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[Fantasía Épica] 'Mercenario'
#41
Los ultimos capitulos han sido entretenidos y sabemos un poco mas -solo un poco- del mundo en que ocurre la historia, por cierto, creo que es la primera vez que me entero de un elfo gordo.
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#42
Buenas Haradrim!

Disculpa primero la tardanza en responder a tu comentario, como siempre gracias por pasarte por el hilo y todavía más por tu opinión!

Si te está resultando entretenido me alegro, de momento no hay grandes batallas ni ciudadelas mágicas que suelen enganchar más fácilmente, así que una de mis preocupaciones es si el ritmo es demasiado lento o, en general, se hace aburrido.

No sé si te parece bien o mal que se conozca tan poco sobre el mundo y el trasfondo de la historia... en los siguientes capítulos sí se habla más sobre esto, así que si algún día los termino  Rolleyes y aún te queda interés descubrirás más trozo de pastel.

Cita:creo que es la primera vez que me entero de un elfo gordo.
Big Grin  Big Grin  Big Grin  Esa era la intención, causar algo de sorpresa y alguna sonrisa... ¿un elfo gordo? jeje... es un mundo con hombres, elfos, enanos y toda la tropa, pero he querido alejarme de los tópicos en la medida de lo posible...

Saludos, nos leemos!
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#43
Releyendo toda la historia.
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#44
Smile 
Buenas Aljamar,

Me leí el principio de tu historia hace un par de semanas, pero me pilló un poco a traspiés.
La verdad es que cada uno de los relatos que llevo leídos de este foro, cada uno a su manera, me han parecido muy buenos. Tu relato también. O tengo mucha suerte escogiendo o es que el nivel es muy alto Wink

Como lector disfruté tu historia a tope.
Si tuviera que definirla de alguna manera, diría que va camino de ser aventura en estado puro. Los trazos precisos para definir el escenario sin cargar el texto, unos diálogos fluidos (no sorprendentes, pero ni mucho menos desangelados, tienen chispa), unos personajes bien definidos a los que se les toma cariño con rapidez y una acción que avanza de forma controlada, pero consiguiendo un interés creciente página tras página por lo que he leído hasta ahora.

Ya veo que el texto está revisado, porque se lee sin que nada chirríe. Es muy equilibrado en las descripciones, en lo que desvela del mundo que has creado, en la acción. La verdad es que ha sido un descubrimiento agradable.

Como contra no hay sorpresas y no, un elfo gordo no me vale como algo sorprendente en un relato de fantasía Big Grin
No soy precisamente fan de enanos y elfos, pero bien llevados tampoco los voy a quemar en la hoguera porque sí.
A ver si cuelgas algo más, porque me he quedado con la ganas de saber que pasa....

Nos leemos.
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#45
Buenas Momo!

Gracias por tu comentario y tus palabras Blush Blush me alegro de que te haya gustado la historia!

Cita:una acción que avanza de forma controlada, pero consiguiendo un interés creciente página tras página por lo que he leído hasta ahora
Como no me canso de repetir, una de las cosas que me preocupa es el ritmo de la novela, sé que es algo lento pero por lo que parece he conseguido (un poco involuntariamente Big Grin ) mantener la tensión o el interés, como dices. Sólo espero saber acelerar la acción en el momento justo!

Cita:diría que va camino de ser aventura en estado puro
Me ha gustado esa definición. Por tu comentario y algún otro, supongo q sí, podría decirse que es una novela de "aventurillas" Wink Aunque quizá sería interesante darle un aire más oscuro, que parece que es lo que está de moda, me temo que me ha salido demasiado "Indiana Jones" o algo por el estilo...

Cita:un elfo gordo no me vale como algo sorprendente en un relato de fantasía
Al menos me reconocerás que nunca antes habías visto uno! Wink

Pues nada, gracias de nuevo y espero que los siguientes capítulos estén a la altura y sigas disfrutando!

Un saludo, nos leemos!

PD: tengo pendiente comentar tu hilo; lo leí (es largo... Confused ) pero todavía no te he respondido.
Responder
#46
Muy buenas, os dejo la primera parte del siguiente capítulo. Seguimos con Galed...

Comentarios infinitamente agradecidos, como siempre!

CAPÍTULO V - 1ª parte

Pasado el sobresalto inicial, la muchedumbre fue calmándose poco a poco. Las campanas continuaban repicando, furiosas, mientras la Guardia de la Ciudad intentaba a duras penas mantener el orden. El origen del alboroto provenía del mar: en el horizonte, una nave mercante de bandera élfica navegaba a todo trapo, seguida de cerca por otra embarcación más pequeña y estilizada, con una sola vela cuadrada y una proa afilada que cortaba las olas como un cuchillo.

De pronto la nave élfica viró bruscamente, trazando un gran arco, para encarar la entrada a Puerto de Fares, pero la segunda embarcación se dio cuenta de sus intenciones y cambió también su rumbo, intentando acortar en línea recta para interceptar a su presa antes de que se refugiara tras los muros de la dársena. La gente, olvidado ya el susto inicial, comenzó a cruzar apuestas sobre el desenlace de la persecución.

—Ese barco es muy rápido —comentó Shäl, con los ojos entrecerrados, siguiendo atentamente el desarrollo de la persecución—. Pero el carguero está ya muy cerca de la bocana del puerto. ¿Crees que lo conseguirá?

—Son skândrin —susurró Galed—. Salvajes del Norte Blanco —apartó la vista del horizonte y miró al medioelfo—. Si esta es tu forma de evitar la esclavitud, prefiero que me vendan. Los skândrin son crueles y sanguinarios. Saquean y matan sin misericordia. Arrasan todo. Queman todo. Y esta gente —el guerrero paseó la mirada por el gentío que seguía abarrotando el mercado, y que observaba la persecución como si se tratara de un espectáculo— haría bien en salir corriendo. Y rápido.

—Sólo es una nave —replicó Shäl—, no se atreverá a acercarse a la ciudad. Cuando el mercante entre en el puerto dará media vuelta, ya lo verás, amigo.

—Las naves de los skândrin nunca navegan solas. Y si hubieras visto lo que he visto yo, no te tomarías esto a la ligera. En el Norte sabemos muy bien de lo que son capaces.

—No es la primera vez que Puerto de Fares es atacada, amigo. Esta ciudad sabe cómo defenderse. ¿Ves la torre? —Shäl señaló el baluarte al final del espigón. Una luz pálida, blanquecina, titilaba en lo alto, como si alguien hubiese encendido un extraño fuego—. Es la famosa torre del nägoron.

Galed le miró desconcertado.

—¿Qué cojones es eso?

—¿Nunca has oído hablar del legendario nägoron de Puerto de Fares? ¿Qué os pasa en el Norte? —Shäl movió la cabeza—. Es un arma muy poderosa, lanza proyectiles capaces de destrozar barcos mucho más grandes que ese —explicó el medioelfo, abriendo los brazos todo lo que le permitía la cadena que los unía—. No falla jamás el objetivo. Magia élfica —guiñó un ojo—. Si esos skândrin siguen acercándose, te aseguro que lo van a lamentar.

Como si hubiera estado esperando las palabras de Shäl, una llamarada de luz blanca centelleó en lo alto de la torre, seguida de una potente detonación, como un trueno. Unos proyectiles rojizos surcaron el mar a toda velocidad, dejando tras de sí una estela brillante en el aire brumoso de la mañana. Trazando una parábola perfecta, pasaron por encima del mercante élfico y cayeron a poca distancia frente a la nave skânda, levantando una enorme cortina de agua y un fogonazo de luz roja. La plaza entera estalló en vítores y aplausos.

—Impresionante, ¿eh? —exclamó Shäl con orgullo, como si todo el mérito fuera suyo.

—Pensaba que no fallaba nunca —replicó Galed, sin dejar de observar el mar.

—Todavía estaban fuera de su alcance. Ha sido un disparo de aviso. ¿Ves? —señaló el medioelfo—. Tus salvajes abandonan.

El norteño no contestó, atento a las evoluciones de la nave skânda. Intacta pero al parecer amedrentada por la demostración del nägoron, se había detenido a una distancia prudencial, pero no daba la vuelta. Daba la impresión de que estaba esperando algo.

—¿Qué estáis tramando? —murmuró Galed para sí mismo.

La nave élfica, libre ya de su perseguidora, sobrepasaba en ese momento la muralla exterior y entraba por la bocana del puerto entre el regocijo general del público, que parecía haber olvidado el pánico y la confusión de hacía tan sólo unos momentos.

Todos hablaban y gritaban a la vez, burlándose de la nave skânda. Desde su posición elevada dentro de la jaula Galed vio cómo la reducida guarnición de la torre salía al espigón para guiar al mercante. El que parecía el oficial al mando se había separado del resto y hacía señas al navío para indicarle dónde debía atracar, pero la embarcación viró haciendo caso omiso de sus gestos y, sin disminuir la velocidad, se abalanzó sobre el embarcadero de piedra donde se encontraban los soldados, al pie de la torre. La gente volvió a chillar, esta vez de angustia.

—¿Qué hacen? —exclamó Shäl, agitando los brazos por fuera de la jaula. Tanto él como el norteño tenían la cara aplastada contra los barrotes, siguiendo la escena con tensión creciente. Toda la plaza, guardias incluidos, estaban atentos a la extraña maniobra del navío—. ¡Van a chocar!

Con un crujido escalofriante, la embarcación se estrelló contra el muelle, lanzando una lluvia de astillas que alcanzó de lleno a los soldados. Se hizo un profundo silencio; todo el mundo contenía el aliento, expectante. Los guardias, que se habían alejado tras el choque, se aproximaron con cautela. La nave parecía desierta.

—Algo va mal —susurró Galed.

De pronto, una horda de guerreros skândrin surgió del interior de la embarcación destrozada y se abalanzaron sobre los soldados aullando en su idioma salvaje. Éstos, cogidos por sorpresa, apenas tuvieron tiempo de reaccionar; la mayoría cayó con su espada todavía en la funda, y sólo unos pocos supieron reaccionar a tiempo y rápidamente formaron un muro de escudos, hombro con hombro, sin fisuras. Galed asintió con la cabeza y aplaudió interiormente: una disposición perfecta, saltaba a la vista que la milicia de Puerto de Fares no descuidaba ni el entrenamiento ni la disciplina.

No sirvió de nada.

Los skândrin se desparramaron por el embarcadero y los rodearon como una manada de lobos hambrientos. A una señal convenida, atacaron por todas partes a la vez. La línea de escudos aguantó la primera embestida, comenzó a flaquear en la segunda, y en la tercera las hachas skândas abrieron las primeras brechas. En un abrir y cerrar de ojos la sangre había teñido de rojo la piedra y la guarnición élfica yacía despedazada por todo el muelle. Los skândrin alzaron sus armas y lanzaron al unísono un espeluznante grito de guerra.

Como si hubieran estado esperando una señal, el pánico se extendió de inmediato entre la multitud. Las campanas, que habían enmudecido, voltearon de nuevo, frenéticas. La gente corría y se empujaba, volcando mercancías y destrozando los puestos en medio de un auténtico caos. Los animales, abandonados por sus dueños, erraban enloquecidos, arrasando con todo a su paso.

En el interior de la jaula, Shäl y Galed observaban desconcertados la locura en que se había convertido el mercado. Su prisión se bamboleaba peligrosamente, zarandeada por la muchedumbre. En medio de la confusión, Galed distinguió una figura conocida: Boladesebo huía hacia uno de los callejones que salían del mercado en dirección a la ciudad amurallada, rodeado por sus guardaespaldas akari, quienes se esforzaban por abrir un pasillo entre la multitud a base de golpes. El norteño miró a su alrededor. No había ni rastro de Caracortada ni del resto de sus hombres. Los dos ocupantes de la jaula se miraron. Estaban libres, pero seguían encerrados.

De pronto, un elfo con los colores de la Guardia de la Ciudad se estrelló de bruces contra el enrejado de la jaula, empujado por la turba enloquecida. Galed no se lo pensó dos veces. Le agarró por el cuello y le golpeó la cabeza contra los barrotes hasta que se desplomó, inconsciente. Rápidamente, estiró el brazo y recogió su espada, que había caído al suelo. Sujetándola con los pies, comenzó a cortarse las cuerdas de las muñecas.

Shäl, que también se había recuperado del desconcierto inicial, se acercó al guerrero y se arrodilló junto a él, con el rostro más pálido de lo normal y señaló un punto delante de ellos.

—Mira.

Galed alzó la vista y contempló el campo de batalla en el que se había convertido la bahía. En el espigón, una compañía de la Guardia de la Ciudad había conseguido por fin presentar batalla y se batía con denuedo contra los skândrin, formando una sólida línea defensiva que de momento se mantenía en su sitio, firme. Las fuerzas parecían estar igualadas, pero en ese momento la segunda de las naves, la que había hecho el papel de perseguidora, atracaba en el muelle y decenas de nuevos guerreros comenzaban a desembarcar en medio de un clamor infernal. Al fondo del embarcadero, los atacantes ya habían conseguido forzar el portón de la famosa torre del legendario nägoron y había gente luchando entre las almenas, en lo más alto. Pero no era aquello lo que había llamado la atención del medioelfo: sobre la línea del horizonte, un gran número de naves skândrin se acercaban rápidamente, con sus velas cuadradas desplegadas al viento.

El norteño dejó de contar al llegar a la docena.

—Esto es una auténtica invasión —dijo mientras terminaba de cortar sus ataduras a toda prisa y comenzaba con las de Shäl—. Tenemos que escapar de aquí cuanto antes.

—Aunque controlen la zona del puerto, aún tienen que entrar en la ciudad —replicó el medioelfo, observando preocupado cómo los refuerzos skândrin ya hacían retroceder a la defensa élfica—. La muralla es alta y no caerá con facilidad. Deberíamos refugiarnos allí.

Una detonación proveniente de la torre del nägoron interrumpió la conversación. Una nueva salva de proyectiles brillantes surcó el aire, pero en lugar de dirigirse hacia el mar, se estrelló contra la muralla de la ciudad, muy cerca de donde se encontraban Shäl y Galed. La explosión subsiguiente sacudió la jaula, y una lluvia de roca y polvo inundó toda la plaza. Cuando se disipó la polvareda, un enorme boquete, como el mordisco de un gigante, había aparecido en el muro.

—Olvida lo que he dicho —susurró Shäl.

No había tiempo que perder. Galed, una vez liberadas las manos, se aplicó con la cadena que les sujetaba los pies. Afortunadamente, el acero no era de buena calidad, y se partió tras unos cuantos golpes con la espada. Otra cosa eran los grilletes; por el momento los habrían de seguir arrastrando, pero al menos tendrían libertad de movimientos. Ambos se incorporaron, limpiándose la paja y la suciedad de las ropas.

Todavía faltaba la puerta.

—Está cerrada desde fuera —explicó Galed tras echar un rápido vistazo—. La espada es inútil.

—Probemos a tirarla abajo —sugirió el medioelfo.

Ambos cogieron impulso y cargaron con todas sus fuerzas. El choque hizo tambalearse a la carreta, pero la puerta no se movió. Lo intentaron de nuevo. Nada.
Galed se plantó frente a la puerta, con la respiración agitada y los brazos en jarras.

—¿Alguna otra idea?

fin de la primera parte...
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#47
Buenas, compañero!

El texto se me ha hecho corto ^^ Desde luego, si una cosa está clara es que la historia se lee muy bien.

Sólo me pareció un poco raro que hubiese tanta gente que se quedase a ver el combate, aunque bueno, también se puede entender si estaban tan confiados.

Otro detalle: ¿en la jaula siguen estando el viejo y el niño? Como no se los menciona, no sabía si imaginármelos ahí dentro o no. Y claro, si resulta que el viejo consigue algo con su trozo de tela que utilizaba al principio, estaría bien mencionarlo antes para que el lector no se olvide de su presencia. Pero a lo mejor me equivoco y los han puesto en otra jaula.

Y pues nada, a ver si consiguen salir con vida Smile
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#48
Muy buenas Kaoseto!

Gracias como siempre por tu seguimiento incondicional! ¿Se te ha hecho corto?  Big Grin Pues creo que es el trozo más largo que he subido! Supongo que eso quiere decir que la historia va por buen camino!  Wink

Cita:Sólo me pareció un poco raro que hubiese tanta gente que se quedase a ver el combate, aunque bueno, también se puede entender si estaban tan confiados.
Puede que sea raro... la idea es justo lo que dices, la gente lo ve como un espectáculo, no siente un peligro real hasta que lo tiene encima.

Cita:¿en la jaula siguen estando el viejo y el niño?
Dodgy No! En el capítulo anterior, antes de las campanas, viene Caracortada y los saca para subastarlos. Es que pasa tanto tiempo de subida en subida... Sad  Sad  Soy una tortuga escribiendo... Y como dice Momo, tengo que corregir 500 veces antes de subirlo...

Bueno gracias de nuevo! No sabes cómo se agradece que alguien vaya siguiendo la historia!

Un saludo y nos leemos!

PD: por cierto, que lo del barco era una trampa... se veia venir, no? Dodgy
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#49
Buenas,

Bien más acción. Para ser un primer capítulo está siendo muy movido.
Yo solo me he olido la estratagema del barco en este punto
Cita:la embarcación viró haciendo caso omiso de sus gestos y, sin disminuir la velocidad, se abalanzó sobre el embarcadero de piedra
Respecto a lo de acelerar la acción yo diría que los acontecimientos ya se están desencadenando a un ritmo más vertiginoso.
Verás, desde el momento en que Shäl revela que tiene el don de las visión la tensión dramática del capítulo disminuye un poco, ya que se da por hecho de Galed y él escaparán juntos. Es como si adelantaras el desenlace del capítulo. Lo que no sabemos es como sucederá. Eso es lo que mantiene el interés del capítulo y lo convierte en aventura. En este caso son los acontecimientos trepidantes que van a propiciar esa fuga los que llevan la carga de la narración. Eso se convierte en lo inesperado en este caso y no el resultado. Y lo haces bien, porque yo estaba esperando a ver como te las ingeniabas para sacarlos de la jaula. Todo un ataque naval y con un ardid incluido para empezar está muy bien buscado.
También es verdad que me estoy adelantando e igual me sorprendes y luego resulta que no escapan, pero solo te estoy comentando las impresiones que el capítulo está creando en mi de momento.

Cita:Me ha gustado esa definición. Por tu comentario y algún otro, supongo q sí, podría decirse que es una novela de "aventurillas" Wink Aunque quizá sería interesante darle un aire más oscuro, que parece que es lo que está de moda, me temo que me ha salido demasiado "Indiana Jones" o algo por el estilo...
Yo no me dejaría llevar por las modas al escribir. Una buena aventura, bien escrita, que mantenga el lector pegado al libro, ya tiene suficiente mérito por sí misma. Es cierto que ahora se intenta dar más empaque a la literatura fantástica, lo que no me parece nada mal ya que siempre ha sido un subgénero literario que ha gozado de muy poco respeto entre los lectores adultos en general. Pero hay muchas formas de hacerlo, no solo mostrando la parte más sucia y sombría de una historia. Busca tu propio camino. Mira el Quijote, es una parodia de una moda que en su momento gozó de gran aceptación, los libros de caballerías, y al final éstos se olvidaron y el Quijote se quedó. Así que pasa de modas. O crea tú una nueva Wink

Cita:PD: tengo pendiente comentar tu hilo; lo leí (es largo... Confused ) pero todavía no te he respondido.

No te cortes. No es largo, es pantagruélico. Tongue Pero curiosamente transcurre en una sola escena y no encontraba por donde cortar. Comenta solo si te apetece. De hecho me tiré de cabeza a sabiendas de que posiblemente nadie lo leería.


Nos leemos.
Responder
#50
Cita:No! En el capítulo anterior, antes de las campanas, viene Caracortada y los saca para subastarlos.
Whoops, vaya, me había olvidado de eso  Blush  Probablemente si lo hubiese leído de un trecho me habría acordado.

Cita:por cierto, que lo del barco era una trampa... se veia venir, no?
Bueno, un poco sí, pero tampoco es ningún problema ya que Galed también lo ve venir. Es más, me parece natural que Galed, si conoce bien las tácticas traicioneras de los skândrin, recele un poco, ¿no?
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