Fantasitura - Tu comunidad de literatura fantástica y afines
Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Versión para impresión

+- Fantasitura - Tu comunidad de literatura fantástica y afines (http://clasico.fantasitura.com)
+-- Foro: Escritura (http://clasico.fantasitura.com/forum-5.html)
+--- Foro: Retos Mensuales (http://clasico.fantasitura.com/forum-7.html)
+--- Tema: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda (/thread-1913.html)

Páginas: 1 2 3


Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Joker - 12/05/2019

CIUDAD INMUNDA

Caída la noche, y envuelta la ciudad en el oscuro manto del firmamento, Amalia comenzaba a vestirse con su ropa de ratera, un traje negro y ceñido que facilitaba tanto la capacidad de movimiento como el no ser detectada. Tras recogerse el pelo en una cola de caballo, se cubrió la cabeza con un pasamontañas, cuya parte trasera tenía un agujero para su coleta. La noche era suya, debía conseguir un buen botín. La víctima estaba seleccionada: robaría en casa del señor Rolad, un adinerado mercader. Con tan solo seleccionar los utensilios necesarios para ese trabajo, estaba todo hecho. Su marido había muerto hace poco de una disentería —en realidad no, pero eso es lo que había dicho ella, y lo que sus conocidos creían—, por lo que podía prepararse para robar sin tener que ocultarlo, lo que le libraba de la molestia que supone hacer las cosas a escondidas. Cada vez que Amalia pensaba en las ventajas que le otorgaba la viudedad, esbozaba una leve sonrisa.

Al cabo de poco rato, Amalia se encontraba en los tejados de los edificios más altos. Nadie la había visto subir. «Algún día podré comprar a los soldados y harán la vista gorda si me ven», pensó. Pero ese día aún no había llegado. Caminando por los tejados con el máximo sigilo llegó al opulento caserón del señor Rolad, custodiado por dos mercenarios, ya que las autoridades eran fácilmente compradas por los miembros más ricos del hampa. Dos matones que podrían noquear a Amalia de un puñetazo, pero la astucia siempre vence a la fuerza, y a los pocos segundos de ser vistos por la ratera, cayeron bajo el veneno de su cerbatana.

Con la máxima rapidez posible, bajó al suelo de un salto, y abrió la puerta de la mansión con su ganzúa, introduciendo los cadáveres en el interior para que no fueran vistos —esta era la parte más odiosa de sus robos, ¿Por qué los muertos tenían que pesar tanto?—. Ahora tan solo era cuestión de llevarse los objetos de más valor y evitar problemas. Caminando con sigilo, fue abriendo los cajones, pero no encontraba nada de valor, sino libros viejos, la mayoría de ellos de cuentas. Abriendo las puertas, acabó llegando a una habitación con una cama de matrimonio, en la que el señor Rolad dormía con su señora. En cuestión de segundos, el matrimonio se encontraba atado de pies y manos. El sueño y el miedo les habían impedido reaccionar cuando ella los atacó.

—¡Por favor, no les hagas nada a los niños! —suplicó la mujer.
—No lo haré si me decís dónde puedo llevarme objetos de valor.
—Claro, desátame los pies al menos, y te guiaré. Pero todo en silencio, no quiero asustar a los niños.
—Tranquila, los niños dormirán toda la noche. Para asegurarme de ello amordazaré a tu marido. De paso, me quedaré más tranquila.
—No, por favor —pidió aquel hombre—. No diré nada, lo prommmmmf...¡Mmmmmf!
—Lo siento, no me fió —comentó Amalia riendo mientras terminaba de anudarle la mordaza—. Vamos, mujerzuela, a ver esas riquezas —ordenó mientras desataba los pies a la esposa.

La señora guió a Amalia a una habitación con un mueble lleno de cajones. Abrió uno donde había numerosas joyas, que la ratera fue metiendo en el saco. Después, continuó robando dinero en metálico. Cuando tenía el saco lleno, decidió que ya era suficiente.

—Gracias, mujerzuela. Ahora a seguir durmiendo —dijo antes de golpearla en la sien, y dejar su cuerpo inconsciente en el suelo, con sumo cuidado para que no hiciera ruido al caer.

Miró por el ojo de la cerradura, y una vez estuvo segura de que no la verían al salir, abandonó la casa y volvió a subir a los tejados, desde donde llegó a su hogar. Una vez dentró, abrió el saco del botín y lo depositó sobre la mesa: collares de perlas, pendientes, pulseras y anillos de oro, una enorme cantidad de billetes...había sido una jugada redonda.

—Algún día seré muy rica, y podré hacerme con el poder de esta ciudad. Soy joven, astuta y estoy buena...tengo todo para triunfar.

***

Pocos años después, Amalia había logrado aquel objetivo que comenzó como una ambición juvenil. Con las ganancias de sus hurtos, sus habilidades sociales y sus dotes de seducción, logró hacer su imperio dentro de una ciudad sin ley. Aquella mañana, como cualquier otra, se despertaba en su lujosa mansión. Nada más levantarse, abrió su armario, lleno de los vestidos más elegantes y caros que puedan existir.

—Hummm...¿Cual me pongo hoy? Por variar un poco, me pondré el verde esmeralda.

Tras elegirlo, seleccionó unos zapatos de tacón de aguja que hacían juego con el vestido, se colocó un collar de plata fina y unos pendientes de oro, y, tras peinar su cuidada melena, bajó las escaleras para ir al comedor.

—Señorita, ya tiene listo el desayuno —le informó la criada.
—Llama a Iano y a Marc —dijo, sin nisiquiera darle las gracias.
—Lo que usted mande, señorita.

La criada salió lo más rápido que pudo, y a los pocos minutos, aquellos dos hombres se hallaban ante ella. Ella pagaba a numerosos sicarios para que la protegieran, tanto a ella como a su casa y jardín, pero esos dos eran sus favoritos. Corpulentos como armarios y de pocas palabras, eran como dos perros guardianes.

—Hoy me toca «trabajar», así que os necesito a mi lado. Mientras tanto, podéis sentaros y desayunar.

***

Al cabo de un rato, Amalia se encontraba paseando flanqueada por sus dos escoltas. Los transehuntes la miraban con odio, miedo y admiración. Ella era consciente de despertar esas emociones y le provocaba una sensación de superioridad que resultaba adictiva y embriagadora. Sonreía y apartaba con estilo la melena de su rostro. Al cabo de un rato, llegaron a una tienda de cerámicas, artículos de hierro y algunos utensilios de otro tipo. Al tendero, al ver a Amalia con los dos guardaespaldas, le cambió la cara por completo.

—Hola, honrado comerciante. ¿Has decidido ya pagarme para que mis hombres te protejan? Sería una pena que alguien te destrozara el negocio, pues hay cada salvaje…
—No me dejaré extorsionar, Amalia. Todo el mundo te paga, pero yo tengo dignidad, y no me arrodillo ante nadie.
—Ya veo —contestó ella con una risa suave, tapando su boca con las yemas de sus dedos—. Vamonos chicos, es evidente que este hombre sufrirá un desafortunado accidente, si no cambia de parecer.

Amalia salió de aquel establecimiento con una idea en la cabeza: tenía que mandar a sus hombres destrozar aquella tienda. Sin embargo, antes debía volver para ver si algún jarrón podía decorar su salón. Pero ya lo miraría en otro momento, ahora había que pasar por varias tiendas y puestos de mercados para recaudar el dinero de la «protección». Decidió ir a pedirle la cuota al señor Rolad, del que siempre se reía porque tenía muy buen recuerdo del robo que había cometido en su casa hacía algunos años. Ahora, él pagaba religiosamente por la «protección» de los hombres de Amalia, por miedo a que su familia sufriera las consecuencias. De camino, un viejo profeta, vestido con restos de sacos andrajosos y caracterizado por una barba descuidada, la interpeló ante todos los presentes.

—¡Amalia! ¡Ay de ti, ladrona! ¡Ay de tí, que abusas de quien se encuentra en desventaja! ¡Ay de ti, fornicadora, que usas tu cuerpo como moneda de cambio para ganarte los favores de hombres corruptos!

Iano hizo un gesto de ir a golpearle, pero Amalia lo contuvo. Aquel hombre era inofensivo, y era divertido verle hacer el ridículo. El profeta continuó hablando.

—¡Amalia, eres mujer de gran belleza exterior, pero por dentro no eres más que podredumbre e inmundicia! ¡En los excrementos que salen de mi cuerpo hay más belleza que en tu alma!

Iano miraba dubitativo a Amalia, que no daba en ningún momento la orden de atacar al viejo que no paraba de gritar.

—¡Tu poder caerá, Amalia! ¡Alardeas de que aquí no nace un mosquito sin que te enteres, pero un día entrará aquí tu antítesis! ¡En verdad te digo, que a esta ciudad llegará una heroína noble y virtuosa! ¡Gracias a ella caerá tu repugnante imperio, construido en base a la inmoralidad!

En ese momento, Amalia comenzó a reirse a carcajadas.

—¡Tu sueñas, viejo chocho! ¿Cómo voy a perder lo que tengo por culpa de una sola persona?
—¡Es tan cierto lo que digo como que al cabo de un rato, provocarás que el ejército se quede sin arqueros. ¡Y será a causa de tu debilidad!

Aquel hombre estaba loco. Lo que acababa de decir era un auténtico disparate. ¿Cómo la debilidad hace que se pueda acabar con parte de un ejército? Solo con lo contrario, es decir, con la fuerza, se puede lograr algo así. Ya se había cansado de tonterías.

—¡Toma, vagabundo! —dijo tirándole una moneda—. ¡Gracias por el espectáculo!

Continuó caminando junto a sus escoltas para seguir recaudando dinero, aunque empezó a agobiarse por un repentino aumento de la temperatura, pero decidió hacer caso omiso. En uno de los puestos del mercado encontró a un artesano que hacía juguetes para niños, tan bien tallados que llamaban la atención. Sobre su mesa, se podían ver lanceros, ballesteros, arqueros, caballeros, espadachines, catapultas... todo muy fina y cuidadosamente elaborado. Un trabajo digno de admiración. Amalia estaba acostumbrada a ver lo que hacía ese comerciante, pero nunca dejaba de sorprenderle su talento y siempre se quedaba embobada mirando su trabajo. De repente, el calor provocado por el sol, unido al tumulto de personas en el mercado, le jugaron una mala pasada. El mareo hizo que perdiera el equilibrio, cercana a sufrir un desmayo. Cuando las piernas dejaron de sostenerla, cayó de bruces contra la mesa del artesano, y al final, su espalda se estampó contra el suelo, notando como algunas de las figuras que habían caído se clavaban sobre su espalda, crujiendo ante el peso de ella.

—¡No, los arqueros! ¡Con lo que cuesta tallarlos, y me los acaba de romper todos!

Amalia cayó en la cuenta: los arqueros se rompieron por causa de su debilidad, tal como el profeta predijo. Pese a todo, estuvo segura de que era una casualidad. Era imposible que ese loco acertara.



RE: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - FrancoMendiverry95 - 12/05/2019

Bueno, no esta mal comenzar con uno cortito Big Grin
En general esta bien escrito (obviando el fió, el guió y el nisiquiera), y fue rápido y sencillo de leer. Las descripciones habidas son suficientes, es fácil darse de una idea de todo lo que ocurre. La historia en sí, no se, me deja vacío, algo frío con eso del profeta. No se cual era la idea, el mensaje (si lo hay) que nos querías transmitir. ¿Nadie tiene tanto éxito viviendo a costa de los demás? ¿Las profecías siempre se cumplen, hasta las más absurdas? Ya nos dirás...
Dicho esto, buena suerte en el reto!


RE: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Iramesoj - 12/05/2019

No veo fallos de escritura salvo los mencionados por FrancoMendiverry95. El relato es sencillo de leer, cosa que aprecio.

Sobre el contenido, no me dice mucho, pero por decir algo, diré que me gusta el personaje del profeta. Tiene valor el hombre, y parece excentrico pero sabio a la vez.


RE: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Celembor - 14/05/2019

Relato corto que me deja algo frío, sin tener claro qué es lo que nos quería contar el autor. ¿Qué ocurre en esta historia? Porque con ese final no acabo de entender el propósito del relato.
La prosa sencilla se lee fácil, aunque en algunos puntos se me ha hecho confusa. En el primer párrafo está hablando del señor Rolad y luego habla de que su marido murió de disentería. O especificas que se trata del marido de Amalia o pones un punto y aparte. Si no, crea confusión. En esta línea, en los diálogos cuando hay varios personajes mejor indicar quién habla y/o introducir gestos característicos del personaje. Me he perdido un poco en el robo a la casa cuando hablaban Rolad, su mjuer y Amalia.
Por lo demás, correcto.
¡Suerte!


RE: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Amaika - 16/05/2019

El arranque no me atrapó; no creo que empezar un relato corto con una descripción física sea buena idea, más que nada porque si no es relevante aletarga el relato. 
La redacción del texto es buena, muy pulcra. Sin embargo, salvo el final con la sorpresa de las figuritas, lo demás no me transmitió nada. 
Tal vez el principal problema fue la personalidad de la protagonista, ni sus acciones ni diálogos ayudaron mucho a darle credibilidad al personaje.


RE: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Vikken - 16/05/2019

Me habría gustado que se tomara el tiempo (que aun sobran varios días), y la extensión que no abarcó hasta el límite, para desarrollar una obra poco más completa. Que la protagonista pudiera ofrecer más acerca de, bien sea su contexto, bien sus motivaciones. La codicia por si sola es muy plana. Ubicarme mejor en tiempo y lugar, o al menos no de forma tan vaga.
No sé, creo que no me llevo nada de este relato.
Aquí hay muchas cosas que no tienen sentido, y otras que generan más preguntas que certezas, así que antes de hablar de ellas, me gustaría saber la situación del autor.


RE: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Sashka - 18/05/2019

Bueno, sin duda esto es obra de alguien con poca experiencia escribiendo. Siempre digo que no se nace enseñado, se aprende a base de escribir Y DE LOS ERRORES. Así que no desesperes, autor, ni te tomes a mal las críticas.
¿Por qué digo que el autor es alguien con poca experiencia? Porque la narrativa es muy torpe. Perdona mi franqueza, pero es así.  Ya solo la primera frase es ... ¡es que nadie habla así!
"Caída la noche, y envuelta la ciudad en el oscuro manto del firmamento, Amalia comenzaba a vestirse con su ropa de ratera, un traje negro y ceñido que facilitaba tanto la capacidad de movimiento como el no ser detectada". ¿No sería más normal y correcto escribir ( por ejemplo) "Ya había caído la noche y envuelto la ciudad en su oscuro manto cuando Amalia comenzó a vestirse..." El "oscuro manto" no es del firmamento, es de la noche, así que "del firmamento"  está mal.  Y te digo lo mismo que le dije a Albert en el reto pasado: el narrador es Dios, y lo que dice es verdad absoluta, por lo tanto no puedes afirmar que el marido murió de una disentería para negarlo a continuación. Explícalo de otro modo, del que lo has hecho queda muy torpe. Puedes decir que, aunque ella hizo creer a todo el mundo que murió de eso, en realidad murió de otra cosa. Y todo el relato está igual.
No sé, pero me da a mi que está escrita por un hombre... ninguna mujer se pondría un collar de plata con unos pendientes de oro, y menos si trata de vestir sofisticada, no combinan. Es que joder... qué mal gusto, pero puess cómo...
La historia tampoco está terminada. Quizá te lo parece, pero no lo está. Eso deja al lector con dos palmos de narices y eso un escritor no debe hacerlo.
Necesitas práctica y leer mucho más, fijarte en cómo los autores "consagrados" escriben y explican, tratar de imitarlos como ejercicio, no sé, hay muchas cosas a hacer para mejorar. Y mejorarás. Perdona por el rapapolvo, pero yo suelo ser clara. Suerte en el reto y ánimo!

PD. Reedito porque me acabo de dar cuenta de que soy la única fémina del reto. Ahora me explico lo de los pendientes de oro con el collar de plata, jajajaajajjajaj!! Dios santo cómo sois los tíos de petardos... Como para dejaros vestir solos para un evento.


RE: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Krivus - 19/05/2019

Bueno la historia arranca interesante pero poco a poco se va desinflando. Me interesaba ver que pasaba con esa ladronzuela y verla escalar tan alto con tan poca explicacion fue muy abrupto. Supongo que hacia otras cosas ademas de robos porque sino no se wxplica que consiga tanto poder. Parece que el autor dependia mucho de la sorpresa de la profecia final y penso que eso era suficiente para armar todo el relato a su alrededor. Tambien hace falta un poco más de ambientacion porque por mimentos no se sabe el tipo de mundo en que estamos, si medieval o más moderno. Parece el comienzo de algo más grande, pero hablando de este fragmento: promete mucho pero no cumple. Aun asi se ve talento y el potencial para desarrollarlo como es debido.


RE: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Alhazred - 23/05/2019

Así que al final los arqueros eran los muñecos del artesano, pero, ¿y la heroína? ¡Quiero mi heroína!
Entiendo que la moraleja es que a cada cerdo le llega su san Martín, y que el hecho de que parte de la profecía se haya cumplido augura que la protagonista tiene los días contados. Pero como nos has introducido esa "arma de Chéjov" especificando que una heroína que es la antítesis de Amalia la derrotará, resulta un tanto insatisfactorio cuando no vemos eso ocurrir. Tal vez si esa parte de la profecia fuese más ambigua y no dieras detalles sobre ninguna heroína, simplemente pusieras al profeta diciendo que sus dias de tirana estaban contados, te hubiera quedado todo más redondo.
Por el resto, el relato está muy bien escrito, es entretenido de leer, y me gustó Amalia. Menuda perra.


RE: Reto Mayo 19: Ciudad inmunda - Pafman - 28/05/2019

Veamos, un relato de un escritor bastante amateur... con una prosa un poco irregular pero que en algunos momentos se lee con soltura, al ser directo, lo cual se agredece.
he visto bastante errores sobre todo en el uso de los tiempos verbales, como por ejemplo pasar del pasado imperfecto al perfecto en una misma frase. También noté que el autor abusa un poco de las frases que empiezan por un gerundio, lo cual està bien si usado con cuentagotas. También habrìa que revisar un poco el uso de las comas; aunque en esto quizàs soy el menos indicado para corregir, pues es mi punto flaco también.
Creo que hay que trabajar con los diàlogos. No debe de ser usados para narrar, no se puede usar un diàlogo con el objetivo ùnico de ilustrar lo que pasa por la cabeza del protagonista. Un diàlogo debe ser creible.
Por lo demàs, la historia es entretenida, quizàs un poco precipitada en su final, pero bien llevada, con una ambientaciòn abstante visual, fàcil de imaginar.
Lo mejor, sin duda, Amalia. Me encantan las mujeres malas.