descripciones hubiera ayudado a dar más autenticidad a todo.

Sobre las palabras, como comento en los resultados, azabache hace referencia al pájaro, aunque me acabo de dar cuenta de que no he incluido al final una oración en la que decía que la avecilla estaba cantando, ha sido un fallo gordo porque con eso hubiera quedado claro de qué se trataba. Lo de Espada como nombre resulta que ya lo tenía pensado de mucho antes y me preocupaba lo arriesgado que sería usar ese nombre propio a la vez que incluía a la espada de su narración, pero al mismo tiempo, el personaje con dicho nombre es importante en el relato...

Gracias por el comentario.
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