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  RESULTADOS Reto Mensual Primavera 2020
Enviado por: Cabromagno - 3 horas - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (2)

El universo de Penrose (Ervaet) - 17 pts
El juego de Eli (Dan) - 12 pts
El viaje soñado (Duncan) - 11 pts
SRE-387-RUST (Jaden) - 10 pts

Mejor escena: Conversacioón de Gibs con una versión de sí mismo (El universo de Penrose) y la escena de sexo (SRE-387-RUST).
Mejor principal: Eli (El juego de Eli)
Mejor secundario: -
Mejor lugar: -
Mejor descripción: El Big Bang (El universo de Penrose).

¡Enhorabuena al ganador! Y a todos los participantes, por mantener vivos los retos. Y mención especial a Inma por leer, comentar y votar.

Nos vemos en el próximo reto Smile

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  Lost explicada por orden cronológico
Enviado por: Duncan Idaho - 11:36 AM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

Para los que fueron fans de la serie Lost y para los que no la han visto.

Me encontré con estos vídeos que explican una buena parte de los misterios de la isla.

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  Reto Pri20: El viaje soñado
Enviado por: Joker - 27/05/2020 09:05 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (5)

A Jeremías Springfield, Jer para los amigos, le parecía estar viviendo un sueño, ni siquiera cuando aquel enorme cohete de 150 metros de altura, el Zeus 4, lo había lanzado junto con el módulo Prometeo  hacia la órbita lunar se había sentido así.

Ahora que se  había desacoplado del módulo y estaba solo en el Fuego de Prometeo, pensaba en la nueva era espacial que comenzaba en ese 2065, chequeo los sistemas, la fuente de poder mostraba temperatura dentro de lo esperado, el reactor de fusión aunque pequeño  hacía que la nave fuera realmente muy pesada, pero era lo único capaz de alimentar el revolucionario motor ideado por él hace 20 años.

Procedió a quemar combustible para alejarse del módulo de mando, después de una hora estaba todo listo y encendió la primera etapa del motor, poco a poco cientos de láseres se fueron activando y cruzándose en un centro en común, dentro de un túnel atras de la cabina donde él se encontraba, espero un momento antes de activar la segunda etapa, tenía que estar seguro que todo estaba correcto.

Soltó el plasma y ya solo faltaba la activación de las microondas de alta energía, no sintió nada a los minutos posteriores a su activación.

—¡Eureka!—exclamó cuando el módulo y el centro de comando le confirmaban que se estaba moviendo y ganando velocidad.

Estaba cumpliendo su sueño, un nuevo renacimiento había empezado, la verdadera conquista del sistema solar, ya no se necesitarian años para viajar, a él mismo le tomaría 6 horas de viaje llegar a su destino: Jupiter.

Estaba absorto en la oscuridad casi total que reinaba afuera de la nave, apenas rota por la mínima luz de alguna estrella, aún le faltaban 2 horas más para poder ver al planeta gigante a simple vista cuando de forma repentina le pareció ver a través de la  ventanilla un brillo que empezaba a alargarse cuando desapareció en un santiamén ,observó esto mismo un par de ocasiones más y se preguntó  si la manipulación subatómica del motor abarcaba una distancia mayor a la esperada y empezaba a afectar a la cabina y a su cerebro.

El fenómeno volvió a ocurrir pero ahora el brillo formó un anillo,se dió cuenta que no sólo no desapareció sino que iba creciendo más y más, no pudo reaccionar a tiempo y el anillo terminó engullendolo.

No supo bien qué fue lo que pasó, el motor había dejado de funcionar y no se atrevió a tratar de encenderlo de nuevo.

El interior del anillo le pareció exactamente igual a como era antes de entrar: totalmente negro.  Aunque se dió cuenta en algún momento que no sentía como si el tiempo pasara, tal vez pasaría siglos ahí adentro y sentiria como si hubieran pasado horas o peor; viviría siglos encerrado mientras que afuera apenas pasarían unos cuantos minutos.

Ceso en sus cavilaciones cuando vió una luz que se acercaba tan rápido que apenas se dió cuenta cuando lo atravesó, lo primero que vió fue un planeta algo lejano pero que podía observar a simple vista, estaba lleno de nubes y una superficie ¿líquida? totalmente verde.

—¡Ni de coña eso era Júpiter—exclamó

Repentinamente  un rayo de energía cruzó enfrente de él, luego otro y otro hasta que dió en una nave que vió acercarse a su izquierda, cortandola y haciéndola explotar. Encendió lo más rápido que pudo el motor para largarse de ahí.

—¡mierda!, ¡el maldito motor tardará una hora en alcanzar la máxima velocidad!—se dijo al momento de decidir en quemar de una sola vez todo el combustible químico que tenía.

De improviso una enorme nave se atravesó en su camino, cuando creía que sería su fin, aquella dió un giro y vió que una abertura quedaba enfrente de él, no lo pensó dos veces y se enfiló para entrar en la nave.


Hizo volar la escotilla de emergencia y salió a toda prisa, ni siquiera le pasó por la cabeza el ponerse un traje espacial, todo lo que quería era salir de  ahí, aunque algo de frío supo que ahí adentro había una atmósfera respirable y gravedad artificial.

Dió un  vistazo a lo que quedaba del fuego de Prometeo, no estaba seguro pero había sentido una fuerza que lo desaceleró al apenas entrar y la gravedad hizo el resto haciéndolo caer y acabar dando volteretas y haciendo pedazos sus años de esfuerzo.

—Hola—dijo— hay alguien en casa— obteniendo solo el silencio obtuvo como respuesta.

Decidió explorar esa nave, no le fue muy difícil ubicarse dentro de la nave, encontró varios carteles con indicaciones en varios idiomas , pero lo que lo llenó de confusión es que también estaba el suyo.

Al fin dió con la sala de controles, o eso decía el cártel de la entrada. Estaba muy lejos de lo que tenía en mente de cómo  debía verse una sala de controles.

En primera instancia no se dió cuenta de la mujer que lo observaba con curiosidad desde del centro de la sala.

—¿Cómo llegó aquí?

La pregunta lo sorprendió provocándole un pequeño salto

Seguí las indicaciones de los cárteles que estaban en los pasillos, dijo él mientras se preguntaba cómo demonios es que esos carteles y ella usaban su mismo lenguaje.

Jer aprovecho también para echarle una ojeada a aquel espécimen, tenía una piel azulada y una larga cabellera blanca, usaba algo parecido a lo que podría llamarse pantalones aunque de una tela transparente y aperturas a los lados y eso era todo, iba descalza y creyó contar siete dedos en cada pies, en su parte superior sobresalían tres senos más por su número que por su tamaño y algo caídos aunque con sendos pezones morados que claramente le habían hecho efecto en su cuerpo aunque la mujer no había dado señas de haber notado su erección.

—Madre, estamos jodidas—dijo una joven mujer que aparecía repentinamente de un pasillo un tanto agitada por la carrera recién terminada.

—Ya revisé todo, no hay energía para las armas y solo nos queda combustible para… para…  ¿y éste quién es?—dijo ella cuando le echó una mirada al nuevo

—No tengo idea—

—Soy Jer— dijo él tratando de sonar lo más amistoso posible

Estudió a la recién llegada, tenía un cabello blanco y muy corto, su piel era verde, y llevaba un vestido muy corto de doble escote y de vértigo además, los dos escotes dejaban muy poco a la imaginación al mostrar sus dos senos arriba y dos senos abajo, el vestido no alcanzaba a cubrir totalmente su cadera por lo que dejaba al descubierto sus cuatro labios o dos vaginas.

—Soy Pau'San y mi hija es—

—Shesan'la—se apresuró a decir la chica verde

—Entonces estamos jodidas— dijo Pau'San retomando las palabras de su hija,—el comando estelar ya debe de estar dándonos caza y les tomarán dos o tres horas para alcanzarnos y destruirnos.

Jer tragó saliva, al intentar escapar se había metido de lleno en su tumba.

—Probablemente sellé mi destino al intentar por todos los medios, y obtener, el pilotear mi propia creación— dijo para sí Jer.

—Solo nos queda vivir al máximo el tiempo que nos queda

—Te refieres al ritual—le contestó Shensan’la a su madre.

—Así es, el ritual del sexo final—dijo ella, —aunque…

—¿Qué pasa madre?

–Nada, es sólo que nunca probé a un Takar y pues

—No te preocupes madre,  su fama es por ser verdaderamente enormes pero la realidad es que tu lengua da más placer que diez Takar al mismo tiempo, dijo Shesan'la para reconfortar a Pau'San.

Jer que no sabía exactamente iba el ritual, sintió que podría ser una experiencia maravillosa y más por las palabras que acaba de oír.

—¿Puedo unirme?—preguntó el.
—¡Claro!— exclamaron ambas al unísono.

Jer recorrió increíblemente rápido la distancia que lo separaba de las mujeres para prendarse del pezón de la teta izquierda de Pau'san mientras que Shesan'la ya estaba haciendo lo propio en la derecha, la textura y se podría decir que el sabor le recordó a la tela.

—Oye Shesan, ¿no sientes un raro sabor de la teta de tu mamá?—

—Hijo despiertate que se te hace tarde para ir al colegio— le contestó ella.

—¡Eeeeeeh—dijo Jer volteando a verla.

—Pau'San, tu hija…

—¡Despiértate hijo!— le contestó ella.

—¿Fue un sueño?— balbuceó Jer medio abriendo los ojos y aún con la almohada en la boca.

—¿Mamá?—aún con somnolencia vió a la mujer que tenía en frente de él.

—Hijo, el colegio, vamos—dijo la mujer

—¿Colegio?, pero… ¿y la…?—

—Pilluelo, ¿qué sueño tenias que esa carpa aún no ha bajado?— dijo su madre echando una mirada a la figura que formaba la sábana que tapaba su erección.

El trato de erguirse y taparla con su manos aunque la veía de un tamaño mayor que no recordaba haber tenido alguna vez.

—Hijo, no trates de  cubrirte—le dijo deteniendo sus manos,—eso es totalmente natural, soy tu madre y te vi infinidad de veces desnudo ¿además como crees que naciste?, darás gracias si encuentras una mujer que trague la mitad de las veces que le trague a tu padre.

—¡Mamá!—exclamó él.

—¿Que? y además mira, aún no te baja y no puedes ir así al colegio— dijo ella al momento de quitarse la blusa dejando al descubierto unos enormes pechos, —te voy a hacer lo que le encantaba a tu padre que le hiciera, je las primeras veces pensé que me embarazarla las tetas de tanto que le gustaba.

—¡Noooooo!—gritó Jer, provocando un ruido sordo al caer del sofá.

—Ouch, ¡mierda!—cogió su teléfono que había caído junto con él para ver la hora.

Eran las tres de la mañana, en la tv aún encendida estaba un capítulo de Farscape, su serie favorita de la infancia, se puso de pie y tomó la tablet que se había salvado de caer y reconoció el video: Tabú 16 "Jordi y la mamá que mama".

—Maldita cuarentena— masculló entre dientes mientras apagaba la tv y se iba a la cama.

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  Reto Pri20: El juego de Eli.
Enviado por: Joker - 27/05/2020 03:19 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (5)

La nave, un pequeño y viejo carguero con la cabina en la parte trasera, y la zona de carga en la delantera, se mantenia inmovil en la órbita del planeta RUB14; un enorme astro de arena roja, desértico y deshabitado, en el que ubicaron la señal de auxilio. Sin embargo, y a consecuencia del impacto recibido en el casco de la nave, sus intenciones se habían visto alteradas, y la urgencia colmaba su interior.

La puerta de la sala de mandos se abrió con un sonido sibilante. La comandante Eli entró con paso firme y metálico, haciendo ondear su larga capa de lino gris tras de si. El ataque les había pillado por sorpresa.

– ¡Dil! ¡Informe de daños! – le apremió ella.

Dil se encontraba inmerso en la lectura de datos, y estaba desviando recursos de la nave, de un lado a otro.

– El casco de la nave tiene una fisura que estoy intentando contener, el impulsor principal está al setenta por ciento, y...

El ruido pesado del cuerpo de Keesho desplomandose al lado suya le distrajo profundamente. Eli lo había apartado de la silla en la que yacía, empujándolo sin apenas miramiento.

– No te preocupes por Keesho, está inconsciente, no muerto. – comentó con contundencia la comandante, ante la justificada pausa de Dil.

Keesho y Dil eran dos pequeños trasgos de no más de un metro de alto, dotados ambos de exoesqueleto tipo tres, con el que conseguían igualar la estatura de un humano. Ambas armaduras estaban equipadas con tres brazos; si bien, la de Dil poseía un brazo derecho modificado con un arma, y dos izquierdos que utilizaba para pilotar la nave, la de Keesho tenía tres brazos, dos derechos y uno izquierdo, equipados con manos de cinco dedos dobles e infinidad de gadgets con los que manejar los innumerables aparatos que rodeaban su puesto. Ambos se unieron a la vez a la tripulación de la comandante Eli, y, aunque se sabe que los trasgos no tienen hermanos, Keesho y Dil actúaban como tal.

– Perdone mi comandante…– se excusó Dil. – ...y el timón no responde. – sentenció, devolviendo la mirada a sus monitores.

– Informa a Thisa del problema con el timón.– le ordenó esta, mientras pulsaba tan rápido como podía teclas, botones y pantallas holo-táctiles desde el puesto de Keesho, en un intento ávido por averiguar de donde procedió el ataque.

El trasgo se comunicó con Thisa, una elfa, menuda para su raza, pero de una belleza increíble. Su larga cabellera color platino iba siempre atada en una coleta alta, y su piel, tersa y palida, estaba constantemente aderezada con manchas de grasa. Vestía un mono naranja de combate, con la parte de arriba atada a la cintura, y una camiseta de tirantes de color verde oscuro ceñida a su esbelto torso. Era capaz de reparar, modificar o crear cualquier tipo de elemento tecnológico, y la nave, y todos sus sistemas, se mantenían en funcionamiento gracias a ella.

– ¡Thisa! ¡Necesito que revises el timón! – gritaba Dil, con su voz aguda, por el intercomunicador. – ¡Parece que está …!

– ¡Bloqueado! ¡Lo sé! –. Le interrumpió la elfa. – ¡El impacto que hemos recibido ha reventado uno de los pistones que mueve el eje principal! ¡Voy a proceder a cambiarlo, así que necesito que desconectes el mando del timón! ¡No lo forceis más! – advirtió con contundencia.

Mientras, en el puente de mando, Eli se dirigía a Dil con preocupación. – He localizado el origen del ataque. – le dijo ella. – Creo que son contrabandistas, como nosotros. Habrán recibido la señal de socorro, y al vernos en la zona... no querrán competencia. – concluyó seriamente.

Sabía casi con certeza, y por lo que indicaban los datos que obsevaba, que sus atacantes intentarían abordarlos, ya que sólo habían sufrido un único y preciso disparo, buscando anular su capacidad de movimiento.

La nave atacante, situada a estribor, se presumía con capacidad de carga suficiente como para engullir al pequeño carguero que tripulaban. Se acercaba sigilosamente y sin entablar comunicación, lo que ratificaba sus sospechas.

Seguramente, y debido a que no habían realizado ningún movimiento desde que recibieran el impacto, sus atacantes estarían confiados en el daño causado, lo cual le dejaba con margen para reaccionar.

Eli se levantó apresurada del asiento, y mientras se dirigía hacia la puerta, le apremió a Dil a despertar a Keesho. Necesitarían estar los cuatro al cien por cien para repeler el asalto.

Thisa acababa de retirar el piston dañado cuando la comandante descendió al diminuto sótano de máquinas.

– Me vienes genial. – Comentó la elfa. – Al retirar el pistón dañado, el eje a perdido su posición y necesito que lo emplaces para poder acoplar el de repuesto.

– Dime en que direccion necesitas que lo mueva. – Respondió Eli, mientras se quitaba la oscura capa que portaba.

Thisa se quedó mirandola apenas un instante, y bajó la mirada. A pesar de las décadas que llevaban juntas, no podía acostumbrarse a ver el cuerpo sin vida de su comandante.

Eli era una no muerta de raza humana. Su rostro, antaño hermoso, conservaba el recuerdo de unas facciones suaves, aunque la carencia de la mejilla izquierda, a través de la que se veían sus muelas, desvelaba ya su condición infrahumana. Su cuerpo, vacío de carne casi al completo, estaba reconstruído con tecnología. Sus cuatro extremidades eran una mezcla de hueso, cilindros hidráulicos, cables y circuitos. Portaba siempre un chaleco táctico, que le otorgaba un aspecto más femenino al dotar de volumen a su esquelético pecho; no podía decir lo mismo de la casi inexistente cintura, que se acentuaba bajo él.

Sin embargo, esas modificaciones le otorgaban una fuerza colosal. Agarró el eje del timón con ambas manos y al ejercer presión sobre él, varias válvulas de su cuerpo expulsaron aire. Utilizando la fuerza de brazos y piernas, mantuvo el largo y pesado cilindro estable en la posición que precisaban para colocar y fijar el pistón de reemplazo.

Entonces, la voz aguda de Dil volvió a sonar, apresurada, a través del intercomunicador de la elfa. – ¡Señoritas, por favor, dense prisa! ¡Casi estamos dentro de su nave!

Thisa miró asintiendo a la comandante. Está soltó el eje, cogió su capa, y de un salto, salió del sótano.

Cuando regresó al puesto de mando, observó que Keesho había recobrado el conocimiento y ya estaba trabajando en su puesto. Dil, también estaba preparado y con el sistema de timón operativo. Eli ocupó su asiento.

–¡Alferez Keesho, me alegra verle de nuevo despierto!– gritó con tono firme. – Necesito de sus treinta dedos exclusivamente sobre las armas de proa!

Con una afirmación enérgica y nerviosa, el trasgo pulso un botón amarillo tipo seta, bastante grande. Al momento, su asiento ascendió metro y medio y Keesho tiró de una palanca. Un casco periscopio digital apareció frente a él desde el techo. Se lo puso y agarró joysticks repletos de gatillos, y botones.

– ¡Liiiisto comandanteeeee! – Gritó entre dientes.

– ¡Capitán Dil!– continuó Eli. – ¡gire noventa grados a estribor y prepare los propulsores de retroceso con toda la potencia de la que disponga!

Afirmó a la orden levantando los dos pulgares de sus brazos izquierdos. Acto seguido comenzó a activar decenas de interruptores de palanca y de giro. Un ruido creciente de turbinas inundó la sala.

Ambos trasgos se miraron, y una sonrisa maliciosa asomó en sus rostros al mismo tiempo. Ambos se acomodaron al unísono en sus respectivos asientos. La nave comenzó ha virar a la vez que la compuerta frontal de esta se abría. En su interior se alojaban tres cañones de gran tamaño y un par de torretas de arma combinada.

– Dil, en cuanto los tengamos de frente, haznos retroceder con un único impulso, mientras tú, Keesho, les haces el mayor agujero que hayan visto en su vida. – La excitante rabia con la que Eli sentenció la frase, coincidió con el final del giro de la nave. En ese preciso instante, y en perfecta sincronía, la nave comenzó a retroceder y a disparar a sus asaltantes.
Mientras más se alejaba, más explosiones se desencadenaban en su oponente.

Cuando percibieron que las explosiones remitían, detuvieron la ofensiva. Donde antes había una nave, ahora sólo quedaba chatarra chamuscada diseminandose por el espacio infinito.

Eli se comunicó con Thisa desde el comunicador de su asiento, preguntando por la evolución de las reparaciones. Está le confirmó la estabilización de los daños a la vez que entraba en la sala y ocupaba el asiento a su lado.

– Necesitamos visitar algún mercado espacial para poder reparar por completo la nave, pero aguantará la entrada y salida al planeta, si es lo que quieres saber. – añadió la elfa mientras se soltaba la coleta y se la volvía ha hacer.

– Muy bien pues. – comentó Eli con una pícara sonrisa en sus labios. – Preparense para ...

La puerta de la habitación se abrió de repente. Una señora joven entró por ella.

–¿Todavía estás despierta Elisabeth? – Le espetó con voz dulce, pero firme, su madre mientras avanzaba hacia ella, recogiendo la ropa que había por el suelo. – Mañana tendrás tiempo de jugar, pero ahora es hora de dormir.

– Nooo, mamá, por favor, estamos a punto de adentrarnos en el planeta RUB14 y descubrir quién emitió la señal de socorro. – le replicó la niña de once años, con tono impaciente y resignado mientras se levantaba del suelo y se metía en la cama.

Elisabeth era una niña flaca de cabello corto y cobrizo. La palidez de su piel acentuaba su débil constitución, pero ocultaba una enorme imaginación.

– Bueno, quizás tus pequeños héroes necesitan descansar también. ¿No te parece? – Le susurró su madre mientras la arropaba y le daba un beso en la frente.

La niña afirmó a la pregunta con un nasal sonido mientras se acomodaba bajo el grueso edredón de plumas.

– ¿Me puedes poner a la comandante Eli sobre la mesita? – le susurró a su madre.

Está cogió la figurita y la posó sobre la mesita de noche. Acarició el pelo de su hija mientras posaba sus labios sobre su cálida frente, y con una dulce sonrisa le deseó felices sueños. Al salir de la habitación, apagó la luz y dejó la puerta entreabierta, permitiendo que un hilo fino de la luz del pasillo se colase por ella, incidiendo sobre la figura de la comandante.

Elisabeth se giró y, mirando fijamente a Eli, le deseaba las buenas noches mientras, hundiéndose de forma leve en su almohada, se abandonaba a los brazos de Morfeo y al amparo de una nueva aventura espacial, o a la continuación de la última...

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  Pedo provoca incendio en sala de operaciones
Enviado por: Duncan Idaho - 26/05/2020 02:59 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (1)

El pedo de una paciente provocó un incendio en la mesa de operaciones de un hospital de Tokio

El 15 de abril de 2016 se produjo un incendio en una mesa de operaciones de Tokio que provocó graves quemaduras en una paciente. Tras varios meses de investigación, un comité de expertos ajeno al hospital ha concluido que la causa del incendio fue un gas intestinal de la propia paciente.

La mujer, de unos 30 años, se había sometido a una intervención quirúrgica que requería la aplicación de un láser en su cuello uterino, la parte más baja del útero. Un incendio en mitad de la operación acabó quemando gran parte de su cuerpo, incluidas la cintura y las piernas. Los expertos culpan a un pedo de la propia paciente porque no había otro material inflamable en la sala y el instrumental quirúrgico estaba funcionando correctamente.

Según el informe publicado por el hospital el 28 de octubre, la flatulencia pudo interponerse en el recorrido del láser iniciando el fuego que después se propagaría por la sábana de la mesa de operaciones. No sabemos si este caso cambiará la manera en que se realizan las cirugías con láser, pero por ahora evitaremos comer alimentos que produzcan gases (y alimentos en general) antes de cualquier operación.

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  [Fantasía] El reposo del orco
Enviado por: DanSVidal - 23/05/2020 04:51 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (2)

Este es un relato corto que tengo publicado y que ahora me gustaría compartir con tod@s vosotr@s. Espero que os guste.


                  ~ El reposo del orco ~

Los gritos de sus perseguidores se oían cada vez más cercanos. La decisión de adentrarse en el bosque le había otorgado cierta ventaja sobre ellos, aunque las heridas que arrastraba le hacían avanzar no tan rápido como quisiera y, debido a su corpulencia y su escasa habilidad, el rastro que dejaba era visiblemente fácil de seguir.

Se detuvo un momento a recuperar el aliento y a tratar de orientarse. Vislumbró cierta claridad a su izquierda. Si fuese un claro en el bosque, o el final de este, sería un blanco fácil. Si resultase ser un río, podría ocultar su rastro con mayor acierto, aunque la idea no le entusiasmaba.

Recordó como acabó en esta situación, huido de un grupo de soldados, malherido y hambriento, por tan sólo haber matado uno de sus caballos, una noche, hacía ya varios días atrás. Pensó que no serían capaces de seguir su rastro, pero, una vez más, se equivocó.

Entre pensamientos, un intenso dolor en el hombro le arrancó un grotesco grito. El bosque entero se estremeció y se hizo un momento de silencio. Una flecha gruesa le atravesaba el hombro asomando la punta por la clavícula izquierda. Oyó a un humano gritar desde lejos. No había tiempo para pensar. Entre jadeos retomó la carrera. Un único pensamiento ocupó su cabeza mientras avanzaba. Que no sea un claro....

El río que apareció frente a él resultó ser muy ancho, de aguas tranquilas y aparentemente profundo. Al otro lado, continuaba un bosque, muy frondoso y oscuro. Allí sí podría despistar a sus perseguidores. Pero la sola idea de tener que adentrarse en un río tan, aparentemente profundo, le ponía aún más nervioso. Dos muertes se presentaban ante sus ojos inyectados en sangre, y la única que le brindaba una oportunidad, era pasada por agua. No lo pensó más. La rabia que le inundó por verse obligado a adentrarse en el agua, herido, y huyendo, le obcecó. Busco rápidamente una piedra grande que le añadiese peso. La levantó con inmenso dolor, pero relativa facilidad y, sujetandola firmemente contra su oscuro y verde pecho, empezo a caminar río adentro.

Cuando el agua le cubría por las orejas, apretó los colmillos con fuerza, se cargo de aire, y se sumergió por completo. Sus pasos, aunque lentos, eran firmes. Su cuerpo y su mente se cargaron de tensión. Una fuerte convulsión le hizo perder algo de aire, pero no se detuvo un solo instante.

El tiempo bajo el agua se antojó una eternidad.

Al momento comenzó a notar que ascendía hacia la orilla. Sin soltar la piedra, se estiró todo lo que pudo, y asomó por la superficie del agua para recuperar el aliento.

Las primeras bocanadas de aire fueron roncas y sonoras, desvelando su posición. Empezaron a llover flechas desde la orilla que dejaba atrás. Dos de ellas, casi a la vez, le impactaron en la espalda. No hubo grito, ni gesto de dolor. Una mueca de rabia le cubría el rostro, pero no soltó la piedra en ningún momento mientras terminaba de salir del río.

El orco se giró para ver a sus atacantes. Media docena hombres se erguian en la orilla contraria y varios más emergian del bosque. Con todas sus fuerzas, balanceó la piedra con ambos brazos y la lanzó contra sus hostigadores. Hubo un momento de silencio, y la piedra se precipitó a pies de sus perseguidores. La tensión le hizo estallar en un grito feroz y atronador anestesiando todas sus heridas. Los hombres volvieron a cargar y a lanzar flechas, pero ya era tarde, el orco desaparecía en la oscuridad del frondoso bosque, lejos de su alcance.

Después de un rato caminando con dificultad, dejó de percibir los gritos de los humanos, y el correr del agua. La maleza en ese bosque era impresionante. El único rastro que dejaba tras de sí, era de sangre, y con tal espesura, no sería fácil de seguir. No obstante, el hecho de no sentir a sus cazadores, le inquietó. De hecho, no se oía nada. Tan solo el ruido que hacían las plantas a su paso y su fuerte respiración. Nada más.

El silencio natural que reinaba alrededor era absoluto y detuvo su huída por completo. La calma del lugar le golpeó de inmediato. Observó a su alrededor. Árboles altos, arbustos, plantapinchos y tierra oscura aderezada con poca luz... ese bosque no era como los que le habían dado cobijo durante tantas lunas, ni como ningún otro que hubiese conocido. Y ya había visto unos cuantos. No parecía un bosque habitado, y casi seguro que en él no le encontrarían, pero por si acaso, no bajaría la guardia del todo.

Empezó a pensar en buscar un sitio donde poder descansar y recuperarse, pero un dolor intenso desvaneció sus cavilaciones. Las palpitaciones, punzantes y penetrantes, que cubrían su cuerpo, le recordaron la gravedad de sus heridas. Llevaban dos jornadas siguiéndole el rastro, y el cansancio y las heridas empezaban a ser una carga. Tres flechas se alojaban en su espalda, diversos cortes en brazos y piernas, y una brecha enorme en la cabeza que tintaba su rostro de rojo. Había perdido mucha sangre.

Empezó a andar lentamente. Notó que el bosque entero giraba a su alrededor. Se detuvo, junto a una roca enorme y se apoyó sobre el hombro derecho. Agarró la punta de la flecha que asomaba por la clavícula y la arrancó de un tirón. El dolor fue inmenso. Sus piernas le fallaron y se sentó apoyado sobre la roca. Jadeaba profundamente en un ademán de relajarse. Se tomó un momento. Volvió a levantar el brazo derecho llevándolo hacia el omóplato izquierdo, agarró la parte trasera de la flecha y tiró con fuerza de ella. Al hacerlo de ese modo, la parte astillada de la misma hizo más grande la herida en su espalda. El dolor volvió a recorrer su cuerpo. La sangre emanaba con fluidez por su castigada piel.

En ese instante, su cuerpo se le antojó pesado y su respiración cada vez más relajada. El dolor empezó a anestesiarle. El silencio a su alrededor, profundo y vacío, lo abrigó. Sus ojos rojos se fijarón en un árbol que tenían delante. Un árbol enorme, de grandes raíces, gruesa corteza cubierta de musgo y plantas trepadoras que acariciaban sus pies. Todavía sujetaba la flecha sin punta en su mano derecha, apoyada sobre sus muslos desnudos, aunque ya, sin recuerdo de ella. Su mente le alejaba, lentamente, de ese bosque, hacia recuerdos fugaces y vagos de otros lugares, y otros momentos, sin duda alguna mejores. Su torso inmóvil, se mantenía ligeramente ladeado hacia la derecha empujado por las dos flechas que aún portaba en su espalda.

La mirada perdida, entre el árbol y él, se poso en un sueño, lejano y etéreo que, a través de una imperceptible sonrisa, exhalaba con el último movimiento de su pecho, mientras sus ojos se veían inmersos en una creciente oscuridad que los apagaba.

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  Escribir entre dos
Enviado por: Kharanïel - 22/05/2020 04:38 PM - Foro: Taller Literario - Respuestas (8)

¡Muy buenas!
Lo primero, he estado investigando pero no he encontrado nada que hable de este tema, aunque no descarto que se me haya pasado ya que soy un poco despistada. Si es así, lo siento mucho y procederé a borrarlo.

Ya entrando en materia, no sé si es porque cada vez me fijo más, pero me he dado cuenta de que hay varios libros que están escritos por dos personas. No me he leído ninguno (todavía), pero sí que tengo el proyecto a muy largo plazo de hacerlo con una amiga. La pregunta es cómo hacerlo. ¿Cada uno escribe un capítulo? No me parece muy lógico ya que tendrían que ser estilos muy similares o se notaría el cambio de uno a otro, pero tampoco me parece productivo ir escribiendo a la vez palabra por palabra, ni que uno escriba y otro corrija.

Obviamente, imagino que cada autor (o pareja de autores en este caso) tendrá su propio método, pero si pudieseis darme alguna idea o consejo os estaría muy agradecida, porque en este tema ando bastante perdida.

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  Reto Pri20: El universo de Penrose
Enviado por: Joker - 21/05/2020 08:14 AM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (5)

-Al habla el comandante Gnab Gib, de la exploradora E-71, la "Ojos de Halcón".
-¿Me recib... pffffff... ayas allí... pffffff... ¿entendido? Soy t... pffffff...
-Lo siento, señor, la comunicación se corta -añadió el alférez con cautela.
-No me digas.
Gib puso fin a la llamada. Aquella voz... algo decía en su interior que aquella voz le era familiar. Quizás la Federación intentaba advertirle de algo.
-¿Qué hacemos, señor?
Gib levantó la vista y miró a través de los cristales de la nave. No era totalmente un culto de la ciencia, pero tampoco había que ser muy inteligente para advertir que aquéllo se trataba de una anomalía jamás vista anteriormente.
Sin mirar al alférez, dio la orden.
-Rumbo a la anomalía. Cabo, avise a la Federación de nuestra intención. Si la comunicación falla, siga intentándolo.
-Señor -intervino el alférez, removiéndose en su asiento-, ¿cree prudente...?
-¿Quiere irse de aquí sin saber qué demonios es eso? ¿Volver a la Federación considerado un cobarde?
El alférez dudó, y le concedió la razón. Cierto, había peligros, aunque no supiese exactamente cuáles eran. Lo desconocido siempre era peligroso. Una simple flor podía ser hermosa, pero mortífera al mismo tiempo.
La luz se arremolinaba junto a la oscuridad, danzando al ritmo del leve tintineo de las miles de millones de estrellas concurrentes pintadas en aquel lienzo infinito. El corazón le latió con fuerza. ¿Qué pensaría su esposa? Arriesgarse a un final tan trágico y probable era una forma estúpida de morir; esos errores eran típicos de hacía miles de años, cuando el ser humano aún mamaba de su madre Tierra. Sin embargo, Gib decidió ingresar en la Federación por el simple hecho de que ansiaba conocer lugares inexplorados, adentrarse en los peligros que eso conllevaba, interviniendo en el devenir de mundos extraños y exóticos.
-Diez minutos, señor.
¿Qué le quedaba, al fin y al cabo? Si bien era cierto que los tripulantes, o al menos en su gran mayoría, tenían familiares que les esperaban en casa, Gib sólo tenía una planta que tomó prestada de un planeta escondido; y más aún, una planta que estando en el vacío no podía morir.
-Cinco minutos, señor.
Gib creyó sentir una leve brisa en el cogote. Bajó la vista y vio sus puños apretados. Sus subordinados tenían una vida, ¿quién era él para negársela?
"Pero esa anomalía... podría ser el descubrimiento del milenio... o por otro lado, un fin espantoso... Pero debería sentirme privilegiado..."
De repente, sacándole de su divagación, el espacio-tiempo se volcó, se plegó sobre sí mismo y una vibración, como los cantares de las pieles de los tambores antes de la guerra, se esparció por todo el cosmos.
-Alférez, ¿qué ha...?
El alférez ya no estaba. Ni el alférez, ni nadie. Una habitación vacía.
-Demasiado tarde, Gib.
El aludido se dio la vuelta con sorpresa para contemplar un rostro, uno que conocía a la perfección. No le salió palabra alguna. Era como mirarse a un espejo, a uno sucio y resquebrajado.
-¿Quién... quién coño eres?
-¿No me ves? Soy tú. Bueno, no tú; pero sí "un" tú.
-¿Qué?
-Verás, Gib, ¿ves eso? Esa anomalía, como la llamas. No sabes lo que es. Claro que no, yo tampoco lo sabía hasta que me interné en ella. Y ahora he intentado venir aquí para evitar lo que, irremisiblemente, va a pasar. Quizás es el destino inamovible, un universo en colapso y resurgimiento una y otra vez, algo así como la escalera de Penrose.
El comandante Gib, en un arrebato de locura, sacó su revólver de iones y disparó sobre su extraño yo. No ocurrió nada. El otro Gib sonrió.
-Eso es inútil. Yo lo soy todo, y nada al mismo tiempo. Soy, y serás, el ojo del cosmos y la razón del ser. Es un poco triste, pero así debe ser. Bueno, ahora tengo que irme. Espero que te acuerdes de esta conversación. ¡Pero qué tonterías digo, claro que te acordarás! Y durante muchos millones de años, puedes creerme.
Y antes de que pudiese siquiera bajar el arma, el otro Gib había desaparecido, el espacio-tiempo volvió a su estado original y su tripulación hizo acto de presencia. Al parecer, nadie se había percatado de lo ocurrido.
"¿Me estoy volviendo loco?"
-¡Alférez, orden de retirada!
Éste no contestó, y tampoco acató la orden por una sencilla razón: el tirón gravitacional. Aquella anomalía era tan masiva como un agujero negro, lo que impedía el deseo, por más ferviente que fuese, de retroceder. Únicamente esperaron con el corazón en un puño, conscientes de que eran las decisiones, las más nimias, las que decidían el destino de las personas. Y cuando la atravesaron, el comandante Gib lo supo todo.
El espacio-tiempo comenzó a colapsar. Empezó a retraerse sobre sí mismo. Podía percibirlo. La tela negra, hogar de todo, ya no huía. Notaba cómo cada átomo del universo se adhería a su propio ser. Todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Lo que antes era un velo sin fin, ahora era literalmente nada. Sin materia, sin color. Estaba sólo en el vacío, siendo él el todo. Y tan pronto lo hubo absorbido, lo escupió con la fuerza de miles de millones de supernovas.
Los átomos se juntaban de nuevo, formando complejos compuestos que derivaron en distintos tipos de materia. Era una obra de arte, cuyo pintor, disgustado, había tirado a la basura para empezar otro desde cero.
Vio el nacimiento de rocas, planetas, sistemas y galaxias. Podía verlo y comprender la infinidad y la profundidad del tiempo. Vio materia que podía actuar sóla, a la que llamó "vida". Vio resurgir la mente a través de todos los entes del universo. Vio el pasado, el presente y el futuro. Vio todos los universos y todos los tiempos que pudieron, pueden o podrían ser. Y vio a infinitos Gibs que cometían el mismo error una y otra vez, y decidió llamarlo "Big Bang".

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  Mejores webs de radio online
Enviado por: Duncan Idaho - 17/05/2020 01:51 AM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

Pese a todas las oportunidades comunicativas que ofrece Internet, nos gusta usarlo también para acceder a los 'viejos' medios de comunicación: para leer ediciones digitales de periódicos en papel, emisiones en streaming de canales de TV... y también para escuchar emisoras de radio.

Pero si hay una ventaja que tiene escuchar la radio online frente al sistema tradicional es que la situación geográfica deja de ser un problema: de repente, tenemos acceso a cientos de emisoras de todo el país... o a decenas de miles de emisoras de todo el mundo.

Por eso, para saber a dónde recurrir según el contenido que estemos buscando, te hemos preparado esta pequeña (pero completa) lista:


Streema
Streema es un directorio web (y app móvil para Andorid y iOS) que nos facilita reproducir en torno a 70.000 emisoras de radio diferentes (y 10.000 canales de televisión).

Nos permite navegar por un sistema de categorías según zona geográfica (por continentes) y por clasificación (Música, conversación, noticias y deportes); a eso se le suma un sistema de etiquetas por géneros.

Al acceder a cualquiera de las emisoras, el correspondiente reproductor se abrirá una ventana adicional (aún dentro de streema.com). Además, si poseemos una página web, nos ofrecerá la opción de insertar en la misma un widget reproductor personalizable de nuestra emisora favorita.

https://es.streema.com/


Radio.Garden

Probablemente Radio.Garden sea la opción más novedosa de la lista: un trasunto radiofónico de Google Earth que nos permite recorrer el globo terráqueo y seleccionar todas las emisoras de radio que emiten desde un mismo punto geográfico.

Así dicho suena simple (nada de búsqueda por categorías ni géneros, nada de podcasts...), pero lo que hace esta web (un proyecto del Instituto del Sonido y la Visión de los Países Bajos), lo hace bien.

Es una forma de animarte a 'recorrer mundo' y de encontrar alguna pequeña joya.

http://radio.garden/


Radio Espana/my Tuner

Esta web, centrada en emisoras de radio españolas, nos permite navegar entre ellas en base a la comunidad autónoma desde la que emite o, en caso de ser musical, al género que mejor etiqueta su oferta sonora.

Un distintivo interesante de esta web es que ofrece también una pestaña desde la que podremos acceder al archivo de los podcasts de los principales programas de radio nacionales.

La página está relacionada con otra muy similar (myTuner) que, en su caso, permite acceder a la oferta radiofónica de multitud de países (si buscamos contenido español, será calcado al de Radio-Espana.es). MyTuner cuenta, eso sí, con sus correspondientes apps móviles.

http://www.radio-espana.es/

https://mytuner-radio.com/


Emisora

La propuesta de Emisora.org.es no se diferencia mucho de la anterior: la portada ofrece una selección variada de canales para su acceso rápido, y si no encontramos nada relevante, podremos recurrir a la barra lateral y navegar por géneros y regiones.

Y también como la anterior, está vinculada a otra web que facilita el acceso a contenidos de diversos países.

https://emisora.org.es/


Accuradio

AccuRadio se presenta (en inglés) como una web "de amantes de la música para amantes de la música". Técnicamente no nos permite escuchar emisoras reales, pues sólo ofrece canales de contenidos online seleccionados por la propia web.

Su presencia en la lista se debe a la gran variedad de alternativas que ofrece, no penséis que es la típica fórmula de "un canal por género": ofrece incluso canales 'curados' por diversos profesionales de la radio anglosajona.

Y si una canción no te convence, siempre puedes pasar a la siguiente pista.

https://www.accuradio.com/

Fuente: Genbeta

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  Vidas pasadas e hipnosis
Enviado por: Duncan Idaho - 13/05/2020 05:07 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (2)

Probé la hipnosis para tratar mi ansiedad pandémica y me pasó algo mucho más extraño


La experiencia fue mucho más vívida, surrealista y desconcertante de lo que podría haber imaginado, y el proceso de tratar de resolverlo me llevó a la ciencia, los mitos y el significado.


No tengo nada de qué quejarme. Es lo más cercano que he tenido a un mantra durante las semanas que muchos de nosotros nos hemos quedado en casa. Mi familia y mis seres queridos están sanos, y con suerte lo seguirán estando. Tengo salud, por ahora. Tengo un lugar tranquilo y seguro para vivir. No tengo un trabajo que me exija ponerme en riesgo, como tantas otras personas más heroicas. No tengo nada de qué quejarme.


Pero es difícil razonar con un cerebro que ocasionalmente se siente como una alfombra llena de hormigas de fuego, y he sido consciente, en días recientes, de una cierta pérdida de concentración, un nivel inusual de dispersión y, a veces, extrema impaciencia e irritabilidad con el mundo. Puede tomarnos un minuto darnos cuenta de que estos pueden ser síntomas de ansiedad y que cierta cantidad de ansiedad es una respuesta razonable a un mundo que ha sido sacudido con violencia.


He probado las cosas que uno intenta en estas circunstancias —tener un diario, meditar— y me doy cuenta de que funcionan, más o menos. Probablemente servirían mejor si las hiciera con una atención más enfocada, pero, como acabo de decir, no me queda nada. Entonces, hace unas semanas, cuando se presentó la oportunidad, decidí probar la hipnosis. Para mi sorpresa, la experiencia fue mucho más vívida, surrealista y desconcertante de lo que podría haber imaginado. Lo que vi fue una completa sorpresa, y el proceso de tratar de entenderla me llevó más allá de la ciencia, los mitos y el significado.


"Hasta ahora no he atendido a tantos clientes gracias al COVID-19", me dijo John Brown, un hipnoterapeuta que trabaja en la parte oeste de Los Ángeles. (Para que quede constatado: Brown es mi amigo y se ofreció a realizar una sesión telefónica para mí sin costo alguno). "Creo que las personas están acudiendo con sus psicoterapeutas o ahorrando dinero y recortando gastos que no son urgentes".


La hipnosis es una técnica terapéutica reconocida. La Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) dice que puede usarse para crear "un estado altamente relajado de concentración interna y atención enfocada", que a su vez puede ser útil como parte de una herramienta para ayudar a tratar "dolor, depresión, ansiedad y fobias". Usualmente, en tiempos normales, Brown trabaja con clientes que lo visitan varias veces por problemas profundos como fumar o falta de confianza en uno mismo.


"Básicamente se trata de ayudar a las personas a usar el poder de la mente subconsciente para cambiar su propia perspectiva", me dijo. "Si hacer cambios en nuestras vidas fuera fácil, todos seríamos supermodelos con doctorados. Pero no es tan fácil. Hay bloqueos. De esta manera, la hipnoterapia ofrece la oportunidad de enlazar la mente subconsciente con la mente consciente".


Pero Brown también ofrece una terapia de regresión a vidas pasadas, una técnica más controvertida que, como dice la APA, es vista con escepticismo incluso por algunos miembros de la profesión. "La mayoría de los hipnoterapeutas son escépticos de la práctica y no la reconocen como una herramienta terapéutica legítima", aclaró. "Afirman que los recuerdos de las vidas pasadas de los individuos son producto de la fantasía, un juego de rol imaginativo, las expectativas y sugestiones que el hipnotizador les transmite implícitamente, o las confabulaciones producidas inconscientemente a partir del conocimiento personal, lugares familiares, eventos, programas de televisión, novelas y otras fuentes".


Algunos críticos sostienen que la regresión de vidas pasadas carece fundamentalmente de ética, y existe la preocupación de que pueda ser utilizada por terapeutas sin escrúpulos para implantar recuerdos falsos en pacientes vulnerables. Los recuerdos falsos impuestos por los profesionales de la salud mental no son un problema hipotético; jugaron un papel importante en la creación del Pánico Satánico, donde niños fueron inducidos a recordar visiones espeluznantes y completamente falsas de un abuso sexual ritualizado.


George Kappas, director clínico del Instituto de Motivación de la Hipnosis (HMI, por sus siglas en inglés), dice que esta suposición se basa en una combinación fundamental e incorrecta de la regresión de vidas pasadas y la regresión de la edad. El HMI asegura ser la primera institución acreditada de hipnoterapia en el país —se encuentra en Los Ángeles, en caso de que quedara la más mínima duda— y Kappas tiene 30 años de experiencia en hipnoterapia. Argumenta que "muchos, si no la mayoría de los hipnoterapeutas" usan la terapia de regresión de vidas pasadas como "una herramienta", pero que la terapia de regresión de la edad, que pretende descubrir recuerdos anteriores en esta vida, es completamente descartada.


"Cualquier terapeuta que utilice la regresión de la edad como una herramienta está operando de manera poco ética", me dijo. "No hay forma de evitar el síndrome del recuerdo falso. Nunca recuperas recuerdos precisos. En primer lugar, ¿por qué usarías la hipnosis para recuperar la memoria?". La suposición de que tal cosa es posible, dijo, "se basa en que el cliente está padeciendo represión como mecanismo de defensa. Es algo muy raro, que alguien esté tan traumatizado que reprima el recuerdo como mecanismo de defensa. Pero si alguien está tan afectado, tal vez no queremos eliminar esa represión, ese mecanismo de defensa, mientras está en un estado altamente sugestionable".


La terapia de regresión de vidas pasadas, mientras tanto, "tiene un propósito terapéutico legítimo", según Kappas. Para algunos clientes, dijo, se basa fundamentalmente en "una suposición espiritual o religiosa de la reencarnación", una creencia literal en vidas pasadas. Pero otros solo tienen curiosidad sobre sus vidas pasadas. "No es nuestro trabajo demostrar que está bien o mal", dijo Kappas. "Nuestro propósito es decir, '¿Cuál es el valor terapéutico de esta historia?'".


Fiel a ese código ético, Brown no afirma estar mostrándole a los clientes un vistazo a sus vidas pasadas literales. En cambio, permanece agnóstico sobre lo que los clientes están viendo, mientras defiende el valor simbólico y terapéutico de la experiencia.


"Descubrí que, independientemente de la realidad objetiva de esas experiencias, pueden ser útiles para ayudar a las personas a comprender lo que realmente está sucediendo con ellos o para poder ver su vida y su situación actual desde una nueva perspectiva", me dijo. "Cuando haces una regresión de vidas pasadas, las personas ponen lo que sea que estén tratando en una distancia de espacio y tiempo de su realidad actual. Les resulta más fácil tratar con ello".


No tengo —probablemente no sea necesario decirlo— ninguna razón para creer en vidas pasadas, o que podamos acceder a ellas a través de la hipnosis. Pero tampoco tenía algún motivo en particular para no intentar la regresión de vidas pasadas con alguien que conocía y en quien confiaba. También estaba pasando mucho tiempo en casa y estaba ansiosa por un cambio de perspectiva, que según Brown, es una razón legítima en sí misma.

"Lo mejor que ofrece la hipnoterapia y la regresión de vidas pasadas es la oportunidad de estar en otro momento y lugar", dijo Brown. "Cuando menos, es extraordinariamente relajante. Entonces, si tienes la oportunidad de tomarte una hora, recuéstate en una silla cómoda y relájate, eso ya es un triunfo. El hecho de poder obtener un beneficio personal adicional es una ventaja".


Teniendo esto en mente, me senté en mi cama con algunas almohadas detrás de mí y le dije a Brown lo que esperaba obtener con la sesión y lo que me pesaba: la pérdida de concentración, una preocupación constante por mis seres queridos y falta de propósito. Brown hizo lo que se llama una prueba de tendencia a la sugestión, una serie de preguntas diseñadas para inferir mi propensión a ser hipnotizada. (El cuestionario específico que utilizó está disponible aquí.) Más tarde me dijo que mis resultados eran contradictorios. "Pensé que iba a ser complicado, dado tu escepticismo, y luego, cuando hice la prueba de sugestión, resultó ser bastante ilativa", dijo. "Pero luego, cuando comenzamos el proceso, quedó bastante claro que estabas abierta a él, lo cual fue bastante interesante".


"El proceso" comenzó con Brown pidiéndome varias veces contar hacia atrás en voz alta desde 10, mientras me enfocaba en profundizar y ralentizar mi respiración en cada ocasión. Luego me pidió visualizarme parada en la parte superior de una escalera, con una barandilla en el costado para estabilizarme, y que me imaginara bajando lentamente, "cada paso te lleva a una sensación de relajación y calma", y profundizando en mi subconsciente. Me pidió imaginarme llegando a un pasillo lleno de puertas y que atravesara una de ellas, para entrar a un gran depósito como el que encontrarías en un almacén. En esa habitación, dijo, podía dejar cualquier equipaje que llevara, "cualquier cosa de la que quisiera deshacerme por ahora", y guardarla de manera segura en un estante y avanzar libre de cargas. Durante los siguientes ejercicios, ocasionalmente repitió la frase "sueño profundo": una aprobación para entrar "tranquilamente y sin esfuerzo" en un estado de relajación, uno en el que mi mente estaba "abierta a una sugestión positiva", según Brown.


Brown me pidió que me imaginara saliendo a otro balcón y bajando una escalera exterior. Me preguntó dónde estaba; le dije que me veía a mí misma en el suelo del bosque al final de la tarde, debajo de un pino ponderosa, junto a un pequeño río que solía visitar de niña.


Escuchar el audio de la grabación que hice de la sesión fue profundamente extraño; había muchas descripciones que no recordaba haber dado, y mi voz era más lenta y tranquila de lo habitual. Seguí otra escalera hacia abajo, por sugerencia de Brown, y me encontré en otro largo pasillo lleno de puertas. Escogí una que me parecía significativa y le dije a Brown que era "una puerta de madera tallada, como la que tenía en mi casa cuando era niña, con cuatro paneles tallados y una perilla dorada con pintura descascarada".


Aquí es donde las cosas se pusieron raras. Cuando entré por la puerta, Brown me pidió que mirara hacia abajo y describiera los zapatos que llevaba puestos, seguido de la ropa que llevaba puesta. Le dije que llevaba botas negras y un vestido rústico morado con un dobladillo de volantes. Tenía la sensación, le dije, de que era algún momento del siglo XIX y que estaba en un campo con pasto alto y amarillo, justo cuando estaba oscureciendo. Tenía unos 18 años, le dije, y sentía una "sensación de ansiedad y anticipación", como si estuviera tomándome un momento lejos de mi familia. "El viento sopla, hay una cerca vieja con alambre de púas. Está a punto de llover".


Tenía la sensación de que era algún momento del siglo XIX, y que estaba en un campo con pasto alto y amarillo, justo cuando estaba oscureciendo.

Con Brown guiándome, recorrí —algunos años a la vez— el ciclo de vida de esta persona, usando indistintamente los pronombres "yo" y "ella". Al escuchar la grabación, me sorprendió la gran cantidad de detalles que proporcioné que no recordaba más tarde: tuve la sensación de lavar una carga interminable de ropa de bebé en un lavabo, de sentirme exhausta y claustrofóbica dentro de una cabaña de madera . Unos años más tarde, vi (o, más bien, sentí) a este personaje en una mecedora afuera de una cabaña, viendo a unos jóvenes subiendo por un sendero al llegar a casa de la escuela. Esta mujer, le dije a Brown, "estaba interesada en leer, pero solo aprendió a medias". La mujer deseaba haber podido asistir a la escuela ella misma, le conté.


Después de unos momentos, Brown preguntó con suavidad cómo fue que la mujer "había dejado esta vida". La vi, le dije, en una cama de madera, sobre un colchón rellenado a mano, frente a una fogata. Estaba sola, sin nadie alrededor, nadie para ayudarla. Ella murió en esa cama cuando se extinguió el fuego. Cuando salió el sol se había ido.


Después de su fallecimiento, le dije a Brown, la "encontré" de vuelta en el mismo campo de pastos altos, pero ahora estaban "llenos de cosas", algo que no recuerdo haberle dicho de forma consciente. Vi rostros confusos en el pasto y los contornos de algunos osos negros, moviéndose en algún lugar más lejano. Escuché susurros. El pasto comenzó a aplanarse hasta formar un camino y la mujer de mi visión comenzó a deslizarse por él, moviéndose cada vez más rápido hacia una luz con forma de puerta. Cuando la atravesé, le conté a Brown, entré a "una habitación blanca y oscura, un espacio sin forma, como una sala de espera".


Brown me guió de regreso al pasillo que había visto antes, con una fila de puertas. Elegí una que era "amarillo brillante" y que irradiaba luz alrededor de las bisagras con un resplandor que la atravesaba. Cuando entré por la puerta, le dije, me encontré en una habitación repleta de acuarios, en la que flotaban peces grandes, moteados, color neón. Se sentía tranquilo, le dije a Brown. "Hay algún propósito aquí. No estoy preocupada por los peces, alguien cuida de ellos". Había, le dije, "algún tipo de arquitectura en este lugar. Alguien puso los peces aquí". (Nadie dijo que las reflexiones hipnóticas son particularmente inteligentes).


"Hay algún propósito aquí. No estoy preocupada por los peces, alguien cuidad de ellos".


Sin embargo, cuando regresé al pasillo, miré la fila de puertas y le dije a Brown que estaba asustada y desorientada. “El camino serpentea una y otra vez. Hay un sinfín de puertas". Brown me preguntó si quería continuar explorando o regresar a un estado de vigilia. Le dije que quería despertar. Hizo una cuenta regresiva "para volver al estado de vigilia" y me dijo que sintiera una sensación de "calma y bienestar" cuando emergiera. Abrí los ojos, sintiendo una pesadez en las extremidades y una sensación de calma y agotamiento. Poco después, me levanté, abrí la puerta de mi habitación y salí aturdida para encontrar que mi casa estaba soleada y brillante, y que mi pareja estaba regando sus plantas. Estaba tranquilamente sorprendida de lo colorido y cálido que se sentía mi hogar, en comparación con las escenas solitarias que acababa de imaginar.


"Las imágenes pueden ser sorprendentes", me dijo Brown unos días después. "Básicamente estás abriendo la puerta a tu subconsciente".


De hecho, es el término correcto para lo que experimenté. La mujer con el vestido rústico, el campo susurrante lleno de rostros, la habitación llena de peces neón: estos elementos eran desconcertantes y un tanto extraños, imágenes que no sabía que flotaban en mi cerebro. (Algunos no son tan exóticos: crecí en el suroeste, pasé parte de mi infancia en un rancho y soy hija de dos historiadores expertos en la región, lo que significa que si iba a ver algo, probablemente sería una escena vagamente western con una atención particular en las cercas).


La experiencia me seguían pesando una semana después, así que llamé a Lisa Machenberg, quien entrenó a Brown en terapia de regresión de vidas pasadas. Machenberg ha dado clases en el HMI durante los últimos 27 años e imparte un curso de terapia de regresión de vidas pasadas para la Asociación Estadounidense de Hipnosis. "He practicado la regresión de vidas pasadas durante más de 700 años", me dijo, con una sonrisa visible a través de la llamada de Zoom; una pintura de búhos cerniéndose gentilmente sobre su hombro. ("¡Oh!", creo que respondí).


Machenberg cree en la terapia de regresión de vidas pasadas como una valiosa herramienta terapéutica, como Kappas y Brown, pero también cree que ha podido acceder literalmente a sus propias vidas pasadas a través de años de práctica. (Su primera fue como un "homínido temprano", contó, y ha estado haciendo variaciones en el trabajo de regresión de vidas pasadas desde el siglo XIV, comenzando su vida "como inuit"). Ella me dijo que, con el tiempo, cree que las personas pueden enfocarse con mayor claridad en cómo eran sus vidas anteriores.


"Cuando las personas comienzan a hacer regresiones de vidas pasadas, es muy difícil distinguir entre la memoria, la fantasía, la metáfora y la imaginación", explicó, agregando que con el tiempo estas distinciones son cada vez más claras.


Pero Machenberg también afirma que la regresión de la edad carece totalmente de ética. "Creer que estabas viviendo en el siglo XV como un monje con trastorno de déficit de atención —sea cierto o falso— no puede hacerte daño. Pero creer que las personas que aún están vivas o las personas que amas te han lastimado no solo podría desgarrar a tu familia, sino que podría hacerte despertar creyendo que algo es verdadero y se siente tan real que nada en el planeta podría disuadirte", añadió.


Por el contrario, Machenberg asegura divertirse "con la regresión de vidas pasadas, porque es perfectamente segura". Y las vidas futuras también, agregó: "Todos tenemos una cantidad infinita de vidas pasadas y vidas futuras. También puedo ver vidas futuras, por supuesto. Si trascendemos la quinta dimensión, que es el tiempo, nos damos cuenta de que el tiempo es solo lineal debido a nuestra percepción". Lo comparó con un recorrer un sendero en una gran cadena montañosa: "Nuestra percepción es que avanzamos por una ruta. En realidad, todo el camino existe al mismo tiempo".


Machenberg dijo que mi experiencia de una humilde vida pasada como madre estresada en una pradera solitaria compagina con lo que ha visto tanto en ella como en la enorme cantidad de clientes a quien atiende.


"He hecho miles o millones [de regresiones] en el transcurso de 700 años. Ninguna persona ha sido alguien famoso. Nadie es un príncipe o una princesa o una reina", dijo. "Si fueras a recurrir a tu imaginación, ¿no preferirías ser una diosa o el Oráculo de Delfos, o la mujer del pozo si eres cristiana, o Miriam cantando con sus panderos si fueras judía? ¿Quién querría ser un ama de casa en una pradera que murió de tuberculosis porque inhaló un microbio cuando le estaba dando sopa a un vecino? Nadie elige eso".


"¿Quién querría ser un ama de casa en una pradera que murió de tuberculosis porque inhaló un microbio cuando le estaba dando sopa a un vecino?"


La pregunta de por qué las personas parecen tener experiencias consistentes de sus vidas pasadas —por qué las personas parecen verse a sí mismas como seres humanos en circunstancias humildes, en lugar de, por ejemplo, extraterrestres en naves espaciales, orugas, gatos domésticos o microbios— es digna de un estudio científico adicional. Sin embargo, no es algo que se esté explorando a fondo; la investigación más seria de alguna institución convencional es realizada por el Departamento de Estudios Perceptuales de la Universidad de Virginia, que se centra en los niños que reportan de forma espontánea recuerdos de vidas anteriores. Pero los niños no están recibiendo terapia de regresión de vidas pasadas para solicitar estas imágenes y el departamento no sugiere que lo hagan.


El fundador del departamento, el doctor Ian Stevenson, no toma tan en serio la "regresión hipnótica", como la llamó. Stevenson sugirió que casi todas las personalidades anteriores "evocadas hipnóticamente son completamente imaginarias, al igual que el contenido de la mayoría de los sueños. Pueden incluir algunos detalles históricos precisos, pero generalmente se derivan de información que el sujeto ha adquirido a través de lecturas, programas de radio y televisión, u otras fuentes". De acuerdo con el doctor, el proceso no estuvo exento de riesgos: "Ha habido instancias en las que la 'personalidad anterior no se va del todo' cuando se le indica que lo haga y el sujeto en tales casos ha quedado en un estado alterado de personalidad por varios días o más antes de recuperar por completo su personalidad normal".


Stevenson también reconoció que tales visiones "completamente imaginarias" podrían tener un propósito terapéutico, pero argumentó que eso podría atribuirse a los pacientes que reciben cualquier tipo de "medida psicoterapéutica", en lugar de que la regresión de vidas pasadas sea específicamente útil: "Cualquier mejoría puede deberse exclusivamente a estas medidas y no tener nada que ver con una técnica particular —ya sea la regresión hipnótica o el psicoanálisis— del psicoterapeuta".


Machenberg cree que solo tengo una obligación que cumplir con la experiencia. "Tienes que usarla para darle sentido", dijo. "Tienes que usar tu experiencia como ama de casa en la pradera en el siglo XIX para hacer que tu vida como Anna, la periodista en 2020, sea más alegre, más intencional. Tienes que usarla para mejorar esta vida para ti y tu apuesto galán y tu relámpago". (Machenberg había visto a mi pareja en el fondo de mi llamada de Zoom, jugando con el interruptor de la luz, y mostró su aprobación, murmurando: "Tiene buena energía").

"Eso", me dijo, sonriéndome de nuevo, "es tu trabajo".

La sesión de hipnosis ha sido la primera vez en mi vida que he echado un vistazo a mi subconsciente, o al menos la parte donde guarda los archivos de imagen. La experiencia no me "curó" de ninguna manera, no me hizo menos propensa a la ansiedad existencial que ocasionalmente me abruma como resultado de vivir una pandemia. (Si sirve de algo, HMI está ofreciendo hipnoterapia gratuita en Zoom orientada al COVID-19, la cual promete "brindarte alivio instantáneo al estrés, el miedo, la duda, la sobrecarga y mucho más"). En cambio, la experiencia me dio una idea de la montaña de pensamientos, sentimientos, imágenes e impulsos con los que cargo todo el tiempo, la masa de elementos que se retuercen trabajando constantemente bajo el suelo sobre el que camino todos los días.


Aún sigo pensando en el significado preciso de la mujer que vi, tratando de descubrir qué puedo aprender de ella. Pero saber que aparentemente está viviendo en una cabaña de madera, en algún lugar de los pliegues de mi cerebro, es un primer paso.


La hipnoterapia, me dijo Brown al comienzo de nuestra sesión, en última instancia se encuentra en la intersección de dos cosas, que quizá compiten entre sí: "Es su propia mezcla entre ciencia y lo que podríamos llamar tradición chamánica, mágica o religiosa". Si bien esta encrucijada no es algo con lo que me sienta particularmente cómoda, no hay duda de que es un lugar lleno de nuevas, misteriosas —y quizá algún día útiles— partes de mi ser que quiero conocer.

FUENTE: VICE

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