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Reto Oct20: La primera luz
#1
La Primera Luz

Cuando nací, el mundo era oscuro. 
La negrura lo cubría todo y, al mismo tiempo, nada. Los Etéreos se agazapaban entre las sombras, contemplando aquel destello anaranjado que, como una fogata en medio de la noche, alumbraba el orbe entero... por primera vez. Sus auras huyeron raudas, asustadas al ver la luz, la vida. Y, así, la llama fue abandonada por todas las criaturas. 
Esa estrella, ese fulgor, era yo. El primer cuerpo, el primer ente físico, fui yo.

Jamás entendí cómo mis predecesores pudieron amar esa anodina existencia, ni por qué fui yo el elegido para cambiarla. El destino, dirían los mortales. El azar, replicarían los dioses. Los míos nunca han considerado que exista una voluntad suprema que guíe su porvenir, quizás porque ellos mismos creen ser las criaturas más poderosas que vagan por el Cosmos.
En cualquier caso, yo no podía soportar ese silencio, ese vacío. No podía, ni debía. Si se me había otorgado un don, tenía la misión de utilizarlo. Si había sido hecho distinto, tenía que tratar de transformar el mundo que me rodeaba.

Así que un buen día hice brillar mi ser otra vez. La vela de mi alma palpitó, el firmamento se cubrió de luz y entonces todo, al fin, comenzó.
Y amarillo, rojo, verde. El mundo se tiñó de color, formándose ante mis ojos una amalgama de tonos discordante pero hermosa. Entonces las cosas tomaron forma. Ríos, llanuras y escarpadas colinas se irguieron ante mí. El rocío de la mañana acarició mi piel, las aguas del mar surgieron a mis pies y se extendieron más allá de donde alcanzaba mi vista. De mis dedos nació la primavera, de mi sonrisa llegaron el día y la noche y en mi mano... en mi mano apareció un ramo de amapolas que me hizo sentirme pleno, lleno, inmensamente orgulloso de cuanto había hecho.

Las lágrimas ya brotaban de mis ojos al contemplar la perfección de mi obra, cuando la vi. Una figura enjuta, pequeña y completamente desnuda, que se ponía de puntillas frente al robusto tronco de un manzano y trataba de agenciarse uno de sus frutos. Su visión me dejó anonadado. Esa endeble criatura, desde luego, no era obra mía.
-¿Qué diantres? -Musité, y fue entonces cuando sentí una escalofriante presencia a mi espalda.
-Un humano -dijo una voz muy grave-. Una mujer, concretamente. Tu castigo, Fos, por lo que has hecho.
Me volví. En aquel territorio tangible, mi interlocutor se presentaba como una sombra gigantesca, de tonos grisáceos y casi transparentes. Yo debía de peesentar un aspecto similar, aunque con un color mucho más vivo.
Le reconocí al instante, a pesar de que nunca le había visto con aquella apariencia. Se trataba de Típota, uno de los Etéreos.
-¿Mi crimen? -Pregunté.
-Esta aberrante creación tuya. Ni siquiera nos has avisado de que ibas a llevarla a cabo.
Eso me sorprendió.
-¿Acaso debía hacerlo?
-¡Sí! -El grito de Típota espantó a una bandada de cuervos que reposaban en un árbol-. Este mundo va contra todas nuestras leyes, Fos. Es una humillación para los de nuestra clase.
-Yo no lo veo así.
-Has traicionado a tu pueblo, Fos, y esto no puede quedar así -Típota volvió la mirada de nuevo hacia aquel extraño ser que se estaba paseando por mi obra-. Ellos te lo harán pagar. Los hombres destruirán aquello que tanto amas, talarán tus preciados árboles y matarán a tus animales. El fuego tornará en negro el verde que hoy ves, y todo será destruido. Ese es tu castigo, Fos, por haberte revelado contra nuestra todopoderosa autoridad.
Yo, apesadumbrado, observé fijamente a la extraña figura que, según aseguraba Típota, pensaba destruir todo mi mundo. Parecía tan débil, tan sencilla...
Y, sin embargo, al ver cómo se llevaba aquella fruta a la boca, comprendí que el Etéreo tenía razón. Los hombres, como mi interlocutor los había llamado, no traerían más que caos a la naturaleza.
La pesadumbre ya estaba abriéndose paso en mi interior, cuando lo vi. Un rastro de luz que la mujer iba dejando suspendido en el aire tras su paso, como una capa resplandeciente que se volvía cada vez más débil.
Eso lo cambió todo.
-¿Cómo los habéis creado?
Típota se sintió desconcertado.
-¿Acaso importa?
-No habéis podido usar vuestro poder, ya que solo yo podria haber hecho algo así. Tenéis que haber usado el mío -Mi cuerpo se iluminó aún más durante unos tensos segundos-. Y eso significa que llevan mi firma en el corazón. Eso significa que, como yo, amarán la belleza que existe a su alrededor.
El enviado de los dioses pareció encoger de tamaño.
-Sueñas despierto, Fos.
-No, Típota -La mujer se dejó caer sobre la hierba y volvió su mirada hacia el cielo-. Habéis perdido, pues ellos amarán mi creación. Quizás la deterioren, quizás la utilicen y degraden su perfección. Pero la amarán, sé que lo harán.
El sol empezó a esconderse tras las montañas, y la humana cerró los ojos y se quedó dormida. Yo observé cómo su carne se mezclaba con el barro del suelo, cómo aplastaba la tierra y el viento revolvía su pelo. No pude sino sentir una gran esperanza.
"Lo harán", pensé por última vez, y me alejé de allí.
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#2
Voy a dejar un comentario pero no voy a tocar el tema de los poderes (más de lo que pueda ser importante para la trama) porque como Mano yo he distribuido los poderes y además en algunos casos me conozco las autorías de los relatos.

De escritura, hay un error en un peesentar en lugar de presentar (que no vas a arreglar ahora o estarás incumpliendo una de las normas generales).

De la historia poco hay que decir, una revisión de la creación del mundo en la mitología que más semejanza le veo que es la abrahámica, es un planteamiento interesante el considerar al ser humano como un castigo a la existencia y no como parte de la creación divina como en muchos mitos. Aunque veo un problema en todo eso, esos Etéreos parecen no creer en el destino o el azar, sin embargo cuando plantean ese castigo hay un componente de sino en él.

Sobre los personajes poco se puede decir, lo que llegamos a saber de ellos es entre poco y nada.

¡Suerte en las votaciones!
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#3
Me gusta lo de la confrontación entre luz y oscuridad, y es curioso el detalle de ver a los humanos como una maldición para la naturaleza. Está bien, pero le falta originalidad; has tomado el mito de la creación del Cosmos y solo has cambiado unos pocos detalles.
Adelante, pues. El destino nos aguarda
 @elcentineladelaesperanza
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#4
A ver, como otros han mencionado, el ser humano como daño colateral de la creación es lo que da un punto interesante a esta historia. El mayor acierto de este relato, sin embargo, se lo concedo al protagonista, Fos. Y me refiero a ese final esperanzador, con la reflexión de que el ser humano puede llegar a adorar el mundo y su naturaleza, pero también llegar a ser la causa de su destrucción, creo que esa dualidad es la esencia misma de la humanidad, somos capaces a la vez de componer la más bella de las sinfonías y al mismo tiempo envenenar la tierra que pisamos y matar a nuestros semejantes. Pobre Fos, tiene esperanza, pero son más los que hacen daño que los que componen sinfonías... sob ... me pongo sentimental XD.


Respecto a la narración, me parece correcta y su tono es sin duda adecuado. Los diálogos también los he visto bien estructurados. 

Respecto a la historia, creo que ha sido lo que ha quedado más flojo, es evidentemente un Genesis muy similar al de otras religiones, tal vez el puntito misántropo lo cambia un poco, pero sigue sin parecerme un relato redondo.
Atrás solo quedan los errores, adelante en cambio hay... errores nuevos, pero imprevisibles y diversos. Disfrutaré y lamentaré cada uno de ellos a su debido tiempo.
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#5
El relato estuvo bastante bien escrito, salvo por ese "muriste". Ese fue un punto que me rastrilló muchísimo.
La idea estuvo bastante bien, excepto que tardé en entender de qué iba, sino hasta el final de la historia.
«No hay nada que ganar, cuando no hay nada que perder» https://discord.gg/4r9TF
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#6
Un relato que me dejó un poco frío. No sé, está bien escrito y salvo algún pequeño error se lee con facilidad.
La historia comenzó cautivándome de verdad, pero lo cierto es que se volvió un tanto trillada, muy bíblica si se quiere.
Creí que iba a ser algo más original.
De todos modos no estuvo mal, ahí hay talento.
Jamás dejes de crear, es muy aburrido.
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#7
Me gusta el concepto (o conceptos, porque en cierto modo son varios, unidos en un solo evento).
Al principio creí que simplemente iluminaba algo que ya existía y cuando llega al conflicto me desencantó un poco, pero me gustó mucho el giro de "una criatura es el castigo de un creador" seguido de inmediato por un toque optimista pero profundo (no es ceguera optimista, sino la posibilidad de que no pudieran quitarle por completo su naturaleza). Todos esos detalles entrelazándose me agradan.
El eje de todos los mundos posibles no tiene esquinas ni aristas.
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#8
Precioso relato. Noy a puntualizar ningùn error ni niguna expresiòn raruna porque si la hay ni la encontré, ni reparé en ella, ni falta que hizo de tan embelesado que me encontraba leyendo.
Se me ha hecho muy ameno la verdad. Y mira que este tipo de relatos de dioses y sus generaciones tieneden a aborrecer a ser demasiado densos pero a mì en este caso el relato me ha ganado con creces.
Por ahora mi firme candidato!
"Brillaba pálida como un hueso, mientras yo estaba solo, y pensaba para mí cómo la Luna, esa noche, arrojaba su luz sobre el verdadero placer de mi corazón y el arrecife donde su cuerpo estaba esparcido". - Manny Calavera.
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