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Reto Ciudades I: La gran ciudad de Bardos
#1
La gran ciudad de Bardos
             



Hussmar y Rohman dejaron la mesa y bajaron los diferentes niveles que tenía la sala real.
—O me lo parece a mí o el palacio está muy cambiado, ¿No? —preguntó el mago de los cielos, de nombre Hussmar.
—Cierto —contestó—. Como puedes contemplar, las columnas se han entallado en ellas los escudos de las demás casas reales —dijo señalando las pilastras finas, cuya base estaban recubiertas de un baño de oro—, también se han vestido algunas paredes de cuadros —ilustró mientras observaba a su buen amigo—. Donde pisáis, está enorme alfombra fue un encargo de Barbos a los Bárbaros del Norte, ¿a qué es bonita?
—Es espectacular el buen hacer de las telas —comentó asombrado por el dibujo en el tapiz— nadie trabaja tan bien los bordados como ellos.
—¡Ugh! —dijo Hussmar que casi cae de morros al suelo, y si no cayó, fue porque se sujetó en una estatua del rey —Casi me mató…
—¡Cuidado! Estas escaleras de diferentes niveles son muy traicioneras, si uno no se fija por donde va —terminó Rohman mirando a su amigo que parecía estar bien. Bajaron al nivel más bajo, donde se encontraba la parte de mobiliario de puertas acristaladas, mostrando menaje de fina plata.
—Veo que también la flora en esta parte es más presente que en mí ausencia —dijo él de los Cielos, observando los jarrones en forma de espiral y que emergían varios tallos de diferentes flores, otorgando unos aromas embriagadores.
—En efecto —objetó— obra de la reina Ania.
—¿Y dónde está Elisa?
—Murió de una extraña enfermedad —contestó Rohman y Hussmar no dejo terminar.
—Qué mala suerte. Siempre mueren antes las personas de corazón bondadoso…Aunque…  poco han tardado en nombrar a una nueva reina…—expresó viendo al Cardenal Zacarías qué salía de las inclinadas escaleras de la húmeda prisión, e iba dirección hacía ellos.
—Ni que lo digas Hussmar —expresó descontento—, la nueva reina es muy bonita, relativamente joven…pero… es una auténtica zorra —susurró, en esa parte varios guardias habitaban— ¡Y no solo es una fresca, también pasa de sus obligaciones, solo está para buscar sus deseos más impuros!—.
—¡Uff! —Bufó— Veo que esta reina se las lleva… —acabó viendo como el pastor de dios estaba muy cerca. Zacarías se detuvo al lado de los dos conjuradores y en la pesada puerta real dijo:

—Rohman, Hussmar —saludo— Voy a mi lugar de paz y preguntó si podría gozar de vuestra compañía.
—El honor es nuestro —respondió Rohman que era un severo creyente.
Los guardias abrieron la puerta y dejaron atrás  el vistoso palacio real.

El sol  ya no rugía con toda su viveza; estaba en los tres cuartos de su recorrido y el calor se hacía  más llevadero.

—Antes de ir a la biblioteca, tendría que ir a la casa de pociones —comentó el  conjurador Rohman, llamado también el Iluminado—, necesito un poco de Buenanoche, últimamente me cuesta conciliar el sueño.
—Por mi perfecto. Estiraré un poco las piernas, algo que siempre va bien —dijo el siervo de dios observando como Hussmar se acercó al mirador.
El mago de los Cielos era una de sus viejas costumbres, contemplar las hermosas vistas; dejaba pasar el tiempo y la mente en un lugar que era todo un regalo para los ojos.
—¡Que esplendida panorámica! —expresó. A la derecha, en una mesa noble se encontraban  varias mujeres de alta cuna—. Damas —inclinó la cabeza— Mi reina —reverenció—, es un final de día muy bonito —esbozó el mago, justo cuando la reina le cortó.
—Es un día más anciano —dijo la bella reina algo fría y de ojos marrones claro que parecían atrapar la imperceptible luz—. No se habla nada más que de vuestro regreso —exponía la bella princesa, mientras bajaba una mano por la parte baja de la mesa.
—Mi reina, mi reputación es un poca exagerada —contestó Hussmar observando cómo si hubiera una persona debajo de la mesa, aunque no se podía distinguir bien—, varios magos del colegio son mejores que un servidor —remarcó fijando la mirada en ese hermoso collar y sin poder evitar de mirar a esos preciosos senos.  
—Bueno mago —dijo la princesa haciendo un gesto extraño, como un repentino espasmo— ¡Sigue! —indicó la reina.
—Un placer conocerla —finalizó el mago, viendo esta vez a una jovencísima mujer, debajo del vestido y que estaba realizando un cunnilingus. En ese instante se quedó en blanco, <<pero como es capaz, menudo descaro tiene esta joven>>.
—Hasta luego alteza y demás damas —terminó diciendo algo sonrojado. Alguna de esas mujeres de alta cuna se les escapó una leve risa e incluso un pequeño gritó de placer se escuchó de la princesa. El conjurador no daba crédito a lo que sus ojos habían contemplado. Ágilmente se acercó a los dos amigos, y sin contar lo ocurrido, aunque todos tuvieron claro lo que paso.


Nada más dejar el patio de armas, multitud de banderas ondeaban orgullosas la insignia de la ciudad, al compás del viento. En toda la metrópolis esta era la única parte sin estar empedrada. Los tres comenzaron a bajar por las radiantes escaleras.
—Cuidado no te caigas otra vez… —le dijo el Iluminado en alguna que otra leve risa. El mago de los Cielos no dio mayor relevancia a ese comentario, aunque nada más pasar a dos estatuas de los monarcas, bajó cada escala con prudencia en sus pasos; además para una mayor dificultad, los escalones en una parte estaban cubiertos en oro, algo que hacía toda una escalera algo peligrosa.
Dejaron el lado las edificación reales y siguieron por una callejuela, rodeada de algún que otro comercio mediano.

—Tengo una ganas enormes de pisar mi querida biblioteca —comentó Hussmar, como si cambiará de tema anterior—, si algo he añorada en mi larga ausencia, una confortable cama en esas montañas malditas, y por supuesto los cálidos libros. ¿Quién puede vivir sin ellos?
—Los tiempos cambian —cogió aire el pastor de dioses—, cambian para mal, y los libros ya no son respetados por esta juventud que solo parece querer aprender al momento, sin comprender la importancia de la enseñanza de los libros.
—Muchos de mis antiguos discípulos poseían unas dotes para la magia innatas, pero solo tienen el afán de saber más y más rápido. Siempre recordaré una frase de mi tutor a la que siempre aplicó: “De nada sirve crear un escudo protector de magia, si no eres capaz de crear una vela de luz para salvarte la vida en una cueva sombría” —finalizó el maestre de los astros, contemplando una calle estrecha cercada por árboles altos y casas de dos alturas. El ruido de la gente se hacía más acentuado y provenía del final del callejón, justo donde se encontraba una vasta plaza: En el mismo centro de la plazoleta, un pozo de gran anchura erguía unos rudos mecanismos de acero; rodeada por árboles de mediana altura, bancos de madera y de un considerable gentío. Entre esa multitud, varios niños se acercaron sobre los magos.
—Rohman —gritaron el nombre, varios chiquillos que se abalanzaron sobre el conjurador.
—Niños ahora no puedo…—comentó—, buena va. Os haré un truco de gran dificultad —remarcó “gran”, viendo  la cara de felicidad y sorprendidos de esos muchachos—, ¿Veis mi mano?
—Si —chillaron la mayoría. En ese instante el hechicero esbozó unas palabras de poder. De la palma de mano abierta brotó una luz triangular. Esa luminosidad se movía sola y los niños y niñas la siguieron de un lado al otro, como el gato sigue al ratón.
—Los críos siempre se te han dado bien —le dijo Hussmar, sin que esté respondió, ya que sabía que tener hijos entre los magos estaba mal visto, a parte que no tendría tiempo para dedicarle tal como debería de ser.

Dejaron ese lugar tan transitado para coger una callejuela. Nada más hacer unos pasos toparon con la cuadra de los caballos. Vigilada por tres guaridas y que al dejarla llegabas a la plaza de la casa de los comerciantes; comercios de frutas, de carnes de caza, tiendas de menaje y siendo posiblemente el segundo lugar de comercialización de la ciudad.

El sol daba los últimos rayos de luz escondiéndose entre las montañas malditas. La noche se presentó plácida y tranquila; los aldeanos les gustaban dar paseos debajo de la atenta mirada de las estrellas.

—La plaza de los mercaderes —esbozó Rohman, viendo a Tina la herrera cerrando la puerta. El grupo se acercó sobre ella.
—¿Ya cerráis mi señora? —preguntó el Cardenal.
—Mañana tengo mucho trabajo en las zanjas del puesto de las milicias, los rayos que cayeron en la noche anterior destrozaron  varias vallas, y por eso cierro antes que de costumbre  —cerró la llave— Iré un rato a la taberna de Pies Grandes. La forjadora era muy conocida por el precio contenido de las zanjas.
—Señorita, que tenga una buenas noches.
—Igualmente.
Mientras Tina se alejaba de su negocio, los tres amigos llegaron a la casa de los elixires. Entraron el interior de la casa de Orfh y la hija Juliet. Nada más entrar, el olor de varias plantas embriagaba el ambiente de fragancias del bosque. La madera predominaba en toda la estancia, contrarrestando de las mesas de hierro, donde guardaban varios cuencos llenos de hierbas.

—Buenas noches —saludo Rohman.
—¿Buenas noches? —ironizó el dueño— Serán para usted —dijo malhumorado.
—¡Padre! —le gritó—, siempre igual, siempre estás de mal genio —remarcó la joven, mientras subía a unas escaleras y reponía varios frascos en una estantería—. Nunca entiendo como madre te aguanta —terminó bajando de la escala, acercándose al mostrador.
—¿Qué desean? —preguntó la bella dama.
—Necesitaría Buenanoche.
—Solo dos miserables frascos, tenemos —se interpuso Orfh, en el habla.
—¡Padre! —terminó bajando de esa escala, acercándose al mostrador.
—Necesitaría Buenanoche, ¿Os queda?
—Poco, pero nos quedan algunas —volvió a decir el vendedor algo seco.
—Padre. Iros a dormir, yo les atendré  a estos buenos señores —exclamó con autoridad, y viendo como esté se alejaba a dormir refunfuñando.
—Precisamente, hoy he pedido una caja —apuntó la dama, mientras abría un armario y sacaba una pócima—. Solo dos pociones me quedan.
—Pues denme las dos —expuso el conjurador mirando varios tallos de flores que colgaban de un tendal.
—Mi señora que tenga una buena noche —expresó Rohman como si fuera una señal de marcharse, dejando la conversación a medias.
—Igualmente, buenas noches señores.

Salieron del comercio escuchando cómo unos ruidos provenían de la taberna; el fuerte alboroto parecía asomarse en esa puerta agujereada. Un joven abrió el portón bruscamente.

—¡Tod, no corras! —gritó exaltado un individuo algo rudo, saliendo de la tasca— ¡Ven cobarde! ¡Si eres tan hijo puta para follarte a mí mujer, entonces no corras, gallina! —espetó ese señor que se le marcaban las venas del cuello. El joven giró levemente la cabeza y observó cómo le pisaba los talones.
—¡Te juro que lo que cuenta de tu  mujer es mentira! —apresuró en decir el joven sin dejar de correr.  
—¡No corras cobarde!
Entre esa escena penosa, otro hombre salió de la taberna.

—De-ja a mi cama-rerroo —balbuceó emborrachado— ¿Qué  te a he-cho?

Varios hombre de la cantina salieron para contemplar lo ocurrido, jadeando el nombre de uno o del otro; parecían que esperan que Tod pillara el muchacho para  poder contemplar una riña.
—Este Tod…cuando aprenderá…—lamentó el Cardenal— Parece mentira que todavía siga con esos deseos carnales —miró al amo de la tasca, Kemper—. Tanto el dueño, un miserable borracho… que solo son las once de la mañana y ya está ebrio —paró sus palabras como si intentara entender la fan de beber de ese hombre hasta perder la razón—. Tod el Salta Camas es un buen camarero, pero es conocido… digamos por el descaro de atender primero las damas, e incluso regala bebida para ganarse la entrepierna —concluyó.
—Me voy un tiempo…y está toda tan cambiado…sus gentes…este mundo ya no es lugar para los arcaicos ancianos, el mundo gira demasiado rápido, y uno no se detiene a contemplar lo más importante que uno puede apreciar, la vida. —finalizó melancólicamente y observando el lado más decadente de la ciudad.

Al poco rato de andar se encontraron enfrente de la imponente catedral: Esbeltas figuras de dioses antiguos y alguna que otra representación de los libros sagrados que decoraba la iglesia en unos aires transgresores. Pero esas bonitas figuras no eran nada, al lado del esbelto y alto campanario que sobresalía de las demás construcciones; la campana de bronce resonaba con orgullo en cada rincón de la metrópolis.

—Qué los dioses os acompañen en vuestro viaje —se despidió el cardenal.
—Gracias cardenal.
Mientras despedían al pastor de Doz, dejaron la iglesia para toparse en una larga y estrecha calle; la callejuela en determinadas partes era flanqueada por la misma muralla. En ese sendero transitado, los aldeanos saludaban a los hechiceros, no en vano, eran muy respetados algo que les hacía no pasar inadvertidos. El levo viento sacudía las ramas de los árboles y que caían alguno almendras en el suelo; jazmines de gran altura y generosos almendrales solo podía significar una cosa, la plaza del reloj estaba a dos pasos.  

—Da gusto volver a tu dulce hogar —suspiró felizmente el conjurador de los Cielos—. Es una verdadera pena de marcharse otra vez, pero es el destino —concluyó mirando a su amigo. En ese momento entraron en la siempre abarrotada plaza. Hussmar se acercó hasta el centro, justo donde se encontraba un pequeño arroyo y una roca, el famoso reloj de sol. Puso el trasero en el principio de la fuente, al mismo tiempo que recordaba los buenos momentos que había pasado en este concurrido lugar <<Todavía me acuerdo de cómo jugaba de niño…parece que fuera ayer>>, mientras seguía melancólicamente, no dejaba de mirar alrededor; niños y niñas jugaban al escondite, y los ancianos descansaban en este mundo de ajetreo sin cordura.
—Que memorables recuerdos… ¿Te acuerdas? —le preguntó, todavía mirando el fondo de la construcción, varios peces y flora acuática reposaban en armonía.
—Cómo no acordarme, Hussmar…
—El reloj todavía brilla como la primera vez —fijó la mirada en dos medianas estatuas de los reyes de la ciudad. Tanto la piedra de donde se encontraba el reloj solar de oro como el reloj, procedían de la cantera de Elthor, cuyas propiedades brillantes eran admiradas para ostentosas construcciones. Ante todo era una plaza muy señorial.
Dejaron atrás ese lugar tan ilustre para toparse con un peñasco grande, empotrado en la misma muralla: Ese extraño capricho de la naturaleza, en lo más alto, brotaba abundante agua que bajaba como si fuera una cascada. Pero lo que extrañaba es que no pasaba cerca ningún río, al menos en las inmediaciones, y se decía que solo podía  ser obra de los colegios de magia. El agua que caía terminaba formando un precioso lago, en un conjunto de abundancia abrumadora de flora y fauna; patos, peces, cisnes blancos, juncos y demás llenaban ese lugar de misticismo.  

—Parece mentira pero se me ha hecho largo el trayecto.
—Hussmar, aunque no lo parezca nos hacemos mayores, las distancias desde tu ausencia son casi las mismas, poco hemos crecido, solo la parte de la entrada y las casas humildes están algo cambiadas —le contestó contemplado el agua cristalina de la charca, no sin dejar de mirar, a varias parejas de jóvenes enamorados.
—Debe ser eso Rohman. Los dos buenas amigos se alejaron rumbo a otra plaza, donde se encontraban varias edificaciones de relevancia. Era la única de las plazas que estaba rebajado del suelo: En el mismo centro una estatua en cuya cúspide aguardaba un libro entreabierto, siendo ese el motivo del nombre de la plaza,  los sabios. Bastos pinedos intentaban hacer sombra a las construcciones anómalas de los colegios de magia: La artesanía en el trabajo de la piedra se podía notar en ella, al igual que la habilidad de los magos en alterar las fuerzas latentes de la tierra, en formas que parecen imposibles; curvas que desafiaban toda lógica, arcos inverosímiles, uno podía notar que algo mágico rodeaba  esas arquitecturas. El siguiente colegio era el de fuego; repleto de calderos en fuerte bullicio,  diferentes tipos de metales bullían y que generaban una intensa humareda, al igual que fuego del centro de la edificación, nadie había visto apagarse, ni en los peores diluvios. El último de los colegios era el de la luz, considerado para muchos el poder de Dios; rodeada de una fina brillante luz etérea antinatural, donde la intensa iluminaria se difuminaba del edificio, que muy seguramente debía de ser para no alumbrar las casas de los residentes. Pero entre tanto coloso, había una construcción pequeña, la biblioteca.

—Hussmar, me voy a descansar que mañana nos espera un largo viaje.
—Descansad, Rohman.

La biblioteca tenía el techo en forma de pico en la parte más alta y solo poseía un piso de altura. Escasamente decorada y parecía algo abandonado, ya que la madera le faltaban los correspondientes aceites para  mitigara el paso del tiempo. Pero aun todo el encanto de ese lugar, la calidez, hacía sentirse a uno como en casa. Entró dentro y el inigualable aroma de libros viejo, inundaba la estancia.

—¡Hombre! —exaltó un hombre en una alta escalera móvil—, pero a quién tenemos aquí, si es mi preferido mago —empujó la escalera, acercándose  al mago y bajó de esos escalones que parecían una trampa mortal—. Dame un abrazo.
—Cerviejo —dijo él de los Cielos, mientras se abrazaban— Sois de los pocos que todavía me han reconocido a la primera, ¿tan cambiado se me ve? —preguntó—. Aunque me alegra volver a  veros, no tengo tiempo. Busco una información de un libro en concreto.
—Siempre tan ajetreado como siempre. Algún día se echara en falta vuestra dedicación a esta ciudad. El libro que buscáis está en el final, al tocar el rosetón —señalo.



                    FIN
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
Bueno, ya tenemos el tercer relato, esto va rápido.
Maneja un par de personajes para describir la ciudad en su travesía hacia la Biblioteca, por lo que hace más dinámico el relato que si sólo fuera uno. La ciudad está bien descrita, da sensación de sosiego y tranquilidad, y de ciudad pacífica y tranquila, hasta que uno se topa con ciertos personajes que dan la sensación de que no es lugar tan sosegado como nos hace creer el relato al principio.
Si tuviera que poner algún "pero" sería a la escena de la reina y sus damas, pensé que se nos iba a mostrar la vertiente erótica de la ciudad pero se queda en una escena que te saca del relato momentáneamente, una especie de "¿qué narices acaba de pasar?".
Aparte de eso me ha gustado, sobre todo el personaje de Hussmar.
Nada es sencillo excepto la creencia en la sencillez.
El Dragón de Plata
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#3
Veamos el siguiente escritor del reto: ¿¡ Pero quién nombra a mi nombre sin pagar un copyright!? Escritor tu y yo tenemos que hablar, aunque por lo menos has usado mi nombre en un texto, que me ha gustado bastante...pero aún todo no tienes perdón; Los dos magos has hecho que parezcan unos amigos de toda la vida, y eso que parece que Hussnar( el personaje que mas me ha gustado de los dos-tres) lleve un tiempo lejos de la cuidad de Bardos. La descripción de la cuidad, ha sido, junto al mago de los cielos lo mejor de todo, has conseguido que entre en la urbe, pero no solamente en descripción sino percibidla desde un aldeano. Una parte que me gusto mucho fue la de los niños, da mucho dinamismo creando una sensación de vida en tu ciudad. Otra parte que me gusto muchisimo fue la de los colegios de magia, la descripcion estuvo muy muy grafica, una parte de exquisita descripcion de arquitectura imaginaría. Un gusto leerte. Sobre alguna pega, he visto alguna falta y alguna puntuación mal, pero yo no soy el mejor indicado para eso, cuando veas el mío... Un saludo y suerte en el reto!

PD: Zarono y demás participantes del reto, el autor tiene tres horas para retocar el texto, por consecuencia nadie tiene que opinar, de paso, un saludo Zarono.
Los Reinos Perdidos, mi libro, en fase de terminación; un sueño de un soñador Wink
https://joom.ag/Rx3W
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#4
Bien, ya han pasado las 3 horas, llevo un rato esperando para no llevarme una bronca como Zarono Big Grin

El relato esta muy bien ideado. Vemos la ciudad no solo en su conjunto de edificaciones, sino que al pasear los protas por la ciudad e ir viendo el dia a dia de sus ciudadanos vemos también la dimensión humana de la ciudad, eso sube muchos puntos.

Lo malo es que hay que repasar más antes de publicar, que una cosa es tener algun error de ortografia o poner mal tildes, que son errores que todos acabamos cometiendo en algun momento Tongue, pero para tener errores en la estructura de las frases poco has repasado el escrito. Por ejemplo en la frase "las columnas se han entallado en ellas los escudos de las demás casas reales", ese 'en ellas' no tiene sentido, es una repetición de columnas innecesaria. La frase podia arreglarse empezando con un 'en' y quitando el 'en ellas' o bien cambiando el 'en ellas' por un 'con'. Y hay alguna frase más mal estructurada, amén de algunos errores de ortografia y puntuación (como usar '<<>>' para los pensamientos en vez de '«»').

En definitiva, la historia es muy buena, ¡pero para la próxima dale un buen repaso antes de publicar! Wink
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Emperador de las Montesas, Gran Kan de los Markhor, Duce de los Ibices y Lord Protector de Ovejas, Corderos y Otros Sucedáneos de Cabra
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#5
Big Grin 
(09/12/2015 02:22 PM)Cabromagno escribió: Bien, ya han pasado las 3 horas, llevo un rato esperando para no llevarme una bronca como Zarono Big Grin
Malandrín, como disfrutas Dodgy
Estoy tan pendiente del hilo que lo tengo casi permanente abierto cuando tengo el ordenador encendido, así que cada vez que al actualizar veo un relato nuevo me lanzo a leerlo como loco Tongue
Prometo controlar mi hype Blush
Nada es sencillo excepto la creencia en la sencillez.
El Dragón de Plata
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#6
Si yo hacia lo mismo Zarono, tranqui pero si que debemos dar un par de horas, por si acaso.
Los Reinos Perdidos, mi libro, en fase de terminación; un sueño de un soñador Wink
https://joom.ag/Rx3W
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#7
(09/12/2015 03:50 PM)Zarono escribió: Malandrín, como disfrutas   Dodgy
No lo sabes tu bien Big Grin
(09/12/2015 03:50 PM)Zarono escribió: Estoy tan pendiente del hilo que lo tengo casi permanente abierto cuando tengo el ordenador encendido, así que cada vez que al actualizar veo un relato nuevo me lanzo a leerlo como loco   Tongue
Me pasa igual... Y lo peor es que trabajo con el ordenador... Habia olvidado lo adictivos que son los retos... Sad
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Emperador de las Montesas, Gran Kan de los Markhor, Duce de los Ibices y Lord Protector de Ovejas, Corderos y Otros Sucedáneos de Cabra
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#8
Hola, escritor, he aquí mi crítica.
Hiciste que los lectores nos adentráramos en tu ciudad de una manera novedosa y casi imperceptible; no es que te detuvieras describiendo cada edificación, pero el paso de los personajes en ella fue tan vívido que no hizo falta mucho.
Una queja sería el exceso de fallas y habla coloquial. Te debiste tomar unos minutos para revisar el texto antes de subirlo. Las fallas hacen que la fluidez se interrumpa, y la puntuación final dismiunya. Alguna que otra escena que me pareció, estaba fuera de lugar y terminaba distrayéndome, no mucho, pero si alguillo.

Buen relato, en terminos generales Big Grin Big Grin
Tonto aquel que presta sus libros... y mas tonto aún aquel que los devuelve


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#9
Veamos, escritor, iré por partes: Tengo sentimientos encontrados con este relato.

En cuanto a lo positivo, quiero destacar el aire exótico que impregna las páginas que nos presentas (la página, bah). No sé bien de donde proviene, si de la forma de narrar, las palabras utilizadas o el escenario curioso que describes. Es intrigante la verdad. Lo mejor trabajado creo que es el ambiente, muy bien caracterizado.

En cuanto a lo negativo. Lo primero que salta a la luz, como han dicho los colegas, es la falta de revisión. No diré más de eso, es cuestión de tiempo. También se me ha hecho un poco sosa la narración, demasiadas palabras grandilocuentes que, creo yo, le hacen más mal que bien a tu prosa, autor. Aun así, parte de esas frases complejizadas es lo que le da ese estilo no muy común que le has inyectado al relato. Lo último que quiero destacar, y es bastante importante, es que no sé de que va la historia. No sucede nada significativo en la caminata de los amigos, y ambos son muy parecidos. Pasan por sectores de la ciudad y nos planteas escenas cotidianas, bien construidas y con encanto, pero parecen innecesarias. Como un panfleto bien construido y adornado. Al final me quedé con más preguntas que respuestas.

Dentro de todo, rescato el ambiente, el cual es muy intrigante, peculiar. La ciudad tiene vida. Ese apartado está cubierto con creces. El resto, se ha dejado bastante de lado y tal vez con un poco más de tiempo, se podría pulir.

¡Te deseo suerte!
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#10
Hussmar y Rohman dejaron la mesa y bajaron los diferentes niveles que tenía la sala real.
—O me lo parece a mí o el palacio está muy cambiado, ¿No? (si antepones con una coma al signo de pregunta no debes empezar con mayúsculas) —preguntó el mago de los cielos, de nombre Hussmar.
—Cierto —contestó—. Como puedes contemplar, las columnas se han entallado en ellas los escudos de las demás casas reales ("en las columnas se han entallado los escudos de las demás casas reales) —dijo señalando las pilastras finas, cuya base estaban recubiertas de un baño de oro (guarda con la concordancia verbal: si pones "cuya base", en singular, deberías poner también "estaba recubierta", en singular. Si prefieres el plural "estaban recubiertas" deberías poner al principio "cuyas bases")—, también se han vestido algunas paredes de cuadros —ilustró mientras observaba a su buen amigo—. Donde pisáis, está (sin tilde)enorme alfombra (coma) fue un encargo de Barbos a los Bárbaros del Norte, ¿a qué es bonita?
—Es espectacular el buen hacer de las telas —comentó asombrado por el dibujo en el tapiz— nadie trabaja tan bien los bordados como ellos.
—¡Ugh! —dijo Hussmar que casi cae de morros al suelo, y si no cayó, fue porque se sujetó en una estatua del rey —Casi me mató (sin tilde)
—¡Cuidado! Estas escaleras de diferentes niveles son muy traicioneras, si uno no se fija por donde va —terminó Rohman mirando a su amigo que parecía estar bien. Bajaron al nivel más bajo, donde se encontraba la parte de mobiliario de puertas acristaladas, mostrando menaje de fina plata.
—Veo que también la flora en esta parte (repetición) es (está)más presente que en mí ausencia —dijo él de los Cielos, observando los jarrones en forma de espiral y (sobra esta "y", y en su lugar pondría "de los que emergían")que emergían varios tallos de diferentes flores, otorgando unos aromas embriagadores.
—En efecto —objetó— obra de la reina Ania.
—¿Y dónde está Elisa?
—Murió de una extraña enfermedad —contestó Rohman y Hussmar no dejo terminar ("no lo dejó terminar").
—Qué mala suerte. Siempre mueren antes las personas de corazón bondadoso…(espacio)Aunque…  poco han tardado en nombrar a una nueva reina…—expresó viendo al Cardenal Zacarías qué salía de las inclinadas escaleras de la húmeda prisión, e iba dirección (puedes borrar este "dirección" y omitirlo) hacía ellos.
—Ni que lo digas Hussmar —expresó descontento—, la nueva reina es muy bonita, relativamente joven…(espacio)pero… es una auténtica zorra —susurró, en esa parte varios guardias habitaban (no alcanzo a entender el sentido de esta oración)— ¡Y no solo es una fresca, también pasa de sus obligaciones, solo está para buscar sus deseos más impuros!—.
—¡Uff! —Bufó— Veo que esta reina se las lleva… —acabó viendo (repetición) como el pastor de dios estaba muy cerca. Zacarías se detuvo al lado de los dos conjuradores y en la pesada puerta real dijo:

—Rohman, Hussmar —saludo (tilde)— Voy a mi lugar de paz y preguntó (en este caso sin la tilde)si podría gozar de vuestra compañía.
—El honor es nuestro —respondió Rohman que era un severo creyente.
Los guardias abrieron la puerta y dejaron atrás  el vistoso palacio real.

El sol  ya no rugía con toda su viveza; estaba en los tres cuartos de su recorrido y el calor se hacía  más llevadero (excelente imagen).

—Antes de ir a la biblioteca, tendría que ir (repetición)a la casa de pociones —comentó el  conjurador Rohman, llamado también el Iluminado—, necesito un poco de Buenanoche, últimamente me cuesta conciliar el sueño.
—Por mi perfecto. Estiraré un poco las piernas, algo que siempre va bien —dijo el siervo de dios observando como Hussmar se acercó (guarda con la concordancia verbal: en este caso ha de ser "acercaba")al mirador.
El mago de los Cielos era una de sus viejas costumbres (no alcanzo a comprender esta frase), contemplar las hermosas vistas; dejaba pasar el tiempo y la mente en un lugar que era todo un regalo para los ojos.
—¡Que esplendida panorámica! —expresó. A la derecha, en una mesa noble(coma) se encontraban  varias mujeres de alta cuna—. Damas —inclinó la cabeza— Mi reina —reverenció—, es un final de día muy bonito —esbozó el mago, justo cuando la reina le cortó.
—Es un día más (cada vez que aparece un vocativo debe ir precedido por una coma) anciano —dijo la bella reina algo fría y de ojos marrones claro (coma) que parecían atrapar la imperceptible luz—. No se habla nada más que de vuestro regreso —exponía (insisto con lo de la concordancia verbal: si primeros dices "dijo" luego no puedes decir "exponía", debes poner "expuso")la bella princesa, mientras bajaba una mano por la parte baja de la mesa.
—Mi reina, mi reputación es un poca exagerada —contestó Hussmar observando cómo si hubiera una persona debajo de la mesa, aunque no se podía distinguir bien—, varios magos del colegio son mejores que un servidor —remarcó fijando la mirada en ese hermoso collar y sin poder evitar de ("el" no "de")mirar a esos preciosos senos.  
—Bueno mago —dijo la princesa haciendo un gesto extraño, como un repentino espasmo— ¡Sigue! —indicó la reina.
—Un placer conocerla —finalizó el mago, viendo esta vez a una jovencísima mujer, debajo del vestido y que estaba realizando un cunnilingus. En ese instante se quedó en blanco, <<pero como es capaz, menudo descaro tiene esta joven>>. (Lo siento, pero no he logrado entender lo que pasó aquí ¿El mago se ve a si mismo practicándole sexo oral a la princesa? Si es así pienso que deberías re-escribir el párrafo entero.
—Hasta luego alteza y demás damas —terminó diciendo algo sonrojado. (A)Alguna(s) de esas mujeres de alta cuna se les escapó una leve risa e incluso un pequeño gritó (no va la tilde)de placer se escuchó de la princesa. El conjurador no daba crédito a lo que sus ojos habían contemplado. Ágilmente se acercó a los dos amigos, y (borra la "y") sin contar lo ocurrido, aunque todos tuvieron claro lo que paso.


Nada más dejar el patio de armas, multitud de banderas ondeaban orgullosas la insignia de la ciudad, al compás del viento. En toda la metrópolis esta era la única parte sin estar (repetición) empedrada. Los tres comenzaron a bajar por las radiantes escaleras.
—Cuidado no te caigas otra vez… —le dijo el Iluminado en ("con", no "en") alguna que otra leve risa. El mago de los Cielos no dio mayor relevancia a ese comentario, aunque nada más pasar (junto) a dos estatuas de los monarcas, bajó cada escala con prudencia en sus pasos; además (coma) para una mayor dificultad, los escalones en una parte estaban cubiertos en oro, algo que hacía toda una escalera algo peligrosa (está mal armada la estructura de esta oración).
Dejaron el lado las edificación reales y siguieron por una callejuela, rodeada de ("por", no "de") algún que otro comercio mediano.

—Tengo una ganas enormes de pisar mi querida biblioteca —comentó Hussmar, como si cambiará de tema anterior—, si algo he añorada (añorado)en mi larga ausencia, una confortable cama en esas montañas malditas, y (coma) por supuesto (coma) los cálidos libros. ¿Quién puede vivir sin ellos?
—Los tiempos cambian —cogió aire el pastor de dioses—, cambian para mal, y los libros ya no son respetados por esta juventud que solo parece querer aprender al momento, sin comprender la importancia de la enseñanza de los libros. (Me ha gustado esta reflexión).
—Muchos de mis antiguos discípulos poseían unas dotes para la magia innatas, pero solo tienen el afán de saber más y más rápido. Siempre recordaré una frase de mi tutor a la que siempre aplicó: “De nada sirve crear un escudo protector de magia, si no eres capaz de crear (para evitar la repetición pondría "encender" o "hacer aparecer")una vela de luz para salvarte la vida en una cueva sombría” —finalizó el maestre de los astros, contemplando una calle estrecha cercada por árboles altos y casas de dos alturas (¿no serán "dos pisos"?). El ruido de la gente se hacía más acentuado y provenía del final del callejón, justo donde se encontraba una vasta plaza: En el mismo centro de la plazoleta, un pozo de gran anchura erguía unos rudos mecanismos de acero; rodeada por árboles de mediana altura, bancos de madera y de un considerable gentío. Entre esa multitud, varios niños se acercaron sobre los magos.
—Rohman —gritaron el nombre, varios chiquillos que se abalanzaron sobre el conjurador.
—Niños ahora no puedo…—comentó—, buena va. Os haré un truco de gran dificultad —remarcó “gran”, viendo  la cara de felicidad y sorprendidos de esos muchachos—, ¿Veis mi mano?
Si (tilde) —chillaron la mayoría. En ese instante el hechicero esbozó unas palabras de poder. De la palma de (su) mano abierta brotó una luz triangular. Esa luminosidad se movía sola y los niños y niñas la siguieron de un lado al otro, como el gato sigue al ratón.
—Los críos siempre se te han dado bien —le dijo Hussmar, sin que esté (no va la tilde)respondió (error de concordancia verbal: "respondiera"), ya que sabía que tener hijos entre los magos estaba mal visto, a parte (de) que no tendría tiempo para dedicarle tal como debería de ser.

Dejaron ese lugar tan transitado para coger una callejuela. Nada más hacer unos pasos toparon con la cuadra de los caballos. Vigilada por tres guaridas y que al dejarla llegabas a la plaza de la casa de los comerciantes [b](reformularía esta frase diciendo: Ésta se hallaba vigilada por tres guardias, y al dejarla atrás se llegaba hasta la plaza de los comerciantes)[/b]; comercios de frutas, de carnes de caza, tiendas de menaje y siendo posiblemente el segundo lugar de comercialización de la ciudad.

El sol daba los últimos rayos de luz escondiéndose entre las montañas malditas. La noche se presentó plácida y tranquila; los aldeanos les (no va) gustaban (de) dar paseos debajo de la atenta mirada de las estrellas.

—La plaza de los mercaderes —esbozó Rohman, viendo a Tina la herrera cerrando la puerta. El grupo se acercó sobre (hacia, no sobre) ella.
—¿Ya cerráis mi señora? —preguntó el Cardenal.
—Mañana tengo mucho trabajo en las zanjas del puesto de las milicias, los rayos que cayeron en la noche anterior destrozaron  varias vallas, y por eso cierro antes que de costumbre  —cerró (triple repetición, para solucionarla puedes decir: "hizo girar la llave")la llave— Iré un rato a la taberna de Pies Grandes. La forjadora era muy conocida por el precio contenido de las zanjas.
Señorita (cuidado que antes la has llamado "señora"), que tenga una buenas noches.
—Igualmente.
Mientras Tina se alejaba de su negocio, los tres amigos llegaron a la casa de los elixires. Entraron el interior de la casa de Orfh y la ("su", no "la")hija Juliet. Nada más entrar, el olor de varias plantas embriagaba el ambiente de fragancias del bosque. La madera predominaba en toda la estancia, contrarrestando de las mesas de hierro, donde guardaban varios cuencos llenos de hierbas.

—Buenas noches —saludo (tilde) Rohman.
—¿Buenas noches? —ironizó el dueño— Serán (no has puesto un punto luego de la raya de diálogo, por lo que no va entonces la mayúscula) para usted —dijo malhumorado.
—¡Padre! —le gritó—, siempre igual, siempre estás de mal genio —remarcó la joven, mientras subía a unas escaleras y reponía varios frascos en una estantería—. Nunca entiendo como madre te aguanta —terminó bajando de la escala, acercándose al mostrador.
—¿Qué desean? —preguntó la bella dama.
—Necesitaría Buenanoche.
—Solo dos miserables frascos, (no va la coma) tenemos —se interpuso Orfh, en el habla.
—¡Padre! —terminó bajando de esa escala, acercándose al mostrador.
—Necesitaría Buenanoche, ¿Os (recuerda lo que te dije antes de las comas y los signos de interrogación/admiración)queda?
—Poco, pero nos quedan algunas —volvió a decir el vendedor algo seco.
—Padre. Iros a dormir, yo les (los)atendré a estos buenos señores —exclamó con autoridad, y viendo como esté (la tilde en la primera e, no en la segunda) se alejaba a dormir refunfuñando.
—Precisamente, hoy he pedido una caja —apuntó la dama, mientras abría un armario y sacaba una pócima—. Solo dos pociones me quedan.
—Pues denme (dame, o dadme)las dos —expuso el conjurador mirando varios tallos de flores que colgaban de un tendal.
—Mi señora que tenga una buena noche —expresó Rohman como si fuera una señal de marcharse, dejando la conversación a medias.
—Igualmente, buenas noches señores (coma siempre antes del vocativo).

Salieron del comercio escuchando cómo unos ruidos provenían de la taberna; el fuerte alboroto parecía asomarse en esa puerta agujereada (habría que revisar el armado de esta oración) . Un joven abrió el portón bruscamente.

—¡Tod, no corras! —gritó exaltado un individuo algo rudo, saliendo de la tasca— ¡Ven cobarde! ¡Si eres tan hijo puta para follarte a mí mujer, entonces no corras, gallina! —espetó ese señor que (al que se le marcaban)se le marcaban las venas del cuello. El joven giró levemente la cabeza y observó cómo le pisaba los talones.
—¡Te juro que lo que cuenta de (no va este "de")tu  mujer es mentira! —apresuró en decir el joven sin dejar de correr.  
—¡No corras cobarde!
Entre esa escena penosa, otro hombre salió de la taberna.

—De-ja a mi cama-rerroo —balbuceó emborrachado— ¿Qué  te a he-cho?

Varios hombre de la cantina salieron para contemplar lo ocurrido, jadeando (jaleando)el nombre de uno o del otro; parecían (parecía)que esperan (insisto con lo de la concordancia verbal, sé que soy jodido, pero va "esperaban") que Tod pillara el muchacho para  poder contemplar una riña.
—Este Tod…cuando aprenderá…—lamentó el Cardenal— Parece mentira que todavía siga con esos deseos carnales —miró al amo de la tasca, Kemper—. Tanto (como) el dueño, un miserable borracho… que solo son las once de la mañana y ya está ebrio —paró sus palabras como si intentara entender la fan (el afán)de beber de ese hombre hasta perder la razón—. Tod (coma) el Salta Camas (coma) es un buen camarero, pero es conocido… digamos por el descaro de atender primero las damas, e incluso regala bebida para ganarse la entrepierna —concluyó.
—Me voy un tiempo…y está toda (todo) tan cambiado…sus gentes…este mundo ya no es lugar para los arcaicos ancianos, el mundo gira demasiado rápido, y uno no se detiene a contemplar lo más importante que uno puede apreciar, (pondría dos puntos, en lugar de coma) la vida. (Excelente observación) —finalizó melancólicamente y observando el lado más decadente de la ciudad.

Al poco rato de andar se encontraron enfrente de la imponente catedral: Esbeltas figuras de dioses antiguos y alguna que otra representación de los libros sagrados que decoraba la iglesia en unos aires transgresores. Pero esas bonitas figuras no eran nada, al lado del esbelto y alto campanario que sobresalía de las demás construcciones; la campana de bronce resonaba con orgullo en cada rincón de la metrópolis.

—Qué los dioses os acompañen en vuestro viaje —se despidió el cardenal.
—Gracias cardenal.
Mientras despedían (repetición) al pastor de Doz, dejaron la iglesia para toparse en (con)una larga y estrecha calle; la callejuela en determinadas partes era flanqueada por la misma muralla. En ese sendero transitado, los aldeanos saludaban a los hechiceros, no en vano, (no va la coma) eran muy respetados (coma) algo que les hacía no pasar inadvertidos. El levo viento sacudía las ramas de los árboles y que caían alguno almendras en el suelo (y hacía que cayeran algunas almendras al suelo); jazmines de gran altura y generosos almendrales solo podía significar una cosa, (dos puntos) la plaza del reloj estaba a dos pasos.  

—Da gusto volver a tu dulce hogar —suspiró felizmente el conjurador de los Cielos—. Es una verdadera pena de marcharse otra vez, (Me da verdaderamente pena tener que marcharme otra vez, pero es el destino) pero es el destino —concluyó mirando a su amigo. En ese momento entraron en la siempre abarrotada plaza. Hussmar se acercó hasta el centro, justo donde se encontraba un pequeño arroyo y una roca, el famoso reloj de sol. Puso el trasero en el principio de la fuente, al mismo tiempo que recordaba los buenos momentos que había pasado en este concurrido lugar << (no van estos signos, sino estos « los puedes poner con ALT174  y los de cierre » con ALT175)Todavía me acuerdo de cómo jugaba de niño…parece que fuera ayer>>, mientras seguía melancólicamente, no dejaba de mirar alrededor; niños y niñas jugaban (repetición) al escondite, y los ancianos descansaban en ("de", no "en") este mundo de ajetreo sin cordura.
—Que memorables recuerdos… ¿Te acuerdas (repetición)? —le preguntó, todavía mirando el fondo de la construcción, varios peces y flora acuática reposaban en armonía.
—Cómo no acordarme, Hussmar…
—El reloj todavía (repetición)brilla como la primera vez —fijó la mirada en dos medianas estatuas de los reyes de la ciudad. Tanto la piedra de donde se encontraba el reloj solar de oro como el reloj, procedían de la cantera de Elthor, cuyas propiedades brillantes eran admiradas (falta algo aquí. Podrías poner "admiradas y utilizadas para")para ostentosas construcciones. Ante todo era una plaza muy señorial.
Dejaron atrás ese lugar tan ilustre para toparse con un peñasco grande, empotrado en la misma muralla: Ese extraño capricho de la naturaleza, en lo más alto, brotaba abundante agua que bajaba como si fuera una cascada (hay que revisar el armado de sta oración). Pero lo que extrañaba es que no pasaba cerca ningún río, al menos en las inmediaciones, y se decía que solo podía  ser obra de los colegios de magia. El agua que caía terminaba formando un precioso lago, en un conjunto de abundancia abrumadora de flora y fauna; patos, peces, cisnes blancos, juncos y demás llenaban ese lugar de misticismo.  

—Parece mentira pero se me ha hecho largo el trayecto.
—Hussmar, aunque no lo parezca nos hacemos mayores, las distancias desde tu ausencia son casi las mismas, poco hemos crecido, solo la parte de la entrada y las casas humildes están algo cambiadas —le contestó (coma) contemplado el agua cristalina de la charca, no sin dejar de mirar, a varias parejas de jóvenes enamorados.
—Debe ser eso (recuerda la coma del vocativo) Rohman. Los dos buenas amigos se alejaron rumbo a otra plaza, donde se encontraban varias edificaciones de relevancia. Era la única de las plazas que estaba rebajado del suelo: En el mismo centro una estatua en cuya cúspide aguardaba un libro entreabierto, siendo ese el motivo del nombre de la plaza, (dos puntos, no coma) los sabios. Bastos (vastos) pinedos intentaban hacer sombra a las construcciones anómalas de los colegios de magia: La artesanía en el trabajo de la piedra se podía notar en ella, al igual que la habilidad de los magos en ("para", no "en")alterar las fuerzas latentes de la tierra, en formas que parecen (parecían)imposibles; curvas que desafiaban toda lógica, arcos inverosímiles, uno podía notar que algo mágico rodeaba  esas arquitecturas. El siguiente colegio era el de fuego; repleto de calderos en fuerte bullicio, (punto, o punto y coma)  diferentes tipos de metales bullían (repetición) y que (sobra)generaban una intensa humareda, al igual que fuego del centro de la edificación, nadie había visto apagarse, ni en los peores diluvios. El último de los colegios era el de la luz, considerado para "por", no "para")muchos el poder de Dios; rodeada de una fina brillante luz etérea antinatural, donde la intensa iluminaria se difuminaba del edificio, que muy seguramente debía de ser para no alumbrar las casas de los residentes. Pero entre tanto coloso, había una construcción pequeña, (dos puntos)la biblioteca.

—Hussmar, me voy a descansar que mañana nos espera un largo viaje.
—Descansad, Rohman.

La biblioteca tenía el techo en forma de pico en la parte más alta y solo poseía un piso de altura. Escasamente decorada y (coma, no "y") parecía algo abandonado (abandonada), ya que (a) la madera le faltaban los correspondientes aceites para  mitigara el paso del tiempo. Pero aun todo el encanto de ese lugar, la calidez, hacía sentirse a uno como en casa. Entró dentro y el inigualable aroma de libros viejo (viejos), inundaba la estancia.

—¡Hombre! —exaltó un hombre en una alta escalera móvil—, pero a quién tenemos aquí, si es mi preferido mago (mago preferido) —empujó la escalera, acercándose  al mago y bajó de esos escalones que parecían una trampa mortal—. Dame un abrazo.
—Cerviejo —dijo él de los Cielos, mientras se abrazaban— Sois de los pocos que todavía me han reconocido a la primera, ¿tan cambiado se me ve? —preguntó—. Aunque me alegra volver a  veros, no tengo tiempo. Busco una (no va) información de ("sobre", en lugar de "de") un libro en concreto.
Siempre tan ajetreado como siempre (cuidado con las repeticiones: puedes obviar el priemr "siempre". Algún día se echara (tilde)en falta vuestra dedicación a esta ciudad. El libro que buscáis está en el final, al tocar el rosetón —señalo.

Un relato algo extraño, bastante difícil de comentar, por estar prácticamente poblado de claroscuros.

Empecemos por lo negativo: Acá falta mucho trabajo de revisión. Mucho, realmente. A todos nos pasa, con las prisas y las ansiedades del momento, que conjugamos mal algún verbo, nos comemos una letra o dos o, incluso, no salteamos palabras que luego mágicamente escapan a nuestros radares de corrección, pero aquí prácticamente hay uno error por cada oración, y eso dificulta terriblemente la lectura. Repeticiones a mansalva, tiempos verbales mal conjugados, errores en la concordancia, problemas con las proposiciones, las tildes y los signos de puntuación. Me he tomado el atrevimiento de corregirlo, y me ha llevado prácticamente darle una revisión general al texto; no sé si te será de ayuda o no, sabes que puedes consultarme cualquier duda que tengas, por privado o por este hilo mismo, pero sí te recomiendo para la próxima que dejes pasar un poco de tiempo antes de subir el relato, y que aproveches esos días extras para trabajar en el pulido de tu escrito, teniendo en cuenta que todos en algún momento cometimos errores de ese tipo (o, en mi caso, peores incluso), y que eso sólo se solucionó con la re-escritura constante y la práctica activa, continua y permanente.

Pasemos a lo bueno, ahora: Hay una gran idea de fondo, de veras lo digo, y concuerdo con los compañeros en que la escena de tintes eróticos entre el mago y la reina resulta muy interesante, aunque luego decidieras cortarla abruptamente por la mitad. Me ha parecido, además, excelente la forma en que retratas la nostalgia por el paso del tiempo, los cambios y lo que se ha perdido, y en ese sentido los dos personajes principales te vienen como anillo al dedo. Tienes, además, cierta facilidad para las descripciones, y en lo que atañe al reto has cumplido a la perfección con lo estipulado: tu ciudad está bien construida, tiene vida propia, y nos permites observarla a través de los ojos de los protagonistas, en su largo deambular por ella.

El resultado final, entonces, está poblado de claroscuros, como ya te dije. Tienes una pluma que apunta maneras, y una creatividad fuera de serie, pero tienes que aprender a ponerle más atención a los detalles formales. En un buen cuento lo estructural importa tanto como el contenido, y tú brillas en el contenido pero flaqueas bastante en lo estructural, así que trata de dedicarle más tiempo  (mucho más tiempo) a la revisión en futuras entregas, puesto que el talento lo tienes, sólo falta que pases unas cuantas horas diarias puliéndolo.

[Imagen: norwegian_wood.jpg]

Todo cambiaba en aquella maldita ciudad. Todo. Como el mar en el cuento de Hemingway.
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