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[Fantasía Épica]La libertad del Cuervo
#1
—Imagina un bosque blanco bajo un cielo gris. Los árboles están cubiertos de nieve y el frío ha comenzado a congelar un pequeño río que corre entre las rocas. Estás siguiendo el vuelo de un cuervo cuando despegas hacia arriba junto a él. Acaricia el aire cuando cortes con tus plumas negras. Ahora siente tus extremidades más ligeras de lo normal... Empieza a moverlas al tiempo que regulas tu respiración—. Habla pausadamente, un ronroneo constante con una gran claridad que resuena en la habitación pero no se esfuerza en ocultar su impaciencia— ¿Lo tienes?
—Sí… creo que sí—. Su respuesta es apenas un susurro, tan solo una pequeña guía incapaz de romper la concentración que otorga el silencio.
—Sigamos. Cuando lo sientas, piensa a dónde va el cuervo y qué se encuentra. Mira a través de sus ojos.
—Carne… —. Respira, contiene el aire, y después lo deja ir al hablar—. Veo carne…
—Acércate—se apresura a decir—, planea sobre ella con cuidado. El viento es el que te lleva a ti, y no al revés, recuérdalo. Gira con cuidado y baja poco a poco hasta llegar a cualquier rama. Dime, ¿qué hay? ¿Qué ves?
—Está todo muy borroso, no lo entiendo… veo algo brillante, como una señal. Creo. Es difícil, yo no…
—¡Concéntrate! –le espeta.
Su voz deja de ser regular y el temblor de la pierna izquierda demuestra que está perdiendo los nervios. Pronto comenzará a alzar la voz—.  Es importante.
—Es que… no me hace caso. Es imposible. No puedo- susurra.
—Haz un último esfuerzo. Aguanta sobre la rama y concéntrate en el paisaje. No mires la carne, elimina de tu visión todo aquello que te atraiga. Quiero que mires solo la nieve, y cuando creas que puedas seguir, vuelve al cuerpo y dime qué más ves. Tiene que estar por ahí, es imposible que haya desaparecido. ¡Hemos recorrido todo el puto bosque, joder!
—Se fue— se limita a decir abriendo los ojos y descargando el peso de sus hombros. Agacha la cabeza esperando la respuesta sin dejar de mirar al suelo. El golpe no llega pero si no la ve llorar es mucho mejor.
—¡¿Qué?! No seas tonta.
—Lo siento… no pude con él— dice resignada. Después traga con fuerza y sigue esperando el golpe cuando las lágrimas afloran.
—Eres inútil —sentencia el hombre. Se levanta del suelo con fiereza y pisando fuerte se marcha cerrando la puerta tras él con un ruido seco.

La habitación vuelve a quedarse a oscuras cuando el hombre se lleva la vela. En un rincón, como parte del sencillo y pobre inmobiliario, continua inmóvil la muchacha de apenas quince años. El pelo negro y rizado le cae por la espalda como una cortina de oscuridad vaporosa, y así, con la cabeza agachada mientras abraza sus rodillas, el cabello le tapa la cara por completo. Incluso su llanto es silencioso.

¿Se fue?
—Shhht. Dame dos minutos.
… ¿Ya?...
—No, calla, por favor.
Pero si no puede oírme.
—A ti no, pero a mí sí.
Pues no hables. Solo escucha.
—Shht.
¿Sabes? Cada vez es más fácil. Te siento, pero no puedo permitir que entres con él. Y mucho menos que le digas lo que veo… Entiéndelo. Haz una cosa, levántate. Eso es. Ahora ves hacia la ventana y respira. Voy en un minuto, esto no se va a comer solo...

La muchacha lo hace sin replicar. Muy silenciosa y con pasos pequeños se acerca al camastro que ocupa la mayor parte del cuarto, se encarama como puede y deja que su frente toque el frío vidrio de la ventana. Cierra los ojos y escucha el viento silbando al colarse entre las paredes de madera. Por un momento deja de escuchar su voz y los nervios se apoderan de ella. Sus manos tiemblan y vuelve a sentir el frío del invierno en el cuerpo. Los escalofríos le devuelven a la realidad: “No eres como él”, parecen gritarle. La chiquilla se retuerce en el improvisado lecho tras tumbarse mientras escucha los pasos enfurecidos que traspasan la pared, trata de olvidarlos y consigue conectarse de nuevo. Busca entre la nieve las plumas negras, esa corriente de aire que le llevará de nuevo a ser una con el Cuervo, y al encontrarla se aferra fuertemente como si fuese lo único que la mantiene con vida. El viento eleva sus brazos oscuros y aunque nadie puede verla, sonríe.
¿Estás mejor?—pregunta una vez llega a la ventana—.Siempre te lo digo… Deberías dejar este lugar. Ven conmigo, vayámonos juntos. Yo puedo protegerte.
—No puedo.
Claro que puedes—replica—. Solo tienes que abrir la ventana, saltar hacia fuera y…
—¿Y entonces qué?—replica con voz cansada. Su aliento crea nubes blancas que suben hasta el cristal emborronando el bosque que se intuye más allá—. Esta conversación ya la hemos tenido y siempre acaba igual. Salgo, ¿y entonces qué? ¿Camino eternamente hasta llegar a algún sitio?, suponiendo que lo haya…  ¿Y qué pasa con la comida? ¿Vas a alimentarme tú? ¿Vas a llevarme a tu lado? ¿Podrás contra las bestias del camino, con los lobos, los osos, los pájaros de Hielo? —sin darse cuenta va subiendo el tono de voz y aprieta los puños, clavando sus uñas en las palmas cerradas— ¡No!, ¿verdad? Entonces no me digas que vaya contigo.
No tiene porqué ser así— insiste con voz amarga—, si quisieras podríamos...
—¡No soy como tú, Cuervo, entérate!—espeta. Tras decir esto, corta la unión. Sabe que ha alzado demasiado la voz y Gig podría haberle escuchado. Ni siquiera tiene fuerzas para imaginarse al colosal hombre entrando por la puerta con la mano en alto y una mueca en la cara.
Se aleja de la ventana para acurrucarse entre las pieles de su lecho y antes de darse cuenta el sueño ha alcanzado su cuerpo.

Sin embargo al otro lado de la pared Gig ya no escucha nada, se lleva la segunda botella de la noche a los labios y le da un buen trago como si de agua se tratase. Siente el calor del fuego de la chimenea, el calor del alcohol recorriendo su garganta seca, y aún así tiene frío. Enfurecido se deja caer en un sillón de piel dura en el rincón más oscuro del pequeño salón. Su cuerpo tiembla con fuerza e intenta inútilmente sujetarse la pierna izquierda con la mano libre, la cual es víctima de incontrolables espasmos. El vino se acaba con rapidez y la botella se hace añicos cuando Gig la lanza dentro de la chimenea y el fuego chisporrotea y danza envolviendo el cristal y la madera. Alguien llama a la puerta con suaves golpecitos, igual que la lluvia golpea las hojas de un árbol al caer. El hombre se levanta una vez reúne la fuerza necesaria y tambalea su cuerpo de gigante hasta llegar a la entrada. Deja caer su cabeza sobre la puerta un segundo antes de abrir y respira hondo antes de hablar.
—¿Quién soy?, mierda no, eso no, ¿Quiénes sois?— Su voz, bañada por el alcohol, es un amasijo de sonidos distorsionados y lentos y palabras torpes, pero le pone empeño— ¡Que quién eres he dicho! —Golpea la pared con el puño antes de abrir y descubrir a una hermosa mujer, de pie frente a él con las manos cruzadas por delante, que le mira con pena, o rabia, o tristeza, no sabe decir cómo le mira.
—Deja que se marche, Gabriel, tienes que dejarle vivir. Sabes que ya no está, deja de buscarlo. Deja que se marche- repite. La mujer habla pausadamente y muy tranquila. Tiene que  levantar la cabeza para mirarle directamente pero en ningún momento aparta la vista. Gig ya no recordaba el poder que tenían sobre él esos ojos oscuros.
—¡Cállate zorra!— grita al tiempo que amenaza con su brazo derecho. Hace un amago de golpearle pero se queda sin fuerzas a mitad de camino. Cierra los ojos y suspira—. Desaparece...
Cuando vuelve a abrirlos no hay ni rastro de la mujer. Cierra la puerta de un portazo y vuelve a tambalearse hasta el sillón, no antes sin agarrar otra botella.
—¡Escúchame!— grita hacia el fuego- ella es mía, es mía hasta que lo encuentre, zorra. Voy a encontrarlo...  Y después te encontraré a ti.
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#2
Buenas compañer@ Noa, pues en un principio bienvenid@ por estos lares XD. Bueno pues al lío. La historia tiene una buena narrativa, fluida y amena, y con las descripciones justas para poner en antecedentes al lector. He de admitir que me he leído el texto casi sin darme cuenta, y no por que no sea excesivamente largo, sino que me ha sido tan amena la lectura que no me di cuenta hasta que la acabé. Lo cual dice bastante del conjunto total del texto. Me ha gustado la idea del cuervo, y la enigmática aparición de la mujer con ese final que te deja con ganas de saber más. En conclusiva, y a pesar de que es muy pronto para poder opinar sobre el argumento en si, de momento la cosa apunta a muy buenas manera, A ver que se cuece en los capítulos siguientes.

Un saludo y nos leemos.
Ven, ven, quienquiera que seas;
Seas infiel, idólatra o pagano, ven
ESTE no es un lugar de desesperación
Incluso si has roto tus votos cientos de veces, aún ven!

(Yalal Ad-Din Muhammad Rumi)
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#3
Bienvenido Noa. Ameno relato, es interesante el concepto del cuervo. Espero leer el próximo cap pronto.
Great power can come from anger, but you may lose yourself in the process. Therefore, your mind must remain calm, and your spirit must be still.

[Image: firmabahamut.jpg]
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#4
Buenas Noa, y antes que nada bienvenida al foro!

En lo de la narrativa opino como fardis, es amena y fluida, y la historia nos deja con muchas preguntas pendientes y algunas incógnitas bastante misteriosas. Tal vez algunos detalles (pensamientos, gestualidad) para conocer el carácter de la niña puedan darle aún más vida, pero el texto en sí me ha parecido bastante conseguido.

Lo único que me ha llamado la atención es el cambio de registros y de expresividad entre la primera parte y luego el súbito «¡Hemos recorrido todo el puto bosque, joder!», que desentona, aunque al mismo tiempo no me parece mal, da un nuevo giro a la conversación y el lector despierta al mismo tiempo del «trance» del principio. Simplemente lo anoto porque al leerlo me ha chocado, como si el personaje cambiaba de pronto de carácter (claro que al parecer el tal Gig tiene un carácter bastante proteico).

Otra cosa, como cuando leo suelo representarme siempre la escena, la del párrafo siguiente me ha dejado sin saber muy bien cómo es:
Quote:La muchacha lo hace sin replicar. Muy silenciosa y con pasos pequeños se acerca al camastro que ocupa la mayor parte del cuarto, se encarama como puede y deja que su frente toque el frío vidrio de la ventana. […] La chiquilla se retuerce en el improvisado lecho
Si he entendido bien, al principio está de pie sobre la cama, y luego resulta que se retuerce en el lecho y no se dice que se tumba, a menos que lo haya entendido todo de través Tongue

En todo caso, el principio de esta historia abre muchas posibilidades, a ver cómo continúa Smile

Saludos!
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#5
Primero de todo muchas gracias por la bienvenida, es todo un placer volver por estas tierras con tanta gente nueva, y de segundo otras muchas gracias a los tres por leerme y después comentar. Creo que he solucionado lo de la posición Kaoseto, me hice un lío al escribirlo hahahah. Espero no ir "aflojando", es algo nuevo que estoy escribiendo ahora mismo así que ni siquiera yo sé muy bien cómo quedará. Me encantaría leer algo vuestro también, y así poder comentar :3
Un abrazo!
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#6
Bueno verás que en eso no tendrás muchos problemas Noa, historias encontrarás para dar y tomar XD Aquí todos estamos ávidos de lecturas nuevas y de la misma forma, deseosos de que opinen sobre nuestras propias obras. Vamos, que te sentirás como en casa. Un saludo y nos leemos.
Ven, ven, quienquiera que seas;
Seas infiel, idólatra o pagano, ven
ESTE no es un lugar de desesperación
Incluso si has roto tus votos cientos de veces, aún ven!

(Yalal Ad-Din Muhammad Rumi)
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#7
El texto genial, polluela, deja con ganas de más. Vi algunos errores, ninguno importante para ser sincero, pero desde la tablet me da pereza... Así que si eres capaz de esperar a que tenga el ordenador te diré, si no me esforzaré y pondré por aquí.
"Lo difícil tras detenerse no es volver a caminar, si no recordar que sendero recorrías"
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#8
La impresión que me da lo leído es que es el comienzo de una historia. Al principio pensé que por la longitud era un relato autoconclusivo, pero después de ver que los cabos sueltos no se ataban, no pude pensar lo mismo. Esta bien escrito y es fluido, dos cosas muy necesarias. Me dio la sensación de que hay una especie de metáfora entre escapar del hogar propio para vivir en el mundo (¿será el hogar de la niña?) y de lo que los adultos, a veces sin querer, fuerzan en sus hijos. Bueno, pues, me gusto!
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#9
Muy buenas Noa,

Encantado de tener a gente nueva por aquí, como dice Fardis. Respecto al relato, me ha gustado mucho el inicio con el recurso del cuervo, y también todas las incógnitas que se crean para enganchar al lector. Quién es esa niña, y la mujer, a quién están buscando...

Como tú dices, lo díficil es mantener la tensión, pero con este principio tienes mucho conseguido.

Respecto a la narrativa, muy fluida y auto-descriptiva. A mí también me gusta imaginarme las escenas, y es dificil encontrar el equilibrio para decir lo justo son llegar a cansar.
Sólo una cosa, hacia el final: "no antes sin agarrar otra botella." > "no sin antes agarrar otra botella." a mí me suena mejor así

Saludos!
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