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[Fantasía Épica] Legendarium
#1
Llevo tan solo unos días en el Fantasitura, he estado leyendo las publicaciones de algunos de vosotros, y he decidido que es el momento de compartir algo mío. No estaba muy seguro de qué fragmento de mis obras podría compartir, pero me he decidido por el Legendarium del primer libro que escribí (son unas 1500 palabras, quizás demasiado, pero todo lo que tenía para compartir era más largo)



Como breve anotación previa, decir que nació como respuesta a la simple pero potente idea de: como una sociedad pre-científica puede hacer frente a fenómenos naturales que no comprende con explicaciones "mágicas" pero coherentes en su contexto. 

Sin más os lo dejo con todo el corazón para que juzguéis. (Igualmente lo subo adjunto por si la letra os es demasiado pequeña)





LA LEYENDA DEL DEMIURGOS SEGÚN EL LIBRO SAGRADO DEL TETRUM

Desconocemos lo que había antes, si es que algo había. El mito nos dice que él lo dijo y fue hecho, él lo ordenó y fue creado. 
El ser supremo Thóssis, dio lugar a los continentes con sus montañas, valles y desiertos. Los océanos, los ríos y los lagos. El cielo con el aire, el viento y las nubes. Tras ello creó la vegetación desde los altos bosques a los verdes prados. 
El mundo era un lugar bello, verde y azul, donde el viento agitaba las ramas y en el mar se sucedían tormentas. Pese a ello, Thóssis sentía a su creación vacía de movimiento y vida, ansiaba más, con la ambición que solo un Dios podría permitirse. Sin embargo, debilitado tras el esfuerzo, el dotar de vida y movimiento a toda su creación, se le ocasionó una tarea titánica. Por lo que Thóssis dividió su ser en los cinco Primigenios, utilizando su último aliento para dar vida a los Hijos del Hacedor.

El primero, el Demiurgos, metódico señor del orden. Se encargó de modelar un perfecto mundo inalterable, y tratando de dotar a su creación de movimiento y armonía creó la vida eterna en la tierra. 
El segundo Gnossos, señor del conocimiento y la sabiduría dotó a la vida animal de instinto. Pero lo consideró insuficiente, por lo que otorgó el regalo de la inteligencia, dando origen a los humanoides. 
El tercero Defessos, señor de la ambición, el coraje, la fuerza y por ende, la guerra. Regaló a los animales el hambre y la caza, creando la divergencia entre herbívoros y carnívoros. Ademas de la caza, a los humanoides, decidió regalarles la violencia, como modo de resolución de los conflictos que se sucedían, cuando estes no eran capaces de solucionarlos con inteligencia. 
El cuarto, Labbos, señor del vigor, la artesanía y las artes. Otorgó a los animales cuevas para el refugio, enseñó a los pájaros a hacer sus nidos, a las abejas a hacer colmenas, a las nutrias a construir presas… A los humanoides, mucho más capaces, les otorgó dominio sobre la naturaleza. 
Finalmente la quinta hija del Hacedor, Saddas, señora del amor, la familia y la clemencia, trató de compensar la caza y la violencia entregada por su hermano regalando a la creación la preocupación, el cariño y la piedad. Para que se protegieran los unos a los otros con fuertes lazos de amor y tuvieran la capacidad de perdonar llegado el caso. Así nacieron las manadas, los rebaños y las familias.  

Sin embargo, Demiurgos, observaba con ira como sus hermanos habían convertido inadvertidamente con sus acciones, su armoniosa creación, en una vorágine sin control. Por ello entró en cólera y como primogénito de Thóssis reclamó para si total obediencia de sus hermanos, autoproclamándose Ordenador Supremo. Estes, indignados ante la evidencia de que habían nacido como iguales, urdieron la «Aniquilación del Primer Primigenio»
Así Gnossos, con sus conocimientos, urdió una conjura con sus hermanos para librarse de la tiranía del Demiurgos. Siguiendo el plan establecido, Labbos, Dios y maestro artesano, fraguó una daga con el metal más puro de su forja. Esta forja emitía tanto calor que debía estar alejada del planeta Égios y que todavía hoy brilla en lo que llamamos Sol, calentando a todos los seres que viven sobre nuestra tierra. Luego sumergió la hoja en el gran océano para templarla adecuadamente, dejando en el proceso el mar salado para la eternidad. Una vez acabada la daga, Defessos, el más poderoso de los cinco hermanos empuño un arma capaz de arrebatar la vida a una Deidad. 
Debido a la confianza ciega que el Demiurgos tenía hacia Saddas (pues con su aportación a la vida había frenado, al menos mínimamente, el caos), el papel otorgado a esta fue el de atraerlo a la trampa que Gnossos había diseñado. Esta fue la traición que más daño provoco al Demiurgos, descubriéndose así el dolor. Solo y acorralado ante Defessos, fue apuñalado y descuartizado, y sus restos repartidos por todos los confines. 
No obstante, por su infinito amor y siendo consciente de su error, Saddas descubrió la tristeza y decidió buscar todos los pedazos del Demiurgos en un esfuerzo por reconstruirlo. Ante la ausencia de algunas partes de su cuerpo, las sustituyó por otras de humanoides y animales. A pesar de ello, una de las partes más importantes no aparecía, su corazón. Por ello o por la traición sufrida, el Demiurgos restaurado, en nada se parecía a lo que había sido el ordenador supremo. 
Era su antítesis, era el caos y por ende, el caos comenzó a vagar por la tierra. 

La vida se daba caza desde la aparición de Defessos, pero no había muerte, los animales se recuperaban de sus heridas y continuaban su camino. Igualmente los humanoides tenían choques violentos, pero no había consecuencias permanentes. Todo cambio con la caída del Demiurgos, animales y humanoides comenzaron a morir, y los seres a los que Demiurgos no era capaz de llevarse con su caos, se iban corrompiendo con el tiempo, la vejez asolaba a todas las criaturas. Saddas, viéndose responsable ante las consecuencias de la venganza del Demiurgos y buscando una manera de compensar todo el caos que ahora este generaba, otorgó la posibilidad de replicarse a humanoides y animales siguiendo un modelo parecido al que había creado Thóssis con la vegetación. La reproducción. Así las manadas y familias adquirieron una nueva dimensión con crías que se unían para continuar el legado de sus progenitores, que se desgastaban con los años o caían víctimas de la ahora tan temida caza.
Pese a todo el artificio de Saddas, no era suficiente para detener al Demiurgos cuyo caos se extendía con contundencia. Así Saddas, ante el peligro de condenar para siempre a toda la vida, suplicó a sus hermanos para detenerlo. Esta vez, ante la imposibilidad de matar a un ser sin corazón, decidieron encerrarlo. 
De nuevo Gnossos urdió el plan, Labbos crearía una enorme cárcel para contener a la muerte, la Luna. Defessos, con su enorme poder de combate, acorraló al Demiurgos en la prisión. 
El Demiurgos había sido confinado. No obstante, no completamente. Todavía tenía un vinculo con el exterior, su corazón seguía desaparecido. Entonces la brillante luna, comenzó a menguar con el paso de los días hasta desaparecer completamente, liberando al Demiurgos. Saddas, con su poder, hizo que la prisión renaciera una y otra vez. Así, durante la luna llena el Demiurgos se encuentra confinado y es por ello, cuando Saddas consigue extender más su influjo, siendo el día más fértil para todas las criaturas. Cuando la luna empieza a menguar, el Demiurgos comienza a proyectar su sombra y el caos sobre la tierra. Pero para mayor desgracia, cuando esta completamente oculta, el Demiurgos camina directamente sobre la superficie… arrastrando y cosiendo las vidas directamente sobre su manto de almas.

Igualmente, la entropia del Demiurgos, como si de una maldición se tratara, comenzó a afectar a los otros primigenios. Gnossos comenzó a ser devorado por la curiosidad y el apetito de la curiosidad es insaciable, teniendo que alimentarla continuamente a riesgo de su propio ser. Así nacía la paradoja de Gnossos, si algún día consiguiese saciar su curiosidad con todos los saberes, ese mismo día moriría, sin nada más para alimentarse.
La guerra, para desgracia de Defessos, dejo de ser considerada como un juego por los hombres, cada vida perdida era pues una tragedia. La paz trastornaba a Defessos, puesto que se alimentaba de la violencia, sin embargo si alentaba a los hombres a la guerra, solo los conduciría al abrigo del Demiurgos. Esta fue la paradoja perpetua a la que Defessos se vio condenado. 
El castigo de Saddas por la traición a Demiurgos, fue contemplar como todos los seres sufrían por sus perdidas. Pero no solo eso, Saddas fue la única ajena al caos, ella sería el último ser en morir, así contemplaría en un último suspiro amargo el destino de toda la creación. 
Pero si hubo un suceso que conmociono a todo el sistema Ensinis, fue que Labbos observó impotente como la forja eterna del sol comenzaba a apagarse. Al igual que todo, se moría, enfriando la tierra hasta congelarla. Así Labbos comenzó a alimentar la forja día tras día, pero no era suficiente. Para tratar de contener el problema, decidió esforzarse para sobrealimentarla a intervalos, y entrando en letargo entre tanto. De este modo nacían las dos primeras estaciones de Egios, Verano e Invierno. 
Saddas por su parte, pese a su influjo para compensar la muerte, contempló como cuando la forja del sol perdía fuerza por el descanso de Labbos, al verano le seguía una época donde la naturaleza se apagaba poco a poco, pero donde la temperatura todavía era estable, la lenta muerte de la vegetación, el Otoño. Tras el cual, el duro Invierno de la forja bajo mínimos, condenaba a gran parte de la vida existente. Para compensar el desequilibrio, decidió impulsar el renacimiento coincidiendo con el despertar de Labbos de su letargo. Así al final de cada Invierno, nació la primavera, el florecimiento de Saddas. 
De este modo, la muerte ya no era la consecuencia irremediable a la que se había abocado toda la creación, puesto que ahora la vida equilibraba la balanza, aprovechando sus oportunidades y creando nuevas generaciones que reemplazan a las caídas en el abrazo del Demiurgos. 
Antaño, supremo ordenador, hacedor de vida. Hogaño, corrupción suprema, dador de muerte.
Atrás solo quedan los errores, adelante en cambio hay... errores nuevos, pero imprevisibles y diversos. Disfrutaré y lamentaré cada uno de ellos a su debido tiempo.
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#2
Tendrías que aumentar la letra, el texto va a ser igual de largo (aunque parezca mayor) pero no tendrá dificultades para leerse.
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#3
(05/10/2020 03:17 PM)JPQueirozPerez escribió: Tendrías que aumentar la letra, el texto va a ser igual de largo (aunque parezca mayor) pero no tendrá dificultades para leerse.

Trate de adjuntar un PDF, ¿no os aparece?

Edito: Tamaño de letra aumentado, gracias por el aviso. La primera vez hice un copia pega del archivo original y me perdió completamente el formato, tamaño, sangrías...
Atrás solo quedan los errores, adelante en cambio hay... errores nuevos, pero imprevisibles y diversos. Disfrutaré y lamentaré cada uno de ellos a su debido tiempo.
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#4
No, no se ha adjuntado el archivo.
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