Este foro usa cookies
Este foro hace uso de cookies para almacenar su información de inicio de sesión si está registrado, y su última visita si no lo está. Las cookies son pequeños documentos de texto almacenados en su computadora; las cookies establecidas por este foro solo se pueden usar en este sitio web y no representan ningún riesgo de seguridad. Las cookies en este foro también rastrean los temas específicos que ha leído y la última vez que los leyó. Por favor, confirme si acepta o rechaza el establecimiento de estas cookies.

Se almacenará una cookie en su navegador, independientemente de su elección, para evitar que le vuelvan a hacer esta pregunta. Podrá cambiar la configuración de sus cookies en cualquier momento utilizando el enlace en el pie de página.

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
(Nuc) Nirak
#1
Nirak es una historia corta que trata sobre un viejo emisar que está intentando no enloquecer debido a la cantidad de patrones que ha aprendido a lo largo de su vida.

Época: hace tres generaciones.

Lugar: norte del desierto de Asdarh. 


(pendiente de aprobación)




Primera parte:



Cuando Nirak observó el fuego tuvo sumo cuidado de no pensar en su poder, y eso fue algo difícil de hacer. Suspiró y negó con la cabeza, totalmente decepcionado de sí mismo. Lo había vuelto a hacer: su puño había alcanzado esa molesta temperatura que lo hacía impredecible, y sumamente peligroso. Pero al menos no había provocado ningún incendió.
Lentamente dejó caer en al suelo el pequeño hueso que sostenía en la mano. Miró a su alrededor, contemplando el paisaje desolado que lo rodeaba. El desierto era el lugar perfecto para sus experimentos, ya que allí, apartado de toda civilización, no podía lastimar a nadie.
Excepto a Saila. Su nieta, obstinada como su madre y por supuesto, como él mismo, había insistido en acompañarlo a los confines del mundo para ayudarlo a dominar algo que cada vez estaba más fuera de control.
—Veo que no has quemado la arena esta vez.
La muchacha de cabellos carmesí y ojos verdes bajó sonriendo desde lo alto de un promontorio de rocas, manteniendo un precario equilibrio en su precipitado descenso.
—Cuidado, Sal —le advirtió Nirak—, recuerda que si te lastimas no podré ayudarte.
Por toda respuesta la joven bufó y, acto seguido, se dejó caer desde lo alto de la última roca, logrando que su cuerpo girase en el aire, aterrizando en la arena con la gracia propia de una acróbata profesional.
Nirak sintió cómo su corazón dejó de latir un instante. «Maldita niña», se dijo, «va a lograr matarme del susto antes que yo mismo pueda hacerlo».
Salia se acercó a él canturreando una canción asdarh. Caminaba despreocupadamente, como si el estar en medio de la nada, con su abuelo como única compañía, un viejo emisar acabado y medio loco, fuese suficiente protección ante los peligros del desierto.
La joven dedicó una mirada calculadora a la pequeña fogata que crepitaba en medio del silencioso crepúsculo. El día llegaba a su fin, por lo que se sentó junto al fuego para calentarse un poco, ya que en el norte de Asdarh las noches solían ser frías.
—¿Has hecho algún progreso?
La voz de Salia lo devolvió a la realidad; otra vez aquellos malditos olores volvían a su mente. Lo terrible del asunto era que no lograba precisar un punto en su vida en el cuál esas sensaciones que experimentaba hubiesen acontecido realmente. Por lo que comenzó a sospechar que la locura finalmente se había apoderado de él.
—Solo un poco de control —explicó, desalentado.
—Eso es bueno, ¿no? —Ella lo observó con suspicacia—. Al menos no te prendiste fuego tu mismo.
Nirak sonrió. A pesar de su desfachatez y arrogancia, Salia lograba arrancarle una sonrisa en los momentos más inesperados. Admiraba eso de su nieta, y teniendo en cuanta que la magia había sido la responsable de la muerte de sus padres, aquella jovencita demostraba una entereza y comprensión de dicho poder como pocas personas lo harían. No en vano había logrado dominar su primer patrón mental a los doce años: el viento.
Ahora, tan solo cuatro años después,  había conseguido grandes progresos con un nuevo patrón. Sin embargo Salia se volvía cada vez más osada, presionando hasta el límite aquellos poderes, consiguiendo a menudo hacer cosas sorprendentes, y peligrosas, algo que preocupaba al viejo emisar sobremanera.
Jamás dejes de crear, es muy aburrido.
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)