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Concurso Mensual I: Eloise
#1
—…más a la derecha ¿Es que no sabes hacer nada bien? Los jóvenes de hoy en día sois todos unos inútiles. —Larry Grey, arrebató el control de la nave a Nick y con los ganchos exteriores recolectó el último núcleo de chatarra espacial.

Nick reaccionó con un suspiro y se reclinó hacia atrás en la silla.

—Y los viejos de hoy en día sois todos unos cascarrabias —susurró para sí mismo el joven.

—¿Cómo dices?

—Digo que por fin podremos volver a casa, ¿lo echas de menos, Larry?

—Volver a casa… —El anciano dejó escapar una débil risa mientras miraba con melancolía la infinidad más allá del espacio—. Hijo, cuando llevas en esto tanto como yo, el espacio se convierte en tu hogar.

Nick Whiteman dedicó unos segundos a contemplar el rostro de su compañero, un rostro alargado, marcado por la edad y con una mueca de enfado permanente que ahora se mostraba sereno, contemplando la inmensa oscuridad del exterior.
Ambos disfrutaron de la quietud que reinó en la nave.

—Voy a descansar —dijo finalmente Nick mientras se ponía en pie y marchaba hacia su dormitorio—, tardaremos semanas en llegar a La Colonia.

Larry asintió con la cabeza sin apartar la mirada de la belleza negra del espacio, salpicado con diminutas luces lejanas, como copos de nieve en una noche oscura.

Un pitido intermitente acompañado de una luz roja interrumpió las reflexiones del anciano así como los deseos de descanso de Nick, quien se dio la vuelta y se dirigió a la consola de la nave a prisa.

—Es un mensaje de socorro —informó— su nave está a sólo un par de horas de nuestra posición.

—El botón para silenciarlo está en la esquina derecha, hasta tu podrás encontrarlo.

—¿Silenciarlo? Alguien puede necesitar nuestra ayuda.

—Pues claro que la necesitan, en eso consiste el mensaje de socorro —Jerry suspiró mientras negaba con la cabeza—. Hijo, somos basureros espaciales no soldados; podrían estar siendo atacados por piratas espaciales, una plaga alienígena o Dios sabe qué cosa. Ir allí solo conseguirá ponernos en peligro.

—O puede ser sólo una avería en el sistema de oxigenación, podemos echar un vistazo desde una posición segura por si acaso.

—Retrasará tu llegada a casa.

—Pilla de camino —contraatacó Nick con una sonrisa.

—Haz lo que quieras, yo me voy a dormir —dijo Jerry mientras se levantaba de su asiento y se dirigía a su dormitorio— pero cuando esos piratas estén poniéndole el precio a tus órganos recuerda que te avisé. Buenas noches. —La puerta se cerró tras él.


***


“Fin de trayecto programado” —anunció la robótica voz femenina de la nave.

Nick, reclinado en la silla, se despertó sobresaltado a punto de caer. La oscuridad envolvía la sala de mandos.

—Vale, vale, veamos qué es lo que está pasando aquí —se dijo mientras encendía las luces.

Miró hacia el exterior, en busca de alguna señal luminosa que indicara el lugar necesitado de ayuda. A lo lejos se veía una nave de mediano tamaño a la deriva, sin dar muestras de vida. Tanto las luces como los propulsores estaban apagados por completo.

—Es un modelo antiguo —dijo Jerry, quien acababa de llegar, probablemente despertado por la voz de la nave—, muy antiguo, cuando yo nací ya llevaba décadas fuera del mercado. Es un milagro que haya podido seguir funcionando hasta ahora.

—Parece que no hay nadie más en los alrededores —Nick contemplaba el radar de la nave—. Deberíamos acercarnos e intentar establecer comunicación con ellos.

Jerry aceptó, no muy convencido, y comenzaron a avanzar. Nick cogió el micrófono y se lo acercó a la boca.

—Aquí la nave de recolección 3612 “El expurgador” ¿Me reciben?

Le respondió el silencio.

—Repito, aquí “El expurgador” intentando establecer conexión con…—Nick forzó la vista para ver el nombre de la nave— ¿‟Princesa Felinchya”?

—No van a responder —gruñó Jerry mientras se ponía el traje de expedición para el exterior—, ya que estamos aquí acabemos el trabajo.—Lanzó una escafandra a Nick, quien la cogió al vuelo y con una sonrisa se vistió.

“El expurgador” anunció el acople al misterioso transporte muerto que habían encontrado.

Aunque intentaba no aparentarlo, Nick se encontraba nervioso. Un mal presentimiento le pesaba en el cuerpo, pero no podía echarse atrás ahora, no delante de Larry y volver a escuchar sus quejas sobre la juventud de hoy en día y como se hacían las cosas en sus tiempos.

Con un sonido mecánico, el acoplamiento finalizó y las compuertas de enlace se abrieron. Nadie había activado la seguridad en la silenciosa nave.

Cada uno de ellos cogió una linterna, la única defensa con la que contarían en caso de encontrar alguna amenaza en la nave, y cruzaron la entrada con andares lentos y cuidadosos, sorprendidos de que la gravedad estuviese activada. Al otro lado se hallaba una oscuridad sólo perturbada por las débiles luces que proyectaban.

—Cuidado con dónde pisas —aconsejó el anciano por el comunicador incorporado en su traje.

Tal y como había dicho Larry, la nave era un modelo antiguo, y daba muestras de ello en cada rincón. Las compuertas correderas que daban a otras salas eran manuales y presentaban un diseño recargado de adornos grabados en el metal. Cada paso formaba un eco en la distancia que rompía el silencio en el que se había sumergido aquella nave. A medida que se adentraban en ella, el frío iba calando más en su cuerpo.

El ambiente cargado de polvo indicaba que hacía tiempo que nadie se preocupaba por el estado de la embarcación. Nick comenzó a cuestionarse que allí hubiese alguien en peligro o que hubiese alguien en absoluto ante el paisaje desértico ante el que se encontraba. Pero ¿y si realmente había allí una persona necesitando ayuda? Absorto en sus pensamientos, tropezó con un pequeño levantamiento y cayó por el suelo.

—¡Mierda! —exclamó el joven para sus adentros.

—Mira que te lo he dicho —se quejó Larry mientras le ayudaba a levantarse—. ¿Te has hecho daño?

—Nah, estoy bien —Nick cojeó levemente hasta su linterna, que había rodado a unos pocos metros de él— ¿Qué coño? —Junto a ella, el joven encontró una solitaria pluma, tan negra como la noche eterna del espacio.

—¿Has encontrado algo?

—N…no, nada, sigamos.

Los compañeros continuaron avanzando, adentrándose en uno de los corredores principales de la nave, al final del cual, en una sala lucía un parpadeante punto rojo.

—Parece que allí hay algo, probablemente será el lugar desde el que se ha emitido la señal de socorro.

—Soy viejo, no ciego; puedo ver la única luz que hay en esta maldita nave.

Al entrar en la sala, el intermitente rojizo se apagó y sus linternas comenzaron a parpadear.

—No te apagues ahora, joder —maldijo Nick mientras golpeaba la única fuente de visión que tenían. Como respuesta, la luz volvió a manar del aparato.

Frente a ellos, en una destartalada silla, yacía el cuerpo de una joven de apariencia inerte. Su rostro pálido contrastaba con la cabellera azabache que lo enmarcaba.

Nick corrió a tomarle el pulso. Cuando estaba a punto de tocarla, la joven abrió los ojos y movió ligeramente los labios, intentando comunicarse con ellos.

—Los niveles de oxígeno son bajísimos —anunció Jerry mientras lo comprobaba en un dispositivo del antebrazo del traje.

—Alúmbrame, yo la llevaré. —Nick entregó la linterna a su compañero y se echó al hombro a la joven. Un fuerte dolor le recorrió la pierna, al parecer la caída le pasaba factura. Con una mueca de dolor y esperando que su compañero no se percatase de su herida, se dirigió hacia la salida.

La nave iba muriendo a medida que se acercaban a las compuertas de enlace, y cuando las cruzaron, la oscuridad, el frio y el silencio conquistaron finalmente, los restos de la embarcación.


***

La mujer abrió los ojos, tan negros como su cabello. Lo primero que vieron fue a un joven de mirada vivaz contemplándola alegremente.

—Eh, Jerry, la chica ha despertado.

—¿Le has hecho las pruebas para ver si está sana? —iba diciendo el anciano mientras se dirigía a la sala médica en la que se encontraban.

—Lo he intentado, pero creo que estos cacharros están rotos —Nick toqueteaba unos aparatos médicos en busca de alguna muestra física de por qué no funcionaban— ni si quiera he podido tomarle el pulso.

—Pues que no salga de aquí hasta que no completes chequeo protocolario, por lo que sabemos podría tener hasta la peste espacial.

—Oh, venga ya, eso es una leyenda de taberna —protestó Nick.

—Te sorprenderías de la cantidad de leyendas de taberna que resultan ser reales.—dijo Jerry mientras se alejaba de la enfermería.

Nick se quedó mirando a la joven. Era preciosa, de facciones finas y delicadas y un cuerpo esbelto y bello que destacaba sus moderados atributos femeninos.

—Da igual, estaré bien aquí —dijo la chica dedicándole una sonrisa. Una sonrisa tan deslumbrante que se abrió camino hasta el corazón de Nick.

—De acuerdo, te traeré unas mantas. Cualquier cosa me puedes llamar, mi cuarto es el de al lado, es una nave muy pequeña.—Se dirigió hacia la puerta lleno de una alegría que se manifestaba en la expresión de su rostro—. Por cierto, me llamo Nick.

—Eloise —la blanca media luna que orbitaba su boca no desaparecía.

Aquella noche, el joven apenas pensó en otra cosa que no fuese en la chica que había rescatado. Sus ojos, su pelo, su voz, todo en ella le encantaba.

El día siguiente lo pasó con ella, riendo y contándole alguna de las miles de historias que $aquellos basureros espaciales escuchaban en las tabernas en las que paraban a descansar. Donde los viajeros del espacio daban rienda suelta a su imaginación con el propósito de asustar al resto.

El corazón del joven palpitaba al ritmo de la risa de Eloise, y su mente navegaba por aquellos ojos, hechizada por ellos.

—Nick, ven un momento, tengo que hablar contigo —le llamó con seriedad Larry, en quien un mal presentimiento había crecido, pesándole en el cuerpo como un traje de plomo.

Se dirigieron a la sala de mando, estaba a tan sólo unos metros de la enfermería, pero en la pequeña nave no había posibilidad de alejarse mucho más.

—Me voy a desviar de la ruta de vuelta. En unas horas llegaremos a Farlan, dejaremos a Elisa…

—Eloise —interrumpió Nick.

—Me cago en la mar, los jóvenes de hoy en día no sabéis ni respetar cuando alguien está hablando.—El anciano hizo una pausa—¿Qué…qué estaba diciendo?

—Larry, Eloise necesita descansar, no podemos abandonarla así en un planeta que ni si quiera conoce, y menos en Farlan, en menos de una hora ya habrán tirado su cadáver mutilado en algún callejón.—Nick se cruzó de brazos y se aferró a la idea de que tenía que seguir con aquella chica durante el mayor tiempo que le fuese posible.

—Hijo, tengo un mal presentimiento sobre esa mujer —susurró Larry, la preocupación se palpaba en su voz— creo que no es lo que aparenta, hay historias...

—No podemos dejarla tirada sólo porque te preocupen unos cuentos.

—Tal vez no en Farlan, pero Gamsein es una ciudad totalmente respetable, allí le acogerán y le darán un sitio donde dormir durante un tiempo.

—Perdón si interrumpo, pero necesito darme una ducha y el baño de la enfermería me pide identificación —La voz dulce y melódica de Eloise acalló a los dos hombres.

La chica se encontraba en el marco de la puerta de la sala médica, aparentando timidez pero con una mirada fuerte que contemplaba el interior de las personas.

—Eh, si voy —se apresuró a decir Nick mientras se dirigía hacia ella. Cuando llegó, se giró hacia Larry para concluir la conversación—. Lo hablaremos cuando lleguemos a las proximidades de Gamsein.

La pareja desapareció tras la puerta con risas y jóvenes flirteos. Larry se desplomó en la silla de la sala de mandos. Abatido por la preocupación lanzó un suspiro y decidió que tal vez la almohada le ayudaría a encontrar la respuesta a aquel malestar que le inundaba.

Tras unas horas, el deseo de descansar también sedujo a Nick, quién con gran esfuerzo logró despedirse de Eloise y retirarse a su pequeño dormitorio.

Cuando el joven finalmente logró sumergirse en el mundo de los sueños, la voz de la chica comenzó a llamarle. Moviéndose con dificultad por los rincones de aquella ilusión, siguió el rastro que le llevaba hasta ella.

A medida que se acercaba, el tono de Eloise se volvía más apremiante y su alrededor oscurecía. Miró a su alrededor y se vio en “El Expurgador”. Sentía que algo había cambiado, la nave parecía muerta, el silencio y el frio se habían apoderado de ella, y a la oscuridad sólo le ofrecían resistencia las tenues luces de emergencia; no le costó mucho asociar aquel ambiente a su experiencia en la nave del rescate.

Preocupado por la joven, Nick comenzó a correr hacia la fuente de la voz, cuando una mala pisada le hizo precipitarse contra el suelo. Sintió un fuerte dolor en la rodilla, y como la fuerza de su pierna se extinguía durante un momento, sorprendido vio ante él una pluma negra, idéntica a la que encontró en el “Princesa Felinchya”.

Se puso en pie con gran esfuerzo, dejando escapar un quejido entre sus dientes y se apresuró a encontrar a Eloise en aquel mundo de pesadilla.

Llegó a la puerta de la enfermería y descubrió horrorizado que estaba bloqueada. Eloise gritaba desesperadamente el nombre de Nick desde el otro lado mientras el joven intentaba, por la fuerza, abrir la gran placa de metal que se interponía entre ellos.

El agobio de Nick crecía por segundos, sintiéndose impotente y débil, no podía hacer más que volcar todos sus esfuerzos en conseguir llegar al otro lado.

Finalmente, compuerta cedió con un fuerte chirrido, abriendo una pequeña rendija que permitió pasar al exhausto joven. Frente a él, en la oscuridad de la sala, pudo ver un creciente charco de sangre que nacía en el pálido rostro de Eloise. La joven continuaba repitiendo el nombre de Nick una y otra vez. Sobre ella se halaba Jerry, quien convertido en una bestia dominada por la ira, no cesaba de golpear a la chica.

Sin pensárselo dos veces Nick se abalanzó sobre el anciano, derribándolo, y comenzó a propinarle puñetazos hasta que el movimiento abandonó por completo el cuerpo de su compañero.

—Nick…—le llamó agonizante Eloise una vez más.

El joven se arrodilló hacia ella, envolvió sus manos de porcelana con las suyas y besó su magullada frente.

—Ese viejo sólo intenta separarnos —balbuceó la chica.

—Pues no lo conseguirá.

—¿Me prometes que estarás conmigo para siempre? —preguntó Eloise.

—Lo prometo.

Con estas palabras, todo su entorno comenzó a dar vueltas ya desaparecer en la oscuridad.

Se despertó sobresaltado en su cuarto, bañado en un sudor, aun pensando en aquella horrible pesadilla que no abandonaba su mente.


***

El reloj dio por comenzado el día, y Nick decidió abandonar sus fallidos intentos por volver a dormir.

Se levantó y vistió, mientras la idea de ver a Eloise le marcaba en el rosto una expresión de alegría que contrarrestaba las ojeras. Caminó hacia la enfermería y quedó sorprendido al no ver a su amada en la cama. Pronto la sorpresa se fue transformando en preocupación.

—¿Eloise? —le llamó.

No hubo respuesta.

Tras agudizar el oído, el joven comenzó a percibir un débil sollozo que provenía del baño de la enfermería. Allí encontró a la chica acurrucada en un rincón, con la ropa rasgada, el rostro magullad y los ojos convertidos en pequeñas fuentes de las que manaban saladas lágrimas. Nick se arrodilló junto a ella, dispuesto a consolarla.

—Ha sido ese viejo —consiguió decir entre el llanto—n…no, yo no…—la joven abandonó toda intención de hablar y se echó las manos a la cara dejando que las gotas que manaban de esta, ahogasen el dolor.

Sin dudar un segundo, Nick se puso en pie y emprendió la búsqueda de su compañero.

—¡Larry! —gritaba con ira— ¿Dónde coño te has metido?

Le encontró en el almacén, rodeado de las montañas de chatarra que habían ido recolectando. El anciano estaba en cuclillas sobre una pequeña agrupación de trastos, cuando veía alguno tan inútil que ni de la fundición se sacaría beneficio, lo metía en la capsula de eyección.

—¡Larry! —Nick lo tomó por el cuello de la camiseta y le arrojó contra la pared.—¿Qué le has hecho?

—¿De que estas hablando?

—De Eloise —vociferó, aumentando la fuerza con la que le agarraba.

—No se nada de esa mujer, llevo todo el día aquí. Ahora suéltame —ordenó con voz serena.

Poco a poco las manos de Nick fueron aflojándose.

—¿Y cómo explicas los golpes que tiene en la cara? Alguien le ha dado una paliza, y en esta nave sólo estamos tú y yo.
El rostro de Larry cambió por completo, se tornó pálido y se llenó de miedo.

—Está jugando con tu mente, hijo…

Los compañeros escucharon como unos débiles pasos se acercaban lentamente a su posición. Aprovechando el momento de despiste de Nick, el anciano se zafó de él y le empujó contra la cápsula. La espalda del joven dio contra un gran cubo metálico que el viejo había arrojado allí, provocándole un horrible dolor.

—Maldito cabrón —El muchacho se fue a abalanzar contra Larry, pero este pulsó el botón de eyección y Nick se dio de bruces contra el cristal de la cápsula.

“Eyección programada en cinco segundos”—anunció la nave. El tiempo comenzó a transcurrir de forma más lenta, cada instante se convirtió en una eternidad a los ojos del chico.

El joven comenzó a golpear el cristal mientras maldecía a gritos a su compañero.

“Cuatro segundos”


Los pasos se escuchaban ya con más fuerza y claridad.

“Tres”.

Larry recogió una palanca metálica de entre una montaña de escombros

“Dos”

El anciano se dirigió con paso lento y decidido a la puerta del almacen.

“Uno”

Lo último que Nick vio antes de hallarse rodeado de la inmensidad del espacio fue una bella mujer de piel de porcelana desplegar unas alas pobladas con plumas azabache y a un heroico anciano empuñando una palanca contra aquel ser.
Y entonces comprendió, que su compañero le había salvado la vida.


***

—¿Y qué pasó con Larry? —preguntó el joven chatarrero.

Junto a él, un viejo Nick marcado por la edad contemplaba el exterior de la nave con la mirada perdida.

—Nunca nadie volvió a saber nada de él ni de “El Expurgador”, simplemente desaparecieron.

—Pff ¿Se supone que me tengo que creer esa historia?

—Pues claro que tienes que hacerlo —Nick se veía irritado— ¿Me estás llamando mentiroso?

—No, es sólo que...

—Desde luego, los jóvenes de hoy en día no sabéis lo que es el respeto.

—Esque los viejos de hoy en día sois unos cuentistas —dijo el joven para si mismo mientras se reclinaba en la silla despreocupadamente.

—¿Cómo dices?

—Eh, digo que tengo ganas de volver a casa ¿Tú no lo echas de menos Nick?

El anciano dejó escapar una débil risa— Hijo, cuando llevas en esto tanto como yo, el espacio se convierte en tu hogar.

«¿No es así Larry?» Pensó, con la mirada fija en aquel infinito mar de vacío que se extendía ante él.
«Mueres siendo un héroe... o vives lo suficiente para convertirte en villano»
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#2
Buen relato, una especie de historia de barcos fantasma y amenazas desconocidas en el espacio. Me ha recordado a un relato similar titulado El Viejo de los Anillos de Saturno de un viejo libro de relatos de ciencia-ficción...me he quedado con las ganas de saber que era esa cosa semihumana pero supongo que en la intriga está el jugo del relato.
Buena suerte al autor/a thumbsup
Nada es sencillo excepto la creencia en la sencillez.
El Dragón de Plata
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#3
Otro relato que mezcla lo sobrenatural de la ciencia ficción, me gusta.

Creo que lo que más me ha gustado es la idea en general, los barcos fantasma traspasados al espacio y los entes misteriosos que juegan con la mente de la gente me molan. Además me he ido imaginando cada escena con bastante sencillez y la lectura se me ha hecho bastante amena.

En cuanto a los personajes, el anciano me ha parecido el mejor de todos, ya que el resto no es que esté mal, pero tampoco es que les haya conseguido retratar bien en mi mente, es como si careciesen de "alma" por así decirlo.

He encontrado unos cuantos fallos de tildes pero que no entorpecen la lectura así que tranqui y el final aunque la verdad es que me ha gustado,  el diálogo ese último lo he visto como un pelín forzado. No obstante he de decir que el relato en general me ha gustado mucho, así que no te preocupes. Buena suerte autor/ra thumbsup
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#4
Buen relato, con una especie de sirena extraterrestre, idea que me tentó muchisimo XD. Tiene buen ritmo, es entretenida pro también predecible. Gana puntos sí, con el hecho de que todo fuera una historia del chico ahora envejecido recordando a su antiguo compañero. Muy interesante y bien llevado. Tal vez me quedo intriga por la criatura, pero hasta eso tiene su gracia. Me gusta también la idea de las leyendas urbanas del espacio y creo que tienes material para hacer una novela con esta contando el viaje de estos dos, sus encuentros con esta clase de cosas y el desenlace aquí presentado.
Suerte autor!
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#5
Buen relato. Es Solo que a la Prosa le falta gancho y tensión. Pero cumple con las Bases Del reto. Mucha suerte!
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#6
Una queja antes que nada, por qué Larry a veces y otras veces Jerry? Fuera de ese detalle, un cuento sencillo en la trama, hasta diría un clásico de terror ambientado en una nave ficción, que si bien no sorprende cumple en entretener y hacer que su lectura sea amena e interesante. Algunas escenas son un poco forzadas, pero no hacen que se pierda el ritmo ni afecten su lectura
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#7
Buenas autor,

Veamos lo que tenemos por aquí.

Del apartado ténico, lo que más me ha llamado la atención, han sido muchas comas mal puestas (ya sea porque sobran o porque faltan).

Coma entre sujeto y predicado:
Cita: —Larry Grey, arrebató el control de la nave a Nick

Falta comas de aclaración:
Cita: Nick comenzó a cuestionarse que allí hubiese alguien en peligro "," o que hubiese alguien en absoluto "," ante el paisaje desértico ante el que se encontraba

Bueno como estos hay varios casos más. También alguna frase que estaba algo forzada pero bueno nada demasiado grave.

En cuanto a la historia en sí. Ha estado bien narrada, no obstante, en mi opinión, le ha faltado algún elemento sorprendente o un giro argumental. En mi opinión era demasiado predecible y bueno...todo el mundo ha visto alien, siendo esta una versión descafeinada.
Tampoco acabo de creerme alguna de las interacciones entre los personajes, ya que cuando el joven insiste en ir a ayudar a la nave y el viejo no quiere me dio la impresión que le viejo le decia que fuese solo...pero luego, como usan la misma nave, van los dos. ¿No tendría que mandar el que tiene más años?

Bueno son solo pequeñas cosas. Buen trabajo y suerte ne el reto!
May the force be with you!
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#8
(28/01/2016 08:37 AM)reb copdo escribió: Una queja antes que nada, por qué Larry a veces y otras veces Jerry?

yo también me he hecho esa pregunta Tongue . Ha sido un relato entretenido con una historia sencilla pero atrapante y con un final que se puede esperar, pero que busca intentar sorprender y eso es de agradecer. Lo que sí le faltó es una buena revisión ya que te comiste mucha tildes, palabras y otros errores que hubieras podido corregir sin más.
Mucha suerte!!!
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#9
Pues me ha entretenido bastante, de hecho no me ha costado nada leerlo, gracias al tono desenfadado y al abundante diálogo. Quizá demasiado abundante, por otra parte, lo que le convierte en una historia de flojo trasfondo, que vive de sus protagonistas y el enigma en forma de mujer que los arrastra. También mencionar ciertos errorcillos fruto de la falta de una buena revisión final. Pero repito, me ha gustado el manejo del ritmo y el desarrollo, un relato sencillo con intriga desde casi el principio, y aunque pronto queda claro que Eloise será todo un problema, no deja de seguir siendo interesante la lectura. También me ha parecido especialmente logrado el final épico de Larry, no esperaba ver al anciano enfrentarse a ese ser de plumas negras que parece una arpía espacial o un ángel de la muerte del vacío. Una buena imagen que se queda e la retina.
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#10
¿Era un nombre compuestio, Larry Jerry, o como va la cosa? Big Grin

La historia esta muy bien, ideal para un relato corto. Lastima de tantos errores de puntuacion, porque sin ellos hubiera sido sublime.
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Emperador de las Montesas, Gran Kan de los Markhor, Duce de los Ibices y Lord Protector de Ovejas, Corderos y Otros Sucedáneos de Cabra
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