Este foro usa cookies
Este foro hace uso de cookies para almacenar su información de inicio de sesión si está registrado, y su última visita si no lo está. Las cookies son pequeños documentos de texto almacenados en su computadora; las cookies establecidas por este foro solo se pueden usar en este sitio web y no representan ningún riesgo de seguridad. Las cookies en este foro también rastrean los temas específicos que ha leído y la última vez que los leyó. Por favor, confirme si acepta o rechaza el establecimiento de estas cookies.

Se almacenará una cookie en su navegador, independientemente de su elección, para evitar que le vuelvan a hacer esta pregunta. Podrá cambiar la configuración de sus cookies en cualquier momento utilizando el enlace en el pie de página.

Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¿Qué estáis leyendo?
Cita:De hecho, si mal no recuerdo, es el propio Bukowski el que rescata a Fante del ostracismo. Si te interesa saber más del tema te recomiendo "Historias de escritores" de Daniel Ares.

Mi "biblioteca" digital de costumbre no encuentra ese libro. Deberé probar por otros canales. Seguro que està lleno de curiosidades.
"Brillaba pálida como un hueso, mientras yo estaba solo, y pensaba para mí cómo la Luna, esa noche, arrojaba su luz sobre el verdadero placer de mi corazón y el arrecife donde su cuerpo estaba esparcido". - Manny Calavera.
Responder
(03/12/2015 08:10 AM)Pafman escribió:
Cita:De hecho, si mal no recuerdo, es el propio Bukowski el que rescata a Fante del ostracismo. Si te interesa saber más del tema te recomiendo "Historias de escritores" de Daniel Ares.

Mi "biblioteca" digital de costumbre no encuentra ese libro. Deberé probar por otros canales. Seguro que està lleno de curiosidades.

Acá en Argentina se consigue de segunda mano a menos de cinco dólares, y realmente te lo recomiendo, son quince artículos que narran, de forma muy poética, los claroscuros de escritores de la talla de Fitzgerald, Hemingway, Baudelaire, Jack London, Celine, Kerouac, Dostoievski, y el propio Fante: Te dejo un extracto del capítulo dedicado a éste último:


De aquellos polvos.

La historia de John Fante es la historia de su suerte maldita. Los dioses le otorgaron la pasión y el talento para la escritura, y fue capaz incluso de una gran obra que pudo sobrevivirlo y que todavía esplende. Pero a cambio le negaron la fama y la fortuna, lo condenaron a la producción en serie de las fábricas de películas, y si bien al final le concedieron la gracia de un reconocimiento explosivo, el prodigio lo encontró ya ciego y sin piernas, cuando su única ilusión era morirse. Maldita suerte. Hoy sus libros se reeditan sin parar, venden cien mil ejemplares en los Estados Unidos, y medio millón en Francia, se suceden los ensayos sobre su obra, las traducciones, y sus biografías. Todas flores postreras de un destino que lleva sepultado el castigo de una vida amarga y una agonía horrible. Maldita suerte. Hijo de Nicola Fante, un albañil italiano, y de María Campuolongo, una católica fanática –y por lo tanto inestable–, John nació en Denver, Colorado, el 8 de abril de 1909. Alcohólico y brutal, su padre lo quería como él: albañil y brutal. Así que muy niño se inició en las durezas del oficio, pero apenas cumplió los 20 huyó para siempre de Denver y de su padre; y se fue a Los Ángeles. Era escritor y quería que el mundo lo supiera. Y más, mejor: que le pagaran por ello. Pero era 1929. La gran depresión. Maldita suerte. Vivirla. En un hotel barato de Bunker Hill, Los Ángeles, aterriza entonces John Fante con 20 años y su sólo sueño. Ser escritor. Vivir de eso. Se propone un milagro, pero cree con toda su fuerza, y su fuerza es mucha. “Dios Todopoderoso, voy a jugar limpio, voy a hacerte una proposición. Haz que sea un gran escritor y volveré al seno de la Iglesia”. Así le reza Arturo Bandini al altar de una iglesia católica a la que entró para mirarles las piernas a las mexicanas de las primeras filas. Arturo Bandini es el protagonista de todas sus novelas. Su alter ego, y más. Es la herramienta que se forja Fante para hacer de la autobiografía un género de la ficción. Un arte. Y prueba. Busca una frase nueva que pueda cargar eléctricamente sus sensaciones. Pule, trabaja. Cree. Y anda las calles de Los Ángeles, y bebe. Y escribe. A mano. Y remite sus relatos a repetición para la revista The American Mercury. Un cuento tras otro, hasta que su editor, H. L. Mencken, harto de sus manuscritos, le promete publicarlo cuando escriba algo a máquina. Fante cumple; el editor, también. Y allí aparece “Monaguillo”, su primer relato, y Fante es feliz. Lo lleva la certeza de la fe, no la ilusión de la esperanza. Trabaja duro, y logra una primera novela, Camino a Los Ángeles, y otra más: Espera la primavera, Bandini. Y su primavera llega. En 1938 el libro es publicado. La crítica no se conmueve, pero no importa. Es sólo el principio, se dice y sigue. Apenas al año siguiente aparece la obra que lo hará inmortal: Pregúntale al polvo. Entonces sucederán muchas cosas. Las mismas sirenas que encantan a Bandini se llevan a Fante, que allí intenta y despunta una prosa nueva, mientras se adentra en una dimensión infrecuente, desconocida. Los barrios bajos, los bares oscuros, los rincones más pobres y podridos de la ciudad brillante. Discípulo de Nietzsche, de Knut Hamsum y Dostoievski, su mundo es un mundo sumergido, hecho de sombras, de tinieblas, poblado por heroínas grotescas entradas en carnes y en años, por descastados y por mutilados en cuyas prótesis esconden su kiosco de marihuana al menudeo. Dicen que no hay frescos mejores de la Gran Depresión en Los Ángeles. Muchas cosas suceden entonces. Sucede que nace el realismo sucio que detonará en Bukowski, y la prosa que tiende el puente decisivo entre Hemingway y Carver, entre Faulkner y Kerouac. Nacido en 1909, Fante llega tarde a la Generación Perdida, y anticipa a los beatniks. Sólo entre todos, siempre aparte, la suerte ni lo percibe. Pregúntale al polvo aparecerá en 1939, y su editor le promete una gran campaña publicitaria para el lanzamiento. Para eso acaba de levantar una pequeña fortuna con la publicación en inglés del entonces famoso libro Mein Kampf, del alemán Adolf Hitler. Un pingüe negocio. Mucho más teniendo en cuenta que no le pagó al autor un solo centavo por los derechos. Fante delira. Ya casi toca el cielo de sus sueños. Tiene 30 años, el aspecto y la actitud de un toro, y será famoso. Célebre. Rico… Pero entonces el mismísimo Adolf Hitler se interpone en su destino, demanda a su editor, y un estudio de abogados se queda con todo el dinero de la campaña publicitaria que soñaba Fante. Pregúntale al polvo se publica igual, pero sólo unos amigos y familiares se enteran. Fante no soñará más. Se casó, ya tiene dos hijos, y su mujer, Joyce, está embarazada otra vez… Su novela es un fracaso, pero al menos le trae una buena oferta para trabajar en Hollywood. Es hora de hacer dinero. En tal caso, beberá más y mejor para olvidar que es un genio sin suerte. Se emplea en Hollywood. Total. Para quien ya fue albañil, mandadero y estibador, no está tan mal. Se dice y bebe. No sueña ni escribe más. Bebe. Bebe mientras costura obras ajenas en los cuartitos sin ventanas que los estudios reservan para los grandes escritores que no consiguen demostrarlo. Total, por allí, igual que él, beben y se arruinan Nelson Algren, el pobre Fitzgerald, William Faulkner. Se consuela y bebe. No escribe ni sueña más. Traduce en tristes guiones libros que no le importan. Trabaja en Walk to wilde side, basada en la obra de Nelson Algren, y hasta consigue vender para el cine otra de sus novelas sin éxito, Full of life. Le pagan bien y se esfuerza poco y el resto del tiempo juega golf y bebe con amigos. Siente que tiene algo para decir y que sabe cómo, ¿pero a quién le importa? “Si quisiera podría destruir tu vida en 20 palabras o menos”, le dice a un amigo en una de sus fiestas, cuando más se divertía y peor la pasaba. La frase la registra su hijo Dan, que seguirá sus pasos y será un buen escritor, y un gran alcohólico. Un día escribirá una biografía de su padre, y lo dirá todo. “Fue en aquella casa donde aprendí lo que ocurre cuando un artista apasionado abandona lo que ama y acaba por detestarse a sí mismo. Allí fui testigo de sus borracheras. Allí lo vi tratar a sus seres queridos con desprecio y resentimiento, mientras las sumas de los cheques que cobraba eran cada vez más elevadas”. En 1939 sale Pregúntale al polvo; en 1952 intenta otra vez la novela con Llenos de vida, pero en sus páginas derrama el vacío de su vacío, y dice basta. Entre 1952 y 1977, John Fante no escribirá más nada. Guiones, escenas, sketchs. Nada. Cuarenta años, y dos novelas. Sabe quién es, pero tampoco a él le importa ya. Alrededor cualquiera tiene su sueño americano menos él. Ve llegar a los beatniks, pero no lo sorprenden Los subterráneos, de Kerouac, ni los aullidos de Ginsberg. Son sus ecos, siente, se resiente y bebe. En 1959 comienza el lento horror, más horrible por lento. Beberla.. Minado por la bebida, con sólo 50 años, descubre que sufre de diabetes y que se queda ciego. No deja de trabajar, le dicta sus remiendos a su esposa; todavía gana bien, pero ya no tiene nada que esperar. La ceguera, sí, la invalidez… Con los años le amputan los dedos de un pie, más tarde una pierna, al cabo la otra… Ahora la certeza de la muerte es su única ilusión. La maldición de sus dioses parece que habrá de concluir en gran estilo. La marca del final será ese esplendor inesperado de su último sol. Es 1979, Fante, lo que resta de Fante, cumple 70 años. Y morirá en menos de cuatro. Pero no lejos de su casa resulta que vive otro de los suyos que de pronto sí es famoso, y lo rescata de su olvido. Es Charles Bukowski, que sabe que Fante se muere y recuerda cuando descubrió Pregúntale al polvo en la Biblioteca Pública de Los Ángeles: “Fue como encontrar oro puro en un basurero municipal”, le cuenta al mundo. Corriendo, se lo lleva a su editor John Martin, y con prólogo suyo Pregúntale al polvo es relanzada cuarenta años después, y estalla. Ahora sí. Agota sucesivas ediciones, la crítica por fin despierta, se traduce al francés, al español, al alemán, y marchan para la imprenta Espera la primavera, Bandini y Camino de Los Ángeles, aquella primera novela que ya ni Fante recordaba. Es la gloria, la consagración. Mutilado y ciego, Fante resurge y vuelve. Toro moribundo, embiste con las fuerzas que le quedan, y le dicta a Joyce su canto del cisne: Sueños de Bunker Hill, un huracán de pasiones y resentimientos en el que Fante busca justificar una vida entregada a la escritura, y para nada, y aún así, con todo orgullo. “Mi padre era un artista por los cuatro costados –escribe Dan Fante. Aparcó su pasión durante periodos largos pero nunca renunció a ella. A lo largo de una vida de anonimato casi total, se aferró a su don. La mayoría de las novelas las escribió porque sí, no por la fama ni por el reconocimiento. Escribía porque era escritor. Su ejemplo imperecedero hizo que yo, su segundo hijo, un inútil, un tarado y un alcohólico, lo quisiera de todo corazón”. John Fante murió el 8 de mayo de 1983. Best seller ya, el primer reconocimiento académico le llegó en 1987, cuando el PEN Club lo premió con el Lifetime Achievement Award. Maldita suerte.

[Imagen: norwegian_wood.jpg]

Todo cambiaba en aquella maldita ciudad. Todo. Como el mar en el cuento de Hemingway.
Responder
—Special de Luxe: Mi vida al volante. Una autobiografía de Neil Young. Se nota que Young no es escritor, pero entretiene.
Responder
(03/12/2015 12:13 PM)Wherter escribió: —Special de Luxe: Mi vida al volante. Una autobiografía de Neil Young. Se nota que Young no es escritor,  pero entretiene.

@Wherter Al menos lo escribió él mismo; es auténtico. En lo personal no me trago esas biografías mandadas a hacer, de esas estrellitas que no tienen ni idea cómo escribir. Al menos este joven tuvo los guebos para hacerlo él mismo, ¿no?
Siempre digo que la génesis de todo este asunto de la narrativa nació en una buena noche estrellada, cuando la tribu, o el clan, se reunió a escuchar cómo el abuelo/a, el más viejo comenzaba a narrar una historia que dejaba a todos fascinados.
No importa que no uses el super léxico o el super ritmo, etc. Lo importane es narrar una historia y yo que dije que no iba a fumar más.... en fin.

Y como estoy un poco saturado de novelas, ahora estoy leyendo: "Como no escribir una novela", un libro que me recomendó alguien del viejo foro y que ahora no recuerdo.
Básicamente son dos editores que te ponen al tanto de los errores más comunes que leen en los escritos que les llegan y que jamás publicarán.
Una cosa que me llamó la atención, y me dejó en alerta es cuando los personajes terminan pareciéndose a los autores y que acaban siendo muy muy aburridos.
Lo que me llevó a leer este libro, aparte de que estoy un poco hastiado de las novelas, es que no es un manual de cómo escribir, ya sabes, una fórmula certificada por algún famoso escritor, sino que simplemente son esos errores que los editores jamás perderán el tiempo en señalarte.
Responder
(03/12/2015 01:15 PM)muad escribió:
(03/12/2015 12:13 PM)Wherter escribió: —Special de Luxe: Mi vida al volante. Una autobiografía de Neil Young. Se nota que Young no es escritor,  pero entretiene.

@Wherter Al menos lo escribió él mismo; es auténtico. En lo personal no me trago esas biografías mandadas a hacer, de esas estrellitas que no tienen ni idea cómo escribir. Al menos este joven tuvo los guebos para hacerlo él mismo, ¿no?
Siempre digo que la génesis de todo este asunto de la narrativa nació en una buena noche estrellada, cuando la tribu, o el clan, se reunió a escuchar cómo el abuelo/a, el más viejo comenzaba a narrar una historia que dejaba a todos fascinados.
No importa que no uses el super léxico o el super ritmo, etc. Lo importane es narrar una historia y yo que dije que no iba a fumar más.... en fin.
Qué razón tienes... Bueno, es el segundo libro autobiográfico que escribe Neil. Este va relacionado con los coches y perros que pasaron por su vida.
Responder
(01/12/2015 09:34 PM)Krivus escribió: Comencé a leer "En las montañas de la locura" de Lovecraft.
Gran relato, a mi me encantó octopus
El momento ideal para ser un héroe, es aquél en que se ha acabado la batalla y los otros tipos han muerto, que Dios los tenga en su gloria, y tú te llevas todo el mérito.
Harry Flashman
Responder
Yo estoy leyendo Hyperion de Dan Simmons y El fugitivo de Stephen King
Responder
Yo bueno, a pesar de que no soy muy fan de la fantasía contemporánea, me he enganchado con Neil Gaiman un poquito a ella. Recién he acabado con American Gods y ahora recién he empezado Los Hijos de Anasi. Me pregunto por qué no había leído nada de este autor hasta la fecha. Me encanta su sátira a la hora de escribir. Un saludo y nos leemos.
Ven, ven, quienquiera que seas;
Seas infiel, idólatra o pagano, ven
ESTE no es un lugar de desesperación
Incluso si has roto tus votos cientos de veces, aún ven!

(Yalal Ad-Din Muhammad Rumi)
Responder
Ahora mismo un libro de humor, Lo Peor de Cada Casa, de Tom Sharpe.
El momento ideal para ser un héroe, es aquél en que se ha acabado la batalla y los otros tipos han muerto, que Dios los tenga en su gloria, y tú te llevas todo el mérito.
Harry Flashman
Responder
Yo estoy leyendo "Roma Victoriosa", es un libro de Javier Negrete sobre la historia de Roma. Leí hace tiempo otro parecido que tiene sobre Grecia y me gustó bastante. Este también esta resultando interesante.
"Toda historia tiene su final, pero el final de una historia es siempre el comienzo de otra nueva."
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)