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[Superheróica?] Vórtice 4/7/15
#1
Para empezar agradecer a quienes pasen a leer, éste relato tiene una laarga historia, puesto que el personaje en el existente tiene su raíz en un sueño del 2006, intentó tener una historia propia en 2012 pero la tecnología (que no me quiere en lo absoluto) hizo lo suyo con el archivo y se perdió para siempre. Desde hace unos meses me puse a compartir historias y trabajos con un amigo madrileño hasta que decidimos dar vida al Submundo, ocasión que aproveché para retomarle y en gran medida rehacerla por completo. Sus primeros bosquejos iban al momento de creación del héroe pero luego decidí tirar todo ello a la basura (no literalmente está en un cuaderno junto a mi ahora mismo) pero cambié su enfoque. Esta obra está contemplada para un total de 20 capítulos, de momento empiezo el capítulo 7 de la misma. Cualquier crítica, consejo, duda, parte que no se entienda, elogio o lo que gusten será muy bien recibida por mi parte.

Un fuerte abrazo, nos leemos pronto~

PD: Lamentablemente no sé como cambiar la fuente del texto y creo que lo que es cursiva no resalta lo que debería, en el texto original cursiva = introspección de Henry nuestro anónimo y misterioso héroe.







VORTICE

LA BATALLA DE WHITE INTERNATIONAL






PROLOGO

Francis J. Smith, presidente general de White International, recorría los pasillos de la compañía pensativo, el joven Henry Whittemore acababa de cumplir dieciséis y aquello significaba que sólo le quedarían dos  años más de gobierno en la compañía.

Se detuvo ante el ventanal interior del edificio, apoyó sus codos en la baranda y  entrecruzó sus dedos bajo su mentón, meditativo. Una parte de él sentía que estaba bien, que aquel era su trabajo, que él debería ser el presidente hasta que el hijo de Charles E. Whittemore tuviera la edad suficiente para hacerse a cargo de la compañía. Pero por otra parte  se sentía frustrado, saber que por más que se esforzara la compañía acabaría en manos de un muchacho no le provocaba una gran alegría. Deseó entonces poder hacer que la compañía fuera solamente suya, y fue en ese preciso momento en que la palabra “Guerra” llegó a su mente y llegó esta idea con tanta fuerza que comenzó inmediatamente a imaginar varios tipos de estas armas.

Acababa de comenzar una nueva era para White International, una era que volvería a la compañía pacifista de Charles E. Whittemore, en la compañía bélica de J. Smith. Aquella misma tarde llamaría a una rueda de prensa para hacer pública su decisión empresarial, sabiendo que con el solo hecho de difundir aquella nueva implementación daría a White International enormes ganancias, la mesa directiva se inclinaría completamente a su favor.



CAPITULO I: UN DESASTRE EN EL PUENTE


El camión se desplazaba por el carril central de un puente de seis pistas y casi un kilómetro de largo que conectaban el continente con ciudad Ciro, a simple vista lucía como un camión de carga y descarga de petróleo, aunque carecía completamente de señalética alguna que pudiera indicar su origen o destino, y sólo las palabras “PELIGRO” en rojo a cada lado de su cilindro metálico eran capaces de dar alguna pista acerca de su real contenido. Su chofer era un hombre de contextura gruesa, pecho velludo, brazos quemados hasta la mitad del antebrazo, mirada cansada, rondaba los 45 años, llevaba una espesa y descuidada barba; en el haciendo del copiloto llevaba además una caja llena de alitas de pollo que había comprado en una de las paradas del camino, en el espejo retrovisor llevaba colgando un rosario y junto al volante una foto en la que podían distinguirse las dos mujeres de su vida, su hija y su querida esposa, sobre el panel se encontraba también una bailarina hawaiana que danzaba junto a los movimientos del camión, lo que le daba a la cabina un ambiente totalmente personalizado. Él lleva conduciendo desde hace algunas horas, desconociendo también lo que transportaba y sólo teniendo en mente el objetivo de la carga que consistía en la colosal estructura central de ciudad Ciro consistente en la base de operaciones, torres de control, edificios corporativos y demás de la multinacional conocida como White International; conducía relajado escuchando una canción de los Beattles bajo un cielo nocturno cuando se dio cuenta de que unas extrañas furgonetas, de color negro y vidrios polarizados, aparecían de improviso en su camino.

- ¡Rayos! Lo que faltaba – dijo y se dispuso a hacer sonar el claxon para que despejaran el camino y pudiera llegar a su destino.

Pero entonces se dio cuenta de algo que le heló la sangre, una furgoneta que se había colocado estratégicamente delante del camión había abierto sus puertas traseras dejando ver a un sujeto con una máscara roja que simulaba una inmensa sonrisa, del mismo modo que una máscara de teatro, y en sus manos tenía lo que parecía ser un inmenso lanzacohetes.

- Mier…- dijo instintivamente mientras se disponía a hacer girar el camión, olvidándose por completo de lo peligrosa de su carga, conocía demasiado bien la potencia de un lanzacohetes como para estar preocupado de lo que fuera que llevara en la cola de su camión.

Entonces el vehículo sufrió los saltos ocasionados por pasar por sobre aquellas barreras que había entre los carriles centrales y los laterales, para impedir que los autos de los carriles de los costados se cruzaran con los de la vía central y junto a ello el impactando contra una de las furgonetas que terminó sacando del camino, mientras el sujeto del lanzacohetes lo levantaba para apuntar mejor a su objetivo. Luego todo ocurrió demasiado rápido. El cohete voló a gran velocidad mientras el chofer desesperado saltaba sobre la calzada, la explosión retumbaba sobre el puente y el camión se disponía a caer sobre el chofer, entonces él cerró los ojos con fuerza suplicándole a Dios que su hija pudiera estar bien con su esposa, a la vez que esperaba sentir las toneladas de metal arrebatándole la vida, pero al instante abrió los ojos y lo vio, entre las llamas que habían resultado de la explosión y sosteniendo las toneladas del camión, vestía lo que parecía ser una armadura de metal con un enorme vórtice en su pecho.

- ¿Qué esperas? Sal de aquí, en otro momento podrás contarle a tu familia como escapaste de la muerte – sin pensarlo dos veces el hombre se apresuró en levantarse y echar a correr por el puente hacia el continente.  – Vaya que corre rápido, para lo gordo que se veía – rió el hombre de metal, para de un momento a otro hacer volar la cabina del camión con unas poderosas ondas que salían de sus manos.

Al verle aparecer los hombres de máscaras rojas sacaron sus metralletas y comenzaron a disparar con gran exaltación, pero él se apresuró en barrer el puente con sus impulsores de ondas haciendo que tanto las furgonetas como sus peculiares miembros se alejaran bastantes metros del camión, incluso que algunas de ellas se precipitaran a las aguas del canal de Ciro.

- Vórtice – dijo entonces otro hombre de metal con una voz completamente ruda y grave, uno que lucía más grande y aterrador que el que acababa de salvar al chofer del camión, tenía pintada una calavera roja y un par de huesos cruzados del mismo color en su pecho, media cerca de dos metros y medio y se encontraba pintada por completo de un negro intenso.
- Aquí voy – dijo entonces y comenzó a correr contra aquél coloso metálico que también corría hacia él.

Bueno, seguramente te estarás preguntando quién soy y qué estoy haciendo aquí, mi nombre es Henry Whittemore, heredero de la gran compañía de White International, fundada por mi abuelo años atrás y que actualmente se encuentra en manos de un sujeto hasta que cumpla la mayoría de edad y bueno, respecto a mis días, mis días son siempre lo mismo desde que mis padres murieron en un accidente de avión.

Todo comenzó hace algunos meses, o quizás sea posible decir que empezó mucho antes el día en que nací o en el que mis padres decidieron casarse, o en el que nació mi padre, o… bueno, ustedes entiendes. Tengo apenas 16 años, pero no soy un chico normal, he recibido la mejor educación del mundo y aprendido de los mejores en las distintas ramas de la compañía que administraba mi padre, desde fuentes de energía, física cuántica, mecánica avanzada, biotecnología y modelos teóricos que sería bastante difícil para un experto en su materia entender. Todo ello mi padre lo hacía con un objetivo claro, que yo fuera el próximo presidente de White International y que como tal supiera entenderme y manejarme en las tres ramas de la compañía, aprendiendo también distintos idiomas y, bueno… haciéndome quien soy ahora. Pero todo cambió el día de la muerte de mis padres, se me ocurrió la estúpida idea de destrozar el mundo con armas que dieran a quien las tuviera el control sobre todos, armamento a niveles tan destructivos que la bomba nuclear sería una carta amistosa en comparación a ellos. Consumido por el odio y deseo de venganza no fui capaz de medir las consecuencias que aquello podría generar, entonces llegó el día en que todo se fue realmente al carajo, entraron a la mansión de mi familia y robaron mis diseños y planos digitalizados, sentí que el mundo caía a mi alrededor, todo cuanto había construido para destruir al mundo podía llegar a caer en manos de alguien que realmente quisiera hacerlo, o peor, y ya estar en manos de alguien así, habían muy pocas opciones ante mí. ¿Decirle a la policía que habían robado mis planos? ¿Recurrir al actual presidente de la compañía y pedirle ayuda siendo que hace unas semanas había declarado abrir una nueva área militarizada en la compañía? No, no podía dejar en manos de otros mis problemas, sabía que aquellos planos acabarían creando el Armagedón, y sabía que el mundo necesitaría un héroe, pero no uno de esos que hay en las historietas o películas, el mundo iba a necesitar uno de verdad, y en ese momento tuve que tomar la decisión más importante de mi vida, volverme desde entonces y para siempre, en Vórtice.


El enemigo acertó un golpe al aíre, pues Henry tenía mayor agilidad con su armadura, ya que aquella contra la que luchaba consistía en un prototipo anterior de la misma que le había sido robado hace un par de meses, y a diferencia de la que actualmente portaba la anterior era mucho más lenta, más pesada, pero con un mejor blindaje a su favor.  

- Está bien – dijo apartándose – dime quién mierda eres y que haces con mi tecnología – entonces su enemigo rió.
- ¿Tuya? – volvió a burlarse – No seas ridículo, esta armadura es mía, y yo soy el Gigante Rojo – para Vórtice fue imposible contener la risa.
- Vamos, ¿No sé te ocurrió un mejor nombre? Hasta Red Giga tendría más sentido – bromeó.

Luego en un rápido movimiento Vórtice se lanzó contra aquel rival propulsándose con las ondas de dos disparadores de ondas ubicados a la altura de sus omóplatos para empujar al coloso fuera del puente, una vez en el aire una fuerte explosión de ondas emergió de sus manos abiertas que empujó con fuerza al Gigante Rojo contra las aguas del mar haciendo que un inmenso oleaje chocara contra la costa a la vez que su antigua armadura se precipitaba hasta el fondo.

- Eso ha sido fácil – añadió volviendo al puente, para comenzar a caminar hacia el camión.

Usando ondas de sus manos apagó las llamas que aún ardían, y llegó hasta la cola del camión donde aún lucían las palabras PELIGRO en grande aunque ahora una gran abolladura, dejada por el impacto y la posterior explosión, ocupaba gran parte de la zona de carga del camión, pero en el mismo hecho se podía notar que lo que fuera que hubiera dentro era realmente importante, de otro modo no tenía sentido explicar que aquél cilindro hubiera sido capaz de soportar el impacto de un cohete de aquella envergadura.
Entonces abrió la escotilla, que estaba ahora a ras de piso, e ingresó a la zona de carga, activando la luz del casco para poder tener una mayor percepción del lugar y allí encontró una caja de unos cincuenta por cincuenta centímetros sujetada con firmeza a uno de los costados por unas enormes sogas de carga que se habían encargado de que no sufriera daño alguno después del volcamiento del camión,  y al intentar tomarla descubrió su inmenso peso, entonces oyó las sirenas de la policía que seguramente habían recibido la información de lo ocurrido en el puente y se apresuraban en llegar hasta allí, por lo que no tenía tiempo que perder, tomó la caja, ayudado por el sistema mecánico de la armadura que le permitía ampliar su fuerza física, y salió del compartimiento. Para activar el modo de vuelo y llevarse consigo aquella misteriosa carga, sabía por experiencia propia que si era deseado por los hombres de las máscaras rojas entonces debía haber algo de valor en su interior, y considerando que desde que White International anunció una carrera armamentística todo parecía  llevar hacia un mismo punto, la guerra y las armas se habían ido apoderando de ciudad Ciro, y lo que fuera que hubiera al interior de la caja debía ir en aquella misma dirección.

Llegó entonces Vórtice hasta una enorme mansión que ocupaba por completo una de las manzanas de la ciudad, tenía cerca de tres pisos y se encontraba en el centro de un inmenso jardín conformado por la totalidad de una colina, y plagado de árboles, hermosos rosales y con una arquitectura rococó que reflejaba un inmenso trabajo, entró sin esperar ser descubierto ya que la misma se encontraba vacía desde la muerte de sus padres. La mansión Whittemore, o el Palacio Blanco, como se conocía por su gran elegancia y su exuberante arquitectura, había sido construida por orden de su bisabuelo Ciro Whittemore en los tiempos de la fundación de ciudad Ciro, y ubicada estratégicamente sobre una de sus tres colinas, desde la que podía apreciarse toda la belleza de la zona, sus aguas claras, los amaneceres desde el océano atlántico y la zona continental del otro lado del canal de Ciro, la diferencia más grande era que por aquél entonces varias hectáreas se extendían a diestra y siniestra hasta el poblado que comenzaba a formarse, y desde la mansión existía un camino directo que llevaba hasta su completo opuesto, consistente en el ente corporativo de White Corp. una inmensa masa de edificios con un diseño completamente avanzado para su época y dueños de algunas de las primeras grandes fábricas la que se destinaba completamente a otorgar empleo a sus actuales ciudadanos. Era difícil por ese entonces prever que toda la gran visual del Palacio Blanco acabaría siendo eclipsada por la existencia de grandes edificios cristalinos que ocuparían gran parte del centro de la isla, también lo habría sido imaginar que el siempre conocido antro de grandes fiestas para la gente de las más altas esferas de la ciudad, ahora se encontrara por completo vacía, puesto que desde la muerte de sus padres Henry había despedido a todo el personal, clausurado las grandes fiestas, y se había decidido a clausurar por completo la mansión para evitar ser molestado, quedado completamente solo en aquella enorme mansión familiar.

Cruzó el enorme vestíbulo cuyo cielo se extendía a más de seis metros sobre su cabeza, haciéndole ver por completo pequeño entre toda la enormidad del lugar, el suelo plagado de cerámicas retrataban un sinfín de diseños sin igual que se entrecruzaban en total armonía, pilares inmensos revestidos de múltiples diseños y formas, y en su final una estatua a tamaño real hecha de mármol blanco que retrataba la viva imagen del fundador de ciudad Ciro, dos enormes escaleras nacían a diestra y siniestra de la estatua, las que subían dibujando un arco hasta el segundo nivel. Henry siguió caminando más allá de las escaleras y de la estatua y llegó hasta el ascensor ubicado estratégicamente tras un falso de pared para no romper la armonía del resto del lugar, llegó entonces e ingresó en el ascensor de servicio para después buscar su collar y sacar de él una llave que acabaría colocando en  una abertura casi imperceptible para el ojo poco observador, y al girarla el ascensor comenzó a descender de forma automática, más allá de que el mismo indicara como únicos pisos el 1, 2 y 3 comenzando entonces a bajar más allá de lo que parecía llevar el mismo.

Finalmente, y tras un par de minutos, llegó hasta lo que parecía ser un sótano especialmente ubicado en la base de la colina, y desde el cual podían distinguirse un número casi infinito de computadoras, de máquinas de gran tamaño unos enormes plasmas, y una sección con un montón de máquinas que parecían armadoras industriales; una vez allí Henry dejó la caja sobre un enorme mesón y se dispuso a quitarse la armadura ayudado para ello por una de las maquinas ensambladoras.

Todo esto que estás viendo era la guarida de mi padre, el lugar en que dejaba llevar su imaginación y olvidarse por completo de todas las preocupaciones del día a día, cuando él murió yo no conocía absolutamente nada respecto de aquello, pero sí me fue bastante útil cuando apareció ante mí después del robo de mis cientos de diseños. Aquí se encuentran las primeras máquinas de White Corp. mucho antes de que la misma se volviera una compañía internacional como lo es hoy en día, también existe tecnología bastante avanzada y para mi padre este lugar significó su más grande herencia para mí.

Dos semanas después de su muerte había llegado el abogado y convocado a los pertinentes, Francis J. Smith y a mí. Yo heredaría la compañía aunque estaría bajo la tutela de Francis quien asumiría la presidenta y control total de la misma hasta que yo cumpliera los 18 años, además de las tres propiedades de la familia Whittemore y las distintas infraestructuras, personal y tecnología que tuviera su origen en la compañía. Sin embargo no era parte del testamento éste lugar, en los días que siguieron al robo de mis prototipos, fue Francis quien vino a visitarme y me entregó la llave, dijo que la misma era una copia que le había sido entregada a él en caso de que algo malo le ocurriera a mi padre y que mucho menos sabría cómo usarla, dándome a entender que yo tendría que descubrir su lugar, y tras un largo día recorriendo cada rincón de la mansión fue que acabé encontrando su lugar en el ascensor antes de ir a dormir.

Una vez aquí descubrí todo lo que él tenía escondido, y cuando encendí la computadora central apareció una grabación de mi padre en la que me informaba que aquí tendría todo cuanto necesitara, que aquí él tenía su lugar secreto, y esperaba que yo fuera capaz de hacer grandes cosas, pues ese había sido siempre su objetivo. Al poco tiempo, aquí nacería la primera de dos armaduras, la que acabaría usando ese… ¿cómo era? Ah claro, ese Gigante rojo, y la que llevo yo conmigo. Es aquí donde paso largas horas del día creando, descubriendo y formando una defensiva a los planes bélicos de White International.


De golpe la alarma de su reloj le recordó que a la mañana siguiente tendría que presentarse en White International, para lo que prometía ser  la primera de varias visitas para conocer la compañía, siendo dirigido por el sucesor de su padre y con la intención de que pudiera así conocer el completo funcionamiento de la multinacional, ya que como bien sabían él sería el siguiente en ser el director de la compañía y debía, por lo tanto, estar preparado para asumir tan importante cargo. Henry se detuvo un momento para observar aquella caja, su contorno era completamente liso y parecía no tener grieta alguna a pesar del inmenso daño sufrido por el camión, pero se retiró bruscamente ya casi eran las 3 de la mañana y tendría la reunión a eso de las 6, sería mejor tomar una siesta y volver después de la reunión con Smith. Caminó al ascensor giró la llave que se encontraba en su cerradura y éste subió hasta el tercer piso, Henry volvió a girarla y la sacó para guardarla. Caminando entonces por los largos, silenciosos y fríos pasillos alumbrados suavemente por la luz de la luna hasta su cuarto, y teniendo que pasar por fuera del que antes usaban sus padres, lo único que podía tener claro era que  a la mañana comenzaría un largo día.
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#2
Buenas DrRoket, veamos tu historia. Creo que mis consejos son para ayudar lo maximo; El principio de la historia empieza muy cargado d nombres que sacan al lector de la hisotoria, ademas de frases algo largas que en el princio desalentan al lector. Intenta tambien nombrar tanto la empresa. Usas mucho las "y" que esta bien, pero cambia de recursos, porn comas o restructura la frase. Pero hay una cosa que intenaria retocar, que muy seguro quedaria mejor; el comienzo es bueno, pero al lector le gusta sentirlo de las palabras de los protagonistas, no que el escritor lo narre( ese camion con esa carga y esa intromsion, da para muchos dialogos buenos) Sobre la historia, es poco para poder opinar del todo, asin que si subes más entonces opinaré lo que me parece, aunque si que te diré que por lo menos se be un mundo novedeos, fuera de lo que se lle por allí. Un saludo y espero haberte ayudado.
Los Reinos Perdidos, mi libro, en fase de terminación; un sueño de un soñador Wink
https://joom.ag/Rx3W
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#3
Buenas compañero DrRocket, ahora que tenía un poco de tiempo me pude pasar a echarle una ojeada a tu historia. Destacar que tienes una buena narrativa, y buenas descripciones que hacen fácil al lector la inmersión en la lectura. Ahora sí, como bien comenta el compañero Rohman, he echado a faltar algún punto y seguido, al igual que en algún momento, frases construidas de tal forma que me chirriaron un poco, aunque en general, la historia y la narrativa pinta bien. No soy muy fan de las historias de supreheroes, he de reconocer. Aunque sí que me he chupado la serie de Flash y Ghotam por otro lado, así que en fin, ánimo y a ver como sigue esto. Esperando el siguiente capitulo XD
Un saludo y nos leemos.
Ven, ven, quienquiera que seas;
Seas infiel, idólatra o pagano, ven
ESTE no es un lugar de desesperación
Incluso si has roto tus votos cientos de veces, aún ven!

(Yalal Ad-Din Muhammad Rumi)
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