Este foro usa cookies
Este foro hace uso de cookies para almacenar su información de inicio de sesión si está registrado, y su última visita si no lo está. Las cookies son pequeños documentos de texto almacenados en su computadora; las cookies establecidas por este foro solo se pueden usar en este sitio web y no representan ningún riesgo de seguridad. Las cookies en este foro también rastrean los temas específicos que ha leído y la última vez que los leyó. Por favor, confirme si acepta o rechaza el establecimiento de estas cookies.

Se almacenará una cookie en su navegador, independientemente de su elección, para evitar que le vuelvan a hacer esta pregunta. Podrá cambiar la configuración de sus cookies en cualquier momento utilizando el enlace en el pie de página.

Bienvenido, Invitado
Tienes que registrarte para poder participar en nuestro foro.

Nombre de usuario
  

Contraseña
  





Buscar en los foros

(Búsqueda avanzada)

Estadísticas del foro
» Miembros: 728
» Último miembro: Sidney Oliver
» Temas del foro: 2.143
» Mensajes del foro: 35.320

Estadísticas totales

Usuarios en línea
Actualmente hay 22 usuarios en línea.
» 1 miembro(s) | 20 invitado(s)
Google, juanma17

Últimos temas
[Microrrelato] Escapando ...
Foro: Tus historias
Último mensaje por: juanma17
09:50 AM
» Respuestas: 11
» Vistas: 112
[Baja fantasía] Capítulo ...
Foro: Tus historias
Último mensaje por: JsEmmanuel
10:57 PM
» Respuestas: 16
» Vistas: 288
Descripción de Especies M...
Foro: Taller Literario
Último mensaje por: JPQueirozPerez
04:36 PM
» Respuestas: 3
» Vistas: 50
BASES Reto Mensual Navida...
Foro: Retos Mensuales
Último mensaje por: Cabromagno
11:56 AM
» Respuestas: 41
» Vistas: 591
Hilo para poner las chorr...
Foro: Retos Mensuales
Último mensaje por: Celembor
09:24 AM
» Respuestas: 273
» Vistas: 13.766
Cursos de programación y ...
Foro: Fuera de tema
Último mensaje por: JPQueirozPerez
12:39 AM
» Respuestas: 1
» Vistas: 140
["Fantasía"] El caballero...
Foro: Tus historias
Último mensaje por: juanma17
08/12/2019 10:53 PM
» Respuestas: 7
» Vistas: 88
Reto Nov19: Honoris causa
Foro: Retos Mensuales
Último mensaje por: Helkion
07/12/2019 03:03 PM
» Respuestas: 12
» Vistas: 255
Canales de YouTube útiles...
Foro: Taller Literario
Último mensaje por: JPQueirozPerez
06/12/2019 11:41 PM
» Respuestas: 26
» Vistas: 4.158
Tus libros de fantasía me...
Foro: Taberna Literaria
Último mensaje por: Jaden Diamondknight
06/12/2019 04:45 PM
» Respuestas: 3
» Vistas: 117

 
  [Microrrelato] Escapando sin escape
Enviado por: juanma17 - 02:15 AM - Foro: Tus historias - Respuestas (11)

Nota: Otro pequeño relato, ya el segundo. Espero que les guste. Ya le estoy quitando el miedo a escribir. Pues de que modo voy a aprender a escribir si no es escribiendo.
Escapando sin escape

Tomas corría rápidamente por las calles, sus pies no flaqueaban ni un poco. Cada paso era fríamente ejecutado. El asesino le seguía los pasos muy de cerca, pero Tomas no se rendía y seguía corriendo a un paso veloz sin mirar atrás. Sus ojos estaban fijos al frente, solo giraba su cabeza a los lados de vez en cuando para ver una ruta por la cual escapar y poder salvar su vida.

Los pasos del secuestrador se escuchaban muy cerca de Tomas casi como si estuviera a unos pocos centímetros de él, casi como si pudiera tocarlo con levantar su mano.

A pesar de que Tomas corría sin interrupciones siempre volvía al mismo lugar, tal vez estaba corriendo en círculos y no se había dado cuenta. En un momento no escucho ruidos atrás de él. ¿El asesino ya no lo perseguía? Tomas se recostó en una pared para recobrar el aliento. Sus manos y su boca temblaban, quizás era el miedo de ser asesinado o tal vez por estar en un laberinto del cual nunca saldría. Entró en un callejón y se estableció detrás de un basureropara perder de vista al hombre que lo perseguía. Aunque ya habían pasado al menos unas tres horas Tomas no tenía ni una gota de sudor.

Se levantó del lugar en el que reposaba y levantó un poco la vista. Escuchó algunos pasos y se alertó. El instinto de sobrevivir y la adrenalina del momento lo mantenían dispuesto a enfrentar a su asesino y a la mujer que estaba detrás de todo.

— No me atraparás vivo — dijo Tomás sin perder de vista la entrada del callejón.

Después de una larga espera o quizás no tan larga apareció el asesino vestido todo de negro como lo había visto Tomas desde que lo tenían encerrado cada día de su vida. Tenía una cicatriz en su ojo que parecía coloreada con alguna pintura barata y en su mano derecha sostenía una navaja bastante larga empuñada tan fuerte que daba la sensación de que el objeto estuviera clavado en su mano, como si fuera una extensión de su brazo.

Tomas intentó no hacer ningún ruido. De nada le sirvió pues el asesino se dirigía a su posición a pasos tranquilos como si supiera cual sería el final de la historia, como si supiera el final que le esperaba a su víctima. 

El callejón no tenía salida así que Tomas se levantó de su refugio y miró a su asesino directamente a los ojos. No tenía arma alguna con la que defenderse. Se arriesgaría a enfrentarse a puño limpio. Las posibilidades de sobrevivir eran más bajas para él. Era la única opción que tenía. El asesino agarró más fuerte el cuchillo y se abalanzó sobre Tomas, pero en ese instante… la señorita Lola agarró los dos títeres y acabó su acto del día. Los guardó en una mochila, tomó las monedas que las personas le daban por su acto y se fue del lugar.

Imprimir

  ["Fantasía"] El caballero negro y el brujo
Enviado por: juanma17 - 06/12/2019 05:29 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (7)

Nota: Hola a todos, acabé de escribir mi primer relato corto. Bueno en realidad es mi primer escrito, siempre había sido lector, pero jamás escritor y pues creo que por algo se empieza. Se que es algo insípido, pero me gustaría publicarlo acá. Acepto todo tipo de críticas, enserio quiero mejorar cada día así que sería de gran ayuda sus opiniones.





El caballero negro y el brujo
 


Nico tomó su mochila, su lonchera con algunas frutas para comer en el receso de la escuela y bajó las escaleras para encontrarse con su madre que lo esperaba en la puerta para llevarlo a estudiar. Nico tenía un pelo castaño con unos hermosos rizos que llegaban a tapar sus ojos en ocasiones, sus bellos ojos color negro carbón. A parte de ser un niño hermoso tenía una imaginación gigantesca. Para otros niños que asistían a la escuela los días eran como cualquier otro: levantarse, bañarse, comer algo y dirigirse a escuchar a un profesor que les enseñaba cosas nuevas mientras ellos solo querían jugar; pero para Nico cada día era una travesía, era una aventura nueva. Bañarse era enfrentar una gran cascada que le caía en el cuerpo y no lo dejaba levantar. Comer era recargar energías para salir a luchar. Su mochila era un escudo y su escuadra era una poderosa espada con los que enfrentaría a su maestra ogra (su profesora) que se escondía en una cueva para atormentar a niños inocentes.

Nico subió al auto el cual imaginaba como un gran dragón de poderosas escamas que no se podían atravesar ni con la espada mas poderosa del mundo. Llegó a la escuela. Un castillo de ogros y trolls que esclavizaban niños. Ya había llegado su héroe, el que todos los días los salvaba o eso imaginaba él. El poderoso mago Nico, el más fuerte mago que el mundo pudo conocer alguna vez, el temor de ogros y trolls come niños. Entró a su salón de clases y vio a la imponente profesora Gromura una ogra con unas grandes verrugas en la cara o como la conocían los otros estudiantes la señorita Gloria. Siempre con su regla de madera con la que golpeaba niños que no hacían su tarea o que jugaban mientras Gromura les enseñaba cosas nuevas en sus rigurosas y difíciles clases. Nico nunca le temió a Gromura, pues mientras hacía sus tareas se reía en secreto mientras la imaginaba como una fea mujer ogra a la que no le temía en absoluto.

Todos los días de Nico eran una travesía, una aventura inolvidable pues siempre veía el mundo como cualquier adulto alguna vez se lo imaginó en su infancia. A pesar de la imaginación de Nico había algo que temía todos los días y era la eterna pelea entre el Caballero negro y el brujo que ocurría cada día en su casa cuando regresaba de la escuela. Día tras día el caballero negro peleaba valerosamente contra el brujo. Siempre salía victorioso el brujo dejando a el caballero con fuertes heridas.

Un día todo cambió. Nico regresó de la escuela y como sucedía todos los días se estaban enfrentando el caballero negro y el brujo. Ese día el desenlace de la batalla fue diferente. El brujo sacó de su túnica una espada y la clavó a un costado del estómago del caballero. Después abrió la puerta de la casa y escapó en la oscuridad de la noche. Nico tras presenciar la feroz batalla corrió al lugar en donde había caído el caballero herido, tomó la cabeza por la parte posterior y la levantó un poco. Entrelazó sus pequeños dedos por el cabello negro de su madre y por su mejilla se resbaló una inocente lagrima. Su madre lo miró a los ojos. Con sus últimos alientos sobó la cara de su pequeño hijo y en un suspiro pronunció sus últimas palabras: — Te amo hijo — Nico estalló en llanto después de que fue asesinada su madre en frente de sus ojos y todo su mundo de fantasía se derrumbó.

Imprimir

  Descripción de Especies Mitológicas
Enviado por: Bicerofonte - 05/12/2019 07:06 PM - Foro: Taller Literario - Respuestas (3)

Voy a poner aquí varios textos que hablan de las especies Mitológicas.
No se trata de una obra literaria mía, sino de varias investigaciones que hice de diversos textos donde copié fragmentos que hablan de las historias y hechos de varias especies. Espero que sea de utilidad para ustedes...
ESPECIES MITOLÓGICAS
 
CONTENIDO:
INTRODUCCIÓN: Una apertura a las antiguas leyendas.
MITOLOGÍAS: Veremos las leyendas dejadas en los antiguos pueblos más importantes de la historia, una síntesis del conocimiento mundial.
GIGANTES: Descubrimientos de hallazgos arqueológicos, que todavía no se es totalmente aceptado su aparecimiento. ¿Es ficción o realidad?
NINFAS: Las deidades femeninas de la Teogonía de Hesiodo, la belleza en el gran Olimpo.
HADAS: Etéreas femeninas y hermosas son llamadas la gente buena.
SILFOS: Son los compañeros de la hadas, ¿Podrían darnos un regalo?
AMAZONAS: Las mujeres guerreras de la mitología valientes y crueles.
GNOMOS: Aquí podemos ver quienes conocen los tesoros de la tierra.
ONDINAS: Son muy bellas habitantes de la naturaleza.
GENIOS: Dentro de la tradición de medio-oriente se pueden ver los genios alados.
SALAMANDRAS: Amantes del fuego eterno.
DUENDES: Se dice son amigos de los demonios.
APSARAS: De la mitología Hindú tenemos un relato interesante
MONSTRUOS: Con los monstruos mitológicos tenemos diferentes leyendas que conoceremos.   
 
 
INTRODUCCIóN
En una síntesis de conocimiento las Especies Mitológicas fueron el punto de partida en las diferentes culturas. Podemos ver que una de ellas la Cultura Griega se vestía de grandes personalidades, las cuales, eran dioses que tenían una interrelación con los humanos, llamémosle benéfica o malévola. 
Dentro de estas mismas tenemos otras mitologías, las cuales llevan implícitas una serie de seres mágicos, conocidos como Silfos, que han sido personajes benévolos para la humanidad y que tienen un carisma espectacular. 
Conocer cada una de ellas nos lleva a hacer un estudio en resumen, de los libros y libros que se ha escrito sobre el tema; pero es posible que en este número hagamos este  bien compacto y nutritivo para los que son amantes de la literatura.
Cuando decimos el termino mitología, nos estamos refiriendo como lo dice la palabra Mito en griego significa (relato o cuento) y Logos que significa expresión del Ser, prácticamente la habilidad de los pensamientos. Entonces la Mitología se vuelve parte de la cultura o religión. 
Y aquí ponemos tres expositores como Levis Strauss, Bronislaw Malinowski, Mircea Eliade y Max Muller, cada uno de ellos dándonos su punto de vista. En esta diferenciación tenemos mitos los cuales son:
Cosmogónicos- que hablan de la Creación del Mundo y los gigantes.
Teogónicos- de los dioses.
Antropogónicos- del ser humano.
Etiológicos-  de técnicas e instituciones.
Morales- del bien y del mal.
Fundacionales- de la ciudades hechas por los dioses.
Escatológicos- del fin del mundo.
Dentro del estudio de las Mitologías tenemos: Mitología Griega, Mitología Egipcia, Mitología Romana, Mitología de Mesopotamia, Mitología Japonesa, Mitología Celta, Mitología Nordica, Mitología Judeocristiana, Mitología Mexica.  
Al hacer una síntesis de estas podemos darnos cuenta de sus variantes las cuales dividen los aspectos religiosos de los mitos. Aunque lo que tratamos de hacer es dar a conocer a los personajes que intervienen en estas.
 De acuerdo a los postulados modernos siglo XIX tenemos las diferencias entre:
Historicismo, Alegorismo, Mitología Comparada, Evolucionismo.
Tenemos en la parte del siglo XX algunos cambios:
Simbolismo, Funcionalismo, Nueva Mitología Comparada, Estructuralismo, y Tendencia Ética.
Si las diferentes poblaciones en el mundo nos hablan de una serie de recuerdos que podrían enlazar nuestro mundo con las nuevas experiencias, podemos adecuar nuestra historia a una nueva corriente de vida la cual nos está sorprendiendo cada día más. Veamos pues las mitologías y sus personajes.                                                                                                       
MITOLOGÍAS
MITOLOGIA GRIEGA:

Dentro de la Mitología Griega podemos ver documentos como la Teogonía, Los trabajos y los Días de Hesíodo; La Ilíada, sobre la Guerra de Troya, la Odisea, sobre las Aventuras de Ulises de Homero, las cuales nos hablan de relatos entre los dioses y los hombres por llevar una vida en la cual se ven implícitos los orígenes del mundo y las tragedias aunque hay otros documentos como los los Himnos Homéricos, y los Poemas Líricos, vemos de primera instancia la Teogonía de Hesíodo en la cual se hace mención del “Origen del Cosmos” y de los dioses.
La Teogonía muestra cosmogonías, teogonías, genealogías, catálogos de sucesión.
Hacemos una reseña de ella para ver a sus personajes. Las Musas le revelan a Hesíodo, un canto mientras se dice apacentaba corderos al pie del sacro Helicón. Las hijas de Zeus, le dan a este un ramo de laurel para inspirarle la voz divina y cantar lo futuro y lo pasado. Con esto el da a conocer el linaje de los dioses. 
De acuerdo al diccionario sobre mitología clásica las Musas están relacionadas a ríos y fuentes, atribuyéndoseles virtudes proféticas y la capacidad de inspirar poesía. Estas musas son nueve: Calíope, Clío, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania. 
Ellas cantan en el Olimpo a Zeus y derraman de sus labios un dulce rocío para quien es grato a sus ojos. 
Y aquí es necesario poner el texto como tal.: 
"Ante todo existió el Caos y después la Tierra, de ancho pecho, morada perenne y segura de los inmortales que habitan las cumbres del nevado Olimpo; el tenebroso Tártaro, en lo profundo de la espaciosa Tierra; y Eros, el más bello de los inmortales dioses, que libra de cuidados a todas las deidades y a todos los hombres, y triunfa de su inteligencia y de sus prudentes decisiones.
"Del Caos nacieron el Erebo y la negra Noche; y de la última, que quedo encinta por haber tenido amoroso consorcio con el Erebo, se originaron el Éter y el Día. 
"La tierra comenzó por por producir el cielo estrellado, de igual extensión que ella, con el fin de que la cubriese toda y fuera una morada perenne y segura para los bienaventurados dioses. 
"Hizo luego las altas montañas, gratos albergues de divinales Ninfas que viven en ellas dentro de los bosques. 
"Dio también a luz, pero sin el deseable amor, el estéril piélago de de hinchadas olas, al Ponto; y más tarde, ayuntándose con el Cielo, al Océano, de profundos remolinos, a Ceos, a Crio, a Hiperión, a Japeto, a Tea, a Rea, a Temis, a Mnemósine, a Febe, la de áurea corona, y a la amable Tetis. "Posteriormente nació el Taimado Cronos, que fue el más terrible de los hijos del Cielo y odió a su floreciente padre.
"A si mismo parió la Tierra a los Ciclopes, de corazón orgulloso –Brontes, Astéropes y Arges, el de ánimo esforzado-, que más adelante habían de proporcionar el trueno a Zeus y forjarle el rayo. Los tres eran semejantes a los dioses, pero con un ojo único en medio de la frente. (Se les llamó ciclopes porque tenían un solo ojo redondo en medio de la frente.)  Su vigor, su fuerza y sus mañas pusiéronse de manifiesto en las obras que realizaron.   
"De la Tierra y el Cielo nacieron aún tres hijos grandes, muy fuertes, nefandos: Coto, Briareo y Giges. ¡Prole soberbia! Cien brazos invencibles se agitaban desde sus hombros y por encima de los validos miembros habíanles crecido cincuenta cabezas.
"Tenían una fuerza incontrastable, poderosa, proporcionada a su gran estatura.  
"Este es el principio creativo dentro de la Teogonía que como podemos ver estos son una serie de seres los cuales conforman el plato de los dioses y por otro lado tenemos otra serie de seres creados, de los cuales hay mucho que hablar y en los cuales pondremos mayor atención posteriormente pues se han encontrado vestigios de ellos.
"Eran estos los más terribles de cuántos hijos procrearan la Tierra y el Cielo, y ya desde un principio se atrajeron el odio de su padre. 
"Así que nacían, el Cielo, en vez de dejar que salieran a la luz, los encerraba en el seno de la tierra, gozándose en su mala obra. La vasta Tierra, henchida de ellos, suspiraba interiormente, y al fin ideó una engañosa y pérfida trama. 
"Produjo en seguida una especie de blanquizco acero, construyo una gran falce, mostróla a sus hijos, y con el corazón apesadumbrado hablóles de esta suerte para darles ánimo:
"¡Hijos míos y de un padre malvado! si quisierais obedecerme, vengaríamos el ultraje inicuo que nos infirió vuestro padre; ya que fue el primero en maquinar acciones indignas. 
"Así se expresó. Sintiéronse todos poseídos de miedo, sin que ninguno osara desplegar los labios, hasta que el grande y taimado Cronos cobró ánimo y respondió a su madre veneranda de esta manera: 
"¡Madre! Yo prometo ejecutar esa obra, pues nada me importa nuestro padre de aborrecido nombre, ya que fue el primero en maquinar acciones indignas.
"Tal dijo; y el corazón se le lleno de alegría a la vasta Tierra, la cual ocultó a Cronos, poniéndolo en acecho con la hoz de agudos dientes en la mano, y le refirió íntegramente la dolosa trama. 
"Vino el gran Cielo, seguido de la Noche; y deseoso de amar, se acercó a la Tierra extendiéndose por todas partes. Entonces el hijo, desde el lugar en el que se hallaba apostado, echó la mano izquierda a su padre; y, asiendo con la diestra la gran hoz de afilados dientes, cortóle en un instante las partes verendas y tirólas hacia atrás. 
"No en balde salieron de su mano: las gotas de la sangra derramada las recibió la Tierra, la cual parió en el transcurso de los años a las robustas Furias, a los enormes Gigantes, que vestían lustrosas armaduras y manejaban ingentes lanzas, y a las Ninfas llamadas Melias en la Tierra inmensa. 
"Y las partes verendas que Cronos cortó con el acero y arrojó desde el continente al undoso ponto, fueron llevadas largo tiempo de acá para allá en el piélago, hasta que la carne inmortal se cubrió de blanca espuma y nació una joven, que se dirigió a la sagrada Citera y más tarde a Chipre, situada en medio de las olas. 
"Al salir del mar la veneranda hermosa deidad, brotaba la hierba doquier que ponía sus tiernas plantas. Dioses y hombres la llaman Afrodita, porque se nutrió en la espuma; Citerea; la de hermosa diadema, porque se dirigió a Citera; Ciprogénea, porque nació en Chipre, la isla azotada por las olas; y Filomédea, porque brotó de las partes verendas. 
"Acompañabala eros y seguiala el hermoso Deseo, cuando, poco después de nacer, se presentó por vez primera al concilio de los dioses, los paliques de las doncellas, las risas, los engaños, los dulces placeres, el amor y las ternesas.
"El gran Cielo, increpando a los hijos que había engendrado los apodó Titanes, pues acostumbraba decir que tendieron la mano, para cometer un grave delito, que sería vengado más adelante.
"Esta parte del nacimiento de Afrodita nos da una serie hechos los cuales llevan implícito el gran romance con Zeus para unos el padre de los dioses y para otros el más joven de los dioses".

Imprimir

  BASES Reto Mensual Navidad 2019
Enviado por: Cabromagno - 05/12/2019 03:17 AM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (41)

BASES

Mano Inocente: Celembor

Reglas del Reto

1. La extensión máxima de los relatos será de 5.000 palabras. No hay mínimo. La tematica de cada relato queda al libre albedrio de su autor. En honor a las festividades navideñas y el invierno, los relatos que ambienten en las festividades navideñas y/o muestren un clima y paisajes invernales, sumarán puntos extra (1 punto extra por cada participante que participe en el reto).

2. Los relatos serán titulados de la siguiente forma: "Reto Nav19: Titulo del relato".

3. Cada participante, antes de enviar los votos, debe leer y comentar todos los relatos participantes, incluido el suyo propio para mantener el anonimato. Cualquier participante que no lea y comente todos los relatos será descalificado.

4. En el plazo de votación cada participante deberá enviar sus votos a la Mano Inocente mediante un mensaje privado. En el caso de otros miembros del foro que quieran votar en el reto, pueden hacerlo siempre que antes lean y comenten todos los relatos.

5. Las votaciones se realizarán del siguiente modo: Cada concursante ordenara los relatos según su preferencia otorgandole la mayor cantidad de puntos al que mas le gusto y la menor al que menos. Los puntos variaran en funcion del numero de participantes. Por ejemplo: Si hay 8 relatos, al relato que mas te gusto le otorgarás 8 pts, al siguiente 7, al siguiente 6, etc. Para los concursantes, la menor puntuación (1) quedará reservada obligatoriamente para su propio relato.

6. También se elegirá 'Mejor escena', 'Mejor personaje principal', 'Mejor personaje secundario', 'Mejor descripción' y 'Mejor lugar'. Para ello se elegirá una opción para cada categoría y se enviará a la Mano Inocente junto a los votos. Se pueden dejar categorías en blanco.

7. No debe desvelarse la autoría del relato salvo a la Mano Inocente mientras dure el reto y hasta que los resultados sean publicados.

8. Para subir los relatos se utilizará el usuario Joker, cuya contraseña será debidamente proporcionada el día de inicio de las subidas.

9. Cualquier participante o relato que no cumpla estas normas y/o no respete los plazos establecidos quedará inmediatamente descalificado.

10. La organización se reserva el derecho a modificar las presentes bases y plazos cuando crea oportuno.

Plazos

Inscripciones: Desde la publicación del presente tema hasta el 12 de enero de 2020.

Subida de los relatos: Del 16 de diciembre de 2019 hasta el 12 de enero de 2020.

Comentarios y votaciones: Hasta el 19 de enero de 2020.

¿Quién es quién?: 20 de enero.

Resultados finales: 21 de enero.

Índice de concursantes

Cabromagno
Guardián Ciego
Bicerofonte
JPQueirozPerez
Duncan Idaho
Haskoz
JsEmmanuel



Cualquier duda, preguntad en este hilo.

Imprimir

  Resultados del Reto Noviembre 2019
Enviado por: Guardián Ciego - 03/12/2019 08:49 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (6)

Melancólico final,
todo tiene desenlace,
y este reto de escritores
debe ya de completarse.

6° lugar: Bicerofonte (13 puntos)

Nuestro reto tuvo infancia,
con juguetes y muñecos,
y en La Última Batalla
se ganaron este puesto

5° lugar: Pafman (19 puntos)

La Tormenta tan potente,
-nubarrones, cielo oscuro-,
nos mostró un héroe clásico,
¿mas el voto? Harto turbio.

4° lugar: Cabromagno (21 puntos)

Esos magos condenados
por la niña poderosa,
fría, cruel y maltratada,
fue llamada Li Veloa.

3° lugar: Guillermo Solís (22 puntos)

Y subiéndonos al podio,
galardón de los altivos,
viene ya el tercer lugar
que ganó el Enano Díscolo

2° lugar: Helkion (25 puntos)

Ya muy cerca de la cumbre
con sus épicas batallas,
con sus orcos y hechicero,
yo le doy Honoris Causa.

1° lugar: Celembor (26 puntos)

Mas la gloria y el honor,
y los lauros verdaderos,
se los llevan con justicia
Las Cenizas del Espectro

***
He aquí los inmortales,
pero no nos olvidemos
de los premios especiales,
son aquellos otorgados
por escenas memorables,
por aquellos personajes
que sentimos muy reales

Las escenas encumbradas
por el público del foro
fueron duras y terribles,
mas la pluma fue de oro.

El final de Li Veloa,
esa muerte tan llorada,
y la épica batalla
que nos dio el Honoris Causa

Y también de Li Veloa,
provocando gran euforia,
Racko fue seleccionado,
fue votado y nominado,
para la categoría
personaje principal,
que también lo ganará
Humo, de La Tormënta,
la verdad lo merecían.
bien lo cuentan.

Y acabando,
personajes secundarios:
Brodón, Brodón, el enano,
y el Conde tan despiadado
que tenemos
en Cenizas del Espectro.

Imprimir

  [Baja fantasía] Capítulo I: Misiva
Enviado por: JsEmmanuel - 03/12/2019 04:13 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (16)

¡Hola a todos! Mil disculpas por la tardanza. Aquí está el capítulo renovado. Espero que haya logrado las expectativas de ustedes. En caso de que haya algo más que mejorar, estoy abierto a cualquier comentario. Pediré de favor también que den apoyo a esta historia en wattpad si les es posible: https://www.wattpad.com/509446957-la-esp...es-de-leer
_______________________________________

Amancia miró la lluvia caer a través de la ventana. Era como si el mismo cielo estuviese triste de su desdicha. Desde el terrible azote de su enfermedad la noble rehuía el trato con los demás y solía encerrarse en aquella pequeña sala de estar frente a una hermoseada ventana. La mujer volvió en sí cuando escuchó que alguien tocaba la puerta. Era su escribano a quien había constituido regente del reino debido a su enfermedad algunos meses atrás.
    —Adelante —concibió con desgano al saber que era él.
    El escriba entró y cerró la puerta tras sí. Resopló levemente tratando de adaptarse a la escasa luz. Solía visitar a la reina todas las mañanas para ver cómo se encontraba. Como de costumbre, más adusta.
    Sin embargo y aunque le importaba saber del estado de la noble, esta vez la visitaba por algo completamente diferente. Esperó un momento de pie hasta que la misma concediera el acercarse un poco más.
    —¿Nada aún? —preguntó de pronto haciendo un ademán con sus finos labios. La oscura excentricidad de la reina había borrado de ella parte de la rebuscada educación regia. Él no vio el gesto. Se encontraba a sus espaldas, pero sabía a qué se refería. Elocuentemente contestó:
    —No, mi señora. Los soldados que hemos enviado a los bosques malditos señalan que no hay indicios de Su Majestad. Agregado a esto, solo dos de ellos regresaron... con vida.
    La mujer intensificó la vista hacia las ventanas y escuchó el golpeteo de la fina lluvia que caía con detenimiento. En cierto modo la relajaba escuchar la lluvia caer.
    El silencio de la mujer extrañó al escribano. Entendía lo doloroso que era sufrir de una extraña enfermedad y ser responsable de las riendas de un reino y la crianza de un niño, sin mencionar el duelo por el que aún pasaba. Hermán alisó la gruesa capa de un pulcro color morado brillante que llevaba y se detuvo muy cerca del bordillo del reposabrazos del sillón donde yacía la reina.
    Ella lo miró fijamente. Se quedó callada sin sacar a relucir sus pensamientos. Finalmente dio por sentado que su esposo había muerto. Fueron tres meses intensos de búsquedas en los que no había ninguna novedad, salvo que más de sus hombres desaparecían en el Bosque de Vítos durante las jornadas de busca del monarca.
    —Supongo que ya es hora de dar por sentado la muerte de Orfrak... —dijo al fin acariciándose la barbilla angulosa e impoluta—. Haz un edicto, notifica a todos sobre su muerte. No detalles nada, mientras menos específico sea, mejor. No tengo ánimos de aclarar dudas.
    —No tenemos su cuerpo para realizar un velatorio... —comentó.
    —Oh, no lo habrá, por lo menos no uno público  —aclaró como si lo hubiese olvidado.
    Hermán le preocupó la situación. El pueblo exigiría saber qué ha pasado con su rey, cosa que su esposa mantenía oculta por tener la esperanza de que estuviera con vida. El silencio se condensó un poco más; el regente aún estudiaba la implicación algo vacilante. Finalmente asintió.
      Aprovechó el estar cerca para estudiar a la mujer. Aunque ni siquiera llegaba a la cuarentena la extraña patología que sufría había cavado muy hondo en ella. Unas prominentes ojeras devoraban sus claros ojos, su piel estaba tan pálida como marfil. Pese a esto, su cabellera seguía ondeante y llena de vigor a sus espaldas.
    —Han pasado tres largos meses —soltó de pronto sin mirar al hombre.
    Hermán resopló desalentado. Lo sabía. La situación del reino estaba color de hormiga. Sobre todo, porque la finalización de su periodo como regente se extendía cada vez más y el tendría que encarar las problemáticas sociales y políticas que acuciaban la ciudadela. Aunque tenía la opción de declinar esto llevaría el reino a parar en manos equivocadas. Demasiados problemas para alguien que se planteaba tener un poco de poder y fama. Sin embargo nunca hubiese deseado tener que crucificar su propia paz por el bienestar de un pueblo. Removió la cabeza y se limitó a escuchar a la mujer algo taciturno.
    —Nemuel todavía es un niño... —continuó con la retahíla de preocupaciones con cierto pesar— y yo... —miró al regente con una profunda tristeza en su rostro— estoy cercana a la muerte. Pido encarecidamente que envíes a alguien nuevamente ante la presencia del Padre Unicornio.
    El regente entrecerró los ojos molesto; sin duda una petición inesperada. La reina había pedido lo mismo reiteradas ocasiones. El ente místico era supuestamente la deidad que resguardaba el reino de Melden del Sur. Sin embargo nunca lo había visto con sus propios ojos. Sus sirvientes solían caminar por la ciudad o el palacio en forma animalesca, por lo que nadie los notaba. Esto hacían para notificar al Padre Unicornio cómo iban las cosas.
    «Patrañas —pensó Hermán para sí atusándose la barba—, no son más que cuentos para niños. Si así fuese, ya hubiesen por lo menos mostrado sus condolencias a la reina o quizás haberla sanado». Muchos de la corte habían desertado, mucha gente se había movido a tierras más productivas. El reino caía en picado por las bajas en la milicia sin razón aparente, por la escasez de comida, por el silencio de la nobleza. Y ningún unicornio se paseaba por allí para bendecirles.
    Finalmente Hermán se irguió un poco más y se ciñó a su capa. Era el momento oportuno de aclarar las cosas.
    —En ese caso tendremos que extender el proceso de regencia —explicó Hermán—. Aunque aprecio su confianza, Su Alteza, no sé cuanto tiempo pueda aguantar en el trono. Las cosas allá afuera no están muy bien que digamos.
    —Por eso te pido este último deseo —suplicó de pronto la mujer de ojos caídos con vehemencia, tomó la mano del anciano; este observó lo manchada que estaba su piel producto de la pérdida del preciado líquido rojo—. Envía una comisión de heraldos ante el santuario del Padre Unicornio, dales tres días para volver, y si no consiguieres respuesta en el tiempo estimado, puedes irte en paz con tu familia. Yo entregaré el cetro a Rodel hasta que Nemuel tenga edad para gobernar.
    Hermán puso los ojos como platos ante tal súplica. Por supuesto cumpliría lo encomendado por tan harto que esté puesto que nunca obtenían respuesta. Pero le asombraba en extremo lo dicho por la reina acerca de Rodel... El hermano del rey desaparecido era un déspota maquiavélico que gobernaba con mano dura los lejanos reinos del sureste. Apretó los dientes solo imaginarlo y desvío la vista.
    —Que así sea mujer —concedió finalmente.
    Amancia asió con fuerza la mano del regente algo agradecida. La soltó y se reclinó en el mullido sillón. Hermán la reverenció y se fue de allí. La mujer quedó sola y al junto del cielo nubloso, lloró.


—Escribe con precisión —ordenó—. Esta será la última carta que enviaremos al Padre Unicornio, por lo tanto hazla breve y detallada, con tal vehemencia y pasión que sientan nuestra pena. Necesito que este último deseo sea escuchado.
    El escriba apretó la pluma. El regente se alzaba a su lado muy molesto. Su nariz aguilucha y su sabiduría revoloteaban en su cabeza. El hombre curvó los labios en un gesto de terror observando luego cómo el regente se acercaba a la cristalera del recinto para otear hacia el exterior; prosiguió con lo ordenado.
    Se encontraban en un amplio salón con un único escritorio. Varios ventanales decoraban la instancia. Una docena de nobles discutían entre sí acerca del envío de una nueva misiva. Ninguna de las anteriores había tenido resultado. ¿Por qué seguía la reina empeñada en la ayuda de un ser que jamas habían visto? Al parecer las deidades eran lo bastante sublimes como para escuchar a los mundanos humanos. Hermán mismo sabía que este último esfuerzo no daría resultados. Pero de igual forma quería conceder a la reina enferma su último deseo. Los demás cortesanos veían a la mujer ya muy avanzada en su enfermedad por lo que igual accedían al convenio.


De esta forma, el asunto quedó zanjado cuando la carta fue terminada y enviada por una procesión de heraldos que llevaban también consigo ofrendas al dios protector. Aunque muchos no creían en la soberanía del mismo, daban respeto al místico ser. De este modo los heraldos se dirigieron hacia las montañas, a poco más de dos días de camino en carruaje hacia donde se decía habitaba el Unicornio de Plata.
    El regente observó el carro partir desde el amplio balcón, las manos en la espalda. Apartó su vista del carruaje que ya se perdía con el cenit.
    Se dirigió a la sala de estudios donde el pequeño Nemuel recibía las enseñanzas privadas de su maestra. Desde hacía poco más de la desaparición del rey, el muchacho se había mostrado muy hosco en compartir con otros niños por lo que fue necesario impartirle clases a solas.
    El salón era pequeño; algunas estanterías de libros estaban dispersas en hileras. En su centro, una mesa con dos figuras una frente a la otra.
      Una mujer enseñaba con noble entusiasmo a lo que un niño de no más de nueve años se limitaba a responder sus preguntas con monosílabos totalmente neutral. La maestra celebraba la resolución e inteligencia del muchacho, pero este solo se limitaba a responder sin ninguna emoción aparente.
    Hermán husmeó abriendo un poco la puerta y observándolo todo por la rendija. La mujer alzó la vista y supo que era él. Enseguida su semblante alegre cambió a uno más serio mientras el niño se enfrascaba en su cuaderno y escribía. Con una mirada, la mujer le dejó saber que le era muy difícil mantener al muchacho contento con lo que estaba pasando a su alrededor. Cosas que el aún no entendía.
    El regente asintió a la mujer y esta prosiguió con sus clases de forma entusiasta y alagando al muchacho para alivianar su pesar.
    Hermán cerró la puerta con cuidado y se retiró de allí. Solo quedaba esperar tres días.  No había por qué desesperar. Pasado el tiempo, tomaría a su esposa e hijas y se iría de allí...

Imprimir

  Preguntas sobre SafeCreative
Enviado por: JsEmmanuel - 02/12/2019 11:27 PM - Foro: Alrededor de la red de redes - Respuestas (2)

Hola a todos. Aquí traigo un cuestionario para los que saben usar SafeCreative. Yo por mi parte he tratado de registrarse mis obras pero no se si lo hago correctamente además de que no se si están debidamente registradas pues hay que pagar. Me gustaría que en la medida de lo posible ustedes puedan contestar a estas preguntas. De ante mano muchas gracias y disculpen cualquier inconveniente:

1-¿Cómo registro una obra en SafeCreative?
2-¿Qué tan protegida esta una obra con SafeCreative?
3-¿Se puede registrar una obra gratis?
4-¿Que hago si plagian mi historia ya registrada en SafeCreative?
5-¿Vale la pena registrar nuestras obras en SafeCreative?
6-¿Qué opinión tienes (si ya has registrado tu historia) sobre SafeCreative?

Imprimir

  Como tener éxito
Enviado por: Duncan Idaho - 29/11/2019 06:40 PM - Foro: Taller Literario - Sin respuestas

Como ser un autor de éxito

Por Diego Cuevas


Ya se sabe cómo funciona la industria de las letras, 50 sombras de Grey vende unas toneladas de ejemplares y a la mañana siguiente tenemos, en la primera fila de las estanterías de cada librería del universo, una docena de novelas con amantes jugando a meterse bolas de billar por el culo. El código Da Vinci arrasa entre las lecturas del metro y nos llueve el marketing salvaje de cientos de thrillers que exploran el significado oculto de las dieciséis estampas de perros jugando al póquer de Cassius Marcellus Coolidge.
Crepúsculo consigue aflojar la goma de las bragas de medio planeta y de repente tenemos legendarias criaturas terroríficas convertidas en pálidos adolescentes que suspiran profundo con mirada intensa y pinta de tener una rave en los intestinos.
Los hombres que no amaban a las mujeres se corona como blockbuster y una colección de escritores de suspense brotan de golpe en los helados paisajes de Europa del norte.
Paulo Coelho publica en papel la copia de seguridad de sus conversaciones de Whatsapp, se convierte en un éxito y sus lectores sentencian que tanta profundidad les ha cambiado la vida mientras miccionan en tonos arcoíris.
Alguien escribe un flyer de bienvenida al pensamiento new age, lo titula El secreto, contrata al maquetador de Geronimo Stilton y acaba amontonado bolsas con el símbolo del dólar estampado.
Un yuppie dice que una fábula sobre productos lácteos sustraídos es indispensable para cualquier empresa y una muralla de cuentos para críos, disfrazados de revelaciones para encorbatados, acabará atrincherando la sección Actualidad.

¿Cómo ser un escritor de éxito? ¿Quién coño lo sabe? Y sobre todo ¿a quién le importa?

Paso 1: Buscar un editor

En 1887 un poema titulado «Like a Giant Refreshed» llegó a las mesas de cinco editores. Tres lo rechazaron y dos aceptaron publicar la obra si el autor se hacía cargo de los gastos. Entre las respuestas oficiales recibidas se encontraban un «El mercado está lleno de cosas similares», un «Tenemos cubierta nuestra lista de ediciones para la siguiente temporada» y un «Es evidente que tiene algo especial, pero no lo suficiente para asegurar ventas». La persona que había enviado el manuscrito era un corresponsal de St. James’s Gazette, pero lo cierto es que no era el verdadero autor de la obra. En realidad había copiado palabra por palabra el poema «Samson Agonistes» que aparecía en Paradise Regain’d, una obra del poeta John Milton, para algunos el segundo literato más notable de las letras anglosajonas después de William Shakespeare.
El objetivo era obvio, demostrar que los ojeadores de nuevos talentos no tienen olfato para detectar la genialidad.

Cien años más tarde, un ocioso Chuck Ross reescribió la novela Steps de Jerzy Kosinski. Firmó la obra como Eric Demos, metió el texto en catorce sobres y los lanzó a los buzones de catorce editoriales. A pesar de que el Steps de Kosinski se había llevado un National Book Award For Fiction, y que más adelante David Foster Wallace se pondría las rodilleras a la hora de elogiar esa obra y trazarle líneas paralelas con Kafka, el texto no pasó el primer corte de ninguna editorial, entre las que para más guasa se encontraba la que había editado originalmente Steps. Y entre las respuestas de rechazo Ross se encontró con esto:

Muchos de nosotros hemos leído tu novela admirando el estilo de escritura. Encontramos un punto de comparación con Jerzy Kosinski cuando leemos los crudos y escalofriantes capítulos que has construido. El problema del manuscrito, tal como está, es que no consigue llegar a ser una obra redonda. Tiene momentos muy espectaculares, pero da la impresión de ser un boceto incompleto. No vemos la manera de publicar este trabajo en particular en su estado actual.

En los ochenta la escritora Doris Lessing, futura nobel de literatura en 2007, sospechaba que su editorial aceptaba sus manuscritos por llevar su nombre estampado y no por la calidad de los mismos. Para corroborar esto presentó dos novelas bajo seudónimo (Jane Somers) y el resultado fue el esperado: ambas fueron rechazadas. En 1991 un periodista de The weekly llamado David Wilkening encargó a su secretaria (evidenciando un conocimiento borroso de las labores administrativas) que copiase la novela The Yearling de Marjorie Kinnan Rawlings, ganadora de un Pullitzer en 1939.
El volumen se paseó por veintidós editores (incluyendo al editor original) retitulado como A cracker comes to age, para coleccionar hasta trece respuestas de rechazo. Solo una de las editoriales, Pineapple press, se dio cuenta de la fotocopia y reconoció la obra original. The Sunday Times repitió en 2006 la prueba con cuarenta editoriales, envió los primeros capítulos de dos obras ganadoras del premio Booker, In a free state de V.S. Naipaul y Holiday de Stanley Middleton, cambiando nombres de personajes y el autor. El resultado: una veintena de negativas y solo una respuesta interesada por una de las obras.

Paso 2: Autopublicación = Profit.

«Móntate un blog». Con la autopublicación online comenzó Manel Loureiro narrando un apocalipsis zombi en un blog y hoy el hombre pasea tres libros de la saga Apocalipsis Z y vende montañas en Estados Unidos. Erika Leonard (E.L. James) comenzó a escribir una fan fiction erótico-pornográfica-festiva de Crepúsculo (titulada Masters of the universe y sin relación aparente con He-Man) y la publicó en internet bajo el nick Snowqueen’s Icedragon. El éxito de visitas la animaría a retocar el trabajo para eliminar a los personajes crepusculianos y convertirla en una obra propia llamada 50 sombras de Grey. Aquella creación, pese a su prosa de Cash Converter y de ser una obra calificada despectivamente como mommy porn, le favoreció un contrato editorial y arrasó en ventas (arrebatando el puesto de best-selling author en el Reino Unido a la mismísima J.K. Rowling). Otra que tuvo suerte fue Amanda Hocking, una desconocida que se forró de golpe al poner a la venta sus párrafos en Kindle.

Y luego está el porno con dinosaurios.
.
Un género completamente nuevo y revolucionario, la dinosaur erotica. De repente varias historias con portadas terroríficas y títulos tan sugerentes como Taken by the T-Rex, Ravished by the Triceratops, Taken by the Pterodactyl o Dino Park After Dark se presentaron en los catálogos de lectura online y empezaron a cosechar lectores sedientos de un nuevo y dilatado tipo de erotismo: aquel que solía orbitar alrededor de dinosaurios montando damiselas.

El caso es que toda esa orfebrería literaria que encamaba lo sensual con lo primitivo era obra de Christie Sims y Alara Branwen, los seudónimos de dos veinteañeras universitarias y compañeras de habitación que, cansadas de sufrir para costearse los estudios, decidieron probar suerte con la autopublicación de la literatura erótica más absurda que se les ocurrió (basada en sus propias experiencias, aseguran). Entregas de extensión ridícula, algunas apenas llegan a las veinte páginas, y que obviamente se basan más en explotar lo disparatado de follar con una criatura prehistórica que en contar algún tipo de historia. El producto tuvo un éxito inesperado (las críticas en Amazon de los lectores de Taken by the T-Rex suelen ser descacharrantes) y como resultado las dos chicas comenzaron a amasar suficiente dinero como para dejar de lado los trabajos basura y dedicarse exclusivamente al noble arte de la escritura, abriendo su producción a nuevas entradas de protagonistas mucho más exóticos: Taken by the Pegasus, Riding the Dragon o Taken by the Gryphon.

A la vista de los beneficios, a las visionarias no les faltaron imitadores: desde la inquietante adaptación a la acera de enfrente de Turned Gay By Dinosaurs de Hunter Fox hasta lo descarado de alguna versión española del fenómeno.

Paso 3: Hacerse un nombre

En 1983 la televisión británica comenzó a emitir un ingenioso anuncio de las Páginas Amarillas de aquellas tierras. En el mismo se mostraba a un anciano recorriendo varias librerías de segunda mano preguntando por un mismo libro: Fly fishing de J. R. Hartley. Al no obtener ningún éxito en su redada librera, el protagonista del spot se refugiaba en su casa entristecido hasta que su hija le arrimaba una copia de las Yellow Pages. El anuncio finalizaba con el octogenario hablando por teléfono con una librería en la que había localizado el perseguido Fly fishing. Y entonces el espectador asistía al desenlace revelador cuando el hombre solicitaba que el libro le fuese reservado y escuchábamos su respuesta a una pregunta del otro lado del teléfono: «¿Mi nombre? Oh, sí. Me llamo J. R. Hartley».

La campaña era original pero para Roddy Bloomfield, escritor de deportes, era mucho más que eso. Era una maniobra publicitaria paralela y enorme de algo que ni siquiera sus responsables habían tenido en cuenta: otro libro. Bloomfield encargó a Michael Russell, un experto en pesca con mosca, la tarea de escribir en 1991 un libro. Lo tituló Fly fishing y lo publicó bajo el seudónimo de J. R. Hartley. En la cara de hormigón de Bloomfield se dibujó una sonrisa cuando el texto se convirtió en best-seller. Aprovechando la inercia y junto a Russell perpetraría otras dos secuelas: J.R. Hartley Casts Again: More Memories of Angling Days en el 92 y Golfing by J. Hartley en el 95, otros dos best-sellers.

J.K. Rowling, intentando despojarse de la maternidad del niño mago, se lanzó a construir una de detectives para un público adulto. El libro llamado The Cuckoo’s Calling (El canto del cuco) fue publicado bajo el seudónimo de Robert Galbraith y pese a las críticas favorables vendió una miseria (presumiblemente unos quinientos ejemplares de una tirada de mil quinientos). Cuando un columnista del Sunday Times investigó un poco se descubrió que el agente del tal Gralbraith era el mismo que el de la señora Rowling; y una vez arrebatado el disfraz (que muchos acusaron de maniobra publicitaria) las ventas de The cuckoo‘s calling se dispararon de manera demencial: de ocupar el puesto número 4.709 en la lista de ventas de Amazon saltó directamente a la primera posición.

Paso 4: Trolling

A mediados de los cincuenta el locutor Jean Shepherd se colaba en los hogares a través de un late night radiofónico. Y se daba el caso de que Shepherd estaba cabreado con el sistema mediante el cual se confeccionaban las listas de best-sellers literarios en aquella época, utilizando tanto los datos de venta como las demandas de libros que estaban a punto de salir. A Shepherd se le ocurrió burlarse de este tipo de listas aprovechando las ventajas de la radio e invitó a todos sus oyentes a encaminarse hacia las librerías y preguntar por un libro que no existía de un autor que tampoco era real. Para hacer las cosas más fáciles el locutor ideó una sinopsis de la trama, un autor ficticio (Frederick R. Ewing) y lo enmarcó todo con un título prometedor: I, libertine. Los oyentes tomaron la empresa tan en serio que al final la obra ficticia acabó realmente entrando en la famosa lista de best-sellers del New York Times.

Cierto tiempo después, Shepherd compartía mesa con el editor Ian Ballantine y el novelista Theodore Sturgeon cuando el primero de ellos se ofreció a publicar una novela escrita por Sturgeon y basada en la falsa obra ideada por Shepherd. En 1956 I, libertine se convertiría en realidad y su portada (obra de Frank Kelly Freas) incluiría un chiste privado delicioso: en un cartel se podía distinguir un esturión y el bastón de un pastor. O lo que es lo mismo, Sturgeon (esturión) & Shepherd (pastor).

Mike McGrady era un columnista del Newsday de los sesenta que estaba convencido de que la cultura americana había abrazado un estándar de vulgaridad tal que cualquier texto de mierda podría llegar a ser un éxito monumental si se le añadían suficientes escenas de sexo. Para demostrar su teoría McGrady reunió a más de una veintena de colegas de profesión delante de una mesa, entre ellos a dos premios Pullitzer (Gene Goltz y Robert W. Greene), y propuso escribir entre todos un libro premeditadamente malo y espantoso. Cada participante se encargaría de un capítulo y eximiría cualquier tipo de calidad de las letras mientras lo rebozaba todo de sexo gratuito. Los implicados se esforzaron todo lo posible en divertirse construyendo un monstruo de Frankenstein incoherente sobre una esposa infiel de gira por las camas de vecindario, aunque hacerlo intencionadamente mal no resultaba sencillo: varios capítulos tuvieron que ser revisados por estar tan bien escritos como para no ajustarse al criterio de calidad en negativo exigido. El resultado final sería una pieza repleta de pasajes descriptivos vergonzosos: «En ese momento ella estaba masajeando su punto de mayor altitud suavemente con una botella de Johnson & Johnson baby lotion de color rosa» o «Entonces él la despojó de sus pantis negros, hubo un sonido de celofán como si estos hubieran sido pelados de las rodillas». Y como remate una soberbia dedicatoria en la primera página: «Para papá».

El grupo tituló la obra Naked came the stranger y atribuyó su autoría a una ficticia Penelope Ashe. La hermanastra de McGrady se atrevió a ceder su cara como imagen de la misteriosa escritora y se animó a pasearse por las editoriales con el libro en las manos y cara de buena persona. Lyle Stuart, conocido por fomentar una línea editorial con mucha teta suelta, accedió a publicarla y puso en marcha su procedimiento habitual de edición: mangó sin permiso una foto del culo de una chavala a una revista húngara, la estampó en la portada como reclamo de carnes prietas e imprimió aquello en 1969. El libro zarpó hacia las librerías y semanas más tarde la mujer que ponía rostro a la ficticia autora se paseaba por talk shows y entrevistas.

Cuando Naked came the stranger había vendido más de veinte mil copias, y McGrady ya empezaba a tener agujetas de tanto descojonarse en privado de lo cateto de la sociedad americana, se decidió que ya iba siendo hora de desvelar la broma y el responsable del hoax junto con el resto de implicados dieron la cara para explicar la naturaleza y origen del producto. El público lejos de tomarse a mal que lo hubiesen tratado como idiota reaccionó como era de esperar: saliendo disparado a reservar una copia. Mes y medio después la novela había cuadruplicado el número de ventas. Y unos años más tarde alguien rodaría una versión porno del material original a cuya proyección asistiría la autora de la Naked came the stranger original. O más bien diecisiete pedazos de ella.

Mucho tiempo después, inspirados por la iniciativa de McGrady, un grupo de escritores de fantasía y ciencia ficción acordarían escribir entre todos una obra tan horrenda e incoherente como les fuese posible con un único objetivo: demostrar que en PublishAmerica, una empresa que se jactaba de publicar solamente textos de calidad elevada, no tenían ni zorra sobre la exquisitez literaria. ¿La razón? Que dicha casa había menospreciado a los autores de ciencia ficción y fantasía.

James D. Macdonald escritor y crítico, dirigió el proyecto y coordinó metódicamente a cuarenta autores para gestar un libro prodigiosamente horrible. Se trataba de Atlanta Nights y las imperfecciones de su esqueleto eran una maravilla de la planificación: personajes que cambiaban de raza o género de golpe o resucitaban sin explicación alguna, un par de capítulos distintos creados por diferentes escritores explicando lo mismo, un chaparrón de faltas de ortografía, dos capítulos idénticos letra por letra, un capítulo ausente (el libro salta del 20 al 22) y otro cuyo número se repite (hay dos 12), un capítulo generado enteramente por un programa de ordenador que remezclaba secciones anteriores, un giro de guión en su etapa final que sentencia que todo ha sido un sueño para continuar como si no lo hubiese sido. Y la mofa definitiva: las iniciales de todos los personajes bautizados en la historia deletrean la frase: «PublishAmerica is a vanity press». Alguien definió perfectamente Atlanta nights: «El mundo está lleno de libros malos escritos por amateurs, pero este es un libro malo escrito por expertos».

PublishAmerica, ajena a todo esto, recibió la pieza y dio el visto bueno para publicarla en 2004. Los autores decidieron no seguir adelante con la gesta rechazando el contrato y revelando públicamente la trampa. PublishAmerica dijo que había mirado mal y que mira, que mejor no, nunca, nada.

Paso 5: Intentar no morir siendo objeto de mofa

En 1970 Jim Theis escribió con tan solo dieciséis años una de las novelas de fantasía heroica más emblemáticas de la historia. Publicó su criatura en un fanzine y de algún modo esta llego a las manos del escritor de sci-fi Thomas N. Scortia, quien fascinado con el descubrimiento lo remitió a otra escritora, Chelsea Quinn Yarbro, que a su vez enseñó el manuscrito a otro grupo de autores. Y así, poco a poco como una bola de nieve, el texto de Theis empezó a circular de forma furtiva entre los más selectos clubs de ciencia ficción y fantasía. Aquella novela se llamaba The eye of Argon y encandilaba a todo aquel que la leía. Pero por las razones equivocadas.

The eye of Argon era un accidente de tren literario, un desastre heroico, una pieza tan mal escrita (Theis parecía puntuar a ciegas y usaba tan erróneamente las palabras que muchos dudaban que el autor fuera una persona real y no un chiste) que su lectura resultaba involuntariamente cómica. Era el Ed Wood de la fantasía. Y lo mejor de todo es que la novela llegaría a convertirse en un party-game muy celebrado en el que un grupo de personas se turnaban para leer el texto en voz alta con una única norma: en cuanto el orador no pudiera contener la risa perdía su turno. Dave Langford explicaba cómo funcionaba el juego en las convenciones más importantes de sci-fi: «El reto de la muerte consistía en leer The eye of Argon en voz alta, con gesto serio y sin descojonarse. El reto Gran Maestro consistía en hacerlo tras haber inhalado helio».

Alguien localizó a Theis para entrevistarlo y este declaró que el cachondeo y la burla con los que se había recibido a algo que escribió treinta años antes le cabreaba hasta quitarle las ganas de volver a escribir cualquier otra cosa en un futuro. Theis murió en 2002 pero su obra alcanzo la inmortalidad, entre las carcajadas y convulsiones de sus lectores, por ser increíblemente mala pero involuntariamente jocosa.

Cómo ser un escritor de éxito

¿Cómo ser un escritor de éxito? Preguntádselo a alguien que lo sea.

O poneos a escribir, lo que sea, ahora mismo. Y dejad de perder el tiempo con artículos tramposos que plantean una pregunta para la que ni tienen respuesta, ni les interesa tenerla. Vosotros podéis ser el próximo Jim Theis, eso es lo único importante.

Fuente: Jotdown.es

Imprimir

  Índice de «Aprendamos una palabra nueva cada dia»
Enviado por: JPQueirozPerez - 28/11/2019 09:41 PM - Foro: Taller Literario - Sin respuestas

El tema Aprendamos una palabra nueva cada dia es muy interesante, pero tiene un gran problema que voy a intentar subsanar con este índice:


A
Ababol
Adarve
Ajar
Almófar
Archiperres
Arrebol
Arrecido, da
Arrecir
Astucioso
Aterido, da
Aterirse
Atolladero
Atrabiliario
Avambrazo

B
Balaustrada
Balaústre/Balaustre
Bambula
Burgrave

C
Cárcava
Cellisca
Cisma
Codal
Cofradía
Cómitre
Corbeta
Cornucopia
Corva

D
Dehesa
Desparpajo
Diáspora

E
En derredor
Enrigidecer
Escisión
Espuertas
Exageta/Exágeta
Execrable

F

G
Greba
Griot
Guardabrazo
Guedejas

H
Hacienda

I
Infectar
Infestar

J

K
L

M
Malfario
Matacán

N

Ñ
O
Ondina
Ortejos

P
Panoplia
Pejiguero, ra
Pergeñar
Perogrullada
Petricor
Poliorcética
Premisa

Q
R
Remanso
Rémora

S
Saltimbanqui
Sátrapa
Sempervirente
Sororato
Sosias
Subsumir

T
Trampilla
Tremedal

U
Ujier
Urdimbre

V

W
X
Y
Z
Zascandil

Imprimir

  Reto Nov19: Li Veloa
Enviado por: Joker - 25/11/2019 04:12 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (7)

El invierno se tornaba cada día más frío y la guerra civil, cada día más cruenta. Sumado a los extraños sucesos que se sucedían desde hacía tres años, gran parte de la población creía que aquellas tierras estaban malditas y huía hacia el oeste.

Pero Maradar sabía que no había nada extraño en todo aquello. Un invierno especialmente frío era algo natural; el recrudecimiento de la guerra, obra de los nuevos apoyos que recibió el bando rebelde meses atrás; y los sucesos extraños… sin duda obra de algún mago, que utilizaba la guerra para intentar encubrir sus malas artes.

Pero había llamado demasiado la atención y los Orden de los Vigilantes, hechiceros encargados de velar por la paz entre magos y no magos, ya seguía sus pasos.

Aunque no sin dificultades. Uno de los discípulos de Maradar había muerto y el otro estaba desaparecido. En la última carta el Gran Maestre le tildaba de incompetente y le anunciaba el envío de refuerzos, junto a la orden de no actuar hasta que llegaran. Y buenas razones tenía para tomar aquellas medidas, pues los Vigilantes no habían perdido a uno de los suyos en acto de servicio desde hacia más de setenta años.

Pero lejos de toda prudencia, Maradar no tenía intención de esperarlos. Convencido de que sus discípulos debían haber cometido algún error durante sus investigaciones, y no dispuesto a permitir que sus negligencias afectaran a su honor o su reputación, había partido rumbo a las montañas para encargarse de resolver el problema personalmente y demostrar así su valía.

Cuando unos días más tarde Racko y su aprendiz, Tesia, llegaron a la casa de la Orden en Vinjar, la hallaron vacía. Entre las cenizas de la chimenea habían encontrado un trozo de la carta que el Gran Maestre le había enviado a Maradar.

—¿Crees que se ha ido solo a las montañas? —preguntó la joven aprendiz mientras salían de la casa.

El frío viento del exterior la golpeó en la cara, dejando algunos copos de nieve sobre su larga, rizada y rubia cabellera. Un desagradable olor a humo impregnó su nariz, producido por el afán de los habitantes del lugar por mantener caldeadas sus casas. Rápidamente se envolvió el cuello y la cara con un pañuelo largo, mientras se dirigía despacio hacia su caballo intentando no resbalar, pues buena parte de los caminos se habían convertido en una mezcla de nieve sucia, barro y hielo.

—Con que conserve la mitad del orgullo que tenía la última vez que le vi, sin duda —contestó Racko cerrando la puerta tras de si.

Mientras se encaminaba hacia su montura, la nieve que pisaba se derretía alrededor de sus botas, y los copos que caían sobre él, se evaporaban. Al montar, extendió el escudo de calor a su caballo.

Tesia condujo a su animal hasta llegar a la altura del de su maestro y le dirigió una mirada llena de reproche. Él sonrío y, tras hacerla esperar unos segundos más de los necesarios, extendió el escudo hasta envolverla a ella y a su corcel.

—Gracias —masculló ella.
—¿Sabes? Hay formas más naturales de calentar a alguien… —insinuó Racko con una sonrisa pícara.
—Sabes que me muero de ganas de calentarte… —dijo ella con voz coqueta, mientras apoyaba una mano en su pierna—. A hostias —añadió en un susurro, pellizcándole de golpe con todas sus fuerzas.
—¡Ay! —exclamó él mientras ambos se echaban a reír.

Hacia más de cinco años, recién cumplidos sus dieciocho, Tesia había terminado sus estudios en la academia de la Orden y Racko, que entonces ya contaba la treintena, había sido nombrado su maestro. En ese tiempo, habían desarrollado una gran confianza, hasta el punto que ella le consideraba una suerte de hermano mayor, de la misma manera que él le tenía el cariño que una hermana pequeña merece.

—Entonces, ¿vamos a subir nosotros también a las montañas? —preguntó ella.

Las enormes montañas de Jerá se extendían frente a ellos hasta donde alcanzaba la vista. Los interminables bosques del reino se escondían bajo una densa capa de nieve, mientras las cumbres hacían lo propio entre los oscuros nubarrones, que descargaban toda la furia del invierno sobre la región.

—No es que Maradar nos haya dejado muchas alternativas —adujo él.
—Es un territorio muy grande… —dijo Tesia inquisitivamente.
—Toda investigación debería empezar por el principio, buscaremos la aldea donde se produjo el primer incidente hace tres años.

Aquella tarea les llevó más tiempo del que Racko pensó en un principio. Pese a que su escudo de calor les facilitaba moverse entre la espesa capa de nieve que cubría los caminos, los habitantes de la zona parecían haber borrado todas las señales que llevaban hacia los pueblos que consideraban malditos.

Tras cuatro días de camino por los parajes invernales de Jerá, por fin aquella tarde se encontraron frente a una decena de casas de piedra, semienterradas en la nieve, de cuyas chimeneas no salía ni una mísera voluta de humo, señal inequívoca de abandono dada la época del año.

—Que pueblo tan pequeño —comentó Tesia.
—Seguramente habría docenas de edificios de madera, que habrán sucumbido a los elementos y la falta de cuidados con el paso de los años —explicó Racko.
—No parece que haya mucho que investigar.
—A la vista… no —se limitó a responder él mientras extendía sus brazos y cerraba los ojos para concentrarse.

En un arco de más de más de treinta metros frente a su caballo el manto blanco empezó a derretirse. Pronto el agua generada empezó a chisporrotear y la nieve que aún quedaba se evaporó directamente.

El calor producido por Racko acabó siendo tal, que hasta la tierra, oculta a la vista hasta hacia unos instantes bajo varios palmos de fría nieve, perdió la humedad acumulada durante los últimos meses.

Resoplando por el esfuerzo, el maestro desmontó y se acercó a la zona que había secado. Tesia le siguió, desmontando lentamente, horrorizada ante el paisaje que aparecía ante sus ojos. Docenas de esqueletos yacían semienterrados en aquella tierra considerada maldita. Y aquello tan solo era una porción de la superficie que había ocupado el poblado.

Racko se agachó para examinar de cerca unos huesos.

—Toda esta masacre… ¿se hizo mediante magia de ilusión? —preguntó a sus espaldas la joven aprendiz.

Había tenido la ocasión de ojear la carta que el Gran Maestre envió a su maestro instándole a trasladarse a Vinjar para ayudar a resolver los incidentes de Jerá. En aquella carta, el Gran Maestre le informaba de las sospechas, fundadas en el único informe que los aprendices de Maradar lograron enviar, de que el ilusionismo estuviera detrás de lo ocurrido.

—Eso creíamos pero, viendo esto…
—¿Qué te hace cambiar de opinión?
—Mediante un hechizo de ilusión en una zona en guerra como esta, podrías hacer creer a las gentes del pueblo, por ejemplo, que el enemigo les está atacando —explicó Racko—, pero la gente responde con lógica ante las ilusiones. Podría entender que los hombres salieran a luchar pero… ¿las mujeres y los niños? —preguntó señalando un cadáver menudo entre cuyos huesos de la mano había un trozo de hierro oxidado. Tesia estimó que el pequeño no debía tener más de cuatro años cuando murió—. Deberían haberse quedado escondidos en las casas o haber huido hacia el bosque.
—Tal vez les hicieron creer que era otra cosa lo que los atacaba —aventuró Tesia.
—Tal vez —concedió Racko—, pero no se me ocurre que cosa podría hacer luchar a todo un pueblo. Incluso habría que pensar que entre tanga gente, algún que otro cobarde debía haber —dijo entrecerrando los ojos mientras se acariciaba el mentón con una mano.
—Salvo… —enfatizó ella— que se lanzasen hechizos de ilusión individuales para cada persona, haciéndoles creer que se encontraban solos, sin más opción que luchar por la propia supervivencia.

Racko se giró hacia ella y clavó sus ojos en los de ella.

—¿Eres consciente de lo que implica tu razonamiento? —preguntó él.

Tesia suspiró.

—Lo sé, tendría que tratarse de un mago tremendamente poderoso.
—Cierto, pero me refería más bien a esto —dijo cogiendo unos huesos del suelo y levantándolos en alto para que su aprendiz los viera bien.
—¿Qué tienen de especial esos huesos? —inquirió ella.
—Son de ave, diría que de una gallina —contestó—. Que los perros se metieran en medio de una pelea entre humanos me lo creo, por que entendería que irían a defender a sus amos pero, ¿y las gallinas? —tiró los huesos y tras andar en cuclillas un par de metros cogió otros—. ¿Las ratas? ¿O los gatos? —añadió señalando los despojos de un animal pequeño—. Hemos recurrido a la idea de un poderoso mago que lanza docenas de hechizos simultáneos para explicar que las mujeres, los niños y los cobardes se quedarán a pelear pero, ¿como explicar que todo ser vivo que pasaba por el pueblo también se uniera a la refriega?
—Ilumíname —se resignó Tesia.
—Control mental.

La aprendiz resopló.

—Para eso seguirías necesitando un mago muy poderoso —se burló.
—No tanto —consideró Racko—. El control mental es más sencillo, no necesitas engañar a la mente del sujeto, simplemente te apoderas de ella y le conviertes en tu marioneta.
—Tal vez —concedió ella—, pero todo esto sigue dejando algunas dudas —hizo una pausa—. ¿Porqué alguien haría todo esto?
—Ah, chica lista… —dijo él mirándola con una sonrisa llena de orgullo—. Esa es la pregunta del millón. ¿Crees que esto beneficia a alguna de las partes de esta guerra?

Tesia recordó los pueblos que habían encontrado en su camino durante los últimos días. En la mayoría, más de la mitad de las casas habían sido abandonadas.

—La guerra genera pobreza de por sí, pero si la gente esta huyendo del país, gane quien gane, gobernará sobre un país infinitamente más pobre.
—Exacto —coincidió él—, esto no beneficia a nadie. Tampoco parece que tenga algún propósito especial. No es un acto de venganza contra un bando u otro porque se han arrasado pueblos en territorio de ambos contendientes.
—Entonces, ¿por qué crees tú que alguien haría algo así? —preguntó ella, segura de que Racko ya tenía una teoría.
—Está descubriendo sus poderes —susurró él—, aprendiendo sus límites.
—¿Crees que todo esto es obra de un mago joven? —preguntó Tesia boquiabierta.
—No puedo asegurarlo —contestó su maestro encogiéndose de hombros—, pero explicaría todo lo que estamos viendo.
—Un poderoso mago joven, cuyos poderes están despertando y su talento es el control mental… —meditó ella en voz alta.
—Un talento interesante, ¿verdad? —dijo Racko sonriendo—. El mío es secar la ropa y mantenerme calentito en invierno.
—Le cambiaría el mío a ese mago sin dudarlo —se quejó la aprendiz.
—Oh, vamos —hizo un ademán—, tu talento no está nada mal. Alterar el rumbo y velocidad de los objetos que lanzas es un truco bastante bueno.
—Si tú lo dices… —suspiró ella.
—Desde que soy tu maestro he podido comer carne prácticamente a diario —dijo sinceramente agradecido—. Debes de ser la mejor cazadora de la historia. Antes de tenerte conmigo alguna vez tuve que cenar sopa de piedras —sonrió.

Tesia se echó a reír.

—Ven —la invitó Racko cambiando de tema—, tengo que recordarte algo.
—¿Qué es? —preguntó la joven con ingenua curiosidad.
—Dame la mano —pidió tendiéndole la propia.

Ella se la cogió confiadamente y, de pronto, sintió una extraña y desagradable sensación. Su cuerpo empezó a moverse por su propia cuenta, acercándose a su maestro hasta un punto excesivamente íntimo.

—Control mental —susurró Racko—, ahora defiéndete, échame de tu cabeza.

Tesia recordó las clases de defensa que les habían enseñado en la academia de la Orden. Se concentró y, poco a poco, empezó a expulsar la causa de aquella extraña sensación. Una vez desterrada la mente de su maestro de la suya propia levantó rápidamente un escudo mental.

—¿A que coño ha venido eso? —preguntó dando un paso atrás, visiblemente enfadada.
—Si nuestras sospechas son ciertas, nos enfrentamos a un poderoso pero inexperto mago, por lo que es imposible que sepa burlar una defensa mental —aclaró él—. Ni siquiera estoy seguro de que sea posible hacerlo. Mantén levantado ese escudo hasta que salgamos de Jerá —le ordenó—, y expándelo a tu caballo cuando montes.

Pasaron la noche en una de las casas de piedra que aun seguían en pie. Era poco probable que nadie, ni siquiera bandidos o salteadores, se acercaran a un lugar considerado maldito.

A la mañana siguiente, reanudaron la marcha.

—¿A dónde nos dirigimos ahora? —preguntó Tesia mientras montaba en su caballo.
—A Ehrlein —contestó Racko—. Desde allí podremos enviar una carta al Gran Maestre poniéndole al corriente de nuestras sospechas, y luego podríamos buscar a Maradar mientras esperamos refuerzos.
—¿No crees que podamos encargarnos de esto? —inquirió ella.
—Tal vez, dependiendo de las circunstancias… —respondió él—. Pero siempre es mejor ser precavido. El exceso de confianza parece habernos costado ya dos hombres.

Avanzaron durante dos días en dirección a la ciudad, hasta que al tercer día, al pasar cerca de un poblado, un enorme griterío atrajo su atención. Avanzaron con cautela, por si se trataba de una batalla de la guerra civil que asolaba aquellas tierras. Una mujer pasó corriendo a su lado, gritando aterrorizada. Resbaló en la nieve unos metros más allá, y la oyeron mascullar acerca de maldiciones y demonios mientras se levantaba y seguía huyendo. Maestro y aprendiz se miraron un momento y azuzaron a sus caballos con premura.

Ya desde una cierta distancia se podían apreciar varias columnas de humo. Hasta ellos llegaba incluso un fuerte olor a quemado. Pero fue al ver una inmensa llamarada surgir entre el mar de casas, en dirección al cielo, que Racko vio confirmados sus temores.

—Maradar… —susurró azuzando aún más a su caballo.

Tesia dedujo que el talento del orgulloso hechicero de Vinjar debía estar relacionado con el fuego. Temiéndose lo que pudieran encontrar en el pueblo, preparó el arco y las flechas.

Al llegar al poblado, se toparon con el caos que días atrás habían imaginado viendo aquel pequeño campo de huesos. Pero ahora, muchas de aquellas personas aún se mantenían con vida, luchando unos contra otros como auténticos salvajes, mientras voces producían un tremendo griterío sazonado con el metálico entrechocar de las armas.

—¡Maradar! —gritó Racko en dirección al hechicero, que en medio de una plaza invocaba llamaradas con sus manos.

Pero si aquel hombre le había reconocido o escuchado, no dio muestras de ello. El maestro se lanzó con presteza en su dirección, obviando todo lo que ocurría a su alrededor.

Un joven con un hacha se lanzó ferozmente sobre su costado, Racko a duras penas logró esquivarlo, recibiendo durante la maniobra un profundo corte en la mano. Pero Tesia derribó de un flechazo al hachero antes de que pudiera intentar nada más.

Se quedó mirando al chico, que yacía inmóvil en el suelo con el proyectil atravesándole el cuello, durante un insntante. Era la primera vez que mataba a un ser humano, pero antes de poder darle muchas vueltas al asunto, tuvo que disparar a otras dos personas más.

En la plaza, Maradar lanzaba llamaradas en todas direcciones, reduciendo a cenizas casas, animales y seres humanos. Sin tiempo para meditarlo profundamente y no viendo otra solución, Racko decidió embestirle con su caballo.

Tesia miró a su alrededor, sin soportar la sensación de impotencia que la embargaba. Necesitaba poder ayudar a alguien. Al mirar entre dos casas a su derecha, vio su oportunidad: acurrucada contra una pared de piedra, una niña de unos siete años observaba con aparente terror el caos que se desarrollaba frente a ella. La aprendiz se abrió paso hasta llegar a su lado.

—¡Sube! —le gritó tendiéndole la mano, mientras ignoraba un ligero cosquilleo en la frente. La niña la miró, como si no entendiera—. ¡Vamos!

Finalmente la pequeña alargó su mano hasta encontrarse con la suya y, con un pequeño esfuerzo, Tesia la subió a su caballo. Rápidamente condujo a su montura hacia las afueras, alejándose del poblado unos cientos de metros, hasta asegurarse de estar fuera de peligro.

—¿Estás bien? —le preguntó.

La niña se limitó a asentir con la cabeza. Tesia le pasó un brazo alrededor, en ademán protector. Poco después Racko las alcanzó.

—¿Estáis bien? —inquirió él parando su caballo junto al de ella.
—Si —contestó su aprendiz—, ¿Maradar…?

Racko torció el gesto.

—Muerto, me lo llevé por delante…
—Lo siento —dijo ella atrayéndolo hacia si, haciéndole apoyar la cabeza en su hombro.

No estaba segura de si aquel medio abrazo lo hacia por él o para si misma.

—Confiaba en que el golpe no fuera demasiado fuerte y tan solo lo dejara inconsciente —se lamentó él.
—Hiciste lo que pudiste —le animó Tesia, apretándole cariñosamente el brazo.
—Supongo que sí —dijo Racko enderezándose—. Poco después la gente empezó a suicidarse, supongo que habría muerto de todas formas.
—Que horror… —susurró ella, recordando que mientras se esta bajo el control mental, uno es consciente de todo lo que sucede.

Sin decir una palabra más, cada cual sumido en sus propios pensamientos, retomaron el camino a Ehrlein.

Al caer la noche, se apartaron del sendero y acamparon en una pequeña hondonada.

Racko se internó en el bosque en busca de madera. Tesia sacó algo de comida de una alforja, se acerco a la niña y le ofreció un poco de queso, acompañado de una sonrisa tranquilizadora. La pequeña lo cogió con precaución y empezó a mordisquearlo.

—¿Te gusta? —preguntó la aprendiz sin dejar de sonreír.

La chica sacudió la cabeza afirmativamente. Tesia le acarició el brazo de forma maternal, hasta que un leve cosquilleo la obligó a rascarse la frente.

El maestro surgió de entre los arbustos en ese momento. Se acercó con unos troncos húmedos al lugar dónde estaban ellas y los dejo en el suelo. A continuación extendió su mano hacia ellos y empezó a secarlos con su magia.

—¿Qué haces? —preguntó Tesia, sacudiendo la cabeza en dirección a la niña.
—Sois magos —susurró la pequeña, como si de pronto comprendiera algo.
—¿Aún no has caído? —inquirió Racko—. Ella es a quien andamos buscando —desvió la mirada hacia la niña, que se la devolvió con frialdad.

La aprendiz miró sorprendida a la niña, que seguía mordisqueando tranquilamente el queso que le había dado, y negó con la cabeza. Era incapaz de asimilar que aquella chiquilla, aparentemente inocente, fuera una asesina.

—Piénsalo —continuo él—, era la única del lugar que no estaba poseída y, cuando te la llevaste, todos los lugareños se suicidaron. En el pueblo que visitamos hace unos días no había indicios de que nadie se suicidara. Debió de obligar a ello porque iba a perder el control mental, a causa de la distancia a la que te la estabas llevando. Y a todo eso, hay que sumar esos cosquilleos en la frente que seguro que habrás notado —concluyó.
—Si… —susurró ella—, pero, ¿que tienen que ver…?
—Cuando el hechizo de control mental es muy, pero que muy poderoso, el choque contra el escudo puede sentirse físicamente —explicó.
—Pero… ¿por qué? —preguntó Tesia mirando a la niña.
—Las personas son malas —dijo ella con absoluta convicción.
—¿Quién te ha enseñado eso? —inquirió la aprendiz—. Es una mentira, ¡hay mucha gente buena en el mundo! —exclamó sin verle el sentido a todo aquello.

Racko se acercó a la pequeña y se puso en cuclillas frente a ella.

—Se lo ha enseñado la vida, me temo —suspiró—. Nació en medio de esta guerra civil, y no quisiera ni imaginar los horrores que ha visto para llegar a desarrollar tal pensamiento. Pero, si nos dejas —añadió, tendiéndole la mano a la pequeña—, nosotros podemos enseñarte lo equivocada que estás.

La niña le miró de hito en hito y, tras una breve vacilación, le cogió la mano. En ese momento, Racko notó un cosquilleo en la frente, pero cuando quiso rascarse descubrió con horror que su cuerpo ya no le pertenecía. Entonces, recordó una enseñanza aparentemente intranscendente que les daban en la academia: los escudos que un mago levanta, de forma inconsciente se sitúan siempre en las capas mas externas de la piel hasta que uno decide extenderlos más afuera o más adentro.

En la mano que había tendido a la chica, aún tenía abierta la herida que un hacha le había producido en el pueblo. A través de ella, la pequeña había podido burlar su escudo mental.

La niña le soltó la mano y dio unos pasos hacia atrás. Obligó a Racko a redirigir su escudo de calor para envolverles a él y a Tesia y, en su interior, la nieve empezó a derretirse.

—¿Qué diablos…? —inquirió la aprendiz, aún sin entender— ¿Qué estás...?

Y entonces comprendió que algo iba realmente mal. La nieve y el agua chisporroteaban.

—¡Para! —le gritó a la chiquilla, mientras alzaba las manos en su dirección con las palmas extendidas.

Pero no le hizo caso, la niña seguía mirando a los ojos de Racko, que le devolvía la mirada.

Tesia se acercó a su maestro y, arrodillándose a su lado, le cogió la mano.

—Échala de tu mente, se que tú puedes —le animó entre susurros, sabedora que dentro de aquel cuerpo, la mente de su maestro estaría combatiendo a la intrusa.

Pero la temperatura seguía aumentando rápidamente. La nieve a su alrededor sublimaba.

Desesperada, Tesia cogió la cabeza de su maestro entre sus manos y, girándola hacia ella, le besó.

No hubiera sido capaz de decir si fue un intento de hacerle reaccionar o una despedida. Ella siempre había reprimido sus sentimientos, temiendo que no fueran correspondidos. Conformándose con una relación cuasi fraternal y esporádicos coqueteos. Pensando siempre que, tal vez, en un futuro…

Y al separar sus labios y mirarle, vio amor en la profundidad de sus ojos.

Quiso despedirse con un “te quiero”, pero solo pudo gritar de dolor mientras sus cuerpos se quemaban y sus ropajes estallaban en llamas.

Ahora que sabía lo que ella sentía, él, cuya mente se mantenía apartada de su cuerpo, pasó sus últimos instantes lamentando todo el tiempo perdido… Tan solo deseó encontrarse con ella en otra vida.

Cuando todo acabó, la niña miraba meditabunda las dos masas desfiguradas. Tal vez le hubieran dicho la verdad. Tal vez hubiera personas buenas en el mundo. Pero, en cualquier caso, decidió que aquello era algo que tendría que averiguar por sí misma. Li Veloa solo se fiaba de Li Veloa.

En mitad de la noche, regresó al camino y reemprendió la marcha en dirección a Ehrlein, mientras la nieve que pisaba se derretía alrededor de sus botas.

Imprimir