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Reto Mar21: Sindoria
#1
Sindoria

Aventureros ingresaban por montones a la taberna del gremio en busca de algún trabajo bien remunerado o para ingresar como miembros oficiales de una de las hermandades más famosas de la capital. Ninguna mesa en la taberna se encontraba libre. Era mediodía y todos se refugiaban de los penetrantes rayos del sol.

Bardos en diferentes mesas afinaban y tocaban sus instrumentos sin que las melodías chocaran en un estridente ruido. Pequeños meseros levantaban sus bandejas mientras ágilmente esquivaban a los aventureros. La bandeja apenas llegaba a la altura de la mesa, pero ya eran diestros para servir cantidades exorbitantes de cerveza a todo aquel que deseara tomar un trago en la taberna del Gremio Sindoria. Los arrogantes magos mostraban algunos trucos de magia para impresionar a todo aquel que los observaba.

Una mujer de baja estatura ingresó a la taberna. Vestida totalmente de negro y con una capucha cubriendo su cabellera. Los aventureros no se atrevían a mirarla a los ojos pues sabían que era la protegida de Droma. Se acercó al tabernero y le entregó un Dulbo de oro, moneda que no tenía valor alguno en el mercado pero que al interior de la hermandad era muy significativa. El hombre detrás de la barra tomó la moneda y asintió. Se dirigió a una puerta cercana a la barra. La chica lo siguió. La capucha no dejaba ver muy bien la expresión en sus ojos.

El tabernero le abrió la puerta, limpió sus manos con un trapo sucio que siempre cargaba en su hombro y se retiró nuevamente a atender a sus clientes.

—Hola mi niña —expresó Droma observando un mapa pegado en la pared—. Regresaste muy pronto.

La misteriosa chica se quitó la capucha que escondía una larga cabellera negra. Corrió hacia Droma abrazándolo fuertemente por la espalda. El líder del gremio giró su torso y la miró con compasión. Sabía que para ella cada misión era muy difícil. Aunque era una asesina experta le dolía matar sin importar que clase de persona fuese. Pero nunca demostraba sus sentimientos hasta que llegaba a los aposentos de Droma; ahí se sentía libre de expresarse sin ser juzgada por los demás miembros del gremio.

—Ya ya mi pequeña Cyna. No llores más.

El líder la apartó y se agachó quedando a la altura de sus ojos. Le agarró los antebrazos observando sus ojos tan negros como el carbón. La miró compasivo dándole a entender que todo estaría bien.

—No hay tiempo para lágrimas ¬—dijo Droma interrumpiendo los sollozos.

Se levantó y se dirigió hacia el mapa que anteriormente estaba mirando. Señaló las montañas de Mutata al norte de la capital.

—En unos dos días se reunirán allí la tribu de los Kawara. Siempre en esta época del año se reúnen en este lugar para realizar algunos rituales —dijo él cambiando totalmente su expresión—. El rey tiene una ligera sospecha de que las desapariciones de esta época eran a causa de esta tribu.

Droma sonrió sádicamente pues la idea de matar le fascinaba.

—Si son ciertas las teorías del rey quiere que acabes con el líder Kawara. Ellos lo consideran un Dios y acabar con él hará que toda su tribu se desintegre.

Cyna se limpió las lágrimas con el codo. Ya era hora de acabar con los Kawara, con cada uno de sus miembros. Salió de la habitación. Posteriormente a la salida de la taberna. Afuera de la taberna la esperaba su equipo. Una chica y dos chicos vistiendo las mismas prendas que ella. Una capucha, las manos vendadas con tiras negras y una ropa totalmente hecha de cuero negro. Aunque no era muy resistente a los ataques les daba una movilidad sorprendente, perfecta para un grupo de asesinos.

—Cyna —expresó una chica rubia que cepillaba el pelaje de su caballo.

—Nos vamos hacía Mutata —dijo Cyna mientras se subía a su caballo.

La pequeña líder se dispuso a cabalgar hacía la puerta norte y los miembros de su equipo quedaron en una sola pieza pues no les habían ordenado nada. Iridiel, la chica rubia hizo una seña con su cabeza señalando a Cyna. Sus ojos se iluminaron pues era una elfa que expresba sus emociones mediante el color que tomaran sus ojos.  Los dos hombres entendieron la señal. Montaron sus caballos y todos la siguieron a donde sea que fuese. Los cuatro juntos cabalgando a la par no querían dirigirle palabras a su líder. Pero Yug que era un entrometido elfo no dudó en hablarle a su líder.

—¿Para qué vamos hacía Mutata jefa?

Cyna lo miró de reojo. Su corazón latía a mil por segundo. Jaló hacia atrás las riendas de su caballo frenando bruscamente. Los demás imitaron su acción frenando cerca a la puerta norte de la capital.

—La tribu de los Kawara se reunirá en tres días. Debemos acabar con ellos antes de que dejen más víctimas.

Los Kawara habían marcado un antes y un después en su vida. Aunque el rey sospechaba que las desapariciones de estos días se debían a esta tribu; ella estaba totalmente segura de que eran ellos los causantes de estas desapariciones. «Mi hermana al fin será vengada», pensó Cyna.

Salieron de la ciudad y se encaminaron hacia su destino. Era una noche en la que las lunas alumbraban con su máxima luminosidad. El camino sería fácil hasta el estrecho de Biumuta. Desde ese punto se alzaba un bosque frondoso por el cual no podrían pasar sus caballos.

Después de unas horas de viaje llegaron al estrecho. Cada uno desmontó su caballo y bajaron algunos objetos de las monturas que les servirían para adentrarse en el bosque. Liberaron sus corceles a una pradera en donde aguardarían mientras sus dueños regresaban.

Los árboles medían unos cien metros. Sus troncos y ramas eran gruesas y firmes. Caminaron al menos una hora hasta que pararon a buscar un buen lugar para dormir. Lo más obvio sería que durmieran en algún claro y prendieran una fogata, pero sus años de experiencia les decía que no era un buen lugar para pasar la noche; menos en un bosque el cual no conocían pero que los Karawa seguro conocían como la palma de su mano. Aunque no era el lugar donde habitaba la tribu si que conocían los caminos gracias a su reunión anual. Escalaron los enormes árboles hasta llegar a alguna rama que sobresaliera para establecerse y pasar la noche.

Sacaron algo de comida de sus mochilas. Cyna jugaba con su daga clavándola y sacándola repetidas veces de la rama del árbol en donde estaban subidos.

—Yug serás el primero en hacer guardia. Inicia de una vez —dijo Iridiel al ver a su líder perdida en sus pensamientos.
Yug imitó un saludo militar colocando la palma de su mano extendida a la altura de su frente. Indicándole que seguiría sus órdenes.

Vandi era el mas misterioso de la banda pues tenía una venda en los ojos. Nadie conocía sus ojos a pesar de que llevaban trabajando juntos casi diez años.

—Emmm… tú Vandi, sigue haciendo lo que sea que estés haciendo —musitó la elfa cerca a su compañero.
El misterioso asesino no respondió a su mensaje, simplemente pasó de ella. Los ojos de Iridiel se tornaron rojos. Se acercó a Yug para buscar con quien hablar un rato antes de ir a dormir.

—Este… Yug. Está muy fría la noche ¿No crees? —dijo la elfa tratando de encontrar un tema de conversación.

—Si si. Hay lunas llenas. Casi siempre hace mucho frío —respondió el elfo sarcásticamente mientras seguía vigilando los alrededores—. ¿Sabes que tiene la jefa?

—Por supuesto —blanqueo los ojos—. Siempre había esperado esta misión contra los Kawara. Ellos secuestraron a su hermana mayor cuando era solo una niña.

—Oh. Entiendo. Pues bueno tenemos mucho que hacer entonces. Si esta misión es importante para la jefa también lo será para nosotros.

El primer día transcurrió tranquilo. Haciendo únicamente dos paradas al día para comer algo y continuar avanzando hasta Tsakiya. Por todas las tabernas de la capital se hablaba de que Tsakiya significaba el centro. Pues para ellos esa ciudad en medio de las montañas era el origen de toda la creación. Aunque tenían un asentamiento allí ninguno de la tribu vivía en ese lugar, solo asistían a su ritual.

Era bien conocido que los Kawara preferían usar arcos del tamaño de su s cuerpos. Unos ciento sesenta y cinco centímetros. Las flechas eran también bastante largas, pero no tanto como el arco. Tenían una gran fuerza para poder lanzar flechas de esos tamaños. Otros guerreros preferían cargar una gran lanza con un escudo alargado tallado en madera que podían reposar fácilmente en el suelo por su gran tamaño.

En el segundo día de viaje se encontraba cada uno dispuesto a dormir en una de las ramas, pero escucharon pasos que se acercaban a un claro cercano. Divisaron a lo lejos varios guerreros Kawara. Alcanzaron a identificar a dos de ellos. Hombres armados únicamente con una lanza y un gran escudo de madera. Pintados totalmente de negro y con una máscara alargada hacía arriba. Era hora de empezar a reducir sus números.

Los cuatro asesinos se alistaron para dar un ataque sorpresa, pero en unos instantes y sin poder reaccionar Iridiel fue atravesada por una flecha que se abría paso en la oscuridad dejándola clavada contra el tronco del árbol. Cyna advirtió que su compañera había muerto en el instante. Inspiró profundamente analizando la situación. Los habían descubierto y estaban en territorio enemigo. Aunque eran amos de las sombras el bosque era como un patio de juegos para los Kawara.

Yug preparó su ballesta, cargó en ella cinco flechas e inició una ráfaga de disparos hacía los indios que se encontraban abajo. Ninguna flecha fue capaz de atravesarlos gracias a sus efectivos escudos. Vandi por el contrario que prefería pelear cuerpo a cuerpo agudizó su escucha y logró detectar algunos movimientos inusuales de las hojas de los árboles. Los encontró. Se lanzó como un rayo hacía la ubicación de los que habían disparado a Iridiel. Desenvainó sus dos dagas. En el aire identificó que eran dos enemigos y que estaban separados a unos cuantos metros. Uno de ellos cargaba un arco mientras que el otro portaba una larga lanza y un escudo tallado en madera. Agarró fuertemente la daga de su mano derecha y fuertemente lanzó su otra daga apuntando a la yugular del arquero dando en el blanco. Aterrizó en la rama donde estaba el otro, pero no sería fácil para un asesino matar un contendiente que peleaba a distancia. Tenía que acortar los pocos metros que los separaban para lograr hacerle daño.

Los Kawara que estaban abajo, aunque se notaban distraídos eran simplemente una carnada. Estaban preparados para atacar. La líder de los asesinos saltó desde la rama en que se encontraba. Disparó un arpón en un árbol cercano para reducir la caída y se acomodó arriba de sus dos objetivos para dar un ataque contundente. Los dos indios estaban listos para un ataque desde cualquier lugar y levantaron sus escudos. Cyna aprovechó esto. Pateó el escudo dando un giro hacía atrás. Ella era mucho más rápida que sus enemigos. Corrió hacia ellos. Accionó el mecanismo de sus botas sacando dos pequeñas cuchillas. Apuñaló a uno de ellos en el estomago sin causarle mucho daño, pero logrando inyectar un poderoso veneno del cual estaban impregnadas sus cuchillas. Retrocedió nuevamente evitando un ataque con lanza de los dos tipos.

Arriba la pelea continuaba. Vandi buscaba un punto débil por el cual atravesar las defensas de su rival. En un descuido del Kawara fue atravesado por una flecha en la cabeza proveniente de su espalda. Yug se había posicionado detrás de su oponente sin ser percibido.

El indio que había sido envenenado murió en unos cuantos segundos. Su compañero se asustó pensando que la pequeña mujer le había lanzado algún tipo de hechizo. En ese instante de distracción con una velocidad casi inhumana apareció Cyna en su espalda enterrando una daga en su cuello y cercenando todo su cuello logró asesinarlo. Cuatro enemigos habían muerto, pero ya no estaban seguros acampanando en ningún lugar. Se encontraban muy adentro de su territorio.
Se acercaron al cadáver de Iridiel. Tomaron un dije que cargaba en un pequeño bolso. La marca de los asesinos de Sindoria. Que portaba el nombre de su portador por el reverso de este. Sin poder darle una despedida adecuada por los peligros que representaba quedarse en ese lugar, los tres asesinos restantes avanzaron deprisa a pesar de que estaban muy fatigados por la lucha que acababan de librar.

Avanzaron toda la noche. El sol salía en el horizonte iluminando el frondoso bosque y las montañas que se vislumbraban a varios kilómetros. La gran Tsakiya se podía ver en el pico mas alto de las montañas Mutata. Era una ciudad amurallada que se iluminaba más que el sol. Sus casas y edificios hechos de oro puro eran su mayor atractivo. Lo más sorprendente de esta ciudad era una gran estatua de una serpiente alada que influía miedo en cualquiera que lograra llegar al menos a verla a lo lejos. Debajo de las murallas salían por unos agujeros varias cascadas naturales.

Los asesinos se acercaban ya a paso reducido hacía su destino. Escucharon el melodioso silbido de una flauta y sus cuerpos se comenzaban a sentir pesados, débiles. Yug y Vandi cayeron al suelo en un profundo letargo. Cyna se tambaleaba, pero antes de que la consumiera el raro canto de la flatua. Tomó una daga y se apuñaló en el muslo derecho. De inmediato salió del control de la flauta. Tomó unas cuantas vendas cubriéndose la herida que se acababa de hacer. Corrió rápidamente hacía unos arbustos. Se lanzó al suelo teniendo visión de sus dos compañeros desmayados. Al cabo de unos minutos llegaron varios guerreros Kawara. Amarraron manos y pies de los dos asesinos. Después los colgaron en unos finos troncos y los entraron a la ciudad de Tsakiya.

La líder ahora sola. Debía completar la misión que le habían encomendado. Observó los agujeros debajo de las murallas. Gracias a su baja estatura pudo entrar fácilmente por los agujeros. El agua que salía era bastante agresiva haciéndola retroceder algunos centímetros. Gracias a los dos arpones que tenía en los mecanismos de sus muñecas podía sostenerse sin que el agua la arrastrara del todo.

Atravesó todo el agujero llegando a una fuente en una zona rodeada de lo que al parecer eran sus hogares. Al ser una ciudad de culto todas sus edificaciones solo eran ocupadas en la época del año donde realizaban sus rituales. Ya era casi el mediodía. La ciudad estaba bastante concurrida. Todos sus habitantes se movían rápidamente para dejar todo listo para su ceremonia. La pintura negra en la piel de los indios hacía contraste con el dorado de sus edificaciones. Por ningún motivo se quitaban sus máscaras. Absolutamente todos desde niños hasta los mas viejos portaban sus máscaras de madera.

Más tarde la ciudad se iluminaba con antorchas. Todos se dirigían hacia la plaza donde se realizaría la ceremonia. Los guardias postrados en la muralla también se dirigían a la plaza. Nadie se atrevería a atacar la ciudad gracias a las leyendas que se habían transmitido a través de los tiempos. Ahí estaba Cyna escondida en un tejado esperando el momento perfecto para atacar.

En la plaza debajo de la gran serpiente alada estaba el templo del Kawurama (como llamaban a su líder los indios Kawara). La pelinegra tenía la vista fija en el templo esperando que saliera el líder. Para su sorpresa salieron varias chicas jóvenes vestidas con túnicas rojas y con sus ojos vendados. Calculaba que tenían entre diez y quince años. Fueron ubicadas en un gran altar en el centro de la plaza. Los indios arrodillados que hacían reverencia constante no levantaban la mirada en ningún momento. Después de un instante salió del templo su líder. Cyna palideció al ver el familiar rostro de su líder. Se trataba de su hermana desaparecida hacía muchos años. Sin la distinguida pintura negra en su piel. Tenía una túnica blanca y cargaba un cetro tallado en madera, pero en la parte de arriba tenía dos ojos de serpiente dorados.
Deriana dio tres golpes con su cetro en el suelo. Los Kawara se levantaron de su embelesamiento. Un indio más grande que los demás apareció subiendo las escaleras del altar con un hacha en la mano. Agarró del brazo a una de las chicas. La niña se resistía a la gruesa mano de su asesino mientras daba gritos de ayuda. La arrodilló y posicionó su cabeza en un gran cubo dorado. El verdugo observó a su líder. Ella asintió. El hacha fue dirigida a su cuello decapitándola en el instante. Cuando la cabeza cayó al suelo una esencia emanó de ella. Flotó unos segundos sobre el altar para después dirigirse al cetro de Deriana. Los ojos del cetro se iluminaron y la esencia desapareció.

Cyna no pudo salvar a la chica. Estaba rodeada de enemigos. Notó que sus compañeros no estaban por ninguna parte. Quizás si los encontraba podría acabar de una vez por todas con la tribu. Se bajó del tejado para el lado que no daba con la plaza. Buscó desesperada por todo Tsakiya. Vio a lo lejos una edificación diferente a las demás. Sus paredes no eran de oro sino de piedra. Se acercó sigilosamente a la fortaleza. No habían vigías cerca. Al entrar vio colgado de las manos con unas cadenas a Yug derramando sangre por todo su cuerpo.

—Luchó hasta el final…—se escuchó una voz cerca y muy familiar.

La chica buscó la proveniencia de la voz. Observó a su derecha y estaba Vandi tirado en el suelo atado con unos nudos muy extraños. No tenía ningún rasguño.

—¿Qué pasó con Yug? —Cyna no podía creer lo que estaba viendo, dos de sus amigos habían muerto. Todo por no ser una buena líder y estar cegada por su venganza—. Como es que estás bien y Yug está muerto.

—Lo torturaron para sacarle información. Querían saber quién nos había mandado. Yug no dijo ni una palabra —dijo Vandi— A mí no me torturaron porque se tenían que ir para su ceremonia.

—Por azares del destino estás bien —respondió Cyna acercándose a su compañero y cortando sus ataduras—. Nos vamos. Levántate y coge tus armas.

Vandi siguió las órdenes. Tomó sus armas. Apretó la venda de sus ojos y siguió a su líder.

La reina Kawara bajaba los escalones del templo mientras su tribu cantaba alabanzas a su dios serpiente. Se paró en el centro del altar rodeada de cabezas decapitadas y en una especie de éxtasis que denotaba su rostro. Cerró sus ojos y al cabo de unos segundos los abrió, pero ahora sus ojos eran los de una serpiente. En su pelo desaparecieron varias canas. Las arrugas de su rostro se esfumaron. Vandi no aguantó más la espera. Saltó del tejado lanzando varias dagas en dirección a la reina y cayó en una casa cercana a la que él se encontraba.

Los indios no esperaban tal ataque hacía su líder. Antes de que las dagas impactaran en su protectora varios guerreros se posicionaron en frente de su reina recibiendo el impacto de las dagas pues no portaban escudos en su ceremonia sagrada. Deriana ni se inmutó ante tal ataque. Que podría hacer un asesino vendado contra su ejército.

—No pueden lastimarme —dijo Deriana. Su voz sonó con un eco aturdidor en toda la ciudad—. Cada persona se sacrificaría por mi antes de que pudieran hacerme algo.

—Quizás yo solo no pueda, pero ellos sí —respondió Vandi con una sonrisa en su rostro.

Varias sombras aparecieron a sus espaldas. Aparentemente Sindoria había mandado refuerzos para extinguir a su raza. La reina se asustó. Si morían sus esbirros ella también caería. Entonces corrió hacía el templo subiendo las escaleras lo más rápido que sus pies le permitían.

Llegó a una habitación muy escondida del templo. Se sentó en su trono para respirar un poco. La puerta se cerró súbitamente. Apareció Cyna en una esquina mirando a su hermana compasivamente.

—Sabía que algún día me encontrarías —confesó Deriana con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en el respaldo de la silla.

—Co.…cómo es que estás viva Deriana. Yo vi cuando esos indios te llevaron arrastrada hacia el bosque.
Deriana suspiró.

—Cuando llegué a esta ciudad, el líder en ese momento se enamoró perdidamente de mí. Descubrí que su bastón era un regalo de los dioses con el que podía controlar la mente de toda su tribu, pero no lo usaba con tal propósito. Solo lo usaba como un símbolo de poder. Vi la oportunidad de escapar de aquí entonces maté a su líder envenenándolo. Tomé su arma para dominarlos a todos y aunque mi propósito era escapar de aquí fui cegada con el poder. El bastón se alimentaba del aura de chicas vírgenes entonces debía recargarlo cada año.

—¿Sabes que tendré que matarte, hermana?

—Sería lo mejor. No me gustaría acabar en manos de otra persona que me mataría con odio —dijo Deriana abriendo los ojos y mirando fijamente a su hermana.

La asesina sacó un frasco de su bolso. El frasco contenía una sustancia morada. Se lo entregó a su hermana. Deriana abrió el frasco con suma tranquilidad. Una lágrima le bajaba por la mejilla mientras daba un sorbo a el frasco. La sustancia morada le escurría por su mandíbula. Cerró los ojos y jamás los volvió a abrir. El cetro que sostenía fuertemente cayó al suelo. Se resquebrajó totalmente. Todos los Kawara que se encontraban afuera se quitaron sus máscaras y no tenían ni idea de que hacían en Tsakiya. Sus mentes fueron liberadas del hechizo del dios serpiente.
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#2
Aspectos técnicos: Hay problemas con la construcción de varias frases. En la frase le entregó un Dulbo de oro, moneda que no tenía valor alguno en el mercado pero que al interior de la hermandad era muy significativa, no tiene sentido; se entiende a lo que te refieres (es una moneda sin valor legal fuera de ese lugar), pero es de oro... Aunque no sea una moneda de curso legal sigue siendo un trozo de oro... Además las monedas se escriben en minúscula. En la oración No llores más nos estás diciendo algo que como lectores no hemos visto (la vemos abrazarle, y vemos al narrador explicando que ella es sentimental). Por su parte, las lunas alumbraban con su máxima luminosidad es redundante, alumbrar implica proyectar luz sobre algo, por tanto van a alumbrar con luminosidad.

Iridiel, la chica rubia hizo una seña con su cabeza señalando a Cyna. Sus ojos se iluminaron pues era una elfa que expresba sus emociones mediante el color que tomaran sus ojos.  Los dos hombres entendieron la señal, aunque a nivel de worldbuilding es genial ese detalle de los ojos de la elfa (aunque Yug es un elfo y no parece tener ese poder, así que tendríamos que entender porque ella sí y él no), esa frase sobra totalmente, porque ellos entienden la señal que es la seña que hace con la cabeza, el que sus ojos se iluminen o cambien de color es indiferente para que ellos comprendan el mensaje.

Pues para ellos esa ciudad hace referencia a la tribu de los Kawara, y sin embargo tenemos que sobreentenderlo porque luego se habla de ellos y por el contexto de la historia, sin embargo por la construcción del párrafo hace referencia a la gente de las tabernas de la capital
Solo en este trozo menos en un bosque el cual no conocían pero que los Karawa seguro conocían como la palma de su mano. Aunque no era el lugar donde habitaba la tribu si que conocían los caminos repites conocían tres veces.

En cuanto has hablado de indios me has sacado de una patada de la lectura. Ni siquiera voy a entrar en cuestiones acerca de la connotación negativa de dicho vocablo (aunque es algo a tener en cuenta), pero es que indio se refiere a los habitantes de la India, o a los indígenas americanos; ninguna de las dos ayuda a no romper mi suspensión de la incredulidad.

En La niña se resistía a la gruesa mano de su asesino mientras daba gritos de ayuda debería ser su verdugo, para empezar porque todavía no la ha matado (así que en todo caso sería futuro asesino) pero principalmente porque lo que hace ese Kawara entra en la definición de un verdugo.

En cuanto a erratas: en lágrimas ¬—dijo se te ha colado el (¬), escribes Dios cuando debería ser dios (hablas de un dios y no de un nombre propio).

La puntuación también tiene problemas: Ya ya mi pequeña Cyna (Ya, ya); ¿Para qué vamos hacía Mutata jefa? (Mutata, jefa), Aunque eran amos de las sombras el bosque era (sombras, el); La líder ahora sola. Debía completar la misión que le habían encomendado (La líder, ahora sola, debía); a través de los tiempos. Ahí estaba Cyna (tiempos y ahí o tiempos, y ahí), Co.…cómo (Co... cómo), el líder en ese momento se enamoró perdidamente de mí (o el líder, en ese momento o en ese momento, se enamoró)


Historia y mundo: La historia es la típica de asesinos pero tiene un planteamiento que daría para muchas más aventuras en forma de antología de relatos. Aunque tiene problemas, como ese giro que podría funcionar bien pero se vuelve cliché del tipo el poder me consumió para luego acabar con el cliché de me doy cuenta de que lo que hice está mal así que decido sacrificarme.

Además de eso hay todo una contradicción cuando en una parte nos dicen que la tribu consideran a su líder un dios, luego se nos habla del dios serpiente como algo diferenciado de la reina.

Hablando de la reina, aunque el giro en el que ella es la villana es interesante (pasando por alto lo ya mencionado), no funciona tan bien cuando no sabemos nada de la protagonista y no se nos habla de la hermana o la venganza hasta bien avanzado el relato. Tal vez si esto fuera parte de una antología y con anterioridad se nos ha mencionado eso sería distinto.

También que Vandi no fuera torturado porque justo empezaba el festival queda tan casual que realmente supuse que iba a traicionar a la protagonista.

Con respecto al mundo aunque tiene un planteamiento interesante con la capital de oro, el gremio... Tiene problemas: 1º el gremio es confuso, no se sabe si es uno de aventureros o de asesinos; 2º el tema de los armamentos de la tribu no tiene sentido más allá de la molonidad, que luchen en un bosque implica que deberían llevar algún arma corta en lugar de luchar con lanzas y arcos largos (y un arco largo no está pensado para luchar con él como si fuera un arco corto atacando mientras te vas moviendo); 3º los artilugios de la protagonista, aunque ayudan a dar una vuelta de tuerca al combate, se van mencionando a medida de que son necesarios, convirtiéndolos en prácticamente Deus ex Machina.

Personajes: Aunque la protagonista tiene puntos fuertes (como lo de luchar aunque su cuerpo sea pequeño, o ser asesina pero no disfrutar matando), tiene puntos débiles, como el propio hecho de que lo pase mal matando y sea asesina, uno acaba sobreentendiendo que es para poder llevar a cabo su venganza, pero no parece haber ningún motivo por el que iba a poder tener la oportunidad de vengarse uniéndose a ese gremio...

Droma está construido de tal forma que uno esperaría que estuviera tras todo al final y que su aparición se reduzca al comienzo hace que le falte algo al relato.

Los compañeros de Cyna, aunque no demasiado redondos, tienen ciertas muestras de no ser completamente planos. La elfa demuestra tener carácter; el elfo parece ser el alivio cómico pero que sabe ser serio cuando la ocasión lo requiere (además de ser confiable), y Vandi con sus ojos vendados y su manera de actuar tiene un toque misterioso que pega bien con el concepto de asesino. Aunque en su caso haría falta decir algo acerca de las vendas (que es ciego, que eso forma parte de un entrenamiento, que sus ojos están malditos...) porque vendarte para matar a gente es hacerte la zancadilla a ti mismo.

La hermana por su parte tiene el problema completo de que pase de ser una villana que mata sin preocupaciones para que en cuanto habla con su hermana se rinde directamente. Es verdad que se da a entender que la consume el poder (aunque extrañamente al anterior líder no parecía ocurrirle lo mismo) pero justo por ello no debería tener ese cambio porque una fuerza superior la controla.

La temática: Me parece que has decidido pasar de la imagen que tocaba y centrar tu historia en una de las imágenes de Juanma. Sí, la historia empieza con una taberna, pero está de paso para que la protagonista pueda ir a su misión; ni siquiera el encuentro con el jefe tiene lugar en dicha taberna, sino en otro lado. En cambio, la protagonista parece al personaje que sale en la imagen a la que hago mención (herida en el muslo incluida) y la situación de andar en un sitio con agua parece el final cuando está entrando en la ciudad.

Lo mejor: Los personajes tienen habilidades de lucha que en algunos casos no se reducen a lo de siempre.

Lo peor: Los aspectos técnicos.

Destacados: El concepto del grupo de asesinos puede funcionar muy bien para una antología de relatos.

Sugerencias: Una reescritura completa del texto, principalmente en lo que al apartado técnico se refiere.
Responder
#3
Emmm, este relato me dejó bastante frío, incluso me ha costado acabarlo. Creo que hay un problema con los puntos y seguidos (hay demasiados, a cada rato). Esto provoca que el relato parezca más una descripción de hechos, uno detrás del otro, más que una historia narrada. Me refiero a ejemplos como estos:

"Salió de la habitación. Posteriormente a la salida de la taberna. Afuera de la taberna la esperaba su equipo. Una chica y dos chicos vistiendo las mismas prendas que ella."

"Divisaron a lo lejos varios guerreros Kawara. Alcanzaron a identificar a dos de ellos. Hombres armados únicamente con una lanza y un gran escudo de madera. Pintados totalmente de negro y con una máscara alargada hacía arriba. Era hora de empezar a reducir sus números."

Considero que se puede contar lo mismo sin necesidad de acortar tanto las oraciones, tratando de hacer los párrafos un poco más amenos al lector.

Además, la mayoría de las descripciones aportan poco o nada de información. Me refiero a: "ojos tan negros como el carbón"; "una chica rubia"; "unas alumbraban con su máxima luminosidad"; "bosque frondoso"; "Sus troncos y ramas eran gruesas y firmes"; "túnica blanca". Opino que, para que el lector pueda imaginarse a X personaje o pueda dibujar en su mente X paisaje, es necesario profundizar un poco más, buscas sinónimos o palabras reflejen mejor aquello que se intenta plasmar.

También noto que no has profundizado demasiado en los sentimientos de los personajes. Por citar un ejemplo:

"Cyna advirtió que su compañera había muerto en el instante. Inspiró profundamente analizando la situación. Los habían descubierto y estaban en territorio enemigo." ¿No hay tristeza? ¿O preocupación? ¿O un atisbo de remordimiento? Está bien que sea una asesina y que en público no acostumbre a mostrar sus sentimientos, pero internamente alguna emoción tuvo experimentar. O al menos eso pienso yo.

Lo mismo me sucede con los diálogos, los siento algo robóticos.

"—Yug serás el primero en hacer guardia. Inicia de una vez —" ("¡Inicia de una vez!", le agregaría más énfasis a la orden que está emitiendo)

"—¿Qué pasó con Yug? —Cyna no podía creer lo que estaba viendo, dos de sus amigos habían muerto." (lo mismo aquí)

"—No pueden lastimarme —dijo Deriana. Su voz sonó con un eco aturdidor en toda la ciudad—." (O aquí)

El giro que sucede a lo último podría haber funcionado si se hubiese justificado de otra manera. El motivo por el cual su hermana se convierte en líder de la tribu me parece un poco "agarrado de los pelos". Se nos explica todo resumido en un solo párrafo y, al menos a mí, me resulta poco creíble.

Te comento unas últimas cuestiones que quería recalcar:

"Aunque el rey sospechaba que las desapariciones de estos días se debían a esta tribu; ella estaba totalmente segura de que eran ellos los causantes de estas desapariciones." (ese "aunque" denota una contradicción, pero no veo una contradicción entre ambos pensamientos)

"—Si son ciertas las teorías del rey quiere que acabes con el líder Kawara" (creo que está mal la construcción de la oración, tal vez con una coma en el medio se arregle)

"—Ya ya mi pequeña Cyna. No llores más.

—No hay tiempo para lágrimas ¬—dijo Droma interrumpiendo los sollozos." (estos diálogos podrían ir juntos, sino, resultan repetitivos).

Lo siento si mi comentario suena demasiado crítico, considero que, si se ajustan ciertas cosas y si buscas otra manera de narrar los hechos, podría acabar siendo una historia muy interesante.

¡Mucha suerte!
Que locura que la locura deje de ser locura cuando se convierte en realidad
Responder
#4
Ahí va mi humilde análisis:

Gramatica: Hay bastantes erratas que deslucen. Pero me voy a olvidar de la verdadera gramática y pasar a centrarme en algo que me ha expulsado completamente de la lectura:

El uso de Indios... para referirse a una población tribal o indígena es un error bien gordo. Los indios como tal pueden hacer referencia o a los habitantes de la india, o a los erróneamente llamados amerindios (por motivos de sobra conocidos). No es que quiera ser especialmente machacón con esto, pero quiero darte a entender que la palabra indio (que comprendo en tu cabeza haga referencia a una tribu con plumas, arcos y tiendas de pieles...)  es completamente especifica al referirse a una población exisente en el mundo real. Para que me comprendas mejor, es como si utilizaras en lugar de indios: Zulú, Tuareg, Masái... ¿o porque no?, Murcianos XD


Narración y diálogos: La narración se me hizo densita por momentos, los mismo con algunos diálogos por ser en ocasiones intranscendentales. Pero respecto a la forma esta bien ejecutado en su mayoría. No he visto errores de puntuación en los diálogos y las conversaciones (salvo un par de excepciones) daban dinamismo a la lectura.

Historia: No esta mal. Perfectamente tampoco. Pero reconozco que me ha gustado el global, la historia de los asesinos contratados para eliminar al líder de la tribu...  unido al giro argumental que lo convierte en algo personal puesto que la protagonista esta emparentada con su objetivo. También me ha gustado mucho la idea del gremio en lugar de una simple taberna como han hecho la mayoría... pero me ha pasado lo mismo con todas la buenas ideas que has empleado. Creo que ha faltado aprovecharlas mejor. 
Por ejemplo:
-Dar mayor peso a la parte del gremio/taberna, puesto que podía ser interesante y también es entorno a lo que gira la temática del reto.
-Dejar que Cyna descubra de un modo más duro que su hermana es la lider de la tribu, y del mismo modo hacer de la decisión de salvar/eliminar a su hermana un momento transcendental de la historia.
-Poner cierto énfasis en la tribu y sus particularidades, en la magia y sus posibilidades ya al principio de la historia. Para que llegados al final se sienta más natural todo.



Temática: Creo que apenas se adapta a la imagen propuesta, y es una pena porque lo del gremio era una buena idea.

Personajes: Cyna y su hermana funcionan bien, aunque se acaba con un giro típico de la fantasía, de redención un poco forzada y muerte voluntaria. El resto de personajes se desdibujan demasiado rápido incluso Vandi que llega hasta el final.
Respecto a los personajes secundarios, si quieres cargartelos y provocar un efecto en el lector, lo mejor es dimensionarlos antes, dejar que los conozcamos para que nos importen... en cualquier caso es difícil de hacer en un relato con palabras limite.

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Colofón: Creo que deberías reescribirlo, tomar esas buenas ideas y darles forma de nuevo. El texto tal como esta es aceptable, pero muy mejorable.
Antes de despedirme quiero mencionar que me ha gustado mucho el nombre de Sindoria. Tiene cierta musicalidad, me suena a ciudad elfica o porque no, a ciudad perdida en la selva.
Atrás solo quedan los errores, adelante en cambio hay... errores nuevos, pero imprevisibles y diversos. Disfrutaré y lamentaré cada uno de ellos a su debido tiempo.
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#5
Bueno, este ha sido el primer relato que me ha costado leer. Sobre todo me he encontrado dos problemas: El narrador y las oraciones demasiado cortas.

El problema que tengo con el narrador es que parece más bien una cámara de cine. te va contando externamente todo lo que va viendo el espectador (lector) en está aventurilla de asesinos. Eso, unido a las oraciones cortas me generó la sensación de estar viendo una película que va muy rápido (ahora están en la taberna, ya han salido, ahora están luchando y una a muerto, anda, ya solo queda una....)

Con respecto a la trama, aunque cumple con todo lo que debe tener una historia, es floja. se siente algo vacía ,previsible y el final... el final directamente no me gustó. Hola soy tu hermana perdida, he sido mala y ahora me voy a suicidar sin quejarme.... No se, es que no lo veo.

No se, veo que hay un buen trabajo de escaleta, de saber que quieres contar y tienes un buen esqueleto para una historia. Pero me parece que un buen repaso en el que revises la voz del narrador y pongas algo más de cuidado en estructurar frases algo más complejas sería conveniente.

¡Buen trabajo! Suerte en el reto
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#6
La lectura se hace pesada, sobre todo por la ausencia casi total de comas. Hay poquísimas, y eso hace que muchas veces las oraciones pierdan su sentido. 
Ese es el principal error que he visto, aparte de lo de los indios que ya te han señalado. La historia no está mal, pero el giro de la hermana de la protagonista no resulta demasiado impactante, porque se enuncia de pasada y sin profundizar en el tema. Y el final también se hace un poco extraño. Con una buena revisión, habría quedado mucho mejor.
Adelante, pues. El destino nos aguarda
 @elcentineladelaesperanza
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#7
“tres asesinos restantes avanzaron deprisa a pesar de que estaban muy fatigados por la lucha que acababan de librar.
Avanzaron toda la noche.”

Lo primero que noté fue que redundaste pues al terminar un párrafo escribiste avanzaron deprisa, y luego iniciaras el siguiente párrafo con avanzaron toda la noche. Podrías usar sinónimos para que no canse la vista estas palabras.

Mas adelante escribes: “Cyna jugaba con su daga clavándola y sacándola repetidas veces”. Creo que con es necesario decir que la saca pues con decir que la está clavando repetidas veces ya podemos deducir que la tiene que sacar nuevamente.

"Aunque el rey sospechaba que las desapariciones de estos días se debían a esta tribu; ella estaba totalmente segura de que eran ellos los causantes de estas desapariciones." Acá repites desapariciones. Puedes corregirlo por algo como: ella estaba segura de que así era.

En el primer renglón podemos ver que escribes:” Aventureros ingresaban por montones a la taberna del gremio en busca de algún trabajo bien remunerado o para ingresar como miembros oficiales”. Escribes ingresaban y después ingresar. Podrías usar mejor para ser miembros oficiales no más.

Como ya te dijo Kantos vi un gravísimo problema con los puntos seguidos. Abusaste bastante de ellos. Podrías haber usado comas o simplemente hacer unas descripciones mejores para que no se cortaran las oraciones tan abruptamente.
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#8
Lo malo: —No hay tiempo para lágrimas ¬—dijo Droma interrumpiendo los sollozos. Que se cuelen ya no erratas, sino simbolos que no pintan nada, creo que es buena muestra de la falta de revision de este relato.

Hay una gran cantidad de repeticiones a lo largo de todo el relato, pero claro, si no revisas... Rolleyes

Salió de la habitación. Posteriormente a la salida de la taberna. Afuera de la taberna la esperaba su equipo. Esperaba un STOP... Big Grin

La protagonista. Es una asesina a la que no le gusta matar, le encargan que investigue a una tribu y, si las sospechas son ciertas, elimine unica y exclusivamente al lider. Y la asesina a la que no le gusta matar empieza a matar a todo ser viviente que se le cruza... bien, podemos escudarnos en que le cegaba la venganza de su hermana. Pero con unos sentimientos tan fuertes hacia su hermana, el final es simplemente absurdo. Descubre que su hermana esta ahi, vivita y coleando, y no le afecta en nada. Cero repercusion, cero lucha interna, cero sentimientos econtrados. Venga hombre...

Lo regular: «Mi hermana al fin será vengada», pensó Cyna. Me parece una forma algo pobre de mostrarnos el pasado que le une a la tribu esa.

Por todas las tabernas de la capital se hablaba de que Tsakiya significaba el centro. Que aburrida debe ser la gente de la capital esa para que ese sea el tema de conversación en una taberna...

Observó los agujeros debajo de las murallas. ¿Que mierda de murallas son esas? ¿Unas construidas para facilitarle la historia al escritor? Rolleyes

Los indios no esperaban tal ataque hacía su líder. Antes de que las dagas impactaran en su protectora varios guerreros se posicionaron en frente de su reina recibiendo el impacto de las dagas [...] Pues no quiero imaginarme lo que habrian hecho de haber estado alertas...

Lo bueno: A poco que hicieras una buena revision, subiria muchisimos enteros. Casi todos los fallos son poca cosa, el problema es que se acumulan. Lo bueno, es que tienes madera de escritor, sabes escribir y transmitir; lo malo, es que subiste un primer borrador.

El reto: apenas un esbozo de la imagen Sad
[Imagen: Banner.jpg]
Emperador de las Montesas, Gran Kan de los Markhor, Duce de los Ibices y Lord Protector de Ovejas, Corderos y Otros Sucedáneos de Cabra
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